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El debate académico como recurso de enseñanza en la educación secundaria.

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Academic year: 2023

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Centro de Estudios de Postgrado Máster en Pr ofesorad o d e Ens eñanza Sec und aria Obl igatori a, Bac hil lerat o, Formación Profesional y Ens eñanza de I diomas Centro de Estudios de Postgrado

Trabajo Fin de Máster

EL DEBATE ACADÉMICO COMO RECURSO DE ENSEÑANZA EN LA EDUCACIÓN

SECUNDARIA

Alumno/a: Sissoko, Fily

Tutor/a: María De Los Santos Moreno Ruiz Dpto.: Humanidades y Ciencias de la educación.

Junio,2022

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Í N D I C E

1.INTRODUCCIÓN 4

2. OBJETIVOS 5

3.METODOLOGÍA 5

4.FUNDAMENTACIÓN EPISTEMOLÓGICA 6

4.1 ANTECEDENTES Y ESTADO DE LA CUESTIÓN 6

4.2 LA ARGUMENTACIÓN 7

4.3 UTILIDAD PRÁCTICA: LOS ELEMENTOS NO VERBALES DEL DISCURSO ORAL 11

4.4 LA ORATORIA Y LA RETÓRICA 15

4.5 EL DEBATE 18

4.5.1 El debate académico 20

4.5.2 El modelo de debate parlamento británico (BP) 24

4.5.3 El debate en el aula 27

4.5.4 El debate en el sistema educativo 30

5. UNIDAD DIDÁCTICA: “PARLAMENTEMOS” 33

5.1 INTRODUCCIÓN 33

5.2 JUSTIFICACIÓN 34

5.3 OBJETIVOS 35

5.4 CONTENIDOS 40

5.5 COMPETENCIAS CLAVE 41

5.4 ORIENTACIONES METODOLÓGICAS 43

5.5 SECUENCIACIÓN Y TEMPORIZACIÓN 44

5.6 EVALUACIÓN 50

6. CONCLUSIÓN 51

BIBLIOGRAFÍA 53

ANEXOS 57

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RESUMEN Y PALABRAS CLAVE

En este presente Trabajo de Fin de Máster planteamos la implementación del debate académico como metodología de enseñanza en las aulas de secundaria y de bachillerato para desarrollar así la competencia en expresión oral. Para ello estudiaremos desde todas sus vertientes el concepto del debate académico y el proceso de llevarlo a cabo en nuestras aulas. El trabajo consta de dos bloques. Una primera parte de contenido teórico donde se expone de manera sintetizada sobre los estudios del debate, la argumentación, la retórica y oratoria, así como los elementos no verbales del discurso oral. La segunda parte atiende a la puesta en práctica de la fundamentación teórica. En ella estudiamos el supuesto caso de implementar una unidad didáctica a través del debate como método de enseñanza en un aula de secundaria.

Palabras clave: Debate, debate académico, argumentación, discurso oral, expresión oral.

Abstract

In this present master's thesis,from my Master's in secondary teacher training we propose the implementation of an academic debate as a teaching methodology in the secondary and bachelor classroom, to develop the competence of oral expression. For that purpose, we considered studying from all points of views, the concept of an academic debate and the steps to conduct it in the classroom. This investigation is organized in two blocks. The first one refers to the theoretical contents in which we expose,in a summarised manner, the information about a debate, the argumentation, rhetoric and oratory as well as about the non-verbal elements from an oral speech. The second block of this analysis refers to the practical implementation of this theoretical fundamentation.So, we will study an hypothetical example of a didactic unit where we create a debate.

Key words: Debate, academic debate, argumentation, oral speech, oral expression.

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INTRODUCCIÓN

El sistema educativo español debe afrontar aún retos complejos para alcanzar el ideal de una educación dinámica y pragmática basada tanto en saberes como valores. Bien es cierto que la educación de hoy en día no es la misma que aquella que recibieron nuestros padres, puesto que siempre existe un cambio constante de paradigmas en cuanto a contenidos, metodologías, objetivos…que son notorios en las aulas actuales. Sin embargo, aún existen muchas lagunas en los distintos ámbitos de la educación tanto a niveles institucionales como a niveles curriculares.

Uno de estos agujeros negros de la educación, es la ineficiencia de la competencia en expresión oral. Esta es una competencia relegada exclusivamente a las materias de la lengua nativa o las lenguas extranjeras puesto que en las demás materias se da de una manera esporádica y casual, es decir, que realmente no existe una intención verdadera de enseñar a hablar. Los motivos de esto es que la expresión oral se concibe simplemente como un “dejar que los alumnos hablen”, sin realmente trabajar y enfocarse en demostrar que al igual que la expresión escrita está sujeta a unas normas gramaticales y que se deben aprender para escribir correctamente, la expresión oral debe trabajarse para hablar de una manera adecuada, coherente y cohesionada. La idea general del profesorado de que la oralidad se desarrolla hablando no deja ver la relevancia y la utilidad que puede tener esta competencia en un futuro para el alumno tanto para su ámbito social como el laboral.

En esto también tiene que ver el papel que juega la escritura como herramienta que predomina en el sistema educativo español. La escritura textual se trabaja desde los niveles más bajos de la educación, desde las actividades hasta las pruebas, desde el proceso de enseñanza donde el docente redacta hasta el aprendizaje del discente que copia, todo ello a través de lo textual, aludiendo que esta da más facilidades a la hora de evaluar al alumnado.

Es por ello que en este trabajo presentamos una propuesta para desarrollar la competencia de la expresión oral en el aula y a su vez utilizando la oralidad como una herramienta de trabajo. Realizamos una revisión en profundidad del concepto general del debate, así como de aspectos más específicos como es el debate académico tan arraigado en los sistemas educativos anglosajones y con una cierta tradición fuera del contexto curricular por medios de torneos de debate. La finalidad del trabajo es pretender examinar la utilidad del debate aplicado como metodología de enseñanza en el sistema educativo español.

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A lo largo de este estudio, veremos cómo se ha tratado la argumentación desde la perspectiva filosófica, así como desde la visión lingüística y como lo configuran los estudiosos de la lengua. Observaremos los inicios de la retórica y la oratoria y como su desempeño ha ido modificando a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestros días. De igual manera, exploramos el concepto del debate desde su perspectiva académica y curricular. Todo ello se orientará a la implementación del debate como herramienta de metodología en el aula en forma de una unidad didáctica.

2. OBJETIVOS

Los objetivos que perseguimos en esta memoria se resumen principalmente en la comprobación de los siguientes puntos:

- Analizar los aspectos más relevantes del debate académico. Trataremos de introducir los elementos más relevantes del mundo del debate competitivo y en particular del académico.

- Analizar la relevancia de la oralidad en las aulas de secundaria. Se trata de plantear una alternativa al excesivo uso que se le da al texto como único medio de enseñanza. Por lo tanto, la misión es comprobar si es posible enseñar la lengua a través de la lengua oral. De esta manera constatamos si la metodología del debate es un método adecuado para trabajar la expresión oral del alumnado.

- Exponer la necesidad de saber argumentar en las aulas. Trataremos de demostrar la importancia del saber argumentar, no desde una base teórica, sino desde la práctica de esta misma a partir de un debate en el aula. Trataremos de averiguar la utilidad de esta en un sistema educativo basado en competencias.

- bate como metodología activa. Trataremos de responder a la pregunta de si las metodologías activas, que se centran en la participación continua del alumno, realmente son eficientes en las aulas del sistema español. Concretamente nos centraremos en la utilidad del debate.

3.METODOLOGÍA

Para cumplir con los objetivos de esta memoria hemos llevado a cabo una metodología de trabajo que consta de dos partes. En una primera parte que consta de un contenido más teórico mientras que la segunda consta de un apartado más práctico.

