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R EVISTA B IMESTRE C UBANA

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Academic year: 2021

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R

E V I S T A

B

IMESTRE

C

UBANA

VOLUMEN CX JULIO-DICIEMBRE, 2011

ÉPOCA III, No. 35 La Habana, Cuba

ISSN 1012-9561

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de la Sociedad Económica de Amigos del País Fundada en 1831

Avenida Salvador Allende No. 710 e/ Soledad y Castillejo, Habana, Cuba Director: Julio A. García Oliveras

Secretaria de la Revista: Lic. Rosa A. Chediak Bello COMISIÓN DE LA REVISTA:

Dr. Fidel Vascós; Dra. Lidia Turner Martí; Dr. Luis Gálvez Taupier; Dr. Mario Coyula Cowley; Lic. María Isabel Domínguez García

Secretaria Editorial: Rosa García Chediak Asesora Técnica: Araceli García Carranza Edición Digital: Lic. Tatiana I. Elejalde Patiño

CONDICIONES DE LA PUBLICACIÓN

Esta revista publicará especialmente escritos de autores cubanos y extranjeros sobre temas cubanos o asuntos foráneos que tengan especial interés para Cuba,

así como bibliografías, estadísticas, etcétera.

LA REVISTA BIMESTRE CUBANA PUBLICA SEIS FASCÍCULOS (BIMESTRALES) AL AÑO, REUNIDOS EN DOS VOLÚMENES La revista se envía a los socios de la Sociedad Económica de Amigos del País y a los suscriptores. Los fi rmantes de los artículos publicados en esta revista asumen la responsabilidad

de las opiniones emitidas en los mismos. La publicación de un escrito no signifi ca adhesión a su contenido, sino información amplia de acuerdo con las exigencias contemporáneas. De todo

libro o folleto que se reciba se dará cuenta en la revista. No se devuelven ni se sostiene correspondencia sobre trabajos no solicitados.

Diríjase a: Julio A. García Oliveras Director

Teléfono: 202-1008 – Email: [email protected]

www.bimestrecubana.cult.cu

Suscripción anual: Extranjero: Equivalente de 20.00 Euros. En Cuba: 20.00 M.N. Dirección: REVISTA BIMESTRE CUBANA

APARTADO: (P.O. Box) 2709, Playa, 11300, Habana, Cuba Para cheques

SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS RBC Edición al cuidado de: Víctor R. Malagón Diseño y composición: Lino A. Barrios Hernández

Corrección: Víctor R. Malagón

Impreso en Cuba por el Palacio de las Convenciones de La Habana

La Revista Bimestre Cubana recibe fi nanciamiento del Fondo para el Desarrollo de la Educación y la Cultura.

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SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA I. CONTEXTO HISTÓRICO

DE LA AGRICULTURA EN CUBA Moderadora: Dra. Gladys Hernández

Contexto histórico...8

Lic. Juan Valdés Paz

La agricultura en el período especial...14

Dr. Fernando Funes Aguilar

Los retos del sector agropecuario...21

Dr. Pablo Fernández

Actualidad de la política agrícola en Cuba...25

Dr. Ángel Bu

Dr. Pablo Fernández...31

Resumen del debate general... 33

II. TECNOLOGÍAS Y MODELOS Moderador: Lic. Lázaro Mora Secade

Agricultura convencional...38

Dr. Sergio Rodríguez Morales

20 años en defensa de la agroecología en Cuba:

Potencialidades y obstáculos... 45

Dr. Fernando Funes Monzote

Biotecnología e Ingeniería Genética...55

Dr. Carlos Borroto

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NOTA DEL EDITOR

Por error, el No. 34 de esta revista fue publicado como volumen CVIII cuando debió ser CIX.

Dr. Julio A. García Oliveras

Lista de participantes...71

OTROS Revista Bimestre Cubana. Artículos publicados. Tercera época, 1994-2011... 73

Actividades de la SEAP 1994-2011... 95

La cultura de la economía... 107

Dr. Julio A. García Oliveras SECCIÓN OFICIAL Premio SEAP José de la Luz y Caballero 2011...112

Premios SEAP Felipe Poey y Aloy y Samuel Feijóo 2011...113

Convenio entre la Sociedad Económica de Amigos del País y la Asociación Nacional de Economistas de Cuba ...113

Angelina Romeu Escobar, Doctora en Segundo Grado...114

La Segunda República Española: su impronta en Cuba ...114

Otras actividades...115

Homenaje al Dr. Luis José Davison...115

Taller Retos actuales de la economía cubana...115

Profesor doctor Gustavo Kourí Flores in memoriam...116

Declaración Final VIII Foro de la Sociedad Civil Cubana contra el Bloqueo...116

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El director de la Revista Bimestre Cubana

les desa Muchas Felicidades

en el nuevo Año 2012.

Julio A. García Oliveras

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Esta edición especial, dedicada a la Seguridad y Soberanía Alimentaria, ha recibido el apoyo del Programa OXFAM en Cuba.

Taller organizado por la Sección de Economía y Ciencia de la Sociedad Económica de Amigos del País

La Habana, diciembre 9 y 10 del 2010

I. CONTEXTO HISTÓRICO DE LA AGRICULTURA EN CUBA

Moderadora: Dra. Gladys Hernández

Contexto histórico

Lic. Juan Valdés Paz

La agricultura en el período especial

Dr. Fernando Funes Aguilar

Los retos del sector agropecuario

Dr. Pablo Fernández

Actualidad de la política agraria en Cuba

Dr. Ángel Bu / Dr. Pablo Fernández

Resumen del debate general II. TECNOLOGÍAS Y MODELOS

Moderador: Lic. Lázaro Mora Secade

Agricultura convencional

Dr. Sergio Rodríguez Morales

20 años en defensa de la agroecología en Cuba: Potencialidades y obstáculos

Dr. Fernando Funes Monzoter

Biotecnología e Ingeniería Genética

Dr. Carlos Borroto

Resumen del debate general Conclusiones

Dr. Julio A. García Oliveras

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Inicialmente estaba contemplado, por petición de los organizado res del even-to, que esta ponencia abarcara el período transcurrido entre 1959 y 1989, treinta años, pero era imposible abordarlo todo y de cierta manera también era imposible detenerse en el año 1989.

LAPERIODIZACIÓN

En este trabajo se ha empleado la siguiente periodización: del 59 al 61, del 61 al 63, del 63 al 70, del 70 al 85, del 85 al 93 y del 93 a nuestros días, aun -que quizás algunos piensen -que en el 2008 se pueda hacer otro corte e iniciar un nuevo período.

Es importante subrayar que la idea de la periodización es precisamente para poder identifi car qué estrategias agrarias predominaron en cada uno de es -tos espacios de tiempo. La Revolución en sus inicios tenía que dar cuenta de la cuestión agraria adelantada en el programa del Moncada de hacer una Reforma Agraria; es decir, redistribuir la tierra y enfrentar el tema del atraso rural del país, y después asumir el tema del desarrollo económico del país, en el que también estaba implicado un desarrollo particular del sector agropecuario. Por último, el tema de la seguridad alimentaria que era ya un desafío al comienzo de la Revolución y lo iba a ser mucho más en el futuro, en el que la población es casi el doble de la que existía en 1959.

De manera que los grandes desafíos del principio están de alguna manera presentes aún en nuestros días.

Existen cinco aspectos relevantes en cuanto a la periodización: las Reformas Agrarias

1. la organización agraria 2. el modelo tecnológico 3. CONTEXTO HISTÓRICO

CONTEXTO HISTÓRICO

DE LA AGRICULTURA EN CUBA

Moderadora: Dra. Gladys Hernández

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la economía agraria 4.

el desarrollo de la sociedad rural. 5.

LAS REFORMAS AGRARIAS

La Reforma Agraria fue la primera de las grandes transformaciones cul-turales acometidas por la Revolución en 1959. En realidad hasta hoy podemos quizás referirnos a unas cuatro Reformas Agrarias, siempre que las entendamos como una modifi cación de la estructura de tenencia de la tierra: la de 1959, por supuesto, la de 1963 como conocemos, también la del 93 con el surgimien-to de las UBPC y estaríamos en una cuarta en la medida en que la distribución de tierras ociosas a privados vuelve a modifi car la estructura de tenencia de la tierra. Cada una de estas reformas agrarias tuvo su contenido o impacto.

