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Manual del Estudiante CEPRE-UNMSM

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Academic year: 2021

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UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

Universidad del Perú, Decana de América

CENTRO PREUNIVERSITARIO

MANUAL DEL

ESTUDIANTE

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Índice

INTRODUCCIÓN

Capítulo 1. La misión personal ……….. 1

Capítulo 2. Las condiciones básicas para el estudio ………. 6

Capítulo 3. El ambiente y el horario de estudio ……….. 14

Capítulo 4. Los estilos de aprendizaje ……….. 19

Capítulo 5. La “hora de clase” ……… 29

Capítulo 6. Concentración y memorización ………. 31

Capítulo 7. La lectura ……….. 36

Capítulo 8. Resumen y cuadro sinóptico ………. 41

Capítulo 9. Mapas conceptuales ………... 50

Capítulo 10. Los exámenes ……….. 55

Anexo 1. Técnicas parea incrementar la motivación en los estudios ……….. 58

Anexo 2. Ansiedad y técnicas de relajación ……… 60

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INTRODUCCIÓN

Un momento crucial en la vida de muchas personas es la conclusión de sus estudios secundarios. Los sentimientos que surgen, entonces, son de alegría por haber culminado una etapa importante de sus vidas, de tristeza porque quizás ya no frecuentarán como antes a los amigos y compañeros y también de temor ante un futuro que, de un modo u otro, se presenta incierto.

Al concluir la educación básica se le presentan al joven generalmente dos opciones: conseguir trabajo o seguir estudiando. La primera de ellas no siempre es una alternativa posible, bien sea por la edad en la que se acostumbre terminar la secundaria hoy en día en nuestro medio (los 16 años), o por una falta de preparación para la actividad laboral. Entonces, al joven sólo le quedaría la segunda opción, seguir estudiando. Pero, estudiar ¿para qué? ¿Para aprender un oficio, estudiar una carrera técnica o seguir una carrera universitaria? Es así que muchos jóvenes se deciden por la última alternativa: ingresar a la Universidad para estudiar una carrera profesional y se, con frecuencia, se deciden también hacerlo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, alma Mater de la educación universitaria del país.

Estimados jóvenes: Con la finalidad de que ustedes logren el objetivo de ingresar a la Universidad, la Unidad Psicopedagógica del Centro Preuniversitario de San Marcos ha elaborado el presente MANUAL DEL ESTUDIANTE, publicación que contiene una serie de informaciones que les serán de mucha utilidad en esta empresa. Los temas van desde cuestiones básicas, como son el plantearse un proyecto de vida y tomar en cuenta las condiciones básicas para estudiar, hasta cómo rendir los exámenes y controlar la ansiedad que ellos pueden generar, pasando por una revisión de las más importantes y útiles técnicas de estudio y aprendizaje: la lectura, el resumen y los mapas conceptuales.

Esperamos, jóvenes postulantes que han decidido ingresar a la Universidad de San Marcos a través de su Centro Preuniversitario, que aprovechen la información que ponemos en sus manos, la cual se ha tomado de los autores más importantes que han escrito sobre el tema de los hábitos y técnicas de estudio y aprendizaje. Estamos seguros, que este material les va a ser de importante ayuda y, en ese sentido, les deseamos éxito en lo que van a emprender. Bienvenidos y buena suerte.

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1

LA MISIÓN PERSONAL

*

Identificación del propósito de tu vida

Muchas personas pasan toda su vida sin pensar en realidad sobre los dones especiales que pueden ofrecer al mundo ni sobre cuál es el propósito de su vida. Es fácil perderse en el constante devenir de sucesos, deberes y exigencias que ocupan sus días. Si permites que el paso acelerado de la vida te atrape, es probable que revises tu pasado y te des cuenta de que casi no sabes qué has logrado o por qué lo hiciste. Sentir que no tienes control alguno sobre el curso de tu vida puede dejarte una sensación de vacío e incumplimiento. Puedes evitar ese vacío al detenerte en forma periódica y decidir hacia dónde quieres ir.

Determinar un propósito general es el primer paso en el establecimiento de metas porque te proporciona un marco dentro del cual poder identificar estas últimas. Elegir tus objetivos al azar sin un marco más amplio es como ir de compras sin llevar la lista de lo que necesitas; es probable que termines con unos cuantos artículos que en realidad no deseabas en tanto que olvidas tus verdaderas necesidades. Por otra parte, si permaneces consciente de tu propósito, puedes aprovechar cada minuto al acercarte todos los días, semanas, meses y años a tus metas bajo la dirección de ese propósito.

Una forma útil de determinar tu propósito consiste en escribir una declaración de tu

misión personal. El doctor Stephen Covey, autor del libro de gran éxito The Seven

Habits of Highly Effective People, define la declaración de la misión como una

filoso-fía que resume lo que deseas ser (carácter), lo que quieres hacer (contribuciones y logros) y los principios con base en los que vives. El doctor Covey compara la declaración de la misión personal con la Constitución política de un país, el establecimiento de los principios que ofrecen una guía a ese país, así como una norma frente al cambio constante. “El establecimiento de la misión personal… se vuelve una Constitución personal, la base para tomar decisiones importantes en la vida y cotidianas según las circunstancias y las emociones que afectan nuestro vivir. Otorga a los individuos la misma fortaleza infinita en presencia del cambio.”

Aquí presentamos un ejemplo de declaración de una misión personal.

Misión de Carlos C.: “Emplear mis talentos y habilidades para ayudar

a las personas de todas las edades, grados académicos,

*

Tomado y adaptado de:

Carter, C. y Kravits, S.: Orientación vocacional. Cómo alcanzar tus metas. México, Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997, pp. 56-60.

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antecedentes y niveles económicos a lograr su potencial humano mediante el desarrollo total de su mente y sus talentos. Equilibrar el trabajo con las personas en mí vida, comprendiendo que mi familia y mis amigos tienen prioridad sobre todo lo demás”.

Con frecuencia, las empresas tienen declaraciones de su misión, de modo que cada miembro de la organización, desde el director hasta la persona encargada de la limpieza, comprende con claridad los objetivos que debe perseguir. Una compañía, al igual que una persona, necesita establecer normas y principios que guíen sus diversas actividades. Si una compañía no identifica su misión, es probable que un millón de empleados bien intencionados centren su energía en muchas direcciones diferentes, dando lugar a confusión y baja productividad. Por ejemplo, aquí presentamos la declaración de la misión de una compañía de aviación comercial, que se muestra en todas las oficinas de la empresa y al reverso de la tarjeta de identificación de todos los empleados. Observa cómo refuerza las metas de la empresa de trabajo en equipo, liderazgo y excelencia.

“Crear juntos la línea aérea de mayor preferencia en el mundo con la mejor gente; en la que cada persona se comprometa a exceder las expectativas del cliente todos los días.”

Al final de la lectura tendrás la oportunidad de escribir tu propia declaración de misión. Por ahora, sólo considera tu propósito. Tu esfuerzo por pensar con base en tu misión puede permitir que te hagas cargo de tu vida, colocándote en el asiento del conductor en lugar de permitir que las circunstancias y los sucesos te controlen. Gran parte de tu éxito en la vida provendrá de la determinación de lo que deseas y de tomar la iniciativa para hacer que suceda. Si estableces tu misión con detenimiento, tomándote el tiempo necesario para determinar tu verdadero propósito, ésta podrá ser tu guía en todo lo que hagas.

Organizando las metas en el tiempo

¿Por qué establecer metas? Tú eres una persona con mucha energía. Tus actividades pueden abrumarte a menos de que tomes algunas decisiones conscientes. ¿En alguna ocasión has sentido que un día pasa con tanta rapidez que, aun cuando te has mantenido ocupado en forma constante, parece que no has logrado nada? ¿Alguna vez has experimentado esa sensación con respecto de un periodo más prolongado, como un mes o incluso un año? Cuando defines una meta, ya sea grande o pequeña, puedes concentrar y dirigir tu energía.

Paul Timm, autor de uno de los libros más vendidos de su área y profesor experto en autoadministración, considera que la concentración es un ingrediente clave para establecer y lograr metas. “Las personas que no tienen un sentido de propósito, carecen de concentración en su vida. Con frecuencia, se sienten culpables de vivir sin dirección alguna, que puede ser la causa más común de una autoadministración inadecuada. La concentración añade poder a nuestras acciones. Si una persona le

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arrojara una cubeta de agua, usted se mojaría y quizá sentiría enojo. Pero si el agua llegara a usted a través de una manguera de presión, es probable que resultara herido. La única diferencia es la concentración.” Cuando te concentras en lo importante en tu vida, tus objetivos quedan claros para ti.

