La Cabaña (The Cottage) Gerri Hill Traducción Libre By El TEAM LGM Reseña
Jill y Carrie…ambas casadas __con hijos adolescentes…se reúnen un día durante la hora del almuerzo de Jill en un parque local. Pronto se forja una amistad. Una amistad que se profundiza con cada visita.
El marido de Jill todavía vive y respira la vida de entrenador, una vida que le deja poco tiempo para Jill. Dejándola cada vez más por su cuenta, Jill se descubre a sí misma buscando ese algo indefinible que ha estado ausente durante toda su vida. Casada con un exitoso hombre de negocios, Carrie Howell se retiró precozmente de una carrera en bienes raíces para pasar más tiempo con sus hijos adolescentes y para dedicarse a su única pasión…la pintura. Ella, también, ha sentido desde hace tiempo que algo ha faltado en su mundo.
La Cabaña es la historia de dos mujeres atraídas por una fuerza más fuerte que sus matrimonios, más fuerte que ellas mismas. La historia de Jill y Carrie. Dos mujeres. Un amor
Capítulo 1
Secó las lágrimas de sus ojos, diciéndose a sí misma una y otra vez que se trataba de un servicio conmemorativo. Realmente no estaban enterrándola. En realidad no. Pero los sollozos vinieron nuevamente y tropezó, buscó sostenerse con una mano para mantener el equilibrio y con la otra cubrió su boca mientras trataba de mantener sus emociones bajo control.
"¿Señorita? ¿Está bien?"
Jill volteó, sobresaltada. No había visto a nadie más. Los otros de la familia estaban en la tumba. Se quedó mirando a la mujer de edad avanzada, avergonzada por su falta de control. Negó con su cabeza lentamente y luego buscó en su bolso otra toallita.
"¿Es usted amiga de la familia, querida?"
Jill aclaró su garganta, su voz ronca por el llanto "Discúlpeme. Pero ¿qué?" "Ella era tan joven ¿Eran cercanas?"
Jill asintió y luego sonó su nariz.
"No conozco a la familia. Rara vez iban a la iglesia" dijo la mujer con un toque de desaprobación en su voz "Pero mi sobrina trabaja en una de sus tiendas"
"Ya veo" Jill secó sus ojos, maldiciéndose a sí misma por haber venido. Sabía que no serviría de nada. Ya se habían despedido. Pero no, tenía que venir. Quería verlos. Y eso sólo sirvió para acentuar su quebrantamiento. Un quebrantamiento en frente de una perfecta desconocida.
"Vengo a visitar a mi Eddie casi todos los días. Él se fue hace tres años"
Jill frunció el ceño, volteándose y mirando el monumento en el que estaba apoyada. Edward Jorkowski.
"Oh, Dios mío" murmuró Jill "Lo siento mucho"
"Oh, no creo que a Eddie le importe. Probablemente disfruta de la compañía" la mujer dio unas palmaditas en el asiento a su lado en el banco "Ven, siéntate conmigo un rato. Háblame de tu amiga. Las personas siempre tienen miedo de hablar de los muertos, como si no existieran. Mis propios hijos, mis nietos, después que Eddie murió, casi nunca le mencionan. Como si pensaran que no está siempre en mi mente de todos modos"
"¿Estuvo casada mucho tiempo?"
"Oh, sí. 63 años. Mucho tiempo de estar con alguien. Mucho tiempo de amar a alguien. Las personas no se dan cuenta del enorme vacío que queda en la vida de uno después de una muerte. Oh, las personas dicen: sé cómo se siente, pero en realidad no lo saben. No, a menos que también hayan perdido a alguien"
"Supongo que tiene razón" "Ven, siéntate conmigo un rato"
Jill estuvo a punto de declinar. No le había contado a nadie sobre ella. Sobre ellas. Sobre sus vidas. Pero la piel de la anciana se arrugaba mientras sonreía, sus ojos marrones eran cálidos y acogedores.
Jill suspiró y aclaró su garganta "El funeral era privado. Solamente la familia. El servicio aquí afuera también era muy privado"
"Oh ¿Así que te estás colando?"
Jill sonrió con tristeza, asintiendo con la cabeza "Sí. Ella fue...ella fue incinerada" Jill hizo un gesto con su mano "¿Quién hace un servicio en el cementerio cuando ni siquiera van a enterrarla?"
La mujer se encogió de hombros "Supongo que van a poner una lápida, darle a sus hijos un lugar a donde ir" la mujer dio unas palmaditas al banco nuevamente "Ven y siéntate. Mi nombre es Beatrice. Mi Eddie siempre me llamaba Bea"
Jill sonrió "Bea. Soy Jill"
"Nunca entendí los funerales privados. Quiero decir, siempre hay alguien más además de la familia que quiere decir adiós. Como tú, por ejemplo"
Jill se sentó pesadamente en el banco, sus ojos regresando nuevamente a la familia mientras estaban tomados de la mano. El pastor estaba hablando, con las manos extendidas hacia el cielo. Jill negó con la cabeza. Dios, ella habría odiado esto.
"Ellos no sabían que yo existía. Aún no lo saben. Pero la amaba tanto…" susurró Jill "…y ella me amaba a mí"
"No entiendo"
Jill tragó saliva y aclaró su garganta nuevamente "Nos conocimos por casualidad hace menos de un año" Jill volteó y miró a Bea "¿Cree en las almas gemelas?"
Capítulo 2
Hace un año….
Era un día glorioso de Enero y Jill encontró un banco tranquilo en un parque. Su banco del parque. Se deslizó hacia uno de los extremos, todavía bajo un sol radiante y desenvolvió el sándwich que había hecho esa mañana. Había venido al parque durante años, disfrutando del lago y del bosque, escapando de la ciudad durante una hora cada día. El desarrollo al lado norte del lago habían provocado que las calles de la ciudad invadieran el parque, pero la calma se mantenía. El lago y los bosques totalizaban más de mil hectáreas, tierras por las que los promotores inmobiliarios habían estado salivando por años. Y poco a poco, el condado había vendido algunas hectáreas aquí y allá, reduciendo el parque mientras los promotores inmobiliarios mantenían llenos los bolsillos de los comisionados del condado con dinero en efectivo. Jill estaba orgullosa de haber formado parte del Comité de Acción Ciudadana que ayudaba con la aprobación de una ley que detuviera cualquier venta de tierras en el futuro.
"Manojo de idiotas políticos" murmuró ella.
Pero el parque ahora estaba a salvo. Sin importar cuánto creciera la ciudad y parecía que se estaba haciendo más grande cada año, esta tierra estaría aquí, sin ser perturbada.
Ella mordió su sándwich, estudiando el área de picnic, viendo rostros conocidos pero ninguno que conociera. No eran más que rostros de personas como ella, que venían al parque por una rápida escapada. Nunca sintió la necesidad de hablar con ninguno de ellos, pero observar a las personas se había convertido en un pasatiempo.
Entonces la vio. La pintora. La mujer había estado aquí, todos los días, durante las últimas dos semanas. Hoy estaba más cerca, parada al borde de los árboles, mirando el lago. Esta vez no tenía un caballete, sólo un gran bloc de dibujo. Mientras Jill le miraba, la mujer se recostaba contra el árbol, su cabeza inclinada hacia un lado mientras estudiaba el lago.
Jill se preguntaba quién era y de dónde era. Su cabello castaño cenizo insinuaba su edad, eso y los anteojos (gafas) de lectura que a veces estaban situados en la parte superior de su cabeza. Pero su cuerpo esbelto y grácil contradecía esos signos de ser una mujer mayor. Jill le miraba cautivada mientras su mano se movía a través del papel. Sentía un impulso casi irresistible de acercarse más,
sólo para ver lo que la mujer estaba dibujando. Probablemente era el lago, pero aun así, Jill tenía que ver.
Algo estaba atrayéndola, instándola a levantarse del banco del parque. Sorprendida, se descubrió a sí misma arrastrándose más cerca de la mujer y mirando por encima de su hombro. Vio como la mano de la mujer se detenía y luego poco a poco se volteaba al sentir su presencia. Ella deslizó nuevamente sus diminutos anteojos de lectura hacia una posición más familiar en la parte superior de su cabeza. En los breves segundos que sus ojos se encontraron, Jill notó dos cosas. Uno, su cabello castaño cenizo, efectivamente desmentía su edad. No podía ser mayor que Jill. Y dos, había algo tan familiar en ella que casi se había quedado sin aliento. Sus ojos azules celeste se encontraron con los suyos y una cálida sonrisa transformó el rostro de la mujer.
"Hola"
Jill finalmente recordó respirar. Le devolvió la sonrisa, un poco a manera de disculpa "Lo siento, pero la curiosidad me ganó" explicó ella.