La de1959 produjo una supresión del latifundio y reguló la propiedad privada sobre la tierra, entregó la tierra al que la trabajaba, afi ncó a cien mil nuevos propietarios y dio surgimiento a un nuevo sector nacionalizado de la agricultura que al concluir tendría aproximadamente 33 % de las tierras del país. Con la segunda Reforma Agraria de octubre de 1963 y la supresión de todas las fi ncas con más de 67 hectáreas, el peso del sector nacionalizado se elevó aproximadamente al 66 % de todas las tierras del territorio nacional, y este porcentaje de tierras en manos del sector estatal o administradas por el sector estatal seguiría elevándose paulatinamente hasta que en 1989 era aproximadamente el 80 % del total de las tierras. En 1993 se produce una ter -cera Reforma Agraria, caracterizada por la desestatalización de tierras y su entrega en usufructo a una nueva forma de cooperativas que conocemos como la UBPC, que son cooperativas formadas con trabajadores asalariados, sin cultu ra de cooperativismo, y fi nalmente a partir de 2008, como se ha dicho, se ini -cia un proceso de redistribución de tierras ociosas, también sobre la base de su entrega en usufructo, que podemos suponer que elevará aproximadamente en un 25 % la tierra en manos del sector de productores familiares, individuales y campesinos. Lo signifi cativo es que con estas variaciones en el tiempo, ahora tendríamos aproximadamente entre 65 y 70 % de todas las tierras del país en manos de productores auto-gestionados.

ELUSODELSUELO

Antes de entrar en la organización agraria es necesario referirse al uso del suelo, pues había una enorme demanda de diversifi car la agricultura, y las pri-meras políticas agrarias se orientaron a eso, de hecho se utilizaron tierras cañeras para expandir la producción de alimentos. Pero a partir de 1965 con el nuevo proyecto de expansión azucarera, nuevamente se afi rmó el patrón histórico del dominio del uso del suelo por la caña y la ganadería, siempre manteniendo entre el 65 y el 80 % de la ocupación de las tierras agrícolas del país. Este patrón

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se mantuvo virtualmente hasta que a mediados de los años 80, con la llamada reconversión azucarera, se comenzaron a traspasar nuevamente tierras cañeras devolviéndoselas a la ganadería, a entidades forestales o a la producción de alimentos, modifi cando ligeramente dicho patrón. Cualquier propósito futu -ro de recuperación azucarera cañera volverá seguramente a colocar un nivel de uso del suelo en el rango del 60 % entre la ganadería y la caña, de manera que ha bría que adjudicar a estas dos formas fundamentales de uso del suelo, lo que te -nemos que decir acerca del suelo en el país.

LAORGANIZACIÓNAGRARIA

En cuanto a la organización agraria, es decir, qué se hizo con la tierra, en el caso del campesinado se ha producido a lo largo del tiempo una cierta variación, ya que los productores campesinos fueron afi rmados por la ley de la Reforma Agraria, lo que comenzó a lo largo de la segunda mitad de los años 60 a sufrir un proceso de disminución: casi un 20 % de las tierras campesi-nas se trasladan al sector estatal y vuelven a ser recuperadas por los campesinos a partir de los años 70 con la política de cooperativización campesina; a fi nes de los 80 disminuyen de nuevo relativamente con la disolución de muchas de las CPA creadas entonces, y vuelve a haber un repunte del sector campesino en los años 90, y ahora con mucha más fuerza con la distribución actual de la tierra.

LASCOOPERATIVAS

En cuanto a las formas cooperativas bajo las cuales estas se han organiza-do, hay experiencias de los años 60 que virtualmente quedan disueltas a fi nes de esta década, se restablecen formas cooperativistas sobre todo las CPA y en menor medida las CCS durante los años 70 y 80, y a fi nes de los 80 las CPA comienzan a disminuir en número por distintas causas y es, a mediados de los 90 que la forma de cooperativización simple, la CCS, cobra un particular impulso y parece ser la forma cooperativa privilegiada en estos momentos.

LASTIERRASESTATALES

Las tierras estatales fueron organizadas muy tempranamente como em-presas estatales, unas se llamaban granjas de distintos tipos: granjas del pueblo, granjas cañeras, etc., y fueron conformadas sobre todo a mediados de los 70 como empresas agropecuarias estatales. Esto permanecerá con toda vigencia concen-trando el 80 % de la tierra hasta el año 1989 y quizás hasta el propio 1993.

Estas granjas cañeras, que a comienzos de los 60 eran cerca de cuatro mil, van a terminar siendo 400 empresas agropecuarias en el 89, lo que da una idea

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del proceso de alta concentración y centralización de la actividad agropecuaria estatal que se produjo en ese intervalo de tiempo con determinadas consecuen-cias. La primera de las cuales es que la escala de las empresas estatales estará por encima de la capacidad de dirección y de recursos disponibles para operar empresas agropecuarias de esa magnitud, con el desplazamiento correspondiente y las consecuencias prácticas que conocemos.

En la segunda mitad de los 80 y con mucha fuerza en los 90, aparentemente con la Reforma Agraria de 1993, al haber un mayor número de productores, van a surgir formas organizativas de segundo y tercer grado: uniones, corpo-raciones, grupos empresariales, que imponen sobre todos estos productores unas enormes estructuras y procesos administrativos que van a pesar y pesan todavía enormemente sobre la gestión básica de los productores de empresas y unidades productivas.

ELSALDO

El 45 % de las tierras del país están bajo forma cooperativa, y si agregamos la cooperativización simple, hoy tendríamos el 70 % de las tierras bajo las for-mas cooperativas y, por tanto, bajo una forma de autogestión con sus propias exigencias de autonomía, mercado, iniciativa tecnológica, etc., que son proble-mas todavía por resolverse totalmente. En cuanto al tema de la cooperativa, hay que tener en cuenta que no hay cooperativas si no hay cultura cooperativa; por tanto, el primer desafío es que no tenemos el sufi ciente desarrollo de una cultura cooperativa.

LADESCENTRALIZACIÓN

El proceso de creciente centralización de la gestión agropecuaria a partir de 1993, da lugar a un círculo totalmente opuesto, el desescalamiento de las unidades agropecuarias, que es un proceso que facilita la descentralización de la dirección de la gestión y del aseguramiento de los productos agropecuarios más cercanos en el territorio, cosa que podemos colocar bajo la consigna de municipalización, aunque esto representa algo mejor, lo que es una tendencia ya defi nitiva hacia una descentralización municipal, territorial, local de la gestión y la dirección.

MODELOTECNOLÓGICO

En los primeros años hay un modelo tecnológico virtualmente heredado, tradicional, en unos lugares más que en otros, por supuesto. En los años 65-66, con los planes especiales, se comienza a introducir y a pasar la agricultura a un modelo de agricultura intensiva basada en el uso especializado del suelo, del agua, de los agroquímicos intensivos y de la mecanización en gran escala, etc.

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Este modelo intensivista de la agricultura, va a quedar virtualmente ins-taurado incluso en el sector campesino no estatal a lo largo de los años 70 y primeros años de la década del 80. Este modelo va a dar lugar a cierta elevación de los rendimientos agropecuarios, y lo hará en detrimento de las posibilidades reales y con notables consecuencias colaterales para la sustentabilidad de la agricultura. A partir de 1990 entramos en un escenario de suplantación, todavía incompleta, por no decir que a veces incongruente, de ese modelo tecnológico intensivista de los años 70-80 por un modelo más sustentable.

LAECONOMÍAAGRARIA

En cuanto al viejo tema de la economía agraria, el desarrollo agropecua-rio, sobre todo en los años 60-70, no fue solamente un proyecto de desarrollo sec-torial, sino el núcleo fuerte del desarrollo de la economía del país. En este sector se dieron las mejores tasas de acumulación, las mayores expresiones de modernización, se avanzó en la diversifi cación, se logró un notable desarrollo azucarero, nunca como se proyectó, pero de todas maneras notable, y se garantizó una sufi ciente base proteica nacional, es decir, se aseguraron las necesidades básicas alimentarias de la población. Aunque los grandes logros al respecto no se pueden declarar totales.

El área agrícola del país se multiplicó por 2,7; algunas formas de la agri -cultura tuvieron un gran desarrollo como el tabaco, el cítrico, el arroz. La agricul-tura cañera garantizó zafras de hasta 8 millones de toneladas de azúcar y la ganadería casi cubrió las necesidades de leche de la población y una parte im-portante de las demandas de carne; se registraron notables éxitos como el caso de la avicultura y la producción porcina, y se creó una base científi ca capaz de dar servicios al sector agropecuario de mucho peso, aunque los costos derivados de estos servicios técnicos fueron asumidos por el Estado y no aparecen como parte de los costos de producción.

