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CAPÍTULO II: MARCO DE REFLEXIÓN PARA EL ANÁLISIS DEL MANEJO

2.2. El Debate sobre los Segregadores Informales (SSI) y su actividad (SI)

2.2.2. El Desarrollo Sustentable (DS): Desde una Visión Crítica de sus Tres Dimensiones

2.1.2.3. La Dimensión ambiental

En la historia humana, todo saber, todo conocimiento sobre el mundo y las cosas, ha estado condicionado por el contexto geográfico, ecológico y cultural producido y reproducido por una formación social determinada (Leff, 2003). Bajo esta perspectiva, la dimensión ambiental vendría a ser el contexto en donde se enmarcan los hechos sociales

3 Desarrollo Regional Sustentable (DRS): Carácter aplicado del concepto de sustentabilidad, dentro de un contexto de planeación regional.

29 que día a día se suscitan. No obstante, la dimensión ambiental no es un constructo independiente de las demás dimensiones (social y económica), siendo dependiente de las concepciones y usos de éstas dimensiones.

Antes de dar inicio a la conceptualización y posterior dimensionalización de el

“ambiente”, se debe mencionar la dicotomía del término “medio” y “ambiente”, los cuales son indistintos, suponiendo la repetición del mismo concepto ó expresión de un significado.

Para Enrique Leff (2003), el concepto de “medio” está implícito en el objeto de la biología evolutiva, de la antropología estructural y de la economía política. Dentro de la biología, el autor la relaciona como la disciplina que acuño el concepto de “medio”, el cual fue importado por Lamarck de la mecánica Newtoniana.

“La noción del medio allí aparece como el éter o el fluido intermediario entre dos cuerpos, más tarde se transformó en el entorno o en el ambiente conformado como un sistema de conexiones que circundan y engloban a los centros organizadores de ciertos procesos materiales (biológicos, económicos, culturales)” (Leff, 2003: Pag. 87) .

Por su parte, un enfoque filosófico-político establecería todo conocimiento y uso del ambiente, como una lucha teórica y política dedicada a vencer los efectos del encubrimiento ideológico, en donde son generados los saberes útiles para la explotación del trabajo y para el ejercicio del poder de las clases dominantes (Leff, 2003).

“Desde una visión económica, la aparición de nuevos fenómenos físicos y sociales sobrepasan la capacidad del conocimiento, así como los efectos predecibles por los paradigmas de las disciplinas tradicionales escapando de su control por medio de los mecanismos del mercado, provocando el surgimiento de una noción del medio ambiente asociada con la degradación de los ecosistemas productivos, con la contaminación por la acumulación de desechos, con el agotamiento o sobreexplotación, con el deterioro de la calidad de vida y con la desigual distribución de los costos ecológicos del desarrollo”

(Leff. 2003: Pag. 85-86).

Lo anterior se ve reflejado en las nuevas visiones del desarrollo sustentable, las cuales algunos autores concuerdan en catalogarlas como de corte economicista. Esto se observa en uno de sus enfoques, el Desarrollo Regional Sustentable (DRS), en donde se define a la dimensión ambiental como la asociada con el control de ecosistemas complementarios

30 así como a mayores variedades biogenéticas, al control del agua, la producción de energía, y en general a espacios donde se pueden internalizar la mayor cantidad de controles ambientales y disponer de recursos naturales propios (Wong, 2001).

Continuando con el análisis de Enrique Leff, el “ambiente” se menciona dentro del materialismo histórico, dado que si la formación del valor aparece como el centro organizador de los procesos productivos del capital, su medio está conformado por los procesos ecosistémicos de producción y de regeneración de un sistema de recursos, que al no incorporar trabajo vivo, carecen de valor. Sin embargo, la dotación de recursos, su capacidad de regeneración y su productividad ecológica, así como los límites para las tasas y los ritmos de explotación de los recursos fijados por la resiliencia y la capacidad de carga del medio, condicionan el proceso de valorización, de acumulación, y reproducción del capital” (Leff, 2003: Pag. 86).

Con lo anterior el autor menciona una concepción de “medio” asociada con los análisis sistémicos aplicados al estudio de las interrelaciones de un conjunto de objetos, variables, factores, y procesos. Sin embargo, el medio no es un objeto en sí mismo, desarrollado por alguna ciencia, ni es el campo de articulación de las ciencias centradas en sus objetos de conocimiento o de procesos materiales específicos, concluyendo la inexistencia de las pretendidas ciencias ambientales.

Para Leff la noción de medio presupone una trampa interpuesta por el pensamiento ecologista, el cual suplanta su papel en el espacio de la complementariedad de los objetos de las ciencias, para constituirse como un objeto generalizado de análisis. Lo anterior refiere la errónea utilización del término como un espacio de complementariedad, internalizándola en el terreno de las prácticas de planificación.

“Empero, la noción de medio resurge desde su espacio de exclusión como un concepto relativo y contextual al proceso de complementariedad y articulación de las ciencias, cobrando un sentido estratégico en el proceso político de supresión de las

“externalidades del desarrollo”- la explotación económica de la naturaleza, la degradación ambiental, la desigual distribución social de los costos ecológicos, la marginación social, etc., las cuales persisten, a pesar de la posible ecologización de los procesos productivos, de la capitalización de la naturaleza y de la sistemicidad interdisciplinaria del saber” (Leff, 2003: Pag. 92-93).

31 Leff concluye: “El ambiente no es un objeto perdido en el proceso de diferenciación y especificación de las ciencias, ni un espacio reintegrable por el intercambio disciplinario de los saberes existentes. El ambiente es la falta incolmable del conocimiento, ese vacío en el que anida el deseo de saber, generando una tendencia interminable hacia el desarrollo de las ciencias, el equilibrio ecológico y la justicia social” (Leff, 2003: Pag.

93).

2.2.3. Los Segregadores Informales (SSI) desde su dimensión social, económica, y