CAPITULO III: MARCO TEÓRICO
3.3. Aspectos Históricos
actividades culturales para todos los grupos de edad y clases, este tipo de casas es muy importante para mantener la cultura local.
En el ámbito de la cultura y después de la guerra, aquella perspectiva de la austeridad del espacio, la pureza geométrica y la modulación, ya eran aburridas ara un público exigente y con nuevos cánones estéticos. El modelo funcionalista en el Palacio de Casa Savoye en 1926 contrasta con la versión técnica y libre impulsada por un Grupo (GATEPAC) de Artistas y Técnicos españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea y dirigidos por J.L. Sert comenzaron a mostrar un discurso diametralmente opuesto al estricto funcionalismo de los años veinte y treinta.
El Organicismo.
Behren ya lo había ensayado, pero Lloyd Wright se enfrenta al funcionalismo decadente y sin verdad. La tendencia nace entre guerras, impulsando el reencuentro con la plasticidad, el movimiento y la unidad compositiva. A ello se agrega la condición del paisaje y la naturaleza, mediante el uso de la analogía. La primera etapa de Lloyd es conocida por su "House of Falling Water" (Pensilvania, 1936), que es una obra asimétrica con amplias terrazas verticales de hormigón integradas en la naturaleza. Se inicia la producción de un diálogo con la naturaleza y el medio físico.
En una segunda etapa, propicia un conjunto de antípodas formales contra la modernidad, usando elementos circulares y espirales, ejemplo que se percibe en el Guggenheim Museum of NY, 1959. Desde la parte funcional y estructural ya se origina una crítica a la secuencia predecible del funcionalismo, ya que el público debe subir para poder ver las exposiciones y concentrarse luego en un gran hall. Lo mismo sucede con Alvar Aalto, al reconstruir Helsinki utilizando primero solo ladrillos (etapa roja) y después formas geométricas orgánicas debilitadas, (segundo orden) como el contexto.
El Brutalismo
Jean Dubuffet se opone al organicismo e inventa en 1942 el “arte en bruto”. Con esta idea L´Corbusier construye la Unité de Marsella y abre la atapa del “béton-brut”1, con posibilidades plásticas no imaginadas. Otro ejemplo es la nueva capital de Chandigarh en la India; se compone de tres grandes edificios gubernamentales en la plza del captolio que representan el dramatismo de la arquitectura de los años 50. Después, J. Stirling y Gowan empiezan a introducir ideas en el tema, aunque sin mucho logro.
La tendencia se manifiesta en Francia con Nôtre Dame du Haut, 1950; Ronchamp y La Tourette, 1956. En Inglaterra, Stirling y Gowan, edifican The Ham Common en 1955.
Atelier 5 de Suiza, mezcla fragmentos de la arquitectura orgánica con el brutalismo.
Alison y Peter Smithson no son pioneros de esta tendencia, pero se esfuerzan en lograr un nivel con Hunstanton School, 1954. Kunio Maekawa con el bloque de viviendas Harumi, difunde la idea en Japón desde 1958.
La Arquitectura durante los años Sesenta y Setenta.
El Formalismo Internacional
Ante el fracaso del purismo, Philip Johnson se aparta de Mies, y propone el simbolismo figurativo utilizando catedrales, templos y museos como referentes. Forja un pastiche romanticista para crear confusión en el público y detractar el carácter universal de la arquitectura. Johnson utilizó arcos y flechas sin ninguna función para oponerse a la tendencia del funcionalismo. El Klein Science Center de la Universidad de Yale (1962) es interesante, y trató de restaurar esta enorme característica.
