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Contexto del desplazamiento forzado en Colombia

6. Estudio de caso desde un enfoque psicoanalítico: el desplazamiento forzado y el desplazamiento

6.1 El desplazamiento forzado colombiano y el desplazamiento subjetivo de lo femenino

6.1.1 Contexto del desplazamiento forzado en Colombia

Según el informe nacional del desplazamiento forzado en Colombia, nuestro país es una nación desplazada por el conflicto armado de más de medio siglo. El país suramericano después de Siria, es el segundo a nivel mundial con la mayor cantidad de personas desplazadas. Y para el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Unidad para Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en la Colombia contemporánea (1980-2014) más de seis millones de personas han sido desplazadas dentro y fuera del territorio colombiano.

Como dice en el documento Una nación desplazada: informe nacional del desplazamiento forzado en Colombia. Centro Nacional de Memoria Histórica:

Un poco más del 50 por ciento de la población desplazada son mujeres (3.301.848);

2.279.576 son personas menores de edad (de las cuales 1.480.983 tienen menos de 12 años); según los datos demográficos de 2005, se estima que cerca del 15 por ciento del total de la población afrocolombiana y el 10 por ciento de la población total indígena han sido desplazadas. El 87 por ciento de la población expulsada de sus regiones vivía en el campo;

algunos afro e indígenas, en territorios colectivos reconocidos por el Estado. (Sánchez, Hernández, Riveros, Rueda, Salinas, & Zarama, 2015, p. 16).

Con las anteriores cifras de vidas despojadas de sus tierras, no es metafórico ni exagerado considerar a Colombia como una nación desplazada. Con ello, el desplazamiento forzado implica necesariamente hablar de cuerpos, sobrevivientes, territorios, comunidades, familias, violencia, víctimas, perpetradores, testimonios, disputa, poder y justicia… etc. Se trata de un panorama de cuerpos obligados a dejar sus territorios, territorios sin comunidades, cuerpos-territorios violentados, familias desaparecidas, perpetradores no identificados, sobrevivientes y víctimas en búsqueda de justicia. Todas aquellas situaciones sociales que afectan los modos de vida de los ciudadanos. Por ello, esta parte del capítulo busca entender qué es desplazamiento forzado,

haciendo énfasis en dos elementos: 1) las FARC como uno de los grupos causantes19 del desplazamiento forzado en zonas periféricas del país. 2) las víctimas en mayor situación de vulnerabilidad, en este caso las mujeres.

Si bien, cuando se habla de desplazamiento forzado se trata de personas obligadas a salir de sus tierras de origen por causa del conflicto armado, en algunos casos se trata de familias que deben huir en medio del fuego cruzado entre la guerrilla, y el ejército, o familias que salen por amenazas constantes, madres que han perdido a sus hijos porque han sido raptados para ser llevados a las tropas guerrilleras, niñas y mujeres jóvenes asediadas y accedidas carnalmente por hombres guerrilleros que llegan a estas zonas rurales exclusivamente a infundir miedo y terror en los habitantes. Las masacres, las minas antipersonas sembradas en los campos, alrededor de las viviendas, y todos los actos de violencia, “(…) son expulsores, todos son un mensaje imperativo que conmina a las víctimas a abandonar su lugar.” (Sánchez, Hernández, Riveros, Rueda, Salinas,

& Zarama, 2015, p. 17).

Desde distintas ópticas se ha dicho que la violencia ha sido un mecanismo para derramar sangre y obtener acumulación de tierras para unos cuantos. Situación del feudalismo que expresa de forma contundente el difícil acceso a la tierra en Colombia, pero también confirma los intereses de entidades privadas y grandes inversionistas que paulatinamente se potencializan en los distintos escenarios de la economía, cultura y sociedad. Sobre este último caso, es importante decir que en la actualidad el desplazamiento forzado se ha intensificado en zonas y municipios mineros- petroleros.

19 Aquí es conveniente aclarar que, dentro del marco del conflicto armado colombiano, hay otros grupos al margen de la ley, como el paramilitarismo, ELN, EPL, AGC que son también causantes del desplazamiento forzado en las diferentes comunidades y territorios del país.

