EL CONTEXTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD VIAL: UNA EVALUACIÓN ESTRATÉGICA
3.2 Evaluación y análisis de las actividades del programa
3.2.2 La lógica horizontal del Prosev
La lógica horizontal se organiza en torno a los tres objetivos generales en diferentes secciones.
En la primera se señala el objetivo, luego la meta, las acciones, una columna denominada proceso –en términos de LA MML–, la fórmula de cálculo utilizada y los indicadores que corresponden a tres rubros: indicadores de proceso, de impacto intermedio y de impacto final.
No se mencionan los potenciales medios de verificación ni los supuestos.
Una línea de tiempo que, además de situar cronológicamente la producción de las acciones indica el ámbito de gobierno y la población intermedia, complementa la lógica horizontal.
Para la población objetivo no se ha diseñado una acción específica. El Prosev asume que la consecución de los objetivos específicos logrará reducir la mortalidad entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad.
Tampoco se indica con qué periodicidad serán medidos los indicadores. Si bien el Prosev como tal no tiene una línea base, se ajusta al programa sectorial de salud 2007-2012 que tiene la meta de reducir en 15 por ciento el número de muertes causadas por los siniestros viales.
Al inicio del capítulo, se comentó que el Prosev se analizaría con aspectos de la Imesevi considerada como la parte operativa del programa. La iniciativa (Imesevi) elaboró una línea base tomando en cuenta los factores de riesgo sobre los que busca influir y utilizando para ello la observación directa y el registro de los datos en encuestas. Sin embargo, aunque el Prosev y la Imesevi se encuentran relacionados, parecen tener un diseño diferente.
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El Prosev no se plantea influir en factores de riesgo, ajustándose más a ser un documento rector y coordinador de las acciones sustantivas. Podría decirse que busca allanar el camino de la Imesevi. En este sentido cabe señalar que, para poder poner en práctica algunas de las estrategias de la Imesevi se necesita, entre otras medidas, contar con las condiciones normativas de poder efectuar, por ejemplo, operativos de alcoholemia y actuar conforme a la legislación en la materia, no siendo del todo claro hasta qué punto se pueden o no emitir sanciones al respecto a nivel de los gobiernos locales.
De manera que, la relación entre las actividades normativas del Prosev y las operativas de la Imesevi, parece clara. Aún así, uno de los problemas que el personal del Cenapra percibió en relación a la operación de Imesevi fue que, en algunos de los municipios pilotos del proyecto, la legislación local no contemplaba la puesta en práctica de las pruebas de alcoholemia o no existía la facultad de que una vez realizada teniendo resultados positivos, se pudiera proceder en consecuencia.
En términos generales, no hay una validación de la matriz de indicadores desde la lógica re- construida a través de los documentos consultados. Sin embargo, el logro de los objetivos está condicionado al seguimiento cercano y al cumplimiento de las acciones propuestas, al trabajo en conjunto y de manera coordinada entre los tres ámbitos de gobierno y los sectores con responsabilidad. Una de las debilidades del Cenapra es su poca presencia a nivel local, incluso estatal. Si bien existen los consejos estatales de prevención de accidentes (Coepras), éstos no son figuras exclusivas de la seguridad vial.
Sin embargo, resulta importante lo que mencionaba Spier (2008): la necesidad de que en la oficina de cada gobernador haya una o dos personas dedicadas exclusivamente a estas cuestiones. De lo contrario, la seguridad vial será un aspecto importante pero no de primera relevancia en las políticas públicas. La omisión de este asunto en los gobiernos locales (donde la no acción bien puede ser una decisión política), dificulta lograr que la gestión en seguridad vial sea adoptada de forma permanente. Aunado a esto, se encuentran la poca preparación de los funcionarios en el tema y la falta de metodologías que permitan la comunicación y la
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coordinación enfocadas a la creación de valor público. Es decir, estos aspectos sustentan la necesidad de nuevas formas de gestión en el tema de la seguridad vial.
Este trabajo propone una matriz de indicadores a partir de la lectura de los documentos del programa y de la revisión de las experiencias internacionales. (Ver anexo C)
En términos generales, la estructura organizacional de la iniciativa es la adecuada para producir los componentes y de esa forma lograr el propósito. Cada unidad tiene su operador, estableciéndose una coordinación operativa que, además, cumple la función de conjugar la relación de los organismos públicos relacionados con el tema y empezar a posicionar el tema de la seguridad vial en los gobiernos locales. La estructura del Cenapra complementa y se ve complementada por la iniciativa.