Durante el período especial, la crisis de los 90 va a producir en el sector agropecuario una caída cercana al 50 % del producto interno agropecuario, y se produce una devastadora descapitalización del sector. Aunque actualmente hemos iniciado un proceso de recuperación, es todavía más que insufi ciente, sobre todo en la agricultura cañera y en la ganadería vacuna. Esto tiene que ver con los desafíos de recuperación de la producción agropecuaria bajo la cual nos encontramos y aunque la agricultura no cañera ha sido la que más se ha recuperado, es insufi ciente todavía para asegurar la demanda alimentaria de la población, como se expresa en la tasa de importación de alimentos.

LASOCIEDADRURAL

El más absoluto éxito de la Revolución es el desarrollo de la sociedad

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sociedad rural los indicadores de Cuba en los años 50 eran los más altos o tan altos, en muchos aspectos, que el resto de América Latina, etc., olvidan lo que constituía la contradicción fundamental de la sociedad cubana, que era el abis-mo entre el área urbana y el área rural. Es decir, aquellos indicadores estaban totalmente benefi ciados por las condiciones de vida urbana en detrimento de las condiciones de vida en el sector rural, ya que la cuestión social en Cuba era en gran medida una cuestión rural, como ya se ha subrayado. Por tanto, quizás lo más formidable de la obra de la Revolución es precisamente lo que logró liberando, estrechando, eliminando el abismo entre sociedad rural y sociedad urbana cubanas. Eso tiene que ver con el empleo rural, eso tiene que ver con una política social universal llevada a las zonas rurales, y tiene también que ver con la relativa urbanización experimentada en el propio espacio rural en el período revolucionario.

Sin embargo estas bondades no han ocurrido sin algunos desafíos implicados como parte de este desarrollo rural. Uno es el desequilibrio demográfi -co que ahora tenemos que -confrontar entre área rural y área urbana, en la medida que la población rural ya ha dejado de reproducirle a la actividad agropecuaria la fuerza de trabajo que necesita. Esa fuerza de trabajo rural existente, que co-menzó a ser defi citaria desde la década de los 60, tiende a ser cada vez más de-fi citaria independientemente de las manifestaciones de regreso de alguna fuerza urbana al sector agropecuario.

SUSTENTABILIDADDELAVIDAENELÁREARURAL

La sustentabilidad de la vida en el área rural, está asociada a la capacidad

de la reproducción de la actividad agropecuaria, de ser ella misma sustentable, puesto que si no lo es, afecta al agua, la tierra, el medio ambiente, etc., en el que también vive la sociedad rural cubana. De manera que aquí estarían estos desafíos actuales.

En conclusión todo este período lo podemos caracterizar como de una Reforma Agraria a una Revolución Agraria y una vez que hemos avanzado en esta a la altura de los años 80-90, hemos regresado de una revolución agraria a un proceso de reformas agrarias que la propia Revolución realizó anteriormente. La cuestión agraria es parte del proyecto socialista cubano y las respuestas que se den a los desafíos agrarios, son parte importantísima de la respuesta que se le den a los desafíos de la transición socialista en el país y que estos desafíos, como se suele decir en estos días, solamente pueden ser enfrentados bajo una opción socialista nacional.

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LA AGRICULTURA EN EL PERÍODO ESPECIAL Dr. Fernando Funes Aguilar

En el período especial habíamos heredado una mentalidad de consu-midores y de importadores, nunca de productores. Algunas características de esta agricultura de alto consumo, intensiva, industrial, que heredamos, fue la enorme cantidad de fertilizantes químicos que se empleaban. En 1989 se al-canzaron unos promedios muy altos de aplicación por hectárea, y en algunos aspectos, digamos riego, mecanización y fertilizantes excedía a muchos países industrializados, como EE.UU., por área de aplicación. Las superfi cies agríco-las alcanzaron un gran nivel de aplicación de riego pero con bombas de gran consumo energético.

En el período especial, de un total de casi 100 mil tractores que habíamos tenido en la década del 80 al 90, descendimos a menos de 8 mil. En el caso de la aplicación de fertilizantes, esta se redujo al 30 % más o menos. Para el 4to. Congreso del Partido, cuando se planteó como tarea principal el programa alimentario, por segunda vez Cuba perdía más del 80 % del mercado externo y sus fuentes de fi nanciamiento e insumos y piezas de repuesto. Primero con el bloqueo de Estados Unidos al principio de la Revolución, y después con la de -sintegración de la URSS y las transformaciones en los países socialistas europeos.

Esa primera época del período especial la podíamos llamar una década de sueños, una década de soñadores. Primero, había un grupo de soñadores que por cierto no estaban en Cuba, sino fundamentalmente en Miami, que decían que su sueño era que Cuba no resistiera y esperaban el fi n de la Revolución. El segundo grupo soñaba en retornar a aquella agricultura intensiva industrial tipo revolución verde, que íbamos a tener otra vez abundantes recursos, que iban a volver a llegar los barcos con muchos recursos e insumos. El grupo tres, dentro del que se encuentra el ponente y muchos de los que estamos acá soñábamos

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con el cambio hacia una agricultura sostenible de corte ecológico en la que veníamos pensando ya desde hacía varios años.

A partir de la década del 90 los fertilizantes orgánicos empezaron a jugar un papel creciente en la agricultura, como se ilustra en el gráfi co anterior.

En el caso de los plaguicidas, entre los años 1995 al 2000 decrecieron tre -mendamente y todavía siguen decreciendo. Hay muchos cultivos a los que se les hacía una gran cantidad de aplicaciones como el arroz, que se han reducido a unas pocas. Aunque no se pueden califi car de ecológicos, han bajado muchísimo las aplicaciones.

La utilización de piensos en la ganadería vacuna en el año 1991 bajó a la mitad de los de la década del 80, y en los años subsiguientes fue hasta 15 ve-ces inferior. Las mieles fi nales se redujeron al 90 % en los primeros años y después a menos del 50 % en años sucesivos, y en ello ha infl uido la situación de la industria azucarera. También se produjeron descensos en las sales mine-rales, harina de pescado, urea, y otros recursos para la alimentación animal, disponibilidad de maquinaria, combustibles, neumáticos, etc.

LAGANADERÍAVACUNA

Cuba, que considerábamos un modelo de ganadería tropical por los cruces, la inseminación, la producción de litros por vaca, etc., sufrió un enorme colapso y dejamos en la práctica de ser modelo de ganadería tropical. La masa ganadera vacuna, que llegó a más de 7 millones en los primeros años de la Revolución bajó a menos de 4 millones de cabezas y era una masa muy vulnerable, de baja resistencia al cambio de alimentación, etc. Por consiguiente, se redujo la pro-ducción de leche de alrededor de 1 100 millones a menos de 400 millones de litros. Incluso en el año 2004 andaba por 340 millones. Se redujo la producción de carne de 300 mil toneladas a alrededor de 100 mil por año. La existencia de ganado vacuno en el 89 era de un 75 % en el sector estatal y más o menos 25 % en el sector privado y cooperativista. En el 2004, con la constitución de las UBPC, mermó la cifra estatal y el 75 % pasó a manos privadas y de distintas formas de cooperativas.

ELGANADOPORCINO

En 1989 se producía —cuantifi cando solo el sector estatal— alrededor de

102 mil toneladas de carne de cerdo. En el periodo especial descendió al 30 % aproximadamente. A partir de 1996 y ya un poco entrando a fi nales del periodo especial, se iniciaron los convenios porcinos asegurándole el estado el 70 % de los alimentos a los productores privados y cooperativas, aunque muchas veces esto no se ha cumplido, porque ha habido difi cultades en la entrada de pienso para

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apoyar esos convenios. En el año 2010 debieron comercializarse alrededor de 130 mil toneladas, de ellas 60 mil por los productores privados y las demás producidas por el Estado, más sus compras a particulares que crían en traspatio, que es una cifra muy signifi cativa, puesto que alcanza alrededor del 30 o 35% del total.

LAAVICULTURA

La avicultura, basada en un sistema de producción intensivo, sufrió

tam-bién un fuerte impacto, tanto en la producción de huevos como en la de carne, y pasó a una alternativa de producción intermedia por organismos especializados, la producción de traspatio familiar, etc., con razas de gallinas semi-rústicas, y otra serie de cruces que se han hecho para que puedan vivir con una menor base alimentaria que la que tenían antes.

