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Importancia turística del Museo Miguel de Santiago del convento de San Agustín

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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA EQUINOCCIAL

FACULTAD DE TURISMO Y PRESERVACIÓN AMBIENTAL,

HOTELERÍA Y GASTRONOMÍA

CARRERA DE TURISMO Y PRESERVACIÓN AMBIENTAL

MONOGRAFÍA PREVIA LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE GUÍA

PROFESIONAL DE TURISMO

TEMA: “IMPORTANCIA TURÍSTICA DEL MUSEO MIGUEL DE

SANTIAGO DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN”

DIRIGIDO POR: MSC. JOSÉ VELASCO

PROPUESTO POR:

RAQUEL MARINA ALVEAR SIMBA

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DEL CONTENIDO DEL PRESENTE TRABAJO SE RESPONSABILIZA EL AUTOR

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Por medio de la presente certifico que el siguiente trabajo previo a la monografía de grado titulado “Importancia Turística del Museo Miguel de Santiago del Convento de San Agustín”, fue realizado en su totalidad y bajo mi dirección por la señorita Raquel Marina Alvear Simba egresada de la Escuela de Turismo y Preservación Ambiental.

Atentamente,

Msc. José Velasco

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- 5 - DEDICATORIA

Dedicado a mi país y a su hermosa gente que trabaja día a día por un mañana

mejor, para que, a pesar de las dificultades de hoy en día, nunca olviden parte

de su pasado y se sientan orgullosos de poseer tanta riqueza artística, la cual

hace del Ecuador un país incomparable.

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- 6 - AGRADECIMIENTO

Agradezco infinitamente a mis padres por su apoyo en todo momento y por ser

parte esencial en mi crecimiento personal y profesional. Un reconocimiento

especial para Nicolás que, con su aporte, colaboró con parte de la investigación

para el desarrollo de la presente monografía.

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ÍNDICE DE CONTENIDOS

TEMA: “IMPORTANCIA TURÍSTICA DEL MUSEO MIGUEL DE

SANTIAGO DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN”

INTRODUCCIÓN

Página

I. Importancia………...10

II. Justificación………..11

III. Propósito………...12

IV. Objetivo General………..12

V. Objetivos Específicos……….13

VI. Metodología de la Investigación………13

VII. Métodos de Investigación………..13

VIII. Fuentes y Técnicas de Investigación………...14

CAPÍTULO I: GENERALIDADES DEL CONVENTO DE SAN

AGUSTÍN:

1.1. Fundación de la Comunidad………..16

1.2. Los Primeros Agustinos………..17

1.3. Donación de Solares………19

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CAPÍTULO

II:

DESCRIPCIÓN

DEL

MONUMENTO

ARQUITECTÓNICO:

2.1. Ubicación………...25

2.2. Iglesia……….25

2.3. Fachada……….37

2.4. Claustro………..42

2.5. Sala Capitular………48

CAPÍTULO III: LA PINTURA Y ESCULTURA EN EL CONVENTO

DE SAN AGUSTÍN:

3.1. La Escultura………..54

3.2. La Pintura………..60

3.3. La Orfebrería……….91

3.4. La Mueblería………...94

CAPÍTULO IV: MUSEO MIGUEL DE SANTIAGO:

4.1. Biografía...98

4.2. Características de su Obra………...101

4.3. Obras del Artista……….103

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CAPÍTULO V: ELABORACIÓN DE TOURS ALTERNATIVOS EN

EL CENTRO HISTÓRICO:

5.1. Primer Tour: El Arte en su Esplendor……….116

5.2. Segundo Tour: Reviviendo el Pasado………121

5.3. Tercer Tour: Arte e Historia, una mezcla inigualable………...130

CAPÍTULO VI: CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES:

6.1. Conclusiones………..136

6.2. Recomendaciones……….137

BIBLIOGRAFÍA:

………...139

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INTRODUCCIÓN

I. IMPORTANCIA

Quito, por su singular belleza y por poseer el Centro Histórico más grande de América Latina, fue declarada la primera cuidad Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año de 1978.

Esta magnífica ciudad es un escenario para las artes y la cultura. En plazas, calles, librerías, auditorios, museos, centros culturales, entre otros, siempre hay algo para disfrutar de un ambiente diferente y acogedor.

El Centro Histórico de Quito, además de ser el más grande de América, está rodeado de la cordillera más alta de este continente, Los Andes. Por esta razón, Quito siempre ha sido, es y será inspiración de pintores, escritores, dramaturgos, danzantes, músicos y poetas que han hecho de esta ciudad su casa y una de las más importantes capitales culturales del mundo.

Su casco colonial manifiesta la cultura y riqueza artística en iglesias y conventos, en cuyos interiores se conservan pinturas y esculturas de la Escuela Quiteña, cuna de grandes artistas. Entre los siglos XVI y XVII, notables arquitectos de la Colonia, construyeron grandes templos religiosos que constituyen una joya urbana en el mundo.

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II. JUSTIFICACIÓN

Quito, capital del Ecuador y de la provincia de Pichincha, “La carita de Dios”, como también se la conoce, ubicada al pie del volcán Pichincha, es una ciudad en la cual el sol cae verticalmente y, durante las noches, las constelaciones de ambos hemisferios son plenamente visibles. Quito, rodeada por montañas y nevados, es distinguida por tener un tesoro Colonial de pinturas, esculturas y tallados.

Conserva iglesias, capillas, monasterios, conventos coloniales, plazas, museos, edificaciones republicanas e interesante arquitectura de inicios del siglo XX que hacen de éste, un lugar de enorme valor histórico, arquitectónico y estético.

El Museo Miguel de Santiago está dentro del Convento de San Agustín el cual tiene una estructura arquitectónica única. En este museo se muestra el Arte Colonial Quiteño del siglo XVI al XVIII.

Este lugar es considerado como uno de los más grandes y notorios museos dentro del casco colonial. Presenta tres salas donde se puede destacar obras de artistas renombrados que nos presentan de diferente manera las etapas, características y costumbres de aquellos días. Los lienzos de Goribar, de la Cruz y Rodríguez nos trasladan a siglos pasados, y la escultura de autores anónimos nos hace vivir aquellos tiempos.

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III. PROPÓSITO

Los particulares estilos de pintura, escultura y arquitectura que sobresalen en las calles y llenan muchas iglesias y monasterios del histórico Quito, nacieron de la Escuela Quiteña, conjunto de manifestaciones artísticas y de artistas que se desarrolló en el territorio de la Real Audiencia de Quito.

La religión católica fue un instrumento fundamental en la colonización de América. Como consecuencia, el arte religioso y la arquitectura adquirieron una enorme importancia que se plasmó con la construcción de las espléndidas iglesias, monasterios y en la propia concepción urbana del Quito antiguo.

Durante este tiempo la proliferación y florecimiento de reconocidos artistas en Quito dio paso a lo que se llamó la Escuela Quiteña. Entre sus más reconocidos artistas está Miguel de Santiago, gran exponente de aquellos tiempos. Expertos consideran su contribución al Arte Colonial como uno de los más valiosos en toda América. La mayor parte de obras de este nombrado artista se encuentran en el Museo Miguel de Santiago.

El propósito de esta monografía es recordar nuestras raíces, que toda nuestra riqueza cultural proviene de nuestros antepasados, de la mezcla de conocimientos que con los años hicieron de nuestra capital un tesoro nacional.

IV. OBJETIVO GENERAL

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V. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

• Describir los componentes del monumento arquitectónico.

• Valorar los bienes culturales muebles existentes en el monumento arquitectónico.

• Describir las salas de exposición del Museo Miguel de Santiago.

• Proponer tours alternativos de visita al Museo de Miguel de Santiago.

VI. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

Es una investigación descriptiva, que pretende determinar las características perceptibles de un fenómeno o comportamiento, en los elementos que son importantes para su aprovechamiento, priorizando aquellas que tienen especial importancia para el logro de los objetivos propuestos.

