Analizamos las características del sector autotransporte y su relación con el conjunto de las actividades económicas, a fin de determinar la vinculación que existe entre este sector y sus demandantes de servicio desde el punto de vista de la competitividad y en función de la rentabilidad. La idea era: si los sectores vinculados al autotransporte eran rentables, entonces el autotransporte de carga no era ineficiente. Asimismo, se consideraba que la rentabilidad de los sectores usuarios del autotransporte se presentaba porque los costos del transporte de carga eran asequibles, permitiendo que el proceso de realización de las mercancías se realizara en forma competente. Medir la rentabilidad implicó determinar un indicador de la tasa de ganancia de los sectores a partir de información censal.
La evaluación sobre la eficiencia con la que operan las empresas capitalistas y el efecto que provoca su desempeño en la generación de empleo, el incremento en el nivel de ingresos de los trabajadores a partir de la productividad que alcanzan, la reproducción de la riqueza social, y las posibilidades de desarrollo de un país, una región, o incluso en el mercado mundial, se presentan en estructuras de mercado más dependientes de la articulación de los bloques comerciales. En tal sentido, se identificaron los principales sectores de la economía demandantes de servicios del sector autotransporte. Con apoyo de estudiantes de la carrera de economía, adscritos al servicio social, se procesó información censal que da razón del comportamiento de la rentabilidad y de la situación competitiva, tanto a nivel nacional como internacional, de las siguientes industrias: industria del hule y del plástico, industria de la bebida (elaboración de bebidas alcohólicas), industria del papel, industria de la madera, y extracción y beneficio de minerales metálicos.
Los resultados de estas estimaciones nos indican que la mayoría de los sectores ha mantenido un proceso de crecimiento en su tasa de ganancia. Se observa, por tanto, que la información actual de los costos de los productos no refleja el uso relativo de los recursos que para cada producto se demanda en su fabricación y
Dr. Luis Kato Maldonado y Lic. Javier Iván Gutiérrez Arriaga
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comercialización. La apertura comercial ha generado desarticulación de las cadenas productivas, lo cual trajo como consecuencia una mayor dependencia de la industria manufacturera nacional respecto de las importaciones y una desvinculación entre los sectores económicos provocando, como es el caso, que no exista una relación integral entre el sector autotransportes y el sector automotriz.
El modelo de acumulación de capital en México no es expansivo sino que provoca un proceso de implosión en las tasas de acumulación. La desarticulación de las cadenas productivas implica, por un lado, que la propensión a importar insumos intermedios y de capital de la industria manufacturera crezca más que proporcionalmente a las exportaciones, lo cual afecta la balanza de pagos e influye sobre el tipo de cambio. Los procesos de devaluación generan incrementos de precios en los insumos y en los bienes de capital, y reducen los escenarios de largo plazo para la planeación de la inversión productiva.
En el caso del autotransporte, observamos que existe una desvinculación entre los usuarios del transporte de carga, la industria de fabricación y ensamble de camiones, y los autotransportistas. Kato, L., y Gutiérrez, J. (2015)
En el primer caso, se observa que los sectores usuarios castigan el precio del flete por carga transportada, orillando a los autotransportistas a sustentar estos bajos costos con sobrecarga y generando condiciones laborales muy desventajosas para los trabajadores del sector. Asimismo, la sobrecarga y la falta de verificación de las condiciones de emisión de contaminantes de las unidades utilizadas por la mayoría de los autotransportistas, provocan que los potenciales costos de contaminación no se cobren, generando con ello un deterioro del medio ambiente nacional así como de su infraestructura carretera por el exceso de carga. El principal proveedor para México de motores y de camiones son los Estados Unidos de Norteamérica. Sin embargo estas provisiones son de equipo usado, los cuales son desechados.
Los sectores usuarios del autotransporte de carga, en general, se aprovechan de la estructura empresarial que da forma a los autotransportistas. Las grandes empresas son solamente el 0,6% del total de la estructura empresarial del autotransporte de carga,
a diferencia del hombre-camión y las pequeñas empresas que conforman el 81,7% y el 15,8% de la estructura (Secretaría de Comunicaciones y Transporte, 2014). Estas empresas tienen poco acceso al financiamiento, ya que son incapaces de cubrir los requisitos fiscales para el crédito y de solventar el pago de éstos, ya que muchos de estos transportistas no tienen un ingreso regular. Sin embargo, estos empresarios han sido capaces de adaptar tecnología de punta mediante el armado de unidades de transporte con piezas nacionales e importadas, proceso de adaptación tecnológica que no ha sido estudiado ni reconocido oficialmente y que ha dado eficiencia operativa de carga a la economía nacional.
Las empresas de la industria del autotransporte que producen vehículos para el mercado externo reportaron, durante 2015, el envío de un total de 92.985 tractocamiones, lo que convirtió al sector en líder exportador en este segmento a nivel mundial. La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones, ANPACT, informa que el valor de la exportación de tractocamiones quinta rueda, durante 2015, totalizó 8.500 millones de dólares, el monto más alto registrado en la historia del sector.
El envío de tractocamiones quinta rueda al exterior, en 2015, representó el 60% del total exportado por la industria manufacturera de vehículos del autotransporte, lo que significó un 19,6% más de lo registrado el año previo. Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial de las empresas exportadoras de tractocamiones quinta rueda establecidas en México, ya que ese mercado captó el 94% del total enviado al exterior. Datos de la ANPACT muestran que durante 2015 se exportaron 156.893 automotores pesados, 32.878 más que en 2014, lo que representó un crecimiento de 26,5% Como resultado de lo anterior, el ensamble de vehículos pesados también registró un crecimiento durante 2015, ya que se produjeron 190.978 unidades, lo que representó un crecimiento anual de 13,1%
respecto a lo consignado en 2014. Del total de la venta de vehículos registrada en 2015, la exportación representó un 80,6%, en tanto que la canalizada al mercado interno fue de 19,4% Los volúmenes tanto
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de producción como de exportación de camiones, posicionaron a 2015 como un año histórico para la industria.
Las ventas de exportación alcanzadas durante 2015 confirman la competitividad internacional conseguida por la industria del autotransporte establecida en México, ubicándola dentro de las más importantes del mundo. En este sentido, se puede afirmar que la base de la rentabilidad de los autotransportistas y, por ende, de todo de los sectores usuarios ha sido:
a) La sobreexplotación de la fuerza de trabajo en el sector.
b) El no cobro de los costos de contaminación.
c) La sobrecarga existente en la mayoría de los fletes que se realizan.
d) El desmantelamiento de la capacidad de refinación de PEMEX para poder satisfacer la producción de diésel bajo en azufre.
Dr. Luis Kato Maldonado y Lic. Javier Iván Gutiérrez Arriaga
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