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M 5,5: 3ª bienaventuranza
La 3ª bienaventuranza no está tomada de Isaías, sino del salmo 37. Es la que se suele traducir por «los mansos», que suena un poco raro. En realidad hay que estudiar el salmo 37 para ver qué significa.La palabra del salmo 37 en hebreo es la misma de los «pobres», pero el griego le ha dado el sentido que se deduce del contexto, y que es los que carecen de independencia y libertad, los que están sometidos a otros. El salmo trata de eso.
Existía en Israel una legislación digamos utópica, pues parece que casi nunca se llevó a la práctica, aunque está en los libros del A.T., en la cual se repartía la tierra de manera que cada familia tuviera su pequeño patrimonio, lo suficiente para vivir, y con eso se asegu-raba la libertad, la autonomía y la dignidad de todos los componen-tes del pueblo. Cada uno era autosuficiente, era independiente y, por lo tanto libre. Esto parece que nunca llegó a existir pero, de hecho, en la época en que podemos ya controlar más la Histo-ria, la época de la Monarquía, está clarísimo que se había acaba-do. Primero, los reyes y los grandes de la corte empezaron a acu-mular propiedad y así se continuó de forma que, ya en tiempos de los profetas, Isaías dice: «Maldito el que añade campo a campo; maldito el que añade casa a casa y no deja espacio para nadie en el país» (Is. 5,8). Y esto en el siglo VIII antes de Cristo.
En tiempos del Evangelio era lo mismo, naturalmente. La injusticia era enorme. Precisamente el salmo 37 trata de calmar a los que(TL) Dichosos los mansos, porque ésos van a heredar la tie-rra.
(TT) Dichosos los sometidos porque a ésos Dios les va a donar la tierra.
(TP) Dichosos los sometidos porque a ellos Dios les va a donar una independencia y libertad tal, que les permitirá vivir plenamente felices.
2 protestan porque los han despojado de su terreno. Al que tenía una pequeña fuente de subsistencia, que era su pequeña propie-dad, se la habían quitado los más grandes, los más listos, los más ricos, y lo habían dejado sin nada. Y, entonces, estaban someti-dos, eran siervos de los terratenientes. No tenían ni independencia ni libertad. Y el salmista lo que pretende es consolar a esta gente diciendo que ya Dios lo arreglará. Pero Dios no lo arregla. En tiempos de Jesús la cosa seguía igual. Y Jesús dice que se arregla así.
La frase del salmo dice: «Ellos poseerán tierra». Sin artículo, es decir, un terreno. El evangelista pone: «ellos poseerán la tierra». El salmo habla de cada familia; el evangelista habla de los someti-dos, en general. Ya no es poseer un pedazo de tierra, como pen-saba el A.T., sino que la tierra pasa a ser un símbolo. La tierra en-tera, que es como la tierra prometida. No es que se trate de que entre todos poseamos la tierra, como propiedad para cultivarla, si-no que poseer la tierra todos en común es el símbolo de la li-bertad, de la autonomía e independencia de todos los hom-bres. O sea, los que estaban sometidos van a encontrar su li-bertad y su independencia. Una manera de acabar con la injusti-cia. Los que están oprimidos, los que sufren la opresión, los que están sometidos. Y todo es efecto progresivo de la Historia del Mensaje del Evangelio. O debe serlo, porque, hasta ahora, tam-poco se ha visto nunca. Tenemos que confesarlo. Porque es que también difícilmente se han visto estas comunidades cristianas al estilo de la primera bienaventuranza. La Iglesia no ha cultivado es-to. Dentro de la Iglesia se han dado grupos pero, por circunstan-cias políticas, han sido perseguidos, naturalmente, y no han tenido un efecto así. Lo que se ha realizado no ha sido directamente gra-cias al mensaje del Evangelio, sino que se ha efectuado. Eviden-temente, la situación del obrero hoy no es la que era en tiem-pos de Jesús, sino infinitamente mejor, por lo menos en los países del norte. Hay más independencia, más libertad, más autonomía, más seguridad económica.Y esto se ha hecho, no por el Evangelio, sino por los trozos del Evangelio elegidos por ciertos motivos ideológicos y puestos en práctica, aunque sea mezclados con otras muchas cosas.
Pero la comunidad cristiana como tal, hasta ahora, no la hemos visto.
3 1. ¿Por qué la traducción teológica de «los mansos» es «los sometidos»?
¿En qué texto del AT se basa esta traducción?
