V. D. DIMENSI
V.I. COMPONENTES SUBCOMPONENTES ITEMS
4. DISCUSIÓN DE RESULTADOS
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PRUEBA Z PARA MEDIAS DE DOS MUESTRAS
DESARROLLADO POR DESARROLLAR
Media 19 17.29
Varianza 3.481 5.873
Cantidades 127 86
Grados de libertad 211
Z hallada 4.144409069
Z teórico 1.959963985
Diagnóstico Significativo
La tabla Nº 13 evidencia la comparación de medias de las actitudes de los estudiantes hacia las normas de convivencia cuyos docentes se hallan en el nivel desarrollado de la dimensión de ánimo general de inteligencia emocional, y de los estudiantes cuyos docentes se hallan en el nivel por desarrollar, mediante la prueba z. En ella se observa que existen diferencias estadísticamente significativas a favor del primer grupo, ya que la z hallada (4.144) es mayor que la z teórica (1.96), trabajados con 211 grados de libertad y con un nivel de confianza de 0.05.
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Estos resultados se hallan dentro de lo esperado tras la revisión de la literatura existente en cuanto a este tema, ya que investigaciones anteriores han evaluado las actitudes de los estudiantes del nivel primario hacia diversas variables como las matemáticas (Cueto, Andrade y León, 2003), la lectura y la escritura (Cubas, 2007) y las ciencias (Nortes, 2005), y en todos estos casos los resultados muestran que los estudiantes tienen una actitud posita y favorable.
Cueto, Andrade y León (2003) consideran que este hecho pueda deberse a la edad de los estudiantes ya que hallaron un declive en el gusto de los estudiantes por las matemáticas a medida que avanzaban en el proceso educativo.
Esta predisposición favorable, es mayor en el género femenino (tabla Nº 01) según la comparación de medias, al parecer las mujeres son más partidarias del orden, la tranquilidad y la armonía en el trato con los demás, esto vendría de la estructura social y familiar que se maneja y en la que han sido y son educadas todavía. Y que además padres y maestros replican constantemente. En palabras de Bonilla (2010, p.148) “… cómo son educados niños y niñas para llegar a ocupar distintos ‘lugares’, y cómo construyen y justifican su comprensión individualista del género”.
Diferencias entre varones y mujeres también han sido reportados por López y Maraví (2003) quienes manifiestan que en cuanto a la variable género en el nivel primaria, las mujeres presentan un mejor cuadro actitudinal, frente al cuidado y conservación del medio ambiente, en comparación con los varones; asimismo, Monroe (2005) al confrontar las actitudes hacia la conservación ambiental de estudiantes de secundaria encontró que las mujeres tienen una mayor predisposición.
Las comparaciones hechas por el tipo de institución educativa (tabla Nº 02) dan un resultado a favor de los estudiantes que pertenecen a instituciones de gestión privada, confirmando trabajos anteriores como el de Espinoza y Sánchez (2005) quienes afirman que los estudiantes de escuelas
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particulares tienen mayor tendencia a la aceptación de actitudes frente a los valores morales en general. Esto puede deberse a la mayor rigurosidad en la selección del personal que trabaja directamente con los estudiantes, además del control que se ejerce en el cumplimiento de las normas que se establecen para su funcionamiento interno y la presión que se ejecuta sobre el rol de los padres en la educación de sus hijos; lo cual revierte en beneficio de su prestigio y asegura mayor población educativa y, por lo tanto, mayor éxito comercial.
En cuanto a la inteligencia emocional de los docentes, variable independiente de la investigación, en el gráfico Nº 02 se observa la distribución de los integrantes de la muestra por niveles, en el que el 68% se encuentra en el nivel bueno, 20% en el nivel por desarrollar y solo el 12%
en el nivel desarrollado, lo que indicaría que la mayoría de los sujetos estarían preparados emocionalmente para el desarrollo de sus actividades tanto personales como profesionales, coincidiendo así con Flores (2012) cuya muestra formada por docentes de educación elemental evidenciaron que poseían habilidades personales y sociales que les permitían adaptarse y hacer frente a las demandas y exigencias del entorno y dar solución adecuada a situaciones que involucraban el bienestar de sus estudiantes.
