• No se han encontrado resultados

ETERNO RETORNO

In document REVISTA DE ESTUDIOS ALBACETENSES (página 195-200)

LAS TRES JOYAS DE HELLÍN*

5. ETERNO RETORNO

En la década de los setenta del siglo XX surge en Nava de Campana una celebración innovadora, fruto de la ruralización

“modernizadora” que supuso la colonización. Se trata de la Zurra (o

“Zurrida”) del bidón, rito festivo que consiste en arrastrar un bidón viejo de gas-oil o aceite lubricante de motor atado a un tractor, coche o moto durante la última noche de las fiestas patronales dedicadas a San Francisco de Asís13. El objetivo explícito de la Zurra es mantener despiertos a los vecinos toda la noche, intentando apurar el tiempo de fiesta hasta el final. Los bidones arrastrados en la Zurra pueden llegar a impactar con los vehículos de aquellos incautos, olvidadizos o ignorantes del festejo que no hicieron caso de los avisos que recomiendan no aparcar esa noche por las calles. En la práctica, la Zurra puede llegar a convertirse en la coartada perfecta para el desenfreno e incluso para castigar a quien no se integra convenientemente en la comunidad.

A lo largo del último decenio se han incorporado a las fiestas algunas celebraciones nuevas, algunas lo hacen de modo vacilante o pasajero, pero alguna parece haber arraigado con fuerza. Hablamos de las carrozas y comparsas, muy comunes en el contexto comarcal y regional. Consisten en un desfile de carrozas de fantasía en el que se participa a través de las comparsas, grupos de amigos organizados para participar en la fiesta y cuya principal característica es la estratificación por edades, que no ya por sexo, y su contenido carnavalero. Los miembros de la comparsa crean la carroza para la fiesta y desfilan disfrazados en consonancia al tema de la carroza, repartiendo cuerva14 y algo de picoteo a los espectadores.

sin excepción, aunque, objeten algunos, “fuera de Franco”. Sin embargo, en la segunda generación los ensalzamientos son menos unánimes y se matiza o discrepa directamente acerca de la bondad de la colonización, aduciendo que la colonización no equivalió a un regalo ni mucho menos, y que el trabajo y padecimiento de los colonos y sus familias sobrepasó con mucho lo que les pudieran dar. Quienes critican ponen el énfasis en los favoritismos hacia los “enchufados” y en lo injusto que era todo, pues mientras unos se mataban a trabajar sin siquiera tener posibilidad de protestar, otros tenían bastante con “arrimarse a buena sombra que les cobijara”. Parece lógico que ante unas circunstancias nuevas, la visión de las generaciones siguientes cambie, después de todo, la segunda generación sería la primera en padecer las consecuencias derivadas de la imposibilidad de dividir el lote, así como la definitiva adaptación de la agricultura nacional a la economía de mercado.

Esta última cuestión, la transmisión patrimonial, es la gran obsesión de los colonos y sus descendientes, un leit motiv comprensible si se considera que han luchado lo indecible para tener lo que tienen, lo pagaron con su trabajo, dinero y padecimientos y en cambio no pueden legarlo, como haría cualquier otro, a sus descendientes.

Desde su punto de vista es una injusticia, en la que se les niega la continuidad que sus hijos y nietos representan. Esa es la causa de que los poblados estén languideciendo, aunque por otra parte reconocen que el mañana ligado a la agricultura resulta más que incierto: “¿Si tenemos futuro? Como vivir sí, la agricultura no”.

A pesar de todo, la agricultura se mantiene y continúa adelante tras los cambios, como demuestra la reciente empresa cooperativa que se ha puesto en marcha en Mingogil, donde incluso se procesan productos que no se cultivan en la zona regable (caso de la alcachofa). Incluso hay quien, a causa de la crisis, vuelve a la agricultura después de haber pasado diez o veinte años fuera de su pueblo. Se trata, sin embargo, de un espejismo. En su mayoría, los más jóvenes, siempre atentos a cualquier iniciativa que permita la continuidad de una forma de vida por la que han padecido y amado sus padres, no tienen más opción que salir de allí.

Casualmente, cuando comenzaba el trabajo de campo, un joven administrativo de veintisiete años empleado en el PRODER nos comentaba que él era oriundo de Cañada de Agra, y que aunque ya no vivía allí, según su experiencia, los pueblos de colonización eran el lugar ideal para los niños: siempre de un lado al otro, sin coches,

en contacto con la naturaleza, con sitio para andar en bicicleta y jugar con los amigos. Un recuerdo compartido por muchos pero que se desvanece, quien sabe si para siempre.

La excesiva dependencia de la agricultura con que nacieron los poblados y la rigidez del sistema de transmisión patrimonial han generado la concentración progresiva de la propiedad de las parcelas y el estancamiento demográfico de los poblados, dando lugar a que un oscuro presagio se abra paso en los vaticinios de futuro de los poblados. Se trata de la “finca única”, el momento en el que el abandono de las explotaciones y la concentración parcelaria las conviertan en una sola de nuevo en manos de un único propietario, cerrando así el círculo que comenzó a trazarse al sacar del orden natural de las cosas unas tierras para dárselas a quienes las trabajaban junto a un pueblo nuevo para que vivieran dignamente como iguales.

BIBLIOGRAFÍA Libros:

Almarcha Núñez Herrador, M. E. 1997. Arquitectura y urbanismo rural durante el período de la autarquía en Castilla-La Mancha:

Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones e Instituto Nacional de Colonización. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.

