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Instrumentos de regulación directa (comando y control) y regulación indirecta (incentivos

CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

2.2 La Gestión Ambiental de la industria en la búsqueda de la transición hacia el desarrollo

2.2.1 Instrumentos de regulación directa (comando y control) y regulación indirecta (incentivos

De acuerdo a la Subsecretaría de Gestión para la Protección Ambiental (SGPA) la gestión ambiental considera tres principales modalidades: regulación directa, regulación indirecta y autorregulación, las cuales se orientan principalmente a la regulación de las obras y actividades que pudieran afectar al ambiente y a los recursos naturales conforme a las competencias establecidas en la legislación respectiva.

A pesar de esta clasificación oficial, dentro de la literatura ambiental la gestión se subdivide en dos tipos de estrategias más generales, la denominada regulación directa, conocida también como Comando y Control (CC), y los incentivos económicos. Con esta base los representantes de la política ambiental tienen a su disposición una amplia cantidad y variedad de opciones que pueden aportar para resolver la problemática de degradación ambiental.

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Fuente: Elaboración propia con base en Enríquez, 2007.

La regulación directa por parte del gobierno tiene como una de sus bases en la instauración de normas, las cuales consisten esencialmente en establecer un estándar, nivel aceptable o lineamiento obligatorio enfocado a las actividades productivas y de consumo. Estas normas se establecen, gestionan e imponen por una autoridad central a través de mecanismos legales y judiciales (policía, juzgados, multas, cárceles, etcétera), y por medio de éstos es que se vigilan y asegura su cumplimiento. En la política ambiental de México la regulación directa contempla aspectos de las actividades industriales y de los asentamientos humanos, la de materiales y residuos peligrosos, de riesgo y de la vida silvestre, entre otras (Enríquez, 2007).

Según Harrington y Morgenstern (2004), los instrumentos denominados de CC se basan en de la coerción-sanción, e implican la obligatoriedad de leyes y normas que establecen objetivos en la mejora de la calidad del ambiente y del manejo y uso de los recursos naturales.

Las normas han adquirido popularidad como instrumentos de gestión ambiental a nivel mundial, debido a su capacidad para establecer metas concretas sobre principios ecológicos o de salud humana, a su aparente simplicidad, facilidad de entendimiento, y amplia aceptabilidad política y social (Field, 1995).

Sin embargo en los años 90’s, como refuerzo al CC surgen otro tipo de instrumentos, denominados económicos, -propuestos por la economía ambiental- los cuales buscan impulsar la gestión ambiental e incentivar las relaciones entre el sistema de producción-consumo y el ecosistema (Rudas, 1995). En el contexto mexicano, tras las modificaciones a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), fueron contemplados

Diagrama 2.2 Instrumentos de Comando y Control

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instrumentos económicos de carácter fiscal, financiero y de mercado, con el fin de que las personas físicas y morales asumieran los beneficios y costos ambientales que generan sus actividades, además de incentivarlas para realizar acciones a favor del ambiente en México.

Se reconoce que los problemas ambientales podían ser interpretados como fallas en los mercados, falta de información, diseños institucionales y de política que derivaban en la transferencia de costos de quien los provocaba hacia otros sectores sociales, incluso futuras generaciones. Por ello considera que la inclusión de los instrumentos económicos en la legislación ambiental promueve la eficiencia en la política ambiental, tomando en cuenta que así ha sido en otros países (Enríquez, 2007).

La auditoría ambiental es un instrumento de política que tiene características de comando y control porque promueve que de manera voluntaria una empresa decida iniciar con el cumplimiento normativo ambiental, asimismo también asume algunas características de instrumento económico, ya que a través del CIL promoviendo a la empresa como ambientalmente responsable se incentiva a que efectúen acciones en mejora de su desempeño ambiental y por ende el cumplimiento de la legislación ambiental.

Fuente: Elaboración propia con base en Enríquez, 2008.

Diagrama 2.3 Instrumentos Económicos

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La auditoría ambiental como tal no se considera un instrumento económico, no obstante, cuando se obtiene el certificado de industria limpia (CIL) se le pueden adjudicar algunas características de ciertos instrumentos económicos, por ejemplo, bajo la línea de los instrumentos comerciales, que contemplan etiquetado de productos y certificaciones de procesos, esto puede ser asumido también con el CIL, ya que certifica que los procesos de producción son acorde a la normatividad ambiental, y además éste puede ser utilizado bajo ciertas reglas, en el etiquetado de productos. Otro ejemplo que aplica para instrumentos económicos de tipo financiero es cuando la PROFEPA, a través de convenios con instituciones bancarias, buscan incentivar a las empresas por medio de créditos financieros, que se otorgaran si la empresa se compromete a desarrollar una auditoría ambiental de sus procesos e instalaciones y así hacer uso del crédito para solventar los gastos de auditoría ambiental y si en su caso lo requiere, hacer cambios de maquinarias o modificaciones a las instalaciones.

Fuente: Elaboración propia con base en Harrington y Morgenstern, 2004 y Enríquez 2007.

Field (1995) señala que los incentivos no son únicamente de carácter económico, fiscal o financiero, sino que también pueden ser “instrumentos comerciales” o de mercado. Enríquez

Diagrama 2.4 Modalidades de la Gestión Ambiental

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(2007), a su vez, divide a estos en: 1) arancelarios y 2) no arancelarios (eg. etiquetado de productos y servicios, publicitarios, de persuasión y programas de certificación). De acuerdo a Enríquez (2007:244) los programas de certificación como parte de los no arancelarios “buscan generar incentivos de mercado para modificar el comportamiento de la industria, así como de distribuidores y consumidores, informando a estos últimos para que puedan elegir productos cuyos procesos de producción cumplen con ciertos criterios de protección ambiental.”

La GA debe asumirse como un elemento imprescindible dentro de la empresa, su importancia radica en que aporta las herramientas que impulsan la mejora de la productividad y competitividad, por medio del uso eficiente de recursos y materias primas. Además, al estar vinculada la GA con los procesos productivos ésta adquiere también cierta influencia sobre el nivel de responsabilidad social y el desempeño ambiental de la empresa.