5.4 Neuromodulación: estimulación medular
5.4.1 Indicaciones
Las indicaciones de la ECP son básicamente dos: pacientes que padecen dolor neuropático y aquellos que padecen dolor de origen isquémico. El dolor nociceptivo no es una indicación clara para el empleo de la ECP2-5.
Aunque el dolor de origen oncológico no se considera como una de las principales indicaciones de la técnica, habría que analizar el tipo de tumor al que se hace frente y las posibles complicaciones de los diferentes tratamientos empleados, así como diversas metástasis que pueden generar un dolor de tipo neuropático por compresión nerviosa, que pudiera justificar el empleo de este tipo de técnica o tratamiento2,6-7.
La ECP es una técnica en la que,
mediante la administración de
impulsos eléctricos a nivel de
la médula espinal, se modula la
transmisión de impulsos nerviosos,
mejorando el dolor y la calidad
de vida de los pacientes. Es una
técnica reversible, mínimamente
invasiva y presenta pocos efectos
adversos en comparación con
la administración crónica de
fármacos analgésicos y frente a
las técnicas ablativas
2-3De hecho, hay una incidencia mayor de casos de do- lor crónico relacionado con el incremento de esperanza de vida debido a los avances terapéuticos, que aparece como consecuencia del propio tumor o bien del trata- miento de este en los pacientes oncológicos. Teniendo en cuenta también este aumento de supervivencia de los pacientes, la ECP podría reducir la incidencia de do- lor neuropático crónico en los supervivientes8.
Realmente no existe una evidencia científica sólida en el caso de la ECP en paciente oncológico, ya que los estudios que hay son series de casos que no permiten extraer una evidencia científica adecuada, aunque los resultados de estos artículos sugieren que su empleo es beneficioso para este tipo de pacientes7.
Dolor neuropático
Como hemos comentado, se pueden dar casos de dolor neuropático en el contexto del propio tumor o de las consecuencias de los tratamientos quirúrgicos o radioterápicos de este, en los que se podría plantear como opción terapéutica la ECP1,4,7.
Para el uso de la ECP es imprescindible la valoración de la integridad del sistema nervioso con neuronas funcionantes que aseguren la conservación de la función sensorial de las fibras gruesas, de manera que, en casos de avulsión completa de plexo o de sección medular, no estaría indicado el uso de ECP, porque las neuronas están destruidas o bien desconectadas e incapacitadas para la transmisión nerviosa que permita el buen funcionamiento del sistema2.
Dado el reconocido valor de la ECP en el tratamiento del dolor neuropático, esta terapia debería ser considerada de una forma más precoz en combinación con el tratamiento médico en el manejo del dolor oncológico9-10.
Los principales síndromes neuropáticos en los que está indicada la ECP que pueden darse en pacientes oncológicos serían7:
1 Lesiones nerviosas periféricas.
2 Posquirúrgicas:
Nervio costobraquial: mastectomía.
Lesión parcial del plexo lumbar o braquial por patología metabólica (citostáticos).
3 Radiculopatía lumbar o cervical por aracnoiditis en paciente oncológico.
4 Lesión posrádica del plexo cervical o lumbar.
5 Neuralgia posherpética.
Síndrome de dolor de miembro fantasma y muñón doloroso.
Realmente no existe una
evidencia científica sólida en
el caso de la ECP en paciente
oncológico, ya que los estudios
que hay son series de casos
que no permiten extraer una
evidencia científica adecuada
Neuromodulación: estimulación medular
5.4
Dolor isquémico
En la patología vascular, las principales indicaciones son la angina de pecho intratable y la enfer- medad vascular periférica11.
Otras indicaciones incluyen el síndrome X (enfermedad de pequeño vaso), la arteriopatía meta- bólica, la enfermedad vasoespástica (enfermedad de Raynaud y síndromes de congelación) y la enfermedad de Buerger2.
Otras indicaciones de la ECP
La estimulación puede ser de utilidad en pacientes con algún tipo de tumor pélvico que pueda cur- sar con dolor perineal, vulvodinia, prostadinia, alteraciones de los nervios pudendos y obturador, o alteraciones de las raíces sacras7.
Por último, la ECP se considera parte de las opciones terapéuticas en patología de origen abdo- minal, como pancreatitis crónica, colon irritable y dolores posquirúrgicos7.
Selección del paciente
Para que una técnica de neuroestimulación tenga éxito debe cumplir una serie de condiciones, que se podrían dividir en tres grandes grupos: las relacionadas con el equipo médico implicado en la terapia, las relacionadas con la enfermedad que se trata y, por otra parte, las relacionadas con el paciente2,12.
El equipo médico debe tener experiencia con la técni- ca y proporcionar una información exhaustiva sobre el tratamiento de neuroestimulación y sus repercusiones prácticas2.
El paciente debe estar adecuadamente informado, comprender la terapia y estar suficientemente motiva- do para el tratamiento2.
Por último, cuando analizamos las condiciones rela- cionadas con la enfermedad, se debe tener un diag- nóstico claro, con un pronóstico en el caso de dolor oncológico que suponga una esperanza no demasia- do corta, el sistema nervioso central debe estar íntegro y el paciente debe tener una evaluación psicológica positiva y una fase test de estimulación con un resul- tado positivo2.