LASUPERFICIEAGRÍCOLA

En los años de la década del 90, el 38 % de la superfi cie agrícola sufría

afectaciones para la seguridad alimentaria debido a: pérdida de fertilidad

pérdida de materia orgánica •

pérdida de la vida del suelo • salinidad • compactación • erosión. •

En síntesis, teníamos afectados por desertifi cación el 14 % de los suelos en 11 provincias; el 76,8 % de los suelos de baja a muy baja productividad; el 14,9 % afectados por la salinidad; el 43 % por erosión; de los cuales el 14,5 % afectados ambos factores a la vez y el 7,7 % presentan degradación de la cubierta vegetal. La agroproductividad de los suelos de Cuba era la siguiente: el 46,5 % muy poco productivos, el 18,5 % poco productivos, el 16,1 % productivos y solo el 18,9 % muy productivos. Las provincias con suelos menos productivos eran Pinar del Río, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Hay que destacar que se comienza a desarrollar, por una parte el reordena-miento agropecuario respecto a la tenencia de la tierra, y por la otra las prácticas agroecológicas. Se promovieron los policultivos, pues se estaba utilizando mucho el monocultivo, el manejo ecológico de plagas, la agricultura urbana que era inexistente antes, el arroz popular, la medicina verde, la recuperación de la tracción animal, que también se había olvidado, el manejo de los suelos, y nutrición orgánica y métodos de conservación de suelos como los abonos

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orgá-nicos, los biofertilizantes, los bioproductos, etc., la integración de la ganadería y la agricultura en las unidades productivas y la educación y capacitación a todos los niveles, que tomó mucha fuerza porque mucho teníamos que aprender de todas esas cosas, incluyendo el manejo del agua, el ariete, el molino de viento que estaban olvidados prácticamente en nuestra cultura agraria.

Se desarrolló la red de Centros de Reproducción de Entomófagos y Ento-mopatógenos (CREE), que llegó a tener más de 280 unidades. Se ha desarrollado la lombricultura y el biogás; aunque se ha desarrollado con distintos méto-dos la fabricación de las pequeñas plantas, todavía hay mucho que recorrer para utilizar esa energía valiosísima en las fi ncas. La tracción animal, aunque dio un gran avance, se mantiene más o menos estable.

Como programa exitoso se destaca el de la Agricultura Urbana, valo-rándose como uno de los mejores y más exitosos programas, en el que hoy se calcula que participan unos 370 mil productores, de casi cero cuando se inició en 1992 o 1993.

Otro programa muy exitoso ha sido el de Campesino a Campesino que ha impulsado la ANAP, la transmisión horizontal, participativa, de conocimientos de un campesino a otro, de un productor a otro. El promotor agroecológico que es un líder, renovador, maestro, un receptor de saber, un experimentador. La capa-citación ha sido el eje central y permanente de este programa, y en esta práctica no solamente han aprendido un campesino de otro, sino que los investigadores, técnicos y profesores hemos ido aprendiendo mucho de todo esto.

No se puede decir que todos los campesinos de la ANAP son agroecoló-gicos, pero los que no son agroecológicos sino semiecolóagroecoló-gicos, han reducido tremendamente la utilización de insumos químicos, aunque siempre utilizaron mucho menos insumos químicos que las unidades estatales.

Las cooperativas y pequeños agricultores privados diversifi cados, que siempre han sido mucho más diversifi cados que el Estado, con solo el 25 o el 30 % del área agrícola, han producido del 65 al 70 % de los alimentos del agro producidos en Cuba. Estos logros se alcanzan en esta proporción al rescatar experiencias rurales con campesinos promotores, intercambio, etc., y todo lo demás de que hablamos. El sector privado y cooperativo en estos años, sin ne-cesidad de grandes inversiones, contribuyó en corto plazo al incremento, por ejemplo, de la venta de leche al Estado, favorecido en los últimos tiempos por el aumento del precio de la leche que se paga al productor.

Otro programa con impacto nacional ha sido el del arroz popular. Pen-sábamos que esto iba a ser muy difícil en el arroz y sin embargo los propios productores, en áreas donde aplicaban muy poco o ningún insumo importado, han desarrollado en todas esas áreas buenas producciones y cada vez se está in -crementando más.

Ha avanzado últimamente, ya fuera del periodo especial, el programa de innovación agropecuaria local donde los compañeros del INCA han trabajado en los últimos años. Se reintrodujo el sistema de ¿pastoreo racional «Voisin»?,

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y les pongo pastoreo racional con signos de interrogación, porque creo que este pastoreo Voisin no fue ni racional ni Voisin. Fue bastante irracional. Aunque to-mó el nombre de Voisin, y tenía algunos principios ecológicos, de haberse im-plementado más inteligentemente hubiera podido darnos buenos frutos, pero se violaron muchas cosas. Se aplicó un excesivo sobrepastoreo de las áreas, se sustituyeron las cercas vivas por postes de concreto, costosos y esquemáticos cuartones, muchas veces eran ciento y tantos cuartones que tenían que ser cua-draditos. Las cercas que estaban jorobadas en gran medida se eliminaron, se incrementaban las cercas eléctricas en un momento que teníamos enormes cantidades de horas sin electricidad casi todos los días. El pastoreo radial, que era un tremendo pastoreo para ganado de carne, prácticamente desapareció. Teníamos problemas para el abasto de agua, porque en ciento y tantos cuartones no podían aprovechar un arroyo que estaba al fi nal y se quedaron muchos lugares sin tomar agua el ganado y tener agua asequible todo el día. Las sombras que daban las cercas vivas se eliminaron con los postes de concreto y el resultado fue muy malo.

De la tenencia de la tierra ya se habló bastante por Valdés Paz, que ex-plicó como fue cambiando. Pero las UBPC continuaron aplicando métodos y tecnologías similares a las que aplicaban las unidades del Estado, que era la cultura de producción que habían heredado. Además los nuevos cooperativistas no comprendían que eran ellos los que mandaban allí y a pesar de este esfuerzo organizativo, se continuó importando más del 50 o del 60 % de los alimentos básicos, mientras persistía gran cantidad de tierras ociosas o mal utilizadas.

ESPECIESMENORES

En cuanto a las especies menores, tenemos que los chivos son animales que

todavía se explotan muy poco o se utilizan muy poco y son de un enorme po -tencial. O los búfalos, que pueden ocupar las áreas difíciles para la ganadería va-cuna. Otras especies como la oca o las abejas, todavía tenemos miedo a tenerlas en una fi nca ganadera. Las abejas son de enorme benefi cio, además del precio en el mercado que tiene la miel.

LOSSISTEMASSILVO-PASTORILES

Los sistemas silvo-pastoriles para la producción de leche y carne vacuna,

donde ha llevado la voz cantante la estación Indio Hatuey de Matanzas, en los cuales también el ICA y otras instituciones han trabajado, han dado producciones de leche aceptables y disminuido la diferencia productiva entre seca y lluvia y un buen comportamiento reproductivo y de calidad de la leche. En animales

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machos también han alcanzado mayores ganancias de peso en cebú comercial superiores a los 600 gramos por día.

LA ACAO

En el año 1992 fundamos, con sede en la Universidad Agraria de La Habana, el grupo de la Asociación Cubana de la Agricultura Orgánica (ACAO) y se integró a la ACTAF en 1999. En aquel período se hicieron cuatro prime-ros encuentprime-ros y después hemos seguido haciéndolos, ya que tenemos ocho encuentros, nacionales e internacionales, además de una cantidad enorme de actividades que han incidido mucho en la conciencia de la agroecología, de la agricultura orgánica por diferentes vías, publicaciones, videos, proyectos por donde quiera, colaboración con muchos países y obtuvimos dos premios muy importantes, el Saard-Malllinkrodt en Copenhague y el Nobel alternativo que nos otorgaron en Suecia en 1999 en reconocimiento al grupo, a la hermosa obra de miles de cubanos que ya estaban enfrascados en esto. Ahí estuvieron con nosotros todos estos años, la ANAP, el Consejo de Iglesias, la ACPA, la Fundación Núñez Jiménez, la ACTAF y otras instituciones y asociaciones.

POLÍTICAAMBIENTAL

La política ambiental fue avanzando en el país en esa primera década del período especial, de 1990 al 2000. Así, la Agenda 21 cubana fue aprobada en 1993; la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) tuvo lugar en 1994; la Estrategia Ambiental Nacional se implementó en 1997 y la Ley de Medioambiente también en el 97. Es bueno aclarar, porque siempre hay dudas en este aspecto, que la agricultura orgánica y la agroecología, no están reñidas con el desarrollo de los avances científi co-técnicos, sino que tenemos que unir las tradiciones, la cultura campesina y de los productores con los avances científi cos-técnicos, que es la mejor mezcla. La agroecología no niega el uso de nutrientes químicos siempre y cuando no dañen el ambiente, o sea, que a veces se piensa que hacer agroecología no es aplicar ningún químico, y eso no es así.