1 Béton Brut.- Término francés que significa concreto visto. Derivado inicial del brutalismo en arquitectura.
Metabolismo e Imperiale: (Tange/Kawazoe)
Ante la necesidad de reordenar Tokio, el Metabolism; de Noburo Kawazoe junto a Fumijiko Maki, Kiyonori Kikutake, Masato Otaka y Noriaki Kurosawa y el Brut Imperiale de Tange e Isozaki, inducen la idea que un espacio puede cumplir varias funciones. Ambas predilecciones vienen del brutalismo por una arquitectura que conjuga funcionalidad e imaginación según las circunstancias. Ejemplo; el Ayuntamiento de Kurashi, 1960 de K. Tange.
Pop Architecture:
A mediados de los años 60 en Londres surge el grupo Archigam 2 que deriva del comic y el optical art. Dando inició a una discusión grupal en el Instituto de Arte Contemporáneo y se publicó la revista "Arch & gram" para promover sus ideas. Entre los proyectos de la utopía en general, destaca Plug In City (1966), que es un sistema de membranas inflables diseñado para evitar la lluvia y retener un adecuado confort térmico.
En los Estados Unidos, Robert Venturi y Scott Brown se inspiraron en anuncios de revistas y vallas publicitarias iluminadas para crear expresiones "populares" típicas. Los prototipos de ciudad y arquitectura que elogiaron fueron extraídos de la vida nocturna de Las Vegas. Por eso, a mediados de la década de 1970 Venturi sustituyó el ejemplo de Roma por Las Vegas, cambiando así fundamentalmente su estilo, lo más importante denotando una la madurez inconsistente teórica y proyectual.
2 Archigram. - Liderado por Meter Cook en Inglaterra, 1963.
Arquitectura posmoderna de los años ochenta
Postmodernismo de Reacción:
Después de mayo de 1968, y a mediados de los años 70, el libro “Lenguaje de la Arquitectura Posmoderna” de Ch. Jencks invita a combinar estilos, rescatar la historia y amenizar el frio racionalismo internacional. La arquitectura posmoderna en su concepto fue utilizado para comunicarse con el público y, en parte, volver a la arquitectura tradicional. Venturi acusa su rebeldía usando elementos tradicionales y arquitecturas olvidadas, como la de Gaudí y manierista. Robert Stern –su alumno- parodió lo moderno en sus obras, especialmente en la Casa Lang y Ehrinan.
El discípulo de Kenzo Tange, Arata Isozaki, se desvinculó de todo lo que implica modernidad. Eligió la arquitectura anti-barroca de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII como punto de partida de los estilos del pasado. Como tendencia anti- renacentista, sus obras también tienen cierta afinidad con los modales italianos. Los japoneses también se inspiraron en el Renacimiento. Su Fujimi Country Club y el Ayuntamiento de Kamoka celebrados a finales de la década de 1970 cubrieron el trabajo de Andrea Palladio y Miguel Ángel.
Ricardo Bofill creó un Taller de Arquitectura en 1963, con arquitectos, poetas, filósofos y economistas. En sus obras, se aprecia la monumentalidad de la arquitectura posmoderna. Uno de sus edificios más espectaculares es Walden en Barcelona. En Francia, construyó Les Arcades du Lac cerca del Palacio de Versalles y Abraxas cerca de Marne-la-Vallee. Ha realizado proyectos relacionados con el Anillo Olímpico de Montjuit en Barcelona, el Teatro Nacional de Cataluña y la ampliación del Aeropuerto de El Prat.
Postmodernismo de Resistencia
La arquitectura de los noventa se caracterizó por buscar la grandeza. Muchos edificios son monumentales o desafiantes, por ejemplo, la Cúpula del Milenio, en el barrio Greenwich de Richard Rogers, o las Torres Petronas, de César Pelli en Kuala Lumpur (Malasia). Cuando se trata de arquitectura religiosa o de museo, el espectáculo va más allá del simbolismo. En las últimas décadas, puede que no haya ningún edificio que tenga influencia social y mediática como el Guggenheim de Bilbao construido por Frank Gehry.