"Oh, mi boceto" la mujer extendió el bloc "Aquí, echa un vistazo"
Jill jadeó y levantó su mirada encontrándose nuevamente con sus ojos azules celeste "Soy...soy yo. Algo así"
La mujer se echó a reír "Sí, algo así. Te he visto en ese mismo banco durante días. Pensé en tratar de hacer un boceto de memoria. Realmente no quería sentarme y mirarte fijamente. Eso asusta a algunas personas"
Jill también rió y le pasó el bloc "Y yo que pensaba que te estaba observando en secreto"
"No, generalmente las personas sienten curiosidad cuando ven a alguien pintando en público. O haciendo bocetos, como es el caso de hoy" la mujer le tendió la mano "Soy Carrie Howell, por cierto"
Jill tomó su mano, notando lo fuerte que eran los delgados dedos que envolvían los suyos "Jill. Jill Richardson"
"Encantada de conocerte, Jill ¿Vienes aquí a menudo?" Jill asintió "Casi todos los días. Cuando el tiempo está bien" "¿Hora de almuerzo?"
"Sí, de una a dos"
Carrie asintió "Normalmente vengo alrededor de la una. Hay demasiada gente durante la hora del mediodía, sobre todo en días tan magníficos como hoy" señaló hacia el lago "Realmente tenía la esperanza de que alguien tomara un bote de remos o una canoa. Me encanta hacer un boceto del lago cuando está tan tranquilo como ahora"
"Pero haces más que bocetos. Te vi con un caballete el otro día"
"Principalmente uso tiza o carbón si no estoy pintando con acuarelas. Esa es mi favorita. Y en las pocas ocasiones que me siento atrevida, juego con acrílicos o aceites, pero no a menudo" se encogió de hombros "La verdad, sólo es un pasatiempo. Solía hacer bocetos pero he tomado clases de acuarelas y otros materiales"
"Bueno, es un bonito pasatiempo. Debe ser relajante" Jill hizo un gesto hacia su banca del parque "Pero estoy recortando tu tiempo. Dejaré que regreses a lo tuyo" "Tal vez soy yo quien está recortando tu tiempo" dijo Carrie con una risa "Fue un placer conocerte, Jill. Gracias por ser el tema de mi boceto"
"Cuando quieras"
Jill regresó a su banco, su sándwich había quedado en el olvido. No podía evitar la sensación de que su encuentro había sido predestinado de alguna manera. Aunque sabía que nunca había conocido a Carrie Howell anteriormente, la familiaridad de sus ojos indicaba lo contrario. Jill juraría que los había visto anteriormente.
Mientras conducía de regreso a su pequeña oficina en la calle Oak, repetía una y otra vez su encuentro con Carrie, tratando de recordar en vano algún momento en el que ella se hubiese encontrado con la mujer anteriormente. Nada llegó a ella, así que simplemente lo atribuyó a una de esas sensaciones de déjà vu que nunca se podían explicar.
Capítulo 3
Jill condujo entrando en su calzada exactamente a las 5:20, a la misma que llegaba a casa todos los días. Su casa modesta estaba en un antiguo vecindario, los enormes árboles indicaban la antigüedad de la mayoría de las casas. Algunas de las casas más antiguas habían sido demolidas y reemplazadas por versiones más nuevas y de lujo, pero los árboles permanecían. Ella y Craig habían comprado la casa poco después de haberse casado. Los padres de él habían tenido la amabilidad de darles el pago inicial. Seguro. Ahora sabía que simplemente había sido su manera de controlarlos. Ella y Craig, apenas habían salido de la universidad, ambos enseñaban en la misma secundaria y apenas tenían los fondos suficientes para una casa. Y sus padres simplemente habían encontrado la casa perfecta para ellos. Y como bono adicional, no estaba más lejos de una cuadra de la de ellos.
Jill rodó sus ojos, preguntándose por qué había permitido eso en primer lugar. Pero la verdad era que se había enamorado de la casa de dos pisos, los grandes árboles, el enorme patio y el vecindario tranquilo. Así que pareció una bendición cuando ellos ofrecieron el pago de la inicial. Simplemente no tenía ni idea de que estarían tan involucrados en sus vidas como lo habían estado.
Estacionó su coche en la calzada bien a la derecha para darle espacio a Craig cuando estacionara su camioneta. El garaje (cochera) para dos coches estaba lleno, con espacio sólo para un vehículo. La nueva camioneta de Craig ocasionaba que ahora Jill tenía que estacionar su viejo Subaru en el exterior. Ya tenía muchos años, pero no podía soportar la idea de separarse de él, no cuando los precios del gas estaban tan elevados y ella estaba haciendo más de treinta millas por galón. Elevó una comisura de su boca en una sonrisa y levantó sus cejas. No era como que iba a alguna parte. De ida y de vuelta al trabajo, de ida y de vuelta a la ciudad transportando a Angie. No había hecho un verdadero viaje en años. De hecho, ni siquiera habían tomado vacaciones desde que Angie tenía 10 años. Angie crecía y se involucraba en más actividades. Actividades que ocupaban la mayor parte del verano.
Apenas había llegado a la puerta de la cocina cuando su hija entró en la habitación con una mueca en su rostro mientras colocaba ambas manos en sus caderas. Era un gesto que Jill solía encontrar divertido, sabiendo que Angie lo había adquirido de ella con los años, pero ahora simplemente era molesto.
"Sí, sé exactamente qué hora es. La misma hora en la que llego a casa todos los días"
"Mamá, tengo una reunión de estudio de grupo en casa de Shelly. Tenemos un proyecto de biología en el que estamos trabajando"
"¿Por qué no le pediste a tu abuela que te llevara?" preguntó Jill mientras abría la nevera y sacaba una botella de agua, preguntándose distraídamente que prepararía para la cena de esta noche.
"La abuela siempre tiene que estar llevándome ¿Por qué no me llevas tú?"
"Trabajo hasta las 5 todos los días Angie, lo sabes. Si tienes que estar en algún lugar antes de esa hora, pídeselo a tu abuela. De todos modos estás en su casa después de la escuela"
"Ella no tendría que estar llevándome todo el tiempo. No es mi madre"
Jill cerró sus ojos por un momento. Al parecer, su suegra estaba en uno de sus estados de ánimo. Era en esas ocasiones cuando sermoneaba a Angie de lo terrible que era que Jill ya no enseñara en la escuela, lo terrible que era que tuviese que trabajar hasta las 5, bien pasada la hora en la que su única hija estaba en casa después de la escuela. Pero Jill no discutiría con su hija de catorce años "Está bien, vamos" dijo ella.
"¿Ir a dónde?"
"A tu grupo de estudio"
"Ahora es demasiado tarde, mamá"
"Entonces ¿por qué estamos teniendo esta conversación?" "Simplemente no lo entiendes ¿verdad?"
"Aparentemente no" murmuró ella "¿Dónde está tu padre?" "Tiene un juego esta noche"
"Oh, sí, lo olvidé ¿Sabes cuándo estará en casa?" "Él es tu marido, no el mío"
Jill miró como su hija salía de la cocina con el mismo arrebato con el que había entrado. Cuatro años más de secundaria. Se preguntaba si podría alquilarle un lugar hasta que se graduara.
"Probablemente no"
Había estado en ese estado de ánimo los últimos seis meses, desde que había empezado la secundaria. Era como si alguien hubiese accionado un interruptor. Su hija feliz y despreocupada se había convertido en una perra del infierno. Y sabía que su suegra sólo le azuzaba, puntualizando todos los fallos de Jill como madre. Uno de ellos era el hecho de que había dejado el trabajo de enseñanza años atrás, un trabajo que le habría dado la oportunidad de pasar tiempo de calidad cada verano con su hija. La verdad era que Jill había dejado la enseñanza ya que no podía soportar estar alrededor de los adolescentes cuando sus hormonas hacían estragos con sus personalidades. Temía que nunca hubiese querido tener hijos propios, después de pasar sus días con ellos. Así que, solo después de cuatro años, renunció. Poco tiempo después, encontró un trabajo como gerente de oficina en construcciones Tutt y desde entonces había estado con ellos. Cuando el viejo Tutt entregó el negocio a su hijo ocho años atrás, repentinamente Jill se encontró con un buen aumento de sueldo y un nuevo asistente. Al parecer Johnny conocía su potencial y todo lo que había hecho, aunque su padre le había tratado y le había pagado como a una secretaria novata. Jill llevaba las cuentas organizadas, mantenía a todos programados y manejaba toda la publicidad.
Y ahora que tenía un asistente, era un trabajo que dejaba a las 5 cada día, relativamente libre de estrés y rara vez pensaba en él hasta que llegaba a las ocho de la mañana del día siguiente. No, ahora el estrés era una hija adolescente cuyas hormonas le habían atacado desde adentro y tenía el inmenso placer de enloquecer a su madre.
