VI. DISCUSIÓN
6.1. Calidad del compost proveniente de RSOM según sus
El tamaño de partículas del compost en estudio determinado en su mayor dimensión, que estuvieron por debajo de los valores permisibles establecidos por la norma chilena 2880 y norma mexicana 020 (Tabla 20), puede atribuirse al cribado apropiado que se realizó para la obtención y uso del compost, garantizando una porosidad no tan fina ni muy gruesa, importante condición que facilita el manipuleo al momento de su aplicación. No obstante Abad et al. (2008) y Ansorena (1994) refieren que la granulometría o tamaño de partículas del compost más apropiadas u óptimas para sustratos hortícolas son la media-gruesa, tamaño de partículas comprendidos entre 0.25 a 2.5 mm.
Sin embargo Noguera et al. (2003) señalan que, las partículas del compost con un diámetro de 0.5 mm ocasionan cambios en las propiedades físicas del sustrato debido a que la mayoría de los sustratos están constituidos por una mezcla de partículas disgregadas de diferentes tamaños. Es así que cuando las partículas del compost son relativamente finas favorecen la capacidad de retención de agua, mientras que cuando las partículas son gruesas mejora el suministro de oxígeno a las raíces pero disminuye la capacidad de retención de agua (Ansorena, 1994). Por ello, determinar el tamaño de partículas del compost es importante para garantizar una porosidad y aireación adecuada (Burés, 1997).
En general, de acuerdo a los valores obtenidos en el estudio con relación al tamaño de partículas que fueron menor a 10 mm según lo establecido por la norma mexicana 020 y de 16 mm según la norma chilena 2880, indistintamente este compost con estas características se pueden utilizar sin restricción alguna para la agricultura ecológica, reforestación, como sustratos en viveros, áreas verdes urbanas entre otros usos. No obstante, existen diferencias de criterios con otros valores máximos permisibles como la norma española que a través del Real Decreto 824/2005 que estableció el
tamaño de partículas entre 20 y 25 mm para obtener compost de excelente calidad sin precisar para que usos (Roca et al., 2008); sin embargo, Noguera et al. (2003) recomiendan las partículas con un diámetro de 0.5 mm.
Con respecto al contenido de materias inertes presentes en el compost, éstas se presentaron en pequeñas cantidades para los diferentes tipos de materias inertes previsto en la norma chilena 2880 y norma mexicana 020, evaluados al cabo de cuatro y cinco meses de compostado los RSOM, resultando en mayor cantidad los terrones y piedras (Tabla 22), seguido por el contenido plásticos (Tabla 21) y finalmente el contenido de vidrios y metales (Tabla 23).
La presencia de materias inertes en el compost se debe a la falta de una segregación adecuada de los residuos sólidos en origen y la falta de un re- segregación en la planta de tratamiento del CEPASC antes de su compostaje, porque ha sido evidente la presencia sobre todo de restos de vidrios y plásticos conjuntamente con la fracción orgánica. En cuanto a la presencia de terrones estuvo compuesto por agregados propios del compost y en cuanto a piedras no se reportó presencia alguna.
En cuanto a la variación de los contenidos de materias inertes presentes en el compost, se debe a que se determinó con tamices de diferentes tamaños de orificios señalados por la norma chilena 2880 y norma mexicana 020 para materias inertes.
En general, poco son los antecedentes que se reportan sobre tamaño de partículas en compost. Al respecto Madrid et al. (2001), al caracterizar el composts de RSU según el tamaño de partículas en la planta de Villarrasa (Huelva) en España, reportó un contenido medio de impurezas de 3.2%
tamizado por un tamiz de 10 mm de luz, donde está fracción estuvo constituida fundamentalmente por partículas de vidrio, resultado que difiere con lo obtenido en el estudio debido a que la mayor cantidad de materiales inertes del compost estuvo representado por partículas de terrones en 4.74% y 4.62% para los cuatro y cinco meses según la norma chilena 2880, así como 2.76% y 2.72%
considerando la norma mexicana 020 para el mismo periodo de tiempo.
Con respecto a la presencia de semillas viables de malezas en el compost, solo se registró una media de 0.125 propágulos por kilogramo de compost en la muestra con cinco meses de compostado (Tabla 24), resultado que se puede atribuir a que la temperatura durante el proceso de compostaje haya destruido las semillas presentes en el material orgánico debido a que la temperatura alcanzó un nivel máximo de 69 °C (Figura 3), considerado para este tipo de prueba como alto. Al respecto para garantizar una higienización del compost, Alves y Loureiro (2013) refieren que, la alta temperatura durante el proceso de compostaje elimina los microorganismos patógenos y destruye la viabilidad de las semillas de malas hierbas. No obstante, la germinación de un propágulo de maleza cuya media fue de 0.125 propágulos por kilogramo de compost que se presentó en la muestra con cinco meses de compostado, se debe posiblemente a la dispersión de semillas causadas por el viento (anemocoría) o aves (zoocoría) de la vegetación que se encontró en las áreas circundantes, siendo depositada sobre la pila de compost al estar expuesta a la intemperie sin protección alguna a partir del tercer hasta el quinto mes del tiempo previsto para que el compost alcance su madurez.
