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De la muerte prehispánica a la muerte española (El morir de la muerte nahua)

Capítulo 1. La muerte y el hombre

1.5 La muerte vista por los nahuas en época prehispánica

1.5.2 De la muerte prehispánica a la muerte española (El morir de la muerte nahua)

Podemos hablar de una conquista espiritual por parte de los españoles hacia los indígenas desde el momento en que a Ulúa arribaron 12 frailes franciscanos en 1524. “Sin embargo, años antes ya había sino iniciada por algunos frailes precursores como Alonso González, quien desembarcó en el cabo Catoche el 1ro de Marzo de 1517, el mercedario fray Bartolomé Olmedo, quien acompañaba a Cortés en la conquista; Juan Díaz “quien se halló en toda la empresa conquistadora” según dice Ricard” (Ricard, 1947.Citado por Matos ,1996:125).

Estas personas tenían una gran misión ya que debían realizar lo que con la violencia y armas los españoles no habían podido hacer, “cambiar la forma de pensar de todo un pueblo o pueblos que vivían, pensaban y creían de manera muy diferente a ellos”

(Matos,1996:126).

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Por un lado fueron utilizadas las armas, derribaron templos, destruyeron ídolos con el fin de imponer otros, pero los primeros frailes buscaron formas más humanas, menos violentas para acercar al indígena a su ideología, entre los frailes que podemos mencionar están; Motolinia, Sahagún, Gante, Las Casas y otros. Aun así, se utilizó la Inquisición para acabar con prácticas prehispánicas que los indígenas seguían realizando en varios lugares de México.

Ahora nos preguntaremos ¿qué concepción querían imponer los conquistadores?.

“Interesantes son las observaciones que hace Westheim al respecto, cuando en su importante trabajo La Calavera, trata lo relacionado con Europa:

Europa, a punto de emerger de la Edad Media , procura liberarse de su temor a la muerte, que es a la vez temor al Juicio Final y temor al infierno, a través de las representaciones de la danza macabra , que es, desde el siglo XIV hasta el XVI , el tema más popular de la poesía, el teatro. La pintura y las artes gráficas, y que predomina también en las miniaturas de los libros de horas” (Westheim, 1953.Citado por Matos,1996:129).

La muerte para el cristiano era una muerte sujeta a un juicio, para el fraile el Mictlán era considerado como el infierno, muy distinto al concepto que los indígenas tenían sobre este.

Los cristianos trataban de imponer al hombre prehispánico un dios que sangrante, un Cristo crucificado, para desplazar a un dios que necesitaba sangre. “Las imágenes de Cristo son las de un dios ya muerto, o agonizante”(Matos, 1996: 129).

Podemos hablar de un morir de la muerte, o como dice Matos “La muerte de la muerte”,

“Porque la Colonia trata de introducir un concepto diferente. La figura del esqueleto con su guadaña, o que danza, es preludio de que va a llevarse a alguien al más allá” (Matos, 1996:129).

La muerte para el cristiano es una muerte temida, por otro lado en el México prehispánico se le teme de forma natural, no porque el hombre vaya a sufrir sino que se desea morir de una determinada forma, ya que ello hará que el hombre acompañe al sol.

“De los huesos mismos volverá a nacer vida y el hombre al morir volverá a caminar, a peregrinar hasta llegar al Mictlán, en donde reside un dios de la muerte, cosa que no ocurre en Occidente” (Matos, 1996:129).

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Para el hombre prehispánico la muerte era vista como un proceso más de un ciclo el cual es constante, esto lo podemos ver en leyendas y mitos.

En la actualidad existe una idea de cielo e infierno que la mayoría de las personas transmite a los niños, está por ejemplo cuando les dicen que se deben portar bien para ir al cielo con “ diosito” , ya que si se portan mal se irán al infierno con el diablo , esto como producto de la idea cristiana que se introdujo en México durante la Conquista , podemos ver cómo la iglesia enseña que el lugar a donde irán las personas está determinado por la moral, así podemos decir que si te portas y haces bien iras al cielo pero si te portas y haces mal iras al infierno.

Por otro lado, podemos ver en la época prehispánica que el lugar a donde irían las personas al morir no estaba determinado por la moral (comportamiento) , sino por la forma del morir , veamos a continuación.

Dice Sahagún en su libro III que al morir, los difuntos nahuas (aztecas) podrían ir a tres lugares distintos según su forma de morir.

Tlalocan: A este lugar iban las personas muertas por agua o alguna enfermedad referente por ejemplo ahogados, enfermedades como la lepra, sarna, la gota , etc.

La casa del sol: A este lugar iban los que morían en la guerra y las mujeres muertas en parto.

Mictlán: A este lugar iban las personas muertas por alguna enfermedad común asi fueran nobles o gente del pueblo

Había otro lugar el cual estaba destinado para los pequeños el cual no hace referencia Sahagún en su libro III pero si en sus Memoriales. En los códices Vaticano y Florentino se

Muerte

Lugares

Mictlan La casa del sol

Tlalocan

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menciona este cuarto lugar llamado “Chichihuacuauhco” lugar donde van los niños muertos en el vientre o bebes, este lugar es representado como un árbol del cual maman de él los niños.

En resumen veamos cómo era vista la muerte en el cristianismo y en el México prehispánico.

La muerte en el cristianismo: La figura del esqueleto con su guadaña es preludio de que va a llevarse a alguien al más allá (es una muerte temida).

La muerte en el México prehispánico: A la muerte se le teme como cosa natural, no porque uno vaya a sufrir, sino que se llega a desear morir de una determinada forma porque ello hará que el hombre acompañe al sol.

“Con la Conquista española pasan a México las ideas religiosas que traen los frailes encargados de la evangelización “ (Matos, 1996: 132).

Con el tiempo fue creándose un sincretismo mediante una influencia española en la estructura cultural indígena, que va desde la ideología hasta las prácticas. Veamos que prácticas e ideologías siguen vivas con un sincretismo cultural, pero antes es importante saber que costumbres de entierro existían en España en el siglo XVI:

“Los entierros se hacían con mucha pompa en el siglo XVI. En los que de los niños había bailes, cohetes y música, pues como el niño al morir, siendo inocente iba al cielo, no había por qué entristecerse. Cuando moría una persona mayor ya era diferente.

La víspera del entierro se velaba el cuerpo del muerto y en esos velorios se agasajaba con refrescos y bebidas a los que venían a dar el pésame a la familia del difunto. En la sala donde se velaba el cadáver había plañideras que lloraban por turno durante la noche, y al día siguiente acompañaban el entierro “, esto según Agapito Rey en su libro en su libro Cultura y Costumbres del siglo XVI en la Península Ibérica y en la Nueva España.” (Rey, 1994.Cítado por Matos ,1996: 133).