TecnoHISTORIA. Objetos y Artefactos de Piedra Caliza, Madera y Otros Materiales

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Tecno

historia

Objetos y artefactos de piedra caliza, madera y otros materiales

Manuel A. Román Kalisch y Raúl Ernesto Canto Cetina

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Tecno

historia

Objetos y artefactos de piedra caliza, madera y otros materiales

Manuel A. Román Kalisch y Raúl Ernesto Canto Cetina Coordinadores y editores

Facultad De Arquitectura Universidad Autónoma De Yucatán

Dirección De Estudios Históricos

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DIRECTORIO

Rector

Dr. Alfredo Dájer Abimerhi

Secretario General

M. en I. José Antonio González Fajardo

Director General de Desarrollo académico

Dr. Carlos Manuel Echazarreta González

Coordinador General de Extensión

Dr. Francisco Fernández Repetto

Director de la Facultad de Arquitectura

Arq. Ginés Laucirica Guanche

Secretaria Académica

Arq. Ligia Ancona Martínez, M. en B.

Secretario Administrativo

M. en Edu. Manuel A. Canto Castro

Jefe de la Unidad de Posgrado e Investigación

Arq. Alfredo Alonzo Aguilar, M. en C.

COORDInaCIón y EDICIón:

Dr. Manuel Arturo Román Kalisch Dr. Raúl Ernesto Canto Cetina DIsEñO GRáfICO

Talia Román Villalobos José Enrique Parra Navarrete Edilberto Barrero Dávalos PORTaDa

IMAGEN 1. Noria de Muna fines del siglo XIX. Fuente: Alice Dixon Le Plongeon, “The New and Old in Yucatan”, en Harper’s New Monthly Magazi-ne, Nueva York, febrero de 1885.

IMAGEN 2. Corte de la noria de tiro cubierta de Mama, Yucatán.

Fuente: Leonardo Icaza Lomelí.

TIPOGRAFÍA DE TÍTULO: Basada en el póster oficial del Simposio elaborado por Pablo Iván Mora Pérez.

COmITé DE aRbITRajE CIEnTífICO Dr. Gabriel Castañeda Nolasco Dr. Alejandro Isabel Galván Arellano Dr. Luís Gabriel Gómez Aspeitia Dr. Luís Fernando Guerrero Baca Dra. Aída López Cervantes

Dr. Luís Alberto Mendoza Pérez Dr. Rubén Salvador Roux Gutiérrez Dr. Iván San Martín Córdoba

Dr. Aurelio Sánchez Suárez

Dra. Marilia María Brasileiro Teixeira Vale Dr. Jesús Victoriano Villar Rubio

ISBN: 978-607-9405-10-6

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Tecnohistoria

Objetos y artefactos de piedra caliza, madera y otros materiales

Manuel A. Román Kalisch y Raúl Ernesto Canto Cetina Coordinadores y editores

auTOREs:

Ilse Angélica álvarez Palma, Gladys Arana López,

Antonio Bojórquez Carvajal, Fátima Carolina Campos Delgado, Raúl Ernesto Canto Cetina, Adrián R. Contreras Manzanilla,

José Manuel A. Chávez Gómez, Annick Daneels, Yuko Kita, Karla I. Medina González, Marisol Ordaz Tamayo,

Inés Ortiz Bobadilla, Daffry Alicia Puc Gómez, Roberto Reyes Pérez, Alfonso Romo del Vivar, Manuel Arturo Román Kalisch, Rubí Elina Ruíz y Sabido, Raúl Pavel Ruíz Torres, Ana Daría del Carmen Torres Menéndez,

María Elena Torres Pérez, Clara Sugeydy Torres uicab, Lucía Tello Peón y Rubén Antonio Vega González

Facultad De Arquitectura Universidad Autónoma De Yucatán

Dirección De Estudios Históricos

Instituto Nacional De Antropología E Historia

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COnTenidO

EL CANAMAYTé, LA TECNOHISTORIA, Y LEONARDO ICAzA (1945-2012)

A MANERA DE EXORDIO I

INTRODuCCIóN V sECCIón 1. lO COTIDIanO y uTIlITaRIO

ARQuITECTuRA Y TECNOLOGÍA AL SERVICIO DEL AGuA. DE LA TECNOHISTORIA A LA VIDA COTIDIANA EN EL CAMBIO DE SIGLO XIX-XX EN MéRIDA. Gladys Noemí Arana López 002

REALIDAD MATERIAL, SIMBóLICA Y uTILITARIA EN HIERRO Y MADERA, EN YuCATáN, CAMBIO DEL SIGLO XIX-XX. Lucía Tello Peón 027 CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIONES ESPACIALES EN LA ARQuITECTuRA PARA LA

PRODuCCIóN CAFETALERA EN LA REGIóN DE COATEPEC, VERACRuz A TRAVéS DE LA IMPORTACIóN TECNOLóGICA (1850-1940). Ana Daría del Carmen Torres Meléndez 042 CAPÍTULO 4. DE LA ESTRuCTuRA A LA TEXTuRA: VARIACIóN DE uSO DE

MATERIALES DE CONSTRuCCIóN EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX. María Elena Torres Pérez 061 sECCIón 2. DE aRquITECTuRa vERnáCula

CAPÍTULO 5. PROCESO DE DESARROLLO DE LOS SISTEMAS CONSTRuCTIVOS EN LA VIVIENDA RuRAL EN LA zONA CENTRO DE QuINTANA ROO, 1940-2010. Clara Sugeydy Torres Uicab 082 CAPÍTULO 6. TIERRA Y MADERA: OPCIONES SuSTENTABLES PARA LA

CONSTRuCCIóN. Rubi Elina Ruiz y Sabidoy Adrián René Contreras

Manzanilla 103

CAPÍTULO 7. ESTuDIO PATOLóGICO DE LA VIVIENDA POPuLAR DEL SIGLO XX EN LA COMuNIDAD EJIDAL SODzIL NORTE. Fátima C. Campos Delgado y Miguel Ángel Cerón Cardeña 119

CAPÍTULO 8. PATOLOGÍAS EN EDIFICACIONES DE MAMPOSTERÍA DE PIEDRA POR HuMEDAD CAPILAR. Karla I. Medina González y Miguel A. Cerón Cardeña 139 CAPÍTULO 9. PATOLOGÍAS EN LAS CASAS DE MADERAS ANGLO-CARIBEÑAS. Daffry

Alicia Puc Gómez y Miguel Angel Cerón Cardeña 160 sECCIón 3. una mIsCElanEa TECnOhIsTóRICa

CAPÍTULO 10. CHAPOPOTE COMO ESTABILIzANTE DE LA CONSTRuCCIóN DE TIERRA CRuDA. Yuko Kita, Annick Daneels y Alfonso Romo de Vivar 174 CAPÍTULO 11. MuJERES A 100 KM/H: PuBLICIDAD Y uSO DEL AuTOMóVIL EN

MéXICO EN LAS PRIMERAS DéCADAS DEL SIGLO XX. Ilse Angélica Álvarez Palma 194 sECCIón 4. ElEmEnTOs COnsTRuCTIvOs

CAPÍTULO 12. LA MADERA EN LA ARQuITECTuRA VIRREINAL. GEOMETRÍA Y PROPORCIóN. Inés Ortiz Bobadilla 219 CAPÍTULO 13. LA BóVEDA DE ROLLIzOS DE YuCATáN APORTACIóN ESTRuCTuRAL

DuRANTE LA éPOCA COLONIAL. Marisol Ordaz Tamayo yAntonio Bojórquez Carvajal 237 CAPÍTULO 14. LA TEJA PLANA DE BARRO EN LA ARQuITECTuRA YuCATECA. Rubén Vega González y Roberto Reyes Pérez 254 CAPÍTULO 15. EL ORIGEN HISPANOáRABE DE LA NORIA DE TIRO EN YuCATáN,

EL CASO DE MAMA. José Manuel A. Chávez Gómez 279 CAPÍTULO 16. PERTINENCIA BIOCLIMáTICA DE LA ARQuITECTuRA CIVIL

VIRREINAL EN YuCATáN. Raúl Ernesto Canto Cetina, Manuel Arturo Román Kalisch y Raúl Pavel Ruíz Torres 296

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EL C ANAMA YTÉ, LA TECNOHIS TORIA, Y LEONARDO IC AZA (1945-2012) A MANERA DE EX ORDIO Prólogo I

el CanamayTé, la TeCnOhisTOria, y leOnardO

iCaza (1945-2012)

a manera de exOrdiO

José Manuel A. Chávez Gómez DEH-INAH

Antes de que el doctor Leonardo Icaza formara parte del comité organizador del Simposio Inter-nacional de Tecnohistoria “Akira Yoshimura”, dirigía el taller de ciencia y tecnología en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); asimismo era tutor en la División de estudios de posgrado de la Facultad de Arquitectura de la uNAM, y pertenecía al seminario permanente de Historia de la arquitectura y el urbanismo mexicanos. Su inquietud por buscar nuevos enfoques, que se aplicaran al estudio de la arquitectura virreinal e hidráulica, repercu-tían en la formación de noveles investigadores; y por ese compromiso académico se dedicó a dirigir y asesorar tesis, sobre todo a los postulantes de distintas dependencias del INAH y de universida-des como la uADY, la uNAM, la de Guanajuato, la San Nicolás de Hidalgo en Michoacán, la BuAP y la uPAEP, la de Colima, la de Querétaro, la de San Luis Potosí, la de San Carlos en Guatemala y la de Extremadura en España. Fue un notable investigador y colaborador del proyecto Historia de la Arqui-tectura y el urbanismo Mexicanos, cuya colección fue publicada por el Fondo de Cultura Económica y la universidad Nacional Autónoma de México. Particularmente tuvo una importante participación en los tres tomos correspondientes al Virreinato. En el primer tomo realizó un trabajo sobre el siste-ma de medidas con que contaban los pueblos indígenas a la llegada de los españoles.