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El primer capítulo de la memoria consiste en una revisión bibliográfica, con el objetivo de recopilar y sintetizar información en torno a la temática de la argumentación, de la persuasión, y de todo lo que rodea los debates académicos. Al tratarse de una investigación documental, el método de trabajo es la búsqueda de información de diversas fuentes como revistas, artículos científicos, libros, material archivado y otros trabajos académicos. A partir de la información, analizamos las diferentes teorías y los estudios de diferentes autores en torno al arte de la argumentación y del mundo del debate.

Se trata, por lo tanto, no solo de sintetizar la información recogida desde los diferentes ámbitos de la filosofía, la comunicación, la educación y de la lingüística, sino también de darle un sentido propio al trabajo con un análisis crítico de los datos, para así tratar de dar respuesta a los objetivos que nos hemos planteado con la realización de esta memoria de fin de máster.

Una vez esbozada la primera parte, a partir de todos los fundamentos teóricos, elaboramos una unidad didáctica cuyo fin último es la implementación de un debate en el aula. Esta parte se realizará a partir del trabajo propio basándonos principalmente en la legislación vigente en materia de educación y en los conocimientos adquiridos en el Máster de Profesorado de Secundaria.

4.FUNDAMENTACIÓN EPISTEMOLÓGICA

4.1 ANTECEDENTES Y ESTADO DE LA CUESTIÓN

El estudio del debate académico como práctica discursiva es un tema con poco recorrido al menos en el ámbito nacional, no tanto en otros países anglosajones como Inglaterra o Irlanda donde la tradición del debate en las aulas está más asentado. Destacamos los escritos Steven L. Johnson que crea en 2009 una guía para debatir en el estilo del Campeonato Mundial Universitario de Debate orientado al Debate Parlamentario (Villanueva,2019).

En el ámbito hispánico, el primer trabajo referido a los debates académicos nos lo encontramos en 2007 realizado por Guillermo Sánchez Prieto en su ponencia “El debate en el aula como herramienta educativa”, en el contexto de las Jornadas Internacionales de Innovación Universitaria en la Universidad Europea de Madrid. En el mismo año redactó el primer libro de debate en forma de manual de técnicas de debate, oratoria y argumentación. (Villanueva, 2019). En el año 2015, Moreno publica una guía didáctica para formadores de Debate de Competición en el contexto español. En el mismo año, Invernón determina en su trabajo fin de máster en la Universidad de Granada, la mejora

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de la comprensión lectora a través de la práctica del debate académico (ibíd.).Castillejo González publica en el año 2016 una metodología para mejorar la comunicación oral a través del debate ,tras varios cursos fomentando la práctica del debate en las aulas de Secundaria Obligatoria y de Bachillerato del Colegio Santa Victoria de Córdoba, como un herramienta para mejorar la expresión oral del alumnado.

En el año 2019 nos encontramos con dos manuales referidos a los debates en el ámbito académico, el primero de Bermúdez y Lucena que se centran en explicar la mecánica de los debates académicos. El segundo de los manuales, coordinado por Bonet y Torres, hace referencia al modelo Debate Parlamentario Británico y al Debate Jurídico.

Finalmente mencionamos la tesis doctoral de Bermúdez, que realiza un análisis de las estrategias discursivas del debate de competición español.

A lo largo de este trabajo nos basaremos en las experiencias de estos formadores, debatientes y docentes para confeccionar y con la intención aportar información sobre la práctica del debate en las aulas españolas.

4.2 LA ARGUMENTACIÓN

Los seres humanos somos seres racionales puesto que, a diferencia de los animales, somos seres conscientes, libres y con raciocinio. Esto es que tenemos un criterio propio y somos conscientes de ello. Con la racionalidad, siendo un signo distintivo del hombre, la argumentación es la capacidad de dar razones para defender nuestras ideas y de expresar nuestro propio criterio. Por lo tanto, el hombre racional es un ser capaz de argumentar. En ese sentido, argumentar no es solo dar una opinión sobre un tema polémico concreto, sino que argumentar es ofrecer un conjunto de razones o de pruebas para apoyar nuestra opinión (Cademartori & Parra,2000). Es por ello que se le debe dar un mayor peso dentro del contexto académico, puesto que nuestro alumnado debe desarrollar una competencia argumentativa de la cual sean ciudadanos con pensamiento crítico, y con el propósito principal de que sean capaces de lograr acuerdos que faciliten la convivencia social (Cademartori & Parra,2000). Argumentar es el medio principal con el que se defienden nuestros principios, se analizan de manera crítica los planteamientos de los otros, se rebaten los argumentos de mala fe, se revelan las manipulaciones y, de igual manera, mediante el argumento podemos llegar a un consenso para sí resolver conflictos de intereses (Ibíd.).

Muchos estudiosos, lingüistas, filósofos han tratado acerca de la argumentación y que es argumentar realmente. Así, por ejemplo, según Perlman y Olbrechts-Tyteca, “la argumentación es una actividad que siempre trata de modificar un estado de cosas preexistentes”(1989) y con una intención de “provocar o aumentar la adhesión de los espíritus a la tesis presentadas para su asentimiento” (ibid.,105). Por su parte, Vignaux

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(1986) declara que “ toda argumentación es un conjunto de razonamientos que apuntalan una afirmación o una tesis” y concluye que en cualquier contexto donde haya que “ resolver, exponer, alegar, alabar” se debe argumentar, y además añade “ toda argumentación puede identificarse con el enunciado de un problema”.

Miriam Álvarez, en su segundo tomo de tipologías textuales, sostiene que el objetivo principal de la argumentación es “persuadir al lector mediante un razonamiento” y por lo tanto “argumentar es convencer a un receptor para que piense de una determinada forma” (Álvarez,1999) y para ello debe apoyarse en unas razones para defender su punto de vista. Al contrario que los otros autores, según los cuales la argumentación tiene una intencionalidad, según Lo Cascio (1998), existe discurso argumentativo en el momento en que se defienda una tesis con argumentos, pues afirma que “un texto es argumentativo solo si contiene explícitamente formuladas una tesis y al menos un dato que la justifique”.

En sentido general, lo mínimo que podemos concluir es que la argumentación es una serie de estrategias discursivas. Estrategias, puesto que la acción de argumentar se inicia de una manera meditando desde la razón para llevar a cabo nuestro fin. Es discursiva, puesto que se trata de comunicar mediante el discurso lo que se quiere conseguir. Este conjunto de estrategias discursivas es llevado a cabo por un hablante para influir su juicio sobre un auditorio con la intención de convencer, persuadir o llegar a un acuerdo acerca de un tema o hecho.

Desde el punto de vista de la retórica antigua, es decir, desde Aristóteles hasta finales del siglo XIX, la argumentación ha sido analizado desde una dimensión curricular de retórica, dialéctica y lógica (Plantin & Muñoz, 2012). Esto es que la retórica junto a la dialéctica y la gramática formaban parte del currículo escolar de la Edad Media y con gran importancia como campo de estudio hasta la Edad Moderna (Centro Virtual de Cervantes, s. f.). Desde esta perspectiva clásica, la argumentación se atiende como una parte del discurso retórico donde se alegan una serie de razones o pruebas, refutando la tesis del adversario y con una intención última de persuadir (Molinos Melero, 2020).

Sin embargo, en contraposición a la retórica antigua, a partir de los trabajos Perelman y Olbrechts-Tyteca (1958) surge el término la nueva retórica que amplía las funciones del receptor o el destinatario de la argumentación retórica.

La nueva retórica por oposición a la antigua, concierne a los discursos dirigidos a toda clase de auditorios, trátese de una masa reunida en la plaza, o de una reunión de especialistas, trátese de un discurso dirigido a un solo individuo o a toda la humanidad, incluso ella examinará los argumentos que uno se dirige a sí mismo cuando delibera íntimamente (Perelman,2018).

