2.3 Argumentos a favor del empirismo en adquisición del lenguaje
2.3.2 Argumento de la plasticidad
la adecuación explicativa pero también lo suficientemente generales para dar lugar a la adecuación descriptiva.
Tal como puede observarse en los criterios establecidos por Chomsky, de la misma manera que la excesiva especificidad no haría posible la adquisición de la sintaxis, la excesiva generalidad tampoco permitiría adquirirla. Como veremos con más detalle en el capítulo 3, el innatismo ofrece una respuesta al argumento de la flexibilidad haciendo uso del ARS.
No obstante, esta solución que ofrece el innatismo involucra postular mecanismos específicos del lenguaje, que poseen información innata acerca del tipo de input que se encargan de procesar.
Fodor parecería implicar. El cerebro no se encuentra pre- estructurado con representaciones ya construidas; está canalizado para desarrollar progresivamente representaciones por medio de la interacción con el entorno externo y con su propio entorno interno. (Karmiloff Smith 1996, p. 10, mi traducción)
También Elman y sus colaboradores apelan a experimentos de plasticidad y sostienen:
Los científicos han llevado a cabo ingeniosos experimentos de plasticidad en los que se transplantó tejido del córtex visual al córtex sensoriomotor (en fetos tardíos de roedores). Esto ha llevado al descubrimiento de que las neuronas viejas del córtex visual comenzaron a actuar como neuronas sensoriomotoras. En otros casos, los investigadores lograron mostrar que si la información de los ojos es conducida al córtex auditivo lo suficientemente temprano, las regiones del córtex auditivo configurarán mapas retinotrópicos, y el organismo comenzará a responder al estímulo visual basado en mensajes que van hacia el córtex 'prestado'. La conclusión a la que muchos científicos llegan es que el neocórtex es básicamente un 'órgano de plasticidad'. Su subsecuente especificación y modularización parecen ser el resultado del desarrollo —más que la causa. (Elman et al. 1996, p.
3, mi traducción)
El argumento de la plasticidad, al igual que el de la flexibilidad, puede reconstruirse respetando el esquema lógico de una falsación. Interpretado así, este modus tollens afirmaría lo siguiente:
Si los niños fueran aprendices innatistas y se encontrasen equipados con mecanismos específicos de dominio lingüístico, el cerebro, en sus etapas tempranas de desarrollo, debería poseer configuraciones de neuronas que lleven a cabo estas funciones específicas.
Pero el consecuente de (1) es falso, ya que la evidencia empírica indica que el cerebro es un órgano que exhibe una gran plasticidad y que no existen dichas configuraciones de neuronas con funciones específicas (i.e. las funciones dañadas por lesiones cerebrales en el desarrollo temprano son recuperadas por poblaciones de neuronas en otras regiones)..
3. Por lo tanto, el niño no hace uso de mecanismos específicos del dominio lingüístico para adquirir el lenguaje.
En primer lugar, creo, a diferencia de autores como Samuels (1998), que los hallazgos neurobiológicos son relevantes y por lo tanto pueden imponer limitaciones a las afirmaciones que puedan realizarse en el ámbito de la psicología cognitiva. Por ello, considero que las afirmaciones acerca de la cognición deben, en última instancia, compatibilizarse con las afirmaciones concernientes al ámbito neurobiológico. Sin embargo, no comparto la postura de Karmiloff Smith (1996) y Elman et al. (1996) en lo concerniente a que el fenómeno de la plasticidad sea incompatible con el innatismo de mecanismos específicos del dominio lingüístico. La plasticidad es una propiedad característica del desarrollo general de los mamíferos. En principio, cualquier parte de un organismo puede recuperarse de un supuesto daño, si ese daño se produce en un estadio lo suficientemente temprano del desarrollo. En este sentido, tal como sostiene Marcus (2001), los experimentos mencionados por Elman y colaboradores no son muy diferentes de los experimentos llevados a cabo por los embriólogos a principios del siglo XX.
Es una regla general que las células de los vertebrados pueden moverse de una parte a la otra de un embrión y éstas se desarrollarán acorde con la nueva localización y no la original. Por ejemplo, si se traspasan células de una región del embrión de una rana que normalmente se desarrollarían en un ojo, a una región del intestino, se desarrollarán como células del intestino y no del ojo. Sin embargo, no puede apelarse a la plasticidad del desarrollo para sostener que órganos tales como los ojos o el intestino no son innatos.
Independientemente de la plasticidad que muestren estos experimentos respecto del desarrollo temprano de las células de los ojos y del intestino, ningún embriólogo negaría que son características biológicas innatas, esto es, que constituyen fenotipos cuyo desarrollo se encuentra canalizado (tal como veremos en el capítulo siguiente, apartado 3.4, donde analizaré el significado del término "innato").
Del hecho de que en un momento temprano del desarrollo las células no posean una función específica, no se sigue que los fenotipos que constituyen el estado final de esos desarrollos no sean innatos.
Análogamente, la premisa de la que parte el argumento de la plasticidad es incorrecta. No es cierto que los mecanismos innatos específicos de dominio lingüístico deban tomar la forma de sistemas neurales con funciones altamente específicas en etapas tempranas del desarrollo. La EL, al igual que el sistema visual o el intestino, puede constituir un fenotipo canalizado aunque las células que componen cada uno de estos órganos en sus estados iniciales del desarrollo puedan adquirir otras funciones. Así como no se desprende de los experimentos de plasticidad en embriología que las características fenotípicas de un ser vivo no sean innatas, tampoco está autorizada la inferencia de que la plasticidad cerebral desafía las afirmaciones innatistas en torno a la EL.
