Poco es lo que hay que hablar de este torero, casi retirado, que lo ha estado de hecho algún tiempo, y al que el cariño á la profesión le ha hecho volver de nuevo al ajetreo de las plazas, pero sin resultado práctico.
Torero de buena escuela, sabe los secretos de la profesión, y es lástima que la suerte no le haya acom- pañado 3T que las cornadas se hayan sucedido sin interrupción hasta mermar sus facultades y quién sabe si sus entusiasmos.
Perdió la ocasión de apretar en los primeros tiem- pos; no logró colocarse entonces y menos pudo hacerlo después, cuando vinieron otros jóvenes con ganas de empujar, y entre los antiguos y los modernos le cogieron en medio.
La desigualdad fué su nota, pues al lado de tardes en las que llegaba á lo sublime, venían otras de des- aciertos, y lo echaba todo á rodar.
En América ha trabajado más que en España, y algunos años ha sacado partido de las simpatías que tenía en Méjico, donde, dicho sea de paso, ha sido muy aplaudido y muy castigado por los toros.
Nació en Sevilla el día 13 de A b r i l de 1873, y es
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hijo del célebre picador José Hernández (Parrao) y de Dolores Castro.
A l salir de la escuela le pusieron sus padres al oficio de sombrerero; pero duró poco en tal profesión y se aficionó en seguida á los toros, no siendo posible hacerle desistir de sus propósitos.
Joaquin Hernández (Parrao).
Su padre, al ver que no era posible quitarle tales cosas de la cabeza, procuró llevarle á los tentaderos, y en ellos sorteó vacas y becerros con desenvoltura.
Cuando Faíco y Minuto dividieron la cuadrilla, entró Parrao de banderillero en la que formó Enrique Vargas con Madroñal, y como tal debutó en la plaza âe Cartagena.
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Luego toreó á las órdenes de Faico y Quinito, y más tarde ensayó sus condiciones de matador, y como tal se presentó en Sevilla, á los dieciocho años, el 30 de Agosto de 1891.
Toreó después en varias plazas andaluzas, y debutó en la de Madrid el 21 de Agosto de 1892.
Cuatro años estuvo en la categoría de novillero después de su presentación en Madrid, y en ellos tuvo
tardes muy lucidas y otras no tanto; pero fué uno de los que alternaron con los mejores y toreó en casi todas las plazas de alguna importancia.
A juzgar por el conjunto de su trabajo, nadie hu- biera dicho que habría caído, como cayó, en el abis- mo más profundo, pues con desigualdades y todo, se vió que era uno de los toreros á quienes el arte les cabe en la cabeza y pueden con mayor facilidad sa- car partido.
A la legua se le conocía que había aprendido desde pequeño muchos de los secretos del arte; pero el hecho es que sacó menos partido del que podía suponerse.
No estuvo disparatado al querer tomar el docto- rado, y más se aplaudió su determinación, que tenía por objeto retirar á su padre, quien era un verdadero anciano y aún picaba y rodaba bajo las patas de los caballos. Este rasgo de buen hijo fué elogiado i n - condicionalmente.
P e n s ó en la alternativa, y para otorgársela se organizó una corrida en Sevilla el i.0 de Noviembre de 1896, en la que le doctoró Reverte con ganado de Anastasio Martín, acompañando, además, Villita.
Mató á su primero de dos pinchazos y una buena estocada, y al acabar la faena cogió á su padre de la mano, lo sacó á los medios y le cortó la trenza. La conmovedora escena fué saludada con estrepitosos aplausos.
A l siguiente año, 1897, la confirmó en Madrid el día 21 de Marzo, según puede verse por el cartel siguiente:
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P L A Z A DE T O R O S DE MADRID
C O R R I D A D E T O R O S
que se verificará (si el tiempo lo permite)
E L D O M I N G O 21 D E M A R Z O D E 1897 Presidirá lit plain la autoridad compeUnle.