Por otro lado, Rafael Moneo es el único español en ganar el Premio Pritzker (Premio Nobel de Arquitectura) por construir una de las catedrales más majestuosas del mundo en Los Ángeles, así como también el no menos famoso Museo del Prado. Lo cual significa el modo en que la arquitectura –sin siquiera proponérselo- va recuperando ese afán eterno de la monumentalidad y simbología social. Que en tiempos de la globalización va a ser un elemento redundante. La postmodernidad de resistencia reconoce las bondades del modernismo, aunque descarta el status quo social.
Incidencias de la Globalización.
Pocos creen en las incidencias de la globalización sobre la arquitectura, sin embargo, el tema aborda una cuestión semejante a la postmodernidad: confusión y caos; pluralidad y conflicto. No existe arquitectura postmoderna, sostenible, ecológica o global, el solo enunciado es contradictorio; solo en un determinado período de tiempo, la respuesta denotan como un elemento que representa una determinada comunicación visual, una nueva forma de conocer, una forma notable, y una nueva definición de nuevos hábitos de consumo que inciden más o menos en el comportamiento ciudadano.
La globalización es un fenómeno muy efectivo en la actualidad. Afecta a todos los aspectos de la vida humana y es estructuralmente obvio patentado de manera relevante en lo arquitectónico. Los núcleos urbanos son la principal fuente de estos índices constructivos, que intentan cada vez más recrear el entorno construido que nos lleva a un fondo lejano pero a la vez cercano o próximo.
Arquitectura “Pop-Modern”: Popularidad y Consumo
La postmodernidad explota lo perverso y divergente que, ante una sociedad agotada.
De esa manera se marcaron las pautas para un nuevo tipo de eclecticismo coloreado, fuera de escala y de una retórica presuntuosa. La arquitectura dejaba de ser “función”
para convertirse en “ficción” compuesta a capricho y con un discurso historicista totalmente distorsionado y confuso de un collage tendencioso como principio de una nueva modernidad, que descarta la máquina e intereses sociales, y tiende a un mercado popular, al consumo, y mass-medium, como política de vanguardia.
El rol social se perdió del horizonte para dar paso a una realidad lírica, irónica y a veces lúdica. La arquitectura que sucede después de agotado el movimiento moderno es atractiva pero deprimente, hecho que se contrasta en la falta de seriedad y carácter.
Desde el final de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín, lo artificial y lo procaz se instauró, pero no han conseguido una posición notoria
(Mestre y Bercedo, 2004) señalan que Jean, Baudrillard (2001) menciona lo siguiente:
Disney realiza de facto esa utopía intemporal al producir todos los sucesos, pasados o futuros, en pantallas simultáneas, mezclando inexorablemente todas las secuencias –tal como las hallaría, o las hallará, una civilización que no es la nuestra–. Pero ya es la nuestra. Efectivamente, el paradigma final de la arquitectura posmoderna es el parque temático y su ciudad ideal, Las Vegas (p. 1).
El ambiente es apropiado para insertar desordenes formales y urbanísticos, los casos son: The Side-Sea Park, Celebrations City, Costa Linda o Diagonal del Mar, soslayando
compromisos formales con la arquitectura y con la ciudad. El afán historicista del postmoderno fue una pantomima, para poder adoptar libremente un estilo difícil de entender, pero que produce enormes satisfacciones, sobre todo a clases más pudientes.
El nuevo futuro del diseño y los paradigmas.
La exploración de la "gran cadena de la existencia" o “The Great Chain of Being” para unificar el significado de los acontecimientos humanos ha sido siempre un factor decisivo en el discurso del humanismo tradicional. Destacar la continuidad de los hechos humanos a partir de la focalización en determinados centros y la definición de hitos que sitúen estos hechos en un campo de conocimiento accesible y generalmente consensuado.
