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JOSÉ REQUENA FERNÁNDEZ

ECÓNOMO DE ALCALÁ DEL JÚCAR Nacido en Hellín el 26 de febrero

de 1886, en el seno de familia trabajadora y cristiana, optó desde muy joven por la vida eclesiástica, ingresando en el Seminario de San Fulgencio de Murcia.

Es ordenado presbítero, y el Prelado de la diócesis le nombra coadjutor en Peñas de San Pedro y Almansa, y en 1919 pasó previa oposición a ocupar la parroquia de Férez, al frente de la cual estuvo quince años. Su huella en aquel

pueblo fue duradera. Su labor Fot. cedida porJ.Bravo.

sacerdotal allí destacó, en efecto, con

características propias y personales. La caridad con los necesitados, la propagación de la devoción del Rosario y la Catequesis de los niños fueron sus tareas apostólicas predilectas en aquel pueblo. Buena prueba del cariño que allí se granjeó la tenemos en el testimonio de su sobrina Rosario, hija de su hermana Adela, que se trasladó de Hellín a Férez para vivir con su tío en 1930. Don José se encargó de su educación, dejando en ella un imbolTable recuerdo y una devoción que le acompañaron hasta su muerte en 1996.

En 1935 es nombrado por el Sr. Obispo ecónomo de Alcalá del JÚcar.

Para entonces su salud se había deteriorado considerablemente; los dolores que, según testimonio de su sobrina, padecía por lo que tenía todos los síntomas de una úlcera de estómago, le hacían pasar noches en blanco, que él soportaba estoicamente leyendo no sólo libros de piedad, sino también obras científicas a las que era muy aficionado. En Alcalá se esforzó cuanto pudo por continuar su labor apostólica como lo había hecho en Férez, pero su precario estado de salud, por una parte, y las dificultades que a la acción de su sacerdocio oponía el exacerbado ambiente prerevolucionario de aquellos meses, por otra, perturbaron considerablemente su quehacer. Su sobrina Rosario refirió en muchas ocasiones las continuas vejaciones de que fueron objeto: insultos, amenazas de toda índole, hurtos domésticos y provocaciones que él soportó pacientemente gracias a su inquebrantable fe.

Al año escaso de su nombramiento, a comienzos del 1936, la enfermedad

que le aquejaba, le obligó a retirarse a Hellín. Aquí ayudó cuanto pudo a sus compañeros del pueblo en sus quehaceres parroquiales. Llevado de su amor al Rosario de María diariamente celebraba la Santa Misa en el Santuario de la Virgen del Rosario, patrona de Hellín.

Iniciada la Guerra, don José permaneció en casa de sus familiares, en la calle Pi i Margall, a pesar de que el cariz de los acontecimientos -asesinatos de otros compañeros sacerdotes- y numerosas advertencias de gentes de bien a él y a su familia, le hicieron desde muy pronto presagiar lo peor.

Fueron semanas especialmente duras para él, ya que su madre y sus hermanas continuamente le instaban a abandonar. el pueblo e ir a refugiarse en las aldeas de los alrededores -Santiago de Mora, Cordovilla- donde había familiares dispuestos a cobijarlo. Él, que sin duda tenía plenamente asumida la idea y la realidad del martirio, se negó en redondo a escucharlas, y a lo más que se avino es a que su anciana madre le preparara un traje de paisano para utilizarlo en caso de tener que ponerse a salvo. A este respecto, refería su sobrina que una noche, a mediados de agosto, una vecina los visitó y le rogó encarecidamente que escuchara las súplicas de la abuela. Él fumándose tranquilamente un cigarrillo, le sonrió y le dijo: Aquí estan1Os, doíia Encarna, para lo que Dios nos mande. Pero pierda cuidado-añadió para tranquilizarla- . No estoy seguro de que Nuestro Seíior m.e permita el privilegio de hacerm.e acreedor a la corona del martirio.En realidad estaba anunciando su propia sentencia de muertel.

El 21 de agosto, un grupo de milicianos irrumpía violentamente en su domicilio y, so pretexto de que tenía que presentarse en Comisaría para someterse a un interrogatorio urgente, se lo llevaron sin tan siquiera permitirle adecentarse mínimamente. De nada valieron las súplicas de la anciana madre ni las de la hermana que, lógicamente, se temían lo peor. Lo montaron en una furgoneta y se lo llevaron carretera de las Peñas adelante para asesinarlo unos minutos después, en el kilómetro seis de dicha carretera.

De su entereza y templanza en tan duro trance sabemos por los comentarios llenos de sorna de sus asesinos en la taberna que frecuentaban.

Cuando pasaban frente a la Capilla del Calvalio, don José exclamó: "Señor en tus manos encomiendo mi espíritu". Aquellas palabras, por más que pudieran conmover a alguno de aquellos milicianos, provocaron su ira, al punto que uno de ellos descargó sobre su mandíbula un culatazo que se la destrozó casi por complet02Él, entonces, musitó: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

J Información facilitada por Juan Bravo Castillo, según el testimonio de su madre Rosario Castillo Requena, sobrina de don José Requena Fernández.