SEIS TOROS, con divisa encarnada y caña, de la acreditada ganadería de Don Manuel García Puente López, antes ALEAS, de Colmenar Viejo.
L I D I A D O R E S
PICADORES.—José Fernández ( E l Largo), Rafael Roldán (Qui- lín), Agustín Molina, Salustiano Fernández (Chano) y José Suárez [Gacha), que alternará por primera vez en esta plaza; en el caso de inutilizarse los cinco no podrá exigirse otros.
E S P A D A S
R A F A E L BEJARANO (TORERITO) J O A Q U Í N H E R N Á N D E Z ( P A R R A O )
«UIS ALT-EKNÀEÁ P O E P E I M E E A V E Z E N E S T A P L A Z A
BANDERILLEROS.—Gabriel López (Mateito), Rafael Martínez (Manene). José Bejarano, José Hernández (Americano), Antonio Zayas, Vicente Vega y Fernando Díaz (Manclw- guitó).
SOBRESALIENTE DE ESPADA (sin perjuicio de banderillear).—
Gabriel López (Mateito).
La corrida empezará á las tres y media.
Su trabajo de aquella tarde dejó mucho que desear.
A su primer toro, Mirandillo, le pinchó tres veces en hueso y acabó con una desprendida; al cuarto, le dió dos pinchazos, una estocada torcida y otro pin- chazo, antes de una estocada buena final. Recibió un aviso.
A l sexto, una delantera y desprendida.
A l domingo siguiente toreó en una corrida mixta, y en Julio toreó otra económica, siendo esto lo que trabajó en Madrid aquel año.
Después fué poco lo que ha toreado en Madrid, y casi todo en corridas económicas, pues sólo el año 1899 figuró en el cartel de abono para dos co- rridas.
La historia de este diestro es difícil seguirla paso á paso, porque ha toreado más fuera de España que por aquí, y lo que toreó por aquí, fué casi siempre en corridas de poco fuste, sin llegar nunca á ocupar el puesto con que soñó al comenzar.
Las corridas de que tenemos noticias son las si- guientes:
Año!.
I896 1897 I898 1899 I9OO I9OI 1902 1903 1904 1905 I906 I9V7 I908 I9O9 I 9 I O I 9 I I
Corridas. Toros estoqueados.
I I O
20 13 13 8 11 11
4 o 1 8 1 o
1 Lisboa. 1 30 2 27 45 33 20 3o 25 10 3 16 o
2 o 2
O
103 245
Estas han sido las campañas de P a r rao en Espa- ña, Portuga! y Francia. F u é á Méjico el año 1901,
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igo2, 19043? 1905; este año se quedó allí y estuvo todo el 1906.
Además, ahora, en el pasado invierno, ha torea- do en el Uruguay, en la plaza del Real de San Carlos.
Oog-id.a.s.
Cogidas ha tenido varias, dos de ellas gravísimas en Méjico; la primera, en el invierno de 1902, y la otra, el 29 de Octubre de 1905.
Ambos percances fueron de gran consideración y le tuvieron mucho tiempo entre la vida y la muer- te. La primera, se la produjo un toro de Piedras Ne- gras, de la cruza de Miura, el 9 de Noviembre de 1902, y fué una cornada en la región inguinal iz • quierda, penetrante en la cavidad, calificada de gra- vísima.
La segunda, ya se ha dicho la fecha. F u é al dar una estocada á un toro de Tepeyahualco; cayó en la cara, no acudieron al quite y el toro metió la cabeza, dándole una cornada grande en la región anal.
En Santander, un toro de Miura, el 25 de Julio de 1904, le hirió en un brazo y estuvo algún tiempo sin poder torear.
Otra sufrió en Nimes, el día i.0 de Agosto del año 1897, en la que un toro de Flores, le dió una gran cornada en un muslo y le tuvo dos meses sin poder torear.
Otras varias ha tenido no tan importantes. -i