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INTRODUCCIÒN

2.3 Rendimiento Académico (RA)

2.3.1 El Rendimiento Académico (RA) en la Evaluación

La evaluación debe considerarse como un proceso de mejora, en el cual la toma decisiones contribuirá a consolidar conocimientos, habilidades y actitudes en los educandos, para forjar el camino que contribuirá en la adquisición de un

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aprendizaje significativo, que a su vez sea de calidad y resulte un determinante en el rendimiento académico de los estudiantes.

Por tal motivo resulta conveniente partir del significado de la palabra

“Evaluación”, ya que a través del mismo se podrán asumir acciones necesarias para alcanzar una aprendizaje, de tal manera que es concebido como el proceso conforme a criterios establecidos, donde se usan técnicas para medir los conocimientos, las capacidades, los agentes, los procesos y resultados, con la finalidad de obtener una calificación o acreditación, la cual contribuya a la toma de decisiones.

Remitiendo a lo anterior, se puede aludir que la evaluación debe tener otra perspectiva, dejando, no en su totalidad, el sentido cuantitativo, para aliarse con los aspectos cualitativos, los cuales de manera integral permitirán contribuir al reconocimiento de las habilidades, el desarrollo de un pensamiento crítico y la consolidación de relaciones sociales a través del trabajo colaborativo.

En el Plan de Estudios de educación Básica (2011), especifica en el séptimo principio pedagógico titulado “Evaluar para aprender” que:

La evaluación de los aprendizajes es el proceso que permite obtener evidencias, elaborar juicios y brindar retroalimentación sobre los logros de aprendizaje de los alumnos a lo largo de su formación; por tanto, es parte constitutiva de la enseñanza y del aprendizaje. Los juicios sobre los aprendizajes logrados durante el proceso de evaluación buscan que estudiantes, docentes, madres y padres de familia o tutores, autoridades escolares y educativas, en sus distintos niveles, tomen decisiones que permitan mejorar el desempeño de los estudiantes. Por tanto, en la Educación Básica el enfoque formativo deberá prevalecer en todas las acciones de evaluación que se realicen. (SEP, p.32).

Al analizar lo anterior, se puede reconocer que la evaluación no es más que un proceso formativo, el cual permite establecer juicios y reflexionar para consolidar

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un conocimiento, por lo tanto la relación alumno, maestro, padre de familia debe estar presente de manera asertiva para tomar decisiones en búsqueda de un mejor desempeño del educando y contribuir a la consolidación de una identidad.

El docente es el encargado de la evaluación de los aprendizajes de los alumnos y quien realiza el seguimiento, crea oportunidades de aprendizaje y hace modificaciones en su práctica para que éstos logren los aprendizajes establecidos en el Plan y los programas de estudio. (SEP., 2011, p. 32).

A través de una evaluación formativa, de una reflexión minuciosa sobre los logros adquiridos, de elaborar juicios y realizar una retroalimentación, permite que el docente tome decisiones sobre el trabajo que se está ejecutando, considerando algunas modificaciones a su plan de clases con la intención de desarrollar al máximo el potencial del educando.

Pero no solo se debe de ver la evaluación como el proceso que atraviesan los alumnos, si no que esta involucra a docentes, padres de familia y autoridades en general, con la finalidad de ofrecer una educación de calidad; atribuyendo que se deben tomar aspectos cuantitativos y cualitativos para ofrecer una evaluación justa y adecuada. Para Díaz Barriga (2007), en el trabajo colaborativo “la evaluación del funcionamiento del grupo, implica una reflexión compartida entre el docente y los equipos de trabajo” (p.118).

A la hora de realizar una evaluación de forma cooperativa, el docente puede tomar en cuenta algunos criterios para la ejecución de la misma, considerando como esencial la elaboración de un reporte de trabajo, la aplicación de exámenes de manera colectiva, resolución de problemas, cuestionamientos dentro del equipo, los cuales propicien la reflexión o los portafolios, que guardan la evidencia de logros alcanzados.