2 LEANDRO, ob. cit., ps. I13-1 15.

La Causa General de la Provincia recoge de forma más detallada, su detencióny asesinato, así como la nómina de verdugos (que es muy posible fuesen los mismos que asesinaron al resto de sacerdotes y religiosos en Hellín), en estos términos: don José Requena Fernández (párroco de Férez) le sacaron de la casa de su hermana Adela el 21 de agosto de 1936a las doce de la noche los siguientes sujetos: "Ojos de gato", un hijo de Periguín el sastre, AviaMacias, "el Haba" y "el Montoya". No le dejaron vestirse y le llevaron al sitio mencionado ("CaFíada de los Pozos"). Allí le exigieron gritar¡Viva la República!, y el contestó repitiendo ¡"Viva Cristo Rey en el cielo y en la tierra"! A las9de la I1wFíana trataron de llevar arrastrando su cadáver al Cementerio, lo que impidió Manuel Malasú (o) "el Bizco"3.

En la Sección de la Audiencia de lo Criminal del Archivo Histórico Provincial de Albacete, se encuentran los documentos referidos a la incoación de un sumario sobre su violenta muerte, porelJuez de Instrucción del Partido Judicial de Hellín, don José RamírezyPastorl, el Secretario Judicial Gómez Recuenco, diligencia de constitución y reconocimiento del cadáver, declaración de don Juan Antonio Alcántara MOl"ote, sepulturero, ante el Juez e informe de la autopsia por los Médicos Forenses don Emique Cano Escobary don Francisco Gaspar Huelves.

En el proceso de incoación del sumario n° 74, de 1936, se describe el hecho en estos términos: según comparecencia del Agente Judicial de este Juzgado, en el Cementerio de esta Ciudad (Hellín) ha sido depositado el cadáver de José Requena Rodríguez5 herido al parecer por disparo de arma de fuego; y de lo actuado aparece que sobre las once horas de hoy (11 de agosto), unos milicianos desconocidos condujeron y depositaron en dicho cementerio el indicado cadáver, hallado según manifestación del sepulturero en la CaFíada de Los Pozos de este término municipal. Y con esta misma fecha encargo a los agentes de la Policía la práctica de gestiones para el esclarecimiento del hecho y sus circunstancias y determinación del autor o autores6.

Sobre el reconocimiento del cadáver, llevado a cabo por el Juez, Médico Forensey Secretario, se indica que éstemuestra una herida por disparo en

J AHN (SCGC), lego 10 16,pieza n° 10.

• Éste dio pal1e por telégrafo de la incoación de este Sumario a los Sres. Presidentey Fiscal de la Audiencia Territorial de Albacetey al Sr. Juez de Instrucción Especial nombrado para conocer de las causas por hechos posteriores a la rebelión.

5 Su segundo apellido es Fernándezyno Rodríguez.

6AHPA (SAC), lego 193.

el ojo izquierdo; viste americana y pantalón gris, calzando alpargatas negras, y en el interior de sus ropas sólo se encuentra una agenda de bolsillo con algunas apuntaciones, la cédula personal del interfecto que acusa ser natural de Hellín, de cincuenta años de edad, y vecino de Alcalá del Júcar, constando al Juzgado su estado de soltero y Sacerdote de profesión7, e informando el Médico Forense que la muerte de este individuo data de algunas horas a juzgar por su exmnen, el Sr. Juez se incauta de la agenda encontrada, disponiendo continúe el cadáver en este Depósito, hasta la práctica de su autopsia8,

Con respecto a la declaración del sepulturero don Juan Antonio Alcántara Morote9,éste dijo: QueCOl11Oa las once y media de esta mañana, hallándose en el Ce11'tenterio de esta Ciudad, se ha presentado en automóvil unos milicianos desconocidos conduciendo el cadáver de José Requena Fernández que han dicho haberlo hallado en la Cañada de Los Pozos de este ténnino nntnicipal; sin que sepa el origen de la lnuerte, ni pueda decir otra cosa; si bien ha podido ver que dicho cadáver presenta en el ojo izquierdo una herida por arma de fuego10.

Por último, el informe de la autopsia pone de manifiesto que el cadáver observado en su hábito externo tiene tres heridas producidas por anna de fuego, dos de ellas de bala que penetran en el cráneo, una a través de la cavidad orbital izquierda y la otra por la región temporal izquierda en su parte posterior y media; la otra herida producida por perdigones interesa los tejidos blandos de la región occipital y parte posterior-superior del cuello.

El cadáver se halla manchado de sangre su rostro fluyendo la misma por ambos oídos y por la boca... debió sufrir dos disparos, uno de perdigones y otro de bala, éste mortal de necesidad, habiéndole producido la intensa hemorragia intercraneal al desgarrar vasos gruesos y cerebelo y que debió ser casi instantáne(;¡II,

Don José contaba SO años y26 que había sido ordenado sacerdote.