La visión del humanismo en el tiempo hizo historia. En general, ha habido figuras monumentales (Aristóteles, Julio César, Dante, Galileo y Napoleón), que marcan el punto de identificación de todo el sistema. El plan de Hegel es la realización final de integrar el período de tiempo en un todo. El tiempo de esta versión no es uniforme, pero se revisará periódicamente. El incidente más importante ocurrió en la década de 1920, con ataques del movimiento vanguardista.
Para el vanguardismo, el tiempo se puede reducir al futuro, e impulsado por las máquinas y la tecnología, se debe implantar un tiempo que no esté lastrado por el pasado humanista. El arte popular, el cine, el teatro o la literatura popular son las formas que deben producir este nuevo concepto de tiempo. El término "revolución" se ha convertido en un concepto crucial, porque barre por completo todo lo anterior al presente y, por lo tanto, puede ralentizar el desarrollo y el desarrollo hacia el futuro.
En la etapa del vanguardismo, la cultura fue cuestionada, pero aún considerada superior.
A través de personajes populares modernistas como una nueva forma de arte, desde la
televisión y el video, fusionaron nuevas formas de comunicación con el arte, realizando nuevas Formulario de realización. Lo considero por Lisicki, Benjamin y Brittany como promesas utópicas se han concretado en la práctica y cumplido de forma efectiva.
Zola es un ejemplo destacado. Galdós, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez son versiones nacionales de este hecho. En el modernismo europeo, la firmeza de la intuición es reemplazada por el malestar causado por el malestar, la inacción o el desamparo y la moderación cultural, como lo inició Freud en 1930, uno de los períodos más turbulentos de la historia moderna. Como se observa con atención. Incómodo, incómodo, esto es un hecho, pero sigue siendo muy importante (Cook, 1999).
La posición de escritura en el tiempo también ha sufrido un proceso de ruptura y degradación. El debilitamiento de la conexión con la continuidad histórica sigue afectando la imitación de dichos clásicos, las caricaturas de la obra humanista relacionada con el respeto a la autoridad y la enaltecimiento de figuras conmemorativas consideradas como patrimonio común que debe ser preservado. Y noble como una propiedad inconmensurable (Aravena, 2002).
Comparada con los grandes hitos del pasado, el vanguardismo es iconoclasta o esporádica, pero al mismo tiempo produce un movimiento compensatorio que promueve el futuro con un concepto supremo, que simboliza la esperanza de salvación.
El futuro de la modulación utópica y revolucionaria debe romper la estratificación y la parálisis de las vanguardias atribuidas a las humanidades y la cultura clásicas.
Los Desafíos del Futuro en la Arquitectura.
La versión actual en el futuro tiene un significado diferente. La crítica del método científico, la evidencia del exceso tecnológico, la igualación de la sistematización racional a través de la crítica posmoderna de Lyotard y Foucault. A finales de este siglo,
el futuro ya no es una promesa inviolable, y la literatura se ha convertido en una herramienta ideal para distorsionar la estructura del sistema por su mayor flexibilidad retórica que la filosofía y el pensamiento crítico.
También hay un hecho que quedó muy lejos en la década de 1920. La implantación del modelo cultural norteamericano está precisamente impulsada por los mismos medios técnicos de difusión instantánea y universal que generamos en este momento. Las vanguardias y la alta modernidad siguen siendo movimientos de origen europeo y tienen influencia en otros lugares.
A finales de este siglo, ocurrió un hecho insólito en la historia del conocimiento moderno: el discurso cultural ya no era primitivo en Europa, sino que se trasladaba a una región lejana: Norteamérica. Hay muchas razones, entre otras razones, factores políticos y económicos más allá de los objetivos de este trabajo. Me centraré en las dos razones de este hecho (Jenks, The Meaning of Architecture, 1969).
El discurso cultural es compatible con la destrucción de la continuidad temporal. La razón de esto es, en primer lugar, que la historia estadounidense necesita separar sus raíces originales y consolidarse en el proceso de expansión y asimilación geográfica e ideológica de la otra parte. Este país se compone de su capacidad novedosa para evaluar lo que no se ha inventado, el lenguaje de la invención en el proceso de celebrar el pasado y darnos una identidad.
