Jaume ANDREU GALMÉS
En la presente comunicación se pretende adelantar los resultados de una investiga- ción y catalogación que, aunque no se ha concluido, está bastante avanzada. Prime- ramente creo necesario hacer referencia al cómo y al porqué del trabajo.
En el estudio que estoy llevando a cabo sobre la arquitectura tradicional del térmi- no municipal de Petra (Mallorca), desde un principio he tenido en consideración la diversidad de construcciones realizadas en piedra en seco. De entre éstas, ocupan un lugar importante las utilizadas como habi- táculo o cobijo temporal de personas que realizaban diversas actividades en el me- dio rural. Pueden agruparse básicamente en cuatro tipologías: barraques, coves, casetes y porxos, éstas dos últimas muy relacionadas.
Me propuse realizar una investigación bastante detallada sobre sus aspectos cons- tructivos, funcionales, de estado de con- servación, etc., así como de su localiza- ción. Pretendía, en primer lugar, dejar constancia de unos elementos patrimonia-
les de gran valor arquitectónico y etnoló- gico que se encuentran, la mayoría, aban- donados y en mal estado; igualmente que- ría ver si era posible establecer unos caracteres generales, sin que ello supusie- ra dejar de contemplar las particularida- des.Las características constructivas y tipológicas de estas construcciones, así como la terminología específica, han sido detalladas en diversas obras, que me han resultado de gran utilidad. Es el caso de publicaciones que tratan las realizaciones de piedra en seco en general en el ámbito mallorquín, como la de REINÉS (1994),y estudios centrados en los habitáculos tem- porales, como los de CALVIÑO y CLAR (1999) y los de SACARÈS (2000), ambos relativos al término municipal de Llucma- jor. Estos autores recogen también diver- sas opiniones sobre los orígenes de las barraques y establecen comparaciones con construcciones existentes en otros puntos de la Península Ibérica y del Mediterrá- neo, aspectos en los que no pretendo en-
trar en esta comunicación. Los criterios de clasificación seguidos en estos dos últimos estudios son diferentes. Calviño y Clar si- guen básicamente el criterio funcional, mientras que Sacarès se basa en los aspec- tos de tipologías constructivas. No me pa- reció oportuno partir en un primer momen- to de los planteamientos tipológicos o funcionales establecidos en las obras cita- das porque no se trataba de confirmar sim- plemente la presencia o no de las caracte- rísticas en ellas expresadas. En esta decisión me ayudó el observar desde hace tiempo que diversos ejemplos de Petra se alejaban de las tipologías más conocidas y características de las comarcas que tradi- cionalmente han sido objeto de estudio: El Migjorn y la Serra de Tramuntana.
Hemos de tener en cuenta que realizo la investigación en un municipio que se extiende desde la zona central hacia el noreste de Mallorca, alejado de estas dos comarcas. Pensé que para conseguir los objetivos marcados debía seguir un siste- ma o técnica de trabajo que partiera de la observación para llegar después a las defi- niciones y generalidades; cabía empezar, pues, por una catalogación de todas las construcciones.
Para llevarla a cabo existían dos prio- ridades: una era elaborar una herramienta básica, un modelo de ficha técnica; la otra consistía en acudir a las diversas fuentes de información que me permitieran locali- zar las construcciones y recopilar datos
complementarios a los que ya de por sí se pueden extraer de la observación de los elementos.
En cuanto al modelo de ficha partí de las propuestas elaboradas por profesores del Departament de Ciències Històriques i Teoria de les Arts de la UIB, bajo la coor- dinación y supervisión de Catalina Canta- rellas, catedrática de dicho departamento.
Concretamente, me ha sido de gran utili- dad el utilizado por la profesora Miquela Sacarès publicado en el estudio citado. Se ha estimado oportuno utilizar una ficha que incluyera la máxima información posible, sistematizando las entradas de forma que se contemplasen las particularidades de las construcciones y a la vez se pudiera com- patibilizar fácilmente con modelos de fi- cha para otras tipologías arquitectónicas.
A continuación se exponen sintéticamente los puntos o entradas que abarca (ver el modelo en el apéndice):
Número de ficha. Fecha de la visita.
Situación (identificación catastral o por coordenadas UTM, así como toponímica).