Pasará. Las palabras que Craig había usado la otra noche. El problema era que Craig apenas estaba en casa por lo que no notaba el cambio de Angie. A diferencia de Jill, Craig amaba la enseñanza en la secundaria. Le mantenía joven, había dicho. También lo mantenía alejado de casa. Fútbol en el otoño, baloncesto en el invierno, béisbol en primavera, Craig los entrenaba a todos. Y en los veranos, jugaba en no menos de tres equipos de softbol.
En sus noches de descanso, ofrecía voluntariamente su tiempo para la liga de los pequeños. No era de extrañar que sólo hubiesen tenido un hijo. Sacó un paquete de carne molida del congelador, deseando poder recordar dónde jugaría esta noche y si estaría en casa a una hora razonable. Cuando los juegos eran fuera de la ciudad llegaba a casa a las 11 o más tarde. Si el juego era en el gimnasio, estaba en casa a las 9:30. Prepararía una cazuela. Si él tenía hambre cuando llegara a casa, al menos tendría algo. Si no, entonces la cena de mañana ya estaría preparada.
Suspiró preguntándose cuando su matrimonio se había convertido en esto, preguntándose si todos los matrimonios se convertían en esto después de casi 20 años. Rara vez hablaban. Demonios, rara vez se veían. Su vida sexual se había convertido en el obligatorio una vez a la semana, quisieran o no. Eso era una vez a la semana si era una semana buena. Generalmente Jill estaba en cama y durmiendo cuando Craig llegaba a casa. Y ese era otro de los temas de su suegra. Jill debería apoyar a Craig yendo a sus juegos. Después de todo, eso era lo que hacían las otras esposas.
Lo que era una mierda, por supuesto. Craig no esperaba que ella fuera a los juegos sólo para ver al entrenador. Era ridículo. Sin embargo, él quería que ella asistiera a sus juegos de softbol en el verano. Y lo hacía en algunas ocasiones. Conocía a la mayoría de las otras esposas y se llevaba bien con ellas. Pero era de antaño, sentarse durante horas, viendo a un montón de hombres adultos actuando como adolescentes, cada uno tratando de superar al otro y exhibiendo su destreza en el softbol.
Se cambió su ropa de negocios, colocándose un par de sudadoras confortables y una vieja camiseta holgada de Craig. Robóticamente comenzó a preparar la cena, se sirvió una copa de vino, algo con lo que se había estado complaciendo en el último año más o menos. Ni ella ni Craig eran grandes bebedores, aunque él disfrutaba ocasionalmente una cerveza con sus amigos del softbol. Y un día, por capricho, ella compró una botella de vino tinto y comenzó a disfrutar una copa con la cena. La cena que con más frecuencia comía sola o con Angie. Últimamente, también había empezado a disfrutar de una copa durante la preparación de la cena.
Mientras añadía sistemáticamente las cebollas a la carne, pensó en la mujer que había conocido ese día. Una vez más, esa persistente sensación de familiaridad se apoderó de ella. Apoyó una cadera contra el mostrador mientras añadía más vino a su copa, preguntándose si volvería a verla mañana.
Capítulo 4
Jill hizo un gesto a su asistente al mediodía para que la mujer más joven se fuese a almorzar. Jill siempre disfrutaba de la tranquilidad de la oficina desde el mediodía hasta la una. El teléfono rara vez sonaba, dándole tiempo para concentrarse en los libros. La contabilidad era una habilidad que había tenido que aprender a la fuerza cuando tomó este trabajo. Sorprendentemente, descubrió que era muy buena en eso, de manera intuitiva. Pero odiaba las interrupciones. Y ahora que tenía un asistente que se encargaba de las tareas cotidianas de la pequeña oficina, podía darse el lujo de cerrar la puerta, desconectarse a sí misma mientras hacía el balance de las cuentas.
Pero ahora durante el almuerzo, su puerta estaba abierta de par en par ante la remota posibilidad de que un cliente pudiese venir mientras Harriet estaba fuera. Su negocio todavía era relativamente pequeño, pero había crecido considerablemente desde que Johnny se había hecho cargo. Él era más práctico que su padre, superándolos en la oficina cada mañana, luego salía a las 9 a comprobar los diversos equipos de construcción que tenían en el campo. Mientras su padre dirigía la oficina y descansaba en su equipo de trabajo para ejecutar la construcción final de las cosas, Johnny permitía que Jill dirigiera la oficina mientras él se encargaba de los equipos de trabajo. Se había producido un cambio rentable en el negocio. Un cambio que los mantenía ocupados de 8 a 5.
Pero ahora Jill se descubría a sí misma mirando el reloj, deseando que llegara la 1:00. Estaba ansiosa por su propia hora de almuerzo, ansiosa por ir al parque. Por alguna razón, no podía sacar a Carrie Howell de su mente. Incluso esta mañana, después que Angie había lanzado un ataque sobre Jill por no ser capaz de llevarla a la práctica de la banda a las cuatro, anhelaba la hora tranquila cuando podía escapar al parque. Dios no permitiera que Angie permaneciera alrededor de la escuela durante 45 minutos, hasta que comenzara la práctica.
"Mamá, eso es para los perdedores. Los que no tienen quien los lleve"
"Bueno, parece que hoy serás una perdedora. A menos que tu abuela te lleve" "Por supuesto, que recaigan tus deberes de madre en la abuela" dijo con sarcasmo.
"Mis deberes de madre en este momento incluyen trabajar de 8 a 5. No tengo el lujo de estar en casa todo el día como tu abuela"
"No puedo esperar hasta ser lo suficientemente mayor como para conducir. Entonces no tendré que depender de ti nunca más" escupió ella.
"Tu abuela te comprará el coche ¿cierto?"
"Papá prometió que podría tener un coche" gritó ella. "Sí. Creo que te prometió mi viejo Subaru"
Las lágrimas brotaron de inmediato "¡No voy a conducir ese pedazo de mierda! Voy a ser el hazmerreír de la secundaria" salió corriendo y gritando de la habitación y Jill frotó sus sienes, deseando una vez más que Craig estuviese allí para que fuese testigo de uno de sus pequeños ataques.
Y después de un viaje en completo silencio a la escuela…uno que terminó con Angie dándole un portazo al Subaru…Jill escapó a la tranquilidad y la calma de su trabajo de 8 a 5.
Volvió a mirar su reloj, observando como las manillas se movían hacia las 12:30, sabiendo que no realizaría absolutamente ningún trabajo mientras escuchaba el tic-tac del reloj.
Finalmente, faltando sólo cinco minutos para irse, comenzó a prepararse, guardando el poco trabajo que había hecho y cerrando su ordenador. Se dirigió a la pequeña sala de descanso y recuperó su sándwich de la nevera y luego agarró una botella plástica de agua y esperó pacientemente en su escritorio. Tan pronto vio a Harriet en el coche, corrió a la puerta, reuniéndose con ella en la acera. "Hoy estás apurada" dijo Harriet "¿Tienes una cita?"
Jill se echó a reír "Si…una cita con una banca del parque" "Bueno diviértete. Nos vemos a las dos"
Sí, hoy estaba apurada y la mañana había sido interminable. Y la expectación que había estado sintiendo todo el día aumentó diez veces mientras se acercaba al parque. No se detuvo para preguntarse por qué estaba tan apurada por llegar al parque, tan apurada para ver si Carrie Howell estaba allí. Una vez más, esa sensación que de alguna manera había estado controlando, siendo guiada al parque, se apoderó de ella y sabía que sería inútil tratar de oponerse a ella. No quería oponerse a ella.
Quería ver a Carrie Howell.
Y mientras se sentaba en su banca del parque, permitiendo que el sol le calentara, miró a su alrededor, sus ojos buscaban a la otra mujer. Un momento de pánico le impactó cuando no le vió a primera vista, entonces, a través de los árboles, cerca del lago, estaba allí de pie. Hoy nuevamente con un caballete.
Jill sintió que una oleada de alivio le cubrió cuando vió a la otra mujer. No podía explicar la comodidad que sentía sabiendo que Carrie estaba allí. Sin pensarlo, desenvolvió su sándwich, comiendo y masticando metódicamente mientras observaba a Carrie.
Entonces, como si sintiera sus ojos sobre ella, Carrie se volteó y le miró directamente a los ojos. Jill dejó de masticar, con la garganta apretada mientras imaginaba esos ojos azules celeste mirándola. Carrie levantó una mano en señal de saludo y Jill hizo lo mismo. No fue hasta que Carrie se volteó, que Jill fue capaz de tragar nuevamente.
¿Qué es lo que te pasa?
Pero no obtuvo respuesta. Simplemente tenía una imperiosa necesidad de estar cerca de la mujer. Y en poco tiempo, conseguiría su deseo ya que Carrie caminaba hacia ella. Jill limpió apresuradamente su boca con la servilleta y bebió un trago de agua.
"Hola, Jill. Es bueno verte nuevamente" saludó Carrie. "Sí. Veo que ahora tienes tu caballete ¿Acuarela?"