La investigación además es bibliográfica, la cual es una etapa de investigación científica donde se recopila información de libros acerca del tema de estudio.

Es también de acampo, ya que para recopilar información de debe acceder al lugar donde se conforman las partidas.

VII. MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN

El presente estudio tendrá los siguientes métodos:

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Se inicia con el análisis de principios, postulados, para aplicarlos en hechos particulares.

Método inductivo.- se utiliza el razonamiento para obtener conclusiones que parten de hechos particulares para llegar a conclusiones de carácter general.

Método de observación científica.- los datos serán recolectados a través de la observación e interacción con los actores, para luego sistematizar la información.

VIII. FUENTES Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN

Fuentes primarias.- se utilizan las técnicas de entrevista, revisión de archivos, documentos, que nos puedan dar una visión más clara de la investigación.

Fuentes secundarias.- se utilizarán libros, revistas, documentos, periódicos, Internet.

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CAPÍTULO I

1.1. FUNDACIÓN DE LA COMUNIDAD

SAN AGUSTÍN DE HIPONA es el patrono de esta comunidad religiosa. San Agustín nace en Tagaste al norte de África el 13 de noviembre del año 354 (siglo IV), un día especial pues se eclipsó el sol dando oscuridad a la tierra. Sus padres Mónica y Patricio siempre pendientes de su hijo lo forman con dedicación y esmero. Su formación religiosa la realiza en Milán y para el año 386 establece un grupo de jóvenes que lo ayudarán a evangelizar a los pueblos que se encuentran en su recorrido. Vistiendo su hábito negro, empieza su camino hacia la Religión Católica. San Agustín murió el 28 de agosto del año 430 (siglo V) pero su comunidad siguiendo sus pasos llegó a establecerse en una buena parte de Europa, probablemente en las Islas Filipinas y luego en las Indias de Colón, es decir América.

La Orden Agustina llega a México en 1533 y el 11 de junio de 1551 en número de 12 a Lima para misionar en el Perú. A los tres meses de su llegada, el 19 de septiembre de 1551, se celebró el Capítulo Provincial y quedó constituida la Provincia del Perú.

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Al principio se instalaron en el barrio de Santa Bárbara, donde se establecieron de modo provisional. Los agustinos compraron a Gómez de Moscoso dos casas situadas en el área del convento actual, que integraron, el 26 de abril de 1576, con otra compra que hicieron a Pedro Ortega Guillén. En este nuevo sitio comenzaron a levantar su convento definitivo.

Los primeros agustinos que vinieron a Quito fueron los Padres Luis Álvarez de Toledo y Gabriel de Saona, quienes tomaron posesión de los solares asignados en 1573. Vuelto al Padre Álvarez a Lima consiguió el Capítulo Provincial el reconocimiento canónico del Convento de Quito y la asignación de nuevo personal integrado por los Padres Juan de Vivero, en calidad de Prior; Francisco Velásquez, como Subprior; Antonio de Villegas, por Predicador, Agustín López, Lector de Gramática Latina y Artes y, además, Jerónimo Navarrete, Alonso Maldonado, Juan de Carvajal, Diego de Arenas y Juan García.

El primitivo colegio que regentaron desde 1581, se llamó San Nicolás de Tolentino. Luego por Bula Pontificia de Sixto V, fechada el 20 de agosto de 1586, fundaron la Universidad de San Fulgencio que fue el primer centro de estudios del reino de Quito y que funcionó más de dos siglos y como base de las Universidades posteriores.

1.2. LOS PRIMEROS AGUSTINOS

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El padre fray Luis López de Solís, que entonces era Provincial de la Provincia agustiniana del Perú y que, años después, había de ser insigne obispo de Quito, mandó a los padres fray Luis Álvarez de Toledo y fray Gabriel de Saona, a que fundaran un convento de la Orden en la capital del antiguo Reino de los Quitus.

Once años hacía que el Reino se encontraba sin pastor, de modo que la tarea del padre Solís fue ardua. Pero la realizó a maravilla. Hizo primero la visita pastoral a la ciudad; luego fundó el Seminario que lo puso bajo la advocación de San Luis, su santo patrono; firmó enseguida el Acta de erección de la iglesia Catedral, el 17 de febrero de 1595; y procedió después al reconocimiento de su diócesis.

El obispo Solís, fue el primer gobernante que impulsó la instrucción pública en el Reino. Comprendiendo que el mal estado de la sociedad derivaba de la ignorancia y la incultura, se dio prisa a fundar escuelas y colegios para el pueblo y el Seminario de San Luis para la formación del clero. Junto al Seminario, instaló un departamento para la instrucción de los hijos de los caciques, a fin de que, una vez instruidos, puedan enseñar a sus familiares y congéneres.

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Santuario de Guápulo; obsequió al pueblo del Quinche la imagen que durante trece años se veneraba en Oyacachi; entre otras obras relevantes.

Fray Luis Álvarez de Toledo pertenecía a la noble familia de los condes de Oropesa y era pariente cercano del virrey del Perú, don Francisco de Toledo. Por sus especiales dotes para gobernar, ocupó destacados puestos en su Orden y llegó a ser visitador general del Reino del Perú.

El padre Saona, había pasado algunos años en el Perú, en cuyo convento agustiniano fue Lector de Artes y Teología, Visitador y Vicario General, Penitenciario Apostólico del Papa y Catedrático de la Sagrada Escritura en la Real Universidad de Lima. Fue un notado hombre de letras y consumado teólogo. Vasta y estupenda fue la obra del padre Saona. A él se debió la fundación de la Universidad de San Fulgencio y la intensificación de las misiones.

1.3. DONACIÓN DE SOLARES

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Poco tiempo después llegaron a Quito muchos religiosos, con los cuales comenzó la vida conventual del Monasterio. Eran estos: fray Juan de Vivero, fray Francisco Velázquez, fray Antonio de Villegas, fray Agustín López, fray Jerónimo Navarrete, fray Alonso Maldonado, fray Juan de Carvajal, fray Diego de Arenas y fray Juan García.

Los religiosos comenzaron pronto a levantar su Convento sobre los solares que el Cabildo les proporcionó, en el sitio en que están hoy la iglesia y la casa parroquial de Santa Bárbara; y un año después, cuando ya tenían edificada su casa, solicitaron del mismo ayuntamiento una parte de la calle contigua al Monasterio para edificar la iglesia.

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No se puede fijar la fecha precisa en que pasaron los agustinos a sus nuevos solares, abandonando los de Santa Bárbara, pero, es probable que ese traslado de los religiosos al sitio actual de su Convento se hubiese verificado por los años de 1576 y 1577.

1.4. PRIMERAS CONSTRUCCIONES

El padre Saona fue quien principió la construcción del primer convento que tuvo la Orden, que luego fue reedificado en 1650 por el padre maestro fray Francisco de la Fuente y Chávez. El primitivo debió ser muy humilde, dados los escasos recursos de que entonces dispusieron los religiosos. Habían de pasar algunos años para que viniesen varones insignes a crear y organizar la hacienda conventual y, con ella, levantar el magnífico monumento que legaron a Quito, a imitación de lo que sus hermanos de religión realizaron en México.

El padre Saona, a pesar de las lógicas dificultades con que tuvo necesariamente que tropezar en la edificación del Monasterio, no vaciló en pedir para ella, el concurso de sus compañeros de religión que ya en México habían levantado maravillosos conventos y edificados templos que son hoy la admiración de las gentes y sin duda, a ellos se debió la venida del gran arquitecto Francisco Becerra, a trazar la iglesia agustiniana y tal vez su convento.