Con estas expectativas, desde el año 2007, Leonardo y yo impulsamos el proyecto del Simposio Internacional de Tecnohistoria “Akira Yoshimura” en la DEH del INAH. Pensamos en una nueva noción histórica que permitiera desarrollar un trabajo multidisciplinario, desde perspectivas diferentes que enriquecieran la investigación, aportando diversos puntos de vista de un objeto de estudio.

Leonardo y yo fuimos fundadores y coordinadores del Seminario Taller de Tecnohistoria y del Prólogo

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EL C ANAMA YTÉ, LA TECNOHIS TORIA, Y LEONARDO IC AZA (1945-2012)A MANERA DE EX ORDIO El canamayté II

Simposio Internacional de Tecnohistoria “Akira Yoshimura” dónde desarrollamos un par de proyec-tos relacionados con el agua. Esproyec-tos versaron sobre el sistema Hidráulico de la Fuente de Chiapa de Cor-zo, Chiapas y el patrón de medida de los antiguos mayas, que José Díaz Bolio denominó canamayté.1

El canamayté2

El Canamayté es el cuadrado central en la hilada de cuadros en el dorso de la víbora de cascabel, dicho modelo ayudó a resolver problemas relacionados con la construcción de edificios de los antiguos mayas. El canamayté, representaba la cosmovisión maya sobre la formación del cielo y la Tierra a partir de cuatro esquinas y cuatro lados.

Decía Leonardo que:

“En matemáticas al canamayté se le conoce como cuadrivértice, modelo geométrico dinámico basado en la subdivisión del cuadrado y que se explica a partir del movimiento que produce la víbora, puesto que las formas cuadradas de su piel se transforman en rombos y luego recobran su forma original, es decir, representa a un cuadrado inscrito en otro cuadrado. Con este modelo geométrico se construyeron edificios como los de uxmal y diversos arcos, también lo utilizaron los mayas para labrar rocas y realizar diseños de flores o perfiles, pero además los antiguos habitantes de Yucatán lo aplicaron en la localización de los puntos cardinales.3

Continuaba expresando que “A la llegada de los españoles, este modelo matemático continuó vigente en la construcción, y un ejemplo de su aplicación se observa en las norias de algunos conventos francisca-nos del siglo XVI, que fueron incluso levantadas sobre cenotes, como los de Valladolid, Maní y Mama, en Yucatán. El canamayté sirvió para instalar lo que se conoce como ruedas hidráulicas, pues a partir de la subdivisión del cuadrado se estableció el engranaje, conformado por una rueda vertical y otra horizontal, que funcionaban como el motor de la noria.

1 | Díaz, Bolio, José. La geometría do los mayas: y el mayarte crotálico. México, área Maya = Mayan Area, 1967. 2 | Periódico La Jornada 5 de septiembre de 2008.

3 | Idem.

Friso del palacio del Gobernador, uxmal, Yucatán.

Fuente: May uc

Escamas de la serpiente de Cascabel.

Fuente: Basado en José Díaz Bolio, 1977.

Canamayté.

Fuente: Basado en José Díaz Bolio, 1977.

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EL C ANAMA YTÉ, LA TECNOHIS TORIA, Y LEONARDO IC AZA (1945-2012)A MANERA DE EX ORDIO La noción de tecnohistoria III

La gran aportación es que ese modelo sirvió, en Yucatán, para dar soluciones hidráulicas no sólo en las norias sino también en los depósitos de agua llamados aljibes”4.

Esto fue un gran paso para la Tecnohistoria de Yucatán. la nOCIón DE TECnOhIsTORIa

La continua innovación tecnológica en la que están introducidas las sociedades del mundo ha consti-tuido renovaciones constantes en los individuos que las componen, obligándolos continuos ajustes de los dispositivos que marcan la vanguardia en distintas áreas desde la multimedia, la de comunicación hasta la actividad relacionada a la sociedad. El contexto del hogar y los sitios de trabajo están llenos de artículos y herramientas cuyo uso no es tan complicado porque no demandan conocer la información sobre de las técnicas aplicadas para su manufactura. Estos dispositivos contienen información histórica relacionada con los procesos a los que fueron sometidos para su perfeccionamiento hasta alcanzar un lugar en los mercados. A la documentación de estos contextos se les ha denominado Tecnohistoria o historia de la téc-nica. Por ello se propone utilizar esta novedosa herramienta en los distintos campos científicos y convertir-la en una metodología multidisciplinaria, con convertir-la cual se puedan obtener nuevos logros en futuros estudios. A la Tecnohistoria la debemos entender como la documentación de todo proceso creativo, de diseño, funcional, estético y utilitario al que se somete un artefacto u objeto cualquiera usado en la vida cotidiana, por ejemplo desde una taza hasta una computadora, una calculadora o la construcción de un edificio, a partir de su idealización, elaboración hasta su desecho. Si bien lo que pretende es estudiar antecedentes de las distintas técnicas que se conjugan al elaborar un objeto, no se remite sólo a utensilios contemporá-neos, sino también abarca objetos antiguos que han desaparecido. La creación del término se le atribuye al novelista japonés Akira Yoshimura quien en la década de los setenta del siglo XX señaló la palabra como un género literario dentro de la novela histórica. Zero Fighter es el texto de su autoría donde por primera vez se usa el epíteto. Dicha novela aborda el tema de la tecnología utilizada para el diseño, construcción y uso del avión-caza de combate japonés llamado zero y tiene como personaje principal al constructor de la aeronave, a través del cual se va narrando como llevó a cabo la planificación y primeros trazos, la experimentación e innovación técnica tanto en la aerodinámica como en el combate aéreo. Así se gesto

Propuesta de Leonardo Icaza del uso y trazo del Canamayté en la fachada de la iglesia de Mama, Yuc.

Fuente: Basado en el Catálogo de Construcciones religiosas de Yucatán, T. I, Talleres Gráficos de la Nación, 1945.

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EL C ANAMA YTÉ, LA TECNOHIS TORIA, Y LEONARDO IC AZA (1945-2012)A MANERA DE EX ORDIO La noción de tecnohistoria IV

el término que se convertiría en una herramienta útil aplicada a todas las disciplinas cuyo origen, fue un género literario.

Sin embargo, diversos investigadores del mundo, entre los que destacan japoneses, alemanes y nor-teamericanos, descubrieron el valor útil y práctico que se podía obtener, al usar el término Tecnohistoria como eje para sus investigaciones. Por ello al reflexionar sobre los datos históricos que poseen los distintos artefactos usados en la vida cotidiana, descubrirlos y contar con nuevas alternativas como la Tecnohistoria para lograr obtener más y mejor información sobre ellos, redunda en un mejor entendimiento del contex-to tecnológico imperante en la sociedad contemporánea.

Así Leonardo Icaza agregó que:

Esto nos permitirá entender cómo el hombre ha ido adaptándose a su medio y la constante búsqueda de ele-mentos para hacer más amable su vida diaria”. Pudiendo “presentar el trabajo del artesano en el foro (el sim-posio) es un modo de ligar un patrimonio tangible con un intangible, y (…) se busca rescatar esas tradiciones y conocimientos que se emplean en la realización de un objeto, (…) es el arte de fabricar”.

Por lo que el simposio Internacional de Tecnohistoria se trata de un espacio donde especialistas de di-versas regiones del mundo comparten estudios que se engloban en el concepto acuñado por el escritor japonés Akira Yoshimura; “con ello se enriquecen las investigaciones y se completan los huecos, ya que un

solo objeto puede reunir a su alrededor diversas ciencias”, llegó a decir en algún momento Leonardo Icaza.

