La fuente de una de las principales distorsiones económicas que se ha dado en el país durante la era del chavismo es el control de cambio, pero está por
acabarse. En Econométrica prevemos que en el próximo año se producirá la
liberación del tipo de cambio y con ello la instauración de una tasa libre para para acceder a las divisas extranjeras. En este contexto, esperamos una dramática caída en el poder de compra, producto de la acelerada inflación,
recesión económica, pero también señales positivas para la recuperación futura como la reducción de la escasez, la desaparición de la sobrefacturación en las
importaciones y la posible suma de nuevos actores como oferentes en el mercado.
Pero antes de que esto suceda, el 2014 dejará unos indicadores bastante pobres. Estimamos que el Producto Interno Bruto (PIB) retrocederá 2,65% al cierre del año. Este retroceso estará acompañado por una caída del consumo de 2,50%, que se verá afectado por el incremento de la inflación, la cual estimamos en 80% para finales de año. Asimismo, el alza en los precios conducirá a una caída en el salario mínimo real de 13%, mientras que el salario promedio sufrirá una contracción de 18%, cifras que explican por qué el apelar al crédito y al desahorro será
insuficiente para contener el retroceso del consumo (véanse los Gráficos N° 1 al 3).
Por su parte, la escasez descenderá ligeramente desde el nivel actual
(alrededor de 30%) hasta 25%, un punto muy alto, que de no tomarse medidas de fondo se mantendrá o aumentará. El pequeño descenso de la escasez obedecerá, de acuerdo a nuestras proyecciones, a un primer ajuste en la tasa de cambio en los próximos meses, proceso que culminará en 2015 con la llegada de un tipo de cambio único. En lo que respecta al déficit fiscal estimamos que para diciembre terminará alrededor de 13% del PIB. Camino al cambio libre
El ajuste en la tasa de cambio oficial y el levantamiento del control de cambio son temas de análisis constante. El manejo que ha hecho el Gobierno de las finanzas públicas ha generado que desde hace algún tiempo las presiones sobre el precio del dólar oficial crezcan constantemente, lo cual hace necesario ajustes en el tipo de cambio para evitar la sobreevaluación de la moneda, y las distorsiones que ésta conlleva. Sin embargo, durante el chavismo las motivaciones políticas han prevalecido sobre las económicas al momento de
En este informe:
Camino al cambio libre (págs. 1 y 2)
En dos partes (págs. 2 - 5) Finalmente libre (pág. 5)
Un golpe muy duro (págs. 5 y 6)
• Econométrica espera que en 2015 los controles de cambio y precios se levanten, salvo que se produzca una perturbación que incremente lo suficiente el precio del petróleo como para que la decisión se pueda postergar.
• De levantarse el control en el primer trimestre-semestre de 2015, calculamos que el tipo de cambio único de la economía convergería inicialmente a 47,5 Bs/$, tasa ésta muy similar a la actual del Sicad II.
• Los costos económicos y políticos producto del levantamiento de los controles se harán sentir, e impactarán con mayor fuerza a quienes se les prometió que saldrían más favorecidos con el socialismo del siglo XXI.
Gráfico Nº 2: Perspectivas económicas (inflación y escasez)
Gráfico Nº 1:
Fuente: Econométrica.
decisiones en este sentido, y las consecuencias han quedado reflejadas en la desaceleración económica, la escasez e inflación que vive el país en la actualidad.
Precisamente estos indicadores son una muestra de que el modelo económico se ha agotado y que se requiere un cambio. Pero, acá vale destacar que, estos cambios serían, no solo función de las presiones sociales asociadas a la escasez y el deterioro económico, sino también función de exigencias específicas de actores fundamentales del juego.
Ante la evidente escasez de divisas que atraviesa
Venezuela, el país requiere fuentes de financiamiento en moneda extranjera. En este sentido, los bancos de inversión y otros acreedores internacionales habrían de exigir cambios en la política económica a las autoridades locales para asegurarse de que el país no caiga en una cesación en el pago de su deuda, además de abrir paso a nuevo endeudamiento. La rectificación no quedaría únicamente en la liberación del dólar, sino también en la exigencia de una mayor disciplina fiscal y monetaria, lo cual en la práctica está por verse.
Pero además de los agentes externos, el contexto de conflictividad social que vive el país también llevará a factores de poder político a exigir rectificaciones
económicas que enrumben a Venezuela hacia una salida de la crisis actual. Con el levantamiento del control, si bien se vendría un período de elevadísima inflación y destrucción de parte importante de la demanda de bienes y divisas, esto último acabaría con la escasez (con la caída del poder de compra del salario caería el
consumo y, por tanto, la escasez de bienes), acabaría con los incentivos para sobrefacturar las importaciones (una de las causas fundamentales de la fuga y escasez de divisas) y se iniciaría un proceso de estabilización del déficit público. En otras palabras, un fuerte ajuste para salir de la fuerte crisis.