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no vacilaron en entregar los papeles de ese archivo para ser utilizados como estopa en los fusiles. Sea o no verdadero este decir, es lo cierto que no hay rastro alguno de los Libros de Gastos, en los que se debieron consignar, como es costumbre, los que se efectuaron en aquella construcción, ni hay constancia alguna, en ninguno de los pocos papeles que han quedado, de dato alguno cierto que comunique las personas que intervinieron en ella, o revele algún detalle interesante de los trabajos. Sólo se conoce tres nombres de religiosos que colaboraron en las obras; dos de los cuales, el padre fray Francisco de la Fuente y Chávez y el padre fray Basilio Ribera, se destacan con pujanza admirable por la cantidad y la calidad de las obras que hicieron; y el tercero, el padre fray Martín de Híjar y Mendoza, con más discreta posición.

El padre maestro fray Francisco de la Fuente y Chávez nació en Quito. Aunque los historiadores y cronistas no han escrito cosa apreciable acerca de este ilustre religioso, en el Libro de Profesiones se ha puesto una pequeña nota la cual alude la edificación de la iglesia de este Convento al Fray de la Fuente y Chávez.

Cultivaba el dibujo y amaba el arte. Lo demuestra un cantoral en pergamino, adornado con varios dibujos y emblemas, que se conserva en el Monasterio.

Tuvo como Secretario al gran padre fray Basilio de Ribera, sin duda alguna, la figura más descollante del Convento agustiniano de Quito, durante la época virreinal, por su noble espíritu, su energía de voluntad, su vasta inteligencia, su don de gobierno y su amor al arte.

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estudios primarios los realiza en el escuela de la ciudad y los secundarios los realizó en el Colegio Santa Catalina Mártir fundada por los agustinos. En 1632 es nombrado Secretario del Provincial Francisco de la Fuente. En 1642 recibe el título de Vicario Provincial. En 1645 se gradúa de la Universidad de Bachiller y Maestro de Artes, y es elegido Prior del Convento de Quito. Posteriormente es elegido Provincial durante dos periodos así: 1653 a 1657 y 1661 a 1665. En su primer periodo manda a trabajar la Galería de Cuadros que representan diferentes pasajes de San Agustín e hizo colocar su nombre en las principales obras que se trabajaron por mandato suyo, claros ejemplos son: La muerte de San Nicolás, la Regla y la fachada de la iglesia. Fray Basilio de Rivera logró convertir su convento en una verdadera joya de oro de espléndida belleza.

El Capítulo Provincial de 1666, aplaudió y agradeció al padre Ribera, por su lucida actuación y, como premio, le señaló una renta. Tal vez con ella costeó el Cuadro de la Muerte de San Nicolás, que tiene esta leyenda: «Este lienzo de la muerte de nuestro padre San Nicolás, mandó hacer por su devoción el Maestro fray Basilio de Ribera, para el entierro de los Religiosos en el General, año de 1672».

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CAPÍTULO II

2.1.

UBICACIÓN

Actualmente la manzana que ocupa el Convento e Iglesia de San Agustín

tiene un área de 7.979 metros cuadrados, o sea “a lo largo de las calles Guayaquil y Flores, 93 metros, 38 centímetros por 885.20, a lo largo de las calles transversales Chile y Mejía” (Ibid; 46).

2.2.

IGLESIA

Una idea de lo que fue la iglesia de San Agustín, por Rodríguez Docampo en 1650, una vez concluida:

“La iglesia es toda de bóveda, de tres naves, la Capilla mayor contiene

retablo grande de imaginería, traída de Roma por el padre maestro fray Gabriel

de Saona; el sagrario y relicario, preciosos.

Las colaterales son Capillas de personas principales, que en ella se han

enterrado y la gozan sus herederos; son las de Nuestra Señora de Gracia, la

Visitación de Nuestra Señora, Santa Isabel, San Nicolás y San Juan de

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Hay un altar de reliquias de Santos, que trajo de Roma el dicho padre

Saona, y el último de una nave la imagen de Nuestra Señora del Carmen, de

bulto, hermosísima, en su retablo grande dorado, donde se fundó Cofradías de

españoles e indios, que le sirven con toda veneración.

A la otra nave, después de la Capilla de Nuestra Señora de Gracia, está la

del Santo Cristo Difunto, en su sepulcro, que trajo de Roma el maestro fray

Leonardo de Araujo, criollo de esta ciudad, que murió volviendo a España,

habiendo sido Provincial; gran Predicador; teólogo virtuoso. La imagen es

devotísima y milagrosa.

Síguese a esta otra de la Concepción de Nuestra Señora, y después la del

Santo Crucifijo, de gran cuerpo, devotísimo, que vino de España al principio de

la fundación de este convento. Está en retablo grande con sus velos, lámpara y

demás decencia debida a tan milagrosa imagen, a donde de muchos años a

esta parte se celebra misa cantada de la Pasión de Nuestro Señor; se costea

con toda solemnidad por el fundador de su memoria.”

De todo ello, nada existe sino el Cristo Difunto traído, sin duda, de España por el padre Saona. Todo lo demás ha desaparecido, inclusive las reliquias. Nada diremos de los retablos; porque los que existen son del siglo XVIII, a excepción de uno, el de la Virgen del Buen Consejo que es moderno. Además, destruidos los diez retablos de las diez capillas, sólo se han repuesto ocho. Las dos han quedado vacías, ocupadas por sepulturas particulares.

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alta y recibe su luz de las doce ventanas abiertas en los arcos elípticos apuntados que sustituyen a los ojivos en esta iglesia. Se aprovechó el arco elíptico alargado para resolver con él el abovedamiento de la iglesia con bóveda de nervios. La nave se reparte en tramos rectangulares, de manera que los arcos fajones resultan de medio punto, peraltados los elípticos y rebajados los diagonales. Se diría más bien que el abovedamiento de la nave central es de cañón, cortada de trecho en trecho por bóvedas elípticas con lunetos. Es una bóveda encamonada.

Los muros son de ladrillo y mampostería con aparejo irregular, aprovechando piedra de todos los tamaños; sólo se ha usado sillarejo bien despiezado en el zócalo y, finamente labrado en la fachada y la torre.

La nave central se apoya sobre gruesos pilares de piedra en los que van enjarjadas semipilastras, sobre cuyas impostas se levantan los arcos fajones. Y para neutralizar el empuje de la cubierta, las naves laterales están divididas en capillas de planta cuadrada por medio de arcos de herradura, sobre gruesos pilares que sirven de descargo a las pilastras de la nave central. Entre las pilastras hay cinco pares de arcos de medio punto que separan las naves laterales a la nave central, desde el presbiterio hasta el narthex.

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Las cúpulas laterales se cierran con casquetas esféricas que forman una bóveda baída de crucería simple con cuatro arcos de testa: dos formeros, uno de ellos encastrado en el muro, dos fajones y dos diagonales.

Los dos últimos tramos de la planta corresponden al coro y al narthex, y se les ha unido con un solo abovedamiento, haciendo de los dos tramos rectangulares, uno sólo cuadrado, cosa muy usada en lo gótico, para cubrir la nave central y facilitar así la tarea de enriquecer la bóveda con nervios terceletes y ligaduras multiplicados para exornarla con estrellas y rosetones. Lo original en la bóveda agustiniana de Quito, es que las nervaturas góticas se han trazado para una bóveda de cañón, cosa rara en la arquitectura ojival por más que la forma del arco apuntado no sea de la esencia del gótico. Quizás con esas nervaturas, trazó Becerra todo el abovedamiento de la nave principal de la iglesia. Y más aún, con ellas estaba adornada toda su bóveda, caída o deteriorada en los grandes terremotos del siglo pasado, que echó abajo la torre, parte de los claustros altos del convento y el cimborio que cubría la capilla mayor, decorada con inmensos cuadros alusivos a la vida de San Agustín, ejecutados por Luis Cadena y Juan Manosalvas. En realidad, contemplando detalladamente la organización de este templo, se diría que parece un edificio de composición romana, pero construido con ciertos recursos del arte ojival.