Al realizar la comparación de medias de los docentes por género no se encontró diferencia significativa como muestra la tabla Nº 03, a pesar de que la media del género masculino es numéricamente mayor que la del género femenino. Similares resultados se obtuvieron en el trabajo de Ugarriza (2001). Frente a este hecho surge la interrogante: ¿Qué ha sucedido con el estereotipo que se tiene de las mujeres como sexo emocional?, estereotipo que tuvo su origen en investigaciones previas realizadas por reconocidos profesionales como Barret, Lane, Secherest y Schwartz (2000), Garaigoldobil y Guldeano (2006), Sunew (2004) y Candela, Barberá Ramos y Sarrió (2001) (citados por Sánchez, Fernández-Berrocal, Montañéz y Latorre, 2008). La respuesta podría hallarse en la conclusión a la que llegaron Sánchez, Fernández-Berrocal, Montañéz y Latorre, (2008) quienes proponen que las diferencias de género en cuanto a la inteligencia
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emocional se evidencian desde la infancia debido a la educación diferenciada que tienen los niños frente a las niñas, por lo tanto si existen cambios en las estructuras sociales y culturales (como los que se están viviendo ahora), estos se reflejarán en la educación de los hijos, de esta manera las diferencia en la inteligencia emocional por género se debería al efecto generacional.
En cuanto a la edad. La muestra de docentes fue dividida en tres grupos de edades (tabla Nº 05) teniendo la mayor cantidad de sujetos en el primer grupo (28 a 39 años) que casualmente obtuvo una media superior en comparación a los otros dos. La diferencia significativa se presenta solo al comparar los resultados entre los grupos 1 (28 a 39 años) y 2 (40 a 49 años), lo que no se encontró al comparar los grupos 1 y 3 (50 a más años), tampoco al compararse los resultados de los grupos 2 y 3.
Los grupos de edades están ordenados de forma descendente, según las medias obtenidas, lo que lleva a pensar que existiría una relación inversa entre la edad y la inteligencia emocional, es decir, a menor edad mayor inteligencia emocional. Para esclarecer este tema se realizó la correlación del cociente emocional de los docentes con sus respectivas edades mediante la r de Pearson, en el que se obtuvo un coeficiente de correlación de -0.495. Por lo tanto la relación entre ambas variables (tabla Nº 06) es inversa y significativa. Este hecho es interesante debido a que en investigaciones anteriores se llegó a la conclusión de que la inteligencia emocional tiende a incrementarse con la edad; a partir de los 25 años aproximadamente, disminuyendo ligeramente a los 55 años; (Ugarriza, 2001) Aquino (2006), Bar-On (1997), Salovey, Mayer, entre otros.
Con respecto a la comparación de medias obtenidas en el inventario de inteligencia emocional por los docentes de instituciones educativas privadas y públicas (tabla Nº 07) podemos afirmar que los primeros superaron a los segundos ya que la diferencia entre ambos es estadísticamente significativa, esto coincide con el hecho de que siete de los ocho docentes que pertenecen a estas instituciones se encuentran en el
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primer grupo de edades, quienes obtuvieron la mayor media en comparación a los otros grupos. Esto ratifica la idea de que la selección y constante monitoreo de los docentes de instituciones educativa privadas es más rigurosa, abarca más aspectos personales y profesionales del docente y exige de estos mayor preparación y dedicación, además, se debe tomar en cuenta que la condición implícita de contratados, frente a los docentes nombrados de las instituciones públicas, favorecería un mejor desempeño y preparación.
Es una realidad que la estabilidad laboral de muchos docentes nombrados en el país, lejos de asegurar una mejor educación para los niños y niñas en edad escolar, propicien en los beneficiados un estancamiento en su desarrollo profesional, pues no considerarían necesario seguir preparándose, continuar sus estudios, participar en curso ni siquiera cumplir adecuadamente con los horarios establecidos para su jornada laboral.
