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4.1. Los asentamientos irregulares y su estigmatización, un caso de violencia simbólica

4.1.1. La crisis de Vivienda en Monterrey 1960-1980

A partir de los años sesenta el Área Metropolitana de Monterrey tuvo un incremento notable en su demografía. Tras el crecimiento industrial de la ciudad aumentó la demanda de mano de obra para laborar en sus fábricas; esto, aunado a la prometedora esperanza de un aumento en la calidad de vida en esta ciudad, impulsó la migración de población de zonas

38 Los principales agentes que impulsan estas obras son: las autoridades y representantes del gobierno el estado de Nuevo León, de los gobiernos municipales de San Pedro Garza García y Monterrey, del sector empresarial local y de la arquidiócesis de Monterrey.

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rurales al Área Metropolitana de Monterrey. Sin embargo, la oferta de mano de obra sobrepasó la capacidad de demanda laboral y la capacidad que la ciudad tenía para la recepción de nuevos pobladores (Sandoval 2005).

Con ello la posibilidad de tener un trabajo prometedor y económicamente próspero para una gran parte de la población migrante se vio mermada (Sandoval 2005). Haber dejado sus tierras en búsqueda de una mejor calidad de vida les acarreó la problemática de no poseer una tierra, ahora no sólo para trabajar sino tampoco para vivir. Esto repercutió en un aumento de la pobreza y la marginalidad en el Área metropolitana de Monterrey, generando con ello una crisis de vivienda.

Durante las décadas de 1960 y 1970, en medio de este contexto de crisis de vivienda y ante la necesidad de muchas familias de tener un lugar para vivir, surgieron diferentes espacios habitacionales de autoconstrucción a lo largo del Área Metropolitana de Monterrey (Díaz 2014); los cuales en su mayoría fueron catalogados como “irregulares” por no contar con títulos de propiedad. Esto derivado a que fueron tomados directamente por sus habitantes fuera de un proceso mercantil de compra-venta, sin importar en un gran número de casos si tenían o no un dueño anterior.

Entre 1971 y 1973 se llevaron a cabo 8 invasiones, entre las colonias que se formaron con ellas, están Mártires de San Cosme que se formó con 180 familias, Mártires de Tlatelolco con 500 familias y la colonia Genaro Vázquez la cual se fundó con la invasión de 200 familias (Vellinga 1988, 113).

El surgimiento de asentamientos irregulares y la necesidad por formalizar su posesión dieron nacimiento al colectivo Tierra y Libertad, “uno de los movimientos sociales más significativos y quizá el más importante en la historia de movimientos los sociales en la urbe regiomontana” (Sandoval 2005).

Como consecuencia de la falta de oportunidades para que los recién llegados a la ciudad pudieran adquirir un predio, de la ausencia de políticas sociales en materia de vivienda y del nulo apoyo del estado hacia ellos; este movimiento de lucha social demandaba el derecho a la vivienda urbana e impulsaba la ocupación de terrenos desocupados y no urbanizados, los que posteriormente sus nuevos habitantes se encargarían de urbanizar tras convertirlos en asentamientos vecinales.

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El movimiento Tierra y Libertad nació durante la madrugada del 28 de marzo de 197339, tras la invasión de un terreno ubicado en las faldas del cerro del Topochico por parte de un grupo de 1500 familias, las cuales fundarían en él la colonia Tierra y Libertad (Vellinga 1988).

Los espacios de autoconstrucción por lo regular se establecieron en las entonces zonas periféricas de la ciudad: las Faldas del cerro del Topochico en el municipio de Monterrey, la colonia Tampiquito y el arroyo El Obispo en San Pedro Garza García y la colonia La Fama en el municipio de Santa Catarina. Sin embargo, en el caso del poblamiento de la parte alta de la colonia Independencia, esta situación, aunque con características propias, también ha estado presente y en cierto sentido también está ligada al contexto social de la crisis de vivienda de los años sesenta y de la lucha por el territorio urbano impulsada por el movimiento Tierra y Libertad.

Meses después de la gran invasión de 1973, el gobierno de Nuevo León, a cargo del gobernador interino Luis M. Farías, optó por crear FOMERREY –Fomento Metropolitano de Monterrey– “entidad encargada de facilitar la obtención de lotes de urbanización progresiva a los sectores de más bajos recursos” (Valles e Infante, 2015). Este proyecto nació con la intención de frenar la toma de más predios y contrarrestar fuerza al movimiento Tierra y Libertad, la actividad de FOMERREY continuó bajo el gobierno de Pedro Zorrilla Martínez (1973-1979). (Díaz 2014).

En 1979 tras la llegada del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, el movimiento Tierra y Libertad sufrió su etapa de mayor represión, “tan sólo en ese año el gobierno estatal impidió la invasión de 40 terrenos”. Es también en este año cuando Martínez Domínguez crea el programa Plan TIERRA PROPIA, que buscaba seguir desestabilizando al movimiento Tierra y Libertad (Vellinga 1988).

39 Si bien el movimiento Tierra y Libertad nace en 1973, su gestión es producto de la formación de otros grupos organizados entorno a la lucha por el derecho a la vivienda en Monterrey a finales de la década de los sesenta, los cuales eran dirigidos por activistas de anteriores movimientos estudiantiles y líderes descontentos de sindicatos de posesionarios afiliados a la CNOP (Confederación Nacional de Organizaciones Populares) y a la CTM (Confederación de Trabajadores de México) filiales del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Entre estos grupos se gestó CIOP (Central Independiente de Organizaciones del Pueblo) la cual estaba bajo la dirección del Partido Comunista Mexicano y de la Juventudes Comunistas, su objetivo era defender los intereses de los posesionarios ante las prácticas manipuladoras de la CNOP (Vellinga 1988).

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Tanto FOMERREY como TIERRA PROPIA perseguían el mismo objetivo: acabar con la invasión de terrenos por parte del movimiento Tierra y Libertad; sin embargo, la forma de operar de ambos era distinta, mientras FOMERREY adquiría terrenos para venderlos a un precio accesible a las familias de escasos recursos que carecían de casa, el Plan TIERRA PROPIA regularizaba los terrenos que ya eran habitados de manera irregular, sirviendo como intermediario entre los dueños del terreno y los habitantes que lo habían invadido (Castañeda 1985).

La creación de TIERRA PROPIA fue una táctica del gobierno de Alfonso Martínez Domínguez para debilitar al movimiento Tierra y Libertad. En 1983 el gobierno expropió los terrenos que Tierra y Libertad ocupaba en la periferia de la ciudad y ofreció tratar la regularización y urbanización de estos predios con sus pobladores. Una parte del movimiento aceptó y otra se negó, así el movimiento quedó dividido en el Movimiento Popular Tierra y Libertad y el Frente Popular Tierra y Libertad (Vellinga 1988).