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presbiterio actual, cuyo retablo estaba hasta hace poco tiempo, un poco más adelante del lugar en donde hoy está. Luego, cuando se pintó la iglesia, y se la restauró en la forma en que hoy se la ve, en 1948, se lo retiró hasta la pared del fondo, que antes estaba ocupada por el gran cuadro de La Regla, de Miguel de Santiago. Entonces se hizo la actual sacristía sobre los escombros del antiguo presbiterio destruido por el ya nombrado terremoto, con la bóveda cupular que lo cubría.

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esa moldura de los arcos de herradura, es un nuevo arco de descarga para aliviar el peso a aquellos, cuya factura debió de infundir temores a los albañiles indígenas que los ejecutaron.

Todas estas formas arquitectónicas de la arcada de las naves laterales, echadas a perder por el deseo tonto de los incomprensivos autores de la restauración de la iglesia, que quisieron enderezar los arcos en la curvatura inferior de los salmeres, han sido más estropeados por la decoración pictórica ejecutada sobre ellas en 1914, cuyas líneas abigarradas y mal hechas distraen la vista del observador impidiendo apreciar algo siquiera de lo poco que ha quedado de las antiguas formas de los arcos. Todo esto es verdaderamente lastimoso, porque quizás esta organización agarena de las naves laterales de la iglesia de San Agustín de Quito, era única en América. No sabemos que en otras partes hubiese siquiera habido algo semejante, sino sólo algún rastro ligero del arte mudéjar español, sobre todo en la decoración y en los artesonados.

Dan luz a la nave central seis grandes ventanas rectangulares, abiertas en tres de los espacios formados por un par de arcos a partir del narthex hacia el presbiterio. Las naves laterales se iluminan por las dos ventanas abiertas en cada una de sus capillas. El coro, por la ventana de la fachada.

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abiertos encima de los de medio punto y muestran también su antepecho igual al jube.

Los retablos, principiando desde los de las capillas laterales, son seis: tres a cada lado. Los del lado del evangelio, son consagrados al Corazón de Jesús, a las Almas del Purgatorio, a la Santa Faz y a la Virgen del Buen Consejo; y los del lado de la Epístola, a San José, Santa Rita, San Antonio y el Calvario.

El retablo del Calvario es de un nicho central flanqueado de cuatro columnas, de fuste rico y profusamente decorado y con capitel corintio. Reposa sobre cuatro basas cilíndricas decoradas, como el tercio inferior de las columnas, con unos querubines en medio de vástagos y flores estilizadas. La decoración de las columnas, en su mayor parte es lineal con uvas. Sobre las columnas se levantan cimacios y un gran arco rebajado, decorado con cabecitas de querubines, y flanqueado por dos remates piramidales colocados encima de las columnas extremas, corona el retablo. El grupo escultórico del Calvario moderno, obra comercial de Barcelona, melosa, sin sentido alguno estético, aparece extraña al retablo.

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El retablo de Santa Rita se compone también de un nicho sobre base de planta piramidal, con dos columnas a cada lado, sobre ricas basas con un curioso adorno de volutas en su cara principal. Las columnas son muy raras por su fuste, compuesto de diversos elementos sobrepuestos y adornados abigarradamente con gallones, volutas, canastos con flores y frutas, un querubín en la mitad y serpeantes por todos lados. Llevan capitel corintio y soportan una gran cornisa que voltea sobre el nicho, formando un arco carpanel y se adorna con un gran querubín bajo el arco y un remate en su clave.

El retablo de San José se compone de un nicho de arco mixtilíneo adintelado sobre dos columnas salomónicas cortas, cuyo tercio inferior de su fuste está ornamentado con un florero. El arco lleva un querubín en la clave. A los cantos, otras dos columnas salomónicas, con su tercio inferior cilíndrico, adornado con la cabeza de un querubín entre uvas. Todo esto se levanta de unas basas cúbicas y termina en una cornisa recta coronada de un remate circular con florón en su centro.

Los retablos del lado del Evangelio:

El de la Virgen del Buen Consejo, es nuevo y compuesto con cuatro columnas corintias que lo dividen en tres paneles, ocupando el del centro el cuadro de la Virgen, dentro de preciosa moldura y terminando en un tímpano curvo con dos remates a sus flancos.

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estilobato. Su nicho se halla entre dos pares de columnas salomónicas corolíticas colocadas en dos planos. A los extremos del retablo y en nichos pequeños de fondo apanelado y con copete de concha, se hallan las imágenes de San Miguel y San Rafael: éste, más pequeño, está sobre una basa decorada y aquél, directamente sobre el estilobato. De los cimacios se desprende una cornisa que con un remate calado sobre un tímpano de tres lóbulos, corona el retablo.

Luego viene el retablo consagrado a las Almas del Purgatorio, muy semejante en sus formas al de Santa Rita que se halla frente a este, en la otra nave lateral, con ligeras diferencias, entre las que se puede anotar la forma del arco del nicho, que en este retablo es casi adintelado y no se asienta sobre los capiteles de las columnas directamente, sino mediante dos pequeñas basas a manera de cimacios. Se diría más bien que el arco es mixtilíneo, compuesto de dos pequeñas líneas rectas verticales unidas por una curvilínea horizontal. Sobre las columnas corre un entablamento que en su parte central toma la forma del arco del nicho y se corona de un gran remate calado con una tarjeta en la clave. Dentro del nicho, San Nicolás con las Almas.

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secciones: la del centro ocupada por un sagrario y las de los costados, por dos grandes volutas colocadas a modo de repisas o modillones. Encima del nicho central se ha colocado una hermosa estatua del Ángel de la Guarda, compañera sin duda de los dos Arcángeles del retablo de la Santa Faz y que, seguramente, ocuparon todos los tres nichos del retablo: el central, el Arcángel San Rafael encima de la repisa, y los laterales, el Arcángel San Miguel y el Ángel de la Guarda.

El retablo mayor carece de interés: fue hecho en 1914 dañando el antiguo, del cual apenas se conservaron las cuatro columnas salomónicas y el nicho que con entablamento y tímpano circular, constituyen el cuerpo superior del retablo. El inferior está compuesto de tres nichos separados por cuatro pares de columnas corintias y ocupados con las estatuas de la Virgen de Consolación al centro y de San Agustín y Santa Mónica a los lados. El nicho del cuerpo superior ocupa un grupo de la Trinidad y a los cantos extremos de ese cuerpo, se hallan, exentas, las imágenes de San Pedro y San Pablo. Todo sobre un estilobato a paneles.

A un lado y al otro del presbiterio existen dos capillitas absidiales: la una dedicada al Señor de la Buena Esperanza y la otra, a la Inmaculada Concepción. La primera tiene el techo plano y un gran nicho de planta semicircular que llena el testero; la segunda, el techo abovedado y una pequeña cúpula con pechinas y tambor sobre cuatro arcos: un formero y tres enjarjados en los muros.

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se levanta un muy bajo y mezquino estilobato y sobre él, un gran nicho entre dos columnas salomónicas con el tercio inferior cilíndrico en parte y, en parte, poligonal, decorado esta con recuadros sencillos de perlas, y aquella con ramas y flores. Sobre las columnas, y de sus cimacios se desprende un pequeño arco entre dos volutas y a sus flancos hay dos angelitos con trompetas. Entre las columnas y, a manera de corona del nicho central, un ancho friso convexo compuesto de ricas molduras. A los extremos, sobre los muros laterales, dos nichos muy hermosos, de fondo plano y poco profundo y el resto de las paredes hasta el último resquicio de la bóveda, un gran revestimiento de madera ricamente tallado con hermosa y profusa decoración vegetal.

Al pie de la iglesia y junto a la puerta de entrada a la nave lateral derecha se ha colocado desde hace poco tiempo, un rico retablo, hecho en nuestros días para venerar en él el cuadro de Jesús con la cruz a cuestas, obra de Juan Pablo Sanz. El retablo es una gran moldura fabricada para esa tela, sin otro añadijo que dos pequeños nichos a los lados, que ocupan las estatuas de San judas Tadeo y la beata Mariana de Jesús.

