La mayoría de autores coinciden el problema de la mujer y el delito ha sido poco estudiado hallándose ausente de la agenda política legal y penitenciaria de muchos países. "La criminalidad de la mujer se ha ignorado por la· Criminología, teniendo como razón principal el reducido número de población femenina, motivo por el cual se ha dado esta invisibilidad de las mujeres en los estudios sobre el crimen." (Luz María Durán Moreno)
Por otro lado, como ya lo expusimos en el tema anterior, a delincuencia femenina es un asunto que ha sido tratado desde enfoques con una perspectiva teórica tradicional andocéntrica a partir de experiencias masculinas cargado de una serie de prejuicios y enfoques poco convincentes
Los factores del sociales y psicológicos del delito para ambos géneros son comunes, sin embargo desde una mirada de género, existirían otros factores específicos que explicarían la in~erción de la mujer en el delito y en nuevos delitos que antes era de exclusividad para los hombres.
A partir de· los años setenta del siglo pasado, la mujer se ha venido incorporando a diferentes los campos de la vida de la sociedad reservada sóJo para los hombres empleo, vida política, educación entre otros, incluida a las actividades delictivas relacionadas con la desviación social y diferentes tipos de delitos. Desde entonces también se comienza a observar un incremento de mujeres en prisión, razón por la cual los
especialistas y los nuevos enfoques feministas y de género se ven obligados a dar nuevas explicaciones a este hecho, ubicarla a estas en el ambiente social en que se desenvuelve y diagnosticar la motivación a delinquir.
Como ya lo señalamos en el tema anterior los factores del sociales y psicológicos del delito para ambos géneros son comunes, sin embargo desde una mirada de género, existirían otros factores específicos que explicarían la inserción de la mujer en el delito y en nuevos delitos que antes -era de exclusividad para los hombres. A continuación indicaremos algunas teorías
a) Factores del delito femenino.
Rosa del Olmo, al respecto nos indica que a partir de las décadas del 70 y 80 del siglo pasado:
"Surgen otras teorías sobre la criminalidad femenina, como por - ejemplo la teoría de la nueva criminal, donde se plantea que la liberación creciente de la mujer provoca la aparición de una
"nueva criminalidad': caracterizada por la violencia con lo cual se asume que la mujer, al delinquir, está adquiriendo roles masculinos (Adler, 1975).
En segundo lugar, la teoría de la necesidad economlca,- Este enfoque destaca la importancia de las condiciones de pobreza y las estructuras y culturas que se originan de la misma - pobreza, y por tanto, la necesidad de estudiar las relaciones entre la criminalidad femenina y las oportunidades para el trabajo legítimo que pueden competir con oportunidades para el trabajo ilegal. Sugiere que la criminalidad femenina, se debe
a
la necesidad económica ya que,a
medida que progresa la emancipación de la mujer, tiene que satisfacer sus propias necesidades y no puede seguir asumiendo una actitud paterna/isla y dependiente del hombre;y en tercer lugar, la teoría de las oportunidades económicas, la cual sostiene que la criminalidad femenina es producto de un acceso más amplio
a
las estructuras deoportunidad económica: que la participación de la mujer en la institución económica ejerce una fuerte influencia sobre su elección de una conducta criminal." (1996: 10-19)
Señala que las tres teorías consideran la modernización como una variable clave para comprender las modificaciones de la criminalida_d · femenina aunque, siguen, al igual que las teorías anteriores, buscando explicaciones de tipo individual.
Hoy en día una de las preguntas que inquieta respecto al delito femenino es dónde se ubica el cambio: si en que en esta sociedad de nuestros días la mujer transgrede más o si en que transgrediendo tanto como en épocas anteriores se la descubre y/o sanciona más. El interrogante involucra obviamente los cambios sociales que gestan y suponen la incesante transformación del rol de la mujer dentro de su medio social.
