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CASAS DE JUAN NUÑEZ, ALBACETE)

In document omenaJe a - Biblioteca Digital de Albacete (página 125-130)

Llanos Giménez Ortuño

Museo de Albacete

Dibujos Isabel Gallego de los Santos

PROPOSITO

Quisiera, con esta noticia, dar a conocer una pieza cla- sificable dentro de la estatuaria ibérica cuya iconografía no es muy corriente.

También, sumarme a este homenaje a don Samuel de los Santos, persona muy querida por mí, de quien sigo conser- vando un vivo recuerdo. Esta escultura es la última que don Samuel, acompañado por Rubí Sanz, José Pellón y yo misma, gestionó con sus poseedores, los hermanos Taran- cón Parres, para que fuera depositada en el Museo de Alba- cete, lugar en el que ahora se exhibe. Esta gestión se realizó unos días antes de su muerte.

DESCRIPCION GENERAL

Torso torácato masculino acéfalo, realizado en piedra caliza.

La mitad mejor conservada es la izquierda, estando la derecha casi perdida. La escultura presenta manchas ceni- cientas arrodaladas. Se observa también una erosión bas- tante generalizada. La escultura carece de brazos y sólo se conserva hasta la altura de la cintura.

Fue hallada, de manera casual, por los hermanos Ta- rancón Parres en una finca del término municipal de Casas de Juan Núñez (Albacete) denominada «La Losa». La altura total es de 55 cm y la anchura 38,5 cm, estas dimensiones son proporcionadas con una representación de tamaño natural.

DESCRIPCION PORMENORIZADA I. Los Pectorales

Son dos discos lisos, sin decoración alguna, con un diá- metro máximo de 25 cm, posiblemente traten de representar piezas metálicas. Ninguno de los dos ni el del pecho ni el de la espalda, se conserva entero. El disco de la espalda, se cruza en su mitad superior en sentido oblicuo por una especie de cinta ancha que continúa por encima del cin- turón, donde se pierde.

También en la parte posterior, aparece por la parte infe- rior del citado disco (en sentido vertical) y pareciendo salir de la coraza un resalte apuntado, en forma de lengüeta (Fig. 1).

JI. Las Correas

Sólo se conservan las de la parte izquierda, imagino que en la parte derecha llevarían la misma disposición.

La función primordial de estas correas sería la de sujec- ción de los dos discos que conforman la coraza. Esta sujec- ción se realizaría por la cara interna y tal vez por medio de anillas, aunque es imposible saber por qué puntos. En la escultura estas correas salen del disco delantero, pasan bajo la axila se cruzan en la espalda, salen por el hombro con- trario pasando otra vez bajo el disco delantero para, final- mente, sujetarse en el cinturón formando una especie de V (Fig. 2). No podemos saber cuál fue el material de estas correas, pero supongo que se trataría de cuero duro.

Llevan como complemento unas placas que posiblemente fueran metálicas. La más grande es de forma rectangular y se representa exactamente encima del hombro. Por su lado menor mide 6 cm y7,8 por el mayor delante y detras lleva otras placas circulares con un diámetro de 5 cm (la placa delantera no se aprecia bien). El ancho de la correa es de

1,3 cm.

Tanto en la necrópolis de la Osera (ChamartÍn de la Sierra, Avila) como en el Cabecico del Tesoro (Verdolay, Murcia) aparecieron tumbas en las que había discos-coraza de hierro lisos, en ambos casos aparecieron pareados. En el mismo ajuar se encontraron unas plaquitas de bronce dis- coidales de diferentes tamaños y, esto, es lo más curioso:

placas rectangulares de bronce recubiertas· de plata que re- presentaban una misma escena. El motivo central es un ave de presa en el momento de avalanzarse sobre su víctima.

En la Osera aparecieron cinco y median 6 x 4,5 cm y en Verdolay eran cuatro y median 5,7 x 4,6 cm. El apre- ciado es tal que se diría que son productos de un mismo molde. Hay que añadir que también aparecieron broches de cinturón en las citadas sepulturas.