Si desarrollar una declaración de la misión personal establece el panorama general, ubicar tus metas dentro de un marco de tiempo particular te permite concentrarte mejor en las áreas individuales de ese panorama. Establece primero las metas que tienen un enfoque más amplio, los objetivos a largo plazo que deseas lograr en un periodo prolongado, hasta de unos cuantos años o más. Si uno de tus objetivos como estudiante es recibir una educación sólida, ya tienes experiencia en el establecimiento de este tipo de metas. Llegar a ser un ciudadano educado es un objetivo admirable que requiere de varios años para ser alcanzado.

Algunos objetivos a largo plazo duran toda la vida, como el objetivo de luchar continuamente por aprender ideas e información nuevas. Otros tienen un término más definido, como el objetivo de terminar un curso con éxito. Cuando determines tus metas a largo plazo, piensa en función de lo que deseas de la vida, de una carrera, de tu experiencia educativa y de tus relaciones con otras personas.

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ACTIVIDADES

EJERCICIO 1: REDACTANDO TU MISIÓN PERSONAL

Instrucciones:

Utilizando como guía los ejemplos ofrecidos en la lectura y tomando en cuenta lo que quieres de las distintas áreas de tu vida, establece tu misión personal. Asegúrate de cubrir todo aquello que deseas que sea tu vida, en términos generales. Puedes redactarla en forma de párrafo o como una lista de objetivos a largo plazo.

EJERCICIO 2: DETERMINANDO TUS METAS A CORTO PLAZO

Instrucciones:

En cada una de las siguientes categorías, menciona dos o tres de tus metas a corto plazo (1 año o menos) más importantes.

Metas Personales. Esta categoría comprende tu carácter, tu personalidad, tu

apariencia física y tu conducta. ¿Quieres ser una persona bondadosa? ¿Desarrollar un físico atlético y delgado? ¿Ganar confianza y conocimiento? ¿Enojarte menos? Cualquier pieza que falte en tu autorretrato ideal puede indicar áreas personales potenciales para ti.

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Metas Familiares. Los objetivos que incluyen a la familia, actual o proyectada,

entran en esta categoría: ¿Quieres resolver los problemas con tus padres, mejorar tu relación con tu hermano(a) o cambiar la forma en que te relacionas con tu familia? ¿Quieres permanecer soltero(a) o deseas casarte y tener uno o más hijos? Establece metas que puedan ayudarte a crear tu vida familiar ideal.

Metas Académico/profesionales. Cualquier cosa que desees hacer o ser en tu

institución educativa o en tu vida laboral pertenece a esta categoría. ¿Quieres lograr un mejor rendimiento en determinados cursos de tu carrera? ¿Quieres terminar dentro del quinto superior de tu promoción? ¿Quieres trabajar en una empresa de prestigio? Identifica los objetivos que pueden ayudarte a obtener la educación y el trabajo que deseas.

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LAS CONDICIONES

BÁSICAS PARA

EL ESTUDIO*

CONDICIONES FÍSICAS PREVIAS

La salud física y mental son factores importantes que influyen en el éxito o fracaso en el colegio o la universidad. Si en el trabajo académico tropiezas con una dificultad inesperada, uno de los primeros aspectos que debes comprobar es tu salud física. La necesidad de usar lentes o un cansancio constante no te permitirán la concentración en los estudios. Igualmente el nerviosismo excesivo, los dolores de cabeza frecuentes o algunas otras molestias físicas pueden reducir la eficacia de tus estudios. En estos casos, el médico es la persona indicada a quien recurrir y plantear los problemas de salud que pudieran estar influyendo negativamente en tu trabajo académico.

La alimentación

"Comer para vivir y no vivir para comer" es una máxima bastante conocida que puede ser aplicada en este caso, porque comer para vivir significa saber qué cosas comer, y cuándo y cómo comerlas. No se trata de no sentir

hambre mediante la ingestión de cualquier cosa a cualquier hora, sino de regular nuestra cantidad y calidad de comidas según las necesidades nutricionales. Estas operaciones presentan alguna complejidad, y por lo tanto lo mejor es, para estar seguros de los buenos efectos por conseguir, consultar al médico o al nutricionista especializado, quien averiguará nuestras condiciones orgánicas y nuestro tipo de labores para formularnos las dietas alimenticias apropiadas.

Un régimen alimenticio nutricional significa la posibilidad de equilibrar los desgastes de calorías, proteínas y vitaminas ocasionados por el trabajo y la actividad general mediante la ingestión de alimentos que contengan tales elementos. La función del

* Tomado y adaptado de:

Carter, C. y Kravits, S.: Orientación vocacional. Cómo alcanzar tus metas. México, Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997, pp. 151-175.

Hernández, F.: Metodología del estudio. Cómo estudiar con rapidez y eficacia. Santafé de Bogotá, McGraw-Hill Interamericana, 1996, pp. 174-182.

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nutricionista es descubrir nuestras necesidades orgánicas en cuanto a proteínas, carbohidratos, grasas, minerales y vitaminas, para luego decirnos cuáles alimentos y en qué proporciones debemos comer.

Las fallas nutricionales ocasionan deficiencias orgánicas de todo orden, siendo las principales los problemas de la dentadura, los trastornos de la digestión y las fatigas o astenias que desmejoran la actividad normal.

El alcohol, el tabaco y el café

El alcohol es perjudicial aunque sea en pequeñas dosis o se ingiera bajo la forma de los más finos licores, porque inhibe las facultades mentales. Mucho más dañino se torna si se acostumbra beber en cantidades que sobrepasan la etapa de la locuacidad y de la extroversión, o si se vuelve un hábito o un vicio frecuente. Es posible que algunos busquen un escape psicológico en el alcohol, pero es posible también que esas personas logren cambiar este medio de escape por otra circunstancia menos perjudicial para el organismo y menos atentatoria contra los estudios.

El cigarrillo es para muchos un hábito formalizado, que si bien es cierto estimula en pequeña escala, expone al organismo a enfermedades incurables. Para algunos el cigarrillo prendido es un compañero permanente, para otros, una pequeña fuente de inspiración y, para casi todos, un motivo de comunicación con los demás. En todo caso si se fuma en exceso tales ventajas insignificantes quedarán eclipsadas por los resultados altamente negativos que a la postre pueden perjudicarnos.

El café, en particular la cafeína, que también se halla presente en otras bebidas como el té, es, como el cigarrillo, un pequeño estimulante de las facultades mentales y, por eso, es apetecida en la mayor parte de las labores. Pero cuando se la consume en cantidades mayores, por hábito o por vicio, entonces aparecen los efectos nocivos para el organismo, una de cuyas primeras manifestaciones es el temblor de las extremidades, en especial de las manos, el insomnio y los estados de ansiedad.

El sueño

El sueño es el mejor acondicionador que tiene el organismo. Lo libera del cansancio, lo desintoxica, y junto con la recuperación de energías produce también el descanso de la mente.

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Ocho horas es el promedio de tiempo necesario para el sueño, o sea, la tercera parte del día. Traspasar este promedio excesivamente, por lo alto o por lo bajo, produce efectos negativos para la salud. Aquí hablamos más que todo de la escasez de sueño, porque esto es lo que más puede molestar al estudiante universitario.

El sueño escaso en el estudiante puede deberse a razones ocupacionales o al insomnio.

Es posible que se disminuya demasiado el tiempo de sueño debido a las múltiples ocupaciones que se desarrollan durante el día y que se prolongan a través de buena parte de la noche, teniendo que levantarse muy temprano al día siguiente.

También es posible que no se logre el sueño de inmediato al acostarse, lo cual se debe casi siempre a preocupaciones que surgen a la hora de ir a la cama o a problemas que nos han tenido pendientes durante buena parte del día, o también por comer demasiado y acostarse en seguida, o porque hay demasiado calor o frío en el ambiente. Junto con el insomnio está también el problema del "sueño

fatigoso", a veces acompañado de pesadillas. Al respecto, un especialista hace esta recomendación: "Por lo general es prudente evitar una actividad mental intensa inmediatamente antes de acostarse. De no ser así pueden originarse sueños confusos y falta de descanso. Lo mejor es relajarse, charlar o leer algo ligero. Leer en la cama suele dar sueño, puesto que fatiga y fuerza la vista".