La -mayor participación actual de la mujer en el mundo del delito tal vez se deba a que ella efectivamente transgrede más que antes, en la medida en que va logrando desprenderse de los controles sociales informales que moldeaban y sometían su conducta en forma selectivamente más intensa que la de los varones. Sin embargo, también podría pensarse que la transgresión de la mujer salió del ámbito doméstico-privado para expresarse a través de nuevas formas en los diversos escenarios de la vida social en los que incursiona como nunca antes había -incursionado (trabajo, medios de comunicación, política, etc.). Así, al hacer visible su conducta, las mujeres se exponen más a·
ser-detectadas y sancionadas.
El delito, como la conducta desviada en general, para constituirse como tal precisa ser detectado y ser objeto de una acusación pública. De lo contrario queda excluida la posibilidad de sanción -social y penal- que le es inherente. El terreno del delito es el terreno de lo público: aún siendo cometido en el ámbito privado, la sociedad lo transfiere a la escena
pública (y/o societal) cuando lo detecta y pretende ejercer su poder de sanción. La visibilidad también se vincula estrechamente con la noción de delito: la transgresión "invisibilizada" no es objeto de acusación.3 Martha Romero Mendoza4 señala en forma resumida que: Los estudios con perspectiva de género han hecho importantes contribuciones en el plano epistemológico de la criminología, en la medida en que_ han faci1itado la redefinición de conceptos al cuestionarlos y al enriquecer los paradigmas de ésta. En esa perspectiva considera que:
• Los conceptos de sexismo y poder patriarcal son inherentes al género. Lo patriarcal y sus privilegios permanecen como parte de la cultura y por ende permean tanto la criminología, como los procesos criminales y de criminalización y la forma en que hombres y mujeres se enfrentan a la ley.
• La perspectiva de género la criminalidad femenina, debe tomar en consideración para ello cuatro ejes analíticos: poder, controles, violencia y equidad.
• El poder, de acuerdo con López-Rey (1983), es la capacidad, habilidad, energía o fuerza para hacer o no hacer, para provocar o prevenir algo que se estima beneficioso o no. Favorecen su acción elementos como la corrupción, la ideología y la insatisfacción ante determinadas circunstancias o situaciones que afectan a clases o a grupos diversos. El poder así considerado puede ser político, ideológico, económico, científico o de cualquier otra índole y controla a más de la mitad de la población: mujeres, niños y ancianos.
• El poder se ejerce por medio del segundo eje, que es el control · social, con dos modalidades: los controles informales (educativos- persuasivos) y los formales (represivos). Entre los informales los más significativos para las mujeres, porque resultan ser más severos y
3 http://www.cnm.gov.ar/areainterv/carc95/inv3_3.htm
4 Martha Romero Mendoza. ht1p://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=970272 Salud mental, Vol. 26, N>. 1, 2003, pp. 32-41
efectivos, son la reputación, el control del cuerpo, la restricción del espacio y de determinadas actividades, que permiten definirlas como mujeres buenas o malas_
• Las mujeres que desobedecen, que se fugan de casa, que son sexualmente activas o que han quedado embarazadas en contra de los deseos del marido o del padre, y las madres ¿inadecuadas?, son más vulnerables a sufrir los controles formales que ejerce el Estado a través del castigo o la etiquetación psiquiátrica_ Es decir tienen más probabilidades de ser encarceladas o segregadas, o de que se les controle formálmente_
• Una forma de ejercer el control sobre las mujeres es por el miedo, sentimiento instalado en sus vidas por el ejercicio de la violencia, la que constituye el tercer eje analítico_ Las mujeres que han sufrido violencia, independientemente de si ésta se dio en la niñez o en la etapa adulta, tienen mayores riesgos de padecer depresión y ansiedad, estrés, dolor y fobias_ Asimismo, . son más propensas al abuso de sustancias y a desarrollar conductas negativas con respecto a su salud (Campbell, Kub y Rose, 1996; Galbraith y
R~binstein, 1996; Romero y Cols, 2001; Staton, Leukefely y Logan, 2001 )-
• El abuso físico y sexual incrementa el riesgo de que se arreste a las mujeres por actos violentos_ Además, se pueden presentar mecanismos de ¿desviación¿ como huir del hogar, déficits en la habilidad cognoscitiva y el aprovechamiento, involucramiento con parejas delincuentes y fallas en el aprendizaje de las habilidades psicológicas necesarias para un desarrollo adulto exitoso (Widom, 2000)_
• Finalmente, desde el punto de vista del análisis de género, todo aquello que en el sistema económico y social impida o retrase sistemáticamente el acceso de hombres o de mujeres a algún derecho universal, constituye una inequidad de género_ Las mujeres qLJe i:lelinquen no sólo dejan de ejercer actividades y de disfrutar de
bienes a los que tienen derecho, sino que se ven excluidas de la mayoría de las posibilidades de obtenerlos, es decir, viven en exclusión social.
