II. Marco teórico
II.2. Internet insegura y clickstream
II.2.1. Estadios en la evolución de internet
Las TIC se sustentan en una evolución de cuatro estadios, cada uno construido sobre el anterior (Baricco, 2019). Estos estadios hacen posible una captura de datos constante y usos indebidos que explican el socavamiento de la privacidad cibernauta, y son:
Internet, Web, plataformas y apps. El origen de esta distopía está en el capitalismo fragmentado, que en palabras del filósofo Francesc Llorens:
La crisis de la privacidad es un efecto directo de la fragmentación del capitalismo, originalmente un fenómeno económico, en “formas” de mayor concreción: capitalismo emocional, cognitivo, de plataformas, de vigilancia…
(Llorens, comunicación privada por Twitter, 3 de septiembre del 2019)
El capitalismo de plataformas y vigilancia crea el problema de privacidad que se remarca en la investigación y del que adolece el contexto educativo. Los datos educativos se explotan y se entienden como materia prima que refinar para conseguir rédito. Por consiguiente, el contexto educativo es sensible y requiere de una seguridad y privacidad de datos adecuada a las leyes de protección de datos, en concreto, al RGPD (EP and the CEU, 2016).
II.2.1.1. Internet
El protocolo TCP/IP (Stevens, 1994), que activa la circulación por las autopistas digitales de la información, término acuñado por Al Gore (Broad, 1992), no es privado.
Los protocolos de transmisión permiten enviar paquetes de datos a las redes informáticas. Estos paquetes están diseñados por defecto para contener dos partes; una con la información de la transmisión y la otra con el contenido a transmitir:
• La parte que contiene información de la transmisión se entiende como la pública. En esta se establece, entre otra información, la IP que identifica el origen y destino de los paquetes de datos. La parte pública es analizable por ley (Telecommunications, n.d.).
• La parte que contiene el contenido de datos transferidos, es decir la conversación entre pares, se entiende como parte privada, cuya seguridad puede elevarse mediante encriptación.
Estas dos partes muestran un Internet en un primer estadio hacia la realidad distópica vivida hoy en cuanto a falta de privacidad digital (Goldberg, 2007; Goldberg, Wagner, &
Brewer, 1997). Esta se entiende como la génesis de la infraestructura protocolaria de interconexión digital, que es de base abierta y de control. Cualquiera que esté escuchando puede saber quién envía datos a quién, con qué frecuencia, en qué momento e incluso el volumen de la conversación según cantidad de datos enviados. El objetivo es crear un perfil del navegante con el que conseguir rédito. A esta creación de perfiles se le llama dossier effect y los que mercadean con ellos data brokers (Rosenbaum, 1997). La importancia de los datos es notable y configura un estado de vigilancia activa (Zuboff, 2015) por los beneficios que aportan grandes cantidad de datos
“perfilizados” (Mayer-Schönberger & Cukier, 2013).
Este primer estadio de interconexión digital de las personas, es decir, de la génesis del mundo virtual en el que las personas trascienden a cibernautas, no está diseñado por defecto para ser absolutamente privado (Seničar, Jerman-Blažič, & Klobučar, 2003). Si los cibernautas son aquellas personas que navegan por el ámbito digital,
ineludiblemente están desprovistos de privacidad al completo si no se usan procedimientos específicos para evitarlo, como Tor o FreeNet (Goldberg, 2007).
II.2.1.2. Web: HTTP y HTML
El segundo estadio de interconexión sucede con el surgimiento del protocolo HyperText Transfer Protocol (HTTP) (Berners-Lee, Fielding, & Frystyk, 1996) y el lenguaje de marcas HyperText Markup Laguage (HTML) (Berners-Lee, Connolly, Muldrow, &
DTDs, 1986). El protocolo HTTP establece un modelo de comunicación entre dispositivos cliente y servidores de documentos. El lenguaje HTML facilita la creación de documentos digitales hiperconectados a partir de la información generada en la vida real.