Entorno y emplazamiento (entorno geográ- fico y tipo de propiedad). La ubicación en relación con otras construcciones que se puedan encontrar a su alrededor (aislada o como parte de un conjunto). Función y uso.
Datos tipológicos (una vez señalada la tipología se analizan por separado la plan- ta, el alzado y la cubierta, al igual que los elementos interiores y exteriores). Mate- riales utilizados y técnicas constructivas(se
señalan por separado los de los muros y los de la cubierta). Inscripciones. Estado de conservación(con indicación precisa de las deficiencias). Datos complementarios (autor, promotor, cronología, etc.). Fuen- tes de información (documentación archi- vística, informadores orales, etc.). Biblio- grafía. Observaciones. Además se incluye la localización cartográfica (mapa de si- tuación) y la documentación gráfica (siem- pre se realizan diversas fotografías y a me- nudo se incorporan dibujos de la planta y alzados a escala 1:100).
Las fuentes consultadas han sido diver- sas. Cabe señalar que no disponía de nin- guna publicación sobre este tipo de cons- trucciones en el territorio que quería investigar. La documentación archivística al respecto también es mínima, e incluso en los mapas y fotografías aéreas más de- tallados sólo se aprecian casos excepcio- nales. En efecto, se trata de construccio- nes de reducidas dimensiones, en gran parte situadas en zonas forestales y en ba- rrancos (el caso de los abrigos rocosos), a la vez que entre el arbolado que después del abandono han crecido no sólo en el entorno exterior sino incluso en el interior;
en algunos casos ya simplemente se apre- cia un ruinoso montón de piedras que se confunde con un majano (claper). Esta dificultosa localización implicó que, ade- más del trabajo de campo realizado sin información previa, me fuesen de gran ayuda las entrevistas a constructores, usua-
rios y propietarios. Normalmente son per- sonas de avanzada edad, y en diversos ca- sos, al haber fallecido, son ya sus des- cendientes los que nos proporcionan la información. Se debe tener presente que se trata de un patrimonio inmueble de pro- piedad privada. Desde aquí quiero agra- decer la colaboración ofrecida por todos los informadores en general y, en especial, a los propietarios y trabajadores de las tie- rras en que se ubican las construcciones.
Respecto a los resultados que quiero avanzar, y tras haber recorrido más de la mitad del término municipal, se han loca- lizado algo más de setenta construcciones (los conjuntos se contemplan en dicho cómputo como si se tratase de una sola construcción, ya que se les da un único número de ficha). Como ya he adelanta- do, los habitáculos temporales de piedra en seco estudiados hasta el momento pue- den ser agrupados en cuatro tipologías generales, siguiendo la terminología po- pular: las barraques (58 casos), las coves (7 casos), las casetes y los porxos (10 ca- sos en los que aparece una de estas dos últimas construcciones o las dos juntas).
Hay que tener en cuenta que los habi- táculos pueden aparecer aislados o consti- tuyendo un conjunto con otros del mismo o de diferente tipo.
En cualesquiera de las tipologías de referencia, hay ocasiones en que del análi- sis de las características constructivas era muy difícil esclarecer si se trataba de un
cobijo temporal para personas o para ani- males. Cuando por otras fuentes hemos averiguado el uso, hemos comprobado que construcciones similares, especialmente en el caso de algunos tipos de barraques, ha- bían sido realizadas indistintamente, e in- cluso con uso simultáneo, para personas y animales. Atendiendo a estas consideracio- nes he estimado oportuno basarme en el criterio de tipología constructiva, especifi- cando la función siempre que se conozca.
A continuación analizo los diversos aspectos que centran el estudio.
SITUACIÓN, ENTORNO Y EMPLAZAMIENTO
El marco geográfico del presente estu- dio pretende abarcar todo el término mu- nicipal de Petra. Si bien, en algunos casos se tienen presentes construcciones que ac- tualmente se hallan en el término de Ariany, núcleo segregado de Petra en 1982, ya que parte de las antiguas propiedades han que- dado divididas.
Respecto a la localización de las cons- trucciones, la mayoría se encuentran en la zona nororiental, en el área conocida como Sa Marina. y otro pequeño grupo, hacia el sur, en las faldas del monte de Bonany. Es curioso observar que estas dos zonas, es- pecialmente Sa Marina, concentran los suelos más rocosos y pedregosos de Petra.