DEBILIDADESDELAETAPA

Por último, no podemos dejar de señalar las debilidades de la etapa. En primer término, la falta de diálogo no antagónico. el grupo nuestro de la ACAO se vio como un «coco», y éramos compañeros militantes del Partido, y éramos

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compañeros todos que estábamos tratando de hacer una discusión fraternal un debate sano. Otro gallo hubiera cantado, hablando en buen cubano, aplicando estos principios, y quiero citar aquí unos conceptos que ha dicho el Presidente Raúl: «la falsa unanimidad resulta perniciosa y se requiere afi rmar el debate y la sana discrepancia», como se está haciendo hoy, de donde salen generalmen-te las mejores soluciones, hoy y mañana en esgeneralmen-te taller. De las discrepancias de las ideas es de donde salen las mejores soluciones. La liberación de todas las potencialidades productivas y la descentralización de los aseguramientos. Si en el periodo especial que estamos abordando hubiéramos hecho estas cosas, tuviéramos muchos años de adelanto. Quiero mencionar otras cosas que han ido para atrás, por ejemplo, aprovechar la piscicultura en los ríos, en los estan-ques, etc. Incluso introdujimos la claria, que ha acabado con la quinta y con los mangos.

Otra actividad muy grande en la que se está insistiendo mucho es la mi-croindustria. Nosotros no tenemos por qué no tener una microindustria cerca, para que no se nos pierda el tomate como el año pasado, cuando hubo una pro-ducción muy por encima de lo esperado. Y eso es aplicable a otros vegetales y a las frutas. La microindustria es una cosa que los productores tienen que tenerla cerca, si no tienen un camión que gasta mucho combustible de Batabanó a San José, que es donde está la fábrica de conservas, pueden llevar sus productos con una carretica de caballos o de bueyes, o en una bicicleta o en un triciclo a la microindustria que tienen cerca.

En cuanto a la docencia de la agroecología, todavía nos falta mucho. Nosotros tenemos que incluir la agroecología en los programas de formación universitaria y postgraduados. Casi todos los países vecinos tienen carreras de agroecología, inge-nieros en agroecología. Promover más capacitación participativa como ha hecho la ANAP y llevarlo ahora de nuevo a nuestra esfera, con las nuevas tenencias de tierra, la 259; a la generalización de las mejores experiencias y llevar a la gente para que lo vea y que el guajiro le explique al otro, etc.

Es muy importante la formación de valores éticos en las nuevas generacio-nes que garanticen una agricultura amigable con el ambiente, socialmente justa, y como decía Fuster, que sea cerebro, corazón y bolsillo. Hay que comprender al agricultor, que tiene que atender a su familia y tiene que tener un ingreso adecuado para ello. Hablaba de soñadores, ahora los vamos a llevar a utopía. Eso también lo utilizaba nuestra compañera Marta Monzote; ella decía sobre la utopía, que está en el horizonte, por mucho que camine nunca la alcanzaré, ¿para que sirve la utopía?, precisamente para eso sirve, para caminar, como dijo Eduardo Galeano en su libro La palabra andante.

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LOS RETOS DEL SECTOR AGROPECUARIO Dr. Pablo Fernández

Esta ponencia, como parte de un trabajo desarrollado durante los últimos años, conjuntamente con el Dr. Ángel Bu, en la identifi cación de «Los retos del sector agropecuario», será presentada a dos voces. Esta parte, la que me corres-ponde, será abordada desde el ángulo macroeconómico.

Para nadie es secreto y se ha hecho muy evidente en las recientes discu-siones que se están efectuando en el proceso de los Lineamientos Económicos y Sociales para el VI Congreso del Partido, que se ha puesto bastante énfasis en toda una serie de puntos muy sensibles relacionados con la agricultura y sobre todo con el consumo de alimentos. En el libro Cien horas con Fidel, de Ignacio Ramonet, en el capítulo 26, que es el último, Fidel hace una consideración sobre el tema de la «lisobreta», en la que le plantea a Ramonet que la lisobreta de ra -cionamiento surgió en un momento que era necesario, pero que tenía desaparecer, y le da el razonamiento de que cuando no haya que subsidiar a nadie, no haya que hacer ningún tipo de gestión de estas centralizadas, estaremos alcanzando la verdadera justicia social. El racionamiento alimentario se implanta en nuestro país el 26 de marzo de 1962, por lo que llevamos 48 años con un sistema de ra -cionamiento.

Entonces este es el principal reto que enfrentamos nosotros en el marco del sector agroalimentario y lo podemos encontrar en el capítulo de empleo y salario de los Lineamientos, que están en proceso de consulta. El artículo, o sea, el Lineamiento número 162, dice así: «Implementar la eliminación ordenada de la Libreta de Abastecimiento, como forma de distribución normada, igualitaria y a precios subsidiados, que favorece tanto al ciudadano necesitado, co -mo al no necesitado, induce a las personas a prácticas de trueque y reventa, y propicia un mercado subterráneo». Eso creo que es el gran desafío que debe enfrentar hoy el sector.

POLÍTICAAGRARIA

Vamos a exponer aquí un razonamiento desde el punto de vista de lo que es la política agraria y vamos después, al fi nal, a ver cómo esa política agra -ria se recoge en el Proyecto de Lineamientos en el capítulo de política agroin-dustrial.

Aquí está el planteamiento que hizo el compañero General de Ejército Raúl Castro en aquel memorable discurso de julio de 2007 en Camagüey.1 No vamos

1 «Para tener más, hay que partir de producir más y con sentido de racionalidad y efi ciencia,

de forma de poder reducir importaciones, en primer lugar de alimentos que se dan aquí, cuya producción nacional está lejos aún de satisfacer las necesidades.

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a citarlo todo, sencillamente vamos a hacer énfasis en el primer párrafo, en la decisión de reducir importaciones, en primer lugar de alimentos que se dan aquí y cuya producción está lejos aún de satisfacer las necesidades de la población.

Vamos a ver el tema de la utilización de la tierra, estos datos están actuali-zados hasta el año 2009: realmente la Ofi cina Nacional de Estadísticas los tiene publicados hasta el 2007, pero nosotros hicimos algunas actualizaciones a partir de la incorporación de los 75 mil nuevos usufructuarios que se han incorporado como resultado del Decreto Ley 259, porque hay 25 mil, unos 20 mil, que son campesinos que han pedido más tierra, pero hay 75 mil que son ciudadanos residentes de las áreas urbanas y periurbanas que no estaban incorporados a la agricultura y que se han incorporado a trabajar la tierra.

Actualmente el sector estatal solamente detenta un 20 % del fondo de tierra cultivable, la proporción inversa a la que señaló Valdés Paz en los años 80, que era 80 y 20. Ahora es al revés, y de ese, el 79 %, aproximadamente el grue -so, está entre la UBPC y los CPA, y los privados que se han incrementado como resultado del Decreto Ley 259.

Los retos que nosotros tenemos que enfrentar son los siguientes:

Garantía de la Seguridad Alimentaria, reduciendo progresivamente la •

dependencia externa.

Lograr un modelo de gestión que garantice una mayor sostenibilidad •

fi nanciera externa del país a partir del incremento de la sustitución de importaciones y aumento de las exportaciones.

Mejorar la efi ciencia productiva en un contexto de fuertes restricciones •

fi nancieras que condiciona la aplicación de tecnologías intensivas. Aquí nos detenemos en un problema estructural, la agricultura cubana en el 95 % de su producción, va destinada al consumo nacional sin retorno en divisa. Sin embargo, la logística que apoya esa producción agropecuaria nacio-nal, el 90 % y un poco más, tiene que garantizarse a través de la divisa, y eso ha traído como consecuencia que a partir de las restricciones fi nancieras generales que se han producido en los últimos años, se haya restringido extraordinaria-men te el soporte logístico de la agricultura, que aunque ha estado transitando hacia la agroecología, ya que hay un mínimo de combustible, mínimo de ferti-lizantes y otros insumos que hay que importar y hoy nos encontramos en una

Estamos ante el imperativo de hacer producir más la tierra, que está ahí, con tractores o con bueyes, como se hizo antes de existir el tractor, de generalizar con la mayor celeridad posible, aunque sin improvisaciones, cada experiencia de los productores destacados, tanto del sector estatal como campesino, y de estimular convenientemente la dura labor que realizan en medio del calor sofocante de nuestro clima.

Para lograr este objetivo habrá que introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios».