Encarnación Cabré hizo una primera reconstrucción con discos y placas formando parte del elemento sustentante

del pectoral. Posteriormente, abél.ndonó esta idea para hacer una segunda reconstrucción en la cual estas plaquitas for- maban parte de un cinturón. Esta segunda versión la sus- cribía también Gratiniano Nieto (Fig. 3).

Es posible cualquiera de las dos interpretaciones lo que si es evidente, como demuestra la pieza que aquí se comenta, es que tanto las placas discoidales como las rectangulares puedan forman parte de la coraza.

111. Complemento de las Correas

Llamo de esta manera a una pieza sobre la cual van las correas. Su función sería la de evitar el roce directo de éstas con la piel, evitando así la abrasión de la misma.

Este complemento sería de un material más suave y mu- llido, tal vez de lana. El grosor es mayor que el de las correas, así como la anchura (10 cm).

Para representar esta parte de la indumentaria, la piedra se ha trabajado minuciosamente, presentando una superficie finamente ondulada, con mayor detalle que ninguna otra parte (Fig. 4).

IV. El Vestido

Poco es lo que podemos decir del vestido, dada la muti- lación de la escultura. Particularmente creo que se trata de una túnica corta (se trata de una figura de guerrero y la indumentaria debe ser lo más cómoda posible).

Si se aprecia claramente el escote en ángulo tanto por de- lante como por detrás. La túnica se ajusta a la cintura por medio de un ancho cinturón. Lo que no apreciamos es el tipo de cierre que evidentemente debía llevar.

Como no tiene brazos no sabemos si la túnica llevaba o no mangas, aunque no se aprecia ninguna incisión en la piedra que endique una túnica sin mangas.

Los ejemplares de Porcuna llevan túnica corta terminada en pico sobre los muslos.

V. El Peinado

Tampoco es mucho lo que puede decirse del peinado, ya que la pieza es acéfala. Unicamente se conserva un bucle que rebasa la altura de la clavícula. Esto significa un pelo bas- tante largo, la longitud conservada es de 13 cm. El pelo se recoge a modo de tirabuzón y es de suponer que iría partido en dos mitades desde la nuca.

Se conoce el peinado de trenzas en muchas muestras de la cultura ibérica, pero casi siempre se trata de represen- taciones femeninas, no obstante, en algunos bronces de Des- peñaperros hay representaciones masculinas con este tipo de peinado, aunque son raras (Fig. 5).

OTRAS REPRESENTACIONES DE PECTORALES EN PIEDRA

1. De la Alcudia-Elche (Alicante) proceden varios torsos de guerrero. De todos ellos sólo nos interesa uno en el que se reproduce un pectoral aunque es algo diferente de la pieza que aquí tratamos. García Bellido la describió de esta manera(1): «Esta ha de ser metálica y, a juzgar por la puntual descripción que de ella nos hizo el cincel del es- cultor, iba ornada con una enorme cabeza de lobo, sn duda trabajo repujado. Tanto el peto como los tirantes que lo sujetaban, como el cinto como los pliegues de la túnica

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están labrados con una minuciosidad descriptiva tal, que equivale a tener los mismos originales».

Esta escultura apareció formando parte del pavimento de una calle en la cual aparecieron también multitud de otros fragmentos escultóricos igualmente reutilizados.

Se piensa que formaría parte de un conjunto funerario y se fecha en torno al siglo IV a. de C.; lleva túnica con escote en ángulo y cinturón ancho con hebilla decorada.

2. Esculturas del Cerrillo ·Blanco de Porcuna(2) (Jaén).

Aparecieron en este lugar multitud de fragmentos escultó- ricos que, una vez restaurados, formaron un interesan- tísimo conjunto escultórico, uno de los más notables de la estatuaria ibérica.

Hay un guerrero que sujeta las riendas de un caballo y que lleva un pectoral discoidal liso, sujeto por dobles co- rreas y sus hombros protegidos por otras dos placas dis- coidales.

