• No se han encontrado resultados

Análisis general del proceso de resistencia del barrio de la Indepe

Por las características del asentamiento el sentimiento de amenaza por la posible gentrificación de la colonia está más presente en los habitantes de la colonia Tanques. Esta colonia, a diferencia de las otras colonias del barrio de la Indepe, actualmente concentra las actividades del proceso de resistencia contra las obras de renovación urbana y de concientización colectiva sobre los peligros que estas obras representan para los actuales vecinos de la Indepe en su conjunto.

Otros vecinos de la colonia Independencia sí han sentido esta amenaza y se han organizado para resistir, pero en proporción con la cantidad total de habitantes que viven en este sector de la Indepe son muy pocos. Esto considerando que la población total de la colonia Independencia es de poco más de 28 mil habitantes (MDM 2020) y que actualmente las personas que tienen una participación activa en las actividades comunitarias de resistencia – juntas vecinales, exposiciones artísticas, talleres de concientización– son alrededor de 30, aunque en un principio llegaron a ser más de 100 (Entrevista con integrantes de la Junta de Vecinos en Resistencia de la Colonia Independencia, 18/09/2019, Diario de Campo).

En cuanto al barrio Tanques de Guadalupe en donde la población total aproximadamente es de 1730 personas (MDM 2020), en las recientes actividades comunitarias entorno a la resistencia en ocasiones han registrado una afluencia de más de 50 personas (Observaciones y notas de campo).

178

Está claro que el número de personas que participan activamente en las reuniones comunitarias, no refleja la cantidad de personas cuya disposición está a favor o en contra de tales proyectos, ni tampoco mide el número de personas en contingencia por las obras de renovación urbana. Sin embargo, nos puede dar una idea de la percepción de la amenaza de gentrificación y de la participación comunitaria en torno a este problema por parte de los vecinos de los diferentes barrios de la Indepe. También hay que tomar en cuenta la gran extensión de la colonia Independencia, de 260 hectáreas, la cual no es equitativamente comparable con las 19 hectáreas del barrio Tanques de Guadalupe.

Por otra parte, considero que esta percepción de la amenaza de la gentrificación presente principalmente en el sector Tanques y en la parte central baja de la colonia Independencia se debe a que si se llegara a construir la Interconexión Vial Monterrey-San Pedro sería el área afectada en un primer momento (ver mapa 18).

De igual manera es muy importante mencionar que hay una gran cantidad de vecinos actuales, de gente originaria de la Indepe que hoy en día viven en otro lugar y de gente externa a la colonia que siguen, participan y apoyan a la resistencia y defensa de este barrio por medio de las redes sociales digitales y en algunos eventos públicos que organizan los colectivos de resistencia del barrio de la Indepe (marchas de protesta y exposiciones artísticas). Tan solo en la página oficial Facebook de la Junta de Vecinos en Resistencia de la Colonia Independencia: “Del mero San Luisito: Independencia, Tanquez, América” registran 9,393 seguidores que simpatizan con las labores de resistencia del colectivo, gracias al trabajo comprometido de los voceros y demás integrantes de la Junta y del Colectivo Resistencia Tanquez.

179

Mapa 18. Ubicación de los megaproyectos que se quieren construir en el cerro de la Loma Larga. Fuente:

Mapa tomado de la aplicación electrónica Google maps. Edición propia.

Por su parte, en el lugar en donde se ha propuesto construir la Cruz Monumental, aunque los vecinos sí han expresado su inquietud y angustia por las obras y el peligro de ser desplazados, la participación de la comunidad para negarse a este proyecto es distinta en comparación con las actividades de resistencia del barrio Tanques de Guadalupe. Considero que las principales razones de esto son las siguientes: desde hace 20 años los vecinos tienen cercanía e incluso participación directa en actividades religiosas y de recreación con personas de los grupos que han propuesto su construcción –iglesia católica y miembros del sector empresarial por medio del grupo Caminando con María–. De alguna manera estas personas han influenciado y tratado de convencerles sobre los supuestos beneficios derivados de la construcción del Memorial de la Misericordia: dispensario médico, aulas educativas, canchas de futbol soccer, talleres y cursos de emprendedurismo.

