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El Debate de los Segregadores Informales: Desde una Concepción Multidimensional de Pobreza

CAPÍTULO II: MARCO DE REFLEXIÓN PARA EL ANÁLISIS DEL MANEJO

2.3. El Debate de los Segregadores Informales: Desde una Concepción Multidimensional de Pobreza

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48 Lo anterior viene a romper teorías relacionadas al ingreso económico, en donde bajo un umbral mínimo de bienes considerados como indispensables, se consideraba a una persona o población bajo condiciones de pobreza. Esta aproximación ayudaba a identificar a la población carente de las condiciones necesarias para satisfacer sus necesidades, siempre y cuando se pudieran adquirir a través de los mercados de bienes y servicios (CONEVAL, 2010).

Actualmente, una de sus principales limitaciones se encuentra en la naturaleza multidimensional de la pobreza, la cual no puede ser comprendida, única y exclusivamente, por los bienes y servicios adquiridos en el mercado (CDESC, 2001;

CTMP, 2002; Jahan, 2002; Kakwani y Silber, 2008; O’Neil, 2006; CONEVAL, 2010).

“La pobreza está asociada también a la imposibilidad de disfrutar diversos satisfactores esenciales, muchos de los cuales son provistos por el Estado (como el acceso a servicios de saneamiento o la seguridad pública), o que son considerados fundamentales por formar parte de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales” (CDESC, 2001; Kurczyn y Gutiérrez, 2009; ONU, 2004; CONEVAL, 2010). De tal forma la LGDS, en su artículo 36, establece la medición de la pobreza en México basada en loa derechos sociales, el bienestar económico y el contexto territorial.

2.3.2. Definición de Pobreza

Los párrafos descritos arriba son el fundamento de la siguiente definición, la cual servirá para clasificar las condiciones de pobreza en las personas empleadas en la segregación informal.

“Desde una perspectiva multidimensional, puede entenderse la pobreza como una serie de carencias definidas en múltiples dominios, como las oportunidades de participación en las decisiones colectivas, los mecanismos de apropiación de recursos o las titularidades de derechos que permiten el acceso al capital físico, humano o social, entre otros. Su naturaleza multidimensional, sin embargo, no requiere tomar en cuenta las situaciones de privación en todos los ámbitos en los que se puede desarrollar la vida de un individuo. El número y el tipo de dimensiones a considerar están directamente asociados a la forma en que se conciben las condiciones de vida mínimas o aceptables

49 para garantizar un nivel de vida digno para todos y cada uno de los miembros de una sociedad” (CONEVAL, 2010).

En México, la CONEVAL (2010) determina el nivel de pobreza de un individuo o grupo social, considerando tres dimensiones: El bienestar económico, el acceso a los derechos sociales, y el contexto territorial.

El bienestar económico está definido por dos líneas mínimas de ingreso mínimo. La primer Línea de Bienestar (LB) refiere el ingreso total mínimo en el cual se puede adquirir los bienes y servicios básicos necesarios para la dignificación de las condiciones de vida. La segunda, denominada Línea de Bienestar Mínimo (LBM) consiste en el ingreso mínimo necesario para poder adquirir la canasta básica de alimentación, o dicho de otra perspectiva, tener seguridad alimentaria.

Por su parte, los derechos sociales están delimitados por seis indicadores de acceso o rezago según la situación del individuo: 1) Educación, 2) Servicios de salud, 3) Seguridad social, 4) Espacios y calidad en la vivienda, 5) Servicios Básicos en la vivienda, y 6) Seguridad alimentaria. Las consideraciones específicas para cada indicador se abordan en el capítulo VI del presente estudio.

Por último, la CONEVAL (2010) utiliza diversos indicadores dentro del contexto territorial, el cual se definirá más adelante. No obstante, se puede decir que un indicador externo ubica el límite geográfico y socio-demográfico de la pobreza en una determinada localidad o región. Además, valida en cierta medida los niveles de pobreza encontrados en los indicadores anteriores.

2.3.3. La Pobreza multidimensional de los Segregadores Informales

La población de segregadores informales generalmente habita en barrios pobres y marginales. Entre ellos se encuentran jóvenes y adultos nacidos en áreas urbanas, así también, se encuentra un significativo número de migrantes de áreas rurales e incluso inmigrantes ilegales. Además, la segregación es realizada por un gran número de niños, ancianos y mujeres embarazadas (Alencar Sampaio 1997; Medina 1997; Florisbela dos Santos and Wehenpohl 2001; Leon Garibay, Zamparo et al. 2001; Reynals 2002; IPES y BID, 2005; Bernache, 2005).

50 La SI también es realizada por empleados del sistema de limpia y recolección de RS, como forma alterna de generar un ingreso extra ante los bajos salarios percibidos. No obstante, la mayoría de los segregadores se inician en la actividad como único medio de sustento ante la imposibilidad de encontrar empleo y de subsistir de otras formas. Del mismo modo, muchos de los segregadores también buscan restos de comida entre los residuos para su propia alimentación y/o la alimentación de sus animales, sin considerar los riesgos a su salud asociados al consumo de alimentos putrefactos (Medina, 2007).

Otro grupo de SSI hace parte del conjunto de pobres estructurales, quienes –sin otra opción laboral asumen las tareas de recuperación y reciclaje informal como parte del trabajo y tradición familiar. En algunos casos, se han identificado familias de hasta 4 generaciones realizando estas tareas en ciudades grandes como Guatemala, Managua, Lima, Montevideo, Sao Paulo y Bogotá (Sención, 2002).

En algunas ciudades de América Latina, los bajos ingresos percibidos por estos migrantes no les permiten rentar casas, y por tanto viven en los asentamientos y ocupaciones improvisadas en las laderas de los cerros y en barrancos. Dirigiéndose a los vertederos de residuos buscando medios de subsistencia en las distintas tareas de recolección y segregación informal (IPES Y BID, 2005).

Sin embargo, Medina (2007), refuta la pobreza de los SSI poniendo como ejemplo a Beijing en donde se encuentran segregadores con salarios más elevados que un profesor de escuela, además, cita a los recolectores de cartón en la franja fronteriza México- Estados Unidos, los cuales ganan hasta diez veces más el salario mínimo. Lo anterior hace ver la importancia del contexto territorial a la hora de generalizar sobre la población de estudio.

De lo anterior se puede concluir la existencia de un carácter multidimensional de pobreza en los sujetos de estudio, la cual se observa en el acceso a determinadas condiciones mínimas de bienestar económico, social, y contextual. Por ejemplo, de las anteriores referencias se observa, de forma general, a SSI sin acceso a condiciones dignas de vivienda y con carencias de servicios básicos, además, se deduce la falta de cualquier tipo de prestación social, ya que hay personas de tercera edad, niños, y mujeres embarazadas realizando esta actividad. Así también, los bajos salarios percibidos por la

51 actividad repercuten negativamente en el acceso a bienes y servicios mínimos, aún en el acceso a una adecuada alimentación, llegando a comer de los restos de basura.

No obstante, la percepción de pobreza generaliza dentro de esta población, bien puede variar según el contexto del territorio, lo cual hace resaltar la importancia de conocer específicamente el nivel de pobreza y las dinámicas particulares de su labor en una determinada localidad o región.

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