Se sabe que las condiciones propias de la ciudad reducen las horas de sueño y que además las diversas alternativas del día pueden preocuparnos demasiado causándonos el insomnio. Por ello debemos ejecutar un control, lo más rígido posible, sobre las condiciones y alternativas.

Cuando por cualquier causa el sueño no es suficiente, los principales efectos que inciden directamente en la buena marcha del organismo son los dolores de cabeza, los trastornos digestivos, la fatiga, el malestar general y la irritabilidad. Asimismo, las consecuencias en la actividad del individuo son la dificultad para leer, escribir y fijar la atención, el olvido prematuro de lo que se pretenda grabar en la mente, y en general el bajo rendimiento.

Ejercicio

Si no utilizas tu cuerpo, puedes perderlo. Al igual que un automóvil en desuso, tu cuerpo inactivo puede atrofiarse a menos que lo pongas a trabajar. Una buena condición física incrementa la eficacia de tu energía. Un sistema corporal eficiente tiene más energía que canalizar al cumplimiento de las metas, mejorando así la salud mental y autoestima. Mantenerse en forma requiere disciplina. El ejercicio no es una solución rápida; para obtener el máximo beneficio, necesitas hacer del ejercicio ordinario una forma de vida. Siempre consulta a un médico antes de empezar cualquier programa de ejercicio y

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adáptalo a tu tipo físico y nivel de condición. Si no has hecho ejercicio en forma regular, empieza poco a poco. Caminar es una de las formas más benéficas y menos estresantes. Trata de hacerlo a un paso cómodo durante 20 minutos, tres veces por semana. Si haces ejercicio con frecuencia y ya tienes una condición física relativa, quizá prefieras una rutina más intensa de mayor duración.

El tipo de ejercicio elegido depende de factores como tiempo disponible, limitaciones físicas, preferencias, instalaciones a tu disposición y nivel de condición física. Por ejemplo, una persona que padece de problemas persistentes en las rodillas tal vez prefiera nadar o andar en bicicleta y evitar correr debido a que este deporte exige mucho trabajo de esta articulación. Una persona que desea perder grasa puede caminar durante periodos prolongados; otra que desea fortalecer los músculos puede hacer ejercicios con pesas tres veces por semana. Andar en bicicleta y patinar requieren equipo especial; correr y bailar no. Es probable que necesites formar un equipo para jugar fútbol, básquetbol y voleibol; puedes practicar solo yoga, fisicoculturismo o ejercicios aeróbicos.

¿Cómo puedes darse tiempo para hacer del ejercicio una prioridad? Camina siempre que puedas.

Utiliza las escaleras en lugar del elevador o las escaleras eléctricas. Compra videos de ejercicios para utilizarlos en casa.

Haz ejercicios con tus hermanos o amigos, saliendo a caminar o jugando al aire libre.

Corre cuando vayas a cumplir un encargo.

Inscríbete en uno de los cursos de educación física que ofrece la Universidad. El ejercicio es un componente clave del cuerpo y mente sanos. Como

beneficio extra, te verás bien.

CONDICIONES PSÍQUICAS PREVIAS

Manejo del estrés

Nadie es inmune al estrés. Cuando piensas en la palabra “estrés”, es probable que tengas imágenes de tensión, fatiga, problemas, enojo y otros pensamientos y emociones negativos. Sin embargo, la definición que da el diccionario establece que no siempre tiene que ser malo.

El estrés es sobre todo un efecto de un cambio en la vida; éste, ya sea para mejorar o 9

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empeorar, exige un ajuste de las prioridades y una reubicación de la energía. Esas exigencias a menudo dan como resultado el estrés. Por tanto, una boda llena de felicidad o una mudanza a una casa mejor y más grande puede provocar tanto estrés como un problema con un profesor o una carga excesiva de trabajo. Casi cualquier cambio en su vida puede crear cierto nivel de estrés.

Aun cuando el estrés puede tener su origen en cambios positivos o negativos, su respuesta a éste determina en gran medida los efectos que tiene en usted. Es posible experimentar un cambio negativo como un estrés positivo, por ejemplo, mediante una respuesta adecuada. Si puedes responder al desafío del estrés con un aumento a tu motivación, el efecto será positivo. Percibir el estrés como positivo te motiva, te da una razón para actuar y te inspira a traspasar los límites de tus habilidades. Si te rindes ante el estrés, te sientes presionado, preocupado y ansioso, éste puede tener un efecto negativo. Percibir el estrés como malo puede impedir tu progreso, provocando que gastes tu energía en la ansiedad en lugar de orientarla a la solución de problemas. Por ejemplo, el cambio que representa ingresar a la universidad crea estrés por tener que reunir fondos para la educación y otros gastos. Un estudiante que responde en forma positiva puede sentirse motivado a estudiar más a fin de sacar mayor provecho de su dinero y administrar el tiempo con más eficiencia para poder trabajar medio tiempo. Un estudiante que responde de manera negativa es probable que se vuelva distraído y ansioso, invirtiendo mucho tiempo en el trabajo externo y teniendo problemas académicos. En el caso del fallecimiento de un familiar, una persona puede aislarse y caer en una depresión, en tanto que otra es probable que se inspire pensando en la persona que murió y sacando fuerzas de su ejemplo.

Una respuesta negativa ante el estrés puede provocar problemas físicos, tensión en las relaciones e interferencia con la capacidad para el trabajo.

Puedes poner en práctica una de dos estrategias ante los cambios de la vida que te provocan estrés. Puedes controlar la causa (ajustando el cambio a tu vida) o controlar el efecto (aprendiendo técnicas efectivas de manejo del estrés).

Empieza con la causa y cambia lo que puedas; si la causa está fuera de tu control, trabaja para manejar su efecto en ti. Por ejemplo, si tus calificaciones bajan porque te has vuelto distraído en tu trabajo escolar, analiza cómo puedes cambiar tu comporta-miento. Sin embargo, si un resfriado hace que permanezcas en cama durante una semana, puedes reducir cualquier efecto del estrés poniéndote al corriente en el trabajo tan pronto como te recuperes.

¿Cómo puedes adaptarte a los cambios sobre los que tienes un control aunque sea parcial?

1. Cumple tus promesas. No hacer algo que debes hacer, o no terminarlo, puede provocar tensión interna; es probable que te sientas culpable por no cumplir tu palabra. Además, la presión por terminar algo rápido, o el enojo de otras personas que cuentan contigo, puede aumentar el estrés. Cumple lo que prometiste hacer. 2. Establece objetivos razonables y posibles de alcanzar. Tratar de lograr algo que

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está fuera de tu alcance dará lugar a más estrés que éxitos. Realiza en forma adecuada una tarea pequeña, en lugar de una más grande que quizás dé lugar a fracasos.

3. Divide los trabajos en tareas menores. Al igual que sucede con las metas, las tareas parecerán más manejables cuando se realizan en una serie de pasos menores. Analiza la tarea antes de empezar, de modo que puedas progresar en forma ordenada.

4. No aplaces. Cuanto más espere para hacer algo, tendrás más dificultades para realizarlo. No importa cuán desagradable sea la tarea, será peor cuando tengas poco tiempo y las expectativas de otras personas estén centradas en tu persona. 5. Se cuidadoso. Los trabajos inconclusos pueden ser molestos. Muchas personas se dan cuenta de que sólo cuando terminan algo pueden disfrutar de una sensación de logro. Termina el trabajo y vive con la conciencia tranquila.

¿Qué puede ayudarte a manejar el estrés que está fuera de tu control?

1. Has ejercicio, aliméntate en forma adecuada y duerme bien. Una de las razones por las que un cuerpo sano promueve una mente sana es que la salud física permite que ésta se concentre en los problemas con claridad. Si el simple hecho de pasar el día te hace sentirte exhausto, no tendrás mucha energía para enfrentar otros problemas. La actividad física también te ayuda a liberar las emociones relacionadas con el estrés, tranquilizando y liberando tu mente para considerar otras perspectivas.

2. Realiza cualquier actividad que te relaje. Trabajar sin descanso provoca estrés. Toma algún descanso en forma regular: escucha música, duerme una siesta, lee un libro, da un paseo en automóvil o ve una película. La diversión es sólo eso: divertirse para restaurar tu mente y refrescar tu cuerpo.