Con lo dicho hasta aquí, se entiende que toda persona que se desplaza o que es desplazada responde a una imposición violenta, no se trata de una decisión tomada con libertad, sino que la persona con el sentido de sobrevivir o tal vez, salvar su vida y la de sus seres queridos cambia por completo de lugar, e inclusive debe cambiar su misma identidad. Estas personas, familias, no tienen un destino, quedan deambulando hasta posiblemente ser refugiados por el Estado o instituciones benéficas que piensan en la vulnerabilidad a la que son expuestas las personas en condición de desplazamiento, o las necesarias transformaciones para que en un futuro sean resilientes.

Así que, los desplazados son un gran porcentaje de familias rurales sin un lugar a dónde ir.

Aquí es conveniente decir que, para Sánchez G. en el Prólogo, San Carlos: memorias del éxodo en la guerra, los desplazados son despojados de un lugar físico (las tierras, viviendas, hogares, cultivos, animales), pero también son despojados de su realidad, de lo único que conocían.

Entonces, el desplazamiento forzado ejecutado en nombre de la violencia y el poder es para las personas una doble pérdida, es decir, el desplazado es quien en medio de la cotidianidad es expulsado de su lugar y de su identidad.

Es importante decir, que el desplazamiento no se da de un solo momento, de un día para otro, sino que acontece por etapas. Por ejemplo: una familia se mueve de su hogar a una vereda vecina, con la esperanza de volver pronto a casa, posiblemente cuando cesen los enfrentamientos.

Pero el conflicto, a pesar de los acuerdos y firma de la paz entre el Estado y las FARC, continua, es presente y así, aquel lugar de paso se torna eterno para los afectados, aunque en el caso de las personas que son perseguidas el desarraigo es mayor, y terminan arribando a zonas periféricas de las grandes ciudades.

Es de suma relevancia decir también, que dentro de las conductas delictivas de las FARC;

para citar algunos ejemplos: la rebelión, el terrorismo, el homicidio simple, múltiple, lesiones personales, el secuestro y el narcotráfico, todavía no se incluye el desplazamiento forzado como delito.

Según la Relatoría Sala de Casación Penal SP8753-2016:

Con todo, estas realidades no conllevan a la asignación colectiva de responsabilidad penal, que deberá determinarse, como en todos los casos, de manera individual, solo que, la investigación y la valoración probatoria no debe concentrarse exclusivamente en el testimonio de la víctima o en quien realiza los concretos actos intimidatorios para lograr el desplazamiento, sino que debe extenderse a quienes idearon el plan, lo lideraron, apoyaron, y lograron la permanencia del desplazamiento forzado, y a que se consideren las circunstancias temporales, geográficas, políticas, sociales y económicas en que los miembros de la estructura criminal actuaron, para lo cual el plan delictivo, la distribución del trabajo, el relato del sujeto pasivo de la concreta conducta, así como el de otras víctimas de la organización y demás testigos deben ser considerados de manera conjunta.

Esto significa que el exceso de violencia en el desplazamiento forzado es invisibilizado y, por ende, los comandantes de la guerrilla evaden sus responsabilidades con la justicia y con las víctimas. A pesar de que el conflicto armado, o las situaciones bélicas tradicionalmente envuelven la existencia de los hombres, figurando la guerra de los enemigos públicos (mujeres privadas), en el contexto colombiano las mujeres han sido las mayores víctimas del desplazamiento forzado, pues según el documento titulado: “Una nación desplazada” del Centro Nacional de Memoria Histórica, hasta el año 2014, 3.301.848 mujeres han sido desplazadas, mientras que 3.130.014 hombres y 1.253 personas de otra orientación sexual. Por consiguiente, el 51 % de las personas desplazadas en Colombia son niñas, adolescentes y mujeres de zonas rurales. La zona rural como territorio periférico en relación con el centro de las ciudades, y las mujeres como existencias marginales en relación con la figura de los hombres, son los más sometidos en el desplazamiento forzado en tanto que los hombres de sus comunidades, los hombres cercanos a sus hogares fueron asesinados, desaparecidos o reclutados. Esto no significa que los perpetradores guerrilleros les

perdonen la vida a las mujeres, sino que sus cuerpos se vuelven territorio de guerra, es decir, la violencia sexual es una de las causas de expulsión del territorio.