Un elemento que nos lleva a creer que estos cambios van a producirse no solo es la salida del gabinete del ex ministro de Planificación, Jorge Giordani, sino los recientes señalamientos del presidente de la
República, Nicolás Maduro, quien calificó a Giordani como representante de una “izquierda trasnochada” que no se quería hacer responsable de los errores cometidos durante su gestión. Aunque estas palabras son un
reproche a una persona que fue ministro de Hugo Chávez por más de diez años, y una de las principales guías de la política económica del finado presidente, lo cual supone criticarlo implícitamente, también puede implicar un cambio significativo en la política oficial.
En dos partes
En lo sucesivo describimos cómo esperamos en
Econométrica que será el proceso que culminará con la liberación del control de cambios y precios. Uno de los indicadores que solemos utilizar para determinar el grado de presión sobre el tipo de cambio oficial es el ratio de la Base Monetaria (BM) sobre las Reservas Internacionales en Bolívares (RIB) al tipo de cambio oficial; el numerador viene dado por lo que debería ser el principal componente del pasivo del Banco Central de Venezuela (BCV), la Base Monetaria, y el denominador
Perspectivas económicas (PIB y consumo)
Gráfico Nº 3: Perspectivas económicas (salarios) Gráfico Nº 4: Ratio BM/RIB disparado
por el principal componente de su activo, las reservas internacionales.
De acuerdo a cálculos propios con base a datos del BCV, actualmente el ratio se encuentra en 380%
aproximadamente, un máximo histórico que será superado al seguir aumentando conforme pasen las semanas, continúe el financiamiento del BCV a empresas públicas y no se haya producido aún el venidero ajuste del tipo de cambio oficial. Antes del punto actual el nivel más alto de este ratio ocurrió en febrero del año pasado cuando rozó 250%, justo antes de la devaluación de 4,30 bolívares por dólar a 6,30 bolívares por dólar. Dicha devaluación permitió disminuir el ratio a 154% en marzo de 2013, pero el desorden monetario, fiscal y salarial llevó a que el valor más que se duplicara en menos de un año.
Cuando se observa más hacia atrás el comportamiento del ratio de BM/RIB observamos que el promedio histórico del chavismo ha sido 75%, lo cual implica que actualmente el ratio es cinco veces más alto que dicho promedio histórico. Si las autoridades quieren liberar la presión sobre el tipo de cambio oficial para que el ratio referido retorne al promedio histórico de los últimos 15 años deberán aumentar cinco veces la tasa de cambio oficial.
El Gráfico N° 4 muestra cómo sería el comportamiento del ratio de la BM/RIB de acuerdo al tipo de cambio que predomine luego de la devaluación a bolívares de hoy. De mantenerse el 6,30 Bs/$ el ratio se mantendría tal y como ya dijimos en torno a un 380%. Si el Gobierno
desea volver al nivel observado en marzo del año pasado tras la devaluación de febrero, la tasa oficial debería ubicarse en 16,3 Bs/$. Mientras que si desea que el ratio (la presión cambiaria) retorne al promedio histórico de los últimos quince años, 75%, la devaluación tendría que llevar el tipo de cambio oficial a 32,7 Bs/$, tipo de cambio de equilibrio que a precios actuales acabaría con la escasez.
En el Gráfico N° 5 se expresa un ratio similar, el de la liquidez entre las reservas internacionales del BCV al tipo de cambio oficial (M2/RIB). En el mismo se recoge la relación que ha existido entre estas dos variables desde 1947, y entre las líneas azules y rojas discontinuas se encuentran los períodos de control de cambio que se han experimentado en Venezuela. Históricamente, el valor del ratio liquidez contra reservas internacionales ha promediado dos veces el tipo de cambio oficial, pero, debido a la represa monetaria que significa el control cambiario, así como la sobrevaluación del bolívar y los desórdenes fiscales, monetarios y salariales, actualmente se encuentra en aproximadamente 10 veces el tipo de cambio oficial.
