Obispado de Alava.
Al invadir los árabes la Kspuña 1.714) fm; l;i provincia de Alava seguro asilo de las destro- zadas huestes godas, y nuevo y hospitalario pais para las innumerables familias fugitivas que acudioron á las montanas del Norte. Kn Asturias, en Alava, en Navarra y Jaca, enipe- zd casi A un tiempo la titánica lucha de la re- conquista.
Tres detalles históricos notables pertenecen A los siglos vm y ix; la aparición del nombro de Alava por primera vez; el establecimiento de la diócesis de Calahorra en Armen tia, y la distinción del pueblo alavés en dos estados: el noble y el llano.
La provincia aparece gobernada por sí mis- ma, congregándose los Alaveses, para los asuntos de su gobierno, en la Cofradía del campo do Arriaga y sitio de Lacua, á la cual pertenecían el llano de Alava y los valles in- mediatos. Todos los aííor, el dia 24 de Junio, se
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reunían en dicho punto los cofrades, después' de haber traido en procesión desde el alto de Estívariz la imagen de la Virgen, y de haber hecho oración en la ermita de San Juan el Chico, existente aún pero muy reducida sobre el rio Avendaño; allí, á la sombra de los gran- des árboles, que poblaban el extenso campo, escogían en pública asamblea sus cuatro al- caldes mayores, uno de ellos ge fe de la Justi- cia, quienes por espacio de un año goberna- ban la provincia. En estas juntas se hacia también la elección del Señor ó gefe militar.
Las populares reuniones alavesas del Campo de Arriaga duraron hasta el año de la volun- taria entrega (1332).
En el año de 804 se estableció el priorato de Añes en la hermandad de Ayala, en 1114 el de San Clemente y Santa Cecilia de Obaldia (hoy Madaria). Para el siglo xn ya existían los monasterios alaveses de Santa María de Esti- val i ' / , Santa María de Barica en Apérregui, Santa María de Oro en Zuya, Santa María • de Urecha, Santa Gadea de Mauarrieta, San M i - guel de Zuazo, San Vi tor, San Salvador de Gurendes, San Roman, Santo Tomé de Ribabe- llosa, el de Lasarte, el de Albeniz, el de Oz- coita, el de Yula de Salvatierra, la abadía de Santa Pía de Cicujano y el de San Andres de Bolívar.
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La pequeña aldea de Armentia, situada á tres kilómetros al S. de Vitoria fué el lugar de refugio de la sede episcopal de Calahorra. No hay noticia de los primeros obispos hasta bien adelantado el siglo ix, pero es indudable, que destruidas por los moros las iglesias y sedes castellanas, fué la de Armentia como una sus- titución de estas y que á un tiempo acogió, con el obispado, multitud de gentes fugitivas.
Por esto aseguran algunos historiadores que el vecindario del que es hoy reducido pueblo llegó á tener mas de diez mil vecinos. Los lí- mites del Obispado fueron al Sur el de Nájera;
al Oeste el de Valpuesta; al Norte el mar Cantábrico desde el confín de las Encartacio- nes hasta el de Guipúzcoa, y al Este el de Pamplona.
Los obispos de Alava fueron los siguientes:
Siglo ix: Bivere, 871—Siglo x, Munio i , 956
—Julian, 984—Garcia, 996 -Siglo xi: D. Mu- nio i i , 1020—D. Juan, 1032—D. Garcia II, 1034—D. Fortúnio i , 1054—D. Vela i , 1055
—D. Munio ni 1057—D. Vela n, 1059—Don Garcia ni, 1060—D. Munio iv, 1060—D. Vela ra, 1062—D. Munio v, 1065—D. Fortúnio it desde 1067 á 1125 en el siglo xn. Conquistada la ciudad de Calahorra (1045) y restablecida en ella la antigua sede, procuraron sus prela- dos recuperar el territorio que antes tuvo, y
en efecto, á fines del siglo xn y siendo obispo calagurritano D. Pedro Nazar se unid á Ca- lahorra la silla de Armentia. Alava quedd convertida en un arcedianato. En 1181, sien- do obispo de Calahorra D. Rodrigo de Cascan- te, y en el ikismo año en que D. Sancho el Sábio, rey de Navarra, fundó sobre el antiguo pueblecito de Gazteiz la ciudad de Vitoria, se construyó la actual iglesia románica de Ar- mentia, que es un curioso monumento ar- queológico.
La gran acumulación de gentes que vinie- ron á los pueblos de Alava durante los prime- ros tiempos de la invasion sarracena, y las que mas adelante acudieron, llamadas por los mo- narcas navarros y castellanos á poblar las nue- vas villas que estos, fiados en su fortaleza y en el pequeño poder de la Co/radia de Arria- ga, fundaron en la provincia para añadir algu- nos vasallos mas á su dominación, fué causa de que en el vecindario alavés se estableciera una notable division social: los nobles y los del es- tado llano. Fueron siempre nobles, como lo son todos en Vizcaya y Guipúzcoa, los oriun- dos del país, arraigados en él con alguna pro- piedad, es decir los hijos dalgos; y fueron del estado llano los procedentes do otras provin- cias, sin propiedad, ni lugar fijo, que vivían en los pueblos como trabajadores á sueldo, ó
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como colonos. Conservóse el distintivo de pro- cedencia al través de los siglos; y la nobleza ó hidalguía alavesa en contacto casi constante con la castellana concluyó por asemejarse á es- ta en sus privilegios. De este modo una pro- vincia que en su origen solo reconocía una cla- se social, toda arraigada, aunque modesta, al aumentarse mas tarde en su población con ve- cinos de distintas procedencias, que venían â buscar paz y trabajo, vió nacer esa diferencia, que tuvo épocas muy señaladas, y cuyas hue- llas se han conservado hasta hace pocos años.
III.