En 2010, en la Conferencia Ministerial Budapest-Viena se lanzó el Área Europea de Educación Superior (European Higher Education Area, o EHEA), pero aún no se puede evaluar adecuadamente el im- pacto que tiene o vaya a tener. Sin embargo, hay dos cosas que se pueden observar ya:
a. Una de ellas, es la reticencia de las partes del Proceso de Bolonia, a extender su membrecía para países fuera de la re- gión121. Prefieren dar prioridad al fortalecimiento del proce- so mismo dentro del ámbito europeo. En Junio del 2003, el Grupo de Seguimiento de Bolonia emitió su informe final, en el que expresaba la necesidad de actuar con mucha prudencia en la cooperación con los países de fuera de Europa122.
120 Previamente, Red Europea para la Garantía de la Calidad en la Educación Superior 121 En 2019 forman parte de AEES 48 países, y se han declarado elegibles para unirse a
ella, a Mónaco y San Marino. Ver, Muche, F. (ed.) (2005). Opening up to the Wider World.
The External Dimension of the Bologna Process. ACA Papers on International Coopera- tion in Education. Bonn: Lemmens Verlags & Mediengesellschaft.
122 “This task should not be complicated further by associating non-European countries to the process at this stage. Instead the Bologna-countries should cooperate in an open way with regions and countries in other parts of the world by promoting the idea and practice of regional cooperation and through practical cooperation and dissemination of experiences”. Ver, Bologna Follow up Group, Attractiveness, Openness and Co-oper- ation. The European Higher Education Area and third countries. Report by the Danish Presidency. 4th draft, Athens, 20 June 2003 (1st draft, Copenhagen, 4 November 2002;
2nd draft, Athens, 18 February 2003). http://www.bolognaoslo.com/expose/global/
download.asp?id=28&fk=11&thumb
b. La otra, es que el Proceso de Bolonia ha provocado un gran interés en las diversas regiones del mundo, que han ido construyendo sus propias áreas de cooperación, sin lle- gar a la formalización que ha alcanzado dicho Proceso en Europa. Parece observarse un compás de espera, para ver los resultados este Espacio Común Europeo. Esa actitud de prudencia puede entenderse mejor a la vista de las re- acciones violentas que el Proceso ha producido en ciertos sectores, sobre todo entre los estudiantes. Dicho esto, debe sin embargo recordarse que desde la misma Europa se han promovido iniciativas para crear otras áreas comunes en materia educativa123.
Fuera del área exclusivamente europea: a. Para Oriente Medio y el mundo árabe, las Academia Conventions, como se designan las reuniones anuales iniciadas en Beirut en 2003, mediante las cuales se pretende “integrar el mercado regional de la educación, en un entorno global que presenta desafíos cada vez más grandes”.
b. La Arab Society for Quality Assurance in Education (ASQAE). c.
Assurance and Recognition of Qualifications in Higher Education in Africa (Febrero 2006). d. Espaço Lusófono de Ensino Superior, o ELES (Luanda, 2002). e. Los propósitos, teóricamente expresados por las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y del Caribe (ALC-EU) de crear un Área Común de Educación
123 Así, la Declaración de Tarragona, adoptada en Junio del 2005 en una reunión cel- ebrada en esa ciudad, que ya recibió el apoyo de al menos 137 universidades de 30 países de los 35 del área euromediterránea y en cuyo preámbulo hay referencias a reuniones previas, con las que se ha buscado la creación de una zona de cooperación.
En el mismo sentido serían: la Declaración de Barcelona, también de 1995 y la reunión en Italia, en Enero del 2006, de los Ministros de Educación de doce países mediterrá- neos, de la que salió la Declaración de Catania, señalado el propósito de crear un Área Euromediterránea de Educación Superior, reiterando los objetivos de las conferencias de Catania del 2003 y 2005.