Además, las instancias correspondientes para la supervisión, control y monitoreo no cumplen cabalmente sus responsabilidades o dejan pasar estas irregularidades.
El propósito fundamental de este estudio ha sido determinar la influencia de la inteligencia emocional de los docentes sobre el desarrollo de las actitudes hacia las normas de convivencia de los estudiantes del IV ciclo del nivel primario, de forma general y factorial, para lo cual se realizaron las comparaciones de medias de los puntajes obtenidos por los estudiantes cuyos docentes se hallan en los niveles desarrollado y por desarrollar de la inteligencia emocional.
Partiendo de las hipótesis formuladas se analiza cada resultado obtenido.
En cuanto a la inteligencia emocional general (tabla Nº 08) la media de los estudiantes cuyos docentes pertenecen al nivel desarrollado es mayor que la media de los estudiantes cuyos docentes pertenecen al nivel por desarrollar, siendo esta diferencia no solo numérica sino estadísticamente
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significativa; de esta manera se establecería una relación directa entre la inteligencia emocional del docente y las actitudes de sus estudiantes hacia las normas de convivencia. Así como señala Rodríguez (2005) al afirmar que hay un beneficio en el uso de la inteligencia emocional y que el desarrollo de las habilidades emocionales mejora la actitud emocional y social, y el comportamiento dentro del trabajo. Los docentes del grupo desarrollado tendrían la capacidad para captar, comprender y regular las emociones propias y ajenas; estas habilidades personales y sociales que son tan importantes para que cada ser humano se adapte a circunstancias diversas y enfrente día a día las demandas del entorno de forma satisfactoria (Goleman, 1995) no solo lo benefician a él sino que propiciarían, en las personas que viven y comparten su tiempo y su espacio la búsqueda de un ambiente más armonioso y organizado. Así lo muestran los resultados, ya que el porcentaje más alto de sus estudiantes se encuentra el en nivel de total aceptación hacia las normas de convivencia hallándose los mayores puntajes en los ítems correspondientes a limpieza, responsabilidad y respeto, por sobre puntualidad y solidaridad. Esto puede deberse a que las proposiciones que se enuncian en las normas de convivencia hacen mayor referencia y énfasis a estos componentes pues que tienen mayor relación con sus actividades escolares.
Con respecto a los resultados del componente intrapersonal de la inteligencia emocional del docente (tabla Nº 09) la comparación de las medias que los estudiantes obtuvieron en los grupos cuyos docentes pertenecen al nivel desarrollado y por desarrollar favorece a los primeros, evidenciándose que el dominio del componente intrapersonal en el docente influiría favorablemente en el desarrollo de las actitudes que los estudiantes muestran hacia las normas de convivencia.
Los docentes que obtuvieron los mejores puntajes en este componente muestran capacidad para efectuar al instante discriminaciones entre sus emociones y sentimientos, nombrarlos y utilizarlos como un modo de comprender y guiar su propia conducta (Gardner, 1994). Es necesario señalar que a pesar de esto, el ítem sobre dar las gracias a las personas que
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lo ayudan correspondiente a la dimensión de respeto obtuvo un puntaje muy bajo, lo que hace suponer que los estudiantes creerían que no es necesario u olvidan dar gracias a sus compañeros esto último podría deberse a que presumen que el ayudar se halla tácito en una relación de convivencia o que no han aprendido previamente.
En la tabla Nº 10 se exponen los resultados del componente interpersonal de la inteligencia emocional del docente, en el que la media del grupo de estudiante cuyos docentes se encuentran en el nivel desarrollado es mayor que la del grupo cuyos docentes se halla en el nivel por desarrollar.
Los estudiantes del primer grupo se encuentran en su mayoría en el nivel de total aceptación hacia las normas de convivencia. Por lo tanto el componente interpersonal de la inteligencia emocional del docente, también influiría favorablemente en el desarrollo de las actitudes hacia las normas de convivencia que manifiestan sus estudiantes, estableciéndose una relación directa entre las variables independiente y dependiente.
