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IDRC42 y el IPES43. El primero financió el programa CFP, Ciudades Alimentando a su gente (Cities Feeding People) apoyando numerosos proyectos de investigación que involucran tecnologías en las HGFU que van desde buenas prácticas y consultorías en agricultura urbana, investigación y acción, promoción, tratamientos de los residuos y acceso al recurso vital agua. En líneas generales todos estos proyectos buscan un proceso participativo para diagnosticar, identificar e implementar soluciones prácticas a los problemas de la pobreza y del ambiente a través del desarrollo de programas y proyectos de apoyo a las HGFU.

Por aparte se puede decir que las Naciones Unidas tiene un programa para asentamientos humanos y un programa para la gestión urbana44 que incentiva y apoya las HGFU y entre las tecnologías que prioriza están aquellas relacionadas al uso del agua para riego.

8. La agricultura urbana como mejora de la calidad de vida. Las

esa situación es la constante preocupación de buena parte de la sociedad.

Realizar la HGFU puede resultar una herramienta válida para mejorar en algún aspecto la calidad de vida de las personas. De hecho que es así, pues

“...en la huerta nos sentimos libres, hacemos lo que nos gusta y me libera de las tensiones...” (Alfredo, 54 años). La HGFU no solo mejora la calidad de vida en cuanto al ánimo de las personas, sino también se ponen allí las destrezas, los saberes y la expresión cultural, elementos que dignifican y enaltecen a las personas. Aliviar en algo la escasez de dinero es también un beneficio de hacer la HGFU, tal vez por eso esta tecnología está asociada en general a la pobreza urbana y a los habitantes migrados del campo y mayormente los programas de gobiernos nacionales y municipales orientan el fomento de la agricultura urbana hacia los sectores de pobreza y exclusión. También está asociada la tecnología al sector educativo, en el caso de que la HGFU sea dirigida hacia una escuela, o al sector salud/terapéutico, en el caso de estar dirigida hacia personas con adicciones o problemas de salud mental, todo esto porque es un “…potencial que permite mejorar el paisaje, los ecosistemas, la calidad de vida y la seguridad alimentaria urbana.” (Santandreu, 2000:3)

La HGFU mejora varios aspectos de la salud humana como artrosis, diabetes, stress, etc. Al significar un esfuerzo físico leve, favorece la circulación sanguínea y la oxigenación de tejidos. Son frecuentes los relatos de los entrevistados que hacer una HGFU significa una “descarga a tierra” ,

“te pone feliz” y una forma de volver a un estado “más primitivo”, en donde

“la naturaleza te enseña a ser mejores personas”, se “cultiva la paciencia” y

te “enseña a ver la vida de otra manera”.

Coincidimos con Santandreu (2000) en que una característica sobresaliente de la agricultura urbana es su desarrollo independiente y su falta de organización, hechas con esfuerzos aislados y sin respetar un plan colectivo.

Sin embargo pueden contarse de a decenas las experiencias familiares e individuales en la producción, transformación, aprendizaje y comercialización de productos de las HGFU. Sin dudas que la agricultura urbana mejora la dieta de los sectores más vulnerables de la población, manteniendo su tradición, saberes y cultura. La agricultura urbana podría, en un futuro, reformular las relaciones entre crecimiento económico, políticas sociales, el tratamiento del ambiente natural, inversiones públicas y privadas, necesidades económicas de las familias, etc. (Santandreu, 2000) Si se analizan y reconocen las posibilidades de la agricultura urbana frente a la problemática del desarrollo local, se debe destacar un rol importante y el sentido que cobra en la producción de alimentos, la creación de empleos, etc.

También la agricultura urbana “… permite que muchos migrantes rurales se encuentren con su tradición y así recuperan el vínculo con su pasado”

(Santandreu, 2000: 2).

La HGFU resulta ser un espacio que en general fortalece los vínculos familiares, aunque a veces resulta ser un motivo de conflicto, como por ejemplo el causado por la ocupación del terreno u hogar, por problemas de sucesión familiar o de reparto de bienes. También la HGFU resultó ser un problema cuando se crían animales de granja que “... dan olor y hacen ruido,

se creen que vivimos en el campo y esta gente no se da cuenta que aquí no se puede tener chanchos... de las moscas ni hablemos...” (Vecino entrevistado).

