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FIGURAS EN TINTA LISA, PREDOMINANTEMENTE NEGRAS O PARDAS, A VECES ROJAS, CLARAMENTE DEGENERADAS

LAS PINTURAS RUPESTRES

XII.- FIGURAS EN TINTA LISA, PREDOMINANTEMENTE NEGRAS O PARDAS, A VECES ROJAS, CLARAMENTE DEGENERADAS

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la identificación. La cuarta figura es un Cérvido de cuerpo desmesurada- mente alargado, sobre patas muy cortas; su hocico es tan curvado como el del Alce, y sus cuernos cortos y anchos recuerdan también a los de este animal, pero, pero el cuerpo no le correspondería en nada. Otro rumiante, un cáprido probablemente pero sin cuernos debido a la degradación de la roca, está representado corriendo hacia el lado derecho; el color negro ocupa la cabeza y las patas anteriores demasiado cortas pero, al margen de cuatro rayas oblicuas, se limita a los contornos en el cuarto trasero me- jor hecho. – En el mismo friso se encuentra un Ciervo con cornamenta de fantasía, la cabeza hacia abajo como olfateando, con las patas delante- ras demasiado cortas y las traseras demasiado largas. Una Cabra con pe- queñas orejas sin rellenar de color, levanta la cabeza; debemos citar este dibujo y, de bastante mala calidad, un cuarto trasero al lado, así como figura, de orejas tiesas, lineales y divergentes, y que representa muy proba- blemente un lobo privado de la mitad posterior del cuerpo. Otro dibujo de Cánido podría ser identificado como un Zorro, a causa de de la extrema anchura de la cola y del hocico y de la cortedad de las patas. El morro, abierto, deja ver los dientes de la mandíbula superior; es de destacar, tam- bién, el pie tridáctilo de una de las patas delanteras.

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En el mismo panel/friso, y pudiendo ser relacionadas con el mismo conjunto, a pesar de ser de factura bien diferente, se encuentran tres fi- guras. La primera es un hombre pequeño, en color pardo, sin brazos, con piernas lineales, rectas y con nudosidades a la altura de las rodillas y en los pies; un trazo horizontal tan largo como una pierna ocupa el lugar del falo. – La segunda figura, de trazo también delgado y dimensiones tam- bién reducidas, está formado por un cuerpo hinchado sobre el que se insertan dos brazos filiformes, doblados y levantados, dos largas piernas separadas y un largo apéndice parecido a una cola; la cabeza, alarga- da, se asemeja a un hocico.-- La tercera es una extraña figura bípeda que corre hacia el lado derecho y que nos da la idea de un personaje desfi- gurado; las piernas son simples líneas curvadas que soportan un cuerpo horizontal con el busto destacado hacia adelante y un poco levantado, y que termina en una pechera que parece contener un seno, sobre el que se inserta una cabeza de cráneo globulado, morro corto y dos orejas esti- radas; sobre la grupa hay un mechón erizado de largos trazos que imitan la cola de un pájaro pavoneándose. Esta figura no representa ningún ser real, sino un hombre disfrazado o un ser imaginario.

Algo menos extraña es otra imagen negra formada por dos pier- nas de pies de dos surcos que soportan un tronco sin cabeza ni brazos y que tiene también la forma de una cabeza de Cabra montesa, analogía reforzada por dos lagos cuernos curvados; parece que el artista se haya sumergido en la ambigüedad del tema intencionadamente.

Nos podemos referir también a dos pequeños dibujos delgados des- critos en el párrafo anterior, muchas figuras muy pequeñas aparentemen- te humanas. Una consiste en un pequeño cuerpo esférico peinado con dos pequeños lóbulos en la cabeza y flanqueado de dos especies de alas separadas a modo de brazos y soportada por dos trazos divergentes para unas piernas con una nudosidad que representa las rodillas. Otra figura se reduce a dos piernas paralelas que sostienen, en sus partes superiores juntas una cabeza minúscula y un muy ancho gancho.