Están cubiertas por masas forestales que alternan con tierras de cultivo, bastante pobres, resultado de roturaciones realiza-
das durante estos últimos siglos. Las dos zonas, geológicamente diferentes, se en- cuentran separadas por un amplio llano de tierra fértil dedicadas al cultivo desde al menos la Baja Edad Media, en el cual son casi inexistentes los habitáculos construi- dos en piedra en seco.
Los aspectos geológicos y forestales de cada zona son significativos, pues estamos hablando de unas construcciones que uti- lizan los materiales del entorno.
Sa Marina está constituida por una pla- taforma de terrenos cuaternarios, atrave- sada por el valle del Torrent de Na Borges.
Tanto en las laderas de este valle como en los múltiples barrancos que desembocan en él, aparecen acantilados y formaciones rocosas con numerosas cuevas. Entre el material litológico domina una variedad de calcárea (bastante porosa), el marès. El tipo de suelo más frecuente es el call vermell. En cambio, en la zona del puig de Bonany encontramos terrenos más antiguos; el material litológico dominante es la pedra viva, calcárea más compacta que el marès, y los suelos son bastante arcillosos. Tanto el marés como la pedra viva pueden apa- recer formando bloques más o menos pla- nos (lloses o pedres planes) muy utiliza- dos en la construcción de los muros y, en especial, en las cubiertas de las barracas.
Respecto a la masa forestal, en Sa Marina predomina la garriga, formación de lentisco y acebuche, jaras,etc. con al- gunas zonas de pinar. En Bonany, predo-
minan los bosques de pinos y encinas, aun- que también son muy abundantes los acebuches.
Por otro lado, hay que referirse al tipo de cultivo: se trata de una agricultura de carácter extensivo, de secano, con tierras destinadas a forrajes, cereales y también a frutales, especialmente algarrobo, almen- dro e higuera. La ganadería también ha tenido tradicionalmente un peso importan- te, especialmente la ovina y la porcina.
Las construcciones que me ocupan han aparecido tanto en áreas boscosas como en zonas de cultivo, aspecto en el que me detendré al hablar de los usos.También será entonces cuando trataré otro factor rela- cionado con la situación y el uso, me re- fiero al tipo de propiedad y explotación en que se encuentran. En este sentido tendre- mos dos ámbitos bien diferenciados: las possessions (grandes propiedades) y los establits (pequeñas parcelas), además de un tipo de propiedad intermedia: las finques.
Otro aspecto a tener presente respecto al emplazamiento de la construcción es el relacionado con la disposición del terre- no; podremos encontrar terrenos planos, en pendiente o dispuestos en bancales. En las construcciones levantadas en zonas con pendiente, para nivelar el pavimento del espacio interior se procede a la excavación de una parte del terreno; es el caso de la caseta de Ses Coves, entre otras.
Además de la identificación catastral de la propiedad y de las coordenadas de situación, creo que la identificación topo- nímica es muy conveniente, teniendo en cuenta que se trata de un patrimonio que se está perdiendo. Respecto al topónimo general de cada una de las possessions,es, casi siempre, el mismo desde la Baja Edad Media o principios de la Moderna. En cam- bio, los nombres de las diversas zonas en que se divide cada una, pueden haber ex- perimentado más variación. De forma ge- nérica las zonas en su mayoría de cultivo suelen llamarse normalmente cementero tanca, acompañados de otro identificativo, como puede ser el tipo de frutal dominan- te. En las zonas forestales aparece el gené- ricogarriga o marina; a parte que en las possessions suele existir una zona forestal reservada especialmente para descanso del ganado: la pleta. En relación a los establits, nos encontramos a menudo con que el nombre oficial sigue siendo el que tenía la propiedad antes de la parcelación; pero po- pularmente puede también conservarse o conocerse con el sobrenombre (malnom) del propietario que adquirió la parcela, pre- cedido de lo d’en. En las finques también el topónimo puede conservar el nombre de la antigua propiedad o puede referirse al sobrenombre del propietario precedido de Can o Cas.
En la ficha se intenta especificar el topónimo concreto (establit, finca o parage) y el general (possessióo parage).
UBICACIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN EN RELACIÓN A OTRAS
En cuanto a la relación de cada cons- trucción con otras de su entorno, hemos observado diversas posibilidades: pueden aparecer aisladas, pero también pueden encontrarse adosadas o integradas con otras, formando un conjunto. Se estable- cen diversos tipos de conjuntos:
En primer lugar, hay que referirse a los formados por construcciones similares.
Entre éstos cabe destacar el de las nueve barracas para cerdos de Ses Cabanasses, adosadas y que cierran por tres de los la- dos un corral. En esta misma propiedad existen más conjuntos. En la proximidad al mencionado,hay cinco casos de dos ba- rracas de cerdos adosadas o de una barra- ca con un pequeño corral; un caso único lo ofrece una de planta cuadrada (habitácu- lo) que tiene una de planta circular adosada (seguramente para animales). En Sa Caba- neta hemos hallado el único ejemplo de dos barracas adosadas en que las dos, con la misma tipología, eran utilizadas como vivienda temporal.
Igualmente se debe considerar las va- riantes en que la construcción se encuen- tra adosada, apoyada o integrada en un muro de cerramiento o de bancal, también realizado con piedra en seco. Otro aspecto es que barraca y muro puedan ser coetá- neos o no. En Son Buscai se ha hallado una barraca integrada totalmente en el in- terior del muro de un bancal (marjada)
(F.10) y otra construida en el extremo de un bancal y adosada a otro (F.11). En esta zona también existe un ejemplo, ya más frecuente, de una situada en una esquina en la que se unen dos muros de una tanca ocorral (F.9). En otras ocasiones simple- mente está adosada al muro por uno de sus lados. En algunas utilizadas como habitá- culo puede aparecer un pequeño corral, con su respectiva abertura (portell) que encie- rra el espacio de delante de la barraca (F.2).También en las casetes pueden apa- recer adosados muros o bancales (F.18).
Un caso muy singular es el de la barra- ca de Ses Cabanasses que se levanta sobre la parte posterior de una construcción pre- histórica navetiforme (del Pretalayótico).
Uno de los dos hornos de cal que se sitúan no muy lejos podría haber aprovechado la estructura de un talaiotcircular del pobla- do situado en la zona.
Por otro lado, también podría conside- rarse como conjunto el formado por la ba- rraca o casetautilizada como habitáculo y la construcción o construcciones que se encuentren a su alrededor, ya sean las pro- pias de la actividad que allí se desarrolle (era,sitja (carbonera), horno de cal,etc) o elementos complementarios a los habitá- culos en general (pozo o cisterna, horno de pan). Entre las primeras podemos mencio- nar algunas barracas utilizadas para anima- les( es el caso de la de Can Carruixet, en Ses Coves), el de la era que aparece junto a la barraca de Can Bonjesús (Ses Coves);
de la sitja y dos hornos de cal junto a la barraca de la naveta de Ses Cabanasses,etc.
Entre los segundos, cabe señalar el horno de pan de la caseta de Cas Mistero (Ses Coves). Las cisternas, presentes en diver- sos casos, serán un aspecto que se analiza- rá después de forma específica.
FUNCIONES/USOS
Creo conveniente indicar que me re- fiero a función y uso como dos conceptos que pueden utilizarse como sinónimos, pero que en nuestro caso hacen referencia a dos aspectos que no siempre son coinci- dentes. La función es aquella para la cual se ha realizado una construcción, mientras que el uso se refiere a la utilidad que se le ha dado a lo largo del tiempo.
Cuando se ha argumentado la decisión de seguir unos criterios de clasificación tipológicos y no estrictamente funciona- les ya se ha mencionado la dificultad de determinar la función original y los usos que han tenido algunas construcciones.
Éstos, lógicamente, pueden haber variado a lo largo del tiempo; no sólo en el caso de alternarse o compartirse el uso como co- bijo para animales o para personas, sino también en el caso de habitáculos de per- sonas, las cuales pueden haberse dedicado a trabajos diferentes. Por ejemplo, parece que las personas que habitaban en la ba- rraca de la naveta de Ses Cabanasses alter- naban la elaboración de carbón con la de cal.
