Capítulo I. Marco de Referencia
1.3 Marco teórico y estado del arte
1.3.4 La acción colectiva y su contribución a los estudios sociales
La sociología forma parte de las ciencias sociales, esta ciencia busca entender y explicar las relaciones sociales de las sociedades, además pretende estudiar la acción de los individuos. En este contexto la teoría de la acción colectiva, es una de las diversas teorías que contribuye al análisis de dichas relaciones, es considerada una forma de asociación que contribuye a entender y explicar el cómo y el porque la gente se organiza.
La acción colectiva es una teoría que ha tenido aportes de diversas disciplinas y corrientes filosóficas, desde sus diferentes perspectivas cada una de ellas han tratado de contribuir a la construcción y fortalecimiento teórico-metodológico del
46 concepto, para con ello poder analizar las acciones y motivaciones de los sujetos sociales en el logro de objetivo colectivos. Cabe señalar que cada enfoque difiere en cuanto el análisis epistemológico, los objetivos que pretende y la forma de abordad el objeto de estudio.
Las primeras aportaciones respecto al tema fueron hechas por Le Bon, posteriormente la escuela de chicago se inserta a este campo, y señala que la acción colectiva debe considerarse como parte integral de la sociedad, sus aportes se centran en el análisis de situaciones inestructuradas las cuales generan múltiples situaciones como protestas, huelgas, movilizaciones sociales, entre otros (Broom y Selznick, 1958 citados por Tarres, 1992).
Después, comienzan a surgir corrientes teóricas basadas en analizar las acciones colectivas en vinculación con la economía, Olson se considera sobresaliente en esta postura, él piensa que las acciones colectivas se entienden a partir de las acciones individuales, donde el objeto es el individuo.
Además, señala que las movilizaciones son producto de intereses comunes en obtener un bien colectivo, pero no todos comparte el interés de pagar el costo de ello; se visualiza a los participantes basados en el individualismo (Obershall, 1987), aunque después este planteamiento tiene sus criticas ya que se argumenta que las acciones colectivas no necesariamente funcionan bajo esta lógica, sino que los individuos se encuentran organizados (Tarres, 1992).
En los setenta se desarrolló la corriente de Movilización de Recursos (MR) que desplazó el objeto de estudio de los individuos y se centra en las organizaciones, este nuevo enfoque afirma que la movilización ocurre por un análisis costo-beneficio de los actores, su perspectiva es muy distinta: destaca que los movimientos dependen, sobre todo, de los recursos, la organización y de las oportunidades para actuar (Tarrés, 1992: 744).
En este sentido de las aportaciones que hace Tilly citado por Obershall (1987), puede rescatarse la relación entre la estructura del grupo y la movilización de manera útil, se habla de una organización solidaria producto del catness
47 (condiciones materiales que permiten que la gente se articule) y netness (redes de solidaridad y articulaciones que potencializan las relaciones entre grupos colectivos), lo que contribuye a la organización de acciones colectivas de determinados grupos en movimiento.
Dentro de la perspectiva de la movilización de recursos se analiza a la acción colectiva como una organización que utiliza sus recursos con el fin de aumentar su poder o su participación en las decisiones, para beneficios de un grupo colectivo (Tarres, 1992). En este sentido el alcance de cualquier acción colectiva dependerá de los niveles de movilización y de los repertorios de acción colectiva (Obershall, 1987).
Por otra parte, en el contexto político la acción colectiva implica considerar la configuración de los actores políticos en el contexto de la interacción de las estrategias de las autoridades públicas, conocer las oportunidades y alcances, así como los acuerdos políticos Kriesl (2004) citado por Zamora (2014). En este sentido la protesta social es planteada como una acción colectiva que pretende influir en las instituciones y las autoridades, en nombre de los objetivos colectivos de los actores, suele acompañar, complementar y acrecentar los intentos pacíficos organizados de esa misma gente por alcanzar sus objetivos (Favela, 2002).
Es importante señalar que existen factores que motivan a los sujetos dentro de un proceso de organización, lo cual contribuye para alcanzar los objetivos colectivos. Por otra parte, Zamora (2014) advierte que existen elementos como;
los intereses, la movilización, las oportunidades políticas (importante tener en cuenta las estructuras institucionales quienes sientan las bases para la acción colectiva que busca tener injerencia en las decisiones políticas, ya que ciertos entornos institucionales tienden a facilitar o, por el contrario, limitar las acciones a implementar), el poder, las represiones, las amenazas, entre otros, que condicionan la capacidad para actuar de los sujetos y en algunos casos incrementan los costos de la acción colectiva.