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De esta manera la retórica es considerada como el precursor de las ciencias lingüísticas tales como el análisis del discurso, la pragmática, la teoría de la enunciación o la teoría de la argumentación (Centro Virtual de Cervantes, s. f.).

Desde el marco de la lingüística, el discurso argumentativo es analizado desde la teoría de la argumentación, elaborada por Ducrot y Anscombre (1983), según el cual todo discurso tiene un valor argumentativo. Esta teoría se opone a la hipótesis de la informatividad, según la cual utilizamos nuestras palabras con la única función de describir y representar nuestra realidad (García, 1998). Por lo tanto, desde esta teoría no existe un significado literal de los enunciados, sino que todo mensaje tiene una significación detrás con una intención secundaria del emisor. La significación es el instrumento que utiliza el receptor del mensaje para inferir el mensaje del locutor. Así que cada vez que hablamos, no lo hacemos para describir o para simplemente informar, sino que lo hacemos con la intención de dirigir nuestro discurso a unas ciertas conclusiones adscritas al contexto de la conversación. Al conversar agregamos nuestros enunciados en una dinámica discursiva de carácter argumentativo (García, 1998). En otras palabras, cada vez que hablamos estamos argumentando.

Siguiendo las ideas de Popper (1979), dentro de las funciones del lenguaje, la función descriptiva y la argumentativa son las más importantes. La primera porque es la que explica la realidad del mundo, mientras que la segunda permite discutir descripciones del mundo. Es decir, la función argumentativa está estrechamente ligada a la función descriptiva. Desde esta perspectiva, según Carrillo (2008), el discurso argumentativo es el que contribuye a la interacción humana en el sentido de que en todos los discursos argumentativos existe implícitamente o explícitamente un diálogo de tesis contrapuestas, dando así una intercomunicación humana. Esta interacción le da al discurso argumentado un sentido más profundo que los textos descriptivos o narrativos, las cuales poseen una naturaleza más superficial. Sin embargo, para que surja este proceso interactivo del que nos habla Carrillo, la argumentación debe apoyarse en otras estructuras lingüísticas textuales. A grandes rasgos, el discurso argumentativo puede ser expresado mediante estructuras textuales narrativas, descriptivas o explicativas, siguiendo una estructura argumental con sus premisas y conclusiones.

Para referirnos a las estructuras argumentativas, seguiremos la línea de Dijk, según el cual existe un esquema básico que encontramos tanto en las argumentaciones formales como en la argumentación del lenguaje más familiar. Y este esquema es la secuencia de hipótesis o premisa-conclusión (Dijk, 1983). Por lo tanto, para demostrar o refutar una tesis, se parte de un conjunto de premisas que nos llevarán a una conclusión, siendo esta última la tesis que se tiene que demostrar. Estas premisas-conclusiones pueden operar en dos sentidos: el orden progresivo, es decir, de las premisas a la conclusión, o regresivo, de la conclusión a las premisas. En la mayor parte de las argumentaciones

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están planificadas en el orden el progresivo en el que a partir de premisas, se deriva hacia una conclusión específica. Por otra parte, aunque menos comunes, también se plantean argumentaciones regresivas donde al inicio se propone una conclusión para posteriormente sustentarla a partir de unas premisas (Martín,2017). De acuerdo al planteamiento de Ducrot (1972), los elementos de una argumentación son las premisas, los argumentos y la conclusión. Según esto, la conclusión puede situarse al principio de la argumentación cuando no se trata de una conclusión sorprendente o de difícil comprensión, pues de esta manera dejar se deja una idea clara al auditorio. Por el contrario, si la conclusión es más compleja recomienda exponerse al final de la argumentación.

En cuanto a la tipología de los argumentos, nos basaremos en la teoría de Perelman y Olbrechts-Tyteca (1988) según la cual se hace distinción entre: argumentos por asociación, argumentos por disociación, ejemplos y comparaciones y los pseudoargumentos.

En los argumentos por asociación se encuentran algunos de los tipos fundamentales de argumentos:

- El argumento causal es aquel que construimos debido a una relación causa- efecto entre la premisa y la conclusión. Se trata de establecer que una conclusión es tal por el cumplimiento de una premisa.

- El argumento pragmático. Propone el éxito como criterio objetivo de validez.

- El argumento de la persona. Se toma a alguien como el soporte de una serie de cualidades o como un autor de actos y juicios. Se pretende que el valor de un acto se corresponda con el valor de la persona que lo ha hecho, y el de un juicio con su autor. Una variedad de este argumento sería el argumento de autoridad, que utiliza juicios o palabras de una persona o de un grupo de personas como prueba a favor de una tesis.

Los argumentos por asociación nos permiten utilizar algunos recursos como los ejemplos (tienen que conducir a una conclusión, de lo contrario perderán fuerza argumentativa) o las comparaciones (de relación asimétrica y estructura común), según Martín (2017).

Por otro lado, los argumentos por disociación pretenden rentabilizar los pares contrarios admitidos por la mayoría de los auditorios, lo individual con lo universal, lo teórico de lo práctico, o la subjetividad de la objetividad. En cuanto a los pseudoargumentos, realmente no son argumentos, sino recursos o figuras argumentativas, que facilitan la

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afirmación o refutación de una tesis. Algunos de ellos son el uso de la ironía, de las tautologías, la reducción al absurdo, etc.

4.3 UTILIDAD PRÁCTICA: LOS ELEMENTOS NO VERBALES DEL DISCURSO ORAL

A la hora de poner en práctica la actividad del debate, no debemos prestar atención únicamente a los rasgos lingüísticos verbales del discurso, sino que se debe tener en cuenta de igual manera, los elementos no verbales de la práctica discursiva. La relevancia de estos es fundamental en cualquier acto comunicativo. Así lo demuestran los numerosos estudios llevados a cabo desde que la comunicación no verbal se constituyó como disciplina de la lingüística desde hace 50 años. Fueron las aportaciones de Kendo (2007), sobre fundamentos de la comunicación verbal y no verbal y los estudios del lenguaje y los gestos de Mc Neill (200), que demostraron la importancia de la sincronía entre la comunicación verbal y la no verbal. Según estos autores hay que considerar los elementos no verbales como parte integrante de la comunicación, y por lo tanto lo verbal y lo no verbal parten de un todo que es la producción del enunciado oral (Sabater,2018).

Dentro de la lingüística hispánica tenemos a referentes como Calsamiglia y Tusón (1999), y Poyatos (1994), que consideran que para entender el proceso comunicativo en toda su dimensión no puede haber un estudio separado de los códigos verbales y no verbales.

El mismo Poyatos estableció una estructuración de los códigos no verbales, que denominó “la estructura triple del discurso”, primordial para el análisis del discurso y de la comunicación.

Esa triple e inseparable realidad del lenguaje vivo, hablado, que existe solo como un continuo verbal-paralingüístico-kinésico formado por sonidos y silencios y por movimientos y posiciones estáticas, es decir, lo que desde entonces empecé a estudiar como la triple estructura básica de la comunicación (Poyatos,1994).

Esta triple estructura está compuesta del lenguaje verbal, es decir, aquello que decimos;

el paralenguaje refiriéndose a como decimos en cuanto a las pausas, los silencios, la modulación de la voz, los acentos…etc. Y, por último, la kinésica, entendido como los gestos, las maneras y las posturas en la comunicación. Además de estos elementos, Casalmiglia y Tusón (2012), añaden la proxémica, que hace referencia a la gestión del espacio durante el acto comunicativo. Por último, se debe tener en cuenta también la concepción y el uso del tiempo durante la comunicación, esto es la cronémica. Todos estos elementos mencionados anteriormente son primordiales durante el desarrollo de

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un discurso, en tanto que esta trata del acto de comunicación verbal y no verbal. Y es que lo que decimos oralmente debe ir en consonancia con nuestra expresión corporal.