Los docentes del nivel desarrollado tienen facilidad para reconocer, comprender y apreciar las emociones y sentimientos ajenos, establecer y mantener relaciones mutuas satisfactorias con cercanía emocional y confianza, además de ser cooperativos y desprendidos (Ugarriza, 2001).
Este factor parece intervenir sobre todo en las dimensiones de respeto y responsabilidad de las normas de convivencia pues los estudiantes obtuvieron los mejores puntajes en los items pertenecientes a éstas. Siendo los ítems de mayor preferencia el de traer los útiles escolares a diario, prestar a tención a los docentes en clases y no usar sobrenombres para llamar a sus compañeros.
Se verá ahora los resultados alcanzados en los componentes de adaptabilidad, manejo del estrés y ánimo general de la inteligencia emocional del docente (tabla Nº 11, tabla Nº 12 y tabla Nº 13), ya que en los tres componentes, el mismo grupo de docentes se encontraron el en nivel desarrollado; los estudiantes de estos docentes obtuvieron una media mayor numérica y estadísticamente significativa en relación a los estudiantes cuyos
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docentes se encuentran en el nivel por desarrollar. Por lo tanto, la influencia de los componentes adaptabilidad, manejo del estrés y ánimo general de la inteligencia emocional del docente serían favorables para el desarrollo de las actitudes hacia las normas de convivencia de sus estudiantes.
Las características de los docentes que pertenecen al nivel desarrollado de estos tres factores son: facilidad para la realización de ajustes en sus emociones, pensamientos y conductas a las condiciones cambiantes del entorno y situaciones estresantes de forma positiva y control de impulsos que puede ser negativo o destructivo en determinado momento;
además de que se concentran en los mejores aspectos de la vida y a pesar de situaciones adversas y conflictos confían en un buen final para todo (Bar- On, 2006); el desarrollo de estos componentes en los docentes habría propiciado que la gran mayoría de sus estudiantes se halle en el nivel de total aceptación por las normas de convivencia viéndose una mayor inclinación por las dimensiones de limpieza y respeto, especialmente por los ítems que corresponden a que no se puede arrojar la basura al piso a pesar de que haya personal de limpieza y el de prestar atención a los docentes durante las clases.
De esta manera, parece claro que la inteligencia emocional tiene un papel importantísimo en la vida de todos los seres humanos, pues asegura su éxito personal y profesional, como ya lo han demostrado renombrados investigadores a nivel mundial y nacional como Salovey y Mayer (1990), Gardner (1993), Goleman (1995), BarOn (1997), Shapiro (1997) entre otros muchos. Y además que este tipo de inteligencia no solo beneficiaría al que la posee sino y que crearía condiciones favorables para aquellos que se encuentran bajo su influencia, así lo sostiene Goleman (2006, p. 9) al afirmar que “… nuestro sistema neuronal está programado para conectar con los demás, ya que el mismo diseño del cerebro nos torna sociables, al establecer inexorablemente un vínculo intercerebral con las personas con las que nos relacionamos. Este puente neuronal nos dejas a merced del efecto que los demás provocan en nuestro cerebro, y a través de él, en nuestro cuerpo y viceversa”.
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Finalmente de acuerdo a la contrastación de las hipótesis de trabajo con el estadístico puntuaciones Z, se superó la ZT= 1.96 con la ZH = 6.642, que demuestra existencia de diferencias en las medias de manera significativa a favor de los estudiantes cuyos docentes se hallaron en el nivel desarrollado de la inteligencia emocional, por lo que se acepta la hipótesis alterna y se rechaza la hipótesis nula.
