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Flexibilidad de horarios en el sector servicios. Problemas de accesibilidad

In document tiempo social contra reloj (página 55-59)

PRINCIPALES TENDENCIAS

4. FLEXIBILIZACION DE HORARIOS LABORALES Y DE LOS SERVICIOS

4.2. Flexibilidad de horarios en el sector servicios. Problemas de accesibilidad

92) DU ROY, O. y otros, o.c., pág. 30-31.

4.2. Flexibilidad de horarios en el sector servicios. Problemas

93) Irlanda y Portugal son los que tienen mayor libertad horaria, incluso en días festivos, mientras Dinamarca y Luxemburgo los más rígidos. Francia e Italia tienen libertad de horarios en días laborales pero obligan a cerrar en domingos y días festivos, salvo para determinados tipos de establecimientos.

94) Según la encuesta citada de la U.C.E., en las comunidades de Madrid, Cataluña y Andalucía, el 27,7% de los varones y el 20,8% de las mujers hace la compra en hipermercados. UNION DE CONSUMIDORES DE ESPAÑA, o.c., pág. 16

95) Hasta el año 2001 sigue vigente el Real Decreto de 1993 que establece un mínimo de apertura semanal de 72 horas de lunes a sábado y la apertura de un mínimo de ocho días festivos al año; a partir de esa fecha, la liberalización de horarios que señala la ley queda en manos de las Comunidades Autónomas. Pese a que la Ley se aprobó por unanimidad y fue valorada positivamente por el pequeño y el mediano comercio, este traspaso de competencias podría romper la unidad de mercado de consagra la Constitución.

96) CIS, Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, septiembre de 1995 (avance de resultados).

trabajadores).

Del conjunto de los servicios el sector comercial en sentido amplio (comercio, alimentación, servicios personales varios, etc.) disfruta de una posición predominante. De ahí que la regulación de los horarios comerciales sea un asunto de especial transcendencia en el tema que nos ocupa. En Europa la regulación jurídica de los horarios comerciales varía mucho de unos países a otros(93) si bien la tendencia general es a la flexibilización. En España el punto de inflexión en la política de horarios comerciales se produjo con ocasión del Acuerdo Económico y Social de 1985-86, último pacto a tres bandas entre la administración, los empresarios y la central sindical UGT (CCOO no participó). Entre las medidas para flexibilizar el mercado de trabajo y reactivar la creación de empleo en el sector de la distribución, se promulgó un Real Decreto sobre libertad de horarios comerciales en todo el ámbito del estado español. Esta situación dió lugar a una paulatina transformación de los horarios, sobre todo a partir de la expansión de hipermercados(94) cuya banda de días y horas de apertura era muy superior al acostumbrado. Se produjo entonces un amplio debate en la opinión pública y por parte de los agentes afectados, sobre todo entre las grandes superficies y el pequeño comercio, pero también entre el Estado central y las comunidades autónomas, dando lugar a finales de 1993 a un Real Decreto sobre Horarios Comerciales y posteriormente a la Ley de Comercio de 21 de diciembre de 1995. Esta ley establece que "cada comerciante determinará, con plena libertad y sin limitación legal alguna en todo el territorio del Estado, el horario de apertura y cierre de sus establecimeintos comerciales de venta y distribución de mercancías, así como los días, festivos o no, y el número de horas diarias o semananes, en los que desarrollará su actividad"; sin embargo, una disposición transitoria establece que la liberalización horaria no se establecerá antes del año 2001, y sólo si lo aprueban las respectivas comunidades autónomas(95).

Una encuesta aplicada por el CIS en septiembre de 1995 ofrece resultados bastante precisos sobre la opinión de los españoles en torno a los horarios comerciales(96):

- Cuando se plantea la cuestión en general, son más los españoles partidarios de la libertad de horarios y días de apertura (47% frente a 37%).

- Sin embargo, cuando se alude al eventual perjuicio que se puede causar al pequeño comercio, son más los partidarios de la limitación de horarios y de no abrir en domingos

97) U.C.E., o.c., pág. 30-34.

98) Los actuales responsables del Ministerio de Sanidad tienen como uno de sus principales objetivos ampliar los horarios de atención en los hospitales.

99) DU ROY, O. y otros, o.c., pág. 65.

y festivos (48% frente a 38%).

- Comparando estos resultados con una encuesta similar del CIS de dos años atrás (1993), los resultados son muy similares, no habiendo influído en la opinión púb lica la regulación de horarios introducida por el Real Decreto de 1993.

Según otra encuesta aplicada en tres Comunidades Autónomas (Madrid, Cataluña y Andalucía), dos tercios de los consumidores consideran que "los comercios deberían tener libertad para poder ampliar sus horarios en función de la demanda de los consumidores". Los argumentos aducidos para defender este punto de vista son dos: "adaptar los horarios a las personas que trabajan y no disponen de mucho tiempo" y "respetar la libertad de los comerciantes para que abran o cierren cuando les parezca". Por su parte los consumidores partidarios de regular los horarios comerciales (36% según la encuesta citada), insisten en el

"derecho al descanso", "el daño que se podría originar al pequeño comercio" y la convicción de que "los actuales horarios son suficientes para satisfacer las necesidades de los consumidores"(97).

Otro sector de servicios que se considera clave es la administración pública, destacando en este caso la enseñanza y la sanidad. Como veremos más adelante, según la encuesta aplicada por nosotros, son los horarios en estos servicios los que presentan más dificultades de sincronización a las mujeres españolas: el 22% tiene problemas con el horario escolar, el 24%

con los servicios sanitarios y el 39% con otros servicios de la administración pública.

