• No se han encontrado resultados

El modelo biomédico y el modelo biopsicosocial

In document TRABAJO FIN DE MÁSTER (página 37-40)

Como punto de partida analizamos los modelos y teorías de la adicción o consumo de sustancias más relevantes que han marcado las líneas de investigación, para poder transferir la teoría más adecuada, si la no hubiera, al uso problemático de las TICs (Beard y Wolf, 2001; Caplan, 2005; Gámez-Gaudix, Orue y Calvete, 2013).

3. Para Engel, las variables psicosociales son determinantes más importantes de la susceptibilidad, severidad y curso de la enfermedad que los previamente observados desde el punto de vista biomédico.

4. La adopción del rol de enfermo no está necesariamente relacionado con la presencia de una enfermedad biológica.

5. Se ha visto que hay un éxito en el tratamiento biomédico influenciado por variables psicosociales, como puede ser el efecto placebo.

6. La relación médico - paciente influye en la adherencia al tratamiento y como resultado también en el resultado médico.

Más recientemente en el campo del consumo de sustancias, Hall, Carter y Fornlini (2015) en su artículo The brain disease model of addiction: is it supported by the evidence and has it delivered on its promises? pone en duda el modelo biomédico criticando que los estudios no avalan con suficiente apoyo empírico los datos, además de no ofrecer tratamientos más eficaces para los adictos y aparecer en una minoría de población el trastorno neurobiológico del adicto.

En respuesta al modelo biomédico, Engel (1977) decide postular un modelo holístico para dar una explicación más completa de la enfermedad médica y a la práctica médica, a este modelo lo llamó biopsicosocial, por pensar que en la salud no sólo participan variables biológicas sino también psicológicas y sociales (Engel, 1977).

Los aspectos que enmarca el modelo y que diferencia o complementa al modelo biomédico, son aspectos sociales, psicosociales y psicológicos incluyendo los somáticos propios del modelo biomédico (Tizón, 2007) además de mantener la unión entre cuerpo (orgánico) y mente (psicosocial) separado hasta ese momento por el modelo biomédico (Adler, 2009;

Borrell y Carrió, 2002).

En línea con Engel, según Borrell y Carrió (2002), la principal diferencia entre ambos modelos reside en la causa de la enfermedad, para el modelo biomédico responde al concepto de monismo fisicalista, es decir, toda enfermedad se debe a causas orgánicas, mientras que el modelo biopsicosocial, responde al concepto de dualismo interaccionista,

es decir, la enfermedad se debe a la interacción entre variables no solo orgánicas sino también psicológicas o sociales (Hunt, 2014).

A pesar de esta aparente “mejora” en el objetivo de explicar mejor la enfermedad médica y como consecuencia del resultado de tratamientos más eficaces, el modelo biopsicosocial no está exento de ciertas críticas constructivas (Tizón, 2007):

1. Sus principios, aunque continúan vigentes, deben ser matizados y actualizados desde una perspectiva teórica, técnica, epistemológica y práctica. La principal dificultad está en intentar abarcar todo lo que es importante con solo una teoría (Tizón, 2002).

2. Desde este punto de vista los investigadores deben seguir trasformando el marco teórico para especificar los vínculos entre los principios del modelo (Suls y Rothman, 2004).

3. Un último aspecto importante es la transferencia de la investigación a la práctica y la política sanitaria y viceversa, la cual no se está llevando acabo como cabe esperar (Suls y Rothman, 2004; Tizón, 2007).

Todo postulado científico está expuesto a críticas que pretenden mejorar la teoría, pero en este caso la evidencia empírica tras más de 28 años del modelo biopsicosocial de Engel (Adler, 2009) defiende la necesidad de continuar investigando en este modelo para dotarlo de mayor evidencia empírica.

Por ejemplo, según Adler (2009), existen evidencias médicas de que estresores, como la desesperanza, predicen mayores índices de infartos de miocardio y suicidios. El mismo autor publica una revisión en la que se muestran relaciones entre los estados afectivos negativos y los trastornos cardiovasculares.

Suls y Rothman (2004), afirman que variables psicológicas (emociones, estrés entre otras) y sociales (apoyo social), son determinantes en el tratamiento y mejora de la enfermedad cardiaca y el cáncer. Intervenciones conductuales han demostrado éxito en los tratamientos médicos de dejar de fumar, el estrés y en las consecuencias negativas de los procedimientos médicos, así como en la mejora de la adaptación de trastornos crónicos (Suls y Rothman, 2004).

En la investigación psicológica, la adopción del modelo biopsicosocial ha tenido presencia en cuanto a la medición de variables principales, psicológicas, sociales y biológicas. En la revisión de Suls y Rothman (2004), de las publicaciones en revistas de psicología, el 94%

median variables psicológicas, más de la mitad (aproximadamente el 55%) incluían además variables sociales y biológicas. Las variables sociales se basaron en las relaciones subjetivas de los individuos (familia e iguales), mientras que las biológicas se centraban en aspectos descriptivos como la edad, etnia o enfermedades orgánicas.

Además el estudio mostró la combinación de las tres variables que se centró principalmente en la relación de aspectos psicológicos y sociales o de aspectos psicológicos y biológicas.

Aunque la relación entre lo social y biológico no mostró presencia alguna, hay que destacar el esfuerzo por incluir los tres pilares del modelo (biológico, social y psicológico) (Suls y Rothman, 2004).

Ante esta evidencia empírica, entendemos que en el campo de la psicología se está teniendo en cuenta la necesidad de medir estas variables por su influencia en la enfermedad mental desde una perspectiva biopsicosocial, aunque como ya se ha visto es importante intentar en la medida de lo posible explorar la interacción entre todas ellas para elaborar tratamientos lo más eficaces posible (Borrell y Carrió, 2002; Hunt, 2014).

Por tanto, considerando el modelo biopsicosocial como marco de referencia para el desarrollo de teorías explicativas del fenómeno del consumo de sustancias, y en nuestros caso de las traslación de una teoría dentro de este modelo que pueda dar explicación al uso de las TIC, analizamos a continuación las teorías más relevantes y con mayor apoyo empírico (Becoña, 2002, West, 2013) para finalmente desarrollar una teoría que se ajuste al uso problemático de las TICs.

In document TRABAJO FIN DE MÁSTER (página 37-40)