CONTINENTALES EN ESPAÑA
4. Formas eólicas erosivas
Además de su papel como agente modelador, el viento ejerce un papel pri- mordial como exportador del material procedente de la alteración y meteoriza- ción de las formaciones terrígenas presentes en la Depresión del Ebro. Así, la génesis, crecimiento y desarrollo de las formas menores de meteorización como gnammas, tafonis y alveolos están controlados parcialmente por el viento y la precipitación (Gutiérrez & Ibáñez, 1979, Rodríguez & Navascués, 1982; San- cho & Benito, 1990; Sancho et al., 2004).
Las formas eólicas erosivas identificadas en la Depresión del Ebro se pueden englobar en dos grandes tipos: un modelado de tamaño mayor constituido por playas y yardangs (Gutiérrez et al., 2002; 2005b) y otro, menor, representado por los cantos afacetados y regs desarrollados en depósitos de glacis, terrazas y superficies estructurales expuestas a los vientos dominantes (Mensua & Ibáñez, 1977, Longares, 2004).
Las formas menores debidas a la erosión del viento son modeladas con una distribución de carácter puntual, que no llegan a desarrollar, salvo alguna excep- ción, superficies continuas. Las principales formas descritas son los ventifactos, identificados principalmente en la superficie de depósitos aluviales. Mensua &
Ibáñez (1977) ponen de manifiesto la existencia puntual de depósitos afectados por abrasión eólica en la superficie de algunas terrazas del río Huerva. Longares (2004) describe al sur del valle del Ebro, entre las localidades de Mediana de Aragón y Belchite, la existencia de ventifactos. Estas morfologías aparecen de manera dispersa, no llegando a conformar grandes regs elaborados sobre relieves residuales. Por otro lado, también se ha observado la existencia de un reg inci-
piente en la superficie de un nivel de glacis alto situado en la margen derecha del valle del Río Huerva.
Las formas erosivas identificadas en el sector meridional del valle del Ebro corresponden a los yardangs. Yardang es un vocablo turco que fue introducido por Hedin en 1903 (Goudie, 2007), y hace referencia a crestas rectilíneas labradas sobre materiales cohesivos por la erosión del viento. Las formas descritas en la Depresión del Ebro representan la presencia más septentrional de este modelado dentro del continente europeo. Los yardangs descritos en el área de Bujaraloz están integrados en sistemas playa-yardang, en los que el origen y la evolución de los la- gos salados y de los yardangs están íntimamente ligados (Figs. 3 y 4). Así, la distri- bución de los yardangs en ese área queda circunscrita a los sectores de sotavento de las principales playas o saladas (Gutierrez et al., 2002, 2005b). Otra peculiaridad de estas formas, características de medios áridos e hiperáridos, es su desarrollo bajo un clima semiárido. Por otro lado, son muy pocos los trabajos que describen estas morfologías en litologías yesíferas (Whitney & Reynolds, 2007).
Numerosos estudios sobre el origen de los yardangs revelan que su génesis es producto de la acción combinada de procesos como la meteorización, abra- sión, deflacción eólica, incisión, y movimientos de ladera (McCauley et al., 1977; Whitney, 1985; Laity, 1994; Goudie, 1999). El desarrollo de yardangs está condicionado por la interacción de factores de carácter intrínseco (litolo- gía y estructura) y de factores extrínsecos (vientos unidireccionales, sistemas de flujo que rodean los yardangs y abrasión del viento) (Greeley & Iversen, 1985).
Goudie (2007), en su estudio sobre la distribución global de yardangs, señala que el desarrollo de mega-yardangs (>1.000 m) está ligado principalmente a zonas hiperáridas con precipitaciones por debajo de 50 mm, mientras que los yardangs de menor tamaño aparecen fundamentalmente en zonas semiáridas y frecuentemente asociados a playas o pans. En la plataforma de Bujaraloz existe una clara relación espacial entre los yardangs y las depresiones cerradas, que evi- dencia una vinculación genética entre ambos modelados (Figs. 3 y 4). Todos los yardangs descritos aparecen desarrollados en las orillas de sotavento de las playas de mayor tamaño (La Playa, El Pito y El Pueyo). Esta asociación revela que para la generación de los yardangs y los corredores acompañantes es necesario tener una fuente de partículas capaces de conferir al viento un alto poder abrasivo.