"No. Tizas de colores. Normalmente uso mi cuaderno de dibujo, pero tuve una inspiración para una imagen más grande. Quería capturar los árboles y el lago, tal vez añadir un pato o dos en el primer plano. Si resulta bien con la tiza de color, entonces, haré la escena con acuarelas" entonces abrió su cuaderno y le entregó a Jill un papel "Toma. Pensé que te gustaría tener esto"
Jill agarró el papel, notando el boceto que había visto ayer, el boceto de ella en la banca del parque. Carrie había añadido características a su rostro, haciendo obvio que era ella, no sólo una mujer sin rostro en el parque. Era hermoso.
"Gracias. Es precioso"
"Bueno, tuve una modela preciosa" Jill sonrió, sin saber qué decir.
De su bolso, Carrie sacó una media hogaza de pan "Estaba a punto de darle de comer a los patos ¿Te gustaría caminar un rato?"
"Claro" Jill se puso de pie, haciendo un gesto hacia el caballete "¿Eso estará bien?"
Caminaron a lo largo del sendero, en dirección a los pequeños embarcaderos donde estaban atados los botes de remo y las canoas. En primavera y verano, era muy difícil encontrar uno disponible ya que el lago se mantenía lleno de ellos. Pero hoy, en esta tarde fría de enero nadie desafiaba el agua.
"No puedo decidir que época del año es mi favorita aquí" dijo Carrie "Me gusta la tranquilidad del invierno, como hoy. Pero echo de menos el verdor de la primavera y el verano. Cuando hago bocetos en el invierno, trato de encontrar algo brillante, algo colorido. Como una de las canoas rojas en el agua, por ejemplo"
"Nunca te he visto aquí anteriormente, pero parece que estás familiarizada con el lago" dijo Jill.
"Estoy familiarizada con el lago, sí. Sin embargo no vengo a menudo al parque. Especialmente durante el verano. Demasiados niños corriendo" dijo ella "No es que tenga nada en contra de los niños. Simplemente son...perturbadores" dijo Carrie con una risa.
"Sí, estoy de acuerdo contigo en eso"
Carrie rió "Déjame adivinar. Tienes un adolescente" Jill asintió "Una hija"
"¡Oh vaya!"
"Tiene catorce años, piensa que tiene 18 y actúa como de 10 ¿Tienes hijos?" Carrie asintió "Dos chicos. Josh tiene 17 años y se gradúa en mayo. Aaron tiene quince. No podría pedir mejores hijos. Josh siempre ha sido maduro para su edad y por suerte se llevan bien. Josh realmente disfruta siendo el taxista de Aarón, así que me ahorra tiempo. Él ha tomado su papel de hermano mayor muy seriamente" "Angie está en la etapa de odio a mi madre" explicó Jill.
"Es una cosa de chicas" dijo Carrie "Mi madre me recuerda que estuve en esa etapa durante 15 años" dijo con una risa.
Se acercaron al área para nadar, desierta en esta época del año a excepción de los patos que estaban tomando el sol en la arena. Como si supieran del almuerzo gratuito, no menos de 10 se acercaron a su encuentro. Carrie entregó a Jill varias rebanadas de pan y se dispusieron a la tarea de divertirse partiéndolos y arrojándolos a los demandantes patos que estaban a sus pies.
"Oh, aquí viene" dijo Carrie señalando al último que se acercaba "La he llamado abuela Pato"
"¿Es vieja?"
Carrie se encogió de hombros "No tengo ni idea. Pero es más gris que marrón y mira cómo cojea" Carrie se puso en cuclillas "Toma cariño" murmuró lanzándole pan al viejo pato.
Jill le miró sonriendo mientras Carrie ahuyentaba los otros patos para que la abuela Pato pudiese comer.
"La he visto por años" dijo Carrie "Es una vieja dura"
La barra de pan fue devorada rápidamente, así que regresaron a la banca del parque. Fue una hora divertida pero pasó demasiado rápido.
"¿Puedo preguntarte algo?" Carrie asintió "Claro"
"¿Nos conocemos?"
Carrie rió "¿Tu también? He estado pensando en ello desde ayer. Me pareces tan familiar"
"Lo sé. Pero no creo que nos hayamos conocido" Jill permitió que sus ojos se mantuvieran conectados con los azules celestes de Carrie "Sin duda lo recordaríamos"
Los ojos de Carrie se pusieron serios "Tal vez en otra vida" murmuró ella.
Jill estuvo a punto de decir que no creía en ese tipo de cosas, pero la familiaridad en los ojos de Carrie le dijo que podría ser cierto "Tal vez"
Capítulo 5
Jill se sorprendió al ver la camioneta de Craig en la calzada cuando llegó a casa esa tarde. Sabía que no tenía un juego, pero por lo general practicaban después de la escuela. Notó dos cosas cuando entró en la cocina. Uno, la cena estaba en el horno. Al parecer había encontrado la cazuela que había hecho la noche anterior. Y dos, la lavadora y la secadora estaban en funcionamiento.
"¿Craig?" llamó ella.
"Aquí" lo encontró en su sillón, con el control remoto en una mano y su teléfono celular en la otra. Un partido de baloncesto estaba en marcha.
"Gracias por comenzar la cena" dijo ella mientras caminaba poniéndose detrás de él y apretando ligeramente su hombro "Y el lavado de ropa"
"¿Cómo estuvo tu día?" ella sonrió y se encogió de hombros.
"Igual que siempre" rara vez hablaba de su trabajo. En las pocas ocasiones que había tratado de compartir algo con él, había notado su completo desinterés. Si no tenía que ver con el deporte, su capacidad de atención era la de un niño de diez años "¿El tuyo?"
"Día corto. Suspendí la práctica. Estuvimos increíbles anoche. Les dije que se tomaran un día libre"
"Bueno, eso fue amable de tu parte" ella se alejó "¿Angie estaba aquí? Tenía práctica con la banda"
"Sí, la llevé. Encontrará quien la traiga a casa"
"¿Así que estoy asumiendo que no te dio problemas como lo hizo conmigo esta mañana?"
Craig se echó a reír "Por lo que escuché, fuiste tú quien le dio problemas. Mi madre dijo que Angie le llamó llorando"
Jill suspiró "¿Y qué más dijo tu madre?"
"Oh, lo de siempre. Por cierto, estamos invitados para cenar el sábado por la noche"
"No puedo esperar" murmuró ella mientras salía de la habitación.
A solas en su habitación se desvistió rápidamente, con la intención de tomar una ducha antes de la cena. Pero Craig le sorprendió cuando abrió la puerta.
"Tenemos treinta minutos antes que Angie llegue a casa" dijo él elevando maliciosamente sus cejas. Sonrió haciendo que su bigote se arrugara en las esquinas.
Pero ella cerró sus ojos y negó con la cabeza "Realmente no estoy de ánimo, Craig" dijo ella en voz baja.
Él se acercó "Ha sido un largo tiempo, nena"
"Sí, lo sé. En realidad ha pasado un largo tiempo desde que hemos estado aquí, juntos, al mismo tiempo"
"¿Y? ¿Eso es un sí?"
Antes que ella pudiese responder, su celular sonó. Él lo miró y luego a Jill "Lo siento, cariño, pero tengo que contestar esto"
Ella negó con la cabeza, sorprendida por el alivio que sintió cuando él cerró la puerta detrás de él. No, no estaba de humor, pero eso no le había detenido anteriormente. Pero por alguna razón, esta vez no podía reunir la energía para fingirlo.
Y en vez de la ducha rápida que había planeado, llenó la bañera con agua, añadiendo aromas y aceites para el agua caliente. Encendió la vela solitaria que guardaba y luego bajó las luces. Lucía como un ambiente romántico. Así que antes de meterse en el agua caliente, cerró con seguro la puerta del baño. Por si acaso.
Dejó que el agua le cubriera, hundiéndose hasta el cuello y cerrando sus ojos. No se sorprendió cuando pensamientos sobre Carrie Howell bailaron en su mente.
Capítulo 6
"¿Ese Howell? ¿El de la tienda de electrónica?" preguntó Jill unos días más tarde, mientras caminaban para alimentar a los patos.
"Sí, ese Howell, pero no es la gran cosa" dijo Carrie. "¿Realmente es tu marido quien sale en los comerciales?" "Realmente es él"
"Wow. Es atractivo"
Carrie se encogió de hombros "Está adquiriendo la gordura de la mediana edad" "¿Cuánto tiempo has estado casada?"
"Veintidós años. Sin embargo, rara vez nos vemos el uno al otro. Estoy segura que es un requisito para un buen matrimonio. Nunca estar alrededor del otro lo suficientemente como para discutir. Él es adicto al trabajo. Actualmente tiene 7 tiendas. Dos aquí en la ciudad y el resto en un radio de 200 kilómetros. Está convencido que tiene que visitar a cada una personalmente una vez a la semana" "Wow"
"¿Eso te impresiona?"