En cuanto a la sanidad, las consultas ambulatorias se han visto favorecidas mediante el sistema de "cita previa por teléfono". Sin embargo, el horario de trabajo de los hospitales, salvo para los casos de urgencia, sigue siendo bastante rígido, lo que contribuye a no solucionar las largas listas de espera. Ya en 1985 la administración intentó ampliar el horario de los hospitales hasta las 5 de la tarde, pero esta medida fue impugnada por la Organización Médica Colegial(98).

En lo relativo a los horarios escolares, el estudio europeo que ya hemos citado insiste en su importancia estratégica para la organizaciòn del tiempo de las familias: "Las escalas de tiempo de los centros de enseñanza desempeñan un papel fundamental en las estructuras temporales de nuestra sociedad. En primer lugar, estructuran nuestra incorporación al ciclo de la vida activa los 15 o 20 primeros años, aproximadamente, de la vida de cada persona. Además, los tiempos de la enseñanza fraccionan el año, como el año litúrgico o agrario, entre sus períodos alternativos semanales de trabajo y descanso, sus vacaciones cortas (paralelas a las fiestas religiosas principales) y sus vacaciones largas (que sin duda corresponden a los antiguos períodos de la cosecha)"(99). Entre las propuestas que se derivan de este estudio destacan las siguientes: aprovechar mejor la infraestructura de los centros escolares, flexibilizar y desincronizar los horarios de apertura, ampliar las posibilidades de la educación a distancia y sacar más partido a los recursos tecnológicos (informática, video, enseñanza asistida por

100) DU ROY, O. y otros, o.c., pág. 53.

101) GARCIA, M.D. y CANOVES, G., o.c., pág. 30. Ver también, en este sentido, TEMPIA, Anna,

"Desincronizzazione", en BALBO, Laura, Tempi di vita, Feltrinelli, Milano, 1991.

ordenador, etc.).

Tanto el gobierno español como las propuestas planteadas a nivel de la Unión Europea se orientan "hacia una modificación del modelo tradicional de organización del tiempo, aplicable a todos de manera uniforme, y hacia una organización social basada en la desincronización de horarios y en la diversificación de las horas a las que se prestan los servicios"(100). Esta orientación es ciertamente funcional a los criterios de flexibilización del mercado de trabajo y de mayor competitividad, pero tiene también efectos contradictorios desde otros puntos de vista:

"Existe el peligro de que pasemos de la homogeneidad horaria total, que si bien presenta problemas de congestión garantiza unas franjas horarias de libre disponibilidad, a una situación laboral de alerta horaria permanente, de siempre disponibles, que es típica de los horarios de trabajo variables y que deja a las demás experiencias vitales muy poco margen de maniobra temporal. Considerando el asunto desde un punto de vista diferente, la desincronización permite una mejora de la elección y una mejor coordinación de las diferentes actividades de los usuarios de los servicios, si bien, en contrapartida, privilegia la función del consumo y rompe referentes culturales y simbólicos tradicionales, que contribuyen a la integración social"(101).

La liberalización de los horarios comerciales, por otra parte, refuerza la mercantilización de la vida social (a costa de otras relaciones basadas en la reciprocidad y la redistribución) y tiene unos efectos muy diferentes en función de cuál sea la posición socioeconómica tanto de los trabajadores del comercio como de los consumidores. Diferencias asociadas a los roles de género o que dependen del poder adquisitivo de las personas, entre otros factores, pueden estar a la base de que la flexibilidad horaria sea para ellos motivo de realización o de estrés y alerta permanente, como veremos en la segunda parte de la investigación.

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102) Sobre el concepto de "estilos de vida" aplicado a los hábitos de adjudicación del tiempo social, ver GERSHUNY, Jonathan., "Estilo de vida, estructura económica y uso del tiempo", en REIS, Nº 38, 1987, pág. 183- 86.

5. ESBOZO DE UNA CLASIFICACION DE LA POBLACION EN FUNCION DE LOS USOS DEL TIEMPO

A partir de los análisis realizados hasta aquí, vamos a esbozar una clasificación de la población española mayor de 15 años atendiendo a las diferencias que se producen en los usos del tiempo. Se parte del supuesto de que tales usos configuran estilos de vida diferenciados(102), con vivencias y problemáticas específicas. Entre los 28 segmentos de población que hemos establecido, destacan algunos colectivos de mujeres cuya situación abordaremos con más profundidad en la segunda y tercera parte de este estudio. Aparte el interés que tiene ponderar la extensión y la distribución de las principales variables que configuran los estilos de vida de los españoles, la clasificación ha servido para diseñar los instrumentos metodológicos que utilizamos en posteriores capítulos (diez grupos de discusión y una encuesta a mujeres emancipadas de ámbito estatal).

Vamos a distinguir tres tramos de edad, que delimitan etapas socialmente definidas por la eventual autonomía familiar-laboral (hacia los 30 años) y la edad de jubilación (65 años).

Dentro de cada tramo se recuerdan los principales parámetros que estructuran los usos del tiempo y que permiten agrupar a la población en conjuntos internamente homogéneos. A fin de valorar la significación de cada uno de los conjuntos en la población española, hacemos una estimación aproximada de su peso estadístico de acuerdo con la información que hemos manejado en anteriores capítulos.

El gráfico 5, al final del capítulo, recoge los resultados de la clasificación. Mientras algunas variables tienen contornos precisos (género, edad, estado civil, hábitat, actividad laboral, nivel de estudios), otras presentan un grado de definición mucho menor como la participación en tareas domésticas o el estatus socio-económico. En especial, las distinciones de estatus (alto, medio-alto, medio-bajo y bajo) son meramente orientativas y no pretenden definir la forma de la estructura social española, más piramidal y fragmentada que lo sugerido por las metáforas espaciales empleadas.

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