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Análisis del discurso de la cita 1 Corintios 6:9

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Informante 4 Mujer (I4M)

4.1 Análisis del discurso de la cita 1 Corintios 6:9

Capítulo 4

Análisis de los resultados: La dignificación del homosexual en una iglesia cristiana incluyente: prácticas de resistencia desde la Comunicación y la Cultura y alcances en el espacio público y privado

ser excluido:

“Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni

los pervertidos sexuales”

“¿No se dan cuenta que los que hacen

lo malo no heredarán el reino

de Dios? No se engañen a sí mismos. Los que se

entregan al pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o

son prostitutos o practican la homosexualidad”.

(Nueva Versión Viviente, 2010).

Pregunta declarativa dirigida a la Iglesia:

“¿No se dan cuenta que los

que hacen lo malo no heredarán el reino

de Dios?”

Autoengaño:

“No se engañen a sí mismos”

Práctica sexual como pecado:

“Los que se entregan al pecado sexual o

rinden culto a ídolos o cometen

adulterio o son prostitutos o

practican la homosexualidad”

Condicionar desde aspectos morales la herencia de los divino.

La práctica sexual es mala, es un pecado y aún más la

homosexualidad.

Las prácticas sexuales fuera de la heterosexualidad y la moral

catalogadas como pecado.

La práctica homosexual reducida a un autoengaño de aquellos que la practican.

Quien goce sexualmente está en pecado.

Análisis

El versículo 6:9 de la 1 carta a los Corintios, escrita por el apóstol Pablo, se encuentra entre los textos o versículos más utilizados por la iglesia para demostrar que la biblia condena de manera literal las prácticas homosexuales. Para Durkheim (2001) la religión está involucrada en procesos sociales que construyen representaciones colectivas demostrando a su vez, realidades colectivas. Con esto, resulta interesante la manera en que la iglesia, a través de textos bíblicos como el analizado, fomenta la exclusión de los

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sujetos homosexuales, es decir, ha construido una representación colectiva de exclusión tan real como la misma homosexualidad.

Sin embargo, en la misma dinámica expuesta por Durkheim, donde la religión construye representaciones, nos encontramos un hecho, no asilado de nuestra realidad, donde la CCE reconstruye un discurso que era hegemónico y lo comparte con sus congregantes. Este discurso coloca en los sujetos representaciones que miran una interpretación incorrecta por parte de la iglesia tradicional en cuanto al texto de 1 Corintios 6:9. El siguiente testimonio es de uno de nuestros informantes, quien al exponerle la idea del versículo, nos dice:

Mi opinión no sólo con este sino con todos los textos incluidos en la biblia es en primera que la biblia no se escribió ayer, no, es un texto datado del siglo primero; en segundo no se escribió en español ni en inglés ni en alemán, pertenece a un idioma y ese idioma pertenece a un contexto y pertenece a características lingüísticas y sociales, políticas y religiosas incluso, la religión que se plantea, la religión de las personas que escribieron la biblia y la religión de otros son abismos diferentes a como lo vemos hoy (I2H: 626-631).

Por otro lado, la unidad o unidades de análisis que utilizamos, exhiben una serie de adjetivos hacia personas que “no heredarán el Reino de Dios”; hablan de los injustos, los malvados y los que hacen lo malo, manejando con ello, creencias o postulados que otorgan un grado de verisimilitud religiosa. Para Weber (2010) los postulados religiosos ofrecen a los sujetos promesas que van encaminadas a la constante búsqueda de la salvación. Asimismo, podemos leer advertencias que usan para evitar perderse de una salvación y alcanzar el “Reino de Dios”, las cuales son: ¡No erréis!, ¡No se dejen engañar! y No se engañen a sí mismos. Estas enunciaciones recopilan en sí mismas

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creencias religiosas que invitan a mantenerse lejos de las acciones que viene advirtiendo la cita bíblica, incurriendo así, a un adoctrinamiento discursivo.