"¿7 tiendas? Sí, lo hace ¿Cómo empezó?"
Carrie señaló "Allí está la abuela pato. Está esperando por nosotras" hizo una pausa con sus ojos todavía en el pato "Cuando nos casamos, James tenía todos los aparatos electrónicos conocidos por el hombre. Los CDs apenas estaban saliendo al mercado, los ordenadores todavía estaban en pañales y los teléfonos celulares eran así de grandes" dijo riendo y manteniendo separadas sus manos "Pero, si estaba hecho, James tenía que tenerlo"
Ella entregó a Jill un poco de pan y luego comenzó a lanzar su pedazo a los patos, asegurándose que la abuela pato obtuviera su porción.
"Más o menos. Eso fue antes que aparecieran los grandes almacenes de cadena. Logró mantener una vida decente, pero luego se convirtió en la norma que todos tuviesen una computadora en casa, fue entonces cuando su negocio despegó. Eso y cuando todo se volvió digital. Teléfonos y cámaras. Él llevaba un paso por delante del juego y ya tenía una reputación"
"Así que cuando aparecieron los grandes almacenes ¿no se afectó su negocio?" "Algo. Pero la mayoría de sus tiendas se encuentran en pueblos más pequeños, donde la competencia es casi inexistente"
"Así que… ¿entonces no trabajas?"
Carrie negó con la cabeza "Ya no. Pero realmente no tuvo nada que ver con James. Estuve en el sector inmobiliario por años. Tenía mi propio dinero"
Cuando Jill estuvo a punto de hacer otra pregunta, Carrie se volteó hacia ella, sus ojos azules claros se encontraron con Jill "Debes estar terriblemente aburrida escuchando sobre el ascenso de mi marido en el mundo de los negocios. Cuéntame que haces tú"
Una vez más, esa sensación de familiaridad se apoderó de ella cuando miró los ojos de Carrie. Sonrió antes de voltearse hacia los patos "Ni siquiera le cuento a mi esposo sobre mi trabajo ¿por qué demonios te gustaría escuchar sobre eso?" "Porque estoy interesada en ti"
Fue una respuesta simple dada con la naturalidad de una nueva amistad. Pero por alguna razón, las palabras resonaron en su cerebro ¿Por qué demonios Carrie Howell estaría interesada en ella?
"Dirijo una oficina…" dijo Jill, finalmente "…la constructora Tutt. He estado allí desde que dejé la enseñanza, hace 15 años"
"¿Oh? ¿Eras maestra? Siempre he pensado que es el peor trabajo en el planeta" dijo ella riendo "No te culpo por renunciar. Entonces ¿qué hace uno para dirigir una oficina?"
"Bueno, está el propietario, el hijo del Sr. Tutt…Johnny…quien está a cargo desde hace más de 8 años. Luego está mi asistente, quien ahora se encarga de todas las cosas importantes…como asegurarse que haya café en las mañanas. Eso me deja a mí haciendo malabares con las cuentas, manteniéndolas cuadradas, lidiando con los contadores, tratando con el banco y haciendo la nómina de los equipos de construcción"
"Te encargas de un buen número de sombreros" dijo Carrie.
Jill negó con la cabeza "He estado allí tanto tiempo, que podría hacerlo en sueños" dijo ella "Es un trabajo relativamente libre de estrés que produce más ingreso que el de mi esposo"
"Ouch. Eso debe doler" supuso Carrie.
"Él es maestro. Y entrenador" añadió ella "En Kline High" "¿Así que ambos eran maestros? ¿Qué te hizo renunciar?" "Me di cuenta que odiaba a los adolescentes"
La risa de Carrie estalló, sobresaltando a los patos que ya corrían alejándose de ellas.
"Y ahora estás viviendo con una. Eso no tiene precio"
Capítulo 7
La estúpida conversación durante la cena fue interminable y a Jill le resultaba difícil mantener una mirada interesada en su rostro. Había escuchado historias de la infancia de Craig más veces de las que podía contar, aun así permitían que su madre continuara aburriéndolos sin cesar hasta que Jill sintió que sus ojos rodaban hacia la parte posterior de su cabeza.
"Abuela, cuenta aquella en la que papá se cae del árbol" le animó Angie. "¡Oh! recuerdo cuando eso sucedió…" intervino el tío de Craig.
Jill miró a Craig que estaba al otro extremo de la mesa, rogándole en silencio que pusiera fin a la narración de cuentos. Él le dio un guiño sutil y luego volvió su atención a su madre que ya había comenzado la historia.
Grosero o no, Jill simplemente no podía soportarlo ni un segundo más. Se puso de pie en silencio señalando hacia el cuarto de baño. Su suegra nunca se detuvo ni un segundo.
Cerró la puerta y se volteó abriendo el agua, dejando que el sonido se escuchara en la otra habitación. Se encontró con sus ojos en el espejo, preguntándose por su irritabilidad esta noche. Por supuesto su familia política le ponía los nervios de punta como siempre lo hacían, pero pensaba que ya estaba acostumbrada a estas alturas. Las reuniones para cenar que sus padres organizaban una vez al mes, se habían vuelto tan rutinarias que Jill difícilmente le dedicaba un pensamiento. Pero esta noche, simplemente no podía soportarlo un segundo más. Suspiró, entonces apartó el cabello rubio que cubría sus oídos y reacomodó un poco los flecos. Suspiró nuevamente.
La inquietud que había sentido durante todo el día pareció escalar mientras permanecía sentaba a través de la cena, aumentando con cada palabra de su suegra. Mientras se miraba en el espejo, vio la verdad reflejada en sus ojos color avellana y supo por qué se sentía inquieta. No lo entendía, pero sabía por qué. Era sábado.
La suerte quiso que el lunes resultara ser un día lluvioso. No le había importado. De todos modos fue al parque.
Estaba vacío.
Así que se sentó en su coche, su decepción estuvo a punto de atragantarla mientras mordisqueaba su sándwich. No, no lo entendía ¿Cómo se había obsesionado con una mujer que había conocido hacía una semana? ¿Qué había en Carrie Howell que le atraía de esta manera?
Perdida en sus pensamientos, se había quedado sin aliento ante la urgente llamada en su ventana. Limpió el vidrio empañado, su sonrisa fue equivalente a la de Carrie mientras la otra mujer le devolvía la mirada. Jill abrió rápidamente la puerta, viendo como Carrie corría hacia la puerta del acompañante, haciendo una pausa para cerrar el paraguas antes de entrar.
"¿Estás loca?" preguntó Jill cuando la mujer que goteaba se metía dentro de su coche.
"Aparentemente. Lamento lo de tu asiento"
"Dudo que podrías dañar algo en este viejo coche"
Jill vio como Carrie pasaba sus manos mojadas por su cabello, apartando las gotas de agua que se aferraban a sus cortas hebras.
"Nunca dije esto antes, pero me encanta tu cabello" dijo Jill sin pensar.
"Gracias. Me di por vencida coloreándolo hace unos diez años. Herencia de familia. El de mi madre era totalmente gris a los cuarenta así que sigo su ejemplo. Todavía tengo un poco de castaño mezclado"
"¿Cuántos años tienes?" "Cuarenta y tres ¿Y tú?"
"Todavía me aferro a los 39. Al menos durante unos meses más" "Bueno, lo celebraremos. Los 40 es un gran año"
"Creo que eres la única mujer a la que le he escuchado decir eso" Jill sonrió "¿Y qué estás haciendo aquí afuera en la lluvia?"
"Podría hacerte la misma pregunta" los ojos de Carrie se suavizaron mientras miraban a Jill "Pero imagino que estás haciendo lo mismo que yo"
Jill asintió "Yo...sí, supongo que sí"
"Interminable"
"Es curioso. Así iba a describir el mío"
"Tuvimos una cena en casa de los padres de Craig el sábado por la noche. Un asunto familiar. Aparecieron algunos de sus familiares que viven fuera de la ciudad"
"¿No te llevas bien con tus suegros?"
"Nos toleramos los unos a los otros. Su madre no me ha perdonado por abandonar la enseñanza. Esa es sólo una de una larga lista de defectos que tengo"
"Déjame adivinar ¿Craig es hijo único?" "Correcto"
"Las suegras puede ser brutales" "¿La tuya?" Carrie sonrió.
"No, en realidad es un amor. Me llevo mejor con ella que con mi propia madre" "Supongo que tuve suerte en ese sentido. Mi madre y yo rara vez discutíamos. Y ella ahora es mi gracia salvadora cada vez que Arlene me cabrea. Pero no logro verla mucho. Se volvió a casar después que mi padre murió. Ahora pasan su tiempo viajando en una casa rodante"
"¡Oh, qué divertido! Imagina tanta libertad"
"Sí. Extraño verla, pero ella se la está pasando muy bien. No puedo dejar de envidiarla por eso"
Un fuerte trueno casi sacudió el vehículo y la llovizna constante se convirtió en un aguacero. Ellas se miraron y sonrieron.