Junto a este retablo se halla la puerta de comunicación de la iglesia con el convento.

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que por su motivo y tamaño es digna de los grandes decoradores del Renacimiento italiano.

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2.3. FACHADA

La actual fachada de la iglesia, se compone de dos partes: la del centro, íntegramente de piedra, que data de 1669 y la de los lados, de 1617. Esta segunda es la que correspondió tal vez a la iglesia en el momento de su terminación y que destruida su parte central, sea por obra del tiempo o de los hombres, para ser sustituida por la que ahora vemos, quedó aquella, más o menos en la forma que hoy tiene.

La parte central de la fachada es verdaderamente un trozo de arquitectura clásica renacentista con detalles impecables. Tiene una sola calle con dos cuerpos superpuestos y un remate en la clave. El cuerpo inferior se compone de una gran puerta central de arco semicircular con moldura, apeado sobre las impostas de unas jambas y dotado de un alfiz que, consecuentemente, forma con el arco dos enjutas, que han sido decoradas con figuras de ángeles. A los flancos de esa puerta se han colocado dos pares de hermosas columnas toscanas sobre un sencillo basamento, en planos diferentes, y una semipilastra de fuste decorado simbólicamente con corazones entre arabescos. Tanto las columnas como las semipilastras llevan sobremontado un entablamento individual de puro orden dórico romano y una grande y bien volada cornisa que, en la parte central, encima del nicho de la puerta principal, se halla sostenida por seis preciosas ménsulas separadas entre sí por mascarones.

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almohadillado y las mismas aletas que sustituyen a las pilastras del primer cuerpo cobran mayor importancia por el mascarón con que principian y la elegante espiral con que terminan. Sobre este segundo cuerpo corre un entablamento y sobre su cornisa, un frontón interrumpido por un hermoso nicho en que se aloja la imagen de San Agustín. Cinco acroteras con remate de bolas coronan esta fachada, repartidas las cuatro sobre los ejes de las columnas y la quinta sobre el frontón triangular que cubre el nicho.

Encima de la puerta y formando parte del segundo cuerpo, se halla una gran lápida de piedra con la siguiente inscripción:

AÑO DE 1660. A 27 DE OCTVBRE REBENTO EL VOLCAN PICHINCHA A LAS 9 DEL DIA.

AÑO DE 1662 A 28 DE NOVIEMBRE SUCEDIO EL TERREMOTO.

ESTA PORTADA MANDO HACER EL PADRE MAESTRO FRAY BASILIO DE RIBERA SIENDO PROVINCIAL. COMENZOSE AÑO DE 1659 Y SE

ACABO AÑO DE 1665.

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y follaje serpeante, en la de las puertas: decoración esta última extraña en lo quiteño y que tal vez sea una reminiscencia de lo peruano.

Como remate de todo este conjunto hay un frontón circular interrumpido, dentro de cuyo tímpano adornado con hojarasca, hay dos escudos de la Orden Agustiniana que llevan las siguientes inscripciones:

El de la derecha:

AVGVSTINVS - LVX - DOCTORVM. AÑO 1617.

Y el de la izquierda:

EL MAESTRO FRAY ALFONSO DE LA FVENTE -+ PROVINCIAL - EL MAESTRO FRAY FRANCISCO DE LA FVENTE -+ PRIOR.

Encima del frontón corre un entablamento, cuya cornisa está apeada sobre ménsulas.

Desligada de la composición de la fachada pero formando parte de ella, se encuentra a un lado la torre de tipo castellano, es decir, prismática rectangular, cuyo primer cuerpo que le sirve de base está íntegramente cubierto de piedra sillar labrada; pues, la torre tiene aparejo de mampostería y de ladrillo menos su remate que es de piedra pómez. Este primer cuerpo comprende en su interior una gran habitación con bóveda baída, que antes era la portería del convento y formaba antesala a un gran cuarto de recibo y, luego, a otra habitación (la que hoy sirve de portería), todas igualmente abovedadas.

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antigua portería, adintelada, con sus jambas que simulan pilastras molduradas sobre bases apaneladas, aunque aparezcan totalmente desligadas las bases de los fustes. La moldura de estas pilastras se quiebra en ángulo recto a la altura de la puerta para formar una moldura en el dintel y otra más arriba, limitando así algo como una tarjeta sobre la puerta, entre los capiteles de las pilastras, encima de los cuales se ha colocado el escudo de la Orden agustiniana con un adorno almohadillado al canto, y no lejos de ese, en la misma línea, otro escudo con las armas del obispo de la Peña y Montenegro, entre idéntico adorno almohadillado. Luego viene encima un gran friso almohadillado con su cornisa interrumpida por un panel con las armas reales de España.

No cabe duda que la composición actual de este frente no es la primitiva. Es probable que el revestimiento de piedra sufrió alguna calamidad que obligó a rehacerlo; pero entonces, en la reconstrucción, no hubo mente hábil que la dirigiera y se dejó al buen entender de algún albañil la tarea, que la realizó con grave detrimento de la composición arquitectónica, que aparece tan lucida en la otra cara o frente de esta sección de la torre. La puerta de entrada debió estar en el centro y eje de la torre, flanqueada por las dos pilastras y encima del entablamento, a los lados, los escudos de la Orden y del obispo de Quito, dentro de paneles adornados con tiras o listones almohadillas y entre ellas, pero arriba, en el lugar en que se encuentra, el escudo de España.

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iguales, colocadas verticalmente a los flancos del grupo de las ventanas. Encima de estas y como un ornamento muy notable, un gran modillón de tres baquetones, que recuerda a los modillones asturianos del siglo XII. Luego viene una gran moldura y un entablamento curioso sobre cinco molduras largas a manera de repisas: tres que se sobreponen a las grandes molduras verticales que flanquean a las ventanas y a las que las divide, y dos más largas, a las ventanas. Sobre estas, siete paneles almohadillados como los que decoran los escudos en el frente de la torre que da hacia el atrio y luego un gran friso igualmente almohadillado y una cornisa: friso y cornisa que ciñen completamente todo el cuerpo de la torre, que está expuesto a la vista y que, en su trayectoria sigue los resaltos marcados por las ventanas, las molduras y el eje central de aquella que se lo ha relevado como adorno.

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salientes de las jambas del vano. Sobre las pilastras se apoya un espléndido entablamento de volada cornisa, encima de la cual corre una hermosa balaustrada adornada, en sus cuatro esquinas, con cuatro remates esféricos igual exactamente a la balaustrada del cuerpo inferior. Sobre el tercer cuerpo se levanta un tambor sobre pechinas, con cuatro ventanas de arco de medio punto, flanqueadas por fajas a manera de semipilastras: tambor que recibe un gran remate campaniforme con cuatro óculos para reloj, hoy cegados y fuertes nervaturas en contorno. Corona al conjunto una estatua de San Agustín.

El atrio labrado todo en piedra es diferente a los otros atrios del Centro Histórico pues posee cinco gradas que descienden hacia la puerta de entrada de la iglesia. En el ángulo de las calles Chile y Guayaquil se encuentra una hermosa cruz de piedra labrada que data del siglo XVII, donde se destaca un pequeño cristo.

2.4. CLAUSTRO

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Como la arquería inferior, la superior tiene como ornamentación en el encuentro de las molduras que marcan el trasdós de los arcos, la media bola elíptica colgante que describimos más arriba.

Encima de la arquería un friso denticular, una cornisa de muchas molduras y luego los canecillos que reciben el techo volado de teja española.

En el centro del patio, una gran fuente de piedra alegra el claustro con el continuo murmullo del agua que sale de la boca de un niño montado sobre un león; remate colocado encima de las dos conchas talladas sobrepuestas en un fuste muy ricamente decorado. La vasca de la fuente es cuadrada con cuatro salientes angulares en el sentido de sus ejes y cuatro molduras voladas que la ciñen en contorno.

