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Aplicaciones del estudio de la cadena comercial

CAPÍTULO I. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Y ORIGEN DE LA INFORMACIÓN 6

I.2. Marco de referencia

I.2.1. Aplicaciones del estudio de la cadena comercial

Reddy et al. (2010) estudiaron un caso particular de cadena suministro hortofrutícola de Andhra Pradesh, en la India, del cual sus observaciones principales se relacionan con el aumento de la modernidad en el comercio al menudeo, y el impacto negativo sobre el enfoque tradicional del mercado a nivel regional de frutas y hortalizas; se enmarcan las nuevas tendencias en el crecimiento económico y la formación de nuevos centros de distribución, en dónde se almacenan y adquieren tales bienes, que cumplen con una serie de normas de calidad para el consumidor; y simultáneamente, dichos centros excluyen la oferta que no se ajusta a sus normas. Sobre esta observación Chávez (2002) resulta de suma importancia en el caso mexicano, pues señala que, con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, el crecimiento de las cadenas de supermercados multinacionales se han acelerado por encima de los distribuidores de comida mexicana y minoristas, quienes se ven obligados a redefinirse a nivel de empresa y de ubicación regional; explica que dicho proceso trae consigo nuevas exigencias para los productores, mayoristas y consumidores, además de nuevos retos para las políticas públicas del país. Las dos investigaciones anteriores se preocupan por

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revisar la situación de los nichos de comercialización tradicionales en el contexto global, dejando de lado la importancia que asumen en su entorno local o regional.

Por otro lado Reddy et al. (2010) explican la importancia del estudio de otros factores en la cadena productiva como los son: la inversión, la infraestructura, la tecnología, la eficiencia del eslabón de acopio o almacén de productos. Cabe señalar que atender los aspectos sugeridos por Reddy es válido, y va a retomarse en el estudio del eslabón primario de la cadena (producción) de la presente investigación; pero en general, la metodología propuesta no se retomó porque carece de una revisión acorde a la tipología de productores, quienes en esencia suministran los productos a las cadenas referidas y en parte definen la calidad de los productos. Otras aportaciones como las de Flores (2008) enfocan el análisis comprendiendo el contexto socioeconómico de quienes participan en la cadena, apoyados del empleo de entrevistas a productores, líderes de ellos, funcionarios gubernamentales y directivos de las empresas en cuestión. En referencia a ésta última investigación se retomará la propuesta de emplear entrevistas como una herramienta para la recolección de información primaria de los eslabones de la cadena de suministro, ya que permite obtener más detalles de su funcionamiento.

En Argentina, Hang et al. (2007) realizaron un trabajo de análisis de cadena para tomate, a modo de conocer el funcionamiento de los eslabones que conforman la cadena agroalimentaria. Como metodología desarrollaron entrevistas semiestructuradas a actores vinculados con la comercialización mayorista,

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minorista y consumidores. Este trabajo aporta una metodología útil para la obtención de información; sin embargo, en el análisis final deja de lado la importancia del estudio de la etapa primaria de la cadena agroalimentaria, la etapa de la producción. En cambio Sánchez y Mollá (2000 ) estudian cada una de las etapas de la distribución (desde la producción al consumo final, pasando por mayoristas y minoristas) para explicar cómo está evolucionando la organización de la distribución hortofrutícola, logrando poner de manifiesto la nueva organización del canal de comercialización hacia canales más cortos en los que los tradicionales mayoristas se enfrentan a un futuro difícil, y advierten de la necesidad de desarrollarse una filosofía de respuesta eficiente al consumidor.

Bajo ésta lógica, Vannoppen et al. (2001), Díaz (2004) y Santos et al. (2008) señalan que también es preciso estudiar de manera clara el eslabón del consumo, como el último de la cadena y como otro núcleo básico que la conforma, pues se considera que los atributos aportados a los productos a lo largo de la cadena estarán definidos por las demandas o exigencias del consumidor final, por mencionar algunas como, calidad, frescura, formas, empaque, frecuencia de compra, velocidad de compra, distancia del punto de venta.

Nótese que el análisis de cadena no tiene una dimensión espacial específica, ni tampoco un objetivo específico en la literatura; es decir, se han encontrado estudios que se sitúan en marcos territoriales de análisis que van desde municipios productores, como es el caso de análisis de Lugo (2013), desarrollado en el municipio de Acatzingo en el estado de Puebla; el de Macías (2008) en el

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municipio de Sayula del estado de Jalisco; o el de Acevedo et al. (2012) para el municipio de Marianao en Cuba; y hasta análisis a nivel nacional como los que presentan Troncoso y Lobos (2004) para Chile. Así, los objetivos y ámbitos geográficos varían, y con ello la estructura metodológica empleada.

Con respecto a las anteriores referencias se puede señalar que es posible realizar un análisis de cadena a nivel municipal, ya que la dimensión no resta importancia por comprender el funcionamiento de éstas, ni para generar estrategias para que éstas se fortalezcan. De las referencias consultadas se puede señalar que un adecuado análisis debe contemplar la revisión, cuando menos, de los eslabones más importantes definidos a través del estudio de sus actores (productor, acopiador, comercializador o consumidor) y todo lo que implican sus atributos socieconómicos (condiciones de vida, organización participativa, participación con instituciones y otros agentes interesados, entre otros), incluyendo los efectos que se deriven para el medio ambiente y la sociedad en donde se desempeñan.