A lo largo de la historia ha habido grandes personajes cuyo éxito tuvo que ver en gran medida por ser grandes comunicadores, por sus gestos, por sus expresiones que afianzaban el mensaje que querían transmitir. Así, por ejemplo, para entender el nivel de fanatismo durante el nazismo en la Alemania Nazi solo hay que ver el lenguaje no verbal y el paralenguaje durante los discursos grandilocuentes de Adolf Hitler, que llego a movilizar millones de personas durante sus campañas electorales. A través de sus mítines, los grandiosos desfiles y espectaculares ceremonias, diseñados para reforzar el culto al Führer, llegó a complacer a sus seguidores, consiguió convencer a los más escépticos, e intimidó a sus adversarios (Joric, 2021). Cada uno de sus gestos estaba perfectamente ensayado y practicado, dándole así más credibilidad y más fuerza al mensaje. Obviamente, existen otros grandes personajes modélicos que fueron grandes oradores como pueden ser Martin Luther King, los motivadores discursos de Winston Churchill durante la segunda guerra mundial, e incluso más recientes como Barack Obama. Sin embargo, ponemos el ejemplo Hitler, para demostrar cómo un buen orador, a través del carisma de sus expresiones puede llegar a convertirse en presidente electo y no con la fuerza bruta sino convenciendo a millones de personas de las ideas más atroces a través de los gestos, las expresiones y el lenguaje no verbal como parte de su propaganda.

En los debates políticos hoy en día se estudia toda la imagen al más mínimo detalle.

Desde el color de la vestimenta hasta el peinado del debatiente, todo es relevante. Pues el mensaje que se quiere dar, depende de la imagen. De hecho, es digno de estudio el primer debate político televisado entre Nixon y Kennedy. El primero se presentó al debate acabando de salir del hospital, se negó a que lo maquillaran y tenía un aspecto enfermizo, la vestimenta elegida se mimetizaba con el escenario. Kennedy, en cambio, se dejó aconsejar por un asesor de imagen, y es por ello que optó por maquillarse, portó una vestimenta más apropiada e incluso lucía ligeramente bronceado. El resultado fue que para los televidentes el ganador del debate fue Kennedy, sin embargo, para los radioyentes lo fue Nixon, demostrando así la importancia del aspecto visual en un debate cara al público. (Rubio, 2019)

En los debates académicos no se atiende tanto a ciertos aspectos como aquellos debates políticos, sin embargo, sí se valoran otros aspectos. En lo primero que nos fijamos durante el debate es en la postura corporal del participante en el estrado. Lo más recomendable es adaptar posturas expansivas, puesto que estas dan una sensación de seguridad, presencia y asertividad (Carmona,2019). Según la psicóloga Amy Cuddy (2019):

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“El lenguaje corporal expansivo y abierto está estrechamente asociado con la dominación en el reino animal, como en el caso de los humanos, de primates no humanos, de perros, gatos, y de otras muchas especies. Cuando nos sentimos poderosos nuestro cuerpo se expande. El estatus y el poder, sean temporales o estables, benevolentes o siniestros, se expresan por medio de manifestaciones no verbales evolucionadas: miembros extendidos, la ocupación de un mayor espacio vital, una postura erguida.” (Carmona , 2019)

Por lo tanto, para un debate lo más idóneo para hablar en público es hacerlo de pie, en una posición erguida, pero a la vez distendida y relajada, puesto que una posición excesivamente rígida transmite soberbia y superioridad. (Junta de Andalucía, 2012). Se tendrán que tener en cuenta los movimientos de balanceo, el taloneo o el punteo, ya que estos son una muestra de nerviosismo.

La mayoría de las manifestaciones kinésicas se realizan principalmente con las manos, los brazos, con la cabeza y, frecuentemente, con los hombros, pero no todos los gestos desempeñan la misma función (Herrera, 1999). Para realizar una tipología gestual y sus significados nos basaremos en la clasificación de Forgas y Herrera (1999) que proponen una categorización en cuanto al carácter significativo y comunicativo del código gestual.

Herrera denomina gestos asemánticos a aquellos que poseen un carácter comunicativo, pero no tienen significado semántico propio. Estos gestos, aunque no tienen relación con el contenido verbal del mensaje, transmiten el estado de ánimo del emisor o acomodan el discurso a su personalidad (Herrera, 1999). Por el contrario, los gestos semánticos reflejan significados específicos relacionados con el contenido del mensaje verbal (ibíd.).

Dentro del conjunto de gestos asemánticos nos encontramos con las batutas, los reactivos, los marcadiscursos, los adaptadores, y los reguladores de turno. Cada uno de estos grupos hacen referencia tanto a las expresiones gestuales, los faciales o las miradas.

- Las batutas son los gestos que acompañan el ritmo del discurso oral. No son estables, pues dependen en cuanto a la forma e intensidad en cada persona, además del carácter de la persona, aunque también se someten a condicionantes familiares y culturales (ibíd.)

- Los gestos reactivos muestran las reacciones que causan las intervenciones verbales o no verbales del interlocutor o los interlocutores. Son las muestras de

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sorpresa cuando abrimos los ojos de forma notoria, los gestos incredulidad, o los de énfasis asintiendo con la cabeza.

- En cuanto a los marcadiscursos, son aquellos ayudan a puntuar el enunciado señalando los sintagmas, las frases o los párrafos, así como otros elementos organizativos como el inicio o el fin de las intervenciones. Son movimientos realizados principalmente con la cabeza, los brazos las manos, para enfatizar lo que se quiere decir. Son marcadiscursos las pausas con la mirada, o las expresiones faciales como la sonrisa leve al final de cada párrafo, una congelación del gesto.

- Los adaptadores se refieren a las reacciones ante la necesidad de descargar la tensión generada por el hecho de hablar ante un público. Son los tics de cada uno, que muestran indicios de nerviosismo como el bolígrafo en mano, frotarse las manos, llevarse una mano al cuello, a la barbilla o a la nariz, arreglarse el cabello…

- Los reguladores de turno tienen gran importancia en un intercambio comunicativo puesto que son los encargados de gestionar la interacción, indicando la petición, mantenimiento y cesión del turno de intervención.

Levantar la mano para pedir el turno de palabra, arquear las cejas, entreabrir los labios, abandonar la postura relajada de escucha, o simplemente hacer una inspiración profunda y marcada.

Teniendo en cuenta estos aspectos kinésicos, nos percatamos que no todos los gestos del lenguaje natural son los correctos para reforzar nuestros mensajes persuasivos. Pues se debe buscar dar una imagen de seguridad, de confianza, de seriedad, pero con carisma, de estar tan convencidos de nuestras ideas hasta que sea percibido por cada uno de nuestros detalles. Es por ello que se debe practicar tanto el discurso gestual como el discurso textual y no dejarse llevar por la improvisación. Debemos practicar los movimientos de manos, las miradas, como moverse por el escenario, hasta que nos salga de la manera más natural posible. “Hay mucha diferencia entre estar sentado o de pie, y ese matiz determina la forma en la que el público va a verte y sentirte” (Correas,2016).

En cuanto al movimientos de manos, se debe evitar mantenerlas en los bolsillos, pues

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da una percepción de desinterés del orador (Comunica: Debate).1De igual manera es recomendable al inicio de la intervención sostener un rotulador o bolígrafo para controlar nuestro movimiento de manos. Los gestos con los dedos o con las manos también son una manera de enfatizar lo que decimos. Sin embargo, debemos evitar señalar con el dedo índice pues es señal de agresividad. Para escenificar más nuestro discurso y dar imagen a nuestras palabras, las podemos acompañar con los movimientos de manos para indicar una medida, un tamaño, para explicar un concepto. Sin embargo, se debe evitar el excesivo movimiento de manos, pues da una sensación de nerviosismo.

