CAPÍTULO 4 MARCO TEÓRICO
4.1. INDUSTRIAS CULTURALES Y COMUNICACIÓN
4.1.1. LA ESCUELA DE FRANKFURT Y EL CONCEPTO DE INDUSTRIA CULTURAL
Entre 1944 y 1947, Theodor Adorno y Max Horkheimer comenzaron a escribir su libro titulado Dialéctica del Iluminismo, el cual contiene un capítulo llamado La industria cultural: Ilustración como engaño de masas, en donde exponen sus ideas acerca la industria cultural, la influencia que tienen estas industrias en las personas y la uniformidad de sus mensajes.
Adorno y Horkheimer confirman que la industria cultural se muestra como un negocio que forma recursos tecnológicos, los cuales terminan siendo recursos de dominación sobre el receptor, como son la radiodifusión y el cine en ese tiempo. En la actualidad existen diferentes dispositivos que se consideran recursos tecnológicos, como son el teléfono móvil, internet, la radio, y el televisor, estos funcionan como transmisores de mensajes. En particular para esta investigación se tomarán en cuenta la radio y la televisión como industria, por la transmisión a nivel masivo de sus mensajes.
Dentro de lo que se puede encontrar en los mensajes que las industrias culturales ofrecen a la sociedad por medio de sus recursos está la diversión y el entretenimiento, los cuales están inmersos en las canciones y programas televisivos.
Específicamente, los ritmos de la música grupera, tienen una presencia en los oídos de las mujeres por la constante repetición por parte de la radio, en tanto que su
52
vista se llena de las imágenes que emite de manera constante la televisión, las cuales muestran la misma música transmitida por la radio, pero ahora de manera visual.
La intención de la presencia constante de la música, es generar una aceptación por parte de quien la recibe, ya que “la industria de la cultura demuestra la aceptación inconsciente del conformismo y de lo establecido, cómo actúa esa industria para que lo insensible triunfe y la crueldad se convierta en un objeto de consumo audiovisual.”
(Muñoz, 2000:108). Entre los principales recursos que utilizan las industrias para poder tener acercamiento al público están la radio y la televisión, mismos que transmiten productos musicales, los cuales presentan temáticas misóginas, que son consumidas por las mujeres.
Las industrias ponen al alcance de las mujeres este tipo de canciones, repitiendo las temáticas entre canción y canción; esto lo hacen de manera romántica o burlona, lo cual provoca diversión para poder generar aceptación del contenido misógino de algunas de las canciones de la música grupera.
Esta difusión masiva de mensajes puede dar como resultado mensajes estandarizados los cuales tienen como características dos limitantes: por un lado, las económicas, y por otro, las ideológicas. Por lo que “la industria de la cultura se mueve con pocas variaciones respecto a sus prototipos.” (Muñoz, 2005:131) Esto produce que los mensajes se repitan constantemente, por lo que es común que existan clichés en las letras de las canciones, por tanto, es común escuchar canciones cuya temática gira en torno al amor y desamor (INMUJERES). Lo anterior refleja tanto la falta de creatividad por parte del productor, como la intención de facilitar la comprensión de los mensajes emitidos. Cabe mencionar que no solo estos mensajes pueden ser emitidos por la música grupera; sin embargo, es la que para esta investigación interesa, ya que según la escuela de Frankfurt tanto el público como los mensajes son diversos y homogéneos.
Dichos mensajes permiten que algunas de las canciones de amor y desamor atribuyan ciertas características a la mujer; los temas frecuentes hacen referencia a lo
53
que se vive en una relación sentimental, y con su constante repetición, van definiendo dichas características hacia la mujer.
Para poder difundir de manera masiva estos mensajes, las industrias ofrecen diferentes productos culturales al público como son la música, obras de teatro, películas, pinturas, libros, entre otras. Cabe mencionar que los productos culturales son aquellos producidos por el ser humano con cierto valor estético, los cuales son creados por las industrias culturales.
Tanto Adorno como Horkheimer, no solo estudiaron la industria cultural desde un punto de vista económico, sino que también, como lo menciona Muñoz, “su planteamiento abarcará los ámbitos más diversos, que van desde una descripción de los resortes económicos que inciden en las „nuevas supersticiones‟, hasta detallar los efectos psicológicos masivos que las letras de la canción de consumo pueden provocar al incitar al ciudadano a una visión simplista de las relaciones humanas” (Muñoz, 2005:119).
Es decir, las industrias culturales no sólo tienen la intención de producir, reproducir y transmitir diversos contenidos, sino también de intervenir en las relaciones humanas a nivel masivo e interpersonal. Como ejemplo, tenemos las temáticas de las canciones de la música grupera, las cuales representan, reproducen y refuerzan los roles de las mujeres y los hombres en una relación interpersonal.