3. Cambia tu entorno. Alejarse de las situaciones y lugares que asocias con el estrés puede reducir su efecto. Los escenarios naturales como un parque, la orilla de un río, las montañas o la playa son en especial efectivos para obtener otra perspectiva de los problemas.

Responde ante el estrés pensando en forma positiva y realizando los cambios necesarios. Cuando exija tu atención, cumpla con la tarea de modo que puedas centrar tu interés en otras cosas.

Depresión

Aunque casi todos hemos experimentado la depresión alguna vez, en ocasiones ésta puede convertirse en un problema serio. El 10% de las personas experimentarán una depresión importante en algún momento de su vida. Este tipo de depresión no es lo mismo que la tristeza temporal. La tristeza o melancolía que pueden causar de vez en cuando los problemas de la vida, por lo general desaparece después de un breve período; la depresión dura más y es más severa.

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La depresión afecta tu estado de ánimo, pensamiento y comportamiento. Es probable que te sientas constantemente triste, preocupado, ansioso o, en ocasiones, irritable. Quizás pierdas el interés en actividades o personas que por lo regular hacen que te sientas feliz. Tal vez te sientas desganado, tengas poca energía, quieras dormir mucho o a veces tengas problemas para dormir. Puedes experimentar pérdida del apetito o un deseo de comer en forma constante. Es probable que realices tus actividades normales como autómata o quizás las abandones por un desinterés total. Tal vez llores mucho, te sientas desesperado y sin esperanzas, e incluso pienses en el suicidio.

La depresión puede derivarse de varias causas y no siempre es fácil explicarla. Lo que para una persona es un contratiempo menor, puede llevar a otra a la total desesperación. Un factor son los eventos: los cambios muy estresantes, como un problema financiero o la pérdida de un ser querido, pueden disparar la depresión. Algunas personas pueden heredar un rasgo genético que las hace más propensas a la depresión que otras. Los médicos también han determinado que, en ocasiones, aquélla tiene su origen en el desequilibrio de las sustancias químicas del cerebro. Algunas enfermedades, lesiones y medicamentos pueden contribuir a la depresión.

Si te identificas a ti mismo en alguna parte de este análisis, date cuenta que tu condición no es algo de lo que debas sentirte avergonzado y no tienes que sufrir solo. Lo mejor que puedes hacer es buscar la ayuda de una persona calificada que pueda ayudarte a identificar las causas potenciales de tu depresión y elegir la mejor solución de tratamiento. Recurre a un orientador en quien puedas confiar, ya sea en la universidad o fuera de ella. Ciertos tipos de depresión responden ante la terapia; algunos comprenden un desequilibrio químico que requiere medicamentos. Por muy desesperado que te sientas, ten fe en que podrás salir adelante. Si conoces a otra persona que sufre de depresión, tu iniciativa para ayudar a buscar un tratamiento puede salvar una vida.

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ACTIVIDAD

ESTRÉS POSITIVO Y NEGATIVO

En la columna de la izquierda menciona los cambios positivos que han ocurrido en tu vida durante el último año. En la columna de la derecha, menciona los cambios negativos. Califica el nivel de estrés provocado por cada cambio con base en una escala que va de 1 (no muy estresante) a 10 (muy estresante).

CAMBIOS POSITIVOS CALIF. CAMBIOS NEGATIVOS CALIF.

Analiza los que consideras que son los cambios positivo y negativo más estresantes. ¿Qué hizo que cada uno fuera tan estresante? ¿Cómo controlaste la situación? ¿Crees que tuviste éxito al reducir el estrés y enfrentar el cambio?

Cambio positivo ____________________________________________________________________ ____________________________________________________________________ ____________________________________________________________________ ____________________________________________________________________ Cambio negativo ____________________________________________________________________ ____________________________________________________________________ ____________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________ 13

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EL AMBIENTE Y EL

HORARIO DE ESTUDIO*

EL AMBIENTE DE ESTUDIO

Un requisito de gran importancia para realizar un estudio eficaz es disponer de un ambiente físico en el que queden eliminados al máximo los estímulos que distraigan o impidan tu concentración. Es muy conveniente un lugar silencioso, con luz y ventilación adecuadas, además de las herramientas apropiadas para el estudio.

Desde este punto de vista, tres variables afectan la eficacia de tu estudio: • Distracciones auditivas

• Distracciones visuales • Desorganización

Distracciones auditivas

Proceden de tres fuentes principales: conversación, radio y televisión, ruido exterior. No cabe duda que las conversaciones son agradables y

valiosas, pero no debes permitir que te aparten de tus estudios. No se puede estudiar en una habitación donde hay personas que constantemente están perturbando con su conversación u otros ruidos. Debes evitar igualmente a los visitantes inoportunos, así como las llamadas telefónicas.

La radio y la televisión son medios de comunicación que tienen por objeto entretener. Precisamente por ser relajantes y entretenidos es probable que te distraigan del estudio. La televisión es la de mayor distracción, puesto que estimula dos sentidos simultáneamente: la vista y el oído. Otro aspecto negativo de la radio y la televisión es la propaganda comercial que con seguridad acabará con tu concentración.

El ruido exterior es el proveniente de una habitación contigua o un piso aledaño, si es

* Tomado y adaptado de:

Hernández, F.: Metodología del estudio. Cómo estudiar con rapidez y eficacia. Santafé de Bogotá, McGraw-Hill Interamericana, 1996, pp. 169-173.

Lasterra, J.: Estrategias para estudiar. México, Addison Wesley Longman, 1998, pp. 9-21.

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que vivimos en un edificio de departamentos, o del que proviene de la calle, sobre todo si nuestra casa está ubicada en una calle o avenida de intenso tránsito.

Distracciones visuales

Tanto la superficie de la mesa como el espacio inmediato que rodea el área de estudio deberán estar libres de distracciones visuales, como son: trofeos, recuerdos, fotografías, carteles y otros objetos parecidos. Es probable que al mirar estos objetos evoques recuerdos y el “soñar despierto” reemplace al estudio. Una fuente de estímulos que perturba la concentración es el colocar tu mesa de estudio frente a una ventana.

Desorganización

El tercer enemigo de la concentración es la falta de organización. Un síntoma de ésta es el interrumpir frecuentemente el estudio para afilar lápices, pedir papel, buscar apuntes, coger otro libro que no está en la mesa, etc.

Una silla adecuada y un área de trabajo apropiada son esenciales para estudiar en condiciones favorables. La silla demasiado cómoda producirá sueño y la demasiado incómoda, fatiga.

Debes evitar estudiar en la cama o acostado en el sofá, pues ambas posiciones van asociadas al relajamiento y no con la leve tensión requerida para concentrarse. En la mesa de trabajo solamente deben disponerse ordenadamente los libros, apuntes y materiales necesarios para el tema de estudio.

La luz, tanto artificial como natural, deberá alumbrar por encima y detrás de los hombros, pero debes tener cuidado de no trabajar sobre tu propia sombra.

Las lámparas de pie flexible y de intensidad concentrada, cuando dejan caer su luz sobre el área de lectura, producen reverberaciones y son causa del cansancio de la vista, dolores de cabeza y fatiga.

Estudiar en una habitación demasiado fría o demasiado caliente, puede causar incomodidad física, mientras que la ventilación escasa puede causar torpeza mental.

EL HORARIO DE ESTUDIO

Organización del tiempo

Las investigaciones al respecto han demostrado una y otra vez que la administración del tiempo de una manera eficiente es un factor importante para el éxito académico. El tiempo resulta fácil de malgastar y difícil de controlar. Constantemente el estudiante se encuentra con oportunidades de usarlo mal y de derrocharlo. El proceder así nos traerá

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tarde o temprano serias dificultades en los estudios y nos hará descubrir de forma repentina que el poco tiempo libre no bastará para cumplir con las obligaciones académicas.

Es muy importante lograr un equilibrio adecuado entre dormir, comer, estudiar, trabajar y distraerse. Trabajar y no distraerse hace la vida aburrida; pero distraerse y no trabajar lleva al fracaso académico.

Una administración eficiente del tiempo requiere una planificación esmerada y sistemática, pues el horario que resulte debe ser simultáneamente realista y práctico; esto es, flexible para adaptarse a los requerimientos cambiantes, y equilibrado entre el trabajo y la distracción.