Estos fueron los puntos que a Leonardo y a mí vnos motivaron a llevar a cabo este simposio y compartir la propuesta con otros especialistas para enriquecer dicha noción histórica.

Propuesta del trazo y ejecución del canamayté hecha por Leonardo Icaza en el friso del palacio del gobernador en uxmal, Yuc.

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INTRODUC

CIÓN

La noción de tecnohistoria

V

inTrOduCCión

La tercera semana de septiembre de 2013 se efectuó el V Simposio Internacional de Tecnohistoria “Akira Yoshimura”: Piedra caliza, madera y miel. In memoriam: Dr. Leonardo Icaza Lomelí, organizado por la Dirección de Estudios Históricos del INAH y el Grupo Disciplinar de Tecnología y Medio Ambiente de la Facultad de Arquitectura de la uADY, sede del evento. Participaron 27 investigadores de diversas instituciones públicas y privadas como la universidad Autónoma de Yucatán, universidad Nacional Autónoma de México, universidad Modelo, El Colegio Mexiquense, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Escuela Nacional de Antropología e Historia, universidad Autónoma Metropolitana y universidad Autónoma de Chiapas. Fueron presentadas 23 ponencias con diversos temáticas relacionadas con el concepto de tecnohistoria y del enfoque particular del simposio. De todas ellas fueron seleccionados 16 trabajos de investigación para ser publicados en esta edición digital.

La obra consta de cuatro secciones. La primera está dedicada a lo cotidiano y utilitario de la arquitec-tura a fines del siglo XIX y la primera mitad del XX. La sección consta de cuatro capítulos involucrando al agua, el hierro, la piedra y la madera. El primero de ellos fue elaborado por Gladys Arana López y muestra una aproximación sobre la manera como el agua de pozo y posteriormente el agua potable impactaron en la concepción espacial de la vivienda regional yucateca, en su planeación funcional, así como en la programación de las actividades cotidianas llevadas a cabo en su interior y en la adquisición de múltiples objetos considerando estos últimos tanto por sus componentes estéticos como funcionales. El siguiente capítulo elaborado por Lucía Tello Peón explora las vicisitudes que siguió el hierro para ser considerado un elemento característico del paisaje y memoria cultural, de expresión poética urbana y arquitectónica yucateca, y cuestiona el hecho de que a pesar de ser un material que da identidad nacional y de haber sido tan apreciado en el cambio de siglo XIX al XX es ignorado en su expresividad actual. Por su parte, Ana Daría del Carmen Torres Menéndez analiza los espacios arquitectónicos usados para el beneficiado del café en la región de Coatepec y concluye que en las haciendas existió una adaptación para la producción y, debido a los sucesos sociales del país, la apertura de mercado internacional y la importación tecnológica surgieron edificaciones específicas llamadas Beneficios Cafetaleros en el siglo XIX. Cierra esta sección María Elena Torres Pérez con una metodología basada en el registro y análisis para la caracterización de la Arquitectu-ra Moderna de Mérida producida entre los años 30´s y 70´s del siglo XX; presenta el tema específico del manejo de los materiales y sistemas constructivos que originaron un cambio drástico en su uso tanto en

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INTRODUC

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La noción de tecnohistoria

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la estructura como en la textura, cuando la piedra y la madera pasaron de ser materiales de uso primario en muros y cubiertas a ser sustituidos estructuralmente por el concreto armado y el acero.

La segunda sección consta de cinco capítulos y tratan sobre diferentes aspectos de la arquitectura vernácula, popular y rural, así como de sus materiales como tierra, piedra, madera, concreto y acero. El primero de ellos, elaborado por Clara Sugeydy Torres uicab presenta el panorama actual y general de la arquitectura y la tecnología constructiva de la vivienda rural de la parte central de Quintana Roo, México; se observan distintos tipos formales y constructivos de la vivienda rural derivados de los procesos histórico-económicos que le dieron origen al estado de Quintana Roo y estimularon la conformación de la tecnología constructiva y de la arquitectura rural en combinación con las características de la zona y el proceso de poblamiento desarrollado desde mediados del siglo XX. Sigue el capítulo de Rubí Elina Ruíz y Sabido y Adrián Contreras Manzanilla, en el que plantean que la tierra y la madera siguen siendo recursos aptos para la construcción, como lo demuestra la tradición arquitectónica de múltiples pueblos alrededor del mundo, a pesar del impacto negativo que ha tenido en el medio ambiente la modernidad industrializante imperante en el siglo XX, que ha tratado de desecharlos y sustituidos por el concreto, el acero y el vidrio Por su parte, Fátima Carolina Campos Delgado realiza un estudio sobre la vivienda popular de tipología hacendaria en Sodzil Norte y que son un testimonio tangible de historia y resguardan un valor arquitectónico y cultural que debe ser difundido; en él identifica la población de estudio, analiza la tecnología constructiva empleada y determina la composición de sus materiales y las patologías presentes en los elementos constructivos e identificando las principales patologías que las afectan y que ponen en riesgo su integridad. El cuarto capítulo lo elaboró Karla Medina González y analiza las construcciones de carácter patrimonial construidas con mampostería de piedra de la región, sujetas a un proceso de creciente deterioro por la humedad; identifica las lesiones por humedad en diferentes grados, y analiza las fuentes del deterioro de las edificaciones por humedad capilar a partir de los factores naturales regionales, los procesos histórico-constructivos y las características tecnológicas de la piedra en la región. Finaliza esta sección el trabajo de Daffry Alicia Puc Gómez quién analiza una muestra de 8 casos de estudio sobre las patologías más comunes encontradas de casas de madera de estilo colonial inglés de principios de siglo XX, en Chetumal Quintana Roo, las cuales se encuentran en peligro de desaparición debido a diferentes causas políticas y económicas, y propone algunas soluciones y tratamientos de las patologías para la rehabilitación y puesta en valor de estas edificaciones.

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Los dos capítulos de la tercera sección conforman una miscelánea tecno histórica que transita de los materiales arqueológicos a los automotores. En el primer trabajo, Yuko Kita, Annick Daneels y Alfonso Romo del Vivar reconstruyen la antigua tecnología de construcción de tierra cruda en el ambiente de tró-pico húmedo, mediante estudio químico de residuos orgánicos en 16 muestras de materiales constructivos prehispánicos obtenidos de excavaciones en la construcción monumental de tierra del sitio arqueológico de La Joya, Veracruz, México, ubicado en la planicie costera del Golfo. El material que utilizaron fue el cha-popote o bitumen disuelto en aceite vegetal que hizo posible que perduren las construcciones de tierra, partiendo de la interpretación de los componentes identificados en él. Por su parte, Ilse Angélica álvarez Palma analiza de manera general el papel de la mujer en la industria y publicidad automotriz, así como en el uso cotidiano y cultural del automóvil en Europa y en México a través de fuentes primarias hemerográ-ficas y de archivo, jugando un papel importante el análisis a través de las fotografías de la época.

La cuarta y última sección consta de cinco capítulos que hacen referencia a los elementos y materiales constructivos relacionados con el período virreinal. El primero de ellos lo elaboró Inés Ortiz Bobadilla y presenta un panorama acerca del uso de la madera en la arquitectura virreinal, particularmente en las cubiertas de tipo mudéjar edificadas en la Nueva España; explica con base en los diversos tratados como se construían las armaduras y los complicados lazos mudéjares que las adornaban. Marisol Ordaz Tamayo y Antonio Bojórquez Carvajal explican en el segundo capítulo todo lo relacionado con la bóveda de rollizos, sistema que se adaptó y aprovechó los recursos que le brindaba el medio físico en el Yucatán virreinal: la piedra caliza y la madera; así mismo, llevaron a cabo un registro de la tipología constructiva de este sistema, materiales utilizados, identificación de los elementos estructurales, sus características físicas, constructivas y función estructural. El tercer capítulo lo trabajaron Rubén Antonio Vega González y Roberto Reyes Pérez, en él reflexionan sobre los significados a partir de los usos otorgados a la teja plana de barro, en la arquitectura yucateca, desde el período colonial hasta años recientes y analizaron los primeros antecedentes coloniales del uso de dicho material con base en referencias documentales, pasando por su período de auge y valoración durante los primeros años del porfirismo y su posterior relegación a usos no convencionales en la construcción de haciendas yucatecas y otros géneros arquitectónicos, hasta llegar a los recientes procesos de resignificación, producto de la recuperación de ex haciendas henequeras y viviendas patrimoniales. Por su parte, José Manuel A. Chávez Gómez describe los orígenes de la noria desde la antigüedad hasta su mejoramiento y perfeccionamiento de origen árabe, su traslado a España

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La noción de tecnohistoria

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y su implementación en la Península de Yucatán y resalta la importancia que tuvo este artefacto para la región para surtir de agua a los conjuntos conventuales franciscanos, a los pueblos y a los viajeros. Por último, Raúl Ernesto Canto Cetina, Raúl Pavel Ruíz Torres y quien esto escribe describen las características de la tipología espacial y de la tecnología constructiva de la arquitectura del período virreinal; plantean que esta arquitectura es implantada en Yucatán con las características arquitectónicas y tecnológicas hispanas y que no responde adecuadamente a las condiciones climáticas de Yucatán; también se estudió el funcionamiento de viviendas virreinales por medio de monitoreo con sensores automatizados de temperatura y humedad, del software Energy Plus y calibraciones específicas.