Otro de los puntos fuertes en la comunicación no verbal es la mirada. Con la mirada hacemos notar nuestra presencia respecto a los demás. Igualmente, con los ojos transmitimos nuestras emociones e intenciones. Así, la mirada fija y sostenida, según Davis (1984), significa vigilancia, amenaza, poder, o control, no solo para el ser humano, sino incluso en los animales. Las miradas son la puerta que nos muestra nuestros sentimientos más vulnerables e incontrolables. Por ejemplo, los ojos se dilatan cuando algo nos excita, podemos determinar si algo nos aburre o nos emociona solo leyendo la mirada. Por lo tanto, durante un debate, aunque la mirada nos puede traicionar, lo primero que debemos hacer antes de hablar es entrar en contacto visual con los jueces, y el auditorio pues esto denota confianza y seguridad. Sin embargo, debemos evitar solo una zona concreta, mirar el suelo o a una persona o grupo de vernos puesto que esto muestra desinterés.

El proceso de un debate es una competición en equipos, por lo tanto, no sólo es relevante el comportamiento corporal de la persona que tiene la palabra, sino que también la del grupo.

El protocolo del debate nos obliga a permanecer sentados cuando no tengamos el uso de la palabra, por ende, debemos tener muy en cuenta la postura corporal en los asientos. Debemos tratar de buscar una postura que muestre interés y una escucha activa antes los demás ponentes.

4.4 LA ORATORIA Y LA RETÓRICA

La Real Academia de la lengua española (s. f.) define la oratoria como “el arte de hablar con elocuencia” mientras que la retórica (s. f.) “Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover”. De forma general, la retórica es cualquier proceso comunicativo organizado, que tiene como objetivo convencer a un tercero (Díaz, 2018). Así, la retórica es el saber defender nuestra opinión propia, provocando una reflexión inducida en el otro e intentando influir

1 Proyecto educativo de la Junta de Andalucía titulado “Controla tu cuerpo” Actividad sobre la comunicación no verbal en los debates de ámbito académico.

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en su forma de pensar y de actuar, para conseguir nuestros objetivos. Para perfeccionar nuestra retórica existe toda una teoría sobre la búsqueda o la refutación de argumentos, la ordenación y la correcta redacción de discursos, además de saber usar recursos comunicativos emotivos para conmover las razones más sentimentales.

Por otra parte, la oratoria en sentido general es la puesta en marcha de la capacidad persuasiva de la retórica. En sus inicios, la oratoria se centró en la creación de discursos de tipo político o judicial. Sin embargo, pronto se concretó como un género literario en la poesía y en otros géneros literarios más específicos como sermones, conferencias…

A modo de resumen, la retórica es la teoría y la oratoria su práctica. La retórica es la teoría en un examen del carnet de conducir, mientras que la oratoria es la práctica de conducción. Sin embargo, para obtener el permiso de conducir, el aspirante debe conocer perfectamente las normas viales de conducción, así como un manejo correcto del coche. Ocurre lo mismo con la retórica y la oratoria, son complementarias donde la una no puede existir sin la otra.

Lo que hoy conocemos como debate, tiene su origen en la retórica y la oratoria del mundo clásico. La retórica es una disciplina en la que a través del dominio del discurso y del “logos” (la palabra) se discutían acerca de los asuntos civiles de la poli. De hecho, en toda la Hélade, el ciudadano libre era el que poseía derechos políticos y podía participar activamente en las discusiones en el ágora ante el resto de los ciudadanos (Reverter, 2018). Es por ello que, durante esta época los maestros como Gorgias (460 a. C.-c. 380 a. C.) , Platón (427-347 a. C.), Isócrates (436-338 a.C.) o Aristóteles (384 a.C.

322 a.C.) y, sobre todo, los maestros sofistas se dedican a la enseñanza de las habilidades retóricas y oratorias; puesto que la buena elocuencia es lo que se demandaba socialmente para triunfar en la esfera política (Coria, 2004).

Los inicios de la oratoria se encuentran, según Cicerón y Quintiliano, en los discursos homéricos de la Ilíada, en los cuales Homero describe la elocuencia de Néstor, Menelao y de Odiseo(Ibid,21). De esta forma, Homero fue el modelo a seguir en los manuales de retórica de su época, además de establecer las bases de las características básicas de un buen orador hoy en día. Y es que, durante los discursos de los personajes de la Ilíada, no solo se prestaba atención al discurso en sí, se tenía en cuenta además otras características como la expresión corporal, la voz, o el dominio del tema (Ibíd., 26). Se deduce de sus escritos, que para Homero además del dominio de la palabra y del discurso es también la forma de expresarse teniendo en cuenta la voz, los movimientos kinésicos, las pausas…, etc.

No se puede hablar de retórica sin mencionar a los maestros sofistas como Gorgias, Protágoras o Hipias, puesto que estos eran grandes oradores y retóricos, a pesar de ser desaprobados por sus filósofos coetáneos hasta tal punto hoy en día son conocidos como los falsos filósofos. Uno de los mayores detractores de los sofistas fue Platón, el

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cual considera cualquier clase de antidialéctica, esto es, la sofística, la erística y la antilógica, como un peligro para la esencia de la filosofía en tanto que actividad científica noble. De hecho, Platón (393-388A.C) en los diálogos platónicos en su época de juventud, denominado “Protágoras” se refiere a los sofistas: “el sofista es un mercader o un tendero de todas las cosas de que se alimenta el alma”.

Según sus críticos, los sofistas son falsos filósofos, dado que son embaucadores y aduladores de la palabra, pues no buscaban la verdad, sino que enseñan y manifiestan el arte de persuadir para conseguir unos objetivos, no para el bien común de la ciudad, sino para intereses propios. Todo esto contribuyó a crear una imagen injusta, que desacredita a los sofistas a lo largo de toda la historia (Novack, 1975). Si bien estos filósofos ambulantes en su mayoría extranjeros, difunden argumentos e ideas falaces con intenciones dudosas, fueron innovadores que influyeron mucho en la cultura griega del siglo V (ibíd.).

A pesar de esta visión crítica que deja al sofista en un lugar poco privilegiado de la historia de la filosofía, estos contribuyeron de manera activa en el sistema educativo helenístico dado que fueron los grandes impulsores de la educación retórica que serviría más tarde a crear ciudadanos capaces de gobernar las polis. Aunque la educación como la base del desarrollo de cualquier civilización es una idea evidente en nuestros tiempos, en aquella época la educación, y por lo tanto política de la ciudad, eran reservados a la predominancia de la estirpe aristocrática. Sin embargo, fueron los sofistas los que sostenían la idea de una la educación que ofrece el conocimiento a cada individuo de la poli, capacitando a todo ciudadano a gobernar la polis dependiendo de sus aptitudes y no del origen aristocrático (Ramírez Hernández, 2014). Es el concepto de una educación que impulse el desarrollo de la ciudad mediante la fuerza formadora del conocimiento y la capacidad de sus ciudadanos (Ramírez Hernández, 2012). Es lo que se denomina educación política(ibíd.). De esta forma, los sofistas contribuyeron al desarrollo de un sistema de educación formal (eran remunerados por su labor), centrándose principalmente en la enseñanza del discurso. Es por ello que algunos estudiosos, consideran a los sofistas como los pioneros de la educación occidental, puesto ofrecían el conocimiento como un bien necesario para cada individuo y por lo tanto para la sociedad (Novack, 1975). Introdujeron de esta manera, una educación más adaptada a las necesidades sociales de las democracias republicanas, tratando no sólo de desarrollar el conocimiento individual, sino entrenar su pensamiento crítico, mejorar el lenguaje, además de potenciar la participación en la discusión política (Ibíd.).