Balsera, M. y Hortigosa, M. 1990. Itinerario geográfico por las Nuevas Poblaciones carolinas. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba.

Camacho Rodríguez, J. A. 1983. Historia de un colono: Pedro Ca- macho, La Carolina. Seminario de Estudios Carolinenses.

Halbwachs, M. 1950. La mémoire collective. Paris: PUF.

Hamer Flores, A. 2009. Las Nuevas Poblaciones de Andalucía y sus primeros colonos (1768-1771). Madrid: Bubok Publishing.

Merchán, A. 1996. La Reforma Agraria en Andalucía: El Primer Proyecto Legislativo (Pablo de Olavide. Sevilla 1768). Paris.

Universidad de Sevilla. Sevilla:

Monclús, F.; Oyon, J. L. 1988. Colonización agraria en España 1855- 1973. Políticas y técnicas en la ordenación del espacio rural.

Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 476 pp.

Ortega Cantero, N. 1979. Política agraria y dominación del espacio.

Orígenes, caracterización y resultado de la política de colonización planteada en la España posterior a la Guerra Civil. Colección Ciudad y Sociedad. Madrid: Editorial Ayuso.

258 pp.

Palacio Atard, V. 1989. Las “Nuevas Poblaciones” andaluzas de Carlos III. Los españoles de la Ilustración. Córdoba: Cajasur.

Palenzuela, P.; Hernández, J. 1995. Poner Monachil en el mapa.

Estudio antropológico de un proceso de transformación cultural. Granada: Universidad de Granada-Diputación Provincial de Granada.

Pérez Fernández, F. J. 2011. Siete años historiando en las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. 2003-2010. Madrid: Bubok Publishing.

Rivero Serrano, J. 2003. Arquitectura del siglo XX en Castilla-La Mancha, Madrid: Celeste.

Romero, J. J.; Zoido, F. 1977. Colonización agraria en Andalucía.

Sevilla: Instituto de Desarrollo Regional.

Volúmenes colectivos:

Almarcha Núñez Herrador, M. E. 2004. “La actividad edilicia del Instituto Nacional de Colonización en Cañada de Agra (Albacete)”. En El territorio de la memoria: Homenaje a la profesora Rocío Rodríguez, Juan Agustín Mancebo Roca (coord.), 17-32. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.

Barciela López, C. 1990. “La colonización agraria en España, 1939- 1951”. En Agua y modo de producción, M. T. Pérez Picazo y G. Lemeunier (eds.), 98-120. Barcelona: Crítica.

Barciela López, C. 1999. “La modernización de la agricultura española y la política agraria del franquismo”. En El Franquismo.

Visiones y balances, R. Moreno Fonseret y F. Sevillano Calero (eds.), 225-270. Alicante: Universidad de Alicante.

Barciela López, C.; López Ortiz, M. I. 2000. “La política de colonización del franquismo: un complemento de la política de riegos”.

En El agua en la Historia de España, C. Barciela López, J.

Melgarejo Moreno (eds.), 325-363, Alicante: Universidad de Alicante.

Barciela López, C.; López Ortiz M. I. 2005. “El fracaso de la política agraria del primer franquismo 1939-1959. Veinte años perdi-

dos para la agricultura española”. En Simposio sobre política agraria1939-1959, 1-52. Alicante: Universidad de Alicante.

Villanueva Paredes, A.; Leal Maldonado, J. 1991(dir.): La planificación del regadío y los pueblos de colonización, volumen III de la Historia y Evolución de la Colonización Agraria en España.

Madrid: IEAL (MAP), IRYDA y SGT (MAPA), DGAV e ITUR (MOPT).

Nogués Pedregal, A. M. 2006. ““Dar valor” y “poner en valor”. Dos estrategias para el desarrollo significativo del patrimonio en contextos turísticos”. Actas del II Congreso Internacional de Patrimonio Cultural y Cooperación al Desarrollo, 291-311.

Valencia: Universidad Politécnica de Valencia.

Treviño Carrillo, B. 1999. “La utopía ruralista del primer franquismo en los planes de reconstrucción de posguerra”. Actas de la II Conferencia de Hispanistas de Rusia. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores.

Artículos:

Canales Martínez, G. 1981: “Los saladares de Albatera: un intento de colonización actual”. Estudios Geográficos vol. 42, nº 165.

Madrid. 453-481.

Canales Martínez, G.; Jerez Cordero, D. 1993: “La actuación del Instituto Nacional de Colonización en el municipio de Hellín (Albacete)”. Investigaciones geográficas nº 11. Madrid. 71- 92.

Crecente Maseda, J. M.; Crecente Maseda, R. 2005: “Un proyecto global de puesta en valor. Poblados de colonización de Terra Chá (Lugo)”, PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 52. Sevilla. 119-121.

Fernández del Amo, J. L. 1987: “Mis pueblos de La Mancha”, Punto y Plano nº 4, Madrid.15-21.

Gómez Ayau, E. 1945: “Tutela, posesión y propiedad”. Instituto Nacional de Colonización, serie de estudios nº 15, volumen III. 31 pp. Madrid.

Gómez Benito, C. 2004: “Una revisión y una reflexión sobre la política de colonización agraria en la España de Franco”.

Historia del Presente, 3, (expediente “El final de la cuestión agraria durante el franquismo”, coordinado por A. Mateos).

65-86.

In document REVISTA DE ESTUDIOS ALBACETENSES (página 195-200)