• No se han encontrado resultados

ENTORNO SOCIAL Y LABORAL

Aurelio Pretel Marín.

Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”

Hace ya treinta años expuse en un trabajo, que tuvo por entonces muy poca difusión, unas cuantas noticias encontradas de manera fortuita, mientras buscaba datos para hacer mi tesis doctoral, sobre los que serían los primeros trabajos de Andrés de Vandelvira y el ambiente en que nace y se forma el genial arquitecto1. Ya entonces insistía en tres ideas básicas que el tiem- po ha reforzado, cuando no confirmado por completo:

1º Que el artista no es forzosamente de familia holandesa, como quería Chueca. Aunque tampoco fal- tan en su tiempo menestrales y artistas de esa proce- dencia en el mismo Alcaraz2, y aunque él mismo se fir- me “Vandaelvira”, quizá por un deseo de encubrir sus orígenes bajo un apellido de exótica apariencia, lo cierto es que encontramos Vandelviras -escrito “Yuan- deluira”, o bien “Yvandelvira”, en los primeros tiem- pos, quizá porque proceda de un Juan y de una Elvira3- viviendo en Alcaraz setenta años antes de que naciera Andrés, y jamás encontramos un solo “Vandaelvira”

en los cientos de veces que el apellido surge en nues- tros documentos. Pero, incluso en el caso de que esta familia descendiera de Flandes, su arraigo en Alcaraz habría de remontarse como mínimo a dos generacio- nes, pues en 1438 ya vemos a un Rodrigo de Vandel- vira, residente en Riópar, que resulta ser hijo de un Pascual García, vecino de Alcaraz, y que se dedicaba al transporte y venta de madera a la ciudad de Murcia para la construcción de la plaza de Santa Catalina4;

quince años después un Ferrand López de Vandelvira es alcalde de ferias de Alcaraz y encargado de las recaudaciones de pedido y monedas, y en enero de 1458 hallamos a los hijos de Juan Sanz de Vandelvira entre los caballeros e hidalgos de Alcaraz5. Cualquiera de los tres pudiera ser abuelo o bisabuelo de Andrés de Vandelvira, aunque hay que advertir que hacia finales de este siglo XV podemos encontrar López de Vandel- vira, Sánchez de Vandelvira (o Sanz de Vandelvira, porque la abreviatura se presta a confusión en muchas ocasiones), García de Vandelvira y Vandelvira a secas en aldeas como Riópar, Bogarra, Ayna, El Horcajo, y en la misma Alcaraz, donde sabemos de un caso de adulterio, origen de un escándalo que llegó hasta la corte, cuya protagonista fue una tal Catalina Vandelvi- ra6. Y eso sin contemplar la posibilidad de que nuestro arquitecto no fuera hijo legítimo, o de que, incluso siéndolo, no tuviera los mismos apellidos del padre, sino los de la madre o los de algún amigo o padrino de bautismo7.

2º Que el artista no pudo haber nacido en 1509, como todos pensaban por entonces, pues está trabajan- do junto a “sus ofiçiales” a finales de 1523 y comien- zos de 1524, cosa que cuadra mal a un muchacho de 14 ó 15 años. Incluso no parece demasiado creíble - aunque es, desde luego, mucho más verosímil- que naciera hacia 1505, como él mismo apunta al confesar que tiene cuarenta y cinco años en 15508. De esta for-

1 PRETEL MARÍN, A.- Arquitectos de Alcaraz a principios del siglo XVI (Noticias inéditas sobre el arquitecto Andrés de Vandelvira y otros canteros de Alcaraz a principios del siglo XVI).INB Andrés de Vandelvira, Albacete, 1975.

2 Al menos, un herrero, Jacomé de Olanda, que trabaja hacia 1518, y los entalladores Julián y Antón de Olanda, que a media- dos del siglo XVI harán las filacterias del convento cuyas obras dirige Andrés de Vandelvira.

3 De hecho, en el castillo de Peñas de San Pedro, aldea de Alcaraz, hallamos todavía a comienzos del siglo XVI un vecino llamado Juan Sánchez Delvira Sánchez, que no parece sea siquiera un Vandelvira, porque este apellido no se da en dicha aldea. Paradójicamente, sin embargo, Andrés de Vandelvira, siendo sesentón y maestro famoso, todavía es llamado Juan de Elvira cuando se le requiere desde Cuenca para hacer una “muy suntuosa” capilla al patrón San Julián:“se enbie por Joan de Elvira, maestro de las obras, para que de la traza dello” (JIMÉNEZ MONTESERÍN, M. Vere pater pauperum.