A esto hay que sumar que muchos vecinos del territorio parroquial de San Rogelio son feligreses de esta iglesia y de las capillas que pertenecen a ella, vecinos para quienes su vida muchas veces se mueve dentro de la esfera parroquial. Tal es el caso de quienes integran el grupo “La Frate” de la parroquia San Rogelio, grupo de habitantes de la Indepe feligreses de la parroquia San Rogelio que se encarga de atender el comedor parroquial, visitar a los enfermos y atender a los habitantes en situación precaria.

180

Sobre ello también hay que considerar que el hecho de que la institución que dirige el proyecto Memorial de la Misericordia es de índole religiosa y no gubernamental, les hace mirar el proyecto desde otra perspectiva. Los empresarios católicos que a su vez son misioneros del grupo Caminando con María han difundido la construcción de la cruz como un proyecto religioso, un ofrecimiento o consagración de tal espacio a Dios, intentando con ello convencer a los habitantes de la Indepe que son feligreses de la parroquia San Rogelio y de sus capillas a que acepten tal proyecto. Cabe destacar que, si bien en esta zona no todos sus habitantes dan su aprobación al proyecto, al menos la negativa no es expresada con la misma intensidad como hacia el proyecto de Interconexión vial en el barrio de Tanques.

181

CONCLUSIONES

La propuesta de los megaproyectos urbanos Interconexión Vial Monterrey-San Pedro y Cruz Monumental Memorial de la Misericordia corresponde a un proceso de transformación y reconfiguración de la parte central de la urbe regiomontana, que se desarrolla por medio de la implementación de distritos urbanos para fortalecer el proceso de consolidación de Monterrey como ciudad global. La transformación de la Indepe se relaciona y se suma directamente a la transformación de otras áreas cercanas a ella: Distrito Tec, Distrito Alameda Purísima y Centro de Monterrey, y a la expansión del municipio de San Pedro Garza García o integración de este al área central de la metrópoli regiomontana.

Esta reconfiguración de la ciudad llamada por Palacios (2018) “La segunda reingeniería de Monterrey”, está ligada a procesos gentrificadores en cuanto a que el espacio central es rediseñado para las clases sociales media alta y alta, transformando este espacio en medio y producto de consumo de acuerdo con las tendencias que dirige el mercado capitalista. Este proceso excluye tajantemente a los habitantes y a los habitus no hegemónicos, y los desplaza hacia la periferia de la ciudad. Es entonces el mercado y quienes participan de sus ganancias quienes por medio del diseño de la ciudad asumen la tarea de considerar quiénes merecen habitar las áreas centrales de Monterrey y quiénes no.

La transformación de la colonia Independencia claramente atiende a intereses meramente capitalistas, lo cual se deja ver en el tipo de actores que promueven los megaproyectos propuestos para esta zona: Empresariado Regiomontano, Estado, Iglesia y Universidades Privadas, todos ellos agentes hegemónicos en la estructuración actual de la sociedad regiomontana. Además de presentarse en un momento en el que el mercado inmobiliario de Monterrey tiene un profundo interés por el suelo de las áreas centrales de la ciudad tras la previa expansión acelerada de la mancha urbana regiomontana.

El proceso de gentrificación del barrio de la Indepe corresponde a un proceso de acumulación por desposesión, en donde los habitantes de la Indepe padecen la amenaza de ser desposeídos no solo de un espacio sino de su hábitat o territorio, es decir el lugar en él que son y el que a través de tiempo han construido, de ahí su profundo arraigo a este espacio, por los agentes hegemónicos que saldrán ganando con tal transformación. Ya se han presentado acciones que podrían considerarse primeros indicios de este proceso de

182

acumulación por desposesión a través del espacio en esta comunidad; tales como la privatización de las canchas deportivas del Río Santa Catarina, cuando el gobierno municipal de Monterrey otorgó su concesión a la empresa TV Azteca.