La obra muestra una riqueza de intereses, enfoques teóricos y tópicos particulares de los investigadores participantes en el simposio, que encuentran acogida en las bondades y ventajas que presenta el concepto de Tecnohistoria y que dará pie a más trabajos de investigación y publicaciones en futuros simposios.

Manuel Arturo Román Kalisch Raúl Ernesto Canto Cetina

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1. lo cotidiano y utilitario

1. Lo cotidiano

y utilitario

Lo Cotidiano y

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ARQUITECTURA Y

TECNOLOGÍA AL SERVICIO

DEL AGUA.

DE LA TECNOHISTORIA A

LA VIDA COTIDIANA EN EL

CAMBIO DE SIGLO XIX-XX

EN MÉRIDA

ARCHITECTURE AND TECHNOLOGY

SERVING THE WATER.

FROM TECHNOHISTORY TO

EVERYDAY LIFE AT THE TURN OF

THE CENTURY XIX-XX IN MERIDA

ARQUITETURA E TECNOLOGÍA

PARA A ÁGUA.

DE TECNOHISTORIA A VIDA

COTIDIANA NA VIRADA DO SÉCULO

XIX-XX EM MERIDA

Gladys Noemí Arana López1

1 | Doctora en Arquitectura, Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Yucatán, gladys.arana@gmail.com

Portadilla: Bathroom Trimmings (Accesorios para el baño).

Fuente: Catálogo Standard Sanitary Mfg. Co. (Pittsburgh, Standard Sanitary Mfg. Co., 1909, p. 86)

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ARQUITEC TURA Y TECNOL OGÍA AL SERVICIO DEL A GU A. DE LA TECNOHIS TORIA A LA VID A C OTIDIANA EN EL C AMBIO DE SIGL O XIX -XX EN MÉRID A Resumen 003 Lo cotidiano y utilitario Resumen

En este documento se realiza una aproximación sobre la manera como el agua –inicialmente de pozo y posteriormente la potable- impactó en la concepción espacial de la vivienda regional yucate-ca, en su planeación funcional, así como en la pro-gramación de las actividades cotidianas llevadas a cabo en su interior y en la adquisición de múltiples objetos considerando estos últimos tanto por sus componentes estéticos como funcionales. La tem-poralidad en donde se observó este fenómeno fue en las postrimerías del siglo XIX y principios del XX al ser esta una época caracterizada por la búsque-da de la modernibúsque-dad nacional y regional a partir –entre muchos otros- del concepto y la noción de la higienización. Por otra parte, esta época fue de especial abundancia para Yucatán, condición que coadyuvó con la obtención de los objetivos mo-dernistas, tanto en el ámbito urbano como en el privado de las casas habitación. La aproximación se realiza con la metodología de la microhistoria y de la historia anónima, y se parte de fuentes pri-marias de información tales como múltiples docu-mentos de almacenes, requerimientos y controles de diversos depósitos, dictámenes de laboratorio, registros de obra y guías mecánicas- entre muchos otros.

Palabras clave: agua potable, vida cotidiana, hi-gienismo

AbstRAct

This document is about how water impacted on the spatial conception of the Yucatan regional housing, in its functional planning, in the schedu-ling of everyday activities and in the acquisition of multiple objects. The temporality in which this phenomenon was observed is in the late ninete-enth and early twentieth which was characterized by the search of national and regional modernity from the concept of hygiene. Moreover this time was economically special in Yucatan which contri-buted to rearched modernist goals both in the city and in the houses. The study is performed with the methodology of micro and anonymous history. It begins with primary sources of information as store documents, shop requisitions, warehouse controls, laboratory results, construction records, mechanical guides and many more.

Key words: drinking water, daily life, hygienism

Resumo

Neste trabalho uma abordagem para a for-ma como a água atingiu a concepção espacial da habitação regional de Yucatan, o planejamento funcional e programação das atividades diárias realizadas nele e na aquisição de vários takes úl-timos objetos, considerando tanto a sua estética e componentes funcionais. A temporalidade em que este fenômeno foi observado no final do sé-culo XIX e início do sésé-culo XX, sendo este um tem-po caracterizado pela busca da modernidade na-cional e regional a partir do conceito e da noção de saneamento. Além disso, desta vez foi especial abundância para a condição de Yucatán, que con-tribuiu para a obtenção dos objetivos modernis-tas, tanto em áreas urbanas e na sala privada da casa. A abordagem é feita com a metodologia da história micro e anônimo, e as principais fontes de informação, tais como lojas de vários documentos, requisitos e controla vários depósitos, os registros de opiniões de laboratório e orientar mecânico trabalho entre muitos outros.

Palabras-chave: água potável, vida diária, higie-nismo

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ARQUITEC TURA Y TECNOL OGÍA AL SERVICIO DEL A GU A. DE LA TECNOHIS TORIA A LA VID A C OTIDIANA EN EL C AMBIO DE SIGL O XIX -XX EN MÉRID A Intr oducción 004 1. Lo cotidiano y utilitario IntRoDuccIÓn

Las características climáticas, hidrológicas y geológicas de la península de Yucatán, propiciaron que des-de tiempos ancestrales existiera un fuerte vínculo entre el hombre y el medio ambiente para lograr que el lugar fuera habitable. La cultura maya, ante la ausencia de agua superficial se consolidó alrededor de los lugares en donde habían depósitos naturales de este líquido, mientras que en las zonas peninsulares en donde éstos no existían, fue necesario implementar diversas técnicas artificiales para su recolección.2

Así, los procesos y tiempos fundacionales hispánicos peninsulares, se caracterizaron por la ausencia total de agua superficial, lo que muy probablemente haya impactado en la definición de Mérida como ciu-dad, ya que tanto la búsqueda, como la extracción y el almacenamiento de ésta, fueron labores de impor-tancia para la población.3 Por ello, paralelamente con la edificación de la arquitectura civil y de la religiosa, se empezó a construir equipamiento para el aprovechamiento y desagüe del líquido, devenir que si bien inició en el siglo XVI presentó un giro circunstancial desde las últimas décadas del siglo XIX,4 alcanzando su máxima expresión a principios del XX con el advenimiento del agua entubada potable y la consolidación de las obras de drenaje.

Sin embargo, vale la pena mencionar que debido en gran medida a la condición del suelo de la región, la arquitectura para el agua no se dio como tal. No hubieron grandes obras para su control o bien para su distribución, como fueron los casos de Buenos Aires,5 el de la ciudad de México6 e incluso de

emplazamien-2 | Renán Irigoyen, Bajo el signo de Chaac (Mérida: Zamna, 1970), 9-10, 17-emplazamien-20

3 | Debido a que los métodos empleados por los españoles en otras partes de la Nueva España fueron infructuosos, estos tuvieron que recurrir a la infraestructura desarrollada por los mayas para la captación y almacenaje del líquido tales como las aguadas, los cenotes y los aljibes. Renán Irigoyen,

Bajo el signo de Chac, 19-20

4 | Aunque la tecnología para la extracción y distribución del agua mejoró, no por ello se dependía menos del agua de lluvia, sobre todo en lo que respecta al agua para beber. N. de la A.

5 | Al respecto se pueden consultar las obras AAVV. Agua y saneamiento en Buenos Aires 1580-1930. Riqueza y singularidad de un Patrimonio (Buenos Aires: Aguas Argentinas-CEDODAL, 1999).

6 | Carlos González-Rodríguez, Trabajos de Abastecimiento de agua en la antigua ciudad de México, el origen de una civilización majestuosa. (México: Centro del Agua para América Latina y el Caribe, 2011) y Teresa Rojas-Rabiela, Nuevas noticias sobre las obras hidráulicas prehispánicas y coloniales en el

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ARQUITEC TURA Y TECNOL OGÍA AL SERVICIO DEL A GU A. DE LA TECNOHIS TORIA A LA VID A C OTIDIANA EN EL C AMBIO DE SIGL O XIX -XX EN MÉRID A Intr oducción 005 Lo cotidiano y utilitario

tos urbanos al interior de la república como Querétaro y Puebla,7 sino que la extracción de la misma, estaba condicionada al consumo diario del vital líquido mientras que su almacenamiento era prácticamente casero.