En cuanto al producto cultural, Othon Téllez define a dicho producto como “aquél elaborado por el hombre como una muestra de su manifestación cultural, con valores sociales de grupo que fortalecen su identidad, representan su gusto y la estética del momento histórico y, en nuestro caso, aquel producto que, a diferencia del común de los demás productos culturales, se identifica por poseer mayor información estética sobre la manifestación cultural analizada.” (Téllez, 1998).
Sin embargo, retomando a Horkheimer y Adorno, estos autores consideran que no precisamente son artísticos algunos productos como la radio y las películas, pues el valor estético se pierde cuando son parte de la industria y se convierte en negocio;
recordemos que éste es el principal objetivo de la industria, ya que “…la industria
54
cultural pone fin a la idea estética o intelectiva creadora porque tal es su sentido y función últimas.” (Muñoz, 2000:109).
Por lo anterior, se puede considerar que la música refuerza y reproduce ciertos valores sociales que muestran el papel de subordinación de la mujer en una cultura patriarcal, es decir, la música como producto cultural representa valores sociales, los cuales fortalecen la identidad de un grupo. En este caso, el contenido de las canciones gruperas de alguna manera refuerza la imagen patriarcal de nuestra sociedad, la cual demuestra las relaciones desiguales entre mujeres y hombres, al igual que representa y refuerza la violencia contra la mujer. Por otro lado, su difusión masiva tiene como intención ofrecer música de consumo y de fácil asimilación, por lo cual es posible que se naturalice su contenido.
Los principales generadores de este producto son los medios de comunicación de masas, los que, mediante dispositivos tienen la posibilidad de insertarse en la vida de las consumidoras, como lo hacen con el producto musical.
Como parte de la industria cultural, la música grupera presenta algunas canciones con tópicos de amor y desamor. En el caso de lo segundo, se refleja de manera agresiva contra la mujer, por lo que se construyen atributos negativos hacia ella. Sin embargo, debido a que este tipo de canciones son producidas y diseñadas de manera sencilla para su aceptación y fácil venta, es posible que las consumidoras de la música grupera no se percaten o bien no tengan preocupación por su contenido, sino por su ritmo tan contagioso. Cabe puntualizar, y como se ha señalado anteriormente, que no todas las canciones de música grupera muestran estas características.
De esta manera, se puede mencionar que en su mayoría la música grupera que emiten algunas estaciones de la industria de la radio “está hecha para ser consumida pero no meditada y basa buena parte de su éxito en la repetición y en el placer del reconocimiento que siente el oyente, quien no llega a saber si una canción le gusta o no, sencillamente la sabe y la repite, de tanto oírla” (Loscertales, Felicidad. Núñez Trinidad, 2007: 200).
55
En particular, “la industria musical mexicana también tiene una historia larga de ser una de las más prolíficas del continente. La capacidad de estas industrias de diseminar sus productos a enormes públicos nacionales e internacionales señala su importancia como medio para moldear gustos y trasmitir valores a todo el hemisferio.”
(Szurmuk, y McKee, 2009: 23).
Es decir, la industria musical posee la capacidad de reproducir fácilmente la música, la cual tiene gran alcance por la dispersión de la misma entre las mujeres, logrando segmentar a la sociedad en cuanto a gustos, ya que durante mucho tiempo se pensó que la música grupera estaba dirigida a gente pobre o de clase baja por provenir de los estados de la República. Sin embargo, en la actualidad se aprecia que por la proliferación de la música grupera, ésta se ha posicionado en el gusto de mujeres de diversos estratos socio-económicos y niveles profesionales, algo que es necesario probar en la práctica.
4.1.2.1. ADORNO Y LA MÚSICA
Theodor Adorno, como se mencionó anteriormente, fue uno de los miembros de la escuela de Frankfurt y director de la misma, pero también parte de sus estudios los dedicó a la música. Esos estudios fueron de gran importancia para su vida como pensador. Dentro de sus pensamientos situó a la música en dos aspectos, la música seria y la música popular. La música seria, de acuerdo a su Teoría estética, era considerada como música genuina, mientras que la música popular no era música genuina pues no transmitía los sentimientos del artista como la música seria, sino que era un producto de la industria cultural, que representaba los intereses del estado con el fin de dar forma a la sociedad llamada cultura de masas.
Esta música, según Adorno, era la que ayudaba a mantener a la industria cultural o industria de entretenimiento, por lo que la utilidad que se le daba a esta música era la de entretener y acompañar algún tipo de baile.
56