En este segundo estadio se permite digitalizar la información disponible en papel, a modo de revolución evolucionada de la imprenta de Gutenberg. El binomio HTTP/HTML supone una disrupción digital. Permite trascender de lo estático real tangible a lo estático digital intangible. Los distintos documentos HTML hiperconectados crean la llamada World Wide Web, o simplemente Web (Berners-Lee, 1992). Esta revolución digital marca el camino hacia la interconectividad que vivimos actualmente.
El creador del HTTP y el HTML es Tim Berners Lee, que en sus propias palabras creó este sistema con la voluntad de ser abierto, afirma que la situación ha virado hacia un estado de poder centralizado en unos pocos y que debe revertirse. Así lo expresa en su nuevo proyecto Solid (Inrupt Inc., 2019):
Solid fue creado por el inventor de la World Wide Web, Sir Tim Berners-Lee. Su misión es remodelar la web tal y como la conocemos.
Solid permite a los usuarios y organizaciones separar sus datos de las aplicaciones que los utilizan (Inrupt Inc., 2019).
A pesar de sus buenas intenciones, Berners Lee es, en gran medida, culpable de la situación al no proveer inicialmente a sus protocolos de medidas de seguridad o privacidad.
La definición del protocolo HTTP (Berners-Lee et al., 1996) sirve de oráculo para comprender en profundidad la desprotección de los cibernautas cuando comparten información de la vida real o la generan con la simple navegación en el ciberespacio. Así se explicita en el punto 12.3. Abuse of Server Log Information:
Un servidor está en condiciones de guardar datos personales sobre las peticiones de un usuario que pueden identificar sus patrones de lectura o temas de interés. Esta información es claramente confidencial por naturaleza y su manejo puede estar restringido por la ley en ciertos países. Las personas que utilizan el protocolo HTTP para proporcionar datos son responsables de garantizar que dicho material no se distribuya sin el permiso de ninguna persona identificable por los resultados publicados (Berners-Lee et al., 1996).
En nuestro mundo digital interconectado los cibernautas generan trazas. Dichas trazas quedan almacenadas en registros dentro de los servidores web a las que acceden. Al utilizar el conjunto de las trazas almacenadas, aunque contengan datos personales anonimizados o seudonimizados, los cibernautas pueden ser identificados y desproveerse de su privacidad (Weippl & Min Tjoa, 2005).
II.2.1.3. Plataformas
El tercer estadio se inicia con la web dinámica. Los avances en los scripts de navegador y de servidor convierten a cualquier página web en un canal de comunicación entre personas y bases de datos basada en formularios (Preibusch, Krol, & Beresford, 2013).
Esto es posible por la evolución de los protocolos y tecnologías de la infraestructura Internet y Web. Los cibernautas pueden tanto leer información personal como enviarla a voluntad propia.
En este estadio nacen los foros, las redes sociales, las tiendas online y plataformas de bienes/servicios cuya información enviada por los cibernautas es consentida voluntariamente (Parker, Van Alstyne, & Choudary, 2016).
II.2.1.4. Apps
El cuarto estadio facilita el acceso abierto y continuado a plataformas. Tras la invención del smartphone (Egelman, Felt, & Wagner, 2013) se pone a disposición un acceso directo a la Web mediante aplicaciones llamadas apps. Las apps son una extensión de las plataformas y, por consiguiente, de la Web. Estas apps para móviles usan una serie de tecnologías web que conectan directamente con las plataformas.
Incluso existen las llamadas WebApps, que son aplicaciones para móviles con un navegador incrustado con conexión directa a las plataformas web (Wetherall et al., 2011). En consecuencia, las apps permiten el acceso a un entorno digital de dudosa privacidad (Razaghpanah et al., 2018, 2015; Vallina-Rodriguez, 2017), en la que es muy fácil hacer un seguimiento sin que el usuario sea consciente de ello (Exodus Privacy, 2019).