2. En el Salmo 37, al que se refiere Mt, los sometidos son aquellos que por la codicia de los malvados, han perdido su independencia económica (tierra, te-rreno) y su libertad, y tienen que vivir sometidos a los poderosos que los han despojado. Su situación es tal que no pueden defenderse, ni hacer valer sus derechos y ni siquiera expresar su protesta. Se trata, pues, de individuos cu-ya no-violencia no se debe a una cualidad moral (mansedumbre) sino a su indigencia, a la falta de recursos para subsistir y defenderse por sí mismos. A
estos Jesús promete no ya la posesión de «tierra», es decir, de un te-rreno propio, sino la posesión de «la tierra», es decir, la tierra entera.
¿Qué ha querido decir Mt con eso? ¿Qué implica la universalidad de esa tierra prometida?
3. El que Mt sustituya el poseerán del salmo 37 con van a heredar ¿signifi-ca que no van a adquirir la tierra con la fuerza o la violencia sino que la recibirán como un don de Dios? (SÍ) (NO)
4. ¿Cómo Dios les va a restituir su libertad, su independencia y su digni-dad a los que estaban sometidos? (SÍ) (NO) (?)
Interviniendo milagrosamente en un futuro lejano o en el más allá, aunque
no hagamos nada aquí y ahora.
Por el exterminio de los que se los han quitado y los oprimen.
Por el compartir solidario y el darse generosamente –constante a pesar de
la oposición que suscita– de un grupo que permita a Dios ejercer su reina-do.
5. ¿Cómo entendía yo esta bienaventuranza? (marcar lo que corresponda) La «herencia» es la salvación del alma.
«La tierra» prometida es el más allá.
Para salvarse y alcanzar el más allá, es necesario ser «mansos», es decir,
someterse acrítica y mansamente a la autoridad, aunque ésta sea abusi-va.
Jesús llama dichosos a los que tienen que vivir sometidos a los que los
han despojado (y en una situación tal que ni siquiera pueden expresar su protesta), porque si sufren con paciencia en esta vida, gozarán eterna-mente en la otra.
4 6. ¿Cómo entiendo esta bienaventuranza ahora? ¿Cuál es su mensaje para
mí? (señalo numerando en orden de importancia)
Las bienaventuranzas no son una letanía consoladora para confortar a los
atribulados de la humanidad. Son la invitación, dirigida a todos, a com-prometerse de hecho por la eliminación de las causas del sufrimiento.
Supuesta la opción por la pobreza (v.3a) que pone en marcha el
dinamis-mo del reinado de Dios (v.3b), y la fidelidad a esta opción (v.10a) que lo perpetúa (v.10b), ese reinado va a consistir fundamentalmente en dos co-sas:
1º En la liberación de la opresión, del sometimiento y de la injusticia (vv.4-6).
2º En un comportamiento de amor con el prójimo (vv.7a, 8a, 9a) que origi-na la experiencia de la solicitud, presencia y paternidad de Dios (vv. 7b, 8b, 9b).
El Reino de Dios no se va a dar a nivel de toda la sociedad. Será siempre
una utopía, algo no plenamente realizado en la historia (la gran utopía).
Pero se va haciendo realidad (la pequeña utopía) en la medida en que
haya grupos de hombres y mujeres que vivan (como una tarea a realizar paulatina y progresivamente) el proyecto de solidaridad, de fraternidad, li-bertad e igualdad, que pretendió realizar Jesús cuando reunió su primera comunidad de discípulos.
7. A propósito de la «pequeña utopía». Comentar:
¿Puedo citar otras realizaciones que, no muchos años antes, parecían imposibles? (La unión europea, la caída del muro de Berlín, el fin del
Apart-5
heid en Sudáfrica y de la discriminación racial en USA, la declaración de los derechos humanos, la igualdad de derechos del hombre y de la mujer, etc.)
8. ¿Por qué lo primero que hizo Jesús en cuanto se puso a proclamar la llegada del Reino, fue reunir un grupo, una comunidad de seguidores
(Mt 4,18-22; 5,1; 8,23; 9,9-11; 10,1-4) en la cual había bolsa común (Jn
12,6), el mismo Señor se comportaba como un servidor de los demás
(Mc 10,43-45; Jn 13,13-14), y todos vivían como hermanos y se
conside-raban como tales? (Mt 23,8-11)
9. ¿Sé de grupos cristianos comunitarios que van haciendo realidad poco a poco el proyecto de solidaridad, fraternidad, libertad e igualdad que pretendió realizar Jesús cuando reunió su primera comunidad de discí-pulos?