En resumen, el debate como modelo de enseñanza no es una idea contemporánea pues se remonta hasta la antigüedad clásica, donde a través de la retórica y la oratoria se establece un sistema de enseñanza en el que se premia la capacidad de argumentar y defender lo opinión ante un público. De hecho, la retórica, junto con la dialéctica,

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formaban parte del currículo escolar o trivium de las universidades europeas medievales y despertó gran interés como campo de estudio hasta la entrada de la modernidad, por el giro de paradigmas dando más relevancia a los ideales científico-racionales (Monzón,2017).

4.5 EL DEBATE

Por definición general, entendemos el debate como una discusión entre dos o más personas en el cual se defienden diferentes puntos de vista sobre un tema concreto. El debate es concebido, así como una confrontación de diferentes posturas en el cual se busca que una idea se sobreponga a la otra y no tanto como un “intercambio argumentado” (Cattani & Linares, 2003) de ideas con el fin de llegar a una conclusión.

De hecho, si nos remontamos a su origen etimológico, el verbo debatir proviene del latín debattuĕre, que significa ‘discutir’, ‘combatir’. De igual manera, el campo de palabras que ligan el debate con el enfrentamiento o la competitividad son variados: “Disputa, polémica, controversia, altercado, antilogía, divergencia, disidencia” (Ibíd.) son algunos de los términos comunes que hacen referencia a la idea de debate. El imaginario del debate como conflicto dialéctico es perfectamente oportuno para visualizarlo como una guerra como lo expone Cattani (2003), una batalla en donde la única arma es la palabra y los argumentos son las únicas bombas para destruir al enemigo. Y al igual que en cualquier otra guerra el objetivo es buscar la rendición del otro contendiente. Este es el tipo de debate al que tenemos acostumbrados a ver en los reality shows de la televisión o una simple riña entre dos personas. Siguiendo con esta línea de la metáfora bélica, debatir es un intercambio polémico(Ibid.,76) en el sentido político de la palabra. Es decir, el enfrentamiento de dos ideas contrarias ante un público. Por lo tanto, en un debate político el objetivo principal es buscar ganarse la opinión pública o de la de un juez.

No obstante, el debate no debe únicamente reducirse a un combate o a la idea de destrucción del rival, sino que el debate también tiene un carácter constructivo e incluso un carácter lúdico (Ibid.78). Es el caso de los debates académicos, en el que a pesar de que existe el carácter competitivo del debate, se realiza en un ambiente más colaborativo y académico, donde se busca llegar a unas conclusiones. De esta manera, a través del debate se puede construir conocimientos de una manera colaborativa o incluso deconstruir convicciones o prejuicios con los partíamos desde un principio.

Cattani (2003), en su tratado sobre los usos de la retórica, hace mención al término discusión-debate, el cual consiste en la comunicación entre dos individuos que sostienen dos posturas opuestas sobre un tema concreto, recurriendo a una serie de argumentos para defender sus posiciones. Por lo tanto, para que exista realmente una discusión- debate es necesario un tema controvertido a tratar y unas personas dispuestas a tratarlo

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con argumentos. Esto último es esencial, puesto que la necesidad de argumentar en una discusión-debate es lo que lo diferencia de un altercado entre dos individuos por un desacuerdo sobre un tema y que se acaba recurriendo al insulto como forma de defensa personal. Esto es más propio de la típica disputa matrimonial, el cual se entra en una dinámica de réplicas y contrarreplicas llegando al círculo vicioso de falacias de tipo tu quoque. Una discusión-debate, por lo tanto, “es una manera de argumentar'' (Cattani

& Linares, 2003). Y este proceso de argumentación debe estar basado siempre desde un punto de vista lógico para defender así la verdad de las afirmaciones.

Cattani (2003) distingue entre discusión y debate según las actitudes e intenciones de los interlocutores, los participantes en la discusión y los competidores. Así, por ejemplo, en el sentido estricto de la palabra, el debate tiene un valor más competitivo, mientras la discusión tiene un sentido de intercambio pacífico de ideas, opiniones. En una discusión se dialoga sobre una problemática que tiene solución y cuya finalidad misma es la de hallar una resolución. Por otro lado, en un debate se busca convencer a una tercera persona que actúa de juez o de oyentes. Por lo tanto, el objetivo último es la de persuadir y ganarse el favor de una mayoría en cuestiones que no tienen una solución concreta (Cattani & Linares, 2003).

Teniendo en cuenta las finalidades de cada noción podemos inferir que en una discusión es esencial argumentar con la verdad y de una forma lógica, pues sin ella no se llegaría a una solución. No obstante, en un debate lo único que se pretende es convencer al auditorio, es decir, conseguir que las afirmaciones parezcan creíbles y acertadas para una mayoría, y para ello se recurre a todo tipo de falacias y estrategias retóricas para sobreponerse al adversario. (Ibíd.).

En su afán por clarificar la variedad de conceptos y terminologías que existen alrededor de la noción de debate, Cattani (2003) distingue los siguientes términos:

- El diálogo: Hace referencia a razonar junto con otro interlocutor con la intención de conocer la verdad. Discurren juntos buscando el conocimiento a través del contraste y la colaboración. En este diálogo una de las partes debe estar con la predisposición de cambiar sus ideas de partida.

- Controversia: Una divergencia de ideas continua y encendida. Un debate continuo y prolongado en el tiempo.

- Polémica: Un debate con ciertos tintes de agresividad y el carácter irreductible de los polemistas. A diferencia de la controversia, la polémica es concluyente, con unos vencedores y vencidos.

- Disputa: Debate de carácter académico con fines didácticos, cuyo objetivo es la prevalencia de una de las posiciones.

- Diatriba: Debate de naturaleza teórica, erudita o filosófica.

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4.5.1 El debate académico

Como ya hemos expuesto anteriormente, el debate puede concebirse de múltiples maneras, puesto que realmente no existe realmente una sola manera de debatir. Dentro de todas estas posibilidades, el debate es también entendido como una competición entre dos antagonistas que defienden sus ideas. Pero como en toda competición debe existir unas normas del juego, un moderador o en este caso un juez, unos ganadores y unos perdedores. De esta manera surgió el debate académico como competencia dentro del ámbito estudiantil. Este modelo de debate es algo más que un desafío o una oportunidad de humillar al contrincante mediante la palabra. Ni tampoco se debe percibir desde el otro lado de la balanza y verlo como una mera discusión entre colegas de bar. Por el contrario, estos debates son la ocasión idónea para promocionar el libre intercambio de ideas en un espacio académico de discusión entre estudiantes e intelectuales. En definitiva, de lo que se trata es de es de construir y de compartir conocimientos de manera conjunta. De esta manera, seremos capaces de desarrollar nuestras ideas o al menos llegar cuestionárnoslas (Reverter, 2018).

El modelo de debate académico es el formato por excelencia en el sistema educativo anglosajón, no solamente en el contexto universitario, sino que también en la educación secundaria. Esta modalidad consiste en el enfrentamiento entre dos equipos: uno a favor y otro, en contra, formados por 4 miembros cada uno2. Aparte de estos equipos, durante el debate habrá un público y un jurado.

Las reglas generales para todos los grupos son:

- Tendrán el mismo tiempo ambos grupos para exponer sus argumentos.

- Comenzará y terminará el debate siempre el grupo a favor.

- El tema a debatir será conocido por ambos grupos con antelación.

- El tiempo total será aproximadamente de 30 a 90 minutos.

Dicho esto, dentro de cada equipo, cada uno de los miembros tendrán sus respectivos roles y tiempo de intervención establecidos: el introductor (3 min.), refutador primero (4 min.), refutador segundo (4 min.), y el conclusor (4 min.).

El introductor será el miembro encargado de presentar la línea argumental a seguir del equipo durante todo el debate. Expondrá el posicionamiento general del equipo y los argumentos en los que se basan. Para su discurso debe seguir la siguiente estructura:

2 Aunque también pueden ser equipos de 5 miembros, aumentando el número de refutadores.

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- Un exordio inicial cuyo objetivo es atraer la atención del jurado y de los oyentes.

