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Las clasificaciones (“ranking”) de las universidades

In document Un nuevo modelo de universidad (página 103-109)

16. La administración universitaria

17.2 Las clasificaciones (“ranking”) de las universidades

nal, que no significa nada, si no se combina con la calidad, pues una universidad que solo se preocupa por incrementar el número de los estudiantes que concluyen su carrera, sin tomar en cuenta la calidad con la que egresan, podría estar cometiendo una esta- fa al país y a los jóvenes. Además, hay que considerar el contexto social, en el caso de universidades que tienen probablemente a los alumnos que provienen de familias con el más bajo ingreso del país, dado que se encuentran en las zonas rurales del Estado de Oaxaca.

Pero, al margen del caso concreto de las universidades estatales de Oaxaca, la eficiencia terminal, sin consideración a la calidad de los egresados, no tiene sentido alguno, excepto para los funcionarios que están solo interesados en las estadísticas, como sucedía en la extinguida Unión Soviética.

ha adquirido una gran importancia la clasificación anual que ofrece la Shanghai Jiao Tong University. Otras clasificaciones que tienen gran impacto a nivel mundial las ofrecen The Financial Times, The Times Higher Education Supplement de Londres y The Economist62. Desde 2008 la Universidad de Leiden (Center for Science and Technology Studies) creó su propio sistema de clasificación basado en sus propios indicadores bibliométricos63.

Las clasificaciones han sido objeto de duras críticas64 en muchos ámbitos, pues no están claros los criterios utilizados, ni son indiscu- tibles; aparte de que ya se han denunciado las prácticas de ciertas universidades que manipulan los datos para mejorar su posición

62 The Times Higher Education QS Quacquarelli Symonds. Creada en 1990 en el Reino Unido; ahora cuenta con oficinas en Londres, Pekin, Paris, Singapur, Sidney, Tokio, y Washington, D.C. http://www.qsnetwork.com/ . Otros “clasificadores”: US News

& World Report 18 de Marzo 2008, sólo para las universidades de Estados Unidos;

Shanghai Jiao Tong University;Webometrics Cybermetrics Lab (CSIC); .Readers Digest;

Reforma; Professional Ranking of World Universities Ecole nationale superieure des Mines de Paris; Performance Ranking of Scientific Papers for World Universities”, es un sistema de ordenación, basado en bibliométrica, producido por el Higher Educa- tion Evaluation and Accreditation Council of Taiwan, http://www.heeact.edu.tw/rank- ing/index.htm; Newsweek, Top 100 Global Universities; Global university ranking by Wuhan University http://rccse.whu.edu.cn/college/sjdxkyjzl.htm. Ver también, “The value of university. Our first-ever college rankings”. The Economist, October 29, 2015;

Ross Williams y Ann Leahy, Ranking of National Higher Education Systems, Melbourne:

University of Melbourne, May 2018.

63 http://www.cwts.nl/ranking/LeidenRankingWebSite.html

64 Ver, Criticando la clasificación del Financial Times, Andrew Howald, decía que “re- search and teaching – the main functions of a university – are in combination given only about 25% of the weight in the normal league table. At best, this is strange. At worst, it is absurd, en su artículo “An Economist´s view of University League Tables”, Mayo 2001, http://www2.warwick.ac.uk/fac/soc/economics/staff/faculty/ oswald/

leaguetablespmm.pdf.También, Martin Enserink, "Who Ranks the University Rank- ers?", en Science, Vol. 317, 2007, p.1026. Para Kevin Carey, “The Times Higher, mean- while, seems to have adopted somewhat of a “rank first, ask questions later” approach, revising its methods on the fly”, ver “Rankings go Global”, en Inside Higher Ed, May 6, 2008, http://www.insidehighered.com/views/2008/05/06/carey.

en las listas de supuesta excelencia. La revista The Economist se preguntaba65 hace algunos años quien evaluaba a los evaluadores (quis curat curator?), que se habían erigido en jueces de la calidad universitaria.