Superior124. f. El Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB), creado en Cartagena (Colombia), en Noviembre del 2001, que se relacio- na con la Organización de Estados Americanos para la Educación la Ciencia y la Cultura y forma parte de la Red Iberoamericana de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior RIACES. g. El acuerdo de cooperación, firmado en Guadalajara (México) en Mayo del 2004 entre CUIB y la Asociación Universitaria Europea (AUE o EUA): el programa ALFA (América Latina-Formación Académica) en- tre universidades de dieciocho países de América Latina125 y los 27 de la Unión Europea. h. El Asean University Network (AUN), creado en 1995 y el ASEAN-EU University Network Program (AUNP), resul- tado del acuerdo financiero concluido entre la Comisión Europea y el AUNP, en el año 2000. i. En el Comunicado de Brisbane, el año 2006, 27 Ministros de la región Asia-Pacífico subrayan la necesidad de la internacionalización de la educación superior, en lo que podría abrirse un camino para el establecimiento de un Área Asia-Pacífico de la Educación Superior. j. Dos años más tarde, el 18 de Enero del 2008, en Chiba (Japón) se adoptaron los principios que llevan ese nombre y que tienen como objeto mejorar la calidad de la educación superior126.
Hay muchos otros convenios de colaboración regional, de un carácter más o menos especializado, que han vuelto muy compli-
124 El llamado Compromiso de Madrid, Declaración Política adoptada en la reunión allí cel- ebrada, el 17 de Mayo del 2002. Igualmente, el anuncio en la reunión de Viena, de Mayo del 2006, para “dar prioridad a la creación del Área Común de Educación Superior, ALC-UE orientada hacia la movilidad (académica) y la cooperación. <http://ec.europa.
eu/comm/world/lac/conc_en/decl.htm>.
125 Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Ven- ezuela.
126http://www.brisbanecommunique.deewr.gov.au/NR/rdonlyres/F7C48BD9-DA8D- 4CFD-8C6A-914E001E2E39/23073/FinalQAPrincipl
cada la cooperación internacional y se echa de menos algún tipo de acuerdo marco general que los encuadre y compatibilice, o por lo menos, que los aclare. ésa podría ser una nueva tarea para la UNESCO, o para la Universidad de las Naciones Unidas, si sale de su letargo.
En junio de 2018, se celebró en la Universidad de Córdoba (Argentina) una reunión, para tratar de poner en práctica el acuerdo relativo al Plan de Acción, para crear el Espacio Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES), tal como se había pro- puesto en la III Conferencia Regional de Educación Superior (CRES 2018). El plan más ambicioso de un espacio común con Europa deberá esperar algún tiempo más.
19. 8. Lo positivo y lo negativo en el Proceso de Bolonia
Si partimos de que la globalización es un hecho no solo irreba- tible, sino en proceso de aceleración, es indispensable compartir muchos de los objetivos de Bolonia, como la necesidad de acercar, aunque no se llegue a la uniformización total, los proyectos univer- sitarios, como carreras, planes de estudio, métodos de enseñanza y criterios de valoración, para facilitar a través de un sistema de calificaciones (o créditos) previamente acordados, la validación de estudios, la acumulación de los créditos y en último término la mo- vilidad geográfica de los estudiantes. Pero mucho nos tememos que los caminos escogidos para muchos de esos objetivos, nos llevarán a resultados no buscados.
Para empezar, aunque nos parece exagerado decir que todo está orientado a la privatización de la enseñanza universitaria, no po- demos dejar de percibir un cierto tufo privatizador y una concep- ción falsa de principio, de lo que es una universidad. Como hemos adelantado varias veces en esta obra, para nosotros la universi-
dad no es una institución educativa…solamente, sino que la defi- nimos como un instrumento cultural para transformar la sociedad.
También para conservar y crear valores culturales, tanto regionales o nacionales como universales, y no se la puede reducir al papel de fabricante de mano de obra para las empresas. Por eso, la continua insistencia en la adecuación de la universidad al mercado de traba- jo, nos parece totalmente insuficiente, porque silencia la otra parte, mucho más importante, de sus funciones, que es la transformación de la sociedad, para procurar precisamente, el desarrollo de esa sociedad, y con ello la creación de empleos y el fomento de la movi- lidad social, como elemento estabilizador.