• Por lo tanto, dadas las condiciones de desigualdad social que prevalecen para la mujer que delinque, si el sistema de impartición de justicia no las toman en cuenta, terminará por imponerse una justicia parcial. Mientras se apliquen sanciones análogas a condiciones que no son iguales, lo que se va a producir es una situación de desigualdad real y profunda.
b) Tipos de delincuencia femenina.
La conducta delictiva es la expresión de una psicopatología de alteración psicológica y social, pero en el caso la mujer delincuente, no solamente es una persona enferma, sino el emergente de un núcleo familiar conflictivo ..
Según Marchiori, (1989: 181-212) las conductas delictivas y antisociales más frecuentes en las que incurre la mujer son:
a) La Prostitución.- La mayoría de las prostitutas son hijas ilegitimas o han tenido una mala relación con su padre, y esto se debe a la privación de ser amada de su padre, las experiencias traumatizantes pueden impulsar a la joven hacia conductas masoquistas de autodestrucción.
b) .Et Homicidio.- Especialmente en la mujer se observa el homicidio pasional. Es difícil, observar que la mujer llegue a una conducta de homicidio por problemática de alcoholismo, como se ve frecuentemente en el hombre. El homicidio se produce en la mujer para solucionar un conflicto interpersonal, que se desencadena después de un lento proceso en el que la mujer se siente despreciada, marginada y humillada.· Son los crímenes en que la mujer espera una circunstancia en la que la víctima se encuentra de espalda o dormido para agredirlo hasta matarlo.
Sin lugar a dudas en la mayoría de los crímenes de la mujer existe una elación afectiva ente el autor y víctima del crimen, es decir hay un proceso emocional que desencadena el crimen.
También se han observado homicidios por procesos paranoicos en que la mujer se cree perseguida, con conductas delirantes. En estos casos es interesante observar que estas victimas consideradas como "brujas"
son mujeres ancianas en su mayor parte. Sin embargo cabe observar que los aspectos depresivos y confusionales de la mujer ya se habían formado antes del delito, así como una gradual desorganización de la personalidad que se proyecta en el crimen. El delito se realiza para ocultar la relación por temor al castigo y rechazo familiar.
e) El Robo.- No es común el robo con violencia ya que la mujer elige otros medios para apropiarse de objetos, estos medios son sin agresividad o fuerza, prefiere la simulación, la distracción de la víctima.
d) Tráfico de Drogas.- Dentro de los delitos contra la salud en la mujer predomina el tráfico de drogas, particularmente. La mujer actúa en el tráfico de drogas como miembro de una organización, está consiente e identificada con sus actividades, las cuales justifica a través de mecanismos de racionalización (no conseguí trabajo, me despidieron, no tengo que dar de alimento a mis hijos).
La criminóloga norteamericana L. Maher, sostiene que:
" .. .las investigaciones sobre las mujeres consumidoras sugieren que la cuestión drogas/criminalidad es mucho más compleja para la mujer que para el hombre ya que esta relación parece estar mediatizada por cuatro variables específicas de género, a saber: "a) las mujeres son más propensas a consumir drogas lfcitas; b) la prostitución se convierte en una fuente adicional de ingresos para la mujer; e) algunas mujeres son abastecidas de drogas por sus esposos o compañeros; y d) hasta cierto punto, las oportunidades de distrib.ución y venta están más abiertas a la mujer" ( 1990:114 ).