El proceso de gentrificación del barrio de la Indepe puede considerarse dentro del gobierno de la contingencia; en donde se busca dirigir la vida de los habitantes de la Indepe desde las situaciones contingentes que ellos experimentan. En este caso se busca imponer un estilo de vida, acorde a las dinámicas del mercado capitalista, a través del diseño del espacio y sus prácticas, desde las perspectivas de los actores que promueven los megaproyectos urbanos para esta colonia, quienes asumen, al menos discursivamente, que con ello se mejorará la calidad de vida de los actuales residentes de este barrio.

Los actores hegemónicos legitiman el desplazamiento de los actuales habitantes de la Indepe y el despojo de su hábitat desde las situaciones contingentes que experimentan los colonos: estado de irregularidad de algunos predios, situación de inseguridad, marginación y segregación socioespacial. De esta manera la renovación urbana del espacio de la colonia Independencia que la inserta en un proceso de gentrificación, es presentada por parte del gobierno de Nuevo León, de los gobiernos municipales de San Pedro y Monterrey, de la arquidiócesis de Monterrey, del sector empresarial y de las universidades privadas Tec de Monterrey, UDEM y URRE como la solución a los problemas de inseguridad derivados del narcotráfico que presenta la ciudad de Monterrey. Lo anterior parece una consideración desatinada, pues en todo caso lo único que lograrían sería desplazar a algunos actores que participan de esta actividad; la gentrificación no garantiza una erradicación de tal problema.

Al mismo tiempo presentan esta renovación como una oportunidad que favorecerá a los habitantes de la Indepe al aumentar el valor de sus predios, lo cual también considero que es incoherente, pues aunque el valor de los predios llegase aumentar con tal renovación, la implementación de ésta conlleva el desplazamiento, si bien no de todos sí de un número importante de familias que habitan tal espacio.

Otro punto que también conviene considerar es que dentro del proceso gentrificador no solo aumenta el valor de los predios ubicados en el espacio renovado, sino que el costo de vida en general también incrementa, bienes y servicios, lo cual limita el acceso y el consumo de muchos de los habitantes originarios, esta es otra de las causas que muchas veces resulta

183

en el desplazamiento forzado de aquellos habitantes originarios que en un primer momento no fueron desalojados.

Este discurso en pro de los megaproyectos de renovación urbana propuestos para la colonia Independencia corresponde al tipo de discurso civilizatorio del capitalismo neoliberal o globalización, “discurso que considera que la globalización evoca al progreso, pues ella se sustenta en un patrón civilizatorio que es superior y normal” (Pérez 2009, 34). De ahí también deriva el desprecio a ciertos tipos de habitus no hegemónicos y la presentación de la ciudad global como solución al estado contingente que los habitantes de una ciudad o colonia pueden experimentar.

En este sentido la amenaza de gentrificación no inserta a los habitantes de la Indepe en un estado de contingencia, pero sí agudiza tal estado, pues el estado contingente del barrio de la Indepe es anterior a tal amenaza. Más bien el proceso gentrificador se nutre de este estado para legitimarse.

Sobre este estado de contingencia y la percepción de la amenaza de ser desplazados si llegaran a llevarse a cabo las obras de renovación urbana, cabe mencionar que si bien algunos vecinos se sentían amenazados por éstas, este sentimiento no estaba presente en todas las zonas del barrio de la Indepe.

Aun cuando ante todas las personas con quienes tuve contacto me presenté comunicando mi interés por conocer sobre el tema de las obras de renovación urbana y la amenaza de lo que considero podría desencadenar efectos de gentrificación, en la plática los temas se tornaban a otras problemáticas, como la inseguridad y los problemas económicos;

o temas de otro interés sin ser necesariamente considerados como problemas, tales como futbol soccer, el arraigo a la colonia, cuestiones religiosas y vida parroquial, la diversidad de oficios y tradiciones.