El contenido de humedad en base húmeda de las muestras de compost fue 29.15% para el primer periodo de evaluación y de 28.85% para el segundo periodo, ambos resultados están por debajo de los valores permisibles según la norma chilena 2880 que fija entre el 30% y 45%, siendo imposible determinar su calidad del compost de acuerdo a las clases que considera la referida norma, mientras que según la norma mexicana 020, se categoriza la calidad del compost como Clase B por estar comprendido entre 25% y 35% lo que indica que esta norma es más exigente por ser más actualizada en relación a su fecha de publicación (Tabla 25).
Los niveles de humedad que se obtuvieron en el estudio y que fueron ligeramente inferiores en relación al rango previsto por la norma chilena, y que se corroboran con los resultados determinados por Vargas (2016) que fue 28.77% en el compost proveniente del mismo CEPASC, este resultado se debe probablemente a la época de baja precipitación que habitualmente se presenta en los meses de mayo a octubre en el ámbito geográfico del CEPASC, cuyas
precipitaciones mensuales fueron de 6.3 mm para agosto y 24 mm para setiembre, concordantes con los momentos en que se tomaron las muestras para sus análisis respectivos; asimismo, puede deberse al contenido de humedad diferente que tenían los residuos orgánicos y la proporción que integraron antes de iniciar el proceso de compostaje, debido a que los residuos verdes o frescos de hortalizas y frutas presentan mayor cantidad de agua en relación a restos secos como paja, chala, hojas de árboles que se producen por defoliación natural, entre otros, sin embargo los resultados no suponen ningún problema para el cribado, manipuleo, almacenamiento y minimizar el transporte de agua o en su defecto se puede ajustar sin problemas para su comercialización según los requerimiento de los demandantes. Contrariamente una alta humedad en el compost dificulta su manipulación y eleva los costos de transporte (Ozores, 2016).
Al respecto, el MINAN (2013) indicó que la humedad óptima en el compost final depende del tipo de residuos orgánicos de partida para su composteo debido a que es variable su contenido de humedad, hecho que se sustentó en base a un estudio realizado donde reportó que el contenido de humedad en los ROM de la ciudad de Huancayo fue de 79.71% para residuos de restaurantes, 67.89% para residuos de mercado y 64.83% para residuos domiciliarios.
Con respecto a la disminución de la humedad entre la primera y la segunda evaluación, puede estar provocada por la evaporación del agua como consecuencia de la temperatura a la que estuvo expuesta la pila del compost cuyas temperaturas medias mensuales fueron de 12.2 °C y 11.6 °C (Figura 2), como señalan Madrid et al. (2001), que la humedad del compost es afectado en las épocas lluviosas, lo que fue ratificado por Gallardo (2013) al referirse que los bajos porcentajes de humedad se presentan cuando la pila del compost está expuesta a factores no controlados como el sol, el viento y la lluvia que afectan adversamente la humead equilibrada del proceso de composteo y del producto final (compost), fundamento planteado en base a la caracterización del compost producidos a partir de residuos domésticos urbanos degradables compostados bajo techo realizado en las comunidades de Corire, Chucapaca y Agani ubicadas aproximadamente a 5100 msnm en la provincia de Sánchez
Cerro (región Moquegua), que obtuvo valores de 9.4%, 8.4% y 18.7% de humedad en el compost terminado.
En general, tomando como referencia los resultados obtenidos en el estudio según la información de varios autores la humedad del compost es variable, siendo así que en algunos casos es muy similar a los resultados obtenidos en el estudio como es el caso de Madrid et al. (2001), que consideraron como un contenido apropiado de 28.0% de humedad proveniente de 48 muestras de diferentes pilas de compost tamizado con un tamiz de 10 mm de luz. En otros casos difieren a los resultados obtenidos en el estudio como en los casos de Gracia (2012) que dio a conocer valores de 26.8% y 27.7% de humedad del compost con segregación de RSU en origen y sin segregación respectivamente. Gonzales et al. (2014) reportaron valores en promedio de 44.27%, Chauca (2014) en compost obtenido tradicionalmente de residuos orgánicos de mercado y bajo techo fue de 49.52% que sobrepasó al límite máximo establecido por la norma chilena 2880. Madrid et al. (2001) reportaron una humedad 26.8% que resulto de 17 muestras de diferente pilas de compost tamizado por un tamiz de 25 mm, que lo consideraron como adecuado; no obstante, Chávez (2015) registró niveles de humedad bajos de 23% y 25% para compost final para Tingo María y Aucayacu respectivamente a pesar de pertenecer estos resultados a zonas tropicales con precipitaciones que superan los 2900 mm anuales.
6.2. Calidad del compost proveniente de RSOM según sus características