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Elementos para el análisis de la crisis de representación política

Capítulo I: De la democracia representativa a la crisis de representación política

1.4 Elementos para el análisis de la crisis de representación política

45 cumplir los deberes y llenar las funciones que le imponga (en: González, 2009:

26).

Después de que éstos han sido electos deberán de someterse a los controles ciudadanos que también exige la democracia y que buscan mantener el vínculo entre gobernante y gobernado, entre ellos destacan la responsabilidad y la rendición de cuentas. La primera puede entenderse en un doble sentido, es decir, responsabilidad por parte de las autoridades hacia los ciudadanos y la responsabilidad que deben tener los ciudadanos para exigir a los representantes rendir cuentas sobre sus actos. La segunda es una forma de transparentar la acción del representante.

Como asevera Merino la responsabilidad es una de las virtudes púbicas que debieran prevalecer en la democracia contemporánea. La rendición de cuentas en las democracias es un instrumento que garantiza que los representantes cumplan de manera honesta y eficiente, al mismo tiempo que se convierte en un derecho del ciudadano que le permite participar exigiendo información precisa sobre toma de decisiones y resultados de la gestión gubernamental.

46 representativa sin que de ella emane un gobierno representativo, cuya funcionalidad dependerá de las instituciones arriba mencionadas.

Como ya se mencionó anteriormente, la representación política, está aunada a elementos como: elecciones libres, periódicas, competitivas, participación ciudadana en sus diversas acepciones y su incidencia en la política.

Asimismo a la gobernabilidad como cualidad de la democracia en sus tres dimensiones: legitimidad, eficacia/eficiencia y la estabilidad; articulan los elementos para consolidarla. Sin embargo, actualmente la democracia como forma de gobierno y la representación política como elemento no sólo procedimental, sino como acción sustantiva, es decir, el actuar por otro de forma sensible, como lo propone Hanna Pitkin, ha sido ampliamente cuestionado.

La actual democracia presenta un déficit en distintos ámbitos, uno de ellos puede mirarse desde lo formal, es decir, la parte institucional de la democracia, dando como resultado lo que hoy se conoce como crisis de la representación política.

Pero ¿Qué se puede entender por crisis de la representación política?,

¿Qué elementos la componen? Por principio, crisis puede definirse como un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo. La crisis posee tres elementos: en primer lugar su carácter instantáneo e impredecible; en segundo lugar su duración, que es normalmente limitada, y finalmente, su incidencia sobre el funcionamiento del sistema (Pasquino, 2000: 391)

47 Gianfranco Pasquino propone distinguir entre tres tipos de crisis.9 Crisis del sistema, crisis gubernamentales y crisis internacionales. De acuerdo a la descripción que realiza sobre cada una de ellas, la crisis gubernamental es la que más se adecúa a los fines teórico-conceptuales de este apartado, pues explica que:

El elemento determinante de la crisis de gobierno se encuentra al nivel de las relaciones entre clase política y sociedad y puede depender de la falta de representatividad de la clase política en el poder, de la falta de legitimación del sistema, que es rechazado por los diferentes grupos de la comunidad, y de la falta de eficacia para responder a las demandas de la comunidad” (Pasquino, 2000:

393)

José Woldenberg (2007) menciona que existe un malestar o desencanto generalizado ante las instituciones que envisten de legitimidad a la democracia representativa, como son los partidos, los políticos, cuerpos legislativos y gobernantes. Este malestar no es un fenómeno circunscrito a nuestras fronteras, sino que se presenta en la mayor parte de los países de América Latina que dejaron atrás los gobiernos militares y autoritarios para transitar a la democracia.

Para Woldenberg existen tres factores que ocasionan tal fenómeno: 1) la sobreventa de expectativas 2) la falta de crecimiento económico y 3) la degradación del debate público.

9Los otros dos tipos de crisis que plantea Norberto Bobbio son: 1) Crisis del sistema, tiene dos dimensiones principales, por un lado implica los mecanismos jurídicos y constitucionales del sistema, esto es, el régimen político de ser una monarquía absoluta pasa a ser una monarquía constitucional. La otra dimensión de crisis del sistema político considera el orden económico e implica elementos como acciones sociales de producción.