Como estudiante debes elaborar un horario realista y esto requiere un grado de autoconocimiento. No sirve para nada hacer grandes planes de trabajo que no serás capaz de cumplir o poner en práctica.

Es necesario experimentar hasta encontrar el equilibrio adecuado. Una vez encontrado, debes habituarte a él. Esto sería imposible sin práctica y autodisciplina.

La práctica de estas actividades creará hábitos regulares, esenciales para el éxito académico.

El horario de estudio personal

Se busca que al inicio de tus estudios en el Centro Preuniversitario o en la Universidad elabores tu horario personal de estudio, distribuyendo adecuadamente las horas que tienes para estudiar. La clave es: ORGANIZACION. Pero el horario es flexible, debes ajustarlo y adaptarlo según tus necesidades individuales.

Al organizar tu horario procura combinar los cursos de letras con los de ciencias, los fáciles con los difíciles. Entre hora y hora de estudio debes descansar de dos a tres minutos, caminar por la habitación y luego retomar el ritmo de estudio.

Sería recomendable que estudies en casa los cursos según el avance de cada día en tu centro de estudios.

Luego de cada examen reajusta tu horario según tu rendimiento y las dificultades encontradas en los cursos.

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ACTIVIDADES

Ejercicio 1. DESCUBRE CÓMO INVIERTES EL TIEMPO

Durante una semana registra la cantidad de tiempo real que invertiste en las actividades abajo señaladas. Anota las horas en los recuadros de la tabla; redondea a medias horas.

ACTIVIDAD Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom TOT

Clases Estudio Trabajo Sueño Alimentación Aseo personal Traslados Tareas de la casa Descanso/distrac. Ejercicio/deportes Activ. Religiosas Otras TOTALES 24 24 24 24 24 24 24 168

Utilizando el programa Excel, elabora una gráfica de pastel con los totales de la semana.

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Ejercicio 2. ELABORA TU HORARIO DE ESTUDIO PERSONAL

Hora LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO DOMINGO

6:00 a 7:00 7:00 a 8:00 8:00 a 9:00 9:00 a 10:00 10:00 a 11:00 11:00 a 12:00 12:00 a 1:00 1:00 a 2:00 2:00 a 3:00 3:00 a 4:00 4:00 a 5:00 5:00 a 6:00 6:00 a 7:00 7:00 a 8:00 8:00 a 9:00 9:00 a 10:00 10:00 a 11:00 11:00 a 12:00 18

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4

LOS ESTILOS DE

APRENDIZAJE

*

Tu mente tiene una increíble capacidad para recibir y procesar información, aun cuando no siempre le des crédito. Por desgracia, los juicios que tus familiares, tus compañeros o tus profesores emitan sobre ti pueden limitar la perspectiva que tienes de ti mismo, así como tus habilidades. Algunas personas se convencen de que son tontas o incapaces de aprender cómo hacer algo nuevo. No lo creas. Puedes seguir aprendiendo durante toda la vida. Si sientes que no encajas dentro del sistema educativo estándar, es probable que aprendas en forma diferente de los demás. Piense dónde te encuentras ahora y cuán lejos has llegado. Hablas con fluidez uno o más idiomas. Puedes leer y escribir en cierto nivel. Quizás sepas cómo operar maquinaria complicada como un automóvil, una computadora, una reproductora de video o una máquina de fax. Tal vez das por hecho esas habilidades, pero requiere de tiempo, energía, determinación y disposición a cometer errores a fin de tener éxito. Incluso has superado la difícil tarea de aprender cómo subsistir en el mundo: cómo comunicarte con los demás, cómo controlar tu vida, cómo ser miembro de una familia, cómo ser amigo y cómo funcionar en la comunidad y en la sociedad.

Posees y puedes poseer una gran cantidad de información

Pensar acerca de cuánto sabes te ayudará a comprender qué tanto éxito tienes como aprendiz y a descubrir en qué te beneficiarás al permanecer receptivo a las experiencias nuevas.

Al igual que existen distintos rasgos de personalidad, hay diversos estilos de apren-dizaje. Lo que algunas personas pueden interpretar como una dificultad de aprendizaje, puede ser un estilo diferente de aprendizaje. Incluso es probable que ni siquiera hayas pensado en la forma en que aprendes, pero tal vez ya conoces algunas de tus otras características, como la manera en que reaccionas ante distintas personas, sucesos y situaciones. Por ejemplo:

Me encanta socializar.

Tomo las cosas en forma personal. No adopto las ideas de inmediato.

Me gusta tener el control.

*

Tomado y adaptado de:

Carter, C. y Kravits, S.: Orientación vocacional. Cómo alcanzar tus metas. México, Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997, pp. 32-45.

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Prefiero que alguien me guíe. Me gusta organizarme.

Soy tímido con las personas.

Me encanta ayudar a los demás.

No hay respuestas correctas ni incorrectas, ni tampoco formas de ser buenas o malas. La única descripción “correcta” es la que descubres al analizarte con precisión y honestidad. Entonces, si hay lugar para el mejoramiento (áreas problemáticas que desees resolver o áreas positivas que quieras aprovechar), puedes empezar a trabajar con éstas, paso a paso.

Si no te das la oportunidad de saber lo que funciona mejor para ti, corres el riesgo de forzarte a estudiar una carrera o enfrentar situaciones personales que impidan tu creatividad, tu desarrollo y tu felicidad. ¿Alguna vez has experimentado estrés o falta de atención debido a un empleo o relación problemáticos? ¿Te sentiste enojado, torpe, restringido, apático o agitado? ¿Cambió la situación? Si es así, ¿qué sucedió? Es probable que al salir de la situación hayas experimentado cierto alivio, independientemente de que hayas descubierto o no la razón por la cual te sentías infeliz. Con frecuencia, las personas caen en las mismas situaciones problemáticas una y otra vez sin comprender por qué. Puedes romper con ese patrón difícil aprendiendo todo lo posible sobre ti mismo y sobre cómo maximizar tu capacidad de aprendizaje.

¿Cómo puedes pasar del conocimiento azarosamente construido por ti mismo a saber cómo aprendes? Barbara Soloman, directora asociada del University Undesignated Program en North Carolina State University, desarrolló un Inventario de Estilos de Aprendizaje que puede ayudar.

“Los estudiantes aprenden en muchas formas”, dice la profesora Soloman. “Con frecuencia, surgen desajustes entre los estilos de aprendizaje comunes y los estilos de enseñanza estándar. Por tanto, a menudo los estudiantes tienen un desempeño ineficiente y se desaniman. Algunos estudiantes dudan de ellos mismos y de su habilidad para tener éxito en la carrera que eligen. Algunos obtienen calificaciones bajas y abandonan la universidad. Si los estudiantes comprenden cómo aprenden con mayor eficiencia, pueden adaptar a sus necesidades su manera de estudiar. Esto no sólo ayuda a aumentar sus calificaciones, sino también a incrementar su autoestima, al darse cuenta de que las dificultades que enfrentan pueden deberse a desajustes entre sus estilos de aprendizaje y los de enseñanza de sus profesores”. A continuación presentamos las descripciones de las cuatro categorías que utilizarás para establecer tu estilo de aprendizaje; cada categoría cuenta con dos tipos opues-tos. La mayoría de las personas entrarán en alguna parte del continuum entre los dos tipos de cada categoría, aunque algunas quedarán fuera en una u otra direcciones. Mientras lees, no te esfuerces por pensar a qué parte perteneces; el inventario te ayudará a decidir con mayor precisión. Las sugerencias sobre cómo trabajar con los estilos individuales provienen de los alumnos de la profesora Soloman, quienes hacen algunas recomendaciones acerca de sus propios estilos, de los que aprendieron mientras exploraban cómo lo hacían.

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¿ERES TÚ ACTIVO O REFLEXIVO?

Los aprendices activos retienen y comprenden mejor la información después de realizar algo en el mundo exterior (fuera de su cerebro) con la información. Les agrada aplicar la información al mundo real, experimentarla en acciones propias o analizar o explicar a otras personas lo que han aprendido.

Estrategias sugeridas para el aprendiz activo:

Estudia en un grupo cuyos miembros tomen turnos para explicarse los temas unos a otros y después los analizan.

Piensa en los usos prácticos del material del curso.