Asimismo, resulta pertinente señalar que el Nuevo Testamento es una serie de escritos que se escribieron en griego koiné15 y que en el idioma español tenemos un sinfín de traducciones, como las presentadas en nuestro análisis. De esta manera, es valioso saber que las últimas palabras en griego del versículo 9 son: malakos y arsenokotai. Estas palabras han traído a lo largo de la historia de la iglesia una seria de situaciones donde, por un lado se reconoce que efectivamente la biblia sí condena las prácticas homoeróticas, pero por otro, hay aseveraciones donde éstas no son referentes de una condenación bíblica hacia la homosexualidad.

Por su parte, el posicionamiento de la iglesia tradicional se coloca una y otra vez en defender su postura condenatoria sobre el papel del homosexual en la biblia, es decir, el deseo divino de alejar del “reino de Dios” a todo aquel que insista en vivir una vida alejada de la heterosexualidad. Para la iglesia tradicional cristiana, las palabras antes mencionadas y su traducción al español sí condenan al homosexual. Entendiendo que la orientación homosexual es un limitante para vivir un acercamiento al “reino de Dios”

por ser, para la iglesia, algo malo.

Bartlett sugiere que arsenokotai significa <hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, específicamente sodomitas en el sentido más estrecho en el que uno asume el rol activo en la relación sexual entre varones>. Con respecto a malakos, Arndt Gingrich llega a la conclusión de que el término se refiere a <hombres y muchachos que permiten que se los use incorrectamente en forma homosexual>” (Dailey, 2003: 55).

15 Lengua en que fueron escritos los libros que se encuentran en el Nuevo Testamento.

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Al final de cada cita y dependiendo de la traducción, leemos la representación de aquellos sujetos que están fuera del alcance del “Reino de Dios” por llevar a cabo acciones que les advierten son “malas”: “<ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones>, < “Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales> y <Los que se entregan al pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o son prostitutos o practican la homosexualidad>”. Con esta clase de traducciones, encasillan a las prácticas sexuales y a la sexualidad como algo “pecaminoso, enfermo y moralmente inadecuado.

Para Bourdieu (2006), la religión asume una función ideológica y política que radica en la lógica del reforzamiento de sus creencias, legítima todo aquello que yace dentro de sus nociones simbólicas, siendo para ella y sus creyentes una verdad absoluta. Por su parte la CCE busca reflexionar sobre las interpretaciones variadas que existen en distintas traducciones de las palabras malakos y arsenokotai, y por otro lado, la diferencia conceptual que existe de estas dos y el resto de las palabras dentro del versículo bíblico, sugiere:

La palabra malakos en escritos griegos de la época se relaciona con debilidad, cobardía y falta de carácter, incluso determinaba a la decadencia. Unos siglos después señalo la masturbación y la laxitud moral en general y este significado se le dio hasta el siglo XV. (Comunidad Cristiana de Esperanza, 2014).

De esta manera, tenemos la apertura a nuevas perspectivas de textos que fueron edificados desde un lenguaje, una sociedad, en fin, desde un contexto distinto al nuestro y que podría conceder, así lo sugiere la CCE, un acercamiento más respetuoso de dichos textos. Así, podemos hacernos interrogantes, tal vez adecuadas, mismas que 117

fueron hechas por la CCE: “¿Por qué las diferentes lecturas en los traductores? ¿Por qué no existe una uniformidad que observamos en el resto de las palabras que conforman este texto?” (Comunidad Cristiana de Esperanza, 2014).

Para finalizar, en cuanto a la palabra arsenokotai la CCE dice, que el contexto interpretativo que ha manejado la iglesia tradicional de la palabra es bastante ambiguo porque se tiene la existencia de documentos donde sus autores pudieron implementar el uso de la palabra para poder referirse a las prácticas homoeróticas, pero no lo hicieron al no encontrar en ella una referencia sobre la homosexualidad.

La enorme cantidad de documentos existentes en los cuales se trata de manera amplia el tema de la sexualidad homoerótica maneja una serie de palabras para definir este espectro de orientaciones sexuales, pero nunca aparece la palabra arsenokotai. Es extremadamente difícil creer que la palabra se refiere a un homosexual o tales prácticas cuando ningún autor contemporáneo al tiempo de la escritura de la carta o anterior la use.

(Comunidad Cristiana de Esperanza, 2014).

4.2 Alcances y límites de la lucha por la dignificación del homosexual en

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