II. MARCO TEÓRICO
2.5. Bases conceptuales
material y energética de los residuos, entre las cuales se cuenta la reutilización, reciclaje, compostaje y la disposición final con el fin de asegurar una gestión y manejo de los residuos sólidos económica, sanitaria y ambientalmente adecuada. También dispone las competencias de los gobiernos regionales, municipalidades provinciales y distritales para que promuevan la adecuada gestión y manejo de los residuos sólidos en el ámbito de sus jurisdicciones.
2.5.2. Residuos municipales
Desde el punto de vista legal según Decreto Legislativo N° 1278 (2016), los residuos municipales, están conformados por los residuos domiciliarios y los provenientes del barrido y limpieza de espacios públicos, incluyendo las playas, actividades comerciales y otras actividades urbanas no domiciliarias cuyos residuos se pueden asimilar a los servicios de limpieza pública, en todo el ámbito de su jurisdicción.
Para el OEFA (2014), constituyen los residuos de origen doméstico (restos de alimentos, papel, botellas, latas, pañales descartables, entre otros);
comercial (papel, embalajes, restos del aseo personal, y similares); aseo urbano (barrido de calles y vías, maleza, entre otros); y de productos provenientes de actividades que generen residuos similares a estos, los cuales deben ser dispuestos en rellenos sanitarios.
2.5.3. Residuos orgánicos municipales
Según la DIGESA (2006), los residuos sólidos orgánicos están constituidos por los residuos biodegradables o sujetos a descomposición. Y según el OEFA (2016) están compuestos por residuos de origen biológico (vegetal o animal), que se descomponen naturalmente, generando gases (dióxido de carbono y metano, entre otros) y lixiviados en los lugares de disposición final. Mediante un tratamiento adecuado, pueden reaprovecharse como fertilizantes (compost, humus, entre otros).
2.5.4. Relleno sanitario
El Decreto Legislativo No 1278 que aprueba la Ley de gestión integral de residuos sólidos dado en la Casa de Gobierno (2016) refiere que, el relleno sanitario constituye la infraestructura destinada a la disposición sanitaria y ambientalmente segura de los residuos sólidos de gestión municipal a superficie o bajo tierra, basados en los principios y métodos de la ingeniería sanitaria y ambiental.
2.5.5. Planta de tratamiento
Según el OEFA (2016) son instalaciones de reaprovechamiento mediante su reciclaje, recuperación o reutilización de residuos, que favorezca la minimización los impactos negativos que podría causar su disposición final.
2.5.6. Compost
Para los propósitos de la Norma Chilena Oficial N° 2880 (2005), conceptualiza el compost como el producto que resulta del proceso de compostaje. Está constituido principalmente por materia orgánica estabilizada, donde no se conoce su origen, puesto que se degrada generando partículas más finas y oscuras. Para fines de la aplicación de la Norma Ambiental Mexicana N° 020 (2011), se entiende por compost como el producto terminado del proceso de composteo de la fracción orgánica, entendiéndose como la porción de los residuos sólidos urbanos que es biodegradable.
2.5.7. Calidad del compost
Según Ansorena et al. (2011), la calidad del compost no es un concepto absoluto, sino que depende de los usos a que se destine. En tal sentido conceptualizan como “la capacidad o aptitud del compost para satisfacer las necesidades de las plantas, con un mínimo impacto ambiental y sin riesgo para la salud pública”.
Para Moreno y Moral (2008), la calidad del compost de residuos sólidos municipales depende fundamentalmente de las materias primas utilizadas y del proceso que tenga lugar durante el compostaje. Para que el uso del compost sea una alternativa viable, debe tener una calidad agronómica adecuada en el tiempo. Es decir la no presencia de efectos desfavorables (altas concentraciones de metales pesados y microorganismos patógenos), la misma que está definida en muchos aspectos por la utilización de un sustrato original idóneo, lo que se obtiene mediante recogida selectiva, un buen procesado y un acondicionamiento del producto final (Dobao et al., 1998). El problema de la recogida selectiva es la cooperación de los ciudadanos, así como la decisión de las autoridades en resolver estas limitantes (Chanyasak y Kubota, 1983).
Para Soliva citado por Giménez et al. (2005), es importante considerar la calidad del compost a partir de las características que resulten de aplicar un tratamiento respetuoso con el medio ambiente, con el objetivo de producir un producto destinado a ser utilizado en el suelo o como substrato, según el caso.