Piensa en la forma en que el material se relaciona con tus propias experiencias o si alguna vez has experimentado directamente algo que te aclare cómo funciona la información.

Los aprendices reflexivos retienen y comprenden mejor la información después de que se toman un tiempo para pensar en ésta.

Estrategias sugeridas para el aprendiz reflexivo:

Mientras lees, detente en forma periódica para pensar en lo que leíste.

No sólo aprendas de memoria el material; piensa por qué es importante y con qué se relaciona, tomando en cuenta las causas y los efectos involucrados. Escribe con tus propias palabras resúmenes breves de las lecturas o las clases. Quizá te tome tiempo, pero lograrás retener el material con mayor efectividad.

¿ERES TÚ UN APRENDIZ SENSORIAL O INTUITIVO?

Los aprendices sensoriales prefieren los hechos y datos específicos y concretos, así como la experimentación detallada. Se inclinan por resolver problemas con métodos estándar y son pacientes con los detalles. No responden bien ante las sorpresas o complicaciones únicas que cambian el procedimiento normal. Son buenos para memorizar hechos.

Estrategias sugeridas para el aprendiz sensorial:

Pregunta al profesor cómo se aplican en la práctica las ideas y los conceptos vertidos en clase.

Pide ejemplos específicos de las ideas y conceptos.

Realiza una lluvia de ideas de ejemplos y prácticas específicas, solo o con tus compañeros de clase.

Piensa sobre la forma en que las teorías establecen relaciones con el mundo

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real.

Los aprendices intuitivos prefieren la innovación y las teorías. Son hábiles para captar conceptos nuevos e ideas amplias. Consideran desagradable la repetición y el aprendizaje con base en hechos. Se sienten a gusto con los símbolos y las abstracciones, relacionándolos con frecuencia con conocimientos y experiencias previos. La mayor parte de las clases están dirigidas a los aprendices intuitivos.

Estrategias sugeridas para el aprendiz intuitivo:

Si te encuentras en una clase que trata principalmente con información factual, trata de pensar en los conceptos, interpretaciones o teorías que unen esos hechos.

Toma conciencia de que eres propenso a errores por descuido en los exámenes porque los detalles te hacen perder la paciencia. Dedica tiempo a leer las instrucciones y las preguntas completas antes de responder y asegúrate de revisar tu trabajo.

Hazte el propósito de ser más cuidadoso y prestar atención a los detalles académicos.

¿ERES TÚ UN APRENDIZ VISUAL O VERBAL?

Los aprendices visuales recuerdan mejor lo que ven: imágenes, esquemas, diagramas de flujo, calendarios, películas y demostraciones. Tienden a olvidar las palabras e ideas que sólo se hablan. Por lo general, las clases no incluyen mucha información visual. Nótese que aun cuando las palabras escritas en un papel o en el pizarrón son algo que ves, comprenderlas con facilidad es parte de ser un aprendiz verbal. Los estudiantes visuales aprenden más fácilmente las claves visuales que no incluyen palabras.

Estrategias sugeridas para el aprendiz visual:

Agrega diagramas a tus notas siempre que sea posible. Anota las fechas en un calendario; las funciones matemáticas pueden graficarse; escribe los porcentajes en una gráfica de pastel.

Organiza tus notas de modo que puedas ver con claridad los puntos principales y los hechos de apoyo, así como la forma en que se relacionan los conceptos. Une con flechas los hechos relacionados en tus apuntes.

Codifica tus apuntes con colores utilizando marcadores, de modo que todo aquello que se relacione con un tema se encuentre del mismo color.

Los aprendices verbales recuerdan gran parte de lo que escuchan y más de lo que escuchan y repiten. Se benefician con la discusión y el análisis, prefieren la

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cación verbal a la demostración visual y aprenden con efectividad al explicar los con-ceptos a otras personas. Las palabras escritas se procesan como información verbal; por tanto, los aprendices verbales aprenden con eficacia mediante la lectura. La mayor parte de las clases están dirigidas a los aprendices verbales, pues presentan el material mediante la palabra escrita, la cátedra o el análisis.

Estrategias sugeridas para el aprendiz verbal:

Duerme lo suficiente y llega a tiempo de modo que puedas captar todo con mayor eficiencia.

Platica sobre lo que aprendiste. Trabaja en grupos de estudio de modo que tengas la oportunidad de explicar y discutir lo que aprendes.

¿ERES TÚ UN APRENDIZ SECUENCIAL O GLOBAL?

Para los aprendices secuenciales es más fácil aprender el material que presenta una progresión lógica y ordenada. Solucionan los problemas de manera lineal y paso a paso. Pueden trabajar con secciones de material sin comprender todavía el concepto completo. Tienden a ser más fuertes cuando observan las partes de un todo en lugar de comprender el todo y dividirlo en partes. Aprenden mejor cuando estudian el material en una progresión de lo más fácil a lo más complejo o difícil. La mayor parte de los cursos se imparten en forma secuencial.

Estrategias sugeridas para el aprendiz secuencial:

Si tienes una clase en la que el profesor pasa de un tema a otro u omite algunos pasos, pídele que complete las partes faltantes o que te ayude a relacionar los temas.

Cuando estudies los apuntes de una clase en la que el profesor presenta la información de manera aleatoria, no los leas en el orden en que están. Tómate tiempo para volver a escribir el material de acuerdo con una lógica que te ayude a comprenderlo mejor. Aunque esto te tomará tiempo, a la larga te ahorrará horas de estudio.

Los aprendices globales aprenden en forma general. Quizá se sientan perdidos durante días y semanas, incapaces de resolver los problemas más sencillos o de demostrar la comprensión más rudimentaria, hasta que de repente “captan la idea”. Es probable que se sientan tontos y desanimados mientras luchan con el material que muchos otros aprendices parecen aprender con facilidad. Sin embargo, una vez que comprenden, tienden a ver el panorama general en un grado que otros alumnos no logran muy a menudo. Casi siempre son muy creativos.

Estrategias sugeridas para el aprendiz global:

Ante todo, reconocer que no eres lento ni tonto.

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Antes de tratar de estudiar un capítulo de un libro, lee todos los subtítulos para tener una idea general de lo que trata el capítulo.

Cuando recibas tu primera tarea sobre un tema nuevo, dedica un tiempo extra y revisa todo el capítulo antes de empezar. Este tipo de “lectura preliminar” te evitará leer una y otra vez las partes que no puedas comprender.

En lugar de dedicar poco tiempo a cada materia todas las noches, trata de apartar algunas noches para materias específicas y profundiza en una a la vez. Después, manténte alejado de esa materia durante un día o dos.

Trata de relacionar los temas con otras cosas que ya sabes. Pregúntate cómo puedes aplicar el material y cómo se relaciona con algo más.

No pierdas la fe en ti mismo. Lo lograrás, y una vez que lo hagas, quizá puedas hacer con ello más de lo que imaginas.

¿Cuál es el punto principal? ¿Cuáles son los beneficios de conocer tu estilo de aprendizaje? Destacan dos.

1) Éxito en la universidad. Puesto que las personas tienen estilos de aprendizaje diferentes, necesitan distintas estrategias a fin de captar con eficiencia el material de clase y asimilarlo. Por ejemplo, digamos que tienes un buen desempeño en las clases que se basan en el análisis o en la discusión, pero no en los cursos en que lo principal es la exposición del profesor. Conocer tu estilo puede ayudarte tanto a comprender por qué sucede esto como a aplicar las estrategias apropiadas para mejorar tu retención en una clase.

2) Éxito en el trabajo. Cualquier trabajador exitoso sabe que el aprendizaje no termina al graduarse, sino que continúa durante toda la vida profesional para mantenerte en el camino del éxito. Tu estilo de aprendizaje es en esencia tu estilo de trabajo. Si sabes cómo trabajas, podrás buscar un ambiente en el que puedas adaptarte. Asimismo, serás más capaz de ajustarte cuando enfrentes situaciones que te sean más difíciles.

Cuando completes el inventario y determines tu estilo, recuerda que es probable que no encajes por completo en ninguna categoría. Algunas personas incluso cambian de preferencias, dependiendo de lo que hagan. El punto principal es establecer tus tendencias y utilizar esa información para mejorar tu aprendizaje y trabajo, no para encasillarte en una categoría en particular.