"Estás atrapada aquí" dijo Jill.
"Bueno, podría pensar en peores lugares donde estar atrapada" echó un vistazo a su reloj "Pero sólo te quedan 20 minutos. Debí haber llegado antes"
"Seis minutos. Es el tiempo que necesito para regresar a la oficina. Pero no será el fin del mundo si llego tarde"
"No, pero apuesto a que sería impactante. Imagino que eres una del tipo de los muy puntuales y que, probablemente, enloquece al llegar tarde a alguna parte"
Jill se echó a reír "¿Y cómo lo sabes?"
"Porque llegas al parque exactamente a la 1:05 cada día y dejas el parque exactamente a 7 para las 2"
Jill se echó a reír nuevamente "Eso me da un minuto extra"
"Pero no has terminado tu almuerzo" dijo Carrie señalando el sándwich a medio comer "No debí haberte interrumpido. Simplemente me arriesgue esperando que estuvieses aquí"
"En realidad, me ha decepcionado que estuviese lloviendo. No pensé que estarías aquí. Quiero decir, no espero que me entretengas durante el almuerzo ni nada de eso" añadió ella rápidamente.
Carrie se echó a reír "También disfruto tu compañía. Ya no tengo tantas amigas" dijo ella "Al parecer cuando me retiré de los bienes raíces, perdí contacto con la mayoría de ellas. James y yo tenemos un par de amigos pero realmente no tengo amigos cercanos"
"Sé a qué te refieres. Nuestros amigos son otros entrenadores y sus esposas. O sus compinches de softbol y sus esposas"
"Es curioso que sea así ¿no?"
"No soy tan extrovertida como él" explicó Jill "Disfruto demasiado mi tiempo a solas. Craig, por otro lado, tiene que tener constante distracción, ya sea en persona o por el celular. Te lo juro, duerme con esa maldita cosa"
"He tenido uno así. Puedo entenderte"
"Por casualidad no tienes un teléfono celular ¿verdad?"
Carrie rió "Era yo quien dormía con uno cuando estaba trabajando. Quiero decir, todavía tengo uno, pero rara vez lo uso a menos que tenga que llamar a alguien. No me gustan las interrupciones"
Se sentaron por un momento en silencio. Jill sabía que tenía que irse y echó una rápida mirada a su reloj.
"Lo sé. Tienes que irte"
Jill asintió lentamente "Sí. Es hora. Pero esta es una lluvia torrencial ¿Puedo dejarte en alguna parte?"
"Oh, no. Me encanta la lluvia…de verdad. Cuando haya terminado y salga el sol, todo estará limpio y fresco. Me encanta. Además, mientras más lluvia recibamos ahora, la primavera por venir será más verde" ella sonrió "Colores, querida. El mejor amigo de una artista"
"Bueno, tal vez mañana…"
"…tendremos sol" Carrie terminó por ella. Se extendió hacia el piso del coche y agarró su paraguas mojado "Conduce con cuidado, Jill"
Antes que Jill pudiese responder, Carrie se había deslizado bajo la lluvia. No era más que una sombra a través de las ventanas empañadas y Jill permaneció sentada por un momento, viendo como desaparecía entre los árboles.
Capítulo 8
"No puedo creer que nunca hayas estado en una canoa" dijo Carrie arrojando pan a los patos más tarde esa semana.
"He estado en un bote de remos ¿Eso cuenta?"
Carrie fijó sus ojos azul celeste en ella, una sonrisa formándose lentamente "Cuando el clima sea cálido, alquilaremos uno"
Jill asintió, luego se acurrucó dentro de su chaqueta, tratando de mantenerse caliente "Hoy realmente hace frio"
"¿Y tu madre no te advirtió que no deberías salir sin cubrir tu cabeza?"
Carrie quitó el gorro de lana de su propia cabeza y cubrió la de Jill, tirando de él hacia abajo alrededor de sus oídos. Se echó a reír y luego apartó delicadamente el cabello de Jill de sus ojos.
"Listo"
Jill se echó a reír, mirando el cabello corto de Carrie, las hebras castaño grisáceas en completo desorden "Tal vez deberías conservarlo" se burló ella "Vas a ahuyentar a los patos"
"Muy graciosa. Sabes, no te he visto comer el almuerzo durante toda la semana ¿Estoy afectando tu tiempo?"
"No te he visto hacer bocetos. Tal vez soy yo quien está afectando tu tiempo" "Puedo hacer bocetos en cualquier momento. Disfruto demasiado de nuestro tiempo juntas como para interrumpirlo"
"¿Lo haces?"
Carrie se detuvo y se volteó, sus ojos serios "Sí, por supuesto. Te has convertido en el momento más interesante de mis días"
"Dios, si ese es el caso, debes tener días muy aburridos"
"¿Aburridos? No, en realidad no. Pero me encanta verte. Es curioso ¿sabes? Sólo te he visto durante una semana, sentada en tu banca del parque. Y como una
observadora de las personas, tratas de adivinar quiénes son, que son, como es su vida. Pero contigo, no podía definirlo. También estabas haciendo tu propia observación. Nunca traías un libro para leer, sólo te sentabas allí y mirabas alrededor. Siempre me preguntaba que estabas pensando" lanzó el último trozo de pan a los patos y luego sacudió las manos en sus vaqueros "Parecías un poco inaccesible, así que decidí no interrumpir tus días. Eso no me impedía hacer bocetos de tí" añadió con una sonrisa.
"¿Realmente parezco inaccesible?"
"Bueno, déjame preguntarte esto. En todo el tiempo que has venido aquí ¿alguna vez alguien se ha acercado a tí para comenzar una conversación?"
Jill frunció el ceño y sacudió su cabeza. "No. Supongo que no"
"Probablemente no te has dado cuenta, pero siempre escoges un lugar lejos de los demás, lejos de la caminera y del lago" ella se encogió de hombros "Lejos del tráfico. Lejos de las personas"
Jill sonrió luego deslizó dos dedos bajo el cálido gorro de lana para rascarse la oreja "Analizas demasiado ¿no?"
Carrie se echó a reír, dispersando nuevamente a los patos. Jill amaba su profunda y rica risa. Hacía eco a su alrededor.
"Simplemente dices lo que está en tu mente ¿no es así?" "Como tú"
Carrie asintió "Sí, tiendo a analizar exageradamente ¿Así que mi descripción sobre ti de que odias a las personas no es cierta?"
Fue el turno de Jill para reír "No odio a las personas. Solo a los adolescentes ¿recuerdas?"
"Y a las suegras" añadió Carrie.
Regresaron sobre sus pasos hacia la banca del parque que Jill normalmente ocupaba. Como de costumbre, la hora había pasado volando. Y mañana sería viernes.
"¿Tienes planes para el fin de semana?" preguntó Carrie.
Jill asintió "Craig tiene una torneo de baloncesto fuera de la ciudad el sábado. Prometí llevar a Angie y a un par de sus amigos a los juegos. Me temo que será un asunto de todo el día"
"Adolescentes" dijo Carrie con una risa "Espero que sobrevivas"
"Espero que ellos sobrevivan. Mi paciencia simplemente ya no existe ¿Qué hay de ti?"
Carrie miró hacia el lago, su voz baja "Fiesta de cumpleaños. James cumple 45" "No pareces emocionada"
"Es una fiesta sorpresa en la que los niños y su madre insistieron. James odia las fiestas sorpresa. Va a matarme"
"Podrías decirle" sugirió Jill.
Carrie se echó a reír "Esa es una idea. Pero conociendo a James, simplemente se negará a llegar a casa a tiempo para la supuesta cena en la casa de su madre" "Entonces sigue el plan B actuando tan sorprendida como él"
Carrie asintió, su sonrisa hizo que aparecieran las líneas de expresión alrededor de sus ojos "Me gusta tu manera de pensar. Podría intentarlo"
Jill empujó la manga de su abrigo mirando su reloj. Volvió sus ojos arrepentidos hacia Carrie "Es hora"
Carrie asintió "Lo sé" "¿Nos vemos mañana?" "Por supuesto"
Jill asintió luego se volteó, sólo para ser detenida por un ligero toque en su brazo. Hizo una pausa, sus ojos yendo primero hacia la mano que aún descansaba en su manga y luego hacia los ojos que esperaban por ella. Era la primera vez que se tocaban "¿Vas a robarte mi gorro o qué?"
Mientras sus ojos permanecían conectados, Jill asintió lentamente "Sí, creo que voy a hacerlo"
Carrie dejó que su mano se deslizara alejándola del brazo de Jill, sus ojos azules todavía sosteniendo los de Jill. Finalmente también asintió "Entonces se mi invitada" dijo en voz baja.