Las pláticas de las tradiciones y de las actividades que distinguen a la colonia Independencia son contadas con un profundo orgullo y en las personas de mayor edad noté expresiones de nostalgia cuando me platicaban sobre su llegada al barrio o sobre la diversidad de oficios que hay en la Indepe.

Según mis observaciones de campo no cabe duda que existe un arraigo muy profundo entre el barrio de la Indepe como espacio vivido y sus habitantes, ejemplo de ello es el caso

184

de la joven Mónica quien a pesar de sufrir violencia por actores del narcotráfico no quiere dejar de vivir en su colonia pues en “la Indepe nació, en ella ha hecho su vida y ahí quiere vivir”. Esta decisión de Mónica nos permite inferir que sí existe un arraigo a la colonia del que se desprende una determinación por vivir en ella, incluso ante una situación en donde la vida corre peligro, es muy probable que con mayor razón esta decisión esté presente ante los intentos de desplazamiento forzado que los agentes pro-gentrificadores lleven a cabo. Esto claramente ya es expresado por medio de las acciones de resistencia que realizan la Junta de Vecinos en Resistencia de la Colonia Independencia y el Colectivo de Resistencia Tanquez:

informes de posicionamiento ante tales proyectos, actividades de concientización comunitaria sobre la amenaza de la gentrificación, implementación de talleres para los habitantes más pequeños “Los Niños y las Niñas de la Resistencia”, trabajos de organización política activa en las comunidades del barrio de la Indepe, movilización para atender cuestiones legales para la escrituración de los predios no regularizados al mismo tiempo que la búsqueda de amparos para no ser desplazados.

La experiencia de la contingencia y la capacidad de agencia son realidades heterogéneas, pues no se presentan de igual manera en todos, ni con la misma intensidad aunque sí están presentes en todas las personas e incluso en las instituciones que ellas forman.

Ejemplo de esta heterogeneidad es la diferenciación socioespacial interna del barrio de la Indepe.

Un hallazgo importante durante el trabajo de campo realizado, es que en razón del estado contingente y del reconocimiento de la propia capacidad de agencia las personas toman ciertas decisiones (para sí mismas o para las instituciones o grupos que dirigen) para actuar de determinada manera. Y a la vez que con base a ellas se establecen redes de apoyo que implican una proceso de reciprocidad, un mecanismo de ayuda mutua como es el caso de Humberto y Gonzalo (apartado 4.3); y un compromiso dentro de una cadena de favores el caso de la arquidiócesis de Monterrey, que para no perder la ayuda del empresariado regiomontano ha optado por apoyar con la construcción de la cruz monumental (apartado4.6).

El proceso de ayuda muta o reciprocidad tiene sus base en que “plantea dos exigencias mínimas relacionadas entre sí: 1) la gente debe ayudar a quien le ha ayudado, y 2) la gente no debe perjudicar a quien le ha ayudado” (Gouldner 1979, 232; citado en Canals 2002, 33).

185

Y es que además del beneficio de obtener una ganancia, conseguir un favor futuro o pagar un favor pasado y seguir manteniendo una buena relación de amistad, el fenómeno de la reciprocidad permite a las personas acercarse un poco a una relación comercial entre iguales y curar incómodo sentimiento de la deuda dentro de economía moral50, y las consecuencias que esta puede significar.

Ser receptor de una ayuda conlleva un rol difícil porque, entre otras cosas, la ayuda tiende a subrayar las carencias personales. Al receptor se le priva, además, de los beneficios del estatus y la autoestima que confieren ser proveedor de ayuda. La reciprocidad implícita en la ayuda mutua permite compensar este desequilibrio, siendo de esta manera una fuente de beneficios también en el plano psicológico. La reciprocidad, por otra parte, obliga a matizar la contradicción entre lo “generoso-desinteresado” y lo “interesado” Riessman 1990, citado en Canals 2002, 32).

Si bien el fenómeno de la gentrificación ha sido ampliamente estudiado y definido por un buen número de teóricos y especialistas en diversas ciencias sociales, me gustaría compartir lo que he reflexionado sobre este fenómeno a raíz de mi investigación. Considero que dos de las notas esenciales del proceso gentrificador SON:

1. Que el espacio se suma como recurso a las herramientas del sistema capitalista para producir más ganancia económica a los agentes con mayor hegemonía.