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INVENTARIO DE ESTILOS DE APRENDIZAJE (B. Soloman)

Escribe en la Hoja de respuestas una x debajo de “a” o “b” según corresponda. Por ejemplo, si tu respuesta a la pregunta 3 fue “a”, marca una x en la columna “a” de la pregunta 3.

Debes contestar todas las preguntas seleccionando sólo una respuesta. Si ambas respuestas te parecen apropiadas, elije aquella que aplique con mayor frecuencia.

1. Estudio mejor

a) en un grupo de estudio. b) solo o con un compañero. 2. Me considero más

a) realista. b) imaginativo.

3. Al recordar lo que hice el día anterior, es más probable que piense en términos de

a) fotografías o imágenes. b) palabras o descripciones verbales. 4. Por lo general, pienso que el material nuevo es

a) más fácil al principio y más difícil conforme se vuelve más complicado.

b) casi siempre confuso al principio, pero más fácil conforme empiezo a comprender el sentido de todo el tema.

5. Cuando me dan una actividad nueva para aprender, primero prefiero a) hacer el intento. b) pensar en cómo voy a realizarla. 6. Si fuera profesor, preferiría impartir un curso

a) que maneje situaciones de la vida real y qué hacer al respecto. b) que maneje ideas y motive a los estudiantes a pensar en éstas. 7. Prefiero recibir información nueva en forma de

a) imágenes, diagramas, gráficas o mapas. b) instrucciones escritas o información verbal. 8. Aprendo

a) a un ritmo bastante regular. Si estudio mucho, capto el mensaje y sigo adelante.

b) poco a poco. Puedo sentirme por completo confundido y de repente todo tiene sentido.

9. Comprendo mejor algo después de a) tratar de hacerlo solo.

b) darme tiempo para pensar cómo funciona.

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10. Considero que es más fácil

a) aprender hechos. b) aprender ideas o conceptos. 11. En un libro con muchas imágenes y tablas, es probable que a) revise con mucho detenimiento las imágenes y tablas.

b) me concentre en el texto escrito.

12. Para mí es más fácil memorizar hechos de a) una lista.

b) una historia o un ensayo completos con los hechos incluidos. 13. Recordaré con mayor facilidad

a) algo que hice yo mismo. b) algo sobre lo que pensé o leí. 14. Por lo general,

a) estoy consciente de lo que me rodea. Recuerdo personas y lugares y casi siempre recuerdo dónde puse las cosas.

b) no estoy consciente de lo que me rodea. Olvido personas y lugares y con frecuencia pierdo las cosas.

15. Me agradan los profesores que

a) elaboran muchos diagramas en el pizarrón. b) que pasan mucho tiempo explicando. 16. Una vez que comprendo

a) todas las partes, entiendo el concepto general. b) el concepto general, entiendo las partes. 17. Al aprender algo nuevo, prefiero

a) hablar sobre el tema. b) pensar en el tema. 18. Soy hábil para

a) cuidar los detalles de mi trabajo.

b) tener ideas creativas sobre cómo hacer mi trabajo. 19. Recuerdo mejor

a) lo que veo. b) lo que escucho.

20. Al resolver problemas que comprenden operaciones matemáticas, por lo regular

a) busco las soluciones realizando un paso a la vez.

b) veo las soluciones, pero después tengo que luchar a fin de imaginarme los pasos para llegar a éstas.

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21. En una clase, en ocasiones prefiero

a) sesiones de discusión, análisis o de solución de problemas de grupo.

b) pausas que dan la oportunidad para pensar o escribir las ideas que se presentan en la clase.

22. En un examen de opción múltiple, es más probable que a) se me acabe el tiempo.

b) pierda puntos por no leer con detenimiento o cometer errores por descuido.

23. Cuando solicito instrucciones para ir a un lugar desconocido para mí, prefiero

a) un mapa. b) indicaciones escritas. 24. Cuando pienso en algo que leí,

a) recuerdo los incidentes y trato de unirlos a fin de comprender los temas.

b) sólo sé cuáles son los temas al terminar de leer, y después tengo que retroceder y buscar los incidentes que los demuestran.

25. Cuando compro una computadora o una videograbadora nueva, tiendo a a) conectarla y oprimir botones.

b) leer el manual y seguir las instrucciones. 26. Cuando leo por placer, prefiero

a) algo que me enseñe hechos nuevos o me indique cómo hacer algo. b) algo que me proporcione ideas nuevas en qué pensar.

27. Cuando veo un diagrama o esquema en clase, es más probable que recuerde

a) la imagen. b) lo que el profesor dijo sobre éste. 28. Para mí es más importante que un profesor

a) presente el material en pasos claros y secuenciales.

b) me proporcione una idea general y relacione el material con otros temas.

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HOJA DE RESPUESTAS ACTIVO / REFLEXIVO SENSORIAL / INTUITIVO VISUAL / VERBAL SECUENCIAL / GLOBAL a b a b a b a b 1 ---- ---- 2 ---- ---- 3 ---- ---- 4 ---- ---- 5 ---- ---- 6 ---- ---- 7 ---- ---- 8 ---- ---- 9 ---- ---- 10 ---- ---- 11 ---- ---- 12 ---- ---- 13 ---- ---- 14 ---- ---- 15 ---- ---- 16 ---- ---- 17 ---- ---- 18 ---- ---- 19 ---- ---- 20 ---- ---- 21 ---- ---- 22 ---- ---- 23 ---- ---- 24 ---- ---- 25 ---- ---- 26 ---- ---- 27 ---- ---- 28 ---- ---- TOTALES: ____ ____ TOTALES: ____ ____ TOTALES: ____ ____ TOTALES: ____ ____ DIFERENCIA: _____ DIFERENCIA: _____ DIFERENCIA: _____ DIFERENCIA: _____ Calificación:

1. Suma las x de cada columna y escriba el total en los espacios indicados.

2. Para cada una de las cuatro escalas, resta el total más bajo del más alto. En el espacio indicado, escribe la diferencia (1 a 7) y la letra (a o b) del total más alto. 3. En el Perfil, coloca una x sobre tus calificaciones en cada una de las cuatro

escalas.

PERFIL DE ESTILOS DE APRENDIZAJE

Alto Moderado Equilibrado Moderado Alto

7a 6a 5a 4a 3a 2a 1a 0 1b 2b 3b 4b 5b 6b 7b ACTIVO REFLEXIVO SENSORIAL INTUITIVO VISUAL VERBAL SECUENCIAL GLOBAL 28

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5

LA “HORA DE CLASE”

*

En la actividad estudiantil la “hora de clase” es el momento más importante para lograr la recepción de la información básica y de datos complementarios. Por este motivo debe considerársele como una actividad sistematizada, es decir, como una técnica de estudio.

Las etapas de la “hora de clase”

La “hora de clase” es, desde el punto de vista técnico, un proceso temporalmente más largo que la propia asistencia durante cuarenta o cincuenta minutos al aula, según el horario establecido para cada curso, asignatura o área curricular. Este proceso incluye al menos tres etapas significativas, de las cuales la central es la que constituye el momento de escuchar la clase, a la cual los alumnos están acostumbrados. Por esta razón el presente título “hora de clase” se ha puesto entre comillas, ya que se acoge al término conocido pero atribuyéndole un significado más amplio, no sólo en tiempo sino en cuanto a características propias.

Las tres etapas de este proceso son: el tiempo preclase, el tiempo de clase, y el

tiempo postclase. A continuación se explica cada uno en particular.

El tiempo preclase

Se refiere al lapso que has de emplear para preparar tu asistencia a la clase del profesor. Es la etapa en la cual debes obtener una información previa acerca del tema o temas que va a tratar el profesor. Pero esta labor sólo es posible si cuentas con la suficiente motivación y buena voluntad para hacerla. Además, sería conveniente que sepas con anticipación los temas o contenidos que se van a desarrollar durante el ciclo.

Con esta información siempre podrás identificar los temas correspondientes a la próxima clase en una determinada asignatura o curso; también podrás buscar y encontrar la bibliografía pertinente. Los apuntes de las clases anteriores y un poco de lectura sistemática te darán un principio de comprensión y te habilitarán para desenvolverte constructivamente ante tus compañeros y ante tu profesor. Sin esta etapa preliminar se disminuye en alto grado la productividad en el tiempo de clase.

*

Tomado y adaptado de:

Hernández, F.: Metodología del estudio. Cómo estudiar con rapidez y eficacia. Santafé de Bogotá, McGraw-Hill Interamericana, 1996, pp. 137-139.