"Voy a cuidarlo, no te preocupes" dijo Jill también en voz baja. "No estoy preocupada. Nos vemos mañana"
Tan pronto como Jill se alejó, lentamente quitó el gorro de su cabeza, haciendo una pausa para sostenerlo contra su rostro, respirando lo que supuso era el olor de Carrie. Sonrió y colocó el gorro con seguridad en su regazo mientras se dirigía de regreso al trabajo.
Capítulo 9
Jill condujo con cuidado, deseando tener una ventana de cristal entre el asiento delantero y el trasero, cualquier cosa que le separara de los chillidos y gritos de las tres chismosas adolescentes. Pero al menos había una sonrisa en el rostro de su hija. Jill no estaba segura de si era porque estaban en la camioneta nueva de Craig y no en su viejo coche, o que Jill les había comprado hamburguesas después de los partidos de baloncesto. Por supuesto Craig le mataría si descubría manchas de ketchup en la alfombra, lo que sería un milagro, tomando en cuenta lo absortas que estaban las niñas robándose papas fritas la una a la otra "Oh, mamá, sube el volumen. Esa canción es genial" Jill se estremeció mientras ajustaba el volumen, siendo sometida a soportar otra canción genial de rap ¿Cómo podían las chicas distinguir una melodía de la otra? no tenía ni idea. Todas sonaban igual para ella. Luego sonrió, preguntándose si su propia madre había pensado lo mismo en su época, cuando Prince sonaba en la radio y Jill y sus amigas cantaban juntas.
Echando un vistazo a su reloj, trató de calcular cuando Craig llegaría en el autobús del equipo. Para usar su nueva camioneta y no tener que conducir su coche, Jill había accedido a recogerlo en la escuela. Sospechaba que él estaba tan avergonzado de su viejo Subaru como lo estaba Angie. Buscarlo en la escuela y filetes a la parrilla para la cena. Ese había sido el acuerdo. Filetes a la parrilla solo para los dos. Angie pasaría la noche en casa de su amiga.
Filetes y vino. Tranquilidad. Romance. Solo ellos dos.
Jill movió sus ojos hacia el espejo retrovisor, encontrándose con ellos por un breve momento antes de volver su atención a la carretera. Por alguna razón, la idea de tener relaciones sexuales con Craig le daba pánico. No tenía idea de que estaba mal con ella, pero temía huir de sus caricias.
Sin previo aviso, los pensamientos sobre Carrie se deslizaron en su mente. Habían estado amenazando durante todo el día, pero los había apartado, sin entender por qué pensaba tanto en la mujer. Y no entendía por qué sentía un terrible vacío los fines de semana cuando no la veía. Vio sus ojos nuevamente en el espejo, confundida por sus sentimientos, confundida por su atracción por Carrie.
Tal vez era sólo su falta de amistad femenina lo que le atraía a Carrie. Tal vez algo faltaba en su vida y Carrie llenaba esa necesidad, fuese lo que fuese.
Una vez más, alejó los pensamientos sobre Carrie, para concentrarse en su conducción.
"Hace demasiado frío para cocinar afuera" comentó Jill manteniéndose de pie obedientemente mientras Craig preparaba la parrilla.
"Uno de estos años, voy a construir una chimenea al aire libre" dijo él.
Jill se echó a reír "Dices eso todos los inviernos. No sé por qué no compras una" Él se encogió de hombros "¿Por qué comprar una cuando puedo construir una?" Jill asintió, sabiendo tan bien como él que no construiría una "¿Quieres un poco más de vino?" preguntó ella.
"No. Realmente no me enloquece el vino tinto. No es lo suficientemente dulce para mí"
"A mí me encanta"
"Debe encantarte. Tomas un vaso casi todas las noches" Jill se erizó "¿Eso te molesta?"
"No, nena. Demonios, sé que casi nunca estoy aquí para la cena. Si quieres tomar un vaso de vino, no hay problema"
"Tienes razón. No pasas mucho tiempo aquí. He tenido que entretenerme a mí misma"
"Lo sé. Lo siento. Es la época del año ¿Tenemos alguna cerveza en la nevera? Creo que voy a tomar una en vez de este vino"
Jill le observó en silencio mientras él se apresuraba a entrar en la casa, entonces se volteó estudiando el patio trasero y los árboles sin hojas. Anhelaba la primavera, un clima más cálido, el verde. Y anhelaba el compañerismo, la amistad, la conversación. Se dio cuenta que ella y Craig ya no pasaban tiempo juntos, ya no sabían cómo tener una conversación normal. Sí, era la época del año, pero cada día era la época del año para él. Incluso en verano, siempre encontraba algo, algún juego, que lo mantenía fuera de casa. Como si cualquier cosa fuese mejor que la compañía de Jill.
Pero eso no podía ser verdad. No era como si hubiesen tenido un mal matrimonio. No era como si discutieran y discutieran. De hecho, rara vez tenían un desacuerdo. No, sabía cuál era la verdad. Su marido vivía su vida como lo había hecho en la universidad. Todo giraba en torno a los deportes. Lo supo en aquel entonces. Pero había asumido que maduraría.
Se volteó nuevamente hacia la casa, viendo a través de la ventana como hablaba por su teléfono celular, sus manos moviéndose animadamente, como si estuviese describiendo un lanzamiento. Y sin duda lo estaba haciendo. Habían ganado el torneo.
Se estaba enfriando por el aire de la noche pero no tenía ningún deseo de entrar. Así que llenó su copa nuevamente luego levantó la tapa de la parrilla y robóticamente cepilló la rejilla antes de colocar dos filetes. Bajó la flama y luego se trasladó hacia la mecedora del porche, dejando que el movimiento le relajara. Sabía que Craig había olvidado por completo sus carnes, se había olvidado de ella. Estaba en su elemento, hablando con uno de sus amigos sobre el juego. Y más tarde, cuando recordara, saldría corriendo disculpándose por estar tanto tiempo en el teléfono. Y ella le diría que estaba bien, que entendía.
Así que permaneció sentada en el frío, bebiendo en silencio su vino. Dejó que las visiones de Carrie acudieran a ella sin tratar de detenerlas en esta ocasión. Ellas le abrigaban. Sonrió un poco, recordando su conversación de despedida el viernes.
"Piensa en mí la noche del sábado. Voy a estar sufriendo en una fiesta sorpresa de cumpleaños"
"Y tu piensa en mí. Estaré sufriendo durante dos horas, dentro de un coche, con tres adolescentes"
Los ojos de Carrie se suavizaron "Siempre pienso en ti" Jill no supo qué decir "Yo...yo también pienso en ti"
Era la verdad. Simplemente no tenía ni idea de que Carrie pensara en ella cuando no estaban juntas. Se empujó con el pie nuevamente, estableciendo un movimiento, preguntándose cómo le estaba yendo en la fiesta sorpresa, preguntándose si Carrie estaría pensando en ella. Preguntándose si Carrie le extrañaría hoy.
Capítulo 10
Jill miró el reloj, sus manecillas moviéndose cada vez más cercana a la otra. La mañana había sido casi insoportable e instaba al reloj para que se diera prisa. "Estás siendo ridícula" murmuró en voz baja. Sí, sabía que lo estaba siendo. Pero sin embargo, se puso de pie, cerrando la sesión en su computadora antes de pasearse por la oficina, esperando que Harriet regresara para poder escapar. El sonido repentino de su celular le sobresaltó y lo sacó del interior de su bolso, frunciendo el ceño cuando vio el nombre de Craig. Rara vez le llamaba.
"¿Qué pasa?" respondió ella.
"Oye nena, me alegra haberte encontrado"
Ella echó un rápido vistazo al reloj y luego a través de las ventanas hacia la calle "¿Ocurre algo?"
"No, no, por supuesto que no. Pensé que tal vez hoy te llevaría a almorzar" dijo él. Ella se detuvo en seco entrando en pánico "¿Qué? ¿Almuerzo?"
"Sí. Quiero decir, te lo debo por lo que pasó el sábado en la noche"
Ella cerró sus ojos, dejando escapar el aliento lentamente. Un almuerzo de recompensa. Debió haberlo sabido "Craig, tienes una clase a la una. No puedes llevarme a almorzar"
"Tengo un profesor estudiantil este semestre. Él está dispuesto a cubrirme"
Ella negó con la cabeza, luego se movió hacia la puerta cuando vio que Harriet llegaba "Craig, no necesitas llevarme a almorzar. No quiero que te metas en problemas"
"Nena, nuestro equipo de fútbol está en las estatales. Mi equipo de baloncesto está en primer lugar. No voy a meterme en problemas" dijo con una risa.