Ya en los tiempos porfirianos y puntualmente en Mérida, se pensaba que el impacto de las obras hidráu-licas sería exclusivamente a nivel urbano y vinculado con la seguridad integral,8 pero la verdad era que ante la posibilidad de poder contar con este servicio en las viviendas, sobre todo en las propuestas habi-tacionales devenidas del extranjero y acogidas por la sociedad elitico-burguesa se consolidaron tanto los espacios para el aseo, como aquellos para la preparación de los alimentos, mismos que consecuentemente se volvieron recurrentes en el partido arquitectónico moderno.9

En congruencia, junto con esta definición espacial, aumentó tanto la oferta como el consumo de infini-dad de adminículos y muebles para el baño, la cocina y el riego los cuales como un todo volverían al ámbito de la vida cotidiana cada vez más habitable y confortable, así como más llevaderas todas las actividades relacionadas con el aseo y la limpieza del hogar en si mismo.

Expuesto lo anterior, el presente trabajo tiene como objetivo general aproximarse a la manera como el agua –inicialmente de pozo o de lluvia y posteriormente la potable- impactó en la concepción espacial de la vivienda regional yucateca, en su planeación funcional, así como en la programación de las actividades cotidianas llevadas a cabo en su interior y en la adquisición de múltiples objetos. No se dejan a un lado, ni la concepción que sobre la higiene y la salud se tenía ante los avances de la ciencia médica y química tanto a nivel mundial o referidos a los ideales positivistas mexicanos, ni las condicionantes naturales y sociales, por lo que se refiere a los aspectos ideológicos, culturales, tecnológicos y económicos propios de la época.

7 | Blanca Suárez Cortez, Historia de los usos del agua en México. Oligarquías, empresas y ayuntamientos (1840.1940) (México: CONAGUA-CIESAS-IMTA, 1998) y Rosalba Loreto, Agua, piel y cuerpo en la Historia Cotidiana de una Ciudad Mexicana. Puebla, siglos XVI-XX (México: Educación y Cultura, 2010). 8 | Entre los argumentos presentados para justificar tanto el proyecto, como las obras de suministro de agua potable en Mérida, estaban: a) Que el servicio fuera seguro e inmediato; b) Que la cantidad del flujo y su presión fueran suficientes; y, c) que se pudieran combatir los incendios sin necesidad de entrar en el predio en cuestión. The Merida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable. Informe acerca de la instalación del servicio

de agua en la Cd. De Mérida: inaugurado hoy 2 de agosto de 1907 (Mérida: Gamboa Guzmán, 1907) .

9 | El baño apareció alrededor del año 1830 con el disfraz de un movimiento de retorno a la naturaleza que dedicaba gran atención al tratamiento con agua fría. Alrededor del 1850, el concepto islámico ganó adeptos, mientras que el baño casero de vapor tuvo muchos partidarios desde 1830 hasta fina-les del siglo. Sigfried Giedion, La mecanización toma el mando (Barcelona: Gustavo Gili, 1978), 631-632.

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La aproximación se realiza con la metodología de la microhistoria10 y de la historia anónima teniendo como fuentes primarias de información11 múltiples documentos de almacenes –requerimientos, controles de almacén y de caja, así como libretas de ventas- dictámenes de laboratorio, registros de obra, imágenes diversas -planos y fotografías- guías mecánicas e instructivos, entre muchos otros. Cada uno de ellos for-mó parte de una serie documental extensa, aunque fueron analizados como unidades independientes para la ejecución de ejercicios de comparación y complementariedad de información.

Primeramente se realizó una somera revisión sobre la condición del agua en la ciudad de Mérida, su dis-tribución y extracción, para luego derivar hacia el ámbito habitacional, discurriendo sobre el surgimiento y disposición espacial del baño, de la cocina y del lavadero, en conjunción con los muebles y accesorios –en su mayoría de importación y provenientes de Alemania, Estados Unidos o de Inglaterra- que para cada uno de estos espacios se ofertaban localmente.

En la región se puede observar un vacío historiográfico, ya que si bien existen algunos trabajos por demás icónicos como el de Renán Irigoyen titulado Bajo el sigo de Chaac -publicado en 1970 y en cuyo devenir monográfico se realiza un recorrido histórico desde la época prehispánica y hasta finales de los años 1960- el tema ha sido estudiado esencialmente desde la ingeniería química y civil. Así, las temáticas más recurrentes son: el análisis estructural y de costos para la obra necesaria para la distribución del agua potable, el estudio del riesgo de la contaminación del agua subterránea, así como los escenarios de su dis-ponibilidad y abastecimiento. En lo que respecta a la medicina se han realizado diversas aproximaciones a la relación entre el agua y las enfermedades adquiridas por su medio, mientras que desde la antropología e historia, se ha trabajado la historia de su captación y uso sobre todo en las épocas prehispánicas.

Desde la arquitectura y el urbanismo el tema ha sido abordado sólo en contados casos, tal es el caso de la mención que realiza Arturo Román en el documento “Desarrollo tecnológico urbano-arquitectónico del porfiriato en Yucatán” publicado en Cuadernos de Arquitectura, 21, al hacer referencia a la construcción de pozos y otras obras complementarias a la pavimentación de Mérida. Blanca Paredes hace lo propio en un artículo publicado en la revista Bitácora Arquitectura, 16, intitulado “Arquitectura y agua en las haciendas de Yucatán” mientras que Raquel Barceló realiza un magnífico trabajo en donde si bien el agua no es la 10 | Para el concepto y método de la microhistoria ver: Carlo Ginzburg, El queso y los gusanos: el cosmos de un molinero del siglo XVI (Barcelona: Penínsu-la, 2001) y Sigfried Giedeon, La mecanización toma el mando (Barcelona: Gustavo Gili, 1978).

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protagonista, si lo es la higiene en esta ciudad también en los años del porfirismo, este documento se ti-tula “La búsqueda del Confort y la Higiene en Mérida, 1860-1911” y se publicó en la obra dirigida por Pilar Gonzalbo, Historia de la Vida Cotidiana en México, IV Bienes y Vivencias. El siglo XIX.12

1. mÉRIDA Y eL AGuA. unA HIstoRIA sInGuLAR

Más allá de los logros obtenidos en relación al agua tanto en el período prehispánico como en el fun-dacional de la ciudad de Mérida, el siglo XIX se vio plagado de una serie de intentos para el mejoramiento de la explotación, almacenamiento y consumo del agua, así como de las condiciones sanitarias vinculadas con esta. Se pueden observar al menos cuatro momentos de relevancia:

1. El correspondiente a los esfuerzos realizados en los primeros años de Mérida como parte de la nación mexicana y del imperio. Caracterizan a este período acciones como la acontecida en 1856, cuando se le otorgó a Manuel Ávila la concesión de una patente para el perfeccionamiento de una máquina hidráulica con la intención de extraer agua de pozos comunes, mientras que pocos años después el Comisario Imperial Salazar Ilarregui instaló provisionalmente una noria en una quinta cercana a Mé-rida para que los propietarios de las fincas vieran como funcionaba y mandó a construir un pozo en el barrio de San Juan.13 Este sistema fue poco a poco desplazado por el establecimiento de las incipientes bombas operadas a vapor, aunque el cambio definitivo se debió a la instalación y gran aceptación que tuvieron las veletas.14

2. Otro de los momentos de importancia correspondió a los primeros años del porfirismo cuando se instalaron las primeras veletas en Mérida, –mismas que sustituyeron a la fuerza animal y humana con el viento-15 y que estaban montadas sobre torres de madera con aspas de lona.16 Todas fueron 12 | Adrián Contreras realiza una aproximación al tema del agua pero con una perspectiva relacionada con la sustentabilidad en el documento “El agua como elemento primordial para la sustentabilidad de la vivienda de interés social” publicado en el libro de Lucía Tello, Definiendo la vivienda

sus-tentable (Mérida: UADY-CONACYT, 2010). En ese mismo documento, se encuentra el trabajo del Ing. Rogelio Pérez Monsreal en donde se refiere al agua

desde una perspectiva analítica en relación a la infraestructura urbana. N. de la A. 13 | Renán Irigoyen, Bajo el signo…, 82.

14 | Raúl Casares, Yucatán en el Tiempo: enciclopedia alfabética (Mérida: Cares, 2004), 94. 15 | Raúl Casares, Yucatán en el Tiempo…, 94.