Teresa Salazar, al respecto refiere: La mujer se ha venido incorporando
con drogas- de allí la importancia de conocer aspectos socioeconómicos de la fémina que ejerce el rol de delincuente en materia de drogas, · ubjcarla en el ambiente social en que se desenvuelve y diagnosticar la motivación a delinquir.
" .... en las últimas décadas, el comercio ilícito de drogas se ha constituido en un grave problema social... El delito de drogas ofrece diversas modalidades en las que la mujer tiene actualmente un rol protagónico En nuestro continente, las mujeres son mayoritarias en casi todas las categorías de desempleados y subempleados, aumentando cada vez más en la mayoría de los países, a pesar de que uno de cada tres hogares en el mundo esta dirigido por mujeres. Ante esta realidad, no es extraño que por ejemplo, la mujer en América Latina se vea ante la opción de incluir, dentro de su margen de adaptaciones que desarrolla para sobrevivir la de escoger un tipo de trabajo actualmente considerado criminal, como es el de su participación en el negocio de las drogas. La necesidad económica, que para la mujer es mayor que para el hombre, en momentos de crisis y desempleo, le ofrecerá mayores oportunidades para el trabajo ilegalque para el trabajo legal." (Salazar: 2007)
La autora citad indica también que
" .. .la mujer no va a ocupar lugares gerenciales ni siquiera intermedios sino que su participación va a estar limitada a . papeles secundarios: trabajar como transportista de pequeñas cantidades de drogas, en muchas ocasiones dentro df!t su propio cuerpo, lo que comúnmente se conoce como trabajo de "mulas': a cambio de una insignificante cantidad de dinero, si se toma en consideración la magnitud de las ganancias de este negocio.
De este - modo, el hombre está involucrado pero permanece frecuentemente impune, beneficiándose del trabajo ilegal de la mujer." (Sala zar: 2007)
Señala también, en otros casos, y particularmente en aquellos países donde se elabora la droga cocaína, la mujer es empleada para desempeñar los trabajos más duros, desde "pisar'' la coca hasta vender su cuerpo como prostituta. O bien, colaborar con uno o más hombres- en muchos casos por razones personales.
Esta nueva condición de la mujer ha contribuido de manera significativa al incremento de mujeres criminalizadas por participar ' en el negocio de las drogas, hecho que se constata al examinar la composición de la población carcelaria femenina a nivel continental incluida el Perú.
A los delitos indicados se suman otros de las mujeres trasgresoras: las maricidas, parricidios, infanticidas y el aborto inducido.
2. 3. Problemas sociales que afrontan las mujeres en situación carcelaria
En las últimas décadas, la tasa de delincuencia femenina en el Perú, al igual que otros países de América Latina va experimentando un crecimiento cada ve mayor. Se sabe que la mayoría de las mujeres encar-celadas proviene de sectores de la población socialmente desfavorecida y que permanece encarcelada por delitos típicos de personas que carecen de poder, han vivido maltrato y han sido violentadas la. mayor ' parte de sus vidas.
En nuestra sociedad en el caso de las mujeres, la marginalidad se acentúa - y se duplica, ya que se les prohíbe todo menos ser abnegadas y dóciles (Romero, 1999).
Los datos epidemiológicos, las estadísticas delincuenciales y los datos etnográficos reportan que cada día mayor número de mujeres s_e ve involucrada en la comisión de actos violentos y delincuencia y que la mayoría de las mujeres encarceladas proviene de sectores de la población económica y socialmente desfavorecida y que permanece encarcelada por delitos típicos de personas que han vivido en la pobreza y que han sido violentadas la mayor parte de sus vidas. (Romero, 2002).