Un grupo curioso, de ejecución diferente, representa probablemen- te una escena de lucha atlética; a la izquierda se encuentra una mancha curva y alargada, rematada por arriba por una cabeza y por debajo por una punta obtusa. Los otros dos temas parecen representar a dos lucha- dores, uno de los cuales acaba de derribar a su adversario. Este yace en tierra, sobre su espalda, mientras que el vencedor se aleja a la derecha. El vencido, más pequeño, tiene cabeza globular, más gruesa que el tronco, que se retrae hacia las caderas; uno de los brazos se extiende, bajo el cuerpo, el otro es rudimentario; de las dos piernas, una está doblada, la otra estirada pero sin sobrepasar la primera. El vencedor tiene la cabeza enorme y es de aspecto grotesco, con arcos superciliares sobresalientes, frente deprimida, cráneo alargado con oreja visible detrás del occipucio;

la nariz es gruesa y prominente. La cabeza reposa directamente sobre los anchos hombros, así como el tórax, muy amplio, muy ancho con un pezón marcado. Los brazos se extienden horizontalmente; el vientre se estrecha,

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apretado por una cintura marcada por dos trazos simétricos horizontales.

La zona pélvica está descuidada y las piernas son muy pequeñas y están muy mal realizadas; una, doblada y levantada, se proyecta hacia delan- te; la otra, de pantorrilla rellena, está derecha y un poco oblicua hacia atrás.

Probablemente se debe también situar aquí un personaje grueso, rojo, itifálico y de factura particularmente grosera.

b) Figuras de animales (fig. 41). – La misma degeneración de los per- sonajes la encontramos aquí, sin embargo, hay todavía algunos reflejos del arte naturalista, principalmente en la expresión del movimiento. Pre- domina el color negro aunque en ocasiones es rojo. De esta última tintura, citaremos un animal indeterminado, con el cuerpo trazado a base de una banda ancha, sin ningún sentido de las formas, excepto en la realización de las patas posteriores; las otras son absolutamente de insuficiente reali- zación, al igual que la cabeza larga en una larga testuz que pende y por encima dos grandes orejas lineales; la cola es corta y horizontal; algunas estrías rellenan el campo dejado por el color en el interior del cuerpo.

Apenas un poco más caracterizable es otro herbívoro en pardo os- curo rojizo, cuya cabeza, con hocico que cae, recuerda a un Équido, pero cuya cola corta y horizontal contradice esta opinión; las patas son cortas, anchas y nudosas, las orejas, derechas y lineales; el cuerpo está simplemente cercado por una línea gruesa, en cuyo interior se han añadi- do algunas estrías de relleno como para la figura precedente,

Todas las otras figuras son negras o pardas muy oscuras. Aquí está la lista: – pequeña mancha afilada en un extremo, hinchada en el otro, con dos pequeñas patas cortas y un cuello de lado sin cabeza: probablemen- te un pájaro análogo a una oca. – Un Lobo que corre hacia la derecha, en un dibujo absolutamente filiforme, cabeza y cuello alargados hacia delante, orejas puntiagudas muy largas, curvadas hacia el exterior, cola larga y arrastrando – Otro Lobo análogo pero de patas inacabadas, así como el vientre y los cuartos traseros; la cola está hecha como la de un equino; un trazo paralelo en la espalda ocupa probablemente la mitad del flanco. – Tres figuras muy pequeñas colocadas una encima de otra; la de encima del todo, de dimensiones menores, corre hacia la derecha; lle- va una pequeña cola un poco caída; por su cabeza redonda y sus largas orejas hace pensar en una Liebre. La figura que está por debajo recuerda a un Perro de cola cortada y erguida y con las orejas caídas; sus patas, macizas y bastante altas, terminan en tres o cuatro dedos. La tercera figu- ra es parecida aunque sin cabeza ni dedos en las patas.

Nos falta por citar un dibujo que representa un Caballo a la carrera, a juzgar por la cabeza y el cuello; las dos patas anteriores están relativa- mente bien hechas, el cuerpo lineal las junta a una pata posterior única;

no hay orejas ni cola.

Todo este conjunto forma una transición absoluta hacia la última serie, que ya no nos parece paleolítica.

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