7 Es curioso que el Secretario utilice el término sacerdote en vez de cura y que además lo escriba con mayúscula.

~ AHPA (SAC), leg. 193.

9 De 76 años. casado, era natural y residente en Hellín.

10 AHPA (SAC), leg. 193.

11 Ibídem.

BARTOLOMÉ RODRÍGUEZ SORIA PÁRROCO DE MUNERA

Nació el día 7 de septiembre de 1894 en el pueblo de Riópar, hijo de Juan Vicente Rodliguezyde Joaquina Soria Monterde. Fue bautizado por don Domingo Durango Gallego en la parroquia del Espíritu Santo de Riópar el 9 de septiembre, y confirmado el 31 de octubre de 1905 en la capilla de San Juan Bautista de este mismo pueblo por el Sr. don Isidro Badía Sarradell, Obispo Auxiliar de Toledo.

Ingresó en el Seminario de Toledo en el curso 1907-1908, en donde

estudió 4 años de latín, 3 de filosofía Fo!. cedida por el actual párroco de Munera.

y4 de teología, con la calificación máxima en todas las asignaturas. Terminó sus estudios con la licenciatura en teología. Recibió las órdenes sagradas en Toledo: la tonsura y menores el día 22 y 23 de diciembre de 1916; el subdiaconado el 24 de marzo de 1917; el diaconado el mes de diciembre de 1917;y el presbiterado el 16 de marzo de 1918.

La muerte de su padre, en enero de 1918, vino a tronchar las ilusiones de una primera misa solemne. Pocos días después, le llegó el primer nombramiento: coadjutor de Elche de la Sien-a. En noviembre de 1919, marcha a Balazote como ecónomo. Por este tiempo, don Prudencio Melo, Arzobispo de Valencia, se lo quiere llevar consigo. Con la misma intención don Narciso Esténega, Obispo de Ciudad Real, le llamó urgentemente. Deseaba darle un beneficio en la catedraly nombrarlo secretario particular. Ambos recibieron la misma respuesta:prefiero las almas de nús queridos feligresesl

El día 21 de septiembre de 1925 es ecónomo de Peñascosa y coadjutor de El Bonillo. Por fin, en 1926 es pánoco de Munera, gozando en toda la provincia de gran estima debido a su completa formación intelectual ya su acendrada piedad.

El 27 de julio de 1936 es detenido, juntamente con más de veinte de sus feligresesyconducido preso a la sacristía del templo parroquial, convertido

1MORENO NIETO, ob. cit.,p.86.

en cárcel. Aquella misma tarde comenzó la tortura: llevado a la mitad de la iglesia, se le quiso obligar a que cooperase a la destrucción de las imágenes, a lo que se negó rotundamente.

Entonces sobrevienen terribles palizas, comenzadas el día 27 y que perduran con gran frecuencia hasta el 29. Una víctima de ellas y compañero de cárcel de don Bartolomé, a quien encontró amoratado por los golpes recibidos, dice que eran de gran violencia y duración los golpes, llegando a sufrir seis palizas.

A don Bartolomé era únicamente a quien se privaba de los alimentos que los familiares de los detenidos les llevaban hasta la prisión, y a él solamente a quien no se permitió descansar sobre un ligero colchón.

El día 29 fue de un sadismo brutal. Se le propinó la séptima paliza, y tomándole entre varios, le subieron al púlpito, arrojándole desde allí contra el pavimento. Fue el golpe final. Sobre la tierra desangrándose pidió ver a su madre, pero se lo negaron.

Pidió agua, y con frases vergonzosas se orinaron en su boca; trasladado arrastrándolo hasta la sacristía, se le acondicionó un colchón en el suelo, que quedó teñido con su sangre y que hoy se conserva como una reliquia en dicha parroquia.

Durante unos momentos de lucidez, recibió la absolución sacramental de un sacerdote escolapio, allí también detenido. Agonizante ya, hubo de escuchar a un miliciano de Villanobledo que, increpándole por estar en un colchón, puesto que solamente merecía estar en el suelo, le dijo,¿aún estás vivo?, ¡SOperro! a ello, el torturado sacerdote contestó con un os perdono, últimas palabras que sus labios pronunciaron.

A las cinco de la tarde del 29 de julio murió. Sepultado al día siguiente enelCementerio municipal, fue trasladado después de la Guen"a al Templo pan"oquial, entenado en el crucero de la Iglesia. Una lápida en la sacristía conmemora el lugar y la fecha de su muerte2

Un decreto de don Enrique Cardenal PlayDeniel, Arzobispo de Toledo, el 29 de agosto de 1952, dispone que una comisión presidida por el Sr. cura ecónomo de Munera recoja los informes de testigos de la vida y martirio de don Bartolomé Rodríguez Soria.

En la actualidad, don Mar"celo, Cardenal Arzobispo de Toledo, ha estimado llegado el momento de continuar con su proceso de canonización, siendo el postulador de esta causa don Miguel López Santana.

, RIVERA, ab. cit., ps. 282-283.

Fot. tomada deF.J. Leandro.