MARCO TEÓRICO
2. El fenómeno de las bitácoras desde una perspectiva global
2.3 Rasgos identificativos de la Blogosfera
2.3.2 El valor de identificar las fuentes: Transparencia
de Maragall, sino a criticar, dentro de la Blogosfera, un presunto mal uso del dinero público. Por eso, Sirera mandó por correo a Maragall el nombre de usuario y la contraseña de su blog “no oficial” del Presidente para que, según apuntó, “este blog [gratuito] pueda convertirse en el oficial del presidente de la Generalitat”.257 En teoría, el Partido Popular pretendía de esta forma darle a Maragall un ejemplo de optimización del dinero público utilizando las plataformas gratuitas de bitácoras.
La lucha contra el anonimato realizando una mayor proyección de la identidad personal ha tenido, paralelamente, su repercusión en el modo de informar desde los blogs. Éstos han asumido, en su gran mayoría como una obligación, el hecho de referenciar y atribuir convenientemente todas sus informaciones. A través de diferentes fórmulas para citar las fuentes utilizadas (“vía”, “visto en”…), el bloguer destaca el origen de sus datos, dando a toda la comunidad una sensación constante de transparencia informativa.
continuamente una actitud veraz en la publicación de contenidos. En este punto es importante hablar precisamente de contenidos veraces y no de cualquier otro concepto similar, para incidir que éstos también pueden desembocar en informaciones falsas, ya que la veracidad de una información radica en los fines utilizados para obtenerla y no en su naturaleza misma como producto falso o verdadero (Azurmendi, 1997: 139). Por tanto, cuando señalamos que los editores de bitácoras muestran numerosos signos para presentarse como fuentes veraces no estamos diciendo que tengan un sendero abonado a la verdad absoluta. Ellos, como cualquier medio, no están exentos de las precipitaciones por publicar en tiempo real.
Uno de esos signos es lo que podríamos llamar como auténtica “obsesión”
por dejar clara la fuente de procedencia de los datos. Una vez que las barreras de casi cualquier persona para la producción de información en red se eliminan, toma vital importancia saber el origen de cada publicación. El nuevo actor que representan los blogs en Internet necesita definirse y situarse en un espacio propio. Tim O’Reilly (2002) los sitúa de este modo:
“No es por casualidad que los weblogs se encuentren cada vez más en los primeros puestos de los buscadores, ya que manejan la misma divisa que los mejores motores de búsqueda –inteligencia humana-, deducida del
‘quién se ha fijado antes en qué’. Los weblogs no son sólo la siguiente generación de páginas personales, representando un retorno al texto desde el diseño, y sistemas de ‘peso ligero’ de gestión de contenido, también son una plataforma para experimentar con el modo en que trabaja la Web: ‘bookmarking’ colectivo, comunidades virtuales, instrumentos para la sindicación, recomendaciones y servicios Web.”
Situamos en este punto la reflexión de O´Reilly porque lo mejor de seguir la lógica del “quién se ha fijado antes en qué” es que las comunidades de bitácoras lo hacen, de momento, citando las fuentes originales, enlazando hacia ellas y por tanto, fomentando la transparencia de la información. No en vano, cuando algún editor ha pretendido no seguir estas normas más o menos tácitas dentro de la Blogosfera, normalmente ha fracasado en su intento de
otorgarse unos conocimientos que no son suyos. Hablar de algo sin enlazar hacia donde se ha visto originalmente y tratar de encubrirlo como un conocimiento propio, sólo sirve para que en cualquier momento alguien reconozca las influencias y por tanto, el plagio. En un mundo interconectado donde se puede saber el origen de casi toda la información que recibimos, la única forma mantenerse protegido de ciertas acusaciones es decir abiertamente dónde te has enterado de lo que escribes.