Este tipo de crisis puede llegar a desencadenar en una revolución.2) Crisis internacionales: Las crisis internacionales son situaciones de conflicto que se da en el sector de las relaciones internacionales; esta crisis es de intensidad extrema, pues existen altas expectativas del uso de la violencia. Una crisis internacional puede ser analizada desde el punto de vista de los actores involucrados y su proceso de decisión. Para mayores detalles revisar el “Diccionario de Política” de Norberto Bobbio(2010)

48 La percepción de desencanto hacia los representantes políticos, ha sido generalizada debido a que los gobiernos emanados de las elecciones competitivas no han cumplido con las expectativas originadas generalmente por esperanzas infundadas a la propia democracia. Lo anterior ha traído como consecuencia alimentar el debate sobre la crisis de la representación política, la frágil legitimidad y la desconfianza hacia los gobiernos (Morales, 2009: 84).

Al referirse al tema de la representación, se apunta a un universo de problemas, que son vigentes y medulares para la teoría democrática que se concentran en la dimensión de la mediación entre sociedad y Estado o sistema político. Los problemas que afectan a todo el concepto y al sentido de la representación política, desembocan en lo que se puede llamar crisis de la representación política. Esta crisis de representatividad tiene que ver con diversos tipos de problemas que enfrenta la operación de la democracia contemporánea (Olvera, 2009:170)

A groso modo, estas problemáticas, tienen que ver con: la creciente pérdida de credibilidad a los partidos políticos, que se expresa a su vez como un problema de legitimidad, debido a la creciente dilución entre de las fronteras ideológicas y de los partidos y la insatisfacción de los ciudadanos con las funciones reales y el desempeño de sus representantes electos. Así que “la representación política autorizada y legitimada está en crisis porque los partidos políticos han perdido el tipo de vínculo que tenían con la sociedad” (Olvera, 2009:172)

49 Asimismo, la crisis de la representación política se encuentra ligada con la débil legitimidad y la desconfianza política que presentan las democracias occidentales, en diferentes grados, desde hace algunas décadas, aunque no son el mismo fenómeno sí están estrechamente vinculadas. “Es de origen por falta de legitimidad, debido a la carencia de verdaderas opciones partidistas y por irregularidades en el proceso electoral, base de la representación política; o bien por la legitimidad de ejercicio, y desvío de intereses particulares que han mostrado los gobiernos” (Morales, 2009: 84-85).

La desilusión por los resultados que han ofrecido los gobiernos democráticos ha motivado a un desdén hacia la política (Morales, 2009).

Desafortunadamente, “parece haber pocas esperanzas a corto y mediano plazo de que los ciudadanos confíen en sus políticos e instituciones y que los gobiernos mantengan altos niveles de legitimidad, si a través de la ilegalidad, la traición y la mentira es que se mantienen en realidad muchos, o casi todos los sistemas políticos” (Morales, 2009:87).

Se arguye a que la institución nacida en la antigua Grecia ya no cumple con los requisitos mínimos de calidad y eficacia que necesitan para subsistir las complejas sociedades contemporáneas. “La falla medular del sistema democrático actual es que la supuesta representatividad de los elegidos por el voto, mediante partidos políticos que supuestamente representan diferentes posiciones e ideologías pierde todo significado cuando se coloca en el espacio real de los territorios” (Toledo, 2012)

50 El término crisis de la representación política es utilizado comúnmente para referirse a una diversidad de problemas de la vida política, tales como una baja participación ciudadana, baja de popularidad de los partidos y de los políticos, falta de legitimidad en las decisiones que toman las autoridades y condiciones estructurales que habilitan y permiten la corrupción (Preciado, 2008:3) La falta de legitimidad así como de confianza, da como resultado que el ciudadano perciba que no se gobierna para su propio beneficio ni para el bien de toda la población, sino para los intereses de unos pocos, particularmente de los poderosos.

(Meixueiro, 2009:19).

Con síntomas claros de crisis de credibilidad e ingobernabilidad10, los ciudadanos desconfían de la capacidad de los gobiernos para mejorar sus condiciones de vida y poder a minorar los crecientes niveles de desigualdad social. Como reflejo de ello podemos ver expresiones en el creciente y sostenido deterioro de la imagen pública, así como el descrédito de las llamadas instituciones democráticas. Desafortunadamente la desconfianza popular hacia los procesos y sistemas electorales, han sido expresados en el creciente índice de abstencionismo electoral rompiendo así con uno de los elementos claves que le otorgan legitimidad a la representación política, esto es, la participación ciudadana (Cordero, 2010:4).