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tramo. La pinacoteca tenía 64 cuadros, de los cuales hoy sólo se encuentran en su sitio 40; 10 en la nave principal de la iglesia, encima de los arcos; 2, en el coro y 1 en la Sala Capitular. Los once que faltan se han, sin duda, destruido con el terremoto que echó abajo la cúpula y la torre de la iglesia y gran parte de los claustros. Ahora, para llenar esos vacíos en los muros, se han colocado otros diversos, en completo desorden.

Partiendo del tramo del claustro en que se halla la Sala Capitular, tenemos que, en ese tramo, el mejor conservado de los cuatro, los cuadros se suceden del modo siguiente:

Principia la pinacoteca con un cuadro en que se halla un gran escudo central con dos ángeles a los lados: el de la derecha tiene una palma en una mano; el de la izquierda, una rama de laurel y con la que les queda libre, sostienen ambos una corona de oro, que se destaca sobre un corazón traspasado por una flecha. A los lados y en la parte baja se encuentran las armas de la Orden agustiniana y las nobiliarias del padre Basilio de Ribera, a quien se debe esta suntuosa ornamentación del claustro.

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Audiencia de Quito, ínclito patrón de esta Provincia de Nuestro Padre San Agustín».

Después de este cuadro siguen cinco grandes, uno chico encima de la puerta de la Sala Capitular y, luego, nueve más grandes hasta concluir el primer tramo del claustro. Los cuadros están separados unos de otros, por magníficos embutidos y unidos por hermosa cornisa de madera tallada y dorada.

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y dos chicas triangulares. A juzgar por su forma, debió decorar una puerta de arco semicircular rebajado. En el cuadro central, rectangular, se han representado a cuatro Santas y dos beatas de la Orden agustiniana: Santa Cristina, Santa Sancta de Genazano, Santa Rita de Cassia, Santa Clara de Montefalcón y las beatas Julia Certoldina e Inés de Montepolitiano, según reza una inscripción al pie, en la que consta también el nombre del donante, don Carlos Matos de Médicis. Las otras partes llevan otras figuras de Santas de la misma Orden.

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y la otra un libro abierto que lo aprieta contra su cuerpo. Encima, escritas en los brazos de la cruz estas dos frases, como correspondiendo a los grupos ya descritos OBVIAVERVNT SIBI = PSAL 34 = OSCVLATÆ SVNT. Abajo un hermoso retrato del fraile donante, con la mano derecha sobre el pecho, y la izquierda con un libro abierto en el que aparece escrita esta frase: MIHI QVIDE APVS MORTVS EST.

Luego viene una gran puerta tallada a paneles que cierra la entrada a la iglesia desde el claustro. Se abre sobre cuatro escalones de piedra, fuera de dos interiores, por la apreciable diferencia de nivel entre el pavimento del claustro y el de la iglesia. Enseguida, un gran cuadro de Luis Cadena, firmado en 1864, y que representa la disputa de San Agustín con los Donatistas, cubre el extremo del muro de este tercer tramo del claustro.

El último tramo que es paralelo a la calle donde están las entradas de la iglesia y del convento, conserva más que el segundo, su decoración mural; pues a excepción del primer espacio, del cual se ha sacado su cuadro, sustituyéndolo con otro más chico, representando a San Agustín lavando los pies a Cristo, todos los demás cuadros, que suman quince, se hallan en su sitio, unidos por cornisa tallada y separados por estípites de hermoso dibujo.

2.5. SALA CAPITULAR

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Sala de Capítulo, destinada a la reunión de religiosos para escuchar las advertencias del superior o para confesión de culpas. De modo extraordinario sirve para la celebración del Capítulo en que se elige a los superiores provinciales y se formulan las leyes para gobierno de la provincia.

Para funciones de este rito conventual basta una sala amplia con escaños y una tribuna.

El mérito singular de la Sala Capitular de San Agustín consiste en su primorosa decoración artística, con la tribuna coronada por una concha acústica, el contorno de bancas sobrepuestas con los frentes y espaldares labrados en calado, el retablo del calvario que cubre todo el muro del testero y el artesonado de entrelazados geométricos a base de círculos, elipses y medallones con lienzos dispuestos en callejones paralelos, a lo largo de la techumbre, que remata con faldones decorados con la representación de santos y santas de la orden agustiniana.

Todo este aparato de magnificencia exigía un espíritu comprensivo y magnánimo, y tal fue el del padre Juan de Luna y Villarroel, durante cuyo provincialato se realizó la obra total de la Sala Capitular. En el libro de cargos y descargos de bienes de provincia correspondiente a 1741 – 1761, consta ya la siguiente data: “Gastamos en el General en bóvedas, retablo, hechuras, escañería, cáthedra, espejos, lámparas, hechura de piscis, diademas de plata, misal, cuatro ornamentos, atril de plata, digo en hechura y cuatro marcos que se añadieron, órgano, con todos los dorados y pinturas, seis mil trescientos diez y seis pesos” (Archivo del convento).

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provincia, “como es patente a toda la comunidad en la suntuosa composición del General o Sala Capitular” (Archivo del convento).

El retablo del testero corresponde al estilo barroco del siglo XVIII, en que las columnas entorchadas cubren sus espiras de pámpanos de vid. La estructura obedece a la necesidad impuesta de colocar en nichos adecuados las imágenes que integran el grupo del calvario.

En torno a los muros de la Sala están colocados los lienzos de Miguel de Santiago que ya conocemos y que se descubren al estudiar dicho pintor. Además otros, posteriores al maestro, pero de gran valor artístico, como el de Nuestra Señora de la Oliva; dos Marías Magdalenas, una de rodillas ante el crucifijo y otra erguida con una redoma ente las manos; tres interpretaciones diversas del Descendimiento del Señor, y un San Jerónimo sedente, con las alegorías de su iconografía.

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Los cuadros que cubren el cielo raso representan la muerte y el martirio de santos y santas agustinos.

Por los temas desarrollados en el artesonado de la Sala se echa de ver cuán ilustrados se hallaban los agustinos de los episodios de la vida de su patriarca y de los santos de su orden. Algunos de ellos se tornaron populares en el culto religioso, como San Nicolás de Tolentino, Santa Gertrudis, Santa Rita de Casia y Santa Rosalía. Por lo que respecta al autor de los lienzos del artesonado, hay fundamento para atribuirlos a un pintor de apellido Espadaña, por la constancia de gasto, referente a 1741, que dice así: “Pagamos 100 pesos al pintor Espadaña por los cuadros del General” (P. Enrique Terán: Guía

Explicativa de la Pinacoteca, página 143).

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Cuando el 2 de agosto de 1810 pagaron los patriotas con su sangre el heroísmo del Primer Grito, sus restos hallaron acogida en la cripta abierta en la misma Sala Capitular, bajo el suelo que un año antes había albergado a los protagonistas de la Independencia ecuatoriana.

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CAPÍTULO III

3.1. LA ESCULTURA

En gran parte, los autores de las obras que se encuentran en el museo de Miguel de Santiago son desconocidos por ejemplo encontramos esculturas del siglo XVIII de varios autores anónimos las que se caracterizan por ser talladas en madera, estucadas y policromadas; cubiertas en pan de oro y con ojos de vidrio. Son: San Miguel, San Rafael, El Niño.

Podemos tener una visión más amplia de los siglos XVII, XVIII Y XIX diferenciando las siguientes características:

SIGLO XVII: Utilizan mucho pan de oro en la vestimenta, los ojos eran

pintados en la misma escultura, de encarne mate y rasgos físicos ligeramente toscos, especialmente el rostro y las manos. De está manera se presenta a San Pedro.

SIGLO XVIII: Poseen ojos de vidrio, un encarne más brilloso que era

obtenido por el roce de la vejiga del cordero contra la escultura. Los detalles de la anatomía son mucho mejor terminados que el siglo anterior. Es el caso de Cristo Resucitado y San Gabriel.