Últimamente ha aparecido un criterio nuevo para clasificar a las universidades, y se refiere a la visibilidad de sus páginas Web, que supuestamente no tiene la intención de establecer un ranking, pero que puede ser muy útil para ese propósito. Cantinflas se sentiría orgulloso de esa frase66.

En México salen cada año las listas elaboradas por los diarios Reforma y El Universal, y la que elabora el Selecciones del Readers Digest. En ninguno de los tres casos se aclaran los criterios y basta dar un recorrido visual por la lista, para apreciar la poca seriedad de los clasificadores, que incluyen en lugares preferenciales a ins- tituciones que ni siquiera deberían estar en la lista, mientras que arbitrariamente postergan o silencian otras que deberían merecer más respeto.

Los criterios que use Reforma o El Universal no los conozco, pero en el caso del Selecciones, creo que puede ser de interés re- cordar que hace unos años me pidieron que fuera uno de los diez académicos a los que invitaba a expresar su opinión sobre las me- jores universidades del país. Por mi calidad de rector, me pareció poco ético hacerlo y sugerí algunos nombres de académicos de fuera de nuestro sistema, que me parecen serios. Sin embargo

65 “The World´s top universities”, The Economist, 2 de Septiembre del 2004.

66 En sus propias palabras: “The original aim of the Ranking was to promote Web publica- tion, not to rank institutions. Supporting Open Access initiatives, electronic access to scientific publications and to other academic material are our primary targets. However web indicators are very useful for ranking purposes too as they are not based on num- ber of visits or page design but global performance and visibility of the universities”.

http://www.webometrics.info/about_rank.html.

poco tiempo después insistieron en mi opinión y yo volví a negar- me, aunque sí les envié una lista de criterios que creía que podían servir para medir la calidad universitaria. No creo que los hayan utilizado.

Además, hay una confusión de principio en la elección de los ele- mentos de juicio de calidad, que se basan esencialmente en la cali- dad de los profesores, acerca de cuantos premios Nobel hay entre el profesorado o cuantos premios Field para el caso de las matemáti- cas. Es evidente que la calidad de la educación, superior o no supe- rior, está en gran parte condicionada por la calidad del profesorado, pero no necesariamente, pues hay profesores que se encierran en su castillo de marfil y su calidad académica no produce los debidos fru- tos en relación con los estudiantes, mientras que universidades que carecen de esas grandes figuras mediáticas, pero promueven la co- laboración constante entre profesores y alumnos obtiene frutos más importantes. No debe olvidarse que uno de los objetivos esenciales de la universidad es dar a los estudiantes una formación de cali- dad. Para la dimensiones de la investigación sí pueden ser válidos los criterios de valoración de los profesores (premios, publicaciones, etc.), pero para un juicio sobre la universidad en su conjunto, la calidad de los estudiantes egresados es esencial. Como ejemplo de lo anterior están varias de las Universidad Estatales de Oaxaca, a la que los “pontífices” de las clasificaciones no toman en cuenta, pero cuyos alumnos, sistemáticamente figuran en los primeros lugares nacionales e internacionales en varios campos del conocimiento, como las ciencias empresariales o la salud y la computación, po- siciones ganadas en concursos nacionales e internacionales en las que se produce una comparación de calidades estudiantiles que a fin de cuentas, le guste o no a los “clasificadores” son el mejor indi- cador de calidad académica. Ahí está esa aparente paradoja, que los mejores estudiantes no son el resultado de la presencia de profeso-

res de gran renombre67 sino de profesores que realizan un trabajo intenso con los estudiantes, trabajo que acaba dando los resultados que comentamos.

En fin, también debe reflexionarse sobre el hecho de que una cosa es la calidad académica de los estudiantes y otra es el éxito que dichos estudiantes tengan en la vida, que puede deberse a factores muy diversos, como las relaciones familiares que llevan a los “hijos de papá” a posiciones relevante en las empresas o en la vida política y relegan a los de cuna más humilde, que tienen que luchar duro para labrarse una posición. También es un hecho que hay estudian- tes brillantísimos e inteligentes para las actividades académicas, que luego no se adaptan al medio social general.