Muy grave nos parece la transformación de la licenciatura nor- mal, de cinco años en un grado de tres años. Dada la compleji- dad de la ciencia y la tecnología en nuestra época, en tres años no hay forma de profundizar en nada. Se pueden establecer todos los mecanismos que se quiera para controlar la calidad, pero si no se da el tiempo suficiente para asimilar, madurar y reflexionar, no servirán de nada y Europa perderá competitividad frente a otros países que han entendido que los tiempos no están para aflojar el paso, sino para apretarlo. Lo vemos cuando hay una confrontación de conocimientos y los estudiantes que pertenecen a sistemas más disciplinados, particularmente asiáticos, llevan siempre la ventaja.
Si Europa piensa que va a dar un ejemplo que seguirán todos los demás, se equivoca radicalmente, pues los verdaderos competidores de Europa no van a caer en esa trampa.
El tema central de la economía y en último término, de la sobe- ranía de los países, es la tan mencionada competitividad, que solo se puede conseguir con calidad académica. Los gobiernos, en lugar de estar tejiendo quimeras, para ver la forma de reducir la inversión en educación, harían mejor en orientarse, con un poco de imagina- ción a hacer planteamientos verdaderamente sociales y con sentido
claro de la economía. Por el contrario, han equivocado el camino y mientras tratan de reducir los presupuestos universitarios, y quie- ren arrojar sobre todos los estudiantes la carga económica de una formación que debe beneficiar a la sociedad entera, no aprovechan la ocasión para una solución económica verdaderamente social, que sería la de las cuotas diferenciadas, en que el pago de la colegiatura vendría dado por la capacidad económica de los estudiantes. Los estudiantes pagarían un determinado porcentaje en proporción in- versa a su capacidad económica y habría un número alto de becas, ligadas al rendimiento, para aquellos alumnos de capacidad econó- mica baja. La contribución posterior de esos estudiantes de calidad, al desarrollo de la sociedad compensaría sobradamente la inversión en ellos realizada. Además, de esta forma se incrementaría subs- tancialmente el número de estudiantes de tiempo completo, indis- pensable si se quiere estar en el primer vagón del tren del desarrollo científico y tecnológico.
Otro debate que tampoco se ha planteado correctamente es el que trata de confrontar la ciencia y la tecnología a las ciencias so- ciales y las humanidades, principalmente en materia de enseñanza y de investigación, pero también en otros terrenos como el de la difusión cultural, la educación continua, la extensión cultural. etc.
La universidad no puede renunciar a la que ha constituido y cons- tituye una de sus funciones principales; pero ese problema hay que enfocarlo con serenidad y con responsabilidad, sin abandono pero sin demagogia. Todas las universidades deben seguir siendo agen- tes del desarrollo cultural, con una serie de actividades orientadas a la comunidad universitaria y a la población en general. Pero en lo que a la enseñanza y la investigación se refiere, se deben admi- nistrar adecuadamente los recursos, para conseguir economías de escala, evitando una fragmentación de los recursos económicos y humanos, que podría llevar a la ineficacia y a la frustración. Esto
quiere decir que hay que concentrar esos recursos económicos y humanos en donde resulte más rentable en términos culturales.
Frecuentemente se pide la creación de unidades académicas para la enseñanza de humanidades, en lugares donde la demanda va a ser sumamente escasa. Las finalidades que se buscan se pueden conseguir, no con el establecimiento de carreras sumamente onero- sas, sino con la creación de Institutos de Investigación que pueden perfectamente dar respuesta a las necesidades culturales.
El futuro va a dejar en evidencia los errores que se cometen al tratar de ignorar la realidad y considerar a las universidades como un lujo y no como la inversión principal del Estado y al tratar, díga- se lo que se diga, de acelerar la llegada de mano de obra al merca- do laboral, a costa de una disminución de la calidad, o al imponer condiciones que van a marginar a muchos estudiantes, con el con- siguiente costo social y económico.
Pero en lo que respecta a las dimensiones positivas del Proceso de Bolonia, se deberían de ampliar los objetivos, para conseguir un acercamiento de todas las universidades del mundo, dentro de cier- ta obligada diversidad, para que se puedan homologar conocimien- tos y grados académicos y para que se garantice la movilidad de los estudiantes y profesores en el plano internacional, pero sobre todo, para ir generando unos valores comunes que tanta falta le hacen a la humanidad en el siglo XXI.