El culto a San Julián en Cuenca, Diputación, Cuenca, 1999, p. 350). Obviamente, este “Joan” no es otro que Andrés, y el error puede estar en la pronunciación apresurada de un apellido raro, que se escribe de oído, aunque ya no sabemos si cabría la misma explicación para el nombre de “Juan de Vandelvira” que el concejo de Yeste da al cantero que pretendía traer en 1536 para dar parecer en la obra de su iglesia.

4 MARTÍNEZ CARRILLO, M. LL. “El Marquesado de Villena en documentos murcianos”, Congreso de Historia del Seño- río de Villena, IEA, Albacete, 1988, p. 245.

5 ROMERO MARTÍNEZ, A., Los papeles del fisco, Granada, 1998, p.352.

6 El Registro General del Sello conserva sendas cartas de los Reyes Católicos mandando poner orden en semejante escán- dalo y dando un seguro para Pedro Sabuco, que temía represalias de cierto Juan Jiménez, amante de la tal Catalina Van- delvira (Arch. Gen. Simancas, R.G.S. fols. 165 y 166. Sevilla, 10 y 16 de febrero de 1491).

7 La costumbre es frecuente en Alcaraz, y aunque los Vandelvira no parecen seguirla demasiado en lo que se refiere a los varones, hemos de recordar que una de las hermanas de Andrés se llama Lucía López, otra María Fernández, y su hija Catalina llevará el apellido de Francisco de Luna, el abuelo materno, en lugar del paterno. Y aún podremos ver en los años siguientes al hidalgo Rodrigo Vandelvira, hijo de Juan Romero, y el de los regidores Diego de Vandelvira y Sabuco y su hermano Miguel de Vandelvira y Quesada, (que se llama también Vandelvira Sabuco e incluso Sabuco Vandelvira), que pese a tan ilustres apellidos, son hijos de Francisca de Arrabales y Gabriel de Quesada.

8 GILA MEDINA, L. y RUIZ FUENTES, V. M. “Andrés de Vandelvira: aproximación a su vida y obra”. EnLa Arquitectura del Renacimiento en Andalucía: Andrés de Vandelvira y su época.Exposición. Catedral de Jaén, 2 octubre-30 noviembre 1992, p. 82.

72 ma estaría trabajando, no ya como aprendiz, sino como “cantero” al que los documentos mencionan por su nombre, con dieciocho años, que tampoco está mal como precocidad. Puesto que él lo dice, y casi todo el mundo da por buena la fecha, podemos aceptarla, a falta de otra fuente; pero a nuestro entender no sería muy raro que en realidad tuviera algunos años más.

3º Que el cantero Andrés de Vandelvira era ya cono- cido y había realizado importantes trabajos antes de su supuesta formación en las obras de Uclés y, por supuesto, antes de su llegada a Úbeda. De hecho, ya trabaja en la obra de la lonja de Alcaraz en octubre de 1523, y cuatro años después parece estar a cargo de las mayores obras que había en la ciudad (varias, al mis- mo tiempo, y de gran presupuesto). Por lo tanto, el muchacho que trabaja en Uclés es ya un hombre for- mado y apreciado en su ciudad natal, que no sólo es su cuna, sino la población que le da carta blanca para remodelar el antiguo urbanismo medieval y trazar los mejores edificios de una nueva ciudad. Queda en pie, sin embargo, el misterio existente sobre su formación como cantero, que, como todo el mundo coincide en afirmar, se suele producir dentro de la familia o de un grupo gremial9.

En relación con esto, apuntaba que en el tiempo en que nace y empieza a despuntar Andrés de Vandelvira Alcaraz conocía un movimiento constructivo de gran intensidad, que había comenzado a transformar la villa medieval en la hermosa ciudad renacentista que cono- cemos hoy, aunque ésta no es ni sombra de la que pudo haber, pues el tiempo ha borrado buena parte de aque- llas construcciones. En las primeras décadas del siglo XVI, la obra del acueducto –primero de los tres que la ciudad construye a lo largo del siglo-, la casa del con-