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importadas por la casa Escalante poco antes de 1880 y se colocaron en las viviendas no. 491 de la calle 63, la número 504 de la 62 y la quinta San Jacinto, mientras que el 30 de marzo de 1880 se instaló la primera veleta de hierro con aspas del mismo material en la casa de los Crasseman.17

De ahí en adelante no había obra que sin importar su dimensión o relevancia no contara con estas, tal es el caso de los terrenos ofertados en Itzimná por la compañía La Alianza18 -cuyo precio oscilaba entre los $500 y los $1,000 pesos dependiendo de su ubicación- y que incluía su delimitación con alambre de púas y pozos con molinos de viento para la extracción de agua,19 el hospital O´Horán cuyo proyecto de tipo fragmentado y capacidad para cuatrocientas camas, contaba con instalaciones que incluían tanques de almacenamiento de agua y numerosas veletas, todo ello insertado en medio de grandes áreas de jardín,20 el propio Paseo de Montejo en donde al sembrarse 532 árboles, estos eran regados con agua extraída de ocho pozos profundos perforados expresamente para ello con sus respectivas veletas,21 y un sin número de viviendas en donde el agua obtenida del subsuelo era empleada principalmente para el riego y los servicios sanitarios.

Así, poco a poco las veletas instaladas en la ciudad llegaron a ser 6,547,22 y aunque en apariencia eran fáciles de montar, su proceso debía de ser preciso, como lo señala el manual para el modelo de 1903. Entre las principales instrucciones y recomendaciones estaban desde el proceso de ensamblaje de los empalmes y travesaños, hasta el anclaje, la colocación de la escalera, el tope de la torre y el armado del molino de viento mismo que incluía el motor y la veleta propiamente dicha:

móviles”, cuyo diseño presentó al Gobierno de don Octavio Rosado, obteniendo un decreto que lo concedía la exclusiva de su invento por el tiempo que prescribe la ley”. Claudio Meex, Anécdotas yucatecas: reconstrucción de hechos (Mérida: José Díaz Bolio y J.G. Puerto, edición facsimilar 1982), 32.

17 | Ermilo Abreu, Cosas de mi pueblo. Estampas de Yucatán (Mérida: ICY, 2008), 27 y Gabriel Ferrer, Nuestra ciudad, Mérida de Yucatán (1542-1938) (Méri-da: Talleres gráficos Bassó, 1938), 8.

18 | El Eco del Comercio, 3 de abril de 1902.

19 | Gladys Arana, “La Vivienda de la Burguesía en Mérida al Cambio de Siglo. 1886-1916. La vida cotidiana en el ámbito privado”. (tesis doctorado en arquitectura, UMSNH, 2011), 80.

20 | Gladys Arana, “La vivienda de la burguesía…”, 75.

21 | Esta información emana de un documento de 293 fojas en donde se describen los gastos realizados en la construcción del paseo de 1901 a 1902, y que incluye la descripción de cada una de las actividades realizadas, la relación de gastos directos e indirectos e incuso los recibos firmado de los con-tratistas. Esta información se complementa con el oficio enviado el 29 de enero de 1902 al Lic. Alfonso Cámara y Cámara haciendo entrega de la primera parte de la construcción del paseo de Montejo por parte de R. Castilla E. Gladys Arana, “La vivienda de la burguesía…”, 85.

22 | Luis Hoyos, Enciclopedia Yucatanense, La higiene general, vol. VI (Mérida: Gobierno del Estado de Yucatán, 1977-1981), 382-383.

Imagen 1. Detalle del tanque de concreto armado construido en el hospital O´Horán para el almacenaje de agua, misma que sería utilizada para el suministro del líquido a los baños y para riego.

Fuente: Yucatán. Recuerdo de la primera visita del Sr. Presidente de la República Mexicana General Don Porfirio Díaz (Mérida, 1906) s/p.

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“Instrucciones para armar la torre aeromotor23

Esta torre está construida para que se comience a armar desde la base. Todos los travesaños quedan inmediata-mente debajo del empalme en los postes esquinales, de manera que un hombre de pie en un tablón, colocado en cualquier juego de travesaños, puede fácilmente armar la siguiente sección de la torre completa.

Las áncoras. Cávense los hoyos para las áncoras según se indica en el diagrama, y échese la tierra fuera de la base de la torre. Para molinos de viento hasta de 14 pies inclusive, los hoyos deben ser de 4 pies 9 pulgadas de profundidad y para molinos de viento de 16 pies, de 61/2 pies de profundidad. Hágase que el fondo de todos los hoyos esté al mismo nivel, Cuando no sea posible obtener piedras, hormigón o ladrillos para revestir el fondo de los hoyos para las áncoras, deberá empezarse en el extremo inferior de los postes de anclaje un tablón de 10 ó 12 pulgadas de ancho y el doble del largo del áncora. Pónganse las áncoras en los hoyos pero no se tapen éstos. La escalera. Fíjense los escalones al poste esquinal en que va la escalera, antes de comenzar a armar, de manera de tener escalera para subir a la torre a medida que se arma.

Tope de la torre. Cuando los postes esquinales del tope estén colocados póngase encima la plataforma. Métase el tubo del molino de viento en su lugar y métanse los dos pernos pequeños del lado de la torre en donde debe fijarse la palanca de plegar, y del otro lado los dos pernos más largos que soportan la palanca de plegar…. Para armar el molino de viento. Al armar molinos de 8 pies, el motor y la veleta pueden izarse y ponerse en su lugar por dos hombres, sin emplear aparejo; pero tratándose de molinos mayores, son necesarios una cabria ligera y un aparejo. Súbase el motor y córrase sobre el tubo y después acóplese a la veleta. La cola-armazón de la veleta deben armarse antes de izarse… ”

Además de las veletas, en muchas residencias, sobre todo de aquellas familias con algo de solvencia eco-nómica, construyeron aljibes para el almacenamiento del agua de lluvia colectada de las azoteas de sus casas, misma que era empleada para el consumo cotidiano entre una y otra temporada, ya que estaban cons-cientes de la mala calidad del agua de los pozos comunes, llegando a esta conclusión juzgando al agua ex-clusivamente por su transparencia.24 Se recomendaba una limpieza integral entre cada temporada de lluvias, 23 | Cubierta con la lista de cotejo e instrucciones para armar y erigir (Chicago: Aeromotor Co., 1903) Colección particular Gabriela Zapata.

24 | Luis Soto, “Costumbres y muebles de baño en el Porfiriato”, en Luisa Martínez, El Porfiriato (México: Universidad Autónoma

Metropolitana-Azcapot-Imagen 2. Páginas de la guía para el armado de una veleta, desde su anclaje y torre, hasta las aspas.

Fuente: Cubierta con la lista de cotejo e instrucciones para armar y erigir

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por ello los aljibes, las azoteas y los caños se lavaban, a los primeros se les colocaba carbón como antiséptico, mientras que las segundas eran encaladas. Todo esto se hacía antes de la primera lluvia para que el agua se llevara todos los residuos, y a partir de la segunda se pudiera colectar el agua que se consumiría durante todo el año.25 Quienes carecían de los medios de almacenamiento necesarios la compraban a unos carros reparti-dores a domicilio conocidos como pipotes,26 ya que se recomendaba evitar beber agua hervida, debido a que se creía que con la ebullición se le privaba del aire con que estaba mezclada volviéndose indigesta.27

El año de 1894 también fue crucial, ya que el Dr. José Palomeque Solís, entonces secretario de gobier-no, presentó al Congreso local la propuesta del primer código sanitario28 en donde se apoyaban las obras de drenaje,29 mientras que insignes ciudadanos apoyaban el proyecto del agua entubada para la ciudad,

25 | Gladys Arana, “#La vivienda de la burguesía…”, 203. 26 | Raúl Casares, Yucatán en el Tiempo…, 87.

27 | Raúl Casares, Yucatán en el Tiempo…, 88. 28 | El Eco del Comercio, 17 de noviembre de 1894.

29 | Varios fueron los proyectos de alcantarillado de la época:

1. El presentado por Juan de la Cruz Monforte, hecho a base de pozos y cenotes, a principio de 1894.

2. El realizado por el mecánico Tomás Ruiz Osorio, en abril de 1894 y basado en un plano del Ing. Arturo A. Schaffler este se había calculado tomando como base una precipitación pluvial de 25mm. por hora en una superficie de 2,500,000 m2 y de cuyo total se reduciría el 25% por absorción, el 10% de desperdicio recogido por aljibes y pozos y el resto sería derivado por medio de trece canales hasta depósitos artificiales –cenotes- distribuidos por mitad norte y sur en la ciudad, integralmente se proponía que por medio de compuertas se retendría agua suficiente para surtir carros para riego y para los casos de incendio, el presupuesto era de $300,000.00 máximo. Sn embargo este proyecto al igual que el anterior se rechazó debido a que se observaba la posibilidad de contaminar el manto freático.

