2.4. Industria
2.5.2 Efecto de las características de la industria en las empresas zombis que
Como se describió con anterioridad, la principal aportación de la organización industrial en la gestión estratégica es explicar cómo el entorno competitivo, particularmente la industria o el sector, ejerce una influencia en las opciones viables de las empresas para competir y en sus resultados (Shapiro, 1989; Sheel, 2016).
Schmalensee (1985) ofreció uno de los primeros trabajos empíricos que determinaron el efecto que tiene la industria sobre las empresas; en sus resultados encontró que aproximadamente un 20% de la varianza de la rentabilidad es explicada por el efecto de la industria. Con base en el trabajo referido, autores como McGahan y Porter (1997) y, Wernerfelt y Montgomery (1988) realizaron estudios similares, encontrando resultados que respaldaron los hallazgos de Schmalensee (1985), es decir, evidenciaron que el éxito de una organización se explicó por el efecto de la industria en un 18.68% y un 19.48%, respectivamente. Los trabajos mencionados, constituyeron la base para que otros autores investigaran la incidencia que tienen las industrias en las organizaciones, tanto para el éxito, como para el fracaso (Mellahi & Wilkinson, 2004).
En cuanto al fracaso empresarial, Tascón & Castaño (2017, 2012) afirman que la literatura sobre la falla de negocios o bancarrota aún se encuentra difusa, por lo tanto, encontrar evidencia empírica robusta con resultados consistentes se dificulta. La inclusión de variables de estudio, tanto propias de la empresa como de su entorno ayuda a consolidar éste cuerpo de conocimiento (Tascón & Castaño, 2012; Walsh & Cunningham, 2016). En este sentido, Ezidinma (2014) evidenció que no solo las cuestiones internas influyen en la falla o colapso de las empresas, sino
77 que externalidades como el ciclo económico o la intervención del estado juegan un rol importante para que esto suceda.
Por ello, investigaciones empíricas aportadas por autores como Camacho‐
Miñano, Segovia‐Vargas y Pascual‐Ezama (2015), Cefis y Marsili (2005), Li, Shang y Slaughter (2010), Simerly y Li (2000), Yang, Trimi, Lee y Yang (2017) y Yu y He (2018) confirmaron la existencia de la relación entre la industria y el fracaso empresarial. Cefis y Marsili (2005), Chava y Jarrow (2004) y Simerly y Li (2000) comprobaron que la industria incide directamente en la organización.
Camacho‐Miñano et al. (2015) evidenciaron que hay sectores (particularmente construcción y comercio) que ofrecen condiciones que dan mayores dificultades para sobrevivir. En éste orden de ideas, Yu y He (2018) demostraron que un sector determinado juega un rol preponderante en la decisión de evitar la bancarrota y prolongar sus actividades mediante una reestructuración, este comportamiento se observa en las industrias que demandan una gran cantidad de activos fijos que son las que preferirán operar en lugar de la liquidación.
A su vez, Yang et al. (2017) realizaron una comparación entre las industrias de las tecnologías de la información y la comunicación y, el sector automotriz, encontrando diferencias significativas entre la insolvencia de las empresas en cada uno de los sectores, esto se debe a que elementos como el ciclo de vida del producto inciden en dicho fenómeno.
En contraposición, Jordan, Lowe y Taylor (2003) propusieron que la industria no incide en la organización, específicamente en la deuda que tiene la firma, aseveración respaldada por sus resultados empíricos obtenidos. Concordando con lo anterior, Beaver (1966), Campbell, Hilscher y Szilagyi (2008), Duffie, Eckner, Horel y Saita (2009), Hol (2007), Lizal (2002) y Wijaya y Anantadjaya (2014) presentaron conclusiones similares.
Dados estos resultados, Schwaab, Koopman y Lucas (2016) explicaron que son variables del entorno del negocio, relativas al ámbito económico, las que ejercen un mayor efecto en el fracaso de las organizaciones. Por otro lado, Moulton, Thomas
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y Pruett (1996) mostraron que la influencia que ejerce la industria es mucho menor que la que ejercen las variables propias de la empresa; resultados similares encontró Jones (2017).
En tanto que, en entornos similares al de éste estudio se tiene la evidencia empírica que aportan Aksoy y Uğurlu (2006) que circunscriben su estudio a Turquía, no encontraron evidencia que permita decir que el tipo de sector difiera la probabilidad de fracaso. En este sentido, Altman, Iwanicz‐Drozdowska, Laitinen y Suvas (2017) ofrecieron resultados empíricos que sostienen que el efecto de la industria contribuye marginalmente a la probabilidad de bancarrota de una organización.
Enfatizando en la relación que existe en entornos latinoamericanos, autores como Andrade, Ramírez y Sánchez (2018) y Martínez (2003) quienes aportaron, en su estudio en Colombia, que los factores del entorno son determinantes para predecir el fracaso de la empresa, en tanto que Mongrut et al. (2011) presentó resultados similares, en su estudio desarrollado en Perú.
En cuanto a la Bolsa Mexicana de Valores, Meneses (2016) determinó que las empresas que actúan en los sectores de la construcción e inmobiliario, financiero y telecomunicaciones, tienen un contexto más desafiante para sus finanzas, puesto que fueron valoradas con mayor probabilidad de bancarrota, al tener una generación de flujos de efectivo lento, además de presentar un desfase entre la actividad y los ingresos.
Cabe recalcar que en las empresas de los sectores que generan utilidades en un largo plazo, como el sector inmobiliario, la construcción, el financiero y el de seguros, son susceptibles a enfrentar mayores dificultades, más aun cuando se encuentran en entornos con cierta fragilidad económica, poco desarrollo de mercados financieros, retraso en las prácticas administrativas y alta regulación, como Latinoamérica (ElBannan, 2017; Hazera et al., 2009; Peters, 2016; Trejo et al., 2017).
79 Aunado a lo anterior y, adicionando los hallazgos de los estudios empíricos sobre las empresas zombis, Caballero, Hoshi y Kashyap (2008) y Hoshi (2006) encontraron una mayor existencia de empresas zombis en determinados sectores, como la construcción y el inmobiliario, lo que hace pensar que las características de éste influyen en éste tipo de organización. Con base en la evidencia empírica recabada, especialmente a la literatura sobre empresas zombis, ahondar en las características específicas del mercado y su efecto en las organizaciones resulta pertinente.