Es relevante señalar que la producción de los componentes depende del tipo de enfoque (sistémico). En la práctica, el Cenapra desempeña el papel de asesor y coordinador, teniendo también una función operativa. Esto representa una ventaja ya que, en teoría, la organización de los sistemas de seguridad tiende a evolucionar hacia el perfil con el que la Imesevi y el Cenapra ya cuentan.
En esta línea, es conveniente mencionar el marco institucional de seguridad vial que se discute para el país. Si el desafío es mejorar los niveles de seguridad, no basta con institucionalizar la coordinación de los esfuerzos, muy loables, de las instituciones con responsabilidad. En este sentido, la experiencia internacional exitosa en la materia muestra que las instituciones encargadas de la seguridad vial poseen facultades para la elaboración de las políticas públicas, además de incorporar a las instituciones públicas regionales, locales y a las privadas relacionadas con la seguridad vial.
La actual institucionalidad tendrá un efecto positivo en la consecución del propósito de la iniciativa, siempre y cuando se profundice en las acciones emprendidas, se mantengan y formulen metas claras, cuantificables y definidas y en tanto los actores estén identificados,
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exista asesoría técnica, voluntad política y recursos económicos. Vale decir, cuando en términos de política pública, el problema alcance la categoría gubernamental.
El reto a solventar en materia de institucionalidad a nivel local, es su desarrollo con el fin de abordar el problema de la inseguridad vial. Si bien la Constitución política señalada las facultades del municipio en términos de transporte y, por parte de LA SCT y LA SSA existen los comités y consejos estatales, en la práctica no se han dado las condiciones para el efectivo funcionamiento de esas instancias en los asuntos locales de promoción de la seguridad vial. La falta de capacidad técnica en materia de seguridad de tránsito en el ámbito local, es el motivo principal del nulo esfuerzo por impactar en la seguridad personal.
La labor de coordinación de la Imesevi se da a través del Cenapra que es el órgano técnico del Conapra. Los vínculos más estrechos de colaboración se efectúan con LA SCT y con LA PFP. A nivel de los municipios, en general, se realizan alianzas ya sea con el sector salud de la entidad o con el sector de seguridad pública, incorporando al sector transporte.
En cuanto a los programas operados, no se observan duplicidades en las labores que efectúan
LA SCT y el Cenapra a través de la Imesevi. Mientras LA SCT realiza operativos de alcoholimetría en las carreteras de jurisdicción federal, la Imesevi los realiza en los ámbitos urbanos siendo auxiliada por elementos de seguridad pública. Es una labor que puede calificarse de complementaria y que se da en el actual marco institucional.
El componente de evaluación y monitoreo será el sistema de seguimiento y control, siendo una ventaja y pudiendo considerarse un elemento de gestión, la construcción de líneas basales en los municipios de intervención. Ello permite tener metas cuantificables y verificables. Sin embargo, es necesario fortalecer los mecanismos de recolección de datos y contar con información sobre la efectividad de las campañas que retroalimente el sistema, lo cual posibilitará conocer tanto el avance de los componentes del sistema como sus efectos sobre los factores de riesgo considerados.
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Los servicios que el programa proporciona para el logro del propósito, se derivan de los problemas identificados en el diagnóstico Su expresión como productos o servicios terminados sería:
Se renovó y se hizo más eficiente el marco normativo en materia de prevención de accidentes.
Se fortaleció el control, vigilancia y cumplimiento de las normas vigentes.
Se logró un acceso confiable y oportuno a la información para desarrollar indicadores de siniestralidad.
Se promovió la coordinación intersectorial, intergubernamental e internacional para hacer más efectivos los procesos de prevención de los siniestros viales.
Se impulsó la promoción de la seguridad vial y la prevención de accidentes de tránsito de vehículos de motor y se construyó una nueva cultura que favoreció la reducción de los factores de riesgo.
Se atendió oportunamente a las víctimas.
Se capacitó y entrenó a los técnicos de urgencias médicas.