3. La propuesta del Ing. D. Joaquín de Arrigunaga, basado en pozos absorbentes, presentado el 15 de octubre de 1894 con un presupuesto de $30,000.00 y en cuya demostración se realizaba una ejemplificación del sistema aplicado en otras ciudades.

4. En marzo de 1895 el Ing. D. Manuel Ponce Cámara presentó su proyecto de desagüe de las calles mediante la construcción de 200 o más pozos entu-bados con una profundidad de 18 mts. por 1.80 mts. de diámetro -20 yardas por 6 ft.- con filtro y bomba para evitar su ensolve.

Sin embargo el ayuntamiento no aceptó ninguno de los proyectos anteriores y en mayo de 1895 decretó la desaparición de todos los caños de las azote-as que desaguaban a la calle instruyendo que el tiro del agua se direccionara hacia el interior de los predios, subrogando la cantidad de $5.00 por cada uno de los caños suprimidos. Este decreto que no pudo ser cumplido debido a que la cantidad monetaria ofrecida era irrisoria en comparación al costo real de cambio de nivel de una azotea. Al respecto la siguiente nota del Eco del Comercio:

La iniciativa que la Comisión especial de Desagüe y pavimentación formuló acerca de los caños de las casas, ha sido observada por el Ejecutivo en los térmi-nos siguientes:

“I. Para conseguir el objeto que con la iniciativa se persigue, no basta suprimir los caños que arrojan á la calle las aguas de los patios. Es indispensable tam-bién que sean suprimidos ó reformados los caños que arrojan á las calles el volumen considerable de agua que cae sobre las azoteas ó tejados de las casas.

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como lo fue el caso del sr. Joaquín Arrigunaga, quien había sido artífice de uno de los proyectos de drenaje de la ciudad y constructor del primer pozo de drenaje pluvial.30 Al respecto este personaje decía en una nota enviada a la Comisión de Ornato y Policía para su estudio y dictamen con fecha 26 de febrero de 1894:

“…abrigo el proyecto de distribuir agua a domicilio por medio de cañerías maestras enterradas en las calles de la ciudad y de cañerías secundarias hacia las casas. Casi todas las ciudades de Europa y de Norte América, aún aquellas de poca importancia y muchas ciudades de nuestra República, tienen establecido ese servicio de agua que en Mérida se hace tan necesario por que no tiene fuentes de agua en su superficie…

Por lo expuesto y porque es el punto más elevado de la ciudad, a ese H. Cuerpo (ilegible) pido se le conceda el usufructo del pozo en el patio de la cárcel para que se instale en su brocal las bombas y allí las calderas…

Me comprometo a conectar las cañerías maestras a las cañerías de los edificios públicos: palacio de Gobierno, palacio del Ayuntamiento, Tribunales y Gendarmería, para proveerlas del agua necesaria para su uso interior y el riego de sus frentes.

Durante la instalación de las bombas, se instalará una bomba Goulds de 1 ½” para no interrumpir el servicio de agua de la cárcel, una vez instaladas aquellas, la cárcel se surtirá directamente de los tanques.31

En el inter, otro dispositivo cuyo uso se generalizó en Mérida fue la bomba de pistón, popularmente de-nominada coloquialmente “gul”:

II. para evitar que las calles reciban las aguas de los tejados ó azoteas, conviene estudiar un sistema que, á la vez que llene su objeto debidamente, sea de fácil y pronta ejecución y lo menos oneroso que se pueda para los propietarios de los respectivos predios.

III. El resultado que se busca podría conseguirse, sin necesidad de cambiar la inclinación de los tejados y azoteas, bien sea perforando pozos absorventes (sic) por debajo de los embanquetados, ó bien prolongando los caños por debajo del suelo y dirigiéndolos hacia los pozos ó sumergideros que existan ó que especialmente se construyan en el interior de los respectivos predios.

IV. Para realizar estas obras parece muy angustioso el plazo que se propone, y el Gobierno opina que debería concederse un término de cuatro meses á los dueños de los predios de la calle 59, de seis meses á los de las calles transversales que no disten más de una cuadra al Norte ó al Sur de dicha calle, de un año á los propietarios de las demás calles del Centro de la Ciudad, y de dos años á los de los predios situados en los suburbios.” El Eco del Comercio, 23 de marzo

de 1902.

30 | Este pozo fue perforado en el cruzamiento de las calles 65 y 63 en la esquina conocida como La mina de oro, con una profundidad de 59 pies y probado al caer una copiosa lluvia el día 17 de junio de 1895, situación en la cual funcionó perfectamente bien. Carlos Escoffie, Mérida Viejo 1831-1931 (Mérida: Folletería, CAIHY, 1932).

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“Bombas goulds32

Arranque de la bomba

Primero, véase que la polea de la bomba gire hacia la izquierda (dirección contraria a la de las maneci-llas del reloj) cuando se mira la bomba del lado de la polea.

Antes de usar la bomba, debe cebarse.

Quítese el tapón de la parte de arriba de la cámara de ceba y póngase la bomba en marcha.

Échense como 2 litros de agua en la cámara de ceba, hasta que se oigan chapotear las válvulas. Vuélvase a poner el tapón, y véase que ajuste herméticamente.

Al poco tiempo, la bomba está sacando agua. Si el agua no aparece hay algún defecto en la instalación, Repásese con cuidado el mecanismo hasta hallar el defecto.

Cuidado de la bomba

Aunque la bomba rara vez necesita cuidado después de instalada, no debe descuidarse enteramente. Como cualquier otra máquina, debe recibir atención de cuando en cuando para seguridad de buen ser-vicio. Generalmente se evitarán molestias si se tienen en cuenta los siguientes detalles

1. Manténgase el mecanismo bien lubricado, 2. Vacíese la bomba para impedir congelación, 3. Manténgase arreglada la correa,

4. Repaso y limpieza de las válvulas,

5. Reemplazo de la empaquetadura del émbolo,

6. Renovación de la empaquetadura del prensaestopas Buena y mala instalación de una bomba

…una buena instalación para pozos tanto excavados omo de tubo. La bomba debe estar más alta que el nivel del agua. La tubería de aspiración debe ascender suavemente hacia la bomba.

…para cisternas. La bomba debe de instalarse arriba de la cisterna.

…instalación mala para cisterna. En la vuelta de sobre la pared se acumula aire, que estorba el flujo de agua por la tubería de aspiración…”

32 | Goulds Pumps Incorporated, Libro de instrucciones (Seneca Fall, New York, EUA, s/f). Colección particular Gabriela Zapata.

Imagen 3. Detalle de instalación de una bomba Goulds en relación con el depósito de agua.

Fuente: Goulds Pumps Incorporated, Libro de instrucciones (Seneca Fall, New York, EUA, s/f) s/p.

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Para satisfacer la demanda de agua en la ciudad, en 1894 se propuso la perforación de un pozo artesiano, proyecto que no fructificó debido esencialmente a los altos costos y a las condiciones del contrato de quien tenía la capacidad técnica y los conocimientos para hacerlo:

“Permiso para abrir un pozo artesiano33

…tenga a bien disponer, conforme á las siguientes bases:

1. Comenzará la obra en los meses de Julio y Agosto del año en curso, si este contrato fuese aprobado entre los 30 días siguientes de la fecha que lleva; caso contrario, dará principio seis meses después de firmado. 2. El pozo será de un diámetro de seis pulgadas inglesas

3. La tubería que se requerirá será de cuenta del H. Ayuntamiento é importada por el suscrito que la entre-gará á su costo; ó importada por el H. Ayuntamiento bajo dirección del suscrito.

4. La profundidad del pozo será de un mil pies ó la que probablemente dará agua que brote, ó salga á la su-perficie ó nivel del suelo. Caso contrario el suscrito se obliga á profundizar hasta otro tanto igual ó 2000 dos mil pies.

5. El precio de la obra se estipula en la forma siguiente:

6. Si el pozo no diere el agua deseada hasta los un mil pies, se pagarán $10,000

7. Si el pozo no diere resultado hasta los un mil pies el H. Cuerpo pagará los precios que siguen: Los primeros 250 pies á $3.50 pie; á $4 hasta los 600 pies; y a razón de $5.50 los restantes

8. Si el agua brotase después de un mil pies, el H. Ayuntamiento pagará $10,000 por los pies referidos, y á razón de $4 los excedentes

9. Si hasta los dos mil pies el agua no brotare en el sentido que se desea, se pagará al Ingeniero conforme á la fracción B, los primeros un mil pies y á $6.50 los excedentes.