Veamos los diversos tipos de propie- dades y explotaciones en los que encon- tramos las construcciones que nos ocupan.
En el caso de las barraques, la mayo- ría se localizan en las possessions, la uni- dad de gran propiedad característica de Mallorca. En Petra, es precisamente en la zona de Sa Marina donde aún hoy se ha- llan las possessionsmás extensas, que os- cilan entre las 100 y 500 quarterades (1 quarterada son 7103 m2), aunque a lo lar- go del siglo XIX y del XX algunas han sufrido divisiones o parcelaciones. Tam- bién existe un tipo de propiedad más pe- queña, conocida como finca.Tanto en las primeras como en las segundas existe la casa que constituye el núcleo de la explo- tación. En la de las fincas suele residir la familia encargada, ya sea el propietario, un arrendatario o aparcero. En las cases de estas grandes possessionsviven, o vi- vían, los colonos (amos) y otros muchos trabajadores (ya fueran temporales o per- manentes); además a menudo existe en ellas una parte destinada a residencia de los propietarios. Tanto en el entorno próxi- mo de estas casas, como en el lejano, ha- llamos barracas, abrigos y casetes utiliza- das para animales o por trabajadores de muy diversa índole: agricultores, pastores, carboneros, canteros,etc.
Por otra parte, hemos de mencionar también las diversas tipologías ubicadas en los establits o rotes, pequeñas parcelas creadas en terrenos de las grandes pro-
piedades, las cuales se vendían (establit) o arrendaban (rota). Son extensiones que pueden ir desde un quartó (1/4 de quarte- rada),o media quarterada, hasta dos o in- cluso más. Estas parcelaciones se realiza- ban en tierras de cultivo o en zonas boscosas que eran roturadas por los nue- vos propietarios o por los roters. El agri- cultor podía construir un habitáculo para cobijarse y, en ocasiones, también para los animales de tiro; además era un lugar don- de guardar las herramientas.
Seguidamente, se exponen las diversas funciones, indicando la mayor o menor fre- cuencia.
En primer lugar, hay que indicar que respecto a las tipologías de barraques y coves tengo en consideración los casos de uso exclusivo para animales. Se trata de refugios para ganado ovino y especialmen- te porcino. Las más frecuentes son las lla- madasbarraques de porcs. De las locali- zadas hasta el momento, la mayoría (unas cuarenta) se ubican en zonas de garriga o en la pleta de las possessions de Sa Mari- na, especialmente en tres, limítrofes entre sí: Ses Cabanasses, Es Bosc y Ses Coves.
Respecto a las construcciones que de forma general consideramos destinadas a cobijo o habitáculo temporal , puede va- riar su destino: desde un cobijo momentá- neo en caso de tormenta a un habitáculo donde residir temporal o permanentemen- te. Teniendo en cuenta este aspecto, a con- tinuación se detallan las diversas funcio- nes que han aparecido:
-Cobijos momentáneos y lugares para guardar las herramientas o aperos para la agricultura, denominados aixoplucs o ba- rraca d’eines. Se localizan mayoritaria- mente en áreas de cultivo. Suelen hallarse en los establits o lugares donde los traba- jadores no pernoctan en la construcción.
Es el caso de las cuatro barracas de los establits de Son Buscai o la de Es Cellers.
Algunas de las consideradas popularmen- te como barraques de porcs podían servir también para esta función.
-Barracas para la caza de la perdiz con reclamo o de los tordos con el xibiu: las de Son Monserrat.
-Habitáculos ocasionales o de diversos días seguidos, según dure la actividad a realizar. A continuación se exponen las diversas actividades que se han identifica- do:-Carbón y/o cal: la barraca de carboners i calciners de Ses Cabanasses
-Extracción de marès: la barraca de trencadors de les Pedreres de la Vila y el porxo de Can Refila
-Trabajo agrícola y/o ganadero: la ba- rraca de Cas Cavallot, la de la Tanca de s’Era de Can Bonjesús, la del pastor de Sa Cabaneta y al menos dos de las de Ses Cabanasses; la Cova de cas Canari; Casetes d’establit: cuatro de Sa Penya Roja, la de Son Homar, la de Ses Coves y la de Son Cuixa. Casi todas estas construcciones se sitúan en medio o a un lado de las áreas de cultivo.