cejo y la del monasterio franciscano, la lonja que se hace junto a Santo Domingo, las reformas en templos como La Trinidad y San Miguel, por no hablar de San Pedro y San Ignacio, que se están derrumbando, o poco menos, y diferentes puentes, pilares y trabajos de ampliación de plazuelas y calles, atraen a diversos equipos de canteros, que se alternan a veces, o convi- ven en otras ocasiones, trabajando en los mismos edifi- cios. Algunos serán vascos, como Pedro Zaldívar o Juan de Chiberría, otros de procedencia poco clara, como cierto Vergara, que aparece muy poco y que es de suponer fuera también vizcaíno10 (aunque tampoco cabe descartar por completo un parentesco con Nicolás Vergara, el burgalés que según Chueca Goitia puede haber influido en Vandelvira11), y otros procedentes de tierras giennenses, aunque puedan vivir en Valdepeñas, como Juan de Baeza, que parece el autor de una capi- lla del gótico tardío llamada de los Busto, en San Miguel12. Pero tampoco faltan los canteros autóctonos, entre los que destacan Pedro Gómez Malvierto, espe- cialista en construcción de puentes, y Toribio García y sus hijos, aunque la mayoría de estos últimos –salvo Juan de Toribio13- dejan muy poco rastro en la ciudad, quizá porque emigraran muy pronto a Nueva España, como Andrés de Toribio14y Hernando de Toribio, que construirá allí la catedral de Patzcuaro y la real capilla del convento de Cholula15. Es de pensar, por tanto, que el joven Vandelvira, si es que se crió en esta población, aprendiera el oficio con uno de estos grupos; pero no se descarta la posibilidad de que hubiera empezado fuera de la ciudad, bien en alguna aldea, como la de El Boni- llo, donde por esos años residía el cantero Hernando de Jerez y estaba comenzando la obra de la iglesia, o tal vez en Jaén o en otro punto al que hubiera podido des-

9 CHUECA GOITIA, F. Andrés de Vandelvira, arquitecto. IEG, Jaén, 1971.

10 A finales del XV viven en Alcaraz un Lope y un Martín de Vergara, que aparecen respectivamente en los padrones de 1498 y 1499, aunque no se menciona cuál es su profesión. También conoceremos a Pedro de Vergara, que pide un solar para hacer casa en Vianos a comienzo de 1519, y un Miguel de Vergara, que pasará a Indias en 1535. Y desde luego, abundan, a lo largo del siglo XVI, en la misma Alcaraz y en sus aldeas, canteros, carpinteros, madereros y otros menestrales de ori- gen vizcaíno.

11 Burgos está muy lejos, pero unos años antes, cuando se planteaba en 1493 hacer el acueducto, el concejo pedía que vinie- ra un maestro de Burgos, cuyo nombre está en blanco, y si éste hubiera muerto o no quisiera atender el encargo, “que trae- ran el mejor maestro que fallaren en Castilla desta arte”.Y a lo largo del siglo XVI sorprende el permanente ir y venir de maestros forasteros, que en muchas ocasiones no están en Alcaraz más de dos o tres meses, pero otras permanecen haciendo algún trabajo.

12 Sobre esta capilla, SÁNCHEZ FERRER J., Iconografía marginal de finales del gótico: la capilla funeraria de la iglesia de San Miguel de Alcaraz, IEA, Albacete, 1999.

13 Juan de Toribio está viviendo en Alcaraz durante muchos años, y trabaja en la obra del convento franciscano, aunque apa- rece poco en nuestros documentos. Vandelvira es padrino de bautismo de una de sus hijas, y sabemos que es hombre de confianza del concejo, pero sabemos poco sobre su vida y obra. En los años setenta emigrará a Perú.

14 ROKISKI LÁZARO, Mª L.: Arquitectura del siglo XVI en Cuenca, Diputación, Cuenca, 1985, p. 410, habla de un car- pintero de este nombre que trabajaba en Cuenca en los años cuarenta. Muchos años después, en agosto de 1579 se dice que “Andres de Toribio estante en Yndias, vezino desta çibdad, enbio a estos reynos de Castilla veynte mill ducados y mas para que se enpleasen en juros o zensos en esta çibdad e para que de los reditos se casasen guerfanas della, e nonbro por patron esta çibdad justiçia e regimiento della para la execuçion y cunplimiento dello; y aviendo venido los recaudos y escrituras a manos y en poder de vn ermano y devdos vezinos desta çibdad no solamente no dieron notiçia ni entregaron las escrituras a esta çibdad, antes las ocultaron y se aprovecharon del dinero…” PRETEL MARÍN, A. Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril, Albacete, 1999, p. 106.