SIGLO XIX: Encontramos tanto ojos de vidrio como pintados en la escultura.

Esto depende del material de trabajo, pues en algunas ocasiones se emplea el yeso como material base de trabajo. Estas son: San Bernardo y el Niño de Praga.

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podemos apreciar en el Altar de la Sala Capitular de San Agustín, y dos crucifijos en la segunda sala del museo, Los Cristos de Olmos se distinguen fácilmente por su policromía de realismo exagerado. Son todos ellos ensangrentados y allagados; pero clásicos por su estilo personal, a pesar de sus defectos de forma. Sin embargo, no siempre Olmos usaba esa técnica, peligrosa para la anatomía.

La mayor parte de las obras eran elaboradas en la técnica del ENCARNADO (como se llama en escultura a la simulación del color de la carne del cuerpo humano) que da una apariencia más natural a la piel del rostro de las esculturas. Una vez que la pieza estaba tallada y perfectamente lijada, el oficial del taller procedía a recubrir la madera con varias capas de yeso con cola; luego de cada capa, se pulía perfectamente hasta conseguir un acabado perfectamente liso; luego de lo cual se daba el color en varias capas sumamente fluidas que se transparentaban permitiendo la mezcla óptica de los colores superpuestos; se iniciaba con los colores de sombras (azules, verdes, ocres); luego se daban los colores claros (blanco, rosa, amarillo); para terminar con los colores de resalte (naranja y rojo para las mejillas sonrosadas, las rodillas y codos de los niños; azul oscuro, verde, violeta, para las heridas y moretones de los cristos o para las sombras de la barba incipiente de personajes.

NOMBRE AUTOR ÉPOCA TÉCNICA

(56)

- 56 -

Praga

Cristo Crucificado Anónimo XVIII Talle Encarne San Francisco de

Asis

Anónimo XX Talle Ojos de vidrio

San Rafael Arcángel

Anónimo XVIII Talle Mascarilla

Cristo Crucificado Anónimo XVII Talle Encarne San Miguel

Arcángel

Anónimo XVIII Talle Mascarilla

San José Anónimo XVIII Talle Policromado Cristo Crucificado Anónimo XVII Talle Encarne Virgen Anónimo … Talle Ojos de

vidrio

Niño Jesús Anónimo XX Talle Encarne Arcángel Anónimo XX Talle Encarne Santa Clara de

Mont

Anónimo … Talle Policromado

San Juan Sahaga Anónimo … Talle Policromado Santa Mariana de

Jesús

Rodrigo Cerón Reyes

XX Talle Ojos de vidrio

San Bernardo Anónimo XIX-XX Modelado Policromado Virgen Anónimo XIX-XX Talle Ojos de

vidrio

(57)

- 57 -

vidrio

San Pablo Anónimo XIX Talle Policromado San Agustín Anónimo XIX Talle Encarne Crucifijo Anónimo XVIII Talle Encarne Cristo Crucificado Anónimo … Talle Encarne Virgen Dolorosa Anónimo XVIII Talle Tela

Encolada Cristo Crucificado Anónimo XX Talle Encarne Cristo Crucificado Anónimo XX Fundido

Moldeado Padre Eterno Anónimo … Tallado

San Juan Anónimo … Encarne Brillante Virgen Anónimo … Talle Ojos de

vidrio

San Martín Anónimo … Talle Encarne Niño Jesús Anónimo … Talle Encarne

Santo Anónimo … Talle Ojos de

vidrio

Ángel Músico Anónimo … Talle Ojos de vidrio

Ángel Músico Anónimo … Talle Ojos de vidrio

Niño Jesús Anónimo XVIII Talle Ojos de vidrio

(58)

- 58 -

Cristo Crucificado Anónimo … Talle Encarne Virgen de

Guadalupe

Anónimo … Moldeado

Policromado Cristo Crucificado Anónimo … Moldeado

Encarne Cristo Crucificado José Olmos XVII Moldeado

Encarne San Juan

Evangelista

Anónimo XVII Moldeado Encarne

Virgen Dolorosa Anónimo … Talle Ojos de vidrio

Señor de la Resurrección

Anónimo XVIII Talle Encarne

Cristo Anónimo XVII Talle Encarne San Cayetano Anónimo XIX Talle Ojos de

vidrio San Nicolás de

Tolentino

Anónimo XIX Talle Policromado

Cristo Crucificado Anónimo … Talle Encarne Sagrado Corazón Anónimo XX Talle Policromado Señor de la

Buena Esperanza

Anónimo XX Goznes Encarne

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- 59 -

San Juan F. Vila XX Talle Ojos de vidrio

San Antonio de Padua

Anónimo XX Talle Encarne

María Magdalena Anónimo XX Talle Encarne Santo Tomás

Villanueva

Anónimo XX Talle Encarne

Santa Rita de Cassia

Anónimo XX Talle Policromado

San José y el Niño

Anónimo XX Talle Policromado

Santa Parentela Rodrigo Terán XX Moldeado Policromado Virgen

Inmaculada

Anónimo XX Talle Policromado

Virgen del Consuelo

Anónimo XVIII Talle Ojos de vidrio

Santa Mónica Anónimo XX Talle Encarne San Agustín Anónimo XX Talle Modelado La Trinidad Anónimo XIX Talle Policromado San Pablo Anónimo XX Talle Policromado San Pedro Anónimo XIX-XX Talle Policromado Arcángel San

Rafael

Anónimo XIX Talle Ojos de Vidrio

(60)

- 60 -

vidrio

Crucifijo Anónimo XIX Talle Encarne El Buen Ladrón Anónimo XVIII Talle Encarne Santa Rita Anónimo XX Talle Ojos de

vidrio

María Auxiliadora Anónimo XX Talle Policromado San Cayetano A. Rubio XX Talle Encarne Cristo Crucificado Anónimo XX Talle Policromado Cristo Crucificado Anónimo XVIII Talle Mascarilla San José Anónimo XX Talle Encarne Virgen María Anónimo XX Talle Encarne Crucifijo Anónimo XIX Talle Encarne Señor de la

Misericordia

Anónimo XVIII Talle Mascarilla

San Pedro Anónimo XVII Talle Policromado Cordero Pascual Anónimo XVIII Talle Policromado

3.2. LA PINTURA

(61)

- 61 -

La característica de estos lienzos es la espectacular utilización de los colores rojo, azul, blanco y sobre todo el color dorado, importantes por su forma de trabajo, ya que utiliza el rombo como diseño para cuadro.

Las pinturas de Miguel de Santiago son caracterizadas por su técnica del Claro-Oscuro (base oscura, colores claros sobrepuestos). La técnica cercana a la flamenca posteriormente se acercó a la forma hispánica e italiana, pero sin olvidar detalles o fondos típicos mestizos. Miguel de Santiago constituye el primer paisajista ecuatoriano. La pintura utiliza el color eufóricamente y crea una escuela mucho más próxima a la realidad humana y a la cultura.

