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La importancia del conocimiento previo y las experiencias previas sobre el desarrollo del rendimiento

2. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

2.3.4. La importancia del conocimiento previo y las experiencias previas sobre el desarrollo del rendimiento

previas de los jóvenes deportistas, así como en la revisión de los métodos de enseñanza-aprendizaje empleados en iniciación deportiva.

2.3.4. La importancia del conocimiento previo y las experiencias previas

respuestas de los adultos expertos eran más sofisticadas que las de los jóvenes expertos. En este sentido, si bien es cierto que desde el paradigma del conocimiento y la teoría del procesamiento de la información se afirma que el conocimiento aumenta con la edad, especialmente en la infancia (French y Nevett, 1993), parece ser que eso no significa que los más jóvenes no puedan desarrollar un mayor conocimiento en un área específica. A pesar de que en varias parcelas del dominio cognitivo el conocimiento se ve aumentado con la edad (esto se debe a que los jóvenes con mayor edad poseen un conocimiento más amplio que los de menor edad), se intuye que ésta podría ser una medida indirecta de la experiencia, y en este sentido, del rendimiento experto.

Basándose en las aportaciones de la literatura en torno al desarrollo del rendimiento en los deportes con mayor incertidumbre, McPherson (1994) teorizó, que conforme se incrementa la pericia se produce un cambio en las estructuras básicas de decisión del individuo. Así, los esquemas que se fundamentan en diferentes niveles de finalidad que no tienen una estructura jerárquica, se ven reemplazados por reglas de decisión (condición-acción), y las condiciones y acciones inadecuadas se cambian por otras estructuras más apropiadas y con mayor relación. En el caso de las decisiones a tomar en situaciones deportivas, este suceso conlleva también un cambio en el procesamiento de la información relevante, ahora más refinado y sofisticado. En definitiva, y según este autor, el mecanismo decisional mediante el cual se desarrollan las conductas de juego adquiere niveles más tácticos. Así que en algunas ocasiones, un joven deportista fuese capaz de profundizar en la información relevante y planificar su actuación de un modo más eficiente que un jugador de mayor edad, gracias principalmente, a la experiencia en unos dominios deportivos en los que éste último no esté tan actualizado.

McPherson y Kernodle en este sentido, apoyándose en las aportaciones de otros autores como Simon y Chase (1973), Newell y Rosenbloom (1981) o Ericsson (1996a, 1996b), que resaltaron la importancia de la experiencia en el desarrollo de la pericia, concluyeron en la necesidad de un elevado número de años de práctica en competición de alto nivel para llegar al rendimiento experto (Starkes y Ericsson, 2003). Este aspecto sería el máximo determinante para el desarrollo de la capacidad de representar y solucionar problemas tácticos de alta complejidad. De modo que la edad no sería tan importante en el desarrollo de la pericia, sino más

bien la cantidad de práctica específica acumulada con los años, la causante del incremento en el conocimiento y potencial para tomar decisiones y ejecutar habilidades con éxito en el deporte.

Con esta misma idea, Griffin et al. (2001) en el contexto deportivo escolar, estudiaron el conocimiento y la toma de decisiones sobre algunas habilidades y destrezas motrices. En relación al conocimiento táctico analizaron las respuestas de los aprendices a una entrevista semiestructurada sobre fútbol. Posteriormente, dividieron los resultados en cuatro niveles de comprensión, desde un entendimiento básico del juego mediante descripciones sencillas a un entendimiento específico, con descripciones coherentes de la toma de decisiones y las habilidades técnico-tácticas. Los resultados de esta investigación mostraron un conocimiento más alto en las taxonomías de conocimiento evaluadas en los estudiantes con mayores puntuaciones en la resolución de problemas. En cuanto a la toma de decisiones, aunque la experiencia se mostró como un factor determinante del conocimiento, no lo fue de la solución de los escenarios deportivos. Este aspecto resaltaría de nuevo la importancia de la diferenciación de unas taxonomías o dominios de conocimiento específicos. Por otro lado, se identificaron diferentes concepciones sobre el deporte del fútbol y, se advirtió cierta dificultad de los jugadores observados en los movimientos sin balón, las situaciones de avanzar hacia la portería contraria, así como el conocimiento sobre los movimientos del contrario y la espacialidad. También se observó que los entrevistados realizaban más respuestas sobre acciones ofensivas que defensivas, lo que sugería un mayor conocimiento de los jugadores en ese contenido específico. Este aspecto también ha sido resaltado por Blomqvist, Vänttinen y Luthanen (2005) al analizar el conocimiento y la toma de decisiones durante la práctica de juegos modificados de fútbol.

A la vista de resultados como los de estos trabajos se sugiere, indirectamente, que la experiencia y exposición a un conjunto de dominios cognitivos específicos podría estar influyendo al mayor control de un área deportiva concreta, en este caso, sobre el ataque. Este aspecto también dejaría entrever que los monitores y entrenadores de fútbol base podrían estar centrando más sus enseñanzas en elementos del juego ofensivo. En un contexto amateur, Rulence-Pâques, Fruchart, Dru y Mullet (2005) analizaron el conocimiento declarativo y procedimental en fútbol en 257 jugadores de 12 a 25 años, divididos

en grupos de edad de (12-14), de (15-16), de (17-18) y senior, 76 jugadores. Se utilizaron 36 cartas de relatos breves en las que se mostraban situaciones y respuestas en una escala sobre: la importancia del juego, el número de jugadores, el resultado del partido y el tiempo restante. Los resultados confirmaron que en función del grupo de edad en el que se encontraban, los jugadores estructuraban el conocimiento de un modo diferente.

Por tanto, se resalta la importancia de conocer el contenido y el funcionamiento de los dominios cognitivos previos de los jugadores, más aún en función de su edad y características individuales. Al parecer, este aspecto podría contribuir a la elaboración de situaciones pedagógicas y entrenamientos de mejora de conocimientos y habilidades (Dodds et al., 2001). No obstante, la incógnita está en qué tratamiento de los dominios perceptivos y cognitivos es más eficaz en las primeras etapas del entrenamiento deportivo. En cualquier caso, parece ser que cuando un joven deportista domina los recursos necesarios para solucionar un problema de juego, éste, puede desarrollar la habilidad de manera similar a otros deportistas de mayor edad. De modo que se sugiere que los jóvenes deportistas podrían obtener mejores resultados que sus colegas de mayor edad si las habilidades a desarrollar se encontrasen en un área de dominio específico en la que los primeros poseyeran mayor experiencia (Moreno, 2006).

Sin embargo, esta es una afirmación atrevida, y son necesarios más estudios que analicen la influencia de la experiencia y la edad en las primeras etapas de iniciación a los deportes.

2.3.5. Conocimiento previo, experiencias previas, rendimiento, y