10 La ingobernabilidad designa la virtual desilusión de la relación de gobierno que une, por ambos lados, a los miembros de una comunidad política (Camou, 2001:10) Los problemas de gobernabilidad, pueden examinarse teniendo en cuenta dos dimensiones: la legitimidad y eficacia, asimismo se considera que la sobrecarga de demandas, también es un posible factor.

51 Este fenómeno va más allá de cuestionar los elementos procedimentales u operacionales que caracterizan a la democracia representativa, el actual dilema se ha centrado sobre la ineficiencia de las instituciones representativas siendo el principal clamor que los partidos y los políticos ya no representan los intereses del pueblo, con lo cual se rompe el principio esencial de un sistema democrático y se resquebraja la tarea primordial del represente. Aunque si bien, este no es el único componente de la crisis de la representación política, si resulta el más significativo (Preciado, 2008: 4)

No basta con argumentar que un gobierno representa en algunos sentidos, para que sea considerado como representativo, es necesario que se cumplan con los elementos formales y operacionales en consonancia con la idea que nos brinda Hanna Pitkin, sobre que la representación política es una acción sustantiva en donde debería existir un vínculo entre representante y representado caracterizado por la sensibilidad que debe tener el primero ante sus representados, sin embargo, bajo el contexto de la crisis de la representación política quedan totalmente cuestionados los principios esenciales de la representación sustantiva, así como los cimientos de una gobernabilidad democrática.

Aunque la sociedad tenga la libertad de elegir y el poder teóricamente devenga de la sociedad, toda decisión que le compete a la vida estatal y que afecta a la sociedad queda en las manos de quienes fueron electos, “el único derecho que el pueblo se reserva es el privilegio ridículo de elegir periódicamente

52 un grupo de amos. Todo poder sigue un ciclo natural: precede del pueblo y se levanta por encima del pueblo” (Michels, 1996: 67).

La puesta en duda del funcionamiento de la democracia representativa y la crisis de la representación política, han llevado a exigir “la petición de mayor democracia, tan insistente en los últimos años que se manifiesta en la demanda de que la democracia representativa sea acompañada e incluso sustituida por la democracia directa” (Bobbio, 2012:49).

A pesar, de que se pide la instauración de la democracia participativa o directa, la constante es que siempre se caerá en la necesidad de elegir a quienes tomarán las decisiones, es decir, una minoría electa por el pueblo. Lo importante es crear los mecanismos que permitan recobrar la legitimidad y la confianza, donde los ciudadanos, las instituciones y en general la sociedad civil, puedan participar para que no se limite su participación al momento electoral. No hay que olvidar que las instituciones son una condición clave para entender el funcionamiento y la calidad de la democracia.

Así pues, por crisis de la representación política entenderemos un fenómeno multifactorial, que puede medirse en función de una diversidad de indicadores que engloba un conjunto de problemas y cuestionamientos que aquejan a las democracias contemporáneas, y que se manifiestan de forma directa ante las instituciones que son elegidas mediante el voto de los ciudadanos, es decir, los representantes políticos. Este malestar en relación con los órganos

53 democráticos cuestiona la falta de representatividad y resalta la ineficiencia que hay en los gobiernos representativos.

El desencanto por los resultados que han ofrecido los gobiernos democráticos ha motivado una situación de hartazgo social que pone en duda los requisitos mínimos de calidad y eficacia de las instituciones representativas, generando así una situación de conflicto y desequilibrio político que impiden consolidar una democracia que sea gobernable en todos los sentidos: legitima, eficiente/eficaz y estable.

De acuerdo a las propuestas de los autores revisados, algunos de los factores que denotan la existencia de crisis de la representación política son: a) baja participación ciudadana, b) déficit en la legitimidad c) la falta de confianza hacia las instituciones representativas, d) la sobreventa de expectativas e) la falta de crecimiento económico f) la degradación de debate g) desconfianza y h) corrupción. Estos elementos se manifiestan en los ámbitos políticos, sociales y económicos de las democracias.

La percepción de una evidente crisis de representación política, conlleva a preguntarse por las acciones que pueden contribuir a revertirla, dentro de las cuales podemos mencionar la responsabilidad y la rendición de cuentas en función de instrumentos como; la transparencia, la fiscalización y el acceso a la información, elementos que se abordarán en lo sucesivo.

54 Capítulo II: Representación política en el México contemporáneo: marco