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El tiempo de clase

Es la hora de clase propiamente dicha, o sea, el espacio temporal programado en el horario de cada asignatura. A menudo se espera que en este lapso el profesor exponga un determinado tema y luego lo explique, quizás complementándolo con ejemplos.

Sin embargo, esto, aunque ha sido lo usual, no es suficiente, ya que conlleva una actitud predominantemente pasiva por parte del estudiante. En cambio, si tú has hecho la debida preparación, tu participación será activa por naturaleza, con intervenciones adecuadas y pertinentes, y la actitud del profesor dejará de ser la de aquel que sólo transmite el conocimiento para convertirse en un orientador de la actividad mental de sus alumnos. La clase así se convierte en un proceso integrado que proporciona altos niveles de comprensión a quienes en ella participan.

El tiempo postclase

El estudio posterior a la clase es una técnica complementaria a las anteriores, muy poco utilizada por los estudiantes actuales, y consiste en afianzar, por medio del repaso y la discusión entre compañeros, las relaciones explicativas y de comprensión que ya han sido interpretadas, aclaradas y comprendidas durante el

tiempo de clase.

Aquí se hacen indispensables los apuntes y las notas elaboradas durante el tiempo

de clase, para que logres la ubicación del conocimiento percibido y vayas

preparando el próximo tiempo de clase en la misma asignatura. También debes recurrir al texto del curso si es necesario, para culminar con la elaboración de resúmenes claros y concisos. El subrayado del texto y la confección de resúmenes y esquemas son prácticas que pueden ayudarte a reforzar los conocimientos sobre un tema.

En consecuencia, el tiempo de clase significa tan sólo un paso intermedio entre otros dos que sirven para racionalizarlo. El simple tiempo de clase, aislado de sus etapas anterior y posterior no es funcional y por tanto, tal procedimiento es inadecuado en el estudio escolar. Tiempo postclase Tiempo de clase Tiempo preclase /--- 50 minutos ---/ LA “HORA DE CLASE” 30

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6

CONCENTRACIÓN Y

MEMORIZACIÓN

*

CONCENTRACIÓN

Concentración es atender (focalizar en forma consciente) a un estímulo y tratar de comprenderlo. El tiempo máximo de concentración de un adolescente o adulto normal se encuentra entre 20 y 30 minutos, después de este tiempo decae por la fatiga y aparece la distracción debido a la interferencia de otros estímulos. No obstante, si conscientemente cambiáramos de estímulo (por ejemplo, asignaturas), canal de recepción (sentidos) o actividad podríamos recuperar el nivel máximo de concentración.

Generalmente, para registrar y almacenar diferentes tipos de información utilizamos solo algunos de nuestros sentidos, como la vista y el oído; no obstante dejamos de lado los otros sentidos que también nos pueden servir para lograr un aprendizaje significativo que nos permita entender, relacionar y recordar la materia y no sólo tener una idea general y vaga.

La concentración funciona como una pila: se carga o descarga en función de la fatiga. Máxima Concentración Motivación Estímulo Fatiga Distractores

+

20 min. máximo

Cambio de Estímulo Cambio de Actividad

De ahí, que al estudiar tenemos que considerar los siguientes aspectos sobre nuestra concentración:

*

Tomado y adaptado de:

Carter, C. y Kravits, S.: Orientación vocacional. Cómo alcanzar tus metas. México, Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997, pp. 129-134.

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Mejora cuando hacemos sólo una cosa a la vez.

Frente a un estímulo determinado la concentración requiere de un período de ajuste, que activado por el interés va dejando atrás otros estímulos que distraen o interfieren hasta focalizar con un 100% de atención en un objetivo.

Dura de 20 a 30 minutos aproximadamente, luego disminuye por la fatiga perceptual y dacabida a otros estímulos que distraen el foco de atención.

Después de un tiempo con el mismo estímulo, nos distraemos, nos cansamos, perdemos la concentración.

Si queremos recuperar la capacidad de atender nuevamente a un estímulo con un máximo de concentración (cargar la pila), bastará con cambiar el canal receptor de estímulo o el centro de interés al cual se está focalizando la atención para alcanzar nuevamente el nivel máximo.

Ejemplo:

Si estás trabajando en resolver problemas de matemáticas, pasado un período de tiempo estarás fatigado y con más posibilidades de distraerte y cometer errores; sin embargo, si cambias de actividad dedicándote a resolver, por ejemplo, un cuestionario de biología durante un período de 20 a 30 minutos, tu capacidad de concentración se recuperará a su máxima potencia, pudiendo volver a retomar los problemas de matemática en las horas siguientes.

Estrategias para mejorar el nivel de concentración

Elige un ambiente que sea lo más cómodo, bien iluminado y ventilado posible. Conserva una postura erguida y cómoda de tu cuerpo durante el tiempo que

permanezcas sentado.

Mantén el interés y la curiosidad respecto al material de estudio, para ello formúlate preguntas que permitan centrarte en el tema de estudio y trabaja con la información, respondiendo pertinentemente.

Procura evitar todos aquellos estímulos que perturben el objetivo de estudiar, tales como radio, televisión, afiches, visitas, etcétera.

Identifica aquellas causas que provocan tu falta de atención (malestar físico, estados anímicos, distractores en general) e intenta darles alguna solución. Adquiere el hábito de anotar las cosas pendientes o que no has terminado de

hacer para poder realizarlas posteriormente. Desarrolla un problema o curso cada vez.

Si el tema o asunto a estudiar es muy extenso, procura dividirlo en partes que faciliten su desarrollo.

Ejercítate en respirar profundamente cada cierto tiempo durante los períodos de estudio. Ello va a permitirte una buena oxigenación del cerebro.

Empieza el estudio por algo que te sea fácil o que te guste; cuando ya estés concentrado puedes dedicarte a lo más difícil y terminar por algo que te signifique poco esfuerzo o te sea fácil.

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No dediques tu tiempo a un solo tipo de actividad. Es mejor distribuirlo entre varias, ya que cansa menos y hace rendir más.

Subraya. Esta técnica te mantendrá atento y ocupado.

Elabora por escrito esquemas o resúmenes del tema o asunto que estás estudiando. Eso te mantendrá ocupado ordenando tu pensamiento para elaborar una síntesis.

Toma los apuntes necesarios durante la clase o de los temas que estudias. Esta técnica te ayuda a concentrarte al poner en juego los sentidos de la vista, el oído y el movimiento para captar la información.

Cuantos más sentidos intervengan en lo que se hace, mayor será la atención que se preste. Alterna los canales de recepción (sentidos) y los contenidos.

MEMORIZACIÓN

Memorizar es la capacidad de conservar experiencias e informaciones del mundo que nos rodea. Permite retener, recordar y repetir lo previamente aprendido.

La memoria es un proceso caracterizado por tres fases:

a) Adquisición o registro. Se percibe y codifica las informaciones recibidas, seleccionando internamente sólo aquellas en las cuales se centra nuestra atención. Esta etapa está muy relacionada con factores emocionales (intereses) en los cuales se puede influir para mejorarla. Las estrategias que sirven para mejorar la adquisición de información son: la exploración (vistazo general), la fragmentación (subrayado) y la repetición (que puede ser en voz alta o mentalmente).

b) Almacenamiento. No todo lo que se adquiere se conserva, algunas informaciones se olvidan o sufren modificaciones. Las estrategias que sirven para mejorar el almacenamiento son: las mnemotecnias (acrónimos, acrósticos, rimas, muletillas, palabras clave, asociar lugares e ideas); las elaboraciones (relaciones, imágenes, metáforas, aplicaciones, autopreguntas, parafraseado) y la organización (secuencias lógicas temporales, mapas conceptuales, diagramas).

c) Recuperación o recuerdo: En esta etapa las informaciones contenidas en la memoria se recuperan para ser utilizadas. Las estrategias más útiles van a depender de la técnica con que se almacenó la información. Así, tenemos estrategias de búsqueda (de codificaciones e indicios) y de generación de respuesta (libre asociación, ordenación, redacción, aplicación, etc.).

Existen dos tipos de memoria:

Memoria a corto plazo (MCP). Retiene datos por un breve período de tiempo. Si la persona no adopta alguna estrategia asociativa para transferir los datos a la memoria a largo plazo, éstos se pierden o modifican por las interferencias que puede

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