10. El suscrito deberá entregar semanalmente cuando menos de 10 a 12 pies, los mismos que le serán pagados semanalmente conforme á los precios convenidos en la base 5ª.

11. Al concluirse la obra, se liquidará la suma que hubiese pagado el H. Ayuntamiento a cuenta, y lo que le faltare por cubrir lo pagará en 6 mensualidades con el interés de 9 por ciento

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No pasó mucho tiempo entre la propuesta de la excavación del pozo artesiano y el inicio del proyecto para la proveeduría del agua potable, el cual vio las primeras intenciones en 1897 aunque fue retrasado debido a ciertas problemáticas legales sobre todo en lo referido a los procesos de constitución de las So-ciedades Anónimas- y financieras.34

Aparentemente en la ciudad solo faltaba eso, agua, ya que las calles estaban pavimentándose, se con-taba con el tendido de la iluminación eléctrica por medio de redes de alambre, mientras que el alumbrado de las viviendas se hacía por medio de gas y se había realizado el embellecimiento de las fachadas de los edificios céntricos, al mismo tiempo que se habían construido muchos de estos. Sin embargo, el detonante primario para el desarrollo definitivo del proyecto de suministro de agua potable en la ciudad, fue una se-rie de eventos desafortunados en donde sin fin de almacenes se incendiaron en muy poco tiempo:

“…el almacén de música de Arboleda y Ca., frente a la lonja meridana, la fábrica de puros y cigarros en la esquina de la calle 65, cerca de la estación del F.C. de Peto; “El Candado”, esquina de las calles 60 por 65; “La Primavera” y el almacén de los señores J.M. Ponce y Ca. en la calle 60; por segunda vez “La Primavera”, en la calle 65; “El Murciélago” antigua droguería de los Sres. J.D. Díaz y Ca., calle 58, “El Palais Royal” esquina de las calles 58 y 63; “El Salón Chino” en la esquina N. E. De la plaza de la independencia; “El campo de marte”, depósito de maderas esquina de las calles 54 y 66; las cuatro casas de Sánchez, Mola & Espínola, A. Vales Castillo, Hotel y panadería “El Bazar” y dirección del F. C. De Peto, destruidas en su totalidad en una sola noche, “La Media Luna”, almacén turco, calle 58, más reciente aún, el incendio de Catedral en pleno día, y otros muchos de menor importancia que no recordamos en este momento…

…el inolvidable incendio de los edificios del Bazar, en Septiembre de 1903, fue una verdadera catástrofe que, más que ninguna otra, demostró la inutilidad de los recursos de que hasta hoy hemos dispuesto, así como la urgentísima necesidad que tenemos de un servicio de agua seguro y eficaz…35

Así, desde el mes de agosto de 1903 la casa Guerra y Cía. estaba en negociaciones con su agente en Nueva York con el fin de obtener todos los datos e informes necesarios para establecer un servicio de agua

34 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 3 35 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 5.

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potable que partiendo de un depósito competente, circulara por cañería subterránea por todas las calles y con presión suficiente para alcanzar hasta las azoteas de los edificios más altos, 36 el 8 de enero de 1904, el H. Ayuntamiento tuvo a bien otorgar la concesión para establecer el servicio público de agua potable.37

En el mismo año de 1904, el ingeniero Sr. Tomás A. Lewis, trazó los planos para la instalación de la planta y distribución de la cañería, mismos que fueron aprobados por las autoridades.38 Tomándose la decisión de emplazar sobre la roca lavada de la antigua ciudadela la base de concreto del depósito.39

La torre o depósito se construyó de forma cilíndrica, con láminas de acero de 6 x 14 pies y una diámetro de veinticinco pies por ciento diez pies de altura y una capacidad de 403, 800 galones o 1, 520,000 litros.40 Además en su parte superior y en toda su circunferencia, tenía una tela metálica de cuarenta centímetros de altura que impedía la entrada a toda clase de insectos, dejando el agua con la necesaria ventilación, cumpliendo así con las disposiciones de la Junta de Sanidad:41

“…existe una compañía particular de aguas potables, que proporciona una calidad de agua mucho más acep-table desde el punto de vista bacteriológico, porque la extrae de un pozo entubado de 42m. de profundidad, que alcanza el segundo manto, por medio de dos bombas Goulds. Estas bombas pueden extraer una cantidad aproximada de 227400 litros por hora, verificando una extracción total de 5457000 litros durante las 24 horas. La fuente debe considerarse como inagotable… el tanque es llenado dos o mas veces al día, según las necesida-des de consumo…42

36 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 6. 37 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 7. 38 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 7. 39 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 8.

40 | Las láminas de la parte inferior del depósito medían 11/16 pulgadas de grueso, disminuyendo ésta a medida que se alejaban de la base, hasta las panchas superiores que medían ¼ de pulgada. Entre planchas, uniones, angulares y otras, el depósito se componía de 800 piezas grandes y de 21,000 remaches. The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 9.

41 | Llevaba también una cubierta metálica de forma cónica, en cuyo vértice se colocó una esfera de 45 centímetros de diámetro que est9 y 102, 555, 000 kilosnte como sigue: Base de concreto 885, 000 kilos o el agua con la necesaria ventilaciendida. p. de loas faá a 38 m 74 sobre el nivel de la calle. Cerca del fondo del depósito estaba colocada la llave maestra, de 18 pulgadas inglesas, dejando más abajo un espacio en que se podrían depositar las impurezas, polvos ú otras materias sólidas. The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 9.

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ARQUITEC TURA Y TECNOL OGÍA AL SERVICIO DEL A GU A. DE LA TECNOHIS TORIA A LA VID A C OTIDIANA EN EL C AMBIO DE SIGL O XIX -XX EN MÉRID A 2. El impacto r eal.

La tecnología al servicio del agua

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Lo cotidiano y utilitario

El peso que gravitaba sobre el suelo teniendo el depósito lleno, era de aproximadamente doscientas cincuenta y cinco toneladas.43 La tubería de alimentación llega hasta el cruzamiento de las calles 59 y 60, o sea la esquina del parque Hidalgo, que se escogió como punto central de distribución. Para 1907, la única sección de tubería concluida encerraba doce manzanas y pasaba frente a otras catorce de un solo lado.44 Se planeaba que el proyecto, incluyera un parque circundante a las instalaciones, para el disfrute de las familias.

“Como dato complementario y para concluir estos apuntes, diremos que esta Compañía tiene la intención de hacer de la instalación de la planta, no sólo un trabajo de utilidad pública sino también un lugar de recreo para las familias, pues una vez quitados los escombros que hoy envuelven el edificio y e depósito de agua, piensa arreglar en su derredor un pequeño parque o jardín por el estilo de los que poco tiempo a esta parte viene ador-nando la ciudad.45

2. eL ImPActo ReAL. LA tecnoLoGÍA AL seRVIcIo DeL AGuA

No cabía duda, la calidad del agua potable era por mucho superior a aquella obtenida de los pozos e incluso del agua de lluvia. Los estudios verificados por Sr. John C. Sparks46 -miembro de la Sociedad Quími-ca de Inglaterra, de la Sociedad QuímiQuími-ca AmeriQuími-cana y de la Sociedad de Industria químiQuími-ca de los Estados

43 | Los datos desglosados son: la base de concreto con un peso de 885, 000 kilos, el depósito vacío con 150, 000 kilos, el agua 1, 520, 000. Peso total 2, 555, 000 kilos. El edificio de la planta tenía unos diez metros de ancho por quince de largo, con gruesas paredes de mampostería y techo con armazón de hierro. Contenía una bomba turbina, conectada directamente a un motor eléctrico con capacidad de sacar 1, 000, 000 de galones (3, 780, 000 litros) de agua en 24 horas; y una bomba triple de igual capacidad que la turbina y movida por un motor de gas pobre, de fabricación inglesa de sesenta caballos de fuerza. La cañería de alimentación era de diez pulgadas de diámetro, mientras que la maestra de distribución, de dieciocho pulgadas de diámetro. Los ramales serán de 16, 14, 12, 10, 8 y 6 pulgadas. The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 9-12 .

44 | Esta sección estaba comprendida entre las calles 59 al norte, 54 al oriente, 65 al sur y 62 al poniente, considerándosele a esa zona como la más importante de la ciudad y consecuentemente la que merecía de atención preferente. The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 11-12.

45 | The Mérida Yucatan Water Co. Compañía abastecedora de agua potable…, 15.

46 | En la época que inició sus actividades The Merida Yucatan Water Company, estuvo en Mérida, Harald Seidlin, quien durante siete años (1904-1910) estudió las fuentes del agua que se bebía en la ciudad, estableciendo su química y bacteriología. Raúl Casares, Yucatán en el Tiempo…, 95.

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