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encrucijada. Las funciones de producción de la mayor parte de la producción agrícola están incompletas, exceptuando la del sector del tabaco, que tiene un mecanismo de autofi nanciamiento, y el arroz, que empieza a tener un poco de despegue a partir de la colaboración con Vietnam para el proyecto de arroz popular. El resto está totalmente desasegurado. Y para mejorar la efi ciencia productiva en este contexto de fuertes restricciones fi nancieras en condiciones y aplicación de mejora intensiva de recursos, es donde justamente se inserta lo que los colegas como Funes han venido propiciando, que es la búsqueda de tecnologías que sean menos dependientes de las importaciones, sin negar la ne-cesidad de que hay un mínimo de recursos que tenemos que poner en función de la producción agropecuaria.

Si analizamos el balance comercial agropecuario en los últimos tres años, en el que se consideran los ingresos que se generan a partir de las exportaciones agroindustriales, incluyendo la azucarera y los egresos compuestos por la im-portación de alimentos y otros insumos para respaldar la producción alimentaria nacional, el saldo en términos de divisa de esa balanza comercial agropecuaria es muy negativo. Aquí es necesaria una observación, durante los años 80, como consecuencia del alto precio que tuvo el azúcar cubana en el mercado soviético, la balanza comercial daba un saldo superávit de más de 2 mil millones de dólares de excedentes anuales, dólares, rublos, pesos, en fi n, de unidad de divisa, y eso signifi ca que a través de la exportación a la Unión Soviética fundamentalmente, se generaba un excedente fi nanciero externo, que hacía posible fi nanciar otras ramas de la economía. Hoy esa situación se ha invertido totalmente, y por ejemplo, en el año 2008, que fue el año tipo de explosión en los precios de los alimentos en los mercados internacionales, el saldo fue de menos de 2 mil 500 mi -llones de dólares. O sea, que la economía tuvo que poner 2 mil 500 mi-llones de dólares para fi nanciar la alimentación, incluyendo la de producción nacional e importación directa de alimentos, como bien señaló Funes. Entre el 50 y 60 % de los alimentos que se consumen en el país son importados y en el caso de los alimentos normados, como el arroz, los frijoles, los productos lácteos y los cárnicos, esta proporción es aún mayor.

Pero además hay otro elemento, que es que ese esfuerzo desgarrador que se hace en la economía para mantener un nivel precario de seguridad alimen-taria, signifi ca que dentro de la canasta básica de los alimentos, no es lo que se distribuye por la libreta, sino que en toda la canasta del consumo básico de la población cubana, entre el 60 y el 70 % de las importaciones se tiene que hacer en alimentos. La carestía a nivel internacional de los alimentos, hacen para Cuba que los problemas de la seguridad alimentaria, no solamente del lado de la oferta, sino también desde el punto de vista del acceso, sea un problema, un punto crítico.

A la voluntad política no es necesario referirse, esa es explícita. El Presi-dente Raúl ha insistido y sigue insistiendo, y aquellos que hayan visto el video donde el compañero Marino Murillo presenta los Lineamientos, se hace muy

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evidente, e incluso Raúl dice que uno de los grandes problemas que tiene que enfrentar la economía cubana está vinculado con el sector agropecuario. El sector agropecuario, el problema fi nanciero y la efi ciencia, son los tres grandes problemas que tiene que enfrentar hoy la economía cubana.

Hay capital humano, eso es evidente; a pesar de todos los problemas que ha habido de éxodo de fuerza de trabajo califi cada hacia otros sectores. La agricultura cuenta con un aparato de Ciencia y Técnica importante; hay en el país, entre todos los organismos que se dedican a investigación de la ciencia y la técnica aplicadas a la agricultura, cerca de 40 instituciones entre institutos, estaciones experimentales dedicadas al I + D para aplicarlos a la agricultura. Solamente el Ministerio de la Agricultura tiene 17 Institutos de Investigación, más todas las cadenas de fi ncas experimentales. Hay dominio de la tecnología, que deriva de este capital humano, pero esas tecnologías hay que ponerlas en función de la demanda, de las necesidades. La ciencia y la técnica, hay que vincularla a la solución de los problemas de ahora. No quiere decir que sea general, pero muchas de esas instituciones de investigación no han tenido un adecuado vínculo con la práctica productiva y eso ha traído un rezago en la introducción de los logros científi co técnicos, y además, a veces se ha investi-gado por investigar, o sea, para buscar doctorados y otros grados, que después en la práctica social no han tenido ningún impacto.

Existen recursos naturales, de 6 millones 600 mil hectáreas de superfi cie agrícola que tiene el país, se están cultivando en este momento aproximada -mente 3 millones, y mal cultivadas. Sola-mente por concepto de producción de alimentos, se registra 0,11 hectáreas por habitante de superfi cie cultivada. Aunque ha habido un deterioro y una descapitalización como se señaló previa-mente con las cuestiones vinculadas al período especial y a las restricciones fi nancieras, tenemos más de medio millón de hectáreas, casi 600 mil hectáreas, todavía con riego, con cierto valor de uso.

En cuanto al patrimonio de recursos fi togenéticos y zoogenéticos se está si -guiendo una política muy cautelosa, de mantener un fondo genético para cuando las condiciones se den para entrar en un proceso reproductivo ampliado. Ahora apenas llegamos a la reproducción simple, pero eso está ahí.

Y por último, la existencia de una infraestructura que aunque afectada tiene potencialidad para aprovecharse. Valdés Paz se refi rió al proceso inver-sionista de los años 60 hasta el momento. Estos son los datos globales: De las inversiones ejecutadas en el país en los 30 años que van desde el año 1960 hasta el 1990, el 25 % de las inversiones que se efectuaron en la esfera civil estuvie-ron destinadas al sector agroindustrial, o sea, la cuarta parte de las inversiones del país se dedicó a la agricultura. Si a eso le sumamos lo que se invirtió en la industria alimentaria y en la industria de servicios, casi que llega al 40 % del fondo de inversiones del país, en ese período de 30 años. Todo eso se deprimió considerablemente como lo demostró el amigo Funes, al comparar la situación antes y después de 1989.

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ACTUALIDAD DE LA POLÍTICA AGRÍCOLA EN CUBA Dr. Ángel Bu

POLÍTICAAGRARIA

Como los que me antecedían tenían más edad, me dejaron a mí la parte ya más futurista de todo esto. Estamos ante un paciente que está bien complicado y la solución al tema de la soberanía alimentaria se hace bastante difícil en el contexto actual con la restricciones fi nancieras que nosotros tenemos, más los problemas que se han ido arrastrando del pasado. Ahora bien, hablando de po -lítica agraria, ¿qué se entiende por po-lítica agraria? Po-lítica agraria no es más que la intervención del Estado para alcanzar un propósito determinado a través de un conjunto de medidas e instrumentos y en dependencia del objetivo, hay metas que se trazan en el tiempo a corto, mediano y largo plazo. Esto de la inter-vención del Estado, a veces se presta también a confusión. En todos los países del mundo hay política agraria y en todos los países del mundo, incluso los más neoliberales, el Estado interviene en ese proceso, porque algunos procesos no se pueden dejar a la espontaneidad por toda una serie de elementos. Las políticas agrarias presentan un contenido explícito y otro implícito.

El contenido explícito está propiamente en las políticas sectoriales, lo que todo el mundo conoce como política agraria. Pero hay otro contenido que está implícito en las políticas macroeconómicas e indiscutiblemente tiene su impacto también en la política agraria. Esto es importante porque en la déca-da de los 90, para poner un ejemplo, se esbozaron medidéca-das dirigidéca-das hacia el sector, que si bien han sido favorables, como la apertura de un mercado de libre concurrencia, la reconversión de la granja estatal a UBPC, sin embargo el negativo contexto macroeconómico en que se desenvolvieron, anuló en buena medida el efecto de esas políticas. Por eso es que es importante tener en cuenta que deben estar alineados tanto la macroeconomía como lo que se haga en este sector propiamente.

Ahora bien, ¿qué es lo característico y lo complicado también en el con-texto en que nos movemos de política agraria? Es que se ha tratado de darle una integralidad al tema de la política agraria, lo que es realmente bastante complejo y hay que partir del dominio de los aspectos conceptuales. ¿Cómo nosotros ve -mos la política agraria en este caso, a partir de una visión de los distintos com-ponentes?