Por otro lado, a pesar de que el argumento de la plasticidad sólo permitiría concluir, si funcionara, que los niños no aprenden el lenguaje por medio de mecanismos específicos del dominio lingüístico, Elman et al. (1996) y Karmiloff-Smith (1996) suelen utilizarlo, en ocasiones, como evidencia a favor de la existencia de mecanismos generales de aprendizaje. Considero que esta utilización del argumento es a todas luces incorrecta. Claramente, aún concediendo que las premisas de las que parte el argumento fueran verdaderas, lo único que permitiría establecer el argumento es que los niños no harían uso de mecanismos específicos de dominio para adquirir el lenguaje. Lo cual en sí mismo no es suficiente para mostrar que de hecho hagan uso de mecanismos generales de aprendizaje.
Es más, no considero que la plasticidad cerebral en los primeros estadios de desarrollo constituya evidencia de que exista aprendizaje por medio de mecanismos generales. Si bien está claro que todo aprendizaje implica algún tipo de reorganización neuronal, lo inverso no es correcto. Esto es, la plasticidad del desarrollo, la capacidad de auto-organización que presenta el cerebro, no implica necesariamente aprendizaje ni que éste se desarrolle haciendo uso de mecanismos generales, tal como implícitamente
pretenden alegar los autores mencionados. Simplemente, no es correcto sostener que la única manera en que los "microcircuitos" detallados de un organismo puedan ser configurados sea por medio del aprendizaje. Ni la reorganización de las células del intestino junto con las del ojo, ni el hecho de que puedan transplantarse exitosamente células de un lugar del córtex a otro, implican un proceso de aprendizaje. Tampoco, si aun éste fuera el caso, estos hechos otorgan apoyo a la afirmación de que sólo los mecanismos generales de aprendizaje permitirían reorganizar las neuronas en el cerebro.
También existen experimentos en los que se ha podido mostrar que la organización de ciertas neuronas del sistema visual, en lo que se denominan
"columnas oculares de dominancia", se llevá a cabo sin ningún tipo de ¡nput visual (Marcus 2001). Esto indica que la capacidad del cerebro de auto- organizarse, contrariamente a lo que sostienen Karmiloff Smith (1996) y Elman et al. (1996), no sólo no implica aprendizaje por medio de mecanismos generales sino que es el resultado del desarrollo canalizado de los seres vivos, gran parte del cual se produce de manera independiente de los aportes que podría realizar la interacción con el entorno externo al individuo.
De manera que si bien la plasticidad neuronal constituye un fenómeno visible del desarrollo del cerebro y podría en principio poner restricciones neurobiológicas a las afirmaciones que se realicen en el ámbito de la psicología cognitiva, no constituye un argumento sólido contra la postulación de mecanismos específicos del dominio lingüístico. En particular, de la misma manera en la que en otros ámbitos del desarrollo, como en el caso biológico, no se descarta la existencia de rasgos fenotípicos innatos, en el ámbito del desarrollo cognitivo, el fenómeno de la plasticidad cerebral no entra en contradicción con las afirmaciones innatistas acerca del lenguaje. Por otro lado, de la misma manera que el desarrollo flexible de los órganos corporales no implica aprendizaje, la existencia de plasticidad cerebral no implica que la única forma de lograr reorganización neural sea por medio de un proceso de aprendizaje. Si bien todo aprendizaje ocasiona una reorganización de algún tipo a nivel neural, no toda configuración neural requiere aprendizaje para adquirir la organización que exhibe.
Repasemos brevemente lo realizado hasta aquí. En el apartado 2.1 rastreé, de manera muy general y simplificada, algunos de los principales antecedentes teóricos del empirismo, e intenté trazar algunos vínculos conceptuales entre sus representantes, a mi juicio, más significativos. En el apartado 2.2. identifiqué las tesis defendidas por el enfoque empirista en función de tres cuestiones o ejes: qué tipos de mecanismos permiten dar cuenta del aprendizaje, qué tipo de relación se establece entre el mecanismo y la información proveniente del entorno, y por último, qué estructuras mentales se consideran innatas. De acuerdo con (El), el aprendizaje se lleva a cabo por mecanismos generales de aprendizaje. Según (E2), la relación que mantienen los mecanismos y el estímulo es semejante a la de una hipótesis y la evidencia que la confirma. Por último, acorde con (E3), los sujetos sólo se encuentran equipados con ciertos mecanismos generales de aprendizaje. En este apartado analizé los dos argumentos más recurrentes y a la vez más poderosos para defender, en particular, las tesis (El) y (E3): el argumento de la flexibilidad y el argumento de la plasticidad. Intenté mostrar que sólo el argumento de la flexibilidad es capaz de imponer genuinas restricciones al tipo de mecanismo que se postule para explicar el proceso de adquisición del lenguaje. Como veremos en la sección 3.3.1, el enfoque innatista da respuesta a este argumento, esgrimiendo que un mecanismo excesivamente general de aprendizaje tampoco sería capaz de explicar el desarrollo lingüístico de los niños y que, por ende, es necesario postular ciertas restricciones que permitan dar cuenta de este proceso. También da respuesta al argumento de la plasticidad, sosteniendo que al igual que en el caso de otros rasgos fenotípicos, la plasticidad inicial del cerebro no entra en contradicción con el innatismo lingüístico. En el apartado siguiente intentaré mostrar de qué manera las tesis básicas (E1)-(E3) se articulan en el enfoque empirista actual a la hora de dar cuenta, específicamente, del proceso de adquisición del lenguaje. De esta manera, ilustraré cómo estas tesis cobran vida en los modelos conexionistas vigentes. En función de esto, mostraré de qué manera el enfoque empirista logra explicar los desiderata desarrollados en el primer capítulo.