15Este posible hijo de Toribio García es el más importante de todos los hermanos, por su obra en Nueva España (S. SEBAS- TIÁN LÓPEZ, S., “El arte iberoamericano del siglo XVI” en la obra colectiva Summa Artis. Espasa-Calpe, Madrid, 1985, pp. 156 y 211). Sin embargo, no deja ni rastro en Alcaraz, lo que acaso permite suponer que se hubiera formado en la obra del convento –donde está, por ejemplo, un maestre Francisco que puede ser su hermano, aunque esto no es seguro- y des- aparecido pronto de la ciudad.

plazarse un maestro de Alcaraz, acaso con su hijo o con sus aprendices; o en la misma ciudad, con alguien que trajera conocimientos técnicos y creara un equipo.

Hace no muchos años, buscando materiales para otro trabajo, volví a releer las actas del concejo de Alcaraz anteriores a 1525 y proseguí la búsqueda algunos años más... Y saltó la sorpresa al comprobar que Andrés de Vandelvira es el autor probado de la extraordinaria

“Puerta del Alhorí”, o “Puerta de La Aduana” (por el uso que luego se dio a la instalación), uno de los mejo- res monumentos del plateresco hispánico; y no sólo de ella, sino de otros muchos edificios que no se han con- servado. Esto me hizo seguir la investigación, amplian- do el estudio a otras temáticas, que dieron para un libro de unas 500 páginas escritas desde una perspectiva sociológico-histórica que no es la más usual en los estudios de Historia del Arte16. Ahora, con motivo del V Centenario –aunque esta cuestión diste de estar cerrada- vuelvo otra vez sobre ello, añadiendo algún dato y pretendiendo ahondar en el entorno de Andrés de Vandelvira y en su doble faceta de artista y “empre- sario”. Quizá pueda ofrecer una visión distinta, puede que un tanto insólita, no ya del arquitecto, sino del entramado familiar y económico que rodea sus obras, incluso antes de que él empiece a trabajar y hasta mucho después de su fallecimiento. Una visión, no obstante, que quizá es mucho más humana y realista que la que suelen dar las Historias del Arte, que inevi-

tablemente tienden a presentar a los artistas como seres sublimes sin apenas contacto con el mundo del poder y el dinero, cuando la realidad suele ser bien distinta.

Por desgracia, la documentación, que no es tan abun- dante ni tan clara como todos quisiéramos, sigue sin aclarar aspectos de interés tan evidente como la filia- ción y formación del joven Vandelvira, que aparece de pronto, en octubre de 1523, junto con un “hobrero” (y muy poco después junto a “sus ofiçiales”), y a media- dos de 1527 es no sólo el cantero que más contratas tie- ne, sino prácticamente el único empresario al que se hacen encargos de obras importancia. Aunque sus rela- ciones con Francisco de Luna y los Guerrero, influyen- te linaje de la localidad, pudieran explicar su excelente comienzo y los encargos que le hace el concejo duran- te aquellos años, no explican ni su gran precocidad ni el hecho de que ya desde el primer momento se titule cantero y parezca cabeza de una pequeña empresa (qui- zá no tan pequeña, si es capaz de llevar varias obras al tiempo), ni cómo se formó en una profesión que, como es sabido, solía transmitirse dentro de la familia. Un misterio que se hace todavía mayor teniendo en cuenta que ningún Vandelvira parece destacar especialmente en esta actividad antes que el propio Andrés, y que el artista mismo parece no querer dar demasiadas pistas respecto a su linaje (nos da distintas fechas sobre su nacimiento, escribe su apellido en la exótica forma

“Vandaelvira”, y nos da sólo el nombre de sus hijos y hermanas, y hasta el de algún cuñado, mientras que de sus padres únicamente dice dónde están enterrados).