NOMBRE AUTOR ÉPOCA TÉCNICA

Santa Teresa y El Niño

Anónimo XVIII Óleo

San Lucas Anónimo XVIII Óleo Anunciación del

Ángel

Anónimo XVIII Óleo

Virgen de Chiquinquirá

Anónimo XVIII Óleo

San Antonio de Padua

PR. M. O XVIII Óleo

San Francisco de Asis

Anónimo XVIII Óleo

Virgen del Carmen

Anónimo XVIII Óleo

(62)

- 62 -

Doctor de la Iglesia

Anónimo XVIII-XIX Óleo

Ángel con Elemento

Anónimo XVIII Óleo

Papa San Gregorio

Anónimo XVII-XVIII Óleo

Virgen María Anónimo XVIII Óleo San José Anónimo XVIII Óleo Santa Parentela Anónimo XVIII Óleo Inmaculada Anónimo XVIII Óleo San Gregorio

Magno

B. Rodríguez XVIII Óleo

San Jerónimo B. Rodríguez XVIII Óleo San Ambrosio B. Rodríguez XVIII Óleo San Agustín

Obispo

B. Rodríguez XVIII Óleo

Santo Tomas de Villa

Anónimo XVII Óleo

Obispo Tayón y Grupo

Anónimo XVII Óleo

Milagro de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

San Agustín es Tentado

Anónimo XVII Óleo

(63)

- 63 -

Agustín

Tormento a Mártires

Anónimo XVII Óleo

Cristo Abraza a Santo

Anónimo XVII Óleo

Aparición de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Cenando

Anónimo XVII Óleo

San Agustín con Fortaleza

Anónimo XVII Óleo

Pasajes de la Vida de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Arcángel San Miguel

Anónimo XVIII Óleo

Muerte de San Jerónimo

Anónimo XVII-XVIII Óleo

Asunción de la Virgen

Anónimo XVIII Óleo

Éxtasis de San Francisco

Anónimo XVII-XVIII Óleo

San Agustín Ofrece

Anónimo XVII Óleo

(64)

- 64 -

Recibe

San Agustín Lavando

Anónimo XVII Óleo

Tobías y El Ángel Anónimo XVIII Óleo Inmaculada Anónimo XVII Óleo Fray Mariano

Genez

Anónimo XVIII Óleo

Fray Alejandro Anónimo XVIII Óleo Beato

Buenaventura

Anónimo XVIII Óleo

Juan Sacarías Helvet

Anónimo XVIII Óleo

Fray Egolino Malabre

Anónimo XVIII Óleo

Fray Antonio Franco

Anónimo XVIII Óleo

Fray Amelio Abreraco

Anónimo XVIII Óleo

Fray Agidio Colona

Anónimo XVIII Óleo

Fray Gabriel Anónimo XVIII Óleo Fray Alberto Anónimo XVIII Óleo Amadeo de

Sabotia

Anónimo XVIII Óleo

(65)

- 65 -

Romano Gregorio Montelpar

Anónimo XVIII Óleo

Fray Ambrosio Coria

Anónimo XVIII Óleo

Fray Alfonso de Vargas

Anónimo XVIII Óleo

Fray Acherius Panta

Anónimo XVIII Óleo

Fray Gabriel Stortia

Anónimo XVIII Óleo

Egidio Viterbiense Anónimo XVIII Óleo Beato Agustín

Novel

Anónimo XVIII Óleo

Alegoría de los Sagrados

Anónimo XVIII Óleo

San Nicolás de Tolentino

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Anónimo XVII Óleo San Jerónimo Anónimo XVII Óleo Virgen de la Oliva Anónimo XVII Óleo San Joaquín con

La Niña

Anónimo XVIII Óleo

(66)

- 66 -

Santa Bárbara Anónimo XVIII Óleo María Magdalena Anónimo XVII-XVIII? Óleo San Nicolás de

Tolentino

Anónimo XVIII Óleo

Cristo Crucificado Anónimo XVIII Óleo Santa Úrsula Anónimo XVIII Óleo Milagro de San

Agustín

Anónimo XVIII Óleo

San Ambrosio Anónimo XVII Óleo Santa Rosa de

Lima

Anónimo XVIII-XIX? Óleo

Santo Tomás de Villa

Anónimo XVII? Óleo

San Agustín Ofreciendo

Anónimo XVIII Óleo

San Antonio Anónimo XVII Óleo San Francisco de

Pal

Anónimo XVIII? Óleo

Señor de La Justicia

Anónimo XVIII Óleo

San Antonio Fénix

Anónimo Anónimo Óleo

Corona Anónimo XVIII Óleo Santa Rita de

Cassia

(67)

- 67 -

Santa Mónica Anónimo XVIII? Óleo Beato Esteban

Belle

Anónimo XVIII? Óleo

La Sagrada Familia

Anónimo XVIII Óleo

Santo Tomás de Villa

Anónimo XVIII Óleo

San Agustín Anónimo XVIII Óleo Aparición de San

Agustín

Anónimo XVII Óleo

Virgen Dolorosa Anónimo XVIII Óleo La Piedad Anónimo XVII Óleo Virgen con Niño Anónimo XVIII Óleo Virgen Anónimo XVIII Óleo Saúl da en

Matrimonio

Anónimo XVIII Óleo

Virgen de la Merced

Anónimo XVIII Óleo

San Jacobo Anónimo XVIII Óleo San Pedro Anónimo XVIII-XIX Óleo Santa Rosa de

Lima

Anónimo XVIII Óleo

Virgen Inmaculada

Anónimo XVIII Óleo

(68)

- 68 -

Agustín

San Agustín León Anónimo XVII Óleo San Agustín Anónimo XVII Óleo San Agustín Anónimo XVII Óleo San Agustín

Sosteniendo

Anónimo XVII Óleo

Águila Hipona Anónimo XVII Óleo San Agustín es

Ordenado

Anónimo XVII Óleo

Nacimiento de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Cuerpo de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Explicando

Anónimo XVII Óleo

San Agustín y su Madre

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Preside

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Entrega

Anónimo XVII Óleo

Tres Milagros de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

(69)

- 69 -

Muerte de Santa Mónica

Anónimo XVII Óleo

Agonía de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Consagración Episcopal

Anónimo XVII Óleo

La Inmaculada Anónimo XVII Óleo Cuadro de la

Dedicatoria

Miguel de Santiago

XVII Óleo

Dos Milagros de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

San Agustín en Transición

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Anónimo XVII Óleo San Agustín y

San Joaquino

Anónimo XVII Óleo

Éxtasis de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Liberación y Caridad

Anónimo XVII Óleo

Santo Tomás de Aquino

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Absorto

Anónimo XVII Óleo

(70)

- 70 -

Niño Enfermo Aparición de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Biblioteca de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Funeral de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Aparición de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Dormición de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

San Agustín y San Esteban

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Aparece

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Figurado

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Predica

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Protege

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Junto a

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Luz de

(71)

- 71 -

Grupo de Santos Agustinos

Anónimo XVIII Óleo

San Miguel Arcángel

Anónimo XVIII Óleo

San Agustín es Visitado

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Lavando

Anónimo XVII Óleo

San Agustín Escribiendo

Anónimo XVII Óleo

Jesús Orante Anónimo XVIII Óleo El Señor de la

Sentencia

Anónimo XVIII Óleo

Muerte de San Nicolás

Anónimo XVII Óleo

San Juan Anónimo XVIII Óleo Santa Mónica Anónimo XVIII Óleo Santa Gertrudis Anónimo XVIII Óleo Aparición de la

Virgen

Anónimo XVIII Óleo

Santa Clara del Mont

Anónimo XVIII Óleo

(72)

- 72 -

Santa Rita con San Juan

Anónimo XVII Óleo

Santa Julia Certoldi

Anónimo XVII Óleo

Martirio de Diez Mil

Anónimo XVII Óleo

Santa Perpetua Anónimo XVII Óleo Santa Inés Anónimo XVII Óleo Santo de

Genazano

Anónimo XVII Óleo

Santa Cristina Anónimo XVII Óleo Santa Agustina Anónimo XVII Óleo Muerte de la

Virgen

Anónimo XVII Óleo

Descendimiento de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Mónica

Anónimo XVII Óleo

Muerte de San Agustín

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Muerte de San Guillermo

Anónimo XVII Óleo

(73)

- 73 -

Nicolás

Muerte de Santo Tomás

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santo Agustino

Anónimo XVII Óleo

Martirio de un Santo

Anónimo XVII Óleo

Muerte de un Santo

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Muerte de Santa Agustina

Anónimo XVII Óleo

Santo Junto a un Ángel

Anónimo XVIII Óleo

San Andrés Anónimo XVII Óleo Santo Hermitaño Anónimo XVII Óleo San Posidio es

Tentado

Referencias

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