Para ello se vale de un tono teatralizado para dar más énfasis a la introducción.

E incluso puede basarse en una historia a modo de metáfora que permita entender la tesis que se va a defender.

- Saludo y presentación del equipo. El introductor saluda a los oyentes, al jurado, a los miembros del equipo contrario, se presenta y presenta a los miembros de su equipo y el rol que desempeñan.

- Contextualización del tema en donde el introductor debe dar las definiciones más relevantes en torno al debate y la importancia de estas mismas en la actualidad.

- Posicionamiento del equipo y resumen de la línea argumental sin desvelar demasiada información.

- Un cierre para el discurso introductorio en el que se puede hacer mención al exordio inicial o citar una frase célebre antes de terminar la introducción (Moncalvillo & Lopéz,2018 )3

El discurso de los introductores por lo general es memorizado y debe ser claro, expositivo y con la intención de ganarse al jurado. Queda prohibido para el introductor en contra hacer alguna mención directa al discurso del de a favor, que recordemos es quien inicia el debate. (Club debate URJC, 2020).

Tras la intervención de los introductores, será el turno del refutador primero cuya tarea es exponer de manera más amplia la carga argumentativa del equipo en base a lo expuesto por el introductor. Es decir que su función es la de profundizar y desarrollar los argumentos bases del equipo. De igual manera, podrá aportar nuevas evidencias y argumentos para mostrar su dominio del tema a debatir (Martínez et al., 2019) Antes del último minuto de su intervención, el refutador primero puede recibir preguntas de los refutadores contrincantes (un máximo de dos preguntas).

3 Manual de debate: Guía para realizar un debate académico en el aula. Proyecto comunica debate Junta de Andalucía.

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La función del segundo refutador es la de destruir la línea argumental del equipo contrario. Para ello, debe encontrar, analizar y señalar los puntos más débiles de sus argumentos y las incoherencias del posicionamiento contrario. Sin embargo, también deben de tratar de reconstruir todos los argumentos de su equipo que hayan sido debilitados, por el contrario. Es decir, deben de tratar de manejar la destrucción del discurso contrario y la construcción del propio, intercalando ambos aspectos de manera natural. Al ser la posición en contra, quienes refutan últimos tienen la oportunidad ventajosa de atacar el discurso del equipo a favor sin que este tenga opción a réplica y tener así la última palabra (Club debate URJC, 2020). Tanto el discurso de los refutadores primeros, como el de los segundos, suele existir una cierta tarea improvisación puesto que no conocen la estructura argumental del equipo contrario hasta su introducción.

Por último, nos encontramos los conclusores cuya tarea fundamental es hacer un repaso de todo lo acontecido en el debate (Club debate URJC, 2020). Una especie de resumen en el que presentan todo lo sucedido en el debate, pero de una forma en la que se da como vencedor a su propio equipo. Sin embargo, no podrán presentar evidencias, razonamientos y argumentos nuevos, así como refutar lo dicho en turnos anteriores (Club Debate URJC, 2020). Por lo tanto, este rol requiere una capacidad de escucha, de síntesis y sobre todo de improvisación puesto que deberá formular la conclusión en base a lo dicho anteriormente en el debate.

Una de las partes fundamentales del debate académico es la elección del tema. Esta siempre se presenta en forma de pregunta, del tipo: ¿Se debería legalizar la marihuana?

Además, el tema elegido debe avisarse con cierta antelación para que los participantes tengan el tiempo suficiente para realizar un estudio detallado del asunto en cuestión.

Los discursos de los miembros no deben verse como discursos independientes, donde cada uno narra su parte sin tener en cuenta la narrativa de los otros miembros, todo lo contrario, deben estar interconectados de tal manera que se llegue a crear un único discurso perfectamente argumentado y con una cierta cohesión (Martínez et al., 2019).

En ese discurso general, cada miembro tiene una función; unos introducen, otros argumentan y refutan y finalmente otro hace un resumen de todo. Si hacemos el símil del esquema del debate con la estructura de un texto narrativo, estaríamos hablando de la introducción, el nudo y el desenlace, con la única diferencia de que en este caso cada parte corresponde con los roles de los miembros de un debate académico (Martínez et al., 2019). Asimismo, el discurso en un debate académico debe tener un desarrollo que facilite la escucha y la comprensión de la información. Esto es que tienen que ser claros, consistentes y partir de una idea que se repita a lo largo del discurso de los oradores (Moncalvillo & Perez,2018 )

La estructura de los argumentos suele seguir un esquema conocido como la regla ARE (Martínez et al., 2019) (IMAGEN 1). Este acrónimo agrupa tres pasos básicos para ir más

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allá de una simple enumeración de afirmaciones. La “a” hace referencia a la Afirmación, es decir, las premisas con las que partimos. La “r” corresponde con Razonamiento, refiriéndose a las inferencias que emplearemos para sustentar su premisa (Ibíd.). Y, finalmente, la “e” de Evidencias, mediante las cuales los oradores apoyarán sus afirmaciones para dotar de mayor veracidad a su argumento.

La afirmación es la aseveración de una idea que expone un orador para defender su tesis. (Moncalvillo & Peréz,2018), es decir, son las premisas de las que partimos y con las que presentaremos nuestros argumentos. De alguna manera es como si fuera título de presentación de nuestros argumentos (Martínez y al., 2019). Pongamos un ejemplo de un debate sobre el machismo en nuestra sociedad, una posible afirmación sería la siguiente: “El machismo contribuye a la perpetuación de los roles de género”.

Durante un debate lo que se hace es enumerar estas afirmaciones o premisas de forma clara y sencilla para posteriormente desarrollarlas en el razonamiento.

En el razonamiento trataremos de justificar de manera más detallada el porqué de nuestras afirmaciones mediante unos argumentos. Es decir, debemos dar explicación a la lógica que hemos seguido para desarrollar el porqué de nuestro posicionamiento escogido y que hace que esta sea la más correcta. Es vital la elección del tipo de argumento que se va utilizar en el debate, puesto que el equipo debe tener en cuenta la solidez misma del argumento y que no permita una contra argumentación convincente del equipo contrario (S.Moncalvillo & Perez, 2018).

Es durante la fase de preparación previa al debate que el equipo deberá reunir la mayor cantidad de información para dar evidencias fidedignas. Mediante las evidencias se demuestra la veracidad de los argumentos aseverados previamente. Es por ello que los equipos deben apoyar sus evidencias en fuentes de información fiables, contrastar la misma información y aprender a seleccionarla. Un argumento con evidencias de fuentes fiables y contrastadas da una mayor credibilidad al discurso, además de que así será más difícil ser refutado por el equipo contrario (S.Moncalvillo & M.Pérez,2018). Estas evidencias pueden estar apoyadas estudios científicos, en documentos oficiales, leyes, definiciones de diccionarios de prestigios, en noticias de alcance nacional o en cualquier otro dato estadístico.

Este modelo de debate académico es el más utilizado en el mundo hispanohablante, tanto en el ámbito universitario como en los clubes de debate. Se trata, pues, de un modelo con unas reglas definidas, menos sujetas a la interpretación, además de que es un modelo donde los roles y los temas a debatir son bastante asequibles para los debatientes, eso sí, sin quitar la dificultad de la competición. Sin embargo, este no es el único modelo competitivo de los debates, sino que también existen otros formatos alternativos.

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4.5.2 El modelo de debate parlamento británico (BP)

Para este apartado nos basaremos en el manual escrito por Bonet y Serrano, (2019) considerado por ellos como la primera herramienta de introducción al debate de competición en formato Parlamentario Británico publicada en España. A partir de este manual trataremos de comprender el concepto de debate parlamentario británico.

