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EN LAS OPERACIONES MILITARES

In document montevideo (página 195-200)

Apuntes resúmenes de las conferencias dadas en la

Escuela Superior de Guerra, por el capitán de

Fragata G. Albarracín.

I

La Expedición de Napoleón a Egipto (1)—1798

Napoleón parte de Tolón con las tropas destinadas a la conquista del Egipto. Gracias al misterio en que se habían tenido los planes, y a los escasos buques con que contaba Nelson, el Almirante francés Brueys pudo salir con una flota de cerca de 300 naves de todo porte, de las cuales una quinta parte eran de guerra, y costeando las

tierras italianas, dirigirse a las bocas del Nilo.

Nelson contrariado por averías debidas al mal tiem­

po, acude tarde y recorre gran número de puertos del Mediterráneo en busca de la Expedición.

Al fin, en una segunda recorrida, encuentra la flota

(1) Ver Guerres Maritimes — Jurien de la Graviêre — Pá­

gina 281 y sig.

de Brueys en la bahía de Aboukir, donde aquélla se creía segura por las dificultades de su entrada; la ataca y la destruye en una memorable batalla.

Napoleón hizo la conquista y aun la extendió a la Siria, pero el dominio del mar por Nelson le quitó sus líneas de comunicaciones, de fuerzas y auxilios. El camino de la Patria estaba tomado y el ejército quedaba librado a los recursos que arrancase con sus armas.

La conquista francesa del Egipto acabó asi por falta de apoyo posterior. El gran error de emprenderla sin domi­

nar el mar, fue la causa de su fracaso.

El campamento de Boulogne (1)—1801-05

Napoleón decide como último recurso contra In­

glaterra, la enemiga no vencida y dueña del mar, invadir su territorio con 200.000 hombres. El campamento se es­

tableció en Boulogne y fue creciendo desde 1801 a 1805.

Pero para invadir a Inglaterra había que pasar el Estrecho de la Mancha, es decir, dominar el mar por al­

gunas horas. Napoleón sólo pedía esto por 6 horas, que le harían dueño del mundo.

Las escuadras inglesas, si no más numerosas, estaban mandadas por jefes prestigiosos—Nelson—Jervis—Calder y contaban con tripulaciones amarineradas en años de cam­

pañas de mar. El escenario en que hacían sus correrías era el Mar del Norte, la Mancha, el Atlántico europeo, el Mediterráneo y el Océano hasta las Antillas.

Las escuadras francesas y aliadas en cambio estaban en vías de formación, impulsadas por los proyectos napo­

leónicos; pero el entrenamiento del mar indispensable en los tiempos de la vela, Jes faltaba; por otra parte sus jefes, salvo Latouche Treville, no demostraron aquel arrojo de los

(1) Ver Bride — Notions sur les operations combinées de l’armés et la flotte — Pág. 138 y sig.

LA INFLUENCIA DEL DOMINIO DEL MAR 195

grandes capitanes. Napoleón decía que no sabía dónde sus Almirantes habían aprendido que se podía hacer la guerra sin correr riesgos.

Se combinan varios planes, sobre la base de largos viajes que deben arrastrar a los ingleses en su persecución, permitiendo dominar en ese intervalo las aguas de la Mancha. Pero fallan tres sucesivamente, por causas acci­

dentales y por indecisión.

El último plan consistía en lo siguiente: el Almirante Missiessy debía salir de Rochefort con su escuadra y di­

rigirse a las Antillas; Villeneuve también saldría de Tolón con el mismo destino, se reuniría con el español Gravina en Cádiz y volvería de las Antillas con 60 buques para domi­

nar la Mancha y proteger el pasaje del ejército, que lo haría la escuadra de Ganteaume, encerrada hasta entonces en Brest, antes que los ingleses, desorientados por estas maniobras, reuniesen sus escuadras en el Canal.

Villeneuve sale de Tolón, hace su conjunción con Gravina y cumple la primera parte del plan; pero Ganteaume no puede salir de Brest por los vientos. Villeneuve se vuelve al Sur, se encuentra con Calder, se bate y temeroso de Nelson, se mete en la Coruña. Napoleón no consigue sacarlo y cuando me­

diante órdenes conminatorias lo espera en Brest con 2000 lan chones y cañoneros listos, él se dirige a Cádiz. Napoleón se enfurece y abandona definitivamente el plan de invasión.