48 En la acción colectiva, los procesos estructurales, así como la elite de poder representan un papel importante para que esta pueda trascender a otro tipo de movimiento (Tilly s/f citado por Zapata 2005).
Se entiende a la acción colectiva como; acciones que un grupo social define acorde a un problema en común (conflicto), donde se genera un proceso de confianza, identidad, solidaridad y resistencia, elaborando repertorios de acción para alcanzar bienes colectivos, por otra parte, la conciencia, la ideología y la lucha social son imprescindibles en la acción colectiva (Zamora, 2014).
Es importante señalar que, existen determinantes que van generando o provocando tensiones las cuales en determinado momento detonan las acciones colectivas, dentro de las cuales se plantean acciones concretas para poder participar con determinados papeles, además se involucran; valores, normas, instrumentos, pero principalmente se diseñan acciones concretas con fin de que en el proceso de organización los individuos puedan participar con determinados papeles o roles (Smelser, 1989). Por su parte Melucci (1991) nos dice que, a través de elementos como la identidad, el conflicto (dos adversarios en disputa de un mismo bien) y la solidaridad (capacidad de los individuos de reconocerse a sí mismos y a otros como parte de un orden social), se pueden comprender la acción colectiva.
En este sentido, la acción colectiva es considerada resultado de intenciones, recursos y límites, con una orientación construida por medio de relaciones sociales dentro de un sistema de oportunidades y restricciones, puede considerarse además que es detonada por un proceso de conflicto y exclusión hacia grupos particulares (Melucci, 1991). Además, es un proceso indeterminado cuya dirección y alcance es difícil de predecir (Tarres, 1992).
Este proceso de acción colectiva permite analizar cualquier grupo que se moviliza para satisfacer interés colectivos, puede decirse entonces que es producto de la interacción de actores colectivos, quienes cuentan con un carácter reflexivo, son poseedores de cierto capital (humano, económico, social,
49 entre otro), tienen la capacidad de pensar y actuar de acuerdo a su realidad y práctica, lo que les permite definirse a sí mismos y al campo de su acción (relaciones con otros actores, disponibilidad de recursos, oportunidades, limitaciones). “Los individuos crean un nosotros colectivo de acuerdo a las acciones a implementar” (Melucci, 1991).
Los actores individuales tienden a organizarse debido a que se sienten excluidos del sistema por lo que buscan un reconocimiento por medio de la acción colectiva, sin embargo, los actores colectivos, pueden actuar acorde a su racionalidad instrumental basada en el costo-beneficio, por lo que es difícil proponer alternativas transformadoras (Zamora, 2014).
Bajo el contexto anterior, puede señalarse que el proceso de conflicto y exclusión que viven ciertos grupos específicos, ha ocasionado que diversos individuos busquen integrarse a algunas organizaciones sociales para mejorar su situación, donde dichos sujetos se identifican con un problema en común y buscan implementar acciones para alcanzar bienes colectivos.
Este sentido Zamora (2014) señala que, la acción colectiva es producto de la combinación de intereses cambiantes que motivan a los participantes a involucrarse para alcanzar un bien común. Por otro lado, Olson (1992) advierte que la finalidad de las organizaciones es variable, no obstante, lo más importante a reconocer son las acciones implementadas para alcanzar y proteger los intereses de sus miembros, así como sus luchas para lograr una legislación favorable para los mismos, esto a través de la participación colectiva.
Dentro de las acciones colectivas que diversas organizaciones sociales han implementado, se encuentran los repertorios de acción enfocados a objetivos específicos como, la transición hacia la soberanía alimentaria con base agroecológica.
50 Esté tipo de organización social, representa, primeramente, la base para desarrollar procesos de colectividad, solidaridad, intercambios, diálogos, lo que contribuye o facilita para la masificación de la agroecología, pues mediante las experiencias exitosas se tiende a generar efectos multiplicadores para llevar a la agroecología a otras escalas (Mier y Terán et al., 2018).
Para ello, la OCEZ-CNPA, ha diseñado y desarrollado, algunas acciones colectivas enfocadas a procesos de formación y capacitación, para ello ha instaurado un espacio conocido como el centro de formación para el desarrollo indígena y campesino. El siguiente capítulo, busca profundizar más acerca del tema.
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