COMPONENTESDEUNAPOLÍTICAAGRARIA

Políticas de precios y de incentivación económica. •

Políticas de recursos naturales: tierra y agua. •

Políticas de acceso a los recursos. •

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Esto de los componentes es muy importante, pues deben de estar muy interrelacionados. Nosotros podemos incentivar la política de precios, pero si no tenemos en cuenta la política de recursos naturales o la política de acceso, no logra-mos el efecto deseado, y además, la integración de estos componentes también tiene que estar, como ya se ha dicho, alineada con las políticas macroeconómicas. La política de precios está dirigida a la incentivación económica de los recursos humanos. La política de recursos naturales a los recursos patrimoniales y la política de acceso que tiene que ver mucho con la gestión y el funcionamiento de los factores productivos en este caso.

Aquí se había hablado por Valdés Paz y por Funes de las etapas anteriores, o sea, lo que matiza la política agraria en las etapas anteriores. En la etapa de esa agricultura intensiva en recursos y después en el período especial, el énfasis estaba en la disponibilidad de recursos, ya que estábamos en una etapa donde teníamos recursos abundantes provenientes del campo socialista y acondicionamos el mo -delo agrario nuestro a esa abundancia y disponibilidad de recursos; después caí-mos en la etapa del período especial, lo que explicó Funes, y acondicionacaí-mos estos modelos agrarios a trabajar con escasez de recursos. Ahora bien, en la etapa actual no signifi ca que el tema de los recursos no sea importante, ya que seguimos estando con escasez de recursos, pero le encontramos un factor nuevo, que es el matiz de lo local en este caso.

PRINCIPIOSQUEDEBERÍANREGIRLAPOLÍTICAAGRARIA

Descentralización de las funciones estatales. •

Eliminación de los subsidios a los productores. •

Mayor espacio para las relaciones monetarias mercantiles. •

Cambios en la política de acceso. •

El territorio local como eje de las transformaciones en el sector. •

Si estamos pensando en una agricultura donde el predominio o el pro-tagonismo lo tienen los agentes no estatales, que tienen la tecnología, cerebro y razón en el bolsillo como decía Funes, no podemos pensar en mecanismos administrativos, tenemos que pensar en los instrumentos, en el espacio que debe tener el intercambio monetario mercantil, y debe haber también cambios en las políticas de acceso. Las políticas de acceso también deben ser, no que la empresa entregue una cantidad de fertilizantes y una cantidad de recursos, sino que el productor y el territorio puedan acceder a esos recursos.

Ahora bien, en política de precios hay un famoso problema conocido como el dilema fundamental de los precios. El productor ¿qué quiere? Altos precios por su producción, eso es un hecho. Pero ¿qué pasa con el consumi-dor? El consumidor quiere bajos precios. Estamos en un país socialista donde tampoco podemos traspasar al productor ese problema de los precios, y ahí es

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donde está el dilema entre productor y consumidor. ¿Cómo se resuelve eso? Vía subsidio. Es como lo resuelven en todas partes del mundo. Ahora bien, ¿cómo lograr entonces buenos precios apara el productor? En primer lugar se está trabajando en el perfeccionamiento de la política de precios al productor en este nuevo contexto. El primer problema es el acercamiento a los precios reales. El precio real es la relación del precio de un producto respecto a otros bie -nes y servicios de la economía nacional. ¿Qué se quiere decir con esto? En una forma más fácil, si el productor antes, con un quintal de boniato compraba una mu -da de ropa y después cuando se deteriora ese precio, como pasó en el período especial, el quintal de boniato apenas le alcanza para comprar un par de medias, entonces el precio que se está pagando no es el precio real que corresponde al producto. En ese momento se obligaba por parte del Estado a cambiar el precio de los productores a un precio determinado por un listado ofi cial de precios, que estaba muy por debajo del real. Entonces los productores empezaron a buscar otros canales de comercialización o simplemente se desestimulaban para producir. Cuando eso ocurre, cuando hay una distancia entre el precio real y el precio que se le paga por un producto, lo que se está haciendo es que se le está poniendo un gravamen al productor. Entonces el primer punto en este caso será perfeccionar la política de precios, tratar de que los precios que se le dan al productor sean realmente estimulantes, que le permitan con ello adquirir otros bienes en la economía nacional.

El segundo principio es facilitar el acceso fi nanciero. Aquí hay un gran problema en el país con el tema de la dualidad monetaria, ya que el productor pro-duce en moneda nacional y sin embargo una parte importante de los recursos que debe emplear son en divisa. Entonces el mecanismo de acceder a esos recursos, a los insumos, se hace complicado y ahí está la génesis de la necesidad de la asignación centralizada de insumos. Porque el Estado cubano es el que impor -ta esos productos y los entrega en moneda nacional. Pero entrega por asignación y ese es un tema que hay que cambiar en cuanto al acceso fi nanciero.

Otro aspecto importante es el cambio del mecanismo de fi jación de precios. O sea, si es el Estado el que va a fi jar algunos precios, entonces no debe pasar como pasó, que una propuesta de precios de la leche se demore 2 años para ser aprobada. Después se hizo otra propuesta de precio y se vuelve a demorar 2 años más. Eso no puede ocurrir porque estamos en un contexto donde la dinámica en la economía es muy importante. En ese sentido se están pensando en varias variantes, con indicadores sintéticos de precios, etc., a partir de variables pon-deradas.

¿Dónde está el principal problema con el acceso a los recursos? El pro-ductor no accede a los insumos, y no hay un mercado de insumos como tal. ¿Y por qué? Porque no hay un esquema de fi nanciamiento para esto. O sea, no se ha logrado resolver esa inecuación. Ya en eso del acceso se tienen algunas fórmulas, estamos trabajando en eso, para poder crear ese mercado de insumos, aunque en un principio no podría ser un mercado de insumos que posibilite el

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acceso a todas las necesidades que tengan los productores. O sea, va a ser un mercado de insumos con ciertas limitaciones.

El tema de los precios también preocupa en otros sentidos. Estamos vien-do el precio desde el punto de vista del productor, pero hay que ver también el precio desde el punto de vista del consumidor, porque seguridad alimentaria no es solamente disponibilidad. Seguridad alimentaria también signifi ca accesibili-dad. Recientemente un colega decía, si no hay ingresos, no hay acceso, aunque haya exceso. Podremos estar en un contexto quizás futuro donde tengamos cierta disponibilidad alimentaria, pero vamos a tener un por ciento de la población que no va a poder adquirir esos productos. Se pudiera crear un contexto donde los precios van a ser mayores, cambiantes, unidos a la eliminación gradual de la libreta de abastecimientos, la canasta normada, en el que el consumidor se encontrará enfrentado a una situación bastante difícil,

Sobre el impacto de los precios al consumidor, ¿qué se ha pensado en ese sen -tido? Primero, que tiene que haber un cambio en la política de subsidios. Ese subsidio universal que hoy en día se aplica tanto para el que necesita como para el que no lo necesita debe cambiar para un subsidio más personalizado. Eso es complicado también. El país tiene una segmentación del mercado horrible. Diseñar el mercado para el consumidor no nos servirá para el productor. Uno mismo tiene que hacer un algoritmo de qué cosa comprar por la libreta, qué comprar en la shopping, qué comprar en el mercado de Cuatro Caminos, que com-prar en la EJT y optimizar todo eso. Nos hemos vuelto unos matemáticos en todo esto y eso es complicado también para el productor en ese contexto de re-laciones monetario mercantiles que tiene que recibir señales del mercado. O sea, qué voy a sembrar, si me conviene más sembrar ajo o sembrar cebolla. Es decir, ese mecanismo tiene que tener mayor transparencia y se ha hecho un trabajo sobre la unifi cación de esos mercados, la eliminación de esa segmentación. Se piensa que si se unifi ca el mercado los precios van a ser los del mercado agropecuario, y eso no es así. No es así porque no se puede pensar que las 500 mil toneladas de arroz que se distribuyen hoy por la canasta normada se puedan llevar a un mercado liberado a 6, 7 u 8 pesos la libra como está ahora en ese mercado. Ni tampoco puede ser el precio de los 20 centavos de la libreta. Lo interesante de todo eso fue, que cuando se hizo el ejercicio ese, nos dio entonces que el costo de la canasta básica en condiciones de no segmentación del mercado es más bajo, o sea, que lo que hoy en día uno gasta, una parte en la shopping, una parte en la libreta, otra parte en el mercado agropecuario, es más caro que si se comprara todo con precios uniformes en un mismo mercado. A partir de esa simulación de precios se obtuvo el costo de esa canasta básica y el por cien -to que nos da de población vulnerable es menor que el actual. Se hizo el ejercicio dos veces, y lo volvimos a reeditar el año pasado y volvió a dar inferior el costo de la canasta básica.