Tomando en cuenta las tres variables que involucran este indicador (liquidez, reservas internacionales y tipo de cambio oficial) deben analizarse las opciones reales que tendría el Gobierno para hacer retornar el ratio a su promedio histórico. En vista de que el indicador actual es cinco veces mayor a dicho promedio, bien sea una de las variables debe dividirse entre cinco, o una debe
multiplicarse por cinco. Empezando por la liquidez en bolívares, dividirla entre cinco (reducirla a un 20% de su
390% 6,3Bs/$
150% 16,3Bs/$
Gráfico Nº 5: Ratio liquidez/reservas del BCV a tipo de cambio
oficial Gráfico Nº 6:
Fuente: Econométrica. Fuente: Econométrica.
valor actual) es sencillamente imposible, pues además de una drástica recesión económica generaría una crisis bancaria, razón por la cual tal opción se descarta. En cuanto a un aumento de las reservas internacionales del promedio de los últimos meses, alrededor de $20 mil millones, a $100 mil millones, es algo improbable ya que el Gobierno venezolano no podrá emitir $80 mil millones en deuda como para poder apuntalarlas. Con las opciones anteriores descartadas, solo queda el ajuste del tipo de cambio, que las autoridades podrían modificar en cualquier momento; lo mínimo necesario para levantar el control implicaría ajustarlo hasta 32,7 Bs/$; así que, cualquier aumento por debajo de esa tasa, aunque reduciría substancialmente el diferencial cambiario, no eliminaría el racionamiento de divisas y bienes o, lo que es lo mismo, el control cambiario.
Econométrica atribuye mayor probabilidad a que el control de cambio sea levantado en 2015, a que ocurra en 2014. Es por ello que esperamos que el ajuste se realice en dos partes: la primera, mediante una devaluación significativa, a ocurrir en las próximas semanas o meses, y la segunda, mediante la liberación total del control, aproximadamente en el primer cuatrimestre de 2015. En los Gráficos N° 6 y 7 colocamos frente a frente el esquema cambiario actual y uno de los dos escenarios que prevemos antes del levantamiento del control. Para Econométrica una opción probable es que se produzca una primera devaluación de 6,30 Bs/$ a 12,5 Bs/$ para la tasa oficial del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex I). Por su parte la tasa del Sistema Complementario para la Adquisición de Divisas I
(Sicad I) pasaría de 10 Bs/$ a 22 Bs/$; cabe recordar que la tasa del Sicad I es la misma que aplica para los dólares de viajeros y para compras electrónicas, solo que estas divisas no van a subastas sino que son entregadas por el Cencoex a una tasa acá denominada Cencoex II. En lo que respecta al Sicad II no esperamos variaciones en la tasa, por lo que se mantendría en
aproximadamente 50 Bs/$.
El otro escenario que consideramos para este primer paso antes de la liberación del tipo de cambio se detalla en el Gráfico N° 8. En este caso el Gobierno podría optar por mantener la tasa de 6,30 Bs/$ y aumentar el
Cencoex II y Sicad I a 22 Bs/$, migrando rubros de Cencoex I a Cencoex II y Sicad I. Ello le ahorraría por este año el costo reputacional de haber duplicado el precio del dólar, costo que deberá pagar en 2015 al liberar el control de cambio. Dentro de este escenario el impacto para el sector privado podría ser igual que en el primero, en vista de que las autoridades pueden optar por migrar rubros de una tasa a otra (en este caso del Cencoex I al Cencoex II y Sicad I). Lo único que no se vería afectado serían las importaciones públicas que se mantendrían en 6,30 Bs/$.
Otras opciones consideradas por publicaciones de The Economist y ciertos bancos de inversión, como una unificación a una tasa de cambio de 25Bs/$ u otra similar, también son posibles. Pero, lo fundamental a recordar es que alguna suerte de devaluación adicional mayor a las anteriores tendrá que ocurrir en lo que resta de 2014, y que tal devaluación, a pesar de su tamaño, lo más probable es que desde el punto de vista cambiario
9,2 1,00 2,00 3,00 4,00 5,00 6,00 7,00 8,00 9,00 10,00 19 47 19 50 19 53 19 56 19 59 19 62 19 65 19 68 19 71 19 74 19 77 19 80 19 83 19 86 19 89 19 92 19 95 19 98 20 01 20 04 20 07 20 10 20 13
Gráfico Nº 7:
no implique aún el levantamiento de los controles. En este sentido, Econométrica atribuye la mayor probabilidad a un escenario de devaluación y levantamiento parcial más no completo del control cambiario en lo que resta de 2014. Esto es, el diferencial cambiario entre la tasa de cambio oficial y la del mercado negro ilegal probablemente disminuya en 2014, pero, la desaparición por completo de dicho diferencial (o lo que es lo mismo el control de cambio) es más probable que tenga lugar en 2015.
Finalmente libre
Después de doce años ininterrumpidos bajo distintos esquemas, pero, el mismo control cambiario, en el 2015 esperamos que éste se elimine.