Por eso, aunque resulten arriesgadas, cuando no teme- rarias, las especulaciones que se hagan al respecto basándose en los datos pobres y fragmentarios que nos brinda el Archivo de Alcaraz, puede valer la pena recordar algún dato sobre su parentela en la ciudad y sobre los maestros de los cuales pudo haber aprendido, buscando alguna luz que permita entender sus precoces comienzos. Pero hay que advertir que no se ha conse- guido resolver el enigma satisfactoriamente. Como ya queda dicho, ni siquiera es preciso que su padre tuvie- ra el apellido Vandelvira, y aun cuando fuera así es muy posible que fuera algún maestro de los que sola- mente se citan por su nombre, o que padre y maestro sean personas distintas, por lo que las pesquisas basa- das solamente en indicios o datos indirectos en torno a los posibles candidatos desembocan, por fuerza, en otros tantos caminos sin salida. El lector poco amante de especulaciones puede saltar, por tanto, los siguientes epígrafes, y empezar por aquél en el que se analizan los primeros trabajos del joven Vandelvira.

Sobre los Vandelvira de Alcaraz: La pista del maestro Pedro de Vandelvira.

Aunque los Vandelvira de Alcaraz no parecen hidalgos en su gran mayoría, y aunque el primero que hemos conocido –Rodrigo, el de Riópar- parece dedicarse hacia 1438 al negocio de venta de madera para la cons-

16 PRETEL MARÍN, A., Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril, IEA, Albacete, 1999. En esta obra podrá encontrar el lector referencias concretas a las fuentes de muchos de los datos que ofrecemos aqui, y que no consigamos por no alargar las citas.

Puerta del Alhorí, primera obra que se ha conservado de Andrés de Vandelvira.

74 trucción en la ciudad de Murcia, hoy no estoy tan seguro de que todas las ramas de esta extensa familia tengan que ser por fuerza de condición villana. De hecho, en los padrones de hidalgos caballeros y dueñas de Alcaraz de mediados del XV17 figuran como tales los hijos de Juan Sanz de Vandelvira (que pudiera ser Sánchez, pues cabe confundirlo con una abreviatura, aunque esta vez creemos que se trata de un Sanz). Y sabemos que en 1510 Juan Romero, un hidalgo afin- cado en la aldea de El Bonillo, cuya esposa se llama Urraca Sanz, renueva vecindad en Alcaraz junto con sus dos hijos, uno Romero Sanz, y otro que se llama Rodrigo de Vandelvira18; quizá el mismo Rodrigo que hacia 1526 modifica su “yguala” con el Ayuntamiento, aunque no queda claro, en este caso, si se trata de un pacto para el pago de un canon por la exención de impuesto de alcabala del pan, o si es uno más de los contratos que parece tener como recaudador de otras alcabalas19. No sabemos si esta pretensión de hidal- guía le viene, por lo tanto, del padre o de la madre (o de los dos, que acaso será lo más probable), ni por qué en el padrón de 1525 no hay ningún hidalgo Vandelvi- ra viviendo en Alcaraz (quizá porque Rodrigo todavía no ha fijado su residencia en ella); pero sí es evidente que a partir de esos años, y hasta fines del siglo XVI Rodrigo de Vandelvira y su hermano Gabriel pleitean con empeño en la Chancillería de Granada por una eje- cutoria de hidalguía20. Por tanto, no es seguro, pero sí muy probable, que estos Vandelvira tengan cierta nobleza, más o menos auténtica (a lo largo del siglo XVI, se logra muchas veces con dinero y paciencia). Y hay algunos indicios, como podremos ver, que pueden

apuntar a una vinculación del arquitecto Andrés de Vandelvira precisamente a esta rama minoritaria, hidalga y vinculada a la aldea de El Bonillo, aunque la relación diste de estar probada.

Sin embargo, también hay algunos indicios que pudieran ligar a Vandelvira con otros personajes de su mismo apellido, que por los mismos años viven en Alcaraz y en diversas aldeas, y que difícilmente pue- den ser hijosdalgo. Ya desde el siglo XV el apellido aparece en personas vinculadas a la ganadería –lo que no impediría su nobleza- y a la industria textil, muy en particular a la tintorería, aunque también los hay bata- neros y sastres, y hasta un zapatero, lo que indudable- mente excluye por completo la nobleza de sangre. No es cuestión importante, porque ni la hidalguía impedi- ría a Andrés haberse dedicado a ser cantero (de hecho, sí parece que lo es la familia de Francisco de Luna), ni por aquellas fechas hay barrera que impida que un villano se convierta en hidalgo, por méritos de guerra y servicios prestados a los reyes, o comprando testigos al hacer la probanza. Y sabemos que algunos Vandel- vira se distinguieron mucho en la guerra civil que afir- mó en el trono a los Reyes Católicos; sobre todo Juan Sánchez -o Sanz- de Vandelvira, que fue procurador síndico del común (es decir, una especie de líder popu- lar, aunque tampoco falta quien ejerce este cargo sien- do hidalgo) y aparece en distintos actos de la ciudad, incluida la toma de posesión de aldeas, como la de Lezuza, conquistada y devuelta por entonces a la juris- dicción alcaraceña; y García de Vandelvira, que sabe- mos se había “distinguido” quemando las viviendas de vecinos del bando perdedor.