La política de acceso a los recursos es otro aspecto que tiene que ver con la gestión y el desempeño. Es una cuestión también muy complicada de resolver,

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porque la gran traba de todo esto está en la política de acceso a los insumos, a las fi nanzas, a los mercados y a la tecnología. El acceso fi nanciero es lo más complicado de resolver de todo, porque aunque se piensa que el dinero está ahí, proveniente de la sustitución de importaciones, ese es un dinero virtual. O sea, que el país se gasta 1 500 millones de dólares al año en importar alimentos, y se dice teóricamente que ese dinero es mejor emplearlo para importar insumos y contar con los recursos, y poder producir nosotros con un efecto positivo sobre la sustitución de importaciones. Pero cuando se necesitan los recursos y se va a buscar de ese dinero que ingresamos y se tiene guardado para importar recursos, ese dinero no está, porque la situación de la economía es bastante apremian-te, que fue lo que pasó este año. Este año 2010 el dinero que estaba destinado para importar los insumos para frijol y para arroz no estaba disponible en el momento que había que hacer las compras. Apareció después, pero la agricul-tura es sumamente estricta, y si el recurso no llega a tiempo, se pierde el frijol. Entonces hubo que salir a comprarlo a última hora, antes de fi n de año, para evi -tar que se pase una Navidad sin frijoles negros y sin arroz.

Está el tema de la dualidad monetaria, y se ha pensado en varios esquemas, buscando un precio para el productor que se acerque al precio real, con fórmulas que permitan establecer un mecanismo a partir de los costos, calculando un costo base y un costo bonifi cado para establecer un precio igual, para buscar destrabar el problema y acabar de implementar el mercado de insumos, con un precio determinado. Estamos trabajando ya en variantes específi cas para que el fondo de sustitución de importaciones no sea un fondo virtual sino que sea un fondo real.

Ahora bien, en política de acceso a los mercados, estamos hablando de unifi cación del mercado pero vamos a tener que convivir con dos canales básicos, el canal de las producciones controladas por el Estado. O sea, lo que se le llama comúnmente entrega al balance, como es el caso del arroz, como es el caso de la leche, como es el caso del fríjol y las producciones de libre concurrencia. Y aquí empieza una separación en cuanto a precio y en cuanto a mecanismo de comercialización. No se puede pensar en que el Estado esté fi jando el precio del perejil, del cebollino, del cilantro, etc. A estos cultivos no le debe corres-ponder al Estado fi jarle precios. Todavía el listado actual de 21 productos es demasiado grande. Lo óptimo estaría por debajo de 10. Se deberían priorizar aquellos productos que constituyen sustitución de importaciones y que sean exportables. Eso es el interés estatal en esa producción y que el Estado entonces fi je precios para esos productos. Lo otro pudiera ser la libre concurrencia. Por tanto, la comercialización estaría compuesta por un poco de acopio, que se va a encargar de aquellas producciones de entrega al balance nacional, y el resto a cargo de los productores.

Y en cuanto a los recursos naturales, en el caso de la tierra, hay la di-námica, dominada por utilización y rendimiento. Se está pensando, con la Ley 259, extender la frontera agrícola. Pero hay que pensar que ese es el factor

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extensivo, pero tenemos que considerar también el factor intensivo, en la ele-vación de los rendimientos, así como en otras cuestiones que saltan a la vista y mucha gente no tiene en cuenta. Actualmente solo tenemos 0,29 hectáreas por habitante de superfi cie cultivada y 0,11 hectáreas por habitante dedicada a la producción de alimentos, y esa es una realidad que hay que cambiar. En cuanto al problema de los rendimientos, no hemos tenido sufi cientemente en cuenta el mejoramiento de los suelos como un factor de elevación de los rendimientos, y también pensar en preservar y mejorar los suelos. El otro tema que tiene que ver con los suelos es el tema del dimensionamiento. ¿Cuál es la escala óptima de producción que nosotros debemos tener?

Por otra parte, el tema del agua es tan complicado como el tema del suelo, y hay que pensar también en tarifas de agua, en cobro y penalizaciones por el agua, no de una forma tan benévola como hoy. Hay que pensar también en la utilización del agua dentro de los recursos naturales en general, en la compe-tencia de los recursos naturales, Cuba no es Brasil ni es Australia, esos países de grandes extensiones de tierra y abundantes en agua, y hay que pensar cómo y en qué cultivo invertir mejor el agua o la tierra. Cabe una duda, ¿es negocio invertir tanta agua en arroz o a lo mejor elevar el por ciento de riego de la caña cuando el azúcar está a más de 30 centavos la libra? Por último, cuando nos referimos al tema local, hay que considerar que este está estratifi cado entre el sector urbano, la agricultura urbana y la suburbana, y lo que llamamos los polos productivos. Estos no son solo límites geográfi cos, son límites tecnológicos también, o sea, la agricultura urbana y la suburbana deben trabajar ambas bajo esquemas agroecológicos, esa es la fi losofía a seguir; ya los polos productivos quizás en cierta medida se dediquen más a la agricultura tradicional, pero tam-bién son límites económicos. ¿Por qué decimos esto de los límites económicos? Habíamos hablado de que hay una gama de productos que van a ser por libre concurrencia, a eso se va a dedicar fundamentalmente la agricultura urbana y suburbana, y los mecanismos de comercialización serían no estatales en este caso. Pero en lo que concierne a los polos productivos, son más bien los que se dedicarían a las producciones que se entregan al balance, sin que sea una camisa de fuerza, y ya esos tendrían su precio estipulado por el Estado y sus ca -nales de distribución estatales.

Y por último, ya el municipio o la localidad, tendría otro protagonismo distinto al de hoy, tanto por la vía de las cadenas productivas territoriales, las medianas y pequeñas empresas a que se hizo referencia anteriormente, las coo-perativas de segundo grado que integrarían la base productiva en el territorio. Habrá un cambio también en la planifi cación. Ya esa planifi cación centralizada y fi scalizada no va a ser como hoy en día, ya eso es una realidad aunque todavía incipiente de la gestión de proyectos de desarrollo local, o sea, se buscarían pro -yectos de mini industria, pro-yectos de todo tipo, que sean en benefi cio, en fun-ción de la seguridad alimentaria.

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Dr. Pablo Fernández

Para cerrar nuestra presentación, como se explicaba al inicio de esta po-nencia, lo hacemos así a dos voces, porque el colega Bu y yo hemos venido trabajando en esto por casi 4 o 5 años. Habíamos identifi cado a partir de un plan -teamiento del compañero Raúl en el año 1997, en el aniversario de los organo-pónicos, que había que desatar los nudos que ataban el desarrollo de las fuerzas productivas en la agricultura. A partir de ahí, postulamos como una de las prin-cipales direcciones políticas la creación de un nuevo sistema de relaciones de producción, que es como explicó Bu y expusieron Valdés Paz y Fernando, que es la necesidad de sustituir los mecanismos administrativos que prevalecieron hasta los años 90, por mecanismos de relaciones monetario mercantiles para promover el pleno desarrollo de las fuerzas productivas. La creación de un mer-cado de insumos, delegar la función administrativa y de dirección a favor de los territorios en aquella actividad que por sus características y destino económico así lo aconsejen, todo está imbricado de una forma sistémica.

ELPROYECTODE LINEAMIENTOS

Veamos el proyecto de Lineamientos que está en discusión, cómo recoge esas direcciones políticas. El Lineamiento número 166, que señala la necesidad de lograr que el sector aporte progresivamente a la balanza de pagos del país para dejar de ser un importador neto de alimentos, sustitución de importacio-nes y disminuir la alta dependencia de fi nanciamiento que hoy se cubre con los ingresos. El Lineamiento 167 sugiere adoptar un nuevo modelo de gestión a tenor de una mayor presencia de formas productivas no estatales que deberá basarse en una relación efectiva de las relaciones monetarias mercantiles a fi n de promover una mayor autonomía a los productores e incrementar la efi ciencia, así como posibilitar una gradual descentralización hacia los gobiernos locales. El 169 —fíjense que todos están dirigidos hacia el mismo objetivo— indica que hay que independizar las distintas formas de cooperativa de la intermediación de la empresa estatal, e introducir de forma gradual las cooperativas integra -les de servicio en las actividades industria-les a escalas loca-les. Le sigue el 170, que plantea la necesidad de adecuar la producción agroalimentaria a la de-manda, eso tiene que ver con lo que se planteó previamente de la unifi cación del mercado, la transformación de la comercialización, elevar la calidad y exigencia a los contratos, limitando la circulación centralizada para aquellos renglones vinculados al balance nacional y otorgarle un patrón más activo a la

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