2. Y que al ser una práctica meramente capitalista la gentrificación conlleva un proceso de alienación, en donde ya alienado el obrero de su trabajo y del producto de éste, de su vida y del desarrollo de ella; ahora el mercado busca despojarlo de su hábitat, es decir del territorio en el que es.

Por otra parte, la lucha y resistencia de los colectivos del barrio de la Indepe y de sus habitantes en general no se limitan solo a la lucha anti gentrificación; si bien la causa inmediata de su activismo es frenar el posible desplazamiento forzado que pueden provocar en ellos los megaproyectos urbanos proyectados para este barrio, a su lucha no es ajena la defensa del medio ambiente, la lucha contra el extractivismo, ni la lucha contra la estructuración y abuso del poder en cualquiera de sus formas. Considero que tal vez, el activismo que integra diferentes causas, por supuesto nunca opuestas, es también una característica de la práctica activista de los miembros de los movimientos prefigurativos.

50 “La economía moral. Esta implica transacciones en las que se excluye la mediación del dinero o cualquier otro componente de interés económico. Tales intercambios se producen fuera del mercado y se expresan en un lenguaje construido en términos morales que acostumbra a invocar el tipo de vínculo existente, sea éste de parentesco, vecindad o amistad” (Canals 2002, 30).

186

Considerando la relación entre espacio y existencia que el habitar conlleva, expulsar al trabajador o habitante originario del territorio en donde es, de cierta manera es orillarlo a la imposibilidad de su vida, de su existencia. Y es que el proceso gentrificador no sólo responde a los injustos y rapaces mecanismos capitalistas de acumulación por desposesión, sino que muchas veces es acompañado y reforzado por sentimientos fascistas y aporafóbicos hacia las distintas expresiones de habitus, sentimientos que no sólo buscan el desplazamiento del sector de los no ricos, sino también hacer invisible su existencia.

Si bien el empresariado regiomontano a través del sector inmobiliario busca una ganancia económica tras la renovación del espacio de la Indepe y del proceso de gentrificación de la ciudad en general, el apoyo a tal renovación por parte de personas ajenas a este espacio, e incluso de algunos habitantes de la Indepe, también existe. Y según lo he observado en redes sociales de internet, o en pláticas con amigos, taxistas y personas con las cuales platiqué sobre mi trabajo de investigación durante el periodo de campo, la inclinación por tal renovación es argumentada por la idea de un progreso de acuerdo con el carácter simbólico que la ciudad representa en el imaginario colectivo regiomontano.

En estas pláticas no faltaban comentarios como el siguiente “estos proyectos representan un progreso a la altura de la Gran Ciudad de Monterrey, ciudad de gente trabajadora y cuna de empresarios”. Tampoco faltaban los comentarios despectivos al barrio de la Indepe, por ser construido por un proceso migratorio, por presentar áreas consideradas dentro de los polígonos de pobreza de la ciudad de Monterrey, y por el carácter cultural identitario de este barrio; considerando a sus habitantes, a las prácticas de ellos y a su desenvolvimiento en el devenir social –es decir el habitus (Bourdieu 1979)– como menos valiosos en comparación con habitantes de otros lugares de la ciudad.

La experiencia de investigación que conllevó la escritura de esta tesis fue muy grata y enriquecedora. La información recabada durante el trabajo de campo me permitió compilar a través de un diario de campo parte de la experiencia que viven los habitantes del barrio de la Indepe en relación a la propuesta de los megaproyectos de renovación urbana, actualmente propuestos para este espacio. También me permitió conocer su experiencia cotidiana en otros rubros de la vida: historia de la colonia, trabajo, organización colectiva, organización civil, situaciones de salud, pobreza y marginalidad, arraigo al barrio e identidad barrial, procesos de solidaridad y redes de apoyo, tradiciones artísticas y demás expresiones culturales, formas