17 ROMERO MARTÍNEZ, A. , Los papeles del fisco, Granada, 1998, p. 352.

18 El 8 de junio de 1510 vienen ante el concejo de Alcaraz:“Juan Romero cauallero e Romero Sánchez e Rodrigo de Yvan- delvira sus fijos, vezinos del Bonillo, e dixeron que por quanto ellos syenpre an seydo vezinos desta çibdad e que andauan en el padron de los de los fijos dalgo, e que agora se retificavan en su vezindad e se avecindaban; e sus merçedes dixe- ron que los avian por vezinos desta çibdad e los mandauan asentar; e ellos lo pidieron por testimonio, e mandaron les dar cartas de vezindad en forma”.Aunque, como dijimos, no sea insólito que dos hermanos tengan diferente apellido, puede que en este caso se tratara de un hijo de Romero, que tome el apellido de la madre (Urraca Sanz o Sánchez) y de otro adoptivo, pues en lo sucesivo, tanto Romero Sánchez como el tal Juan Romero, grandes terratenientes, alternarán perí- odos de estancia en Alcaraz (en donde Juan Romero “de Las Llamas” será procurador universal, o sea, representante de las dueñas e hidalgos) y otros en El Bonillo, donde tienen sus tierras, en tanto que Rodrigo Vandelvira parece que no vuel- ve a salir de Alcaraz, donde es arrendador de alcabalas del viento (suponiendo no haya dos personas con nombre de Rodri- go), al menos desde 1526, en que hace una “yguala” con el Ayuntamiento. Como podremos ver, en diciembre de 1537 lla- man desde Albacete a un cantero llamado Rodrigo de Vandelvira, pero todo parece indicar que es una confusión con el nombre de Andrés, porque nunca encontramos a un Rodrigo ejerciendo este oficio.

19 La “iguala” o “avenencia” suele ser un acuerdo entre el municipio y un hidalgo, por el que se permite su participación en los oficios públicos y demás beneficios de vecino, previo pago de un canon concertado con él. Pero también sabemos que Rodrigo es un recaudador de la alcabala del viento, por lo que no está claro el acuerdo de 22 de enero de 1527 (“manda- ron librar a Rodrigo de Vandeluira doze ducados que se ygualo con la çibdad el anno pasado por el alcauala de pan de los forasteros, que haforro segund pareçio por el asyento que fizo con la çibdad con los regidores del anno pasado”).

Podemos añadir que poco antes, el 29 y 30 de septiembre, se abona a Juan Romero de Las Llamas, procurador universal, treinta ducados que se habían tomado a Rodrigo de Vandelvira, de la alcabala del viento, otras que se tomaron a otros arrendadores, y ciertas cantidades por dos viajes que hizo a Granada, en los que estuvo 200 días. Y que el 13 de octubre se nombra como jueces “en el pleyto de Rodrigo de Vandeluira” a Francisco Guerrero y Alonso Guerrero, aunque ya no sabemos si el pleito es de hidalguía o por otra razón.

20 TORAL PEÑARANDA, E.: “Origen castellano de los antepasados de Andrés de Vandelvira”. Boletín del Instituto de Estu- dios Giennenses, Jaén, abril-junio de 1989, pp. 31 y 33. A lo largo del siglo XVI Rodrigo y Gabriel de Vandelvira empren- den sus probanzas en la Chancillería buscando la ansiada ejecutoria (AHP Ab, MUN 245, fol. 351. Carta de Felipe II -24 de febrero de 1576- sobre probanzas de hidalguías de sesenta vecinos de Alcaraz). Sabemos que Rodrigo será reconocido como tal hijodalgo, al menos por un tiempo, pero también sabemos que en 1599, Diego de Córdoba“protesta porque dice que a los Vandelvira... los tiene por hombres llanos”; aunque el repartidor Alonso Rodríguez de Munera opina lo contra- rio.