En el complejo endorreico de Bujaraloz la práctica totalidad de los yardangs son de tipo rocoso, y están labrados sobre yesos y calizas terciarias (Gutiérrez et al., 2002) (Fig. 5), y pueden clasificarse como meso- y mega-yardangs (Cooke et al., 1993; Livingstone & Warren, 1996; Goudie, 2007). En los afloramientos presentes en la zona y especialmente en los márgenes de los lagos salados, se observa cómo estos materiales están fuertemente meteorizados, presentando en superficie un material granular poco cohesivo. Este regolito, en buena medida producto de procesos de meteorización salina, es fácilmente erosionable por el viento, especialmente el cierzo cargado de partículas procedentes de la superficie de las playas (Gutiérrez et al., 2002).
El origen de las depresiones cerradas de la plataforma de Bujaraloz es pro- ducto de la actuación combinada de procesos de karstificación y erosión eólica (Sánchez et al., 1998; Gutiérrez et al., 2002, 2005b). En un estadio inicial, el rebajamiento diferencial de la superficie de la plataforma por procesos de corro- sión kárstica controlados estratigráfica y estructuralmente, da lugar a la genera- ción de dolinas de disolución (solution dolines). Como consecuencia de la pro- fundización de estas depresiones por corrosión en la zona epifreática, el fondo de éstas eventualmente intercepta el nivel freático, lo que conlleva su inundación periódica. Una vez que la zona saturada queda expuesta en superficie, se produce una intensa evapotranspiración estableciéndose células de flujo subterráneo que Figura 3. Esquema geomorfológico de la Plataforma de Bujaraloz en el que manifies-
tan las relaciones del sistema morfogenético playa- yardangs. 1: Plataforma estructu- ral; 2: Escarpes; 3: Márgenes de las depresiones cerradas; 4: Yardangs; 5: Depósitos de ladera; 6: Corredores y valles de fondo plano; 7: Abanicos aluviales y gullies; 8: Terra- za lacustre T3; 9: Terraza lacustre T2a; 10: Terraza lacustre T2b; 11: Terraza lacustre T1; 12: Fondo de las playas; 13: Dolinas en cubeta. (Gutiérrez et al., 2002).
descargan en el fondo de las depresiones. Estos flujos ascendentes provocan la disolución del sustrato y el aporte de salmueras a las playas, cuya evaporación desemboca en la acumulación de sales. Durante las épocas húmedas la presencia de una lámina de agua impide la deflacción eólica predominando la agradación.
Por el contrario, en épocas secas en las que el fondo de las playas queda despro- visto de agua durante intervalos de tiempo más amplios, prevalecen los procesos de deflacción produciéndose el encajamiento del sistema. La alternancia de pe- riodos en los que domina la acumulación y la erosión eólica en estas depresiones queda registrada mediante secuencias de terrazas lacustres (Fig. 6).
Por otra parte, los barrancos situados en los extremos SE de las depresiones son ensanchados y profundizados por la erosión eólica, dando lugar a corredores asimilables a valles de fondo plano (Laity, 1994; Breed et al., 1997), mientras que los situados a barlovento están muy desdibujados (Ward & Greeley, 1984).
La compresión de las líneas de flujo dentro de los corredores favorece la erosión de las paredes y el fondo (Blackwelder, 1934). La evolución de los corredores causa la compartimentación de los yardangs en formas de dimensiones menores (Halimov & Fezer, 1989).
En el área de Bujaraloz el desarrollo de formas tipo yardangs está condiciona- do por varios factores limitantes. Por un lado, la existencia de playas lo suficien- temente grandes como para propiciar un aumento significativo del poder abra- sivo del viento, poniendo a su disposición partículas deflactables. Gutiérrez et al. (2002) ponen de manifiesto que sólo se han observado yardangs en las playas con una superficie superior a 0.14 km2. Por otra parte, el tiempo de permanen- cia de la lámina de agua y la cohesión de los sedimentos situados en su superfi- cie determina la cantidad de partículas que pueden ser puestas en movimiento por el viento. Obviamente, las etapas de mayor erosión eólica corresponden con períodos secos, durante los que se modelan los yardangs y los corredores y se produce el encajamiento de las depresiones. Numerosos investigadores indi- Figura 4. Vista aérea de las mayores depresiones cerradas de la Plataforma de Bujaraloz.
La Playa y el Pueyo al fondo y El Pito en primer plano. En el ángulo superior derecho de la fotografía se observan los yardangs a sotavento de la Depresión de La Playa.
Cuando las playas se encuentran desprovistas de agua, el viento procedente del WNW se carga de partículas aumentando su poder abrasivo y ejerciendo una importante labor erosiva a sotavento de las depresiones, donde el flujo expe- rimenta un aumento de velocidad al comprimirse las líneas de flujo. Esto explica la estrecha correlación existente entre la dirección del cierzo (WNW-ESE) y la orientación de las depresiones y los yardangs (Fig. 7).