EL dominio del mar por su flota salvó a Inglaterra.

La campaña de Moore en Portugal (1) — 1808

El año 1808 Sir John Moore con un ejército de po­

cos miles de hombres avanzaba de Lisboa a Salamanca,

(1) Ver Bride— Notions... etc. Pág. 142.

CallvellGhi effetti del dominio del mare sulle ope- razione militari da Waterloo in poi. Pág. 6 a 8.

Degouy—Etude sur les opérations combinées. Pág. 75.

por el Duero; pero asaltado por fuerzas numerosas al mando de Soult y teniendo cerrado el camino del Bajo Tajo, debió dirigirse a la Coruña. La marcha fue suma­

mente penosa, por territorios pobres, en un crudo invierno, y la persecución tenaz. Sin embargo, haciendo grandes esfuerzos, Moore consigue atravesar la Galicia, se atrinchera cerca de la Coruña, y aunque perece él mismo, su ejér­

cito se salva de la destrucción por el auxilio de la Armada que lo recoge en este puerto.

Tanto en la última resistencia sobre la base de la ayuda de la flota, como en la salvación del ejército, el dominio del mar tiene un rol preponderante. Es un caso típico.

Wellington y las lineas de Torres Vedras (1)

Las líneas de Torres Vedras se han hecho famosas como el mejor modelo de campo atrincherado apoyado sobre el mar. Wellington tenía 50.000 hombres, dominaba el Río Tajo y se surtía de abastecimientos abundantes en Lisboa. Pero debía hacer frente al Mariscal Soult, que disponía de fuerzas formidables hacia el Sur, y a Massena, que él solo, contaba con más tropas que Wellington y venía del Norte.

El terreno era favorable a la defensa, en forma de líneas de colinas que decrecían hacia el río. Se hicieron construir tres lineas de fuertes con espalda al agua, y Wellington pudo resistir victoriosamente a Massena hasta que éste optó por retroceder, y sobre esta base fue avan­

zando posteriormente, con la ayuda de los españoles.

El dominio del mar hizo invulnerable esa posición.

Desplazamiento de la base de operaciones.—Esta cam­

paña peninsular nos muestra también cómo es posible

(1) Ver Bride—Notions... etc. Pág. 162.

Callwell—Gli effetti, Pág. 11 al 14.

LA INFLUENCIA DEL DOMINIO DEL MAR 197

cambiar de base de operaciones corriéndola sobre la costa, cuando todos los refuerzos y abastecimientos vienen del mar. Wellington que avanzaba al Norte, se encontró con una línea do comunicaciones muy larga y por lo tanto débil, y cambió su base llevándola primero de Lisboa a Santander y después a los puertos de la Viscaya, con lo cual pudo hacer su campaña de Orthes y Tolosa, es decir, llevar la guerra al territorio enemigo.

Sólo el dominio del mar permite cambiar las bases, cuando estas están sobre la costa. Pero esta posibilidad puede proporcionar grandes ventajas al invasor.

La guerra de la independencia de Grecia (1)

Desde 1821 al 26 tuvo lugar la guerra en que con­

quistó Grecia su independencia del poder otomano.

Siendo un país esencialmente marítimo y estando situadas la mayor parte de sus poblaciones sobre las cos­

tas, el dominio del mar debía tener gran influencia en la campaña. La marina helénica era inferior a la musulmana, pero luchó con denuedo y hasta llegó a dominar las aguas, y los ejércitos turcos debieron retirarse en 1822. Sin em­

bargo los turcos volvieron a invadir, ayudados por el Virrey de Egipto, que mandó por mar un ejército al mando de Ibrahirn Pachá.

Por fin, cuando la guerra duraba ya varios años y tomaba caracteres de exterminio por cuestiones de reli­

gión, Inglaterra, Francia y Rusia decidieron interve­

nir. Al efecto la flota aliada destrozó a la turca en la batalla de Navarino, bajo los fuegos de los fuertes de esta plaza griega. Ibrahin Pacha quedó cortado en el territorio de la Morea que le era completamente hostil, y tuvo que evacuarlo por mar para no capitular. Como

(1) Ver Callwell. Págs. 40 al 77.

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