Es importante diferenciar la calidad agronómica de la ausencia de contaminantes, y no sea una transferencia de contaminación hacia el medio agrícola o natural.
Según Haug citado por Huerta et al. (2010), la concepción con relación a la calidad del compost como enmienda orgánica debe ser beneficiosa para el suelo y el crecimiento de las plantas. En esa perspectiva, se debe interpretar a tres niveles: calidad física, química y biológica. Lograr un compost con una baja presencia de impurezas (calidad física), un buen nivel de componentes agronómicamente útiles, un bajo contenido en contaminantes (calidad química) y una reducida carga patógena con o sin presencia de microorganismos (calidad biológica), las mismas que dependen de dos factores básicos: la composición inicial de los materiales de partida (restos vegetales) y el manejo del proceso.
Scheleiss (2004), reportó que la calidad del compost permite aportar un valor al producto. A partir de este valor se puede establecer un precio coherente que no es más que el acuerdo entre la oferta y la demanda. Por eso se considera necesario el establecimiento de la calidad del producto por parte de los ofertantes e informar de ella a los demandantes.
Desde el punto de vista comercial, la calidad puede entenderse también como aquella situación que hace que el cliente vuelva al lugar de producción a comprarlo. Así mismo se ha comprobado que si el compost proveniente de materiales orgánicos municipales es de alta calidad, se consume en forma satisfactoria (Borden et al., 2004).
2.5.8. pH
Es aquella propiedad que establece el grado de acidez o de alcalinidad y tiene una gran influencia en muchas de sus propiedades físicas, químicas y
biológicas del suelo o sustratos orgánicos. Por esta razón, es una de sus propiedades más importantes (Jaramillo, 2002). Siendo normal que la salinidad se incremente durante el compostaje debido a la mineralización de la materia orgánica (Pascual et al., 1997)
2.5.9. Relación Carbono - Nitrógeno (C/N)
Según OPS (1999), la relación C/N expresa las unidades de carbono por unidades de nitrógeno que contiene un material. El carbono es una fuente de energía para los microorganismos y el nitrógeno es un elemento necesario para la síntesis proteica. Una relación adecuada entre estos dos nutrientes favorecerá un buen crecimiento y reproducción.
2.5.10. Metales pesados
La EPA (2017) y De Miguel et al. (2002) señalan que, se considera metal pesado aquel elemento que tiene una densidad igual o superior a 5 g/cm3 cuando está en forma elemental, o cuyo número atómico es superior a 20 (excluyendo a los metales alcalinos y alcalinos térreos). Los metales pesados en pequeñas cantidades, pueden ser beneficiosos y hasta imprescindibles para los organismos vivos. Sin embargo, pasado cierto umbral pueden convertirse en elementos muy peligrosos, debido a no poder ser degradados y tener una lenta y difícil eliminación (Millan et al., 2007). Esta persistencia, acumulación progresiva y/o transferencia a la cadena alimentaria es una amenaza para la salud humana y de los ecosistemas (Gulson, 1996 y Becerril et al., 2007), siendo este su mayor problema (Bech et al., 2002).
Lindsay y Norvell (1978) comprobaron que, el incremento del pH en el suelo o en sustratos de origen orgánico hace descender principalmente los niveles de Cu, Cr y Ni en la solución del suelo.
La toxicidad de los metales pesados está relacionada con su acción directa sobre los seres vivos, a través del bloqueo de las actividades biológicas, causando daños irreversibles en los organismos. Para que los metales pesados puedan ejercer su toxicidad sobre un ser vivo, deben encontrarse disponibles
para ser captados por éste, es decir que el metal debe estar biodisponible (Gibson, 1990).
Los metales pesados, son normales y esenciales para la vida a niveles reducidos, pero entrañan riesgo para los organismos a niveles elevados, donde provocan problemas de toxicidad. Su principal inconveniente, radica, en su bioacumulación (se acumulan en los tejidos de los organismos) y biomagnificación (no pueden ser eliminados por el organismo, y pasan al siguiente escalón de la cadena trófica) pudiendo afectar de manera muy negativa a los seres vivos a lo largo de la pirámide alimenticia, y muy especialmente, a los niveles finales de la misma (Gracia, 2012).