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CONCLUSIONES
1. Al analizar las actitudes de los estudiantes se ha encontrado que casi el total de los sujetos de la muestra se ubican en los niveles de aceptación y total aceptación de las normas de las normas de convivencia. Lo que significaría que los estudiantes asimilan y aceptan que son de vital importancia para la vida en común dentro del aula y para una vida futura en sociedad. Por lo tanto, es de suponer que la inserción de los niños y niñas a la educación escolarizada les proporciona conocimientos sobre el tema, les genera sentimientos favorables y una inclinación a actuar según las normas de convivencia establecidas.
2. En lo referente a las comparaciones de género se hallaron diferencias significativas entre varones y mujeres a favor de las últimas, y en cuanto al tipo de institución educativa; los estudiantes de la institución educativa privada mostraron tener mejores actitudes hacia las normas de convivencia que los de instituciones públicas.
3. En cuanto a la evaluación de la inteligencia emocional del docente, la mayoría de los sujetos se encuentran en los niveles bueno y desarrollado.
Hecho que indica que los docentes se encontrarían preparados para manejar situaciones imprevistas o adversas dentro del aula o en la institución educativa. las diferencias por género no son significativas, en cuanto a la edad, para este caso en particular, los docentes menores de 40 años obtuvieron mejores resultados, concluyéndose que la inteligencia emocional tiene una relación inversa con la edad. Y además los docentes de instituciones privadas superaron a los de instituciones públicas.
4. Se ha comprobado que la inteligencia emocional del docente es uno de los factores que influyen en el desarrollo de las actitudes que sus estudiantes tienen hacia las normas de convivencia. Esto muestra la necesidad imperiosa de que todo docente o estudiante de educación debe estar preparado para enfrentar situaciones problemáticas mediante el
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desarrollo y fortalecimiento de todos los componentes de su inteligencia emocional y social.
5. Los elementos de autoconocimiento y comprensión emocional que integran el componente intrapersonal de la inteligencia emocional del docente son es un factor influyente en el desarrollo de las actitudes de los estudiantes hacia las normas de convivencia, especialmente en las dimensiones de limpieza y respeto.
6. El componente interpersonal de la inteligencia emocional del docente, también propicia el desarrollo de las actitudes de los estudiantes hacia las normas de convivencia, ya que contribuye a seleccionar normas claras para mejorar la interrelación de todos respetando sus diferencias y buscando el bien común, influyendo fundamentalmente en las dimensiones de respeto y responsabilidad.
7. Finalmente, los resultados obtenidos al evaluar los componentes de adaptabilidad, tolerancia al estrés y estado general de la inteligencia emocional de los docentes son factores que influyen favorablemente en el desarrollo de actitudes de los estudiantes hacia las normas de convivencia; especialmente en las dimensiones de respeto y limpieza ya que los estudiantes se encontraron en el nivel de total aceptación.
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RECOMENDACIONES
De todo lo expuesto a lo largo del trabajo, se puede desprender las siguientes recomendaciones:
1) Hay una gran necesidad de que todos los niños y niñas accedan a la educación escolarizada sin ningún tipo de discriminación y en todos los rincones del país, no solo porque les garantiza superación y desarrollo económico sino que también mejorará y fortalecerá las relaciones sociales cordiales que se dan entre ciudadanos buscando en bien común.
2) Es necesario que las instituciones de educación superior docente tomen en cuenta el factor inteligencia emocional en la planificación y desarrollo de sus currículos educativos. Que no se limiten al desarrollo de aspectos puramente intelectuales y científicos.
3) Los docentes deben estar pendientes de su constante preparación y mejora profesional y sobre todo personal. Participar en cursos, talleres y programas que le ayuden a desarrollar su inteligencia emocional y social, y ser conscientes de la gran influencia que son para sus estudiantes.
4) Se debe aprovechar el contexto de reestructuración del sistema educativo del país para introducir en la reforma aspectos como el desarrollo de habilidades personales y sociales que ayuden a los estudiantes a superar sus problemas personales, la falta de afecto, la baja autoestima, la violencia familiar, escolar y social y demás situaciones adversas que enfrentar solos y sin guía no apoyo en la mayoría de los casos.
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