El modelo de debate parlamento británico o BP por sus siglas en inglés British parliament, es un estilo de debate muy extendido en el mundo anglosajón. Asimismo, es el estilo de debate adoptado por el más prestigioso torneo de debate, el Campeonato Mundial de Debate (CMUDE). Igualmente es un formato de debate que se practica en las aulas de centros de educación de enseñanzas obligatorias, postobligatorias y, especialmente, universidades de todo el mundo. Debido a su origen, en el que se emula la Cámara Legislativa británica (Martínez et al., 2019), los equipos son denominados el gobierno y la oposición.

Este es un formato de debate dinámico e improvisado puesto que los temas a discurrir no se conocen hasta quince minutos antes del comienzo y dónde está completamente prohibida la utilización de cualquier dispositivo electrónico. (ibíd.). De esta manera este tipo de debates se tiene más en cuenta la construcción argumental y la capacidad de improvisación, ya que, debido a sus características, se hace imposible que los participantes preparen evidencias o adquieran un conocimiento técnico exhaustivo del tema. A diferencia del debate académico, en el que se valora más la cantidad de información del tema a debatir, mostrando la mayor cantidad de evidencias que sustenten nuestra tesis, en el modelo de parlamento británico se premia más la capacidad de crear argumentos sólidos a nivel lógico y la capacidad de saber contraargumentar las bases lógicas de sus oponentes.

El hecho de que debatientes sólo dispongan de 15 minutos para preparar una posición sobre el tema que se les expone, permite que lo fundamental sea el saber desenvolverse en un concepto a partir de los conocimientos medios que tenemos de dicho tema. Esto hace que los debatientes que se basan en conocimientos técnicos y científicos para argumentar, no tengan una clara ventaja sobre el resto de los participantes. Así, por ejemplo, tomando como referencia el debate de la prostituciones el modelo de parlamento británico no será tan necesario conocer la legislación de cierto país sobre ese tema o los argumentos de autoridad de cierto referente, o los abundantes datos estadísticos de la prostitución, sino lo que se valora es desarrollar uno mismo su propia tesis en base a los efectos y consecuencias lógicas que tendría adoptar una postura a favor o una en contra, a partir del conocimiento que tenemos de la prostitución.

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El formato BP consiste en dos bancadas enfrentadas. La bancada del gobierno tiene el deber de afirmar el contenido del tema a debatir y del cual puede estar a de acuerdo o estar en contra. Por el contrario, la bancada de la oposición tiene el deber de negar la afirmación del gobierno. (Por tanto, pueden tomar una posición positiva o negativa dependiendo de la afirmación del gobierno) Para entender esto, debemos tener en cuenta que la moción (es decir, la propuesta a debatir) que se les presenta no es una pregunta en cuya respuesta deban posicionarse a favor o en contra. Esta moción se debe entender como una propuesta legislativa que el gobierno debe llevar a cabo y que la oposición debe criticar. Es decir, simulan una moción parlamentaria.

Dentro de estas dos bancadas parlamentarias, existen dos cámaras legislativas; las cámaras altas y bajas del Gobierno y de la oposición, las cuales se deben enfrentar entre sí. De esta manera en el debate se forman en total cuatro grupos por cuatro parejas que tendrán que competir entre sí para conseguir las mejores puntuaciones del Debate.

Dentro de los equipos de parejas, cada miembro tendrá un rol y unas funciones designados en consenso. Así el primer gobierno, o sea, el equipo 1, estará compuesto por el primer ministro y el vice-primer ministro. La primera oposición estará formada por el líder de oposición y el vice-líder de oposición. Por el contrario, el segundo gobierno y oposición estará compuesto de un extensionista y un látigo en cada equipo.

Sus roles son los siguientes:

- Primer ministro: Es el orador que establece las bases de la moción y construye la línea argumental del gobierno. Es decir, debe fijar en qué contexto se va desarrollar el debate, establecer la problemática y que se propone para darle solución.

- Líder de oposición: Tendrá como función principal negar la afirmación del primer ministro y establecer la línea argumental de la postura contraria. Tiene la opción de denunciar las faltas graves que puedan existir en las bases de la moción establecidas por el primer ministro.

- Viceprimer ministro/Vice-líder de oposición: Las funciones de los vices es la de reconstruir la línea argumental de su postura de una manera más profunda que el primer ministro y el líder de oposición. Además de esta labor de reforzar la argumentación, deben refutar o contraargumentar las ideas del equipo contrario.

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- Extensionistas(Gobierno/Oposición): Los extensionistas de la Cámara Baja construyen una línea argumental propia diferente a la de su cámara alta, sin llegar a contradecirla. Es decir, desde la línea argumental de su equipo debe ofrecer una visión diferente sobre el tema. Para ello pueden aportar nuevos argumentos o pueden profundizar aún más los argumentos presentados por la Cámara Alta.

- Los látigos (Gobierno y oposición): Los látigos, son los conclusores en un debate académico. Su misión es primeramente aclarar la postura argumentativa de su bancada y posteriormente realizar un análisis comparativo de lo sucedido en el debate, siempre mostrando su postura como la idónea.

GOBIERNO OPOSICIÓN

Primer Viceprimer ministro Ministro

Líder de Vice líder oposición Oposición

Extensionista Látigo Gobierno Gobierno

Extensionista Látigo Oposición Oposición

La dinámica de este modelo de debate consiste primeramente en mostrar a los participantes qué posición tomarán durante el mismo. Una vez posicionados los debatientes se les proyectará la propuesta o moción a discutir. Esta moción no debe

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plantearse a modo de pregunta sino simulando una proposición de ley del tipo:

“Propuesta de ley por la que el estado debe asumir los gastos de repatriación de los cadáveres de funcionarios públicos”.

Tras conocer la moción, los equipos disponen de exactamente 15 minutos de preparación para los argumentos, la estrategia a emplear durante las intervenciones…etc. En total el debate está compuesto de 8 intervenciones, iniciando siempre por el primer ministro y terminando por el látigo de la oposición.

El debate terminará con la deliberación de los jueces, adjudicando las posiciones que oscilan entre el primer y cuarto puesto. Esta deliberación se realizará en base a las construcciones argumentales mejor desarrolladas, valorando la profundidad, la lógica y el peso que ha tenido a lo largo del debate.

4.5.3 El debate en el aula

Hoy en día la oralidad pretende tener un cierto valor en el proceso de enseñanza- aprendizaje de nuestro sistema educativo. La idea de una enseñanza de la lengua donde la oralidad tenga un mayor protagonismo está cada vez más arraigada, aunque bien es cierto que la enseñanza escrita aún parte con ventaja. Aún existe en el imaginario colectivo de qué hablar correctamente se aprende espontáneamente en el hogar, o en cualquier otro lugar distinto de un centro educativo. Pues se cree que la expresión oral depende de otros aspectos ajenos a lo estrictamente académico, como puede ser la inteligencia innata, o la personalidad del individuo. Sin embargo, actualmente está más que demostrado que a través de las metodologías activas, métodos de enseñanza alternativos a la enseñanza tradicional, se desarrollan las habilidades comunicativas, cooperativas, del autoaprendizaje, puesto que estos métodos tratan de despertar en el alumno el enseñar a procesar y a saber dar utilidad a la información que adquiere en el aula. Estas metodologías descritas a finales del siglo XX por autores como Bonwell (1991) las define como un método instructivo donde se involucra a los estudiantes en el proceso de aprendizaje. Esto provee al alumno un aprendizaje significativo y en pensar sobre lo que está haciendo. Actualmente existen gran variedad de estas metodologías Primer

ministro

Lider de oposicio n

Viceprime r ministro

Vice-líder de oposición

Extensioni sta

oposición

Extensioni sta gobierno

Látigo oposición Látigo

gobierno

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