Además de esta razón geopolítica general, hay otro tema más nuevo, parcial pero influyente: la reconsideración y apertura de los estándares estéticos. Este hecho se limitó inicialmente al ámbito académico, pero luego se expandió para convertirse en parte del discurso general e incluso alcanzó el nivel de popularidad. A través de la
revisión de los clásicos, se predicaron pública y satíricamente los principales puntos de referencia cultural, con el propósito de provocar la subversión de la jerarquía cultural.
Se puede concluir que el desafío de la escritura a finales de este siglo se concreta en torno a la revisión de la continuidad cultural, revisión que puede ser evaluada como obra literaria modelo, y por tanto debe ocupar un lugar prioritario en la jerarquía cultural. La primera forma de girar en torno a la posición de la literatura es enfatizar que ha cambiado fundamentalmente su relación con el pasado, y ha experimentado parámetros dispersos, que han deteriorado la literatura y sus conceptos críticos.
Realidad y Contraste.
En el horizonte histórico de la arquitectura, la postmodernidad se presenta como un fenómeno adverso y divergente. Los principios que la constituyen son de carácter figurativo marcando pautas de extremo eclecticista, el uso de formas propias de los estilos históricos y clásicos de la arquitectura, haciendo uso desmesurado, deformado, relamido, coloreado, fuera de escala, de una retórica formal presuntuosa (Lynch, 1966).
La arquitectura dejó de ser “función” para convertirse en “ficción” compuesta con un discurso histórico confuso y deformado. El pensamiento tiende a un collage pernicioso como principio de una nueva modernidad, vinculada, ya no a la máquina o a los interese sociales, sino a las demandas de un mercado popular y consumidor, como parte de un espíritu de vanguardia.
Aunque hoy poco queda de esa arquitectura de inspiración americana, se puede decir que respondió a los intereses de grandes capitales forjados en el espíritu productivo y corporativo (De Fusco, 1990). El rol social se perdió del horizonte para dar paso a una realidad irónica y a veces lúdica. La arquitectura que sucede después de agotado el
movimiento moderno es atractiva pero deprimente, hecho que se contrasta en la falta de seriedad y carácter.
La arquitectura nunca fue postmoderna, sino una expresión posterior a la segunda guerra mundial que crece con la revolución de mayo del 68. El tema postmoderno desaparece de la preocupación ideológica de los años 90, pero deja tras de sí una estela de confusión y pesimismo, y ante esta sensación de caos, empieza a surgir el pluralismo vulgar y las connotaciones caricaturescas de sus nada ortodoxos protagonistas.
El estado de caducidad, perplejidad y hermetismo tiene el reclamo de grandes corporaciones que desean utilizar a la arquitectura como un estilo que haga realidad inquietos deseos estéticos y tecnológicos. La ciudad es hoy un catálogo de diversidades que refleja en su perfil o fachadas, la opulencia de un mundo civilizado en contraste con grandes indicadores de pobreza urbana y deterioro colectivo.
La arquitectura moderna usó a la racionalidad, función, determinación y atención social.
Desde el final de la Guerra Fría hasta la caída del Muro de Berlín, se implanta la forma artificial y procaz, hoteles, centros comerciales, cadenas de comida rápida, aeropuertos o embajadas que pueden situarse indistintamente en Los Ángeles, Kuala Lumpur, o Madrid, sin que este detalle tenga excesiva trascendencia.
El ambiente es apropiado para insertar desordenes formales y urbanísticos, los casos son: The Side-Sea Park, Celebrations City, Costa Linda o Diagonal del Mar, soslayando compromisos formales con la arquitectura y con la ciudad. El afán historicista del postmoderno fue una pantomima, para poder adoptar libremente un estilo difícil de entender, pero que produce enormes satisfacciones, sobre todo a clases más pudientes.