LOS DISCO-CORAZA DENTRO DE LOS AJUARES FUNERARIOS

Las corazas forman parte del armamento ibérico aunque no son de ningún modo piezas corrientes. En algunas oca- siones incluso cuando se enumera el armamento ibérico no se hace mención de ellas.

Como ya hemos visto su área de aparición es bastante extensa, las primeras y más conocidas fueron las encontra- das en la necrópolis de Aguilar de Anguita (Guadalajara) por el Marqués de Cerralbo(3), aunque ésta representa una rica decoración de tipo geométrico. Las ya citadas de Cha- martín y Verdolay se asemejan más a nuestro tipo. Estas aparecieron en tumbas de guerreros en las que se halló un rico ajuar siendo las armas y los elementos que forman parte del bocado de caballo los componentes casi exclu- sivos.

El hallazgo más reciente y cercano es el efectuado en el verano de 1984 en «Los Villares» (I-Ioya Gonzalo, Al- bacete) en este caso apareció un sólo disco con decora- ción de roleos(4).

INTENTO DE CRONOLOGIA

Del mismo yacimiento donde apareció el torso, procede un magnífico ejemplar de caballo realizado en piedra caliza y de muy buen arte. Sobre su lomo se representa una silla de montar decorada con unas palmetas en sus extremos.

La doctora Chapa Brunet fecha estas palmetas en la primera mitad del siglo Va. de C.(5).

En el grupo de Cerrillo Blanco, el guerrero antes comen- tado lleva un puñal de frontón fechable hacia fines del si- glo VI o principios del Va. de C.

Una característica común al grupo de Porcuna, el Torso de Elche y el de «La Losa» es que todas estas piezas formaron parte, en un tiempo, de diferentes monumentos funerarios y en todos los casos han aparecido destrozados, a buen seguro, intencionadamente. A veces, incluso, como en el caso de Elche, reutilizados como simple material de cons- trucción.

Este fenómeno «destructivo» se constata en multitud de yacimientos en los que encontramos materiales anteriores al siglo IV a. de C. entibando urnas o reutilizados como simples piedras en yacimientos con materiales posteriores al siglo lB a. de C.

NOTAS

I García Bellido 1<)80.

~ Este grupo está actualmente en estudio por Juan González Navarrete.

.' AguilerayGamhoa E. (Marqués de Cerralbo),1<)15.

~ Comunicación verbal de su excavador don Juan Blanquez Pérez.

::; Chapa Brunet.1980.

BIBLIOGRAFIA

Blanco Frejeiro, A.:Historia del Arte Hispánico, La Antigüedad 1, 19, (Cerrillo Blancop.438).

Cabre Aguiló,J.,Cabre,E. YMolinero Pérez,A.: El ('astro y la necró- polis del hierro céltico de C/1anlartín de la Sierra (Avilo) )'. Madrid

1950.

Cabre,E. «Los discos - corazas en ajuares funerarios de la Edad del Hierro de la Península Ihérica» IVC.A.S.E., Elche 1948, p. 186.

Chapa Brunt!, T.,La escultura zoolnoljá ibérica en piedra,Madrid, T.

111980. P. 587.

García Bellido, A.:Arte Ibérico en Espaiia. Madrid 19RO, P. 44.

Nicolini, G. Les bronzes figurées des Sanctuaires Ibcriques. Paris 1969.

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Figura 1. El torso de la losa, cara anteriorycara posterior.

Figura 2. Disposición de las correas, cara anteriorycara posterior.

Figura 3. Reconstrucciones realizadas por E. Cabré con las plaquitas aparecidas en la seco 350de la necrópolis de la Osera.

Figura 4. Lateral izquierdo.

Figura 5. Reconstrucción aproximada del peinado.

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LáminaI. Torso dela Losa:

Pecho.

Lámina II. Torso de la Losa:

Dorso.

In document omenaJe a - Biblioteca Digital de Albacete (página 125-130)