Para el primer cuatrimestre del 2015 estimamos que podría darse el fin del control de cambio. Proyectando la liquidez, las reservas internacionales, los salarios y los precios a ese período, calculamos que el tipo de cambio oficial pasaría a la hora de levantar el control a 47,5 Bs/$, tasa ésta muy similar a la actual del Sicad II. A partir de momento en el país existiría una única tasa de cambio de acceso libre para todos los venezolanos, lo que representará una nueva devaluación del tipo de cambio promedio de las importaciones. Asimismo, estimamos que antes de la liberación del tipo de cambio el
denominado dólar negro alcance aproximadamente los 115 Bs/$.
Un golpe muy duro
En un país en el que se ha llevado a cabo un manejo desordenado de la política económica no se puede esperar que las correcciones tengan consecuencias ligeras. Levantar el control de cambio, tal y como se ha sostenido a lo largo del informe, traerá consigo una aceleración de la inflación de precios mucho mayor a la experimentada en 2013 y a la que pronosticamos para 2014. En Econométrica esperamos para 2015 una tasa de inflación no menor a 125%; pero, por supuesto, este último pronóstico está sujeto a revisión, habida cuenta de las presiones políticas y salariales, y los abruptos cambios que podrían darse en las expectativas a raíz del levantamiento de los controles de cambio y precios. En relación a la caída del poder de compra del salario respecto a los bienes y servicios, para el próximo año el panorama luce aún más sombrío, puesto que el retroceso será aún superior, 33%; pero, acá debe decirse que dicho porcentaje en la práctica sobreestimaría la caída del salario real, puesto que 33% de caída solo sería correcto si en verdad en la actualidad no hubiese escasez. Contrario a lo anterior, el poder de compra del salario respecto a las divisas aumentará aproximadamente un 140% durante 2015, pues en el proceso se inflaría en términos de bolívares, mientras que el mercado negro de dólares desaparecerá. En fin, la escasez de dólares y bienes, y los cuellos de botella que afectan la producción, desaparecerían con el fin de los controles,
fundamentalmente porque la demanda caerá. Asimismo, no habrá fuga de divisas, sencillamente, porque no habrá divisas que se puedan fugar. La gran disminución de la demanda de divisas, sin embargo, ha de venir por la cuenta corriente, más que por la cuenta de capital. La razón es sencilla: el incentivo para sobrefacturar (subfacturar) las importaciones
(exportaciones) desaparecerá. Fundamentalmente, al eliminarse totalmente el diferencial cambiario, y al establecerse un único tipo de cambio para todos, se acabarían los incentivos para la sobrefacturación. Tampoco se producirá una crisis bancaria porque el ajuste se dará ante todo en el tipo de cambio. Es decir, con el encarecimiento del dólar se encarecerán los depósitos en el exterior, incrementando la
competitividad de aquellos denominados en bolívares a nivel local.
Otra de las consecuencias que esperamos con el
Expectativas de esquema cambiario actual con levantamiento de control de cambio
levantamiento del control es la reducción en el precio de los bienes raíces en términos de la moneda nacional, al sustituirse el actual marcador del tipo de cambio paralelo por la tasa única y libre. Además, el precio de los
vehículos y otros activos, si bien puede que no caiga de manera nominal, sí esperamos que en términos reales retrocedan al congelarse en bolívares, a pesar de la desbordada inflación.
Otro elemento que contribuirá a que caiga el valor de los vehículos e inmuebles será el crecimiento de la demanda de dólares como activo financiero (substituto legal de los vehículos, bienes raíces y otros), pues a partir del
levantamiento del control cualquier individuo podrá acceder a divisas como mecanismo de ahorro legal (en palabras llanas, para ahorrar en divisas, desde ese momento no será necesario sobrefacturar más).
En el caso de aquellas empresas que tengan sus precios fijados a dólar negro deberán bajarlos a la tasa única que predomine luego de la liberación; de lo contrario, verán caer la demanda de sus productos y servicios, puesto que no solo caerán las ventas producto de la caída del salario real, sino que conforme pasen los meses se sumarán nuevos competidores que fijarán sus precios a la nueva tasa de cambio oficial, la única.
Finalmente, en este contexto se produciría una gran recuperación de las finanzas públicas al facilitarse una reducción del déficit fiscal de 13% del PIB estimado al cierre de 2014 a aproximadamente un 3% del PIB en 2015.
Angel García Banchs
Director
Profesor e Investigador PhD en Economía Política Magíster en Economía
Magíster en Economía y Finanzas Economista
Francisco Ibarra Bravo
Director
Magíster en Economía Economista [email protected]Henkel García
Director
Magíster en Administración/Finanzas IngenieroInstructor en el Área de Finanzas [email protected]
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