Por otra parte, hablando de transparencia en los blogs también podríamos incluir en esta parte la habitual lista de páginas similares, recomendadas o
“amigas”, colocada en un lateral del blog y que se conoce como blogroll. Este listado, como apunta José Luis Orihuela, puede entenderse como una
“manifestación pública de lo que leen los que escriben” (2006: 49). En esa manifestación podemos intuir de nuevo la “obsesión” de los (buenos) editores de bitácoras por dejar clara (y accesible) la fuente de su información. Al margen de un evidente intento por formar parte de una comunidad (señalando con qué páginas quiero asociar la mía y por tanto cómo identifico la mía), el blogroll es una herramienta más por convertir la bitácora en una fuente de información lo más transparente posible (en esa lista de enlaces a veces el editor incluye uno hacia la lista pública de fuentes del agregador del bloguer, tipo Mis fuentes Bloglines).259
Por lo señalado hasta ahora, bien se podría decir que hablar de transparencia es hacerlo inevitablemente también de hipertexto. Según Blood (2002: 18), el signo más característico para identificar un weblog es el enlace y concretamente, el uso que se hace de él. De este modo, afirma rotundamente que si no enlazas hacia las fuentes originales de lo que estás escribiendo, no importa todo lo demás, no estás manteniendo un blog:
“The link is the fundamental attribute of the Web, and it is the single most important thing that distinguishes weblogging from traditional forms of publishing. I would go so far as to say that if you are not linking to your
259 Como podemos ver por ejemplo en la parte derecha inferior del conocido Retiario
((http://blogs.20minutos.es/retiario), de Pepe Cervera, donde aparece un “BlogLines Fuentes”
[Consulta: 3/julio/2006].
primary material when you refer to it -especially when in disagreement- no matter what the format or update frequency of your website, you are not keeping a weblog.”
Esta afirmación puede servir para recordarnos permanentemente que existe un modo propio de compartir información a través de las bitácoras y que reivindica Blood (2002: 158): “...the weblog method –which demands a link to any referenced material that can be found online– ensures a level of accountability not found in traditional media”. Además, Blood (2003) destaca un año más tarde otro elemento, el formato de orden cronológico inverso, como el gran signo distintivo de los blogs. No en vano, apunta que “es este formato el que determina si una página web es un weblog” (2003: 61). Esta afirmación contradice en cierto modo lo que la misma autora había señalado un año antes:
“...no matter the format or update frequency of your website, you are not keeping a weblog” (Blood, 2002: 18). De todos modos, se puede entender que no hay una contradicción real porque son dos características que apelan a diferentes ámbitos. Mientras el uso del hipertexto es un asunto ético referente a la gestión de la información, la ordenación cronológica atañe más al aspecto o la estructura del sitio.
Juan Varela260 también apela al hipertexto para señalar que éste es el factor determinante para que los blogs, como otras páginas, puedan ser transparentes y por lo tanto, tener credibilidad. En la misma línea que anteriormente citaba Blood (2002), el editor de Periodistas21261 recuerda que los enlaces, y por lo tanto también el criterio social de los internautas, son los nuevos baremos de credibilidad en la Red, traspasando el poder que antes monopolizaba el prestigio de las grandes cabeceras:
“Cuando las fuentes están en el ciberespacio y se comunican directamente con el público, la mediación realizada tradicionalmente por los medios se resiente. Los blogueros más respetados son los más transparentes y los
260 “Periodismo 3.0, la socialización de la información”, wiki sobre periodismo y medios, en <
http://www.escolar.net/wiki/index.php/Periodismo_3.0,_la_socializaci%C3%B3n_de_la_informa ci%C3%B3n > [Consulta: 3/junio/2006].
261 http://periodistas21.blogspot.com/
que citan las mejores fuentes. El hipertexto se convierte así en un elemento de autoridad al dotar de profundidad a la información. La navegación por contenidos cambia el criterio de la credibilidad. Ya no responde a la autoridad de una cabecera o fuente, sino al criterio social a través del hipertexto”.
No basta con utilizar enlaces, sino que éstos además han de ser certeros.
Los visitantes valorarán la calidad de la “profundidad” del artículo y el bloguer, como cualquier periodista, irá configurando su credibilidad en función de las fuentes elegidas y el modo de mostrarlas. Ya no queda, por tanto, la fuente relegada al uso privado de los autores (lógicamente sí en el caso de los confidenciales), sino que deben exponerse al “juicio” público de la audiencia.
En otras palabras, al criterio social de Internet.
A su vez, ese criterio social va configurando, a la luz de las actuaciones de las bitácoras, un imaginario colectivo de blogs profesionales, académicos o personales donde ubicar a cada una de ellas. Los blogs se configuran como tales en su dimensión colectiva en la medida en que pueden asociarse a comunidades. En el siguiente punto, se describirán algunos de los mecanismos que ayudan a conformar las relaciones que permiten a cualquier usuario sentirse parte, tanto de la comunidad bloguer en general como de la que se forma bajo cada blog concreto (sistemas de comentarios, blogrolls, visitantes accidentales, la “parroquia”…).