Sobre mitos, creencias y ceremonias

Este es un tema relevante siempre expuesto por los entrevistados. A la presencia de duendes que “... arrancan las plantas recién puestas...”

debemos sumarle el hecho de que el 100% de los agricultores confía en que la luna, nuestro satélite natural, tiene influencias en el cultivo de plantas, aunque está ausente en la cría de animales. Cada uno lo cree a su manera, pero en general:

...se plantan en luna menguante las que dan fruto hacia abajo, como la zanahoria o la cebolla. Si queremos tomate, fruto de arriba, hay que plantar en creciente. Si la luna influye en el mar, ¿cómo no va a influir en la savia de las plantas? (Rosario).

Otra creencia observada es la fuerte relación entre la fertilidad de la mujer y la fertilidad de la tierra (en un sentido más extenso se trata de la fertilidad de la naturaleza en su conjunto). A veces, si hay una mujer embarazada en la familia, se la hace responsable de sembrar el maíz o la papa, cultivos de primavera-verano. Además, algunos dan cintarazos, a las plantas algo perezosas, para incentivar con el castigo a que produzcan y salgan de un letargo infértil. Igualmente es lo más habitual ver a las personas hablar con

las plantas, sobre cualquier tema, pero especialmente sobre su estado de salud, sobre su crecimiento y sobre sus frutos y flores. Es un diálogo unilateral que “...las plantas responden con su verdeo.” (Lucía).

Por otra parte se pide permiso a los cultivos o a un árbol, antes de extraerlos o cosechar, porque hay conciencia en que se está haciendo un daño para el beneficio propio. Muchos saben que un método para controlar plagas es colgar gusanos muertos o urracas, según el mal, para evitar el ataque de estas plagas.

Tal vez sea la celebración a la Pachamama el mayor de los rituales relacionado con los frutos de la naturaleza expuestos en las HGFU. Esta deidad andina, que en su aspecto simbólico se relaciona con la tierra, la fertilidad, la madre, lo femenino, es practicada con frecuencia. Si bien se la tiene siempre presente, sobre todo cuando se hacen encuentros familiares y más aún cuando se hace una fiesta o conmemoración especial, en la HGFU poco se realizan los rituales relacionados, como dar ofrendas a la tierra. Es una celebración que trasciende la HGFU y adquiere una dimensión mayor a la HGFU, a pesar que sea la HGFU un importante vínculo íntimo con la naturaleza.

Entre lo observado está el “permiso a la Pacha”, acto que demuestra la inferioridad del agricultor y sumisión ante lo divino. Este “permiso”, se lo hace previo a remover la tierra. Cualquier pozo que se haga es visto como una intervención a la naturaleza, a la integridad de la “madre tierra”, casi como una herida provocada con falta de respeto. Para evitar los enojos y posibles desgracias, venidas por venganza, se pide permiso y luego se labora. Lo

mismo sucede al momento de roturar el suelo con fines agrícolas como al cavar para construir cimientos. No se modifica la naturaleza en ninguna de sus partes sin antes pedir permiso. “...nosotros damos algo y ella nos da algo, es como una transmisión de energía...” (Patricia, 47 años.)

A pesar que la Pachamama se la admira todo el año, es principalmente tenida en cuenta durante el mes de agosto (sobre todo el 1 de agosto), momento coincidente con el inicio de varios cultivos, principalmente papa y maíz.

Se ha visto también en las HGFU una ceremonia carnavalesca que se llama

“martes de chaya”, que se hace por agradecimiento. Es el martes previo al miércoles de ceniza y marca el final del carnaval. Se decora la casa y sus espacios más importantes (como el comedor o estar) con flores y cintas. Al momento de la ceremonia se hace “la sahumada” que es esparcir el humo y aroma de los sahumerios especialmente hechos para la ocasión. En este punto se celebra también a la Pachamama y la chaya es parte de ésta ceremonia divina. La comida es central y abunda el alcohol, los cigarrillos y la coca. En la HGFU se hace un pozo para depositar las ofrendas (comida, coca, etc.) “para devolver y agradecer”. La chaya es año tras año, se hace sobre todo lo que se mantuvo “vivo” durante todo el año, es un acto de reciprocidad y “espanta los malos espíritus y la envidia.” Se “chaya” todo lo nuevo obtenido durante el año, sobre todo materialidades valiosas, como automóviles o casas.

Figura 16: La ceremonia de la Pachamama.

Figura 17: La HGFU puede ser motivo de reunión entre agricultores o vecinos.

Figura 18: Los animales de granja en las HGFU. En este caso los chanchos son resistidos por algunos vecinos, por sus olores y ruidos de faena.

Figura 19: Alimentos y bebidas, que incluye alcohol etílico, para la Pachamama. Antes, se le dio de fumar a la tierra.