Diagnóstico de gestión del conocimiento y vigilancia tecnológica en un centro de educación técnica en Colombia
1. Introducción
Según reportes de Fedesarrollo (Gómez y Mitchell, 2014), la inversión de Colombia en investigación y desarrollo fue, en 2010, de tan solo 0,17% del PIB, esta cifra resulta baja al compararla con Chile (0,44%), México (0,47%), Argentina (0,61%), y Brasil (1,16%), e ínfima frente a países de ingresos altos como Alemania (2,80%) y Estados Unidos (2,89%). La baja inversión histórica de Colombia en actividades de investigación y desarrollo, se ha manifestado en una falta de cultura de innovación y emprendimiento.
El hacer científico es un proceso inagotable, en consecuencia, la gestión del conocimiento también lo es y las organizaciones de cualquier índole deben estar permanentemente revisando las fuentes del conocimiento (Angulo & Negrón, 2008).
Uno de los aspectos más relevantes para explicar cuáles son los procesos creadores de valor de las organizaciones, que constituyen la actual sociedad y economía del conocimiento, ha sido, sin lugar a dudas, la propuesta del concepto de capital intelectual, como expresión de la riqueza poseída por aquello que no es visible ni tangible pero que existe pues, aunque los estados económico-financieros no
lo hayan evaluado y presentado bajo los principios convencionales de la información contable, su incidencia en la creación de valor de la organización de referencia y para el sistema económico en su conjunto es evidente; este capital intelectual, es la expresión del conjunto de activos de conocimiento o de activos intelectuales, de naturaleza intangible, que se han ido creando y son controlados por la organización gracias a la puesta en acción del conocimiento de las personas que la integran, así como de los procesos de conocimiento y actividades intangibles de importancia primordial los cuales son gerenciados y administrados con el objeto de crear y desarrollar Capital Intelectual (Campos et al, 2003).
El conocimiento se crea cuando se produce una transformación del conocimiento tácito de los individuos en explícito a nivel grupal y organizativo (Nonaka, 1991 y 1994; Nonaka y Takeuchi, 1995), y cada uno de los miembros de tales colectivos lo interiorizan, convirtiéndolo de nuevo en tácito.
Este proceso se da en cuatro fases (socialización, externalización, combinación e internalización), las cuales se muestran en la figura 1.
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Adicionalmente Nonaka y takeuchi (1995), afirman que el conocimiento no es un proceso lineal o secuencial, sino exponencial y dinámico, partiendo del elemento humano, representándose en espiral, así, el individuo a través de la experiencia crea conocimiento tácito, el cual conceptualiza, convirtiéndolo en explícito individual. Al compartirlo, a través del diálogo continuo, con cualquiera de los agentes que intervienen en la organización se convierte en conocimiento explícito social (Martínez
& Ruiz, 2002) (Figura 2).
Una vez descrito el proceso de GC, es importante reconocer que la vigilancia tecnológica ha ido tomando importancia para la transformación de la información en conocimiento, según la Norma UNE 166006:2011;
la VT es el proceso organizado, selectivo y sistemático, para captar información del exterior y de la propia organización sobre ciencia y tecnología, seleccionarla, analizarla, difundirla y comunicarla, para convertirla
en conocimiento, con el fin de tomar decisiones con menor riesgo y poder anticiparse a los cambios (AENOR UNE, 2011 Citado por Aldasoro et al, 2012) (Figura 3).
En la actualidad la vigilancia e inteligencia tecnológica ha dejado de ser un patrimonio de las grandes corporaciones industriales y se encuentra al alcance de un mayor número de empresas de menor tamaño, lo que favorece el éxito de los proyectos de I+D+i.
La observación y el análisis del entorno científico, tecnológico y de los impactos económicos presentes y futuros para la toma de decisiones estratégicas forman parte de la vigilancia tecnológica (BAI, 2010). En la gestión de la innovación tecnológica, la vigilancia, forma parte de sus procesos, conjuntamente con los recursos humanos, la colaboración, gestión de proyectos, calidad y sus indicadores, como tendencia de análisis aparecen herramientas en base a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), para facilitar el acceso a la información (Delgado et al., 2010).
Dorely David Gómez y Adel Segundo González Alcalá
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La vigilancia tecnológica es una herramienta en los procesos de gestión del conocimiento de las organi- zaciones, permitiendo la detección de las tendencias que pueden llevar a un cambio en el entorno. Sin em- bargo, estos conceptos pueden tener diferentes enfo- ques de acuerdo al contexto (Briceño & Bernal, 2010), por lo tanto, la realización de diagnósticos de GC y VT son de gran utilidad y pertinencia, ya que permiten identificar las prioridades de acuerdo con las necesi- dades detectadas (Delgado & Arrebato, 2011).
El Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, tiene dentro de sus prioridades promover la estrategia de GC y ha identificado que dentro de sus roles institucionales, es posible impulsar la investigación,
el desarrollo tecnológico y la innovación en Colombia y a través de programas de fomento a la innovación y el desarrollo tecnológico productivo, dirigido al sector empresarial colombiano y a los demás agentes del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación; la institución actúa como una entidad de fomento con un rol protagónico en la escena del desarrollo tecnológico y la competitividad del país (Ariza et al, 2014).
El presente estudio busca establecer el estado actual en relación a la GC y VT, de un centro de formación del Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, que es el centro de formación técnico y tecnológico público con mayor cobertura en Colombia.