Figura 5. Yardangs rocosos labrados en materiales yesíferos y calizos terciarios sobre la depresión de La Playa (Bujaraloz). Los sedimentos de los corredores entre los yardangs enlazan con los depósitos de los niveles altos de las terrazas lacustres.
can que la generación de los yardangs requiere climas extremadamente áridos, un mínimo desarrollo de suelos y vegetación, una dirección predominante del viento y una escasa presencia de arena (McCauley et al., 1977; Whitney, 1983, 1985; Ward & Greeley, 1984; Halimov & Fezer, 1989; Laity, 1994; Breed et al., 1997; Goudie et al., 1999).
En el área de Bujaraloz se han reconocido hasta un total de 50 yardangs (Fig.3). La mayoría, 44 en total, aparecen desarrollados sobre los sedimentos yesíferos terciarios, mientras que los 6 restantes han sido esculpidos en depó- sitos lacustres no consolidados. Los yardangs rocosos suelen presentar morfo- logías condicionadas por la estructura del substrato y son los que presentan mayores dimensiones longitudinales. Los del segundo grupo presentan una morfología característica en quilla y unas dimensiones más reducidas, habién- dose desarrollado únicamente sobre los depósitos de los dos niveles de terraza lacustre más antiguos de la salada de El Pueyo (Fig. 6). No se encuentra una relación clara entre la orientación de los yardangs y el patrón del diaclasado medido. Sin embargo, varios autores ponen de manifiesto el importante papel desempeñado por las fracturas de dirección NW–SE en la morfogénesis del sector central de la Depresión del Ebro (Quirantes, 1965; Gutiérrez & Peña, 1994; Gutiérrez et al., 1994; Arlegui & Soriano, 1998; Arlegui & Simón, 2001; Gutiérrez et al., 2005b).
Los yardangs rocosos se caracterizan por presentar morfologías mayoritaria- mente tabulares, debido a que el sustrato está constituido por rocas sedimen- tarias con una disposición subhorizontal. Su superficie se encuentra colonizada por una vegetación de tipo xérico en la que dominan las especies Rosmarinus officinalis, Genista scorpius y Thymus vulgaris. Los flancos de sus laderas presentan suaves rupturas de pendiente con acumulaciones de limos yesíferos procedentes de la alteración de los yesos del substrato. Se han identificado varias formas do- minantes: éstas son en mesa, en quilla, dentada e incipiente (Halimov & Fezer, 1989; Gutiérrez et al., 2002). La morfología más frecuente es en mesa, como consecuencia de la disposición de los estratos. La morfología dentada correspon- de con los yardangs de mayor longitud y puede ser consecuencia de la acción de la escorrentía superficial. Por el contrario, los que presentan las dimensiones más reducidas son los de morfología en quilla. Finalmente, se ha señalado un último grupo de yardangs que no llegan a estar independizados de la plataforma y que serían designados como yardangs incipientes. La máxima longitud, anchura y altura de los yardangs cartografiados son de 264, 40 y 17 m, respectivamente (Gutiérrez et al., 2002) y el promedio de longitud/anchura/altura es de 4:1:1.
Estas proporciones son concordantes con las obtenidas en estudios experimen- tales en túneles de viento (Ward & Greeley, 1984). Las laderas de barlovento y sotavento de los yardangs de la zona de Bujaraloz presentan ángulos de unos 31 y 6o, respectivamente. En los flancos de los yardangs, principalmente en los roco- sos, aparecen evidencias de la actuación de procesos de meteorización y erosión como socavaciones basales, vuelcos, caídas de bloques, y procesos relacionados Figura 6. Yardang en quilla desarrollado sobre los depósitos de la terraza T2 del
complejo de La Playa y El Pueyo.
Figura 7. Rosas de distribución de las direcciones del viento y los yardangs en el área de Bujaraloz (Gutiérrez et al., 2002).
200 m
con la erosión hídrica. En los yardangs rocosos de La Playa se observa cómo los flancos conectan físicamente con los depósitos de las terrazas más altas.
Los corredores, con una dirección principal WNW-ESE, presentan una an- chura promedio de 48 m y una pendiente media de 4º, estando inclinados hacia las playas. En la depresión de La Playa el fondo de los corredores enlaza con la superficie de la terraza lacustre T2. Los corredores presentan un relleno consti- tuido fundamentalmente por limos yesíferos y cantos dispersos englobados en el depósito, consecuencia de la caída y vuelco de bloques de los flancos de los yardangs. Otra característica es la presencia en algunos corredores de depresiones cerradas de bordes difusos (dolinas en cubeta) que pueden estar relacionadas con procesos de disolución del substrato evaporítico y/o de deflación eólica.