Según Díaz Barriga (2007), en su libro Estrategias docentes para un aprendizaje significativo, establece que:

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Se puede evaluar mediante algunos puntos como lo son: Media de las puntuaciones individuales de los miembros del equipo, totalizar las puntuaciones individuales de los miembros del equipo, la puntuación grupal como único producto, seleccionar al azar el documento o trabajo de uno de los miembros del equipo y puntuarlo, seleccionar al azar el examen de uno de los miembros del grupo y puntuarlo, puntuación individual más un bono grupal, bonos basados en la puntuación más baja/alta, puntuación individual media grupal, todos los integrantes reciben las puntuación del miembro más alto/bajo, etc.( p.128).

De tal manera que con el apoyo de estos puntos, el educando tome conciencia de papel que podrá desempeñar durante el trabajo a desarrollar, considerando que a través de su esfuerzo, el podrá gozar el éxito o fracaso junto con los demás integrantes del equipo, pero sobre todo actuando de manera madura ante los resultados obtenidos.

Pero para lograr lo citado anteriormente, el docente debe de hacer uso de estrategias, las cuales se pueden considerar como la forma en la que el docente interviene, en este caso para generar el trabajo colaborativo dentro del aula, con la funcionalidad de que trascienda al medio en el que se desenvuelven los educandos En relación a los roles que desempeñan los integrantes del equipo, se sugiere el establecimiento de roles complementarios, interconectados y rotativos. Los más importantes son: Compendiador (resume reglas y conclusiones), inspector, narrador, investigador, registrador, animador, observador. (Díaz, 2007, p.119).

Al asignar roles a los miembros de los equipos de trabajo, se encomiendan responsabilidades, las cuales el educando efectuará con disposición y uso acertado de su papel, es importante que se vigile el cumplimiento de los mismos, para poder obtenerse la meta compartida y propiciar que la evaluación resulte provechosa, al ser reflejada en el rendimiento académico.

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Los instrumentos de evaluación brindan a los docentes evidencias del nivel de logro alcanzado por el educando para favorecer el rendimiento académico, de tal manera que su elaboración puede resultar compleja, un ejemplo de ello es la rúbrica, considera por un conjunto de criterios a evaluar, a los cuales se les asigna un valor específico a los niveles de logro adquiridos por los alumnos, para después continuar con la toma de decisiones, por lo tanto se define como:

Valoran los aprendizajes y productos realizados. Son tablas que desglosan los niveles de desempeño de los estudiantes en un aspecto determinado, con criterios específicos sobre rendimiento. Indican el logro de los objetivos curriculares y las expectativas de los docentes. Permiten que los estudiantes identifiquen con claridad la relevancia de los contenidos y los objetivos de los trabajos académicos establecidos. (Gatica, 2012, p.61).

Los instrumentos de evaluación son un soporte para corroborar que los logros adquiridos por los alumnos corresponden a lo establecido en los aprendizajes esperados, por lo tanto, hablar de rendimiento académico, es centrarse en una evaluación objetiva, la cual refleje los conocimientos, habilidades, actitudes y los valores desempeñados en el aula, causando un impacto en el medio.

Por otro lado aterrizando con respecto a lo que significa evaluación y aprendizaje, se considera a ambos como procesos ligados, los cuales llevan a la acreditación de un grado o nivel de estudios, pero aun así, la evaluación debe ser vista como una proceso de mejora permanente, donde crece no solo el alumno, sino también sus compañeros y los docentes al realizarla de manera positiva por medio de la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.

Con lo anterior se deja claro que la evaluación no debe ser vista como una proceso complejo que orilla solo a la acreditación o promoción de un grado o nivel de estudios, sino más bien refleja la capacidad del estudiante para poder enfrentarse a un modelo de estado neoliberal, el cual demanda la necesidad centrada en el ser, saber y hacer.

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