"Bueno, no necesito que me lleves a almorzar" dijo en voz baja "De hecho, lo haré tan pronto cuelgues"
"No estoy molesta. Realmente, no lo estoy. Pero mi almuerzo es mi tiempo…" dijo de manera uniforme "…mi tiempo para relajarme y escaparme" dijo ella sonriendo al encontrarse con Harriet en la puerta "Así que no sientas que me debes"
"Pero pensé que podríamos encontrarnos en algún lugar, tal vez comer una hamburguesa o algo así" dijo él.
Ella se detuvo frente a su coche, mirando hacia el cielo nublado "¿Qué tal si nos llevas a cenar esta noche a Angie y a mí? Eso sería bueno" dijo ella.
"Oh, nena, tengo práctica después de la escuela. Sería tarde"
Ella asintió con la cabeza "Bueno, entonces ¿qué tal la siguiente noche libre que tengas? Podrías comprarnos pizza o algo así"
"¿Estás segura?"
Ella abrió la puerta y se deslizó en el interior, sosteniendo el teléfono con su hombro mientras giraba la llave "Estoy segura. Ahora vuelve a clase"
Llevaba cinco minutos de atraso cuando dio la vuelta en el camino del parque y su suerte quiso que la lluvia que había amenazado con caer toda la mañana se convirtiera en un aguacero en cuestión de segundos.
"Increíble" murmuró ella mientras reducía la velocidad, su limpiaparabrisas con dificultad seguía el ritmo de la embestida. Se detuvo en el lugar donde normalmente se estacionaba, preguntándose qué haría si hoy no veía a Carrie. Pero no tuvo que preguntarse por mucho tiempo. La otra mujer llamó a la puerta del pasajero y Jill abrió rápidamente.
Permanecieron sentadas, ambas sonriendo mientras Carrie limpiaba las gotas de lluvia de su rostro.
"Creo que tal vez eres tú quien atrae la lluvia, querida" dijo Carrie a la ligera. Jill asintió "Parece que es verdad"
"Me encanta la lluvia"
Jill sonrió "Me encanta complacerte"
Permanecieron en silencio, sus ojos se encontraron y luego se alejaron. Carrie finalmente aclaró su garganta "Yo...bueno, te extrañé este fin de semana" dijo ella.
Jill se volteó en su asiento, mirando los ojos azul celeste de su compañera. Asintió lentamente "Yo también te extrañé"
Carrie aclaró su garganta nuevamente "Si no crees que sea demasiado atrevido de mí parte… ¿puedo sugerir un lugar de encuentro alternativo?"
Jill asintió, sin importarle en lo más mínimo si sonaba atrevido o no. Cualquier alternativa que no fuese sentarse en su pequeño Subaru bajo la lluvia estaba muy bien para ella, siempre y cuando pudiese ver a Carrie.
"Tengo un lugar en el lago, una pequeña cabaña" dijo Carrie "Parece un poco extraño que nos encontremos aquí, sobre todo cuando hace mal tiempo…podríamos estar ahí" terminó con un encogimiento de hombros.
"¿Tienes una cabaña? ¿Aquí? No es de extrañar que estés tan familiarizada con el lago" dijo Jill.
Carrie esbozó una sonrisa "Sígueme. Está en el lado norte"
Salió antes que Jill pudiese protestar y Jill miró por la ventana empañada mientras ella entraba en una furgoneta azul. Retrocedió con cuidado y siguió la furgoneta a través del camino sinuoso del parque y de nuevo a la carretera principal. En lugar de girar a la izquierda, lo que les llevaría de regreso al pueblo, doblaron a la derecha por un camino que les condujo a través de las nuevas subdivisiones que se habían extendido hacia el parque. A pocos kilómetros por la carretera, Carrie giró a la derecha nuevamente y Jill le siguió de cerca. La pequeña calle residencial estaba llena de baches y Jill desaceleró, deteniéndose finalmente mientras Carrie esperaba que se abriera un portón eléctrico. Vio el lago antes de ver la casa de campo, sus ojos se abrieron cuando un acogedor muelle apareció a la vista. Pero volvió su atención a la carretera, desacelerando nuevamente cuando el camino de grava lleno de baches se convirtió en un camino plano pavimentado. Estacionó junto a la furgoneta de Carrie, haciendo una pausa para tomar su paraguas antes de salir.
"Por aquí" le llamó Carrie, indicándole a Jill que le siguiera.
A través de la cerca blanca, un camino les llevó hacia la parte trasera de la casa y un porche. Jill se detuvo para limpiar sus zapatos sobre la alfombra antes de seguir a Carrie al interior.
"Simplemente deja tu paraguas allí junto a la puerta" dijo Carrie "Voy a encender la calefacción"
Jill asintió, temblando mientras el frío húmedo penetraba. Dio la vuelta en un círculo en la terraza interior, formando una sonrisa mientras miraba el lago. La terraza acristalada tenía una vista perfecta del lago y el muelle.
"¿Te gusta?"
Se volteó al escuchar el sonido de la voz de Carrie, asintiendo con la cabeza "Hermoso"
"No tanto ahora. Todo es gris, aburrido. Incluso el agua. Pero en primavera es increíblemente verde, casi daña tus ojos" dijo ella.
Jill abrió los brazos "Si tienes esto ¿por qué molestarte yendo el parque?"
Carrie se encogió de hombros "No puedes dibujar siempre lo mismo todos los días ¿no es así?"
"Sí, pero no tendrías que aguantar a…" Jill se detuvo sonriendo "Tal vez realmente no me gusta la gente, después de todo"
Carrie se echó a reír "También me gusta la intimidad de este lugar. Especialmente en verano, cuando los niños se vuelven locos en el parque" señaló la puerta por donde acababan de entrar "¿Quieres una visita guiada?"
"Por supuesto"
"No tomará mucho tiempo. No la construí para que fuese una casa para la familia. Es sólo un lugar en el que puedo escapar"
Jill le siguió por la cabaña, las paredes brillantes contrastaban con la oscuridad del día triste en el exterior. Una larga barra separaba la cocina de la sala y Carrie deslizó un taburete acercándolo a la barra a medida que pasaban.
"Una cocina de buen tamaño, pero realmente no la uso mucho" dijo Carrie. Señaló hacia la sala de estar, que estaba escasamente amueblada "O esto. Generalmente utilizo el porche"
"Me encanta la cocina. Se ve atractiva" Jill se volteó hacia ella "¿Desde cuándo la tienes?"
"La construí hace cuatro años" ella se echó a reír "Como puedes ver, no vengo mucho"
"Estaría aquí todos los días ¿Pasan los fines de semana aquí?"
Jill le miró "¿Por qué no?"
Carrie sonrió "Porque no les he dicho"
"¿Cómo demonios no puede saberlo tu marido?"
"Mantenemos nuestras finanzas por separado" ella se echó a reír "Bueno, no realmente. Quiero decir, él ha hecho una pequeña fortuna con sus negocios, una gran fortuna así que mis ganancias de los bienes raíces era mi dinero para divertirme, como él decía. Y como agente, no vendía casi nada, así que realmente era dinero para divertirme. Pero nunca le dije lo mucho que gasté en la propiedad que compré por capricho hace tantos años"
"¿Qué propiedad?" "Aquí en el lago"
Ella señaló una puerta cerrada "El dormitorio está por allí. Nunca lo he usado" abrió otra puerta "Un enorme cuarto de baño. Tiene una puerta que conecta con la habitación"
"Bonito. Me gusta el color rojo" "Te despertaría, eso es seguro"
Se sentó en una esquina del pequeño sofá de dos puestos, indicándole a Jill con un gesto que su uniera a ella "Hace años, el parque era sólo una idea de último momento, de verdad. Había un puñado de casas en el lado sur, más cerca de la ciudad y eso era todo. El condado poseía la mayor parte, pero el lago fue construido como un depósito de agua y para la pesca. En ese entonces realmente no estaban impulsando ningún desarrollo. En fin, estaba embarazada de Josh, así que hace casi 18 años estaba pescando en una canoa en el lado norte del lago. Un anciano estaba pescando en el muelle, un pequeño embarcadero y le saludé con la mano. Él me echó un vistazo y se puso de pie diciéndome: ¿Qué demonios crees que estás haciendo?" Carrie rió mientras lo imitaba "Por Dios, eso fue lo que dijo. Así que allí estaba yo viendo por los alrededores, preguntándome si había alguna ley o algo en el lago que estuviese invadiendo. Así que le dije que estaba pescando. Él señaló hacia su muelle y me dijo: ven aquí ahora mismo. Sé que probablemente debí haber tenido miedo, quiero decir, era un hombre de seis pies de altura. Pero le miré y le dije: Sí, señor y remé acercándome. Permanecí sentada en mi canoa y él me apuntó con su dedo: ¡Dios mío, muchacha, estás a punto de dar a luz! ¿En qué estabas pensando? ¿Qué nadaría hasta donde estabas para ayudarte cuando entraras en trabajo de parto? ¡Ahora sal de ese bote!" Carrie sonrió con cariño "Oh, él era un personaje. Me llevó hasta el parque