Por otro lado, hay que recordar que la calidad no es permanente y puede subir o bajar periódicamente, pues depende de la calidad (variable) del personal académico, y también y en gran medida, de

67 No siempre se puede estar de acuerdo con las posiciones que mantiene The Economist, pero no cabe duda que casi siempre saben lo que dicen. Los siguientes párrafos, ex- traídos de uno de sus artículos, no tiene desperdicio:”… the Organization for Economic Co-operation and Development (OECD), a Paris-based think-tank for rich countries, is planning to make the task a bit easier, by producing the first international com- parison of how successfully universities teach…. At the moment, just two institutions make annual attempts to compare universities round the world. Shanghai's Jiao Tong University has been doing it since 2003, and the Times Higher Education Supplement, a British weekly, started a similar exercise in 2004. But both these indices, which are closely watched by participants in a fickle and fast-expanding global education market (see chart), reflect “inputs” such as the number and quality of staff, as well as how many prizes they win and how many articles they publish. The new idea is to look at the end result—how much knowledge is really being imparted…. (OECD) will sample university students to see what they have learned. Once enough universities are tak- ing part, it may publish league tables showing where each country stands, just as it now does for compulsory education. That may produce a fairer assessment than the two established rankings…Of course a Nobel laureate's view on where to study may be worth hearing, but dons may be so busy writing and researching that they spend little or no time teaching—a big weakness at America's famous universities.” Ver, “Measuring mortarboards. A new sort of higher education guide for very discerning customers”, en The Economist, 15 Noviembre 2007.

las circunstancias políticas y sociales, tanto dentro como fuera de la universidad, que pueden afectar muy seriamente el desempeño académico y sobre todo al profesional, más tarde.

Finalmente habría que mencionar lo que podemos calificar de parasitismo universitario, en que hay que incluir, simples negocios disfrazados de universidades, que con una calidad mínima ofrecen la obtención de títulos académicos, sin la mínima calidad, reducien- do los tiempos de estudio, a dos o tres años, o los fines de semana, o en forma no presencial, sin el control que en estos casos es ne- cesario tener. Estas empresas frecuentemente carecen de espacios adecuados y tampoco tienen los equipos adecuados (laboratorios, talleres, bibliotecas. etc.). Por supuesto que la educación abierta (en todas sus modalidades) y continua, deben tener un lugar, pero no se pueden reducir a la búsqueda de la utilidad académica de la empresa. En materia de educación y de cultura, el interés social debe de primar.

Como observación adicional sobre las distintas modalidades de educación superior, señalaríamos que las carreras cortas y la ense- ñanza abierta pueden, dentro de ciertos límites, conseguir resulta- dos aceptables en lo que a capacitación profesional se refiere, pero cuando se trata de la formación, que un objetivo esencial de la mi- sión universitaria, se requiere tanto el tiempo necesario, como la convivencia entre los jóvenes, para asimilar valores y desarrollar capacidades de relación.

En los medios sociales pueden encontrarse, en todo el mundo, relaciones de instituciones seudo académicas que ofrecen títulos académicos con el mínimo esfuerzo académico e incluso, sin ningún esfuerzo académico, pero mediante el pago de ciertas cantidades.

En el mismo saco de los farsantes de la educación, habría que in- cluir empresas que se dedican a otorgar premios, reconocimientos e incluso doctorados honoris causa, siempre que se acepte acudir

a los “aquelarres” que periódicamente organizan y en los que lle- gan a participar ingenuamente algunas personas serias, y muchos sinvergüenzas, que lo único que quieren es colgar en su despacho un diploma rimbombante, que se puede adquirir en presentaciones muy variadas, en papel, pergamino, plata e incluso oro. Lo más lamentable es que en ocasiones, consiguen que algunas universida